NOTAS:
[1] Con erudición verdaderamente admirable, no sólo por lo extensa, sino por lo minuciosa y segura, y con agudeza y sagacidad crítica todavía más raras que su erudición, discurre sobre todos estos puntos Arturo Farinelli en su reciente opúsculo Note sul Boccaccio in Ispagna nell' Età Media, Braunschweig, 1906 (tirada aparte del Archiv für das studium der neuren Sprachen und Literaturen, de L. Herrigs), al cual debe añadirse su estudio sobre el Corbaccio en la España medioeval, publicado en la Miscelánea Mussafia. Creo que entre los hispanistas que hoy viven nadie ha avanzado tanto como Farinelli en el estudio comparativo de las letras españolas con las extranjeras, especialmente con la italiana y la alemana. Sus monografías son un tesoro, todavía no bastante apreciado en España, y la rica materia que contienen hubiera bastado á un escritor menos docto y conciso para escribir voluminosos libros.
[2] Así resulta de su célebre carta á Mainardo Cavalcanti, mariscal del reino de Sicilia, descubierta en la biblioteca de Siena y publicada por Tiraboschi (Storia della letteratura italiana, t. V, pág. 844, ed. de Milán, 1823): «Sane quod inclitas mulieres tuas domesticas meas legere permiseris, non laudo; quin imo quæso per fidem tuam, ne feceris... Cave igitur iterum meo monitu precibusque, ne feceris... Et si decori dominarum tuarum parcere non vis, parce saltem honori meo, si adeo me diligis, ut lacrimas in passionibus meis effundas. Existimabunt enim legentes me spurgidum, lenonem, incestuosum senem, impurum hominem, turpiloquum, maledicum, et aliorum scelerum avidum relatorem. Non enim ubique est qui in excusationem meam consurgens dicat: juvenis scripsit, et majoris coactus imperio».
Hugo Fóscolo, en su precioso Discorso sul testo del Decamerone (Prose Letterarie, t. III, ed. de Florencia, 1850), supone con probabilidad que el mismo Boccaccio llegó á destruir el original autógrafo de su libro, lo cual explica la incorrección de las copias.
[3] Es cosa digna de repararse que el Petrarca, con ser tan amigo de Boccaccio, no recibió de su parte el Decameron ni le vio más que por casualidad, ni elogió en él otra cosa que esta novela y la descripción de la peste: «Librum tuum, quem nostro materno eloquio, ut opinor, olim juvenis edididisti, nescio quidem unde vel qualiter ad me delatum vidi».
Sin duda por haberse omitido la epístola proemial en algunas copias fue tenida la Griselda entre muchos humanistas por composición original del Petrarca, pero no creo que incurriesen en tal error Bernat Metge, tan versado en las obras de Boccaccio, ni Chaucer, que la imita en uno de los Canterbury Tales. Pero la verdad es que procedieron como si ignoraran el verdadero autor de la fábula.
[4] Hizo una elegantísima edición de este tratado D. Mariano Aguiló en su Bibliotheca d' obretes singulars del bon temps de nostra lengua materna estampades en letra lemosina (Barcelona, librería de Verdaguer). La portada dice así:
Historia de Valter e de la pacient Griselda escrita en llatí per Francesch Petrarcha: e arromançada per Bernat Metge. Estampada en Barcelona per n' Evarist Villastres en l' any M.DCCC.Lxxxiij.
Dos códices tuvo presentes el Sr. Aguiló: uno de la Biblioteca Universitaria de Barcelona, y otro, al parecer más antiguo, que él poseía, comprado en Cádiz al bibliófilo D. Joaquín Rubio. En este segundo códice, el título era Istoria de Valter é de Griselda, composta por Bernat Metge, la qual racita Petrarcha poheta laureat en les obres del qual io he singular afeccio.
