* * *

I

Tiemblan las hojas, y mi alma tiembla,

Pasó el verano...

Y para el pobre corazón mío,

Unos tras otros ¡pasaron tantos!

Cuando en las noches tristes y largas

Que están llegando

Brille la luna, ¡cuántos sepulcros

Que antes no ha visto verá á su paso!

Cuando entre nubes hasta mi lecho

Llegue su rayo,

¡Cuán tristemente los yermos fríos

De mi alma sola, no irá alumbrando!

II

Pobre alma sola, no te entristezcas,

Deja que pasen, deja que lleguen

La primavera y el triste otoño,

Ora el estío y ora las nieves.

Que no tan sólo para ti corren

Horas y meses;

Todo contigo, seres y mundos,

De prisa marchan, todo envejece.

Que hoy, mañana, antes y ahora,

Lo mismo siempre,

Hombres y frutos, plantas y flores,

Vienen y vanse, nacen y mueren.

Cuando te apene lo que atrás dejas,

Recuerda siempre

Que es más dichoso quien de la vida

Mayor espacio corrido tiene.