(m) «Traduccion de las obras del Príncipe de los Poetas Latinos, P. Virgilio Maron á verso castellano. Dividida en quatro tomos. Tomo II. Que contiene los quatro primeros libros de la Eneida. Por D. Joseph Raphael Larrañaga. Con las licencias necesarias. En Méjico, en la Oficina de los herederos del Lic. D. Joseph de Jáuregui, calle de S. Bernardo. Año de 1787.»
Una hoja sin foliar con la lista de los suscritores, otra con las erratas y dos con un romance de D. Toribio Castañeda en aplauso de la traduccion, 430 pp. con texto latino y castellano. La traduccion es en romance endecasílabo.
—«Tomo III, que contiene los quatro segundos libros de la Eneida (lo demás idéntico).»
Una hoja sin foliar, 478 pp. y el índice.
—«Tomo IV, que contiene los quatro últimos libros de la Eneida, etc., (lo demás ut supra). Año de 1788.»
Una hoja sin foliar y 593 pp. Esta traduccion es completísima: no sólo encierra los doce libros de Virgilio, sino tambien el suplemento de Mapheo Veggio.
El incógnito traductor (que es casi desconocido hasta en América) era muy mal poeta. Júzguese por el argumento ó asunto del primer libro:
Esto es cuando habla por su cuenta. Veamos cuando traduce:
Al frente del último tomo hay un perverso soneto, intitulado «Sencilla expresion de los deseos de un íntimo amigo del Autor»:
Sólo como curiosidad bibliográfica puede mencionarse esta traduccion.
(n) Otro tanto digo de «La Eneida de Virgilio, traducida en verso pentámetro por D. Cándido María Trigueros.»
Se conserva en la Biblioteca Colombina (B 4.ª 445—28) en un cuaderno procedente de la librería del Conde del Aguila. Contiene solo los tres primeros libros y un retazo del cuarto.
Los llamados pentámetros son alejandrinos pareados, insufribles para todo oido castellano:
El único mérito de esta traduccion, si alguno tiene, es la concision. En 786 versos está el libro I, en 816 el II, en 754 el III: pocos más que los del original[8].
(p) «Los dos primeros libros de la Eneida de Virgilio, traducidos en octavas castellanas por D. Francisco de Várgas Machuca. En Alcalá: año de 1792. En la Imprenta de la Real Universidad. Con licencia.»
En 4.º, 255 pp. texto latino y castellano, sin prólogo ni preliminar alguno.
Buena inteligencia del texto: las octavas generalmente débiles, á la vez que redundantes; pero no faltan versos felices. Véase la descripcion de la muerte de Laoconte:
(q) El P. José Arnal, jesuita de los expulsos, conocido por su traduccion del Philoctétes de Sófocles, se ocupaba en una version de la Eneida. Es noticia del P. Pou en su Specimen interpretationum hispanarum auctorum classicorum tam ex græcis quam latinis, tum sacris, tum prophanis, ms. que D. Joaquin María Bovér poseía y extracta en su Biblioteca Balear.
(r) D. Juan Meléndez Valdés, en el prólogo que escribió en Nimes para la última edicion de sus poesías, menciona entre los mss. que perdió durante la guerra de la Independencia una traduccion muy adelantada del divino poema Virgiliano. Parece que eran seis los libros ya traducidos.
(s) D. Francisco Sanchez Barbero, eminente humanista, trae en sus Principios de Retórica y Poética (Madrid, 1805) tantas veces reimpresos, algunos trozos virgilianos (especialmente del libro IV) con felices traducciones de su propia cosecha, v. gr.:
Tampoco son desgraciadas las que inserta D. José Gomez Hermosilla en su Arte de hablar en prosa y verso.
(t) Dido, canto épico por D. Juan Maria Maury. Impreso por vez primera en el tomo LXVII de AA. Españoles (pp. 175 á 183). Es una traduccion del libro IV de la Eneida en versos endecasílabos irregularmente combinados, con un prólogo y un epílogo, tambien en verso, añadidos por Maury, para formar un poemita completo. El Proemio es un extracto del libro I de la Eneida con todos los preliminares indispensables para la inteligencia del asunto.
La traduccion del libro IV es preciosa. Oscurecen su mérito giros extraños, inversiones excesivas, cortes rítmicos un tanto artificiales y violentos; lo cual da á este trabajo un aire de extrañeza que en verdad le perjudica. Tampoco es de loar la versificacion caprichosa que adoptó Maury.