Hay tres romances modernos escritos sobre el texto de la novela de Metge: Historia de Griselda la qual lo marques Valter prengué per muller essent una humil pastoreta e isqué lo més singular exemple de la obediencia que tota dona casada deu tenir a son marit (Barcelona, 1895). Lleva las iniciales A. B. T. (Antonio Bulbena y Tusell).
[5] «La pasciencia, fortitut e amor conjugal de Griselda, la istoria de la qual fon per mi de lati en nostra lengua vulgar transportada, callare, car tant es notoria que ya la reciten per enganar les nits en les vetles e com filen en ivern entorn del foch».
[6] Manuscrito de la Biblioteca Escurialense (a-IV-5), dado á luz por Herman Knust en un tomo de la Sociedad de Bibliófilos Españoles, Dos obras didácticas y dos leyendas... Madrid, 1878. Vid. pp. 260-265.
[7] Boccaccio and the Decameron in castilian and catalan literature. Thesis presented to the faculty of Bryn Mawr College for the degree of doctor of philosophy by Caroline Brown Bourland, 1905.
(Tirada aparte de la Revue Hispanique, t. XII).Tesis semejantes á ésta convendría que apareciesen de vez en cuando en las universidades españolas. La joven doctora norteamericana examina y describe con todo rigor bibliográfico los códices y ediciones españolas del Decameron y busca luego el rastro de Boccaccio en nuestra novelística y dramaturgia de los siglos XV, XVI y XVII, analizando una por una, y en todos sus detalles, las imitaciones de cada cuento. Es un trabajo de investigación y de crítica digno de las mayores alabanzas. Para no repetir lo que allí está inmejorablemente dicho, abreviaré mucho la parte concerniente á Boccaccio en estas páginas.]
[8] Ha sido reimpresa por miss Bourland en el tomo IX de la Revue Hispanique, conforme al único ejemplar conocido de 1603.
[9] También ha reimpreso (ib.) la señorita Bourland este texto, tomado de la Suma de todas las crónicas del mundo (Valencia, 1510), traducción hecha por Narcis Viñoles del Suplementum Chronicorum, de Foresti.
[10] Ns. 1273, 1274 y 1275 del Romancero de Durán.
[11] Nota comunicada á miss Bourland por D. Ramón Menéndez Pidal. La composición de Fernando de la Torre está en un códice de la Biblioteca de Palacio.
[12] Una detallada é interesante descripción de este códice puede verse en el estudio de miss Bourland. Para mi objeto basta con la siguiente nota, que me comunicaron los señores Bonsoms y Massó y Torrents antes que la erudita señora diese á luz su trabajo:
«Es un manuscrito en papel que conserva su encuadernación antigua, con señales de los clavos y cierres; en un tejuelo de papel pegado se lee: Las Cien... manuscriptas catalan. La medida general de la página es de 295 × 216 milímetros. La foliación, que va de 1 á CCCxxiij, empieza en la 1.ª novela de la 1.ª jornada, con las palabras Covinent cosa es mols cares dones. Contiene entero el Decameron, que termina en el folio CCCxxxiij de esta manera:
«E vosaltres gracioses dones ab la sua gracia romaniu en pau recordant vos de mi si d'alguna cosa de aquestes que haureu legides per ventura vos ajudau.
«Fo acabada la present translacio dimarts que comptaven V dies del mes d'Abril en l'any de la fructificant Incarnacio del fill de deu M.CCCC.xxviiij, en la vila de Sant Cugat de Valles.
«Aci feneix la deena e derrera Jornada del libre appellat De (sic) Cameron, nominat lo Princep Galeot, en altra manera Lo cento novella.
«Los folios preliminares contienen el proemio y la introducción, de manera que está completa la obra de Boccaccio. De los folios preliminares, útiles, aparecen recortados la mayor parte y alterado su orden 8 ff. blancos (el último de los cuales lleva alguna anotación ajena al texto) + 5 ff. de Taula á 2 columnas + 2 ff. de introducció + 2 ff. blancos + 9 ff. de proemi y introducció.
