[131] Era Melibea una ciudad de Tesalia, famosa por el pescado que se cogía en sus aguas, llamado ostrum, con el cual se teñía la púrpura más selecta.
[132] La grana o púrpura de Sarra, que también se decía de Tiro, debía su nombre fenicio, al pez llamado Sar o Sarra, procedente de aquellos mares y cuya sangre daba el hermoso color purpúreo.
[133] No estará de más recorrer con Adán los diferentes puntos que el Arcángel le va indicando, hasta abarcar ambos hemisferios, el del Antiguo y el del Nuevo mundo, porque, a favor de algunas aclaraciones, se comprenderá mejor la especie de itinerario que sigue Milton. Empieza por la región más antigua, el Asia, «por su parte septentrional, Cambalu, residencia del Can, y capital del Catai, provincia de Tartaria; por Samarcanda, orillas del Oxo, la ciudad principal de la Tartaria Zagataya, cerca del río Oxis, trono de Temir, patria y corto del gran Tamorlán. Del norte, pasa al oriente y mediodía de la misma región, a Paquín o Pekín, residencia de los reyes de la China, capital de esta región, que era la de los antiguos Sinas, mencionados por Ptolomeo. De aquí pasa a Agra y Lahor, las dos ciudades más notables del imperio del gran Mogol; al Quersoneso Áureo, es decir a Malaca, el promontorio más meridional de las Indias orientales; a la Ecbatana de Persia, su capital primitiva, o Hispahan, que lo fue posteriormente; a la ciudad donde impera el zar ruso, el zar de Moscovia, Moscú, metrópoli que era de todas las Rusias; y donde ejerce su soberanía el Sultán de Bizancio, el gran señor de Constantinopla, antes llamada Bizancio, hija del Turquestán, porque de esta provincia de Tartaria procedían los turcos: puntos todos pertenecientes al Asia, como que formaban la parte más importante de sus territorios.
Trasládase después al África, y aparecen ante su vista el imperio de Nego, la Etiopía superior o tierra de Abisinia, sometida a un soberano, llamado en la lengua de aquel país Nego o rey, y por los europeos el preste Juan, hasta su puerto más distante, Ereco, Ercoco o Erquico en el mar Rojo, fronterizo por el nordeste del imperio de Abisinia, y los pequeños estados marítimos, los reinos menores de la costa meridional. Montbaza, Quiloa y Melinde, próximos todos al Zanguebar, dilatada región de la Etiopía inferior, al este del mar de la India, colonia de los portugueses, y Sofala, creída Ofir, otro reino y ciudad del mismo mar, que Purchas y otros equivocaron con Ofir, de donde Salomón sacaba el oro, hasta el reino del Congo, que era asimismo un reino de la Etiopía inferior, en la costa occidental, como otros se hallaban en la oriental, y Angola más hacia el sur, otro país al mediodía del Congo. Y desde aquí, desde el Níger, que divide la Nigricia en dos partes, al monte Atlas, en lo más occidental de África, a los reinos de Almanzor, es decir, a Fez y Sus, Marruecos, Argel y Tremecén, todos ellos de Berbería.
De África pasa a Europa, y al lugar donde Roma había de dominar al mundo; sobre la cual se detiene menos por ser más conocida.
Vio también en su imaginación —y no podía verla de otro modo, porque América estaba en la parte opuesta del globo—, la opulenta Méjico, en la América del norte, imperio de Moctezuma y conquista de Hernán Cortés, y Cuzco en el Perú, de la América meridional, espléndido trono de Atabalipa, a quien Pizarro arrebató su cetro, y la Guyana no despojada aún, que pertenecía también a la América del sur, y que todavía no había sido invadida ni conquistada, a cuya principal ciudad, llamada Manhoa, dieron los hijos de Gerión, es decir los españoles de Gerión, antiguo rey de España, el nombre de El Dorado o ciudad del oro, por la abundancia que allí había de este precioso metal.
Y así fue recorriendo Milton las cuatro partes del globo, descubiertas y por descubrir, entreteniéndose en una digresión que será más o menos oportuna, pero que indudablemente es un gran alarde de erudición, y no carece de poesía.
[134] La eufrasia tenía la virtud de aclarar la vista, y así se llama también en inglés eyebright (aclara ojos); la ruda se usaba en los exorcismos; por lo que Shakespeare (Rich. II. A. 3.º Esc. 4.ª) le da el nombre de yerba de gracia (herb of grace).
[135] Ni pecado con tu pecado, dice aquí Milton, conservando su sabor bíblico a la frase.