Por lo demás, á fuerza de ser elíptico y ceñido, llega á un grado de concision y energía (á veces abrupta y escabrosa) que no consigue ningun otro poeta ni traductor castellano. No esquiva los latinismos, v. gr., inauspiciada, claustro, régia (en el sentido de palacio). Hé aquí una muestra de la elegancia y del vigor con que está escrita esta traduccion, obra de un verdadero poeta:
¡Qué inspirado estuvo Maury, al traducir el
El epílogo reproduce parte de la bajada á los infiernos en el libro VI; pero lo demás es invencion de Maury, y no poco feliz. La sombra de Dido anuncia á Enéas los futuros desastres de Roma y la venganza de Cartago por Aníbal:
(u) La Eneida en castellano por B. P. V. (Benito Perez Valdés.) Oviedo. Año de 1832.
Ms. autógrafo que poseo, así como el de las Geórgicas, vertidas por el mismo traductor. El de la Eneida tiene 1.260 páginas, con el texto latino al frente. Está en versos sueltos la traduccion, que es completa.
D. Benito Perez Valdés († 1842, á la edad de ochenta y tres años[9]) fué un boticario ovetense, amigo en sus mocedades de Jovellanos, y conocido en su patria por el apodo de El Botánico. Aficionado á las buenas letras, compuso gran número de poesías patrióticas en bable y en castellano durante la guerra de la Independencia, y en la época constitucional del 20 al 23, entre ellas El Romancero de Riego, que reimprimió en Lóndres con cierto lujo el canónigo D. Miguel, hermano del caudillo liberal de las Cabezas.
En la traduccion virgiliana de este farmacéutico, aparte de muchos é imperdonables desaliños, fáciles de explicar en una obra no corregida por su autor, quizá no destinada á la prensa, y hecha en un aislamiento literario casi absoluto, hay condiciones estimables de latinista, y áun de escritor castellano, pero no de poeta. Para un verso feliz (y no deja de tenerlos), se encuentran ciento inaguantables, mostrándose á cada paso la impericia de Valdés en la manera de construirlos y trabarlos. Pero si versifica mal, habla, á lo ménos, con pureza y abundancia el castellano.
Véase una levísima muestra de este incógnito traductor:
(v) La Eneyda de Virgilio, traducida en español (sic) por L. D. F. V. Barcelona, imp. de Grau, 1842.
Trad. en prosa para las escuelas, hecha por un profesor de Humanidades de Barcelona. Roca y Cornet habló de ella en La Civilizacion.
(x) «Nueva Version de la Eneida de Virgilio en verso español, acompañada del texto latino al frente, el más correcto. Por D. Alejandro de Arrúe, Preceptor titular de la Invicta villa de Bilbao.—Bilbao, Imprenta de Adolfo Depont, Editor. 1845, 4.º»
Conozco de esta traduccion dos volúmenes. El primero (404 pp.) comprende los cuatro primeros libros y numerosas notas sobre las palabras más oscuras mitológicas y geográficas de la Enéida de Virgilio. El 2.º abraza los libros quinto, sexto, sétimo, octavo y el comienzo del noveno, quedando cortado el ejemplar que tengo á la vista en la página 356.
Ignoro si se terminó la publicacion de este tomo y de lo restante de la obra.
Al frente de la version va el texto latino bastante correcto. La traduccion está en romance endecasílabo y no pasa de mediana. El intérprete carecia de gusto literario, versificaba con muchos tropiezos, y hasta en el lenguaje es incorrecto y desaliñado. Complácese en términos exóticos y raros compuestos.
Para las anotaciones consultó especialmente á Servio, Donato, Minelio, los PP. La Cerda y La Rue (Ruæus) y Delille. Muéstrase en todo más humanista que poeta.
(y) «La Eneida de Virgilio, traducida en verso endecasílabo por D. Graciliano Afonso, Doctoral de la Santa Iglesia Catedral de Canarias.—Año de 1853.—Palmas de Gran Canaria: Imp. de M. Collina... 1854.» 8.º 2 ts. el 1.º de VIII 233 pp., y el 2.º de 278 pp.
En una advertencia al lector dice el Sr. D. Graciliano que en 1838 trajo de América, donde permaneció 18 años emigrado por la causa de la libertad, una traduccion en prosa con notas, para la instruccion de la juventud canaria.
El 25 de Junio de 1853 le ocurrió la idea de ponerla en verso y la terminó el 24 de Octubre: celeridad verdaderamente extraordinaria, y más en un anciano de 78 años, que esta edad tenía el señor Doctoral en aquella fecha. Sería injusticia notoria examinar con rigor una traduccion hecha en tales condiciones: lo singular es que de vez en cuando tenga buenos versos y arte de estilo, en medio de un diluvio de prosaísmos, repeticiones y negligencias.
Está en romance endecasílabo. Que no carece de mérito, mostrarálo, tomado á la ventura, un pasaje del libro XI. Habla Tarcon en la batalla contra Camila:
(z) «La Eneida de Virgilio, traducida al castellano.» Forma parte de las «Obras Literarias de D. Sinibaldo de Mas. Madrid. Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneyra, Salon del Prado, núm. 8, 1852.»