«Hay letra de dos manos distintas, como si los redactores se hubiesen partido el trabajo. La primera es más hermosa, aunque no cuidada. Escribe á renglón seguido y caligrafía alguna inicial, alternando las tintas roja y azul: comprende la introducción, el proemio y el texto hasta el folio CLxxxii (novela 8.ª de la 5.ª jornada). La segunda mano escribe á dos columnas, y comprende todo el resto del manuscrito incluso la suscripción final; es más corrida y no tiene inicial ninguna. Todo el manuscrito carece de epígrafes en tinta roja, habiéndose dejado en blanco el espacio correspondiente».
[13] Obras completas de D. Manuel Milá y Fontanals, t. III, p. 457.
[14] Memorias de la Real Academia de la Historia, t. IV, p. 460.
[15] Demostracion histórica del verdadero valor de todas las monedas que corrían en Castilla durante el reynado del señor don Enrique III (Madrid, 1796, pp. 374-379).
[16] Cf. Miss Bourland: «If the manuscript of the library of Benavente was in Spanish, the papel cebti menor on which it was written, would show that the Decameron was translated into spanish, at least in part, during the fourteenth or at the very drawn of the fifteenth century». (Pág. 24.)
[17] Capítulo Xlv de como Fadrique ama e non es amado e en cortesia despendiendo se consume el qual non auiendo mas de un falcon a la dona suya lo dio.
Devedes pues saber que Copo de Burgesi Dominique el qual fue en la nuestra çibdat, por ventura aun es, ombre de grand reverençia e abtoridad, e de los nuestros por costumbres e por virtud mucho mas que por nobleza de sangre caro e dino de eterna fama, e seyendo ya de años lleno espesas vegadas de las cosas pasadas con sus vezinos e con otros se deleytava de rrazonar, la qual cosa el con mejor e mas orden e con mayor memoria apostado de fablar que otro ombre sopo fazer. Era usado de dezir entre las otras sus bellas cosas que en Florençia fue ya un mançebo llamado Fadrique e fijo de Miçer Felipo Albergin en obra de armas e en cortesia preçiado sobre otro ombre donzel de Toscana e quel, asi como á los mas de los gentiles ombres contesçe, de una gentil dona llamada Madona Jovena se enamoró, en sus tiempos tenida de las mas bellas donas e de las mas graçiosas que en Florençia fuesen e por quel amor della conquistar podiese justava e facia de armas e fazia fiestas e dava lo suyo syn algund detenimiento, mas ella, non menos onesta de bella, de aquestas cosas por ella fechas nin de aquel se curava que lo fazia. Despendiendo pues Fadrique allende de todo su poder mucho, en ninguna cosa conquietando, asi como de ligero contesçe las riquezas menguaron e el quedó pobre syn otra cosa serle quedado salvo un solo pequeño heredamiento de las rrentas del qual muy estrechamente bevia, e allende de aquesto un solo falcon de los mejores del mundo le avia quedado. Por que amando mas que nunca, no paresçiendole mas çibdadano ser como deseava, a los campos allá donde el su pobre heredamiento era se fue a estar e aqui quando podia caçando e syn alguna cosa rrequerir padescientemente la pobreza comportava. Ora acaesçio que seyendo asi Fadrique e veniendo al estremo el marido de madona Jovena enfermó e veyendose á la muerte venir fizo testamento e seyendo muy rico en ella dexó su heredero a un su fijo ya grandezillo e despues de aquesto aviendo mucho amada a Madona Jovena a ella, sy contesçiese aquel fijo syn legitimo heredero muriese, su heredera sola estableçio, e muriese (sic). Quedada pues biuda Madona Jovena, como usança es de las nuestras donas, el año adelante con aqueste su fijo se fue a un condado en una su posesion asaz vezina aquella de Fadrique, por lo qual contesçio que aqueste