[136] Las alusiones encubiertas bajo esta alegoría son fáciles de interpretar. Después de estos, es decir de los descendientes del hermano menor, aunque no a mucha distancia, porque Caín había sido desterrado a un país no lejano de aquel, bajaron a la llanura, donde vivían los Cainitas, desde la cima de los altos montes en que moraban, los montes próximos al Paraíso, otros hombres de diferente raza, la familia de Seth, completamente distinta de la de Caín. Indicaban en su apariencia ser hombres justos, que ponían su estudio en adorar sinceramente a Dios. De ellos hace mención la Escritura, atribuyéndoles el culto del verdadero Dios; y Josefo y otros escritores dicen que eran dados a los estudios de la filosofía natural, y especialmente de la astronomía; pero de su bajada a la llanura y de su corrupción y trato con las hijas de Caín, los que más hablan son los escritores orientales, y especialmente los Anales de Eutiquio, de los que parece que tomó Milton estas ideas.
[137] Refiérese el autor a Enoch, cuyo tránsito se verificó a los 365 años, edad que entonces se reputaba como mediana.
[138] Conforme al texto del Génesis, cap. VII: «Ex omnibus animantibus mundis tolle septena et septena, masculinum et feminam: de animantibus vero inmundis duo et duo, masculum et feminam.»
[139] El gran río es el Tigris o el Éufrates, y el golfo es el golfo Pérsico. Ambos ríos eran del Edén, y el Éufrates en particular se llama en la Escritura gran río. Gen. XV, 18.
[140] Ventanas, dice aquí Milton, conforme el texto bíblico; y si antes las ha llamado cataratas, según la expresión común, es porque este nombre se encuentra en varias versiones, y principalmente en la Vulgata. Génesis, VII, 11.
[141] Before the Lord, ante el Señor, en presencia del Señor dice el original; pero se ha interpretado muy diversamente esta expresión por los comentadores. Unos creen que significa contra el Señor; otros bajo el Señor, es decir dependiente de su poder, idea que se repite después más claramente; y otros, por fin, en el sentido que se ve hemos dado a nuestra versión.
[142] A propósito de la torre de Babel, un autor moderno, que goza de grande autoridad como crítico y erudito, se expresa así: «La tradición más generalmente admitida entre los Caldeos, de conformidad con la Biblia, situaba la célebre torre en las inmediaciones de Babilonia (en las llanuras de Sennaar o de la Caldea), y veía sus restos en la gran pirámide de siete cuerpos de Borsippa. Hace algunos años que se encontró y tradujo una inscripción del rey Nabucodonosor, el cual se gloría en ella de haberla reparado y acabado en honor de uno de sus dioses. La llama «torre de siete pisos, mansión eterna, templo de las siete lumbreras de la tierra (los siete planetas) que consagra el más antiguo recuerdo de Borsippa, construida por el primer rey el cual no pudo llevarla a su conclusión.» Y añade el mismo Nabucodonosor: «Los hombres la habían abandonado desde los días del diluvio, hablando (profiriendo sus palabras) desordenadamente. El temblor de tierra y el trueno deshicieron el ladrillo crudo y quebraron el ladrillo cocido de sus revestimientos; el ladrillo cocido de sus muros se derruyó formando colinas.» El descubrimiento de esta inscripción permite reconocer las ruinas, gigantescas aún, del monumento que en tiempo de Nabucodonosor se consideraba como la torre de Babel, entre los restos que se conservan alrededor del espacio que ocupó la antigua Babilonia. Es la misma que los habitantes del país llaman actualmente Birs-Nimrud, «torre de Nemrod,» y que se levanta como una montaña en medio de la llanura. La descripción que hace Nabucodonosor del estado en que se hallaba cuando la reparó, conviene perfectamente con el aspecto que presenta ahora. No es más que un enorme y confuso montón de ladrillos o adobes secados al calor del sol y que al desmoronarse han quedado formando colinas.» (Manual de Historia antigua de Oriente, por Lenormant. París: 1869. Quinta edición Tom. I, pág. 35.)
[143] Babel en hebreo significa confusión.
[144] Así como Terah, padre de Abraham, era idólatra, es de presumir que Abraham fuese criado en la religión de su padre, aunque posteriormente renunciase a ella, y que según todas las probabilidades, convirtiese también a su mismo padre, pues este se trasladó con Abraham a Harán, donde murió al cabo.
[145] Ur, ciudad de Caldea, el país de Abraham y de Terah. Caldea, provincia de Asia, al oriente del Éufrates y al poniente del Tigris. El río Éufrates era vadeable, y Milton creía que Harán caía hacia su parte occidental; otros afirman que era un lugar al presente desconocido, fuera ya de la Mesopotamia, en la Siria de Sobach y camino de la tierra de Canaán.