La Eneida tiene paginacion aparte: 175 fols. Hay ejemplares sueltos.
Tiene esta traduccion la singularidad de estar hecha en una especie de exámetros castellanos, tal como el autor los habia propuesto en su Sistema musical de la lengua castellana. Más que como version debe considerarse esta Eneida como un ensayo rítmico, y mejor, como un monumento de paciencia. Ni aquellos son exámetros, ni suenan como versos en ninguna lengua:
¿Quién soporta doce cantos en este llamado metro? Lo que sí puede alcanzarse, escribiendo en esta forma, es alguna ventaja en cuanto á la concision. Y D. Sinibaldo de Mases muy conciso; pero tuvo el mal gusto de «abreviar muchas descripciones, profecías y comparaciones que le parecieron prolijas y lánguidas para lectores del siglo XIX.» ¡Refundir á Virgilio!
De esta traduccion pueden sacarse giros y frases felices y latinismos aprovechables.
(aa) Juan Cruz Varela, poeta de Buenos-Aires (1794-1839), tradujo los primeros libros de la Eneida. Dícelo don Miguel A. Caro, con referencia á D. Juan María Gutierrez[10]. En la Revista del Rio de la Plata se publicó el primero, y allí tambien dos Cartas, de Varela, sobre la manera de traducir á Virgilio y sobre las anteriores versiones castellanas[11].
(bb) El ilustre poeta venezolano Andrés Bello tradujo el libro V de la Eneida (los juegos); pero no sé que haya sido impreso. Le cita el Sr. Caro.
(cc) «El Libro primero de la Eneida traducido en verso por el Excmo. Sr. D. Ventura de la Vega.»
Se publicó por primera vez en un periódico ó revista, pero se ha reimpreso con más correccion en el tomo I de Memorias de la Real Academia Española. (Madrid, Rivadeneyra, 1871).
Ochoa dijo rotundamente de este fragmento que era «la mejor traduccion de Virgilio que él conocia en ninguna lengua.» Muchos serán del mismo parecer. Es, á lo ménos, uno de los mejores trozos de verso suelto castellano, y una de las interpretaciones donde mejor está entendida y más poéticamente expresada la índole del original, la majestuosa, á la par que sencilla, elegancia virgiliana. Aníbal Caro tiene más soltura y más gracia: Ventura de la Vega más igualdad y esmero. Sin ser humanista de profesion, sabía bastante latín para comprender el texto, y tenía además la ayuda de muchos comentarios y versiones que no alcanzó el italiano. Hé aquí una muestra del trabajo de Ventura:
¡Qué bella sería una traduccion de Virgilio en versos sueltos y hechos de esta manera!
(dd) «Dido: libro IV de la Eneida de Virgilio, traducido en verso castellano, por D. Fermin de la Puente y Apezechea. Sevilla. Establecimiento tipográfico á cargo de Juan Moyano, 1845.»
Dedicado á los PP. Escolapios, 56 pp., 4.º
—«Eneida de Virgilio: libros I y VI, traducidos por don Fermin de la Puente y Apezechea. Madrid, imprenta de Aribau y Compañía, sucesores de Rivadeneyra, 4.º, 127 páginas.»
El libro I está incluido además en las Memorias de la Academia Española.
Además de estos tres libros, dejó preparados el señor Puente y Apezechea otros cinco, segun me informa mi buen amigo D. Antonio Sanchez Moguel.
Aunque el Sr. Puente, persona en todos conceptos apreciabilísima, no era muy poeta, su traduccion de la Eneida es buena (sobre todo en el libro IV), y merece más fama que la que ha alcanzado. Inmune casi de los vicios que afean la interpretacion de los Libros Sapienciales, hecha por el mismo autor harto prosaicamente, tiene hermosas octavas, de las cuales pondré alguna para muestra:
Cuanto más leo esta traduccion, más me agrada. Reina en ella cierta apacible y modesta elegancia y una igualdad de estilo que se echan de ménos en las demás poesías del difunto académico. En el libro I, y sobre todo en el VI, aprovechó algunos versos, y áun dos ó tres octavas enteras de la traduccion de Hernandez de Velasco. Este libro VI es el más flojo en la de Puente y Apezechea.
(ee) D. Gabriel García Tassara, en sus Poesías (1872), tiene traducida La Muerte de Príamo (libro II de la Eneida) desde el verso
(ff) «Obras completas de P. Virgilio Maron, traducidas al castellano por D. Eugenio de Ochoa, de la Academia Española. Madrid. Imprenta y estereotipia de M. Rivadeneyra, calle del Duque de Osuna, 1869, 4.º»
XXXV pp. de preliminares y 816 de texto é Indice alfabético de los personajes nombrados en la Eneida.
Libro impreso con mucha elegancia, aunque tiene algunas erratas.