moçuelo a amistar con Fadrique e deleytarse con aves e con canes e aviendo muchas vegadas visto el falcon de Fadrique bolar, est[r]aña mente plaziendole, fuerte deseava de averlo, mas despues non osava demandarlo veyendo a el ser tanto caro, e asi estando la cosa contesçio quel mançebo enfermó, de que la dolorosa madre mucho temerosa como aquella que mas no tenia e lo amava quanto mas se podia fijo amar, (e) todo el dia estandole en derredor non quedava de conortarlo espesas vegadas e le preguntava si alguna cosa era la qual desease, rogandole mucho que gelo dixiese que por çierto sy posible fuese trabajaria de averlo. El moçuelo oydas muchas vegadas aquestas profiertas dixo: madre mia, sy vos fazedes que yo aya el falcon de Fadrique, yo me creo prestamente guarir; la dona oyendo aquesto algund tanto estovo e començo a pensar aquello que fazer devia: ella sabia que Fadrique luenga mente la avia amado e que jamas un solo mirar della non avia avido, porque dezia como enbiaré yo o yre a demandarle aqueste falcon que por lo que yo oygo es el mejor falcon que ombres viesen e allende desto le mantiene en el mundo? E como yre yo nin sere en desconortar un ombre gentil como este al qual ningund otro deleyte le es quedado e que aqueste le quiera tomar? E asi fecho pensamiento ocupada, aunque ella fuese çierta de averlo sy lo demandase, syn saber que avia de dezir non respondio al fijo, mas ultima mente tanto la vençio el amor del fijo que ella consigo dispuso de conçertarlo como quiera que acaesçiese de non enbiar, mas ir ella mesma por el e traerlo, e respondiole: fijo mio conortate e piensa de guaresçer e aver fuerça, que yo te prometo que la primera cosa que yo fare de mañana sera yr por el asy que te lo traere. El moçuelo de aquesto alegre el dia mesmo mostro alguna mejoria; la dona de mañana seguiente tomada una muger en conpañia por manera de deporte se fue a la pequeña casa de Fadrique e fizolo llamar, e el por que non era tiempo non era ydo aquel dia a caçar e era en un su huerto e fazia sus çiertas lavores aparejar, el qual oyendo que Madona Jovena lo llamava a la puerta, maravillandose fuerte alegre corrio allá, la qual veyendolo venir, con una feminil plazenteria fuele delante aviendola ya Fadrique reverente mente saludado, dixo: bien este Fadrique (faltan algunas palabras entre el fin de un folio y comienzo de otro) e mas que non te fuere menester, e el satisfazimiento es tal que yo entiendo con esta mi conpañia en uno amigable mente contigo comer esta mañana. A la qual Fadrique omil mente respondio: señora, ningund don jamas me rrecuerdo aver resçibido de vos salvo tanto de bien que sy yo alguna cosa vali, por el vuestro amor e valor que valido vos he ha seydo e por çierto esta vuestra liberal venida me es mucho mas cara que non seria sy comienço fuese a mi dado a espender quanto en lo pasado he ya espendido, avnque a pobre huesped seades venida. E asi dicho alegre mente dentro en casa la rreççibio e en un su huerto la llevó, e alli, non aviendo quien le fazer tener conpañia, dixo: señora, pues que aqui non es otrie, aquesta mujer deste labrador vos terrna conpañia en tanto que yo vaya a facer poner la mesa. E el aunque la su pobreza fuese estrema non se era tanto vista quanto nesçesario le fazia, ca el avia fuera de orden despendido sus rriquezas, mas aquesta mañana fallando ninguna cosa de que podiese a la dueña onrrar por amor de la qual el a infinitos ombres onrrados avia fecho fuera de razon, congoxos entre sy mesmo maldiziendo la fortuna, como ombre fuera de sy fuese agora acá agora allá corriendo, nin dineros nin prenda fallandose e seyendo la ora tarde e el deseo grande de mucho onrrar la gentil dona e non queriendo a otro mas al su labrador rrequerir, vido al su buen falcon en la su sala sobre el alcandara porque non aviendo otra cosa a que acorrerse tomolo e fallandolo grueso penso aquel ser digna vianda de tal dueña e por tanto syn mas pensar tirole la cabeça e a una su moça presta mente lo fizo pelar e poner en un asador asaz diligente mente. E puesta la mesa con unos manteles muy blancos de los quales algunos avia, con alegre cara torrno a la dueña en su huerto e el comer que fazer se podia dexolo aparejado. Entanto la dueña con su compañera levantandose fue á la mesa e syn saber que se comia en uno con Fadrique, el qual con muy grand fee la conbidara, comieron el buen falcon e levantados de la mesa ella algund tanto con plazibles rrazones conel estava e paresçiendole a la dueña tiempo de dezir aquello por que era alli venida, asy benina mente con Fadrique començo a fablar: Fadrique, recordandote tu de la preterita vida [e] de la mi onestidad la qual por ventura tu as rreputado a dureza e crueldad yo non dubdo ninguna cosa que tu te devas maravillar de la mi presup(ri)çion sentiendo aquello por que prinçipal mente aqui venida so; mas si fijos ovieses avido por los quales podieses conosçer de quanta fuerça sea el amor que a ellos se ha, paresçeme ser çierta que en parte me averias por escusada; mas como tu non los tengas, yo que uno he, non puedo por ende las leyes comunes de las madres fuyr, las quales fuerças seguir conveniendome, convieneme allende del plazo tuyo e allende de toda razon, quererte demandar un don el qual yo se que grave mente as caro e es razon ca ninguno otro deleyte nin ninguna consolaçion dexada ha a ti la tu estraña fortuna, e aqueste don es el falcon tuyo del qual el niño mio es tanto pagado que sy yo non gelo lievo temo que lo agravie tanto en la enfermedat que tiene que despues le sigua cosa por la qual lo pierda. E por esto yo te rruego non por el amor que tu me as al qual tu de ninguna cosa eras tenido mas por la alta nobleza la cual en usar cortesya eres mayor que ninguno otro mostrando que te deva plazer de darmelo por que yo por este don pueda dezir de aver resçebido en vida mi fijo e por ende avertelo he sienpre obligado. Fadrique oyendo aquello que la dona le demandava e sentiendo que servir non le podia por que a comer gelo avia dado, començo en presençia a llorar ante que alguna palabra respondiese. La dueña veyendo el grand llanto quel fazia, penso que del dolor de ver de sy partirle el buen falcon veniese mas que de otras cosas quasy fue por dezir que non lo queria; mas despues del llanto rrespondiendo Fadrique dixo asy: señora, despues que a Dios plogo que en vos posiese mi amor en asaz me ha reputado la fortuna contraria e some della dolido, mas todas son seydas ligeras en respeto de aquello que ella me faze al presente por que con ella jamas paz aver non devo pensando que vos aqui a la mi pobre casa venida seades donde en tanto que rico fue venir desdeñastes, e de mi un pequeño don queredes e ella me aya asi fecho quedar que vos lo non puedo dar, e porque esto ser non puede vos dire breve mente: como yo oy vy que vuestra merced comigo comer queria, aviendo rreguardado a vuestra exçelençia e a vuestro valor reputé digna e conuenible cosa que con mas cara vianda segund la mi posibilidad yo vos deviese onrrar que con aquello que general mente por las otras presonas non se usa, porque rrecordandome del falcon que me demandades e de la su bondad, ser digno manjar de vos lo reputé e desta manera a el asado avedes comido el qual yo por bien empleado rreputé, mas veyendo agora que en otra manera lo deseavades me es asy grande duelo pues servir non vos puedo que jamas paz non puedo dar. E esto dicho las plumas e los pies e el pico le fizo en testimonio lançar delante, la qual cosa veyendo la dona e oyendo primero lo retraxo por dar a comer a dona tan excelente falcon e despues la grande nobleza de su coraçon la qual la pobreza, non avia podido nin podia contrastar (e) mucho entre sy mesma lo loo. Despues de quedada fuera de la esperança de aver el falcon por la salud del fijo (e) entrada en pensamiento e rregraçiando mucho a Fadrique el honor fecho e la su buena voluntad, toda malenconia en sy se partió e torrnó al fijo, el qual por la malenconia quel falcon aver non podia e por la enfermedad que mucho aquesto le deviese aver traydo non pasaron muchos dias que con grand dolor de la madre de aquesta vida pasó, la qual despues que llena de lagrimas e de amargura rrefrigerada algund tanto, e seyendo muy rica quedada e aun(a) moça, muchas vegada[s] fue de los hermanos costreñida a torrnar a casar. La qual aun que querido non lo oviese mas veyendose aquexada e rrecordandose del valor de Fadrique e de la su manifiçençia ultima, esto es de aver muerto un asi maravilloso falcon por onrrar a ella, dixo a los hermanos: pues que asy vos plaze que yo case aunque toda via de muy buena voluntad si vos ploguiese syn maridar me estaría, mas sy a vosotros mas plaze que yo marido tome por çierto yo jamas non tomaré ninguno sy non he a Fadrique de Harbegin. De lo qual los hermanos faziendo burla dixieron: hermana, qué es esto que tu dizes, como quieres tu aquel que non ha cosa del mundo? A los quales ella rrespondio: hermanos mios, yo se bien que asi es como vos otros dezides, mas yo quiero antes ombre que aya menester riquezas que rriquezas que ayan menester ombre. Los hermanos oyendo el coraçon e voluntad della e conosçiendo que Fadrique era ombre de mucho bien aunque pobre, asi como ella queria a el con todas sus rriquezas la dieron. El qual asy fecho la dona a quien tanto el amava por muger avida e allende de aquesto verse muy rico en alegría con ella mejor e mas sabio termino tovo e los años suyos acabó.
(Debo a mi querido amigo D. Ramón Menéndez Pidal la copia de esta novela).
[18] Las C no║velas de Juā Vocacio (portada en grandes letras monacales).
(Al fin): Aqui se acaban las Ciento novellas de Miçer juan bocacio, poeta eloquete. Impreessas en la muy noble y muy leal cibdad de Seuilla: por Meynardo ungut alemano y Stanislao polono cōpañeros. En el año de nro. señor Mill quatrociētos noventa y seys: a ocho dias del mes de noviembre. (N.° 54 de la Bibliografía ibérica del siglo XV de Haebler.)
2.ª ed.
Las C novelas de micer Juan Vocacio Florentino poeta eloquente. En las quales se hallarā notables exemplos y muy elegante estilo. Agora nuevamente ympressas corregidas y emendadas de muchos vocablos y palabras viciosas.
(Al fin): Aqui se acaban las cient novellas... Fueron impressas en la Imperial cibdad de Tolledo, por Juan de Villaquiran impresor de libros. A costa de Cosme damian. Acabose a viij del mes de Noviembre: Año del nascimiento de nuestro Salvador y Redemptor Jesu Christo de mill y quinientos y XX.iiij.
3.ª ed.
Las cient novellas...
(Colofon)... Fueron impressas en la muy noble y leal villa de valladolid. Acabose a veynte y quatro dias del mes de Março. Año de nuestro Salvador y redemptor Jesu Christo de Mill y Quinientos y treynta y nueve años.
4.ª ed.
Las cient novellas...
(Colofon)... Fueron impressas en la muy noble villa de Median (sic) del Campo: por Pedro de Castro impresor: a costa de Juā de espinosa mercader de libros. A onze dias del mes de agosto de M. y D. XL. iij años.