[146] Usa aquí Milton del adjetivo double founted aplicado al Jordán, porque se dice que está formado por varios manantiales y torrentes, por dos en especial, y que su nombre se compone de Jor y Dan, que así se llaman dos fuentes poco distantes de él.
[147] Nec ultra vocabitur nomen tuum Abram, sed apellaberis Abraham; «y no será en lo sucesivo tu nombre Abram sino que te llamarás Abraham.» (Gen. XVII, 5.) Abram significa alto padre, padre excelso; y Abraham es una especie de aumentativo, equivalente a padre de muchas naciones.
[148] En el dragón del río parece que se alude a Faraón, imitando a Ezequiel, XXIX, 3.
[149] Moisés murió en el monte Nebo, tierra de Moab, con la esperanza de llegar a la de Promisión, mas no logró posesionar de ella a los israelitas; este honor le cupo a Josué.
[150] Los griegos traducían el nombre hebraico de Joshua por Jesús, y así se ve en la versión de los Setenta. Lo mismo acontece alguna vez en el Nuevo Testamento. Joshua o Jesús quiere decir Salvador.
[151] No había visto Adán tales muros, pues el Arcángel se los pintó en profecía, refiriéndose a cosas que habían de suceder mucho después; pero no debe tomarse la expresión literalmente. Has visto quiere decir aquí, has oído como fueron entregados, etc.
[152] Creemos que nuestros suscriptores nos agradecerán que les ofrezcamos la traducción de este breve Poema de J. Milton, como el más digno complemento del Paraíso perdido.—(N. de los E.)
[153] Ciudad de Macedonia en la que nació Alejandro el Grande, el cual no hizo aprecio de las mujeres hasta pocos años antes de su muerte.
[154] Escipión el Africano. Habiéndole presentado sus soldados una doncella de extraordinaria belleza después de la toma de Cartago, mandó llamar a su amante, príncipe celtíbero, y se la entregó, sin haber pensado en ofender su honor.
[155] Agar e Ismael.
[156] El profeta Elías, a quien por dos veces ofreció manjares el ángel del Señor en el desierto de Horeb, a dónde se había retirado huyendo del rey Acab.
[157] Héroes fabulosos de las leyendas caballerescas de la edad media.
[158] Nobles romanos que adquirieron una justa celebridad por haber sacrificado voluntariamente su vida en pro de su patria.
[159] Este joven fue Saúl, el cual, buscando unas pollinas de su padre, encontró a Samuel, y oyó de los labios de este profeta que sería rey de Israel.
[160] Rey de Siria, que subyugó la Samaria y puso término al reino de Israel llevándose cautivo al pueblo hebreo y a su rey.
[161] Nabucodonosor, rey de Babilonia y de Nínive.
[162] Antiguas y florecientes ciudades de la Siria, la Media y la Persia, regiones que más tarde formaron parte del gran imperio de los Seléucidas, a quienes califica el poeta de libertinos a causa de sus vicios, y cuya capital era Antioquía.
[163] A este fabuloso sitio se alude con frecuencia en el poema Orlando furioso, de Ariosto.
[164] Habiendo mandado David verificar un censo de la población de Israel, llevado de un sentimiento de vanidad, irritose el Señor, y a fin de castigarle, diole a escoger entre el hambre, la persecución de sus enemigos o la peste. David eligió esta última, y en tres días perecieron setenta mil personas.
[165] Egipto.
[166] La actual península de Malaca, en el Asia oriental.
[167] La isla de Ceilán.
[168] La península de Crimea.
[169] Era este Tiberio Claudio Nerón, que a la sazón contaba unos 74 años.
[170] El filósofo Aristóteles.
[171] Alude a una opinión de Pitágoras, según el cual, los números eran el principio de todas las cosas, y al mismo tiempo sus elementos y causas eficientes.
[172] Anteo fue un gigante, hijo de Neptuno y de la Tierra. Habitaba una gruta en Libia, y obligaba a todo pasajero a luchar con él; mientras tocaba la tierra, su madre le daba siempre fuerzas y vencía; pero provocado Hércules al combate por el gigante, y advirtiendo el encanto que hacía a Anteo invencible, le estrechó entre sus brazos, y le ahogó levantándolo del suelo.
[173] La Esfinge, que era un monstruo fabuloso, estaba en el camino de Delfos a Tebas, y proponía a los caminantes enigmas para que los resolviesen; los que no los acertaban eran arrojados al mar; Edipo logró hallar el sentido del enigma, y entonces la Esfinge, vencida, se precipitó en las ondas.