Por lo que hace al texto, reprodujo Ochoa el de Heyne, revisado por Wagner (1830-1841), consultando en algun caso el de Bénoist y otros. La traduccion es en prosa, que, como toda prosa poética, resulta monótona y amanerada, y como toda prosa de Ochoa, no está libre de galicismos. Fuera de esto y de algunos errores (no graves) de interpretacion, el trabajo es concienzudo, aunque de sabor poco nacional y castizo. En la introduccion y en las notas no faltan ligerezas bibliográficas y críticas. Ochoa no era latinista de profesion; pero tenía buenos conocimientos clásicos. Su Virgilio vino á llenar un vacío en nuestra bibliografía clásica; y si alguno de sus libros le sobrevive, será con certeza éste.
(gg) Los seis libros primeros de la Eneida de Virgilio, traducidos al castellano en versos endecasílabos sueltos. Coria: Imp. de Policarpo Evaristo Montero. 1870. 8.º, 154 pp. y dos de Fe de erratas.
El nombre del traductor aparece al fin de la Advertencia: D. Felipe L. Guerra, vecino de Gata, el cual hizo esta traduccion para enseñanza de su hijo, estudiante de latin.
Más adelante ha publicado completa:
La Eneida de Virgilio, traducida al castellano en versos endecasílabos sueltos. Coria: Imp. de P. Evaristo Montero. 1873, 8.º, 304 páginas.
Una y otra edicion fueron privadas, y ad usum amicorum. Es traduccion más recomendable por la fidelidad que por la elegancia ni soltura.
(hh) Juan de Arona (seudónimo del escritor peruano D. Pedro Paz Soldán y Unanue, elegante traductor de las Geórgicas) ha tenido la ocurrencia no muy feliz de hacer una especie de version jocosa ó parodia de algunos trozos del libro I de la Eneida (1-101), y del II y IV. Allí Dido dice á Enéas que le llegará su San Martin, y otras cosas de la misma laya. Pertenece al mismo género de parodia que el Virgile travesti de Scarron, ó el poemita bable de Dido y Eneas, de D. Antonio Gonzalez Reguera.
Los trozos de Juan de Arona á que aludo pueden verse desde la página 74 á la 84 del libro intitulado Poesía antigua.—Las Geórgicas de Virgilio traducidas en verso castellano, etc. Lima: Imp. del Comercio, 1867.
(ii) El docto latinista D. Raimundo de Miguel, á quien deben nuestras letras el mejor Diccionario latino, tradujo en verso castellano los dos primeros libros de la Eneida, trabajo hecho en su vejez como por solaz, y nunca corregido á gusto de su autor. Está en el libro rotulado:
Poesías de D. Raimundo de Miguel, catedrático de Retórica y Poética en el Instituto de San Isidro de Madrid, seguidas de un apéndice que contiene la traduccion de los dos primeros libros de la Eneida y varias composiciones latinas del maestro Francisco Sanchez de las Brozas, vertidas á la lengua castellana en variedad de metros por el mismo autor. Madrid. Agustin Jubera, editor. 4.º XVII+540 pp. (1876.)
(jj) Obras de Virgilio, traducidas en versos castellanos por Miguel Antonio Caro. Bogotá. Imprenta de Echevarria hermanos, 1873.
Preceden á la traduccion una dedicatoria á la Academia Española, un estudio preliminar extenso (CXIX pp.) y algunas advertencias.
El tomo II contiene los seis primeros libros de la Eneida. El tercero (1876) los restantes, con adiciones al estudio preliminar y (al fin) correcciones al texto. Ofrece publicar más adelante el texto latino con comentarios y una introduccion, un estudio sobre las imitaciones y reminiscencias virgilianas en poetas de España y América, los Poemas menores atribuidos á Virgilio y un Indice.
La traduccion del Sr. Caro es sin duda la mejor que poseemos en castellano, á lo ménos tomada en conjunto. Hay pasajes débil ó vagamente traducidos, y adolece además del vicio capital de estar en octavas reales, forma sumamente artificiosa, y que quita al traductor mucha libertad, y al traslado mucha concision. Pero admitido este pié forzado, sólo hay motivos de admiracion en el trabajo del Sr. Caro. Cierto que se encuentra algun giro exótico, alguna construccion violenta, alguna frase traida de léjos; pero ¿qué importa esto al lado de tantas frases expresivas y gallardas, al lado de tantos giros felices como embellecen la traduccion del poeta bogotano? El cual es además notabilísimo y concienzudo latinista, y nunca ó raras veces se desvía de la recta interpretacion. Debe aplaudirse, sobre todo, en su trabajo la pureza y galanura con que maneja la lengua castellana, como dueño y señor de todas sus preseas y tesoros, cosa rara en las regiones americanas. Fuera de Bello y Pesado, no conozco hablista americano comparable al traductor de Virgilio.