Además de los ejemplares citados en el texto, existe uno en la Biblioteca Imperial de Viena.
5.ª ed.
Las cient novellas...
(Colofon)... Aquí se acaban las cient nouellas de Micer Juan bocacio poeta eloquente. Fueron impressas en la muy noble villa de Valladolid: en casa de Juan de Villaquiran impresor de libros: a costa de Juan espinosa. Acabosse a quinze dias del mes de Deziembre. Año de mil y quinientos y cinquenta años.
Como muestra del estilo de esta traducción puede verse la novela del Fermoso escarnio de Tofano (4.ª de la jornada 7.ª, numerada 72 por el traductor) que ha reimpreso el Sr. Farinelli (Note pp. 105-107) conforme al texto de la edicion de Burgos. El códice escurialense termina precisamente con esta novela: «De como madona Guita, muger de Cofano, pensando que oviese embriagado a su marido fue a casa de su amante e alla fasta la media noche estovo, e de como Cofano cerro la puerta por de dentro, e como torno su muger que non la quiso abrir. Et de l' arte que ella fizo».
[19] Ed. de Medina del Campo, fol. CLXXIV vuelto:
Parte te, amor, y vete al mi señor
Y cuenta le las penas que sostengo
Y como por su causa á muerte vengo
Callando mi querer por gran temor...
(Está en la Novela XCV «de como una donzella se enamoro en Palermo del rey don Pedro de Aragon, y como cayo en grande enfermedad por aquella causa y como despues el rey la galardono muy bien».)
[20] Vid. la colección de Reusch Die Indices Librorum Prohibitorum des sechszehnten Jahrhunderts (tom. 176 de la Sociedad Literaria de Stuttgart), p. 394. El Decameron está puesto entre los libros latinos. Entre los que se prohiben en romance están las novelas de Juan Boccaccio (p. 437).
[21] En nuestras bibliotecas, aun en las menos conocidas, suelen encontrarse raros ejemplares del Decameron. En la de las Escuelas Pías de San Fernando (Madrid) recuerdo haber visto, hace años, la auténtica de Florencia de 1527, que es una de las más apreciadas y de las que han alcanzado precios más exorbitantes en las ventas.
[22] El Decameron fue mirado siempre con indulgencia aun por los varones más graves de nuestro siglo XVI. En un curioso dictamen que redactó como secretario del Santo Oficio sobre prohibición de libros, decía el gran historiador Jerónimo de Zurita: «En las novelas de Juan Bocatio hay algunas muy deshonestas, y por esto será bien que se vede la translacion dellas en romance sino fuese espurgándolas, porque las más dellas son ingeniosissimas y muy eloquentes. (Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1903, t. VII, pp. 220 y ss.)
[23] Sobre las imitaciones que Boccaccio hizo de Pedro Alfonso debe consultarse un erudito y reciente trabajo de Letterio di Francia, Alcune novelle del Decameron illustrate nelle fonti. (Giornale Storico della letteratura italiana, t. XLIV, p. 23 y ss.)
[24] Die Quellen des Dekameron, von Dr. Marcus Landau (2.ª ed.); Stuttgart, 1884, p. 203.
Cf. mi Tratado de los romances viejos, t. II, pp. 425-426.
[25] Vid. Tratado de los romances viejos, t. II, p. 404. Corríjase la errata giornata terza en vez de quarta.
[26] El mismo Farinelli (p. 99) ha sorprendido en la otra novela catalana del siglo XV Curial y Guelfa una cita muy detallada de la novela de Ghismonda y Guiscardo: «Recordats vos, senyora, de les paraules que dix Guismunda de Tancredi a son pare sobre lo fet de Guiscart, e de la descripcio de noblesa?...».
En la Comedia de la Gloria de amor del comendador Rocaberti, en el Inferno dos namorados del portugués Duarte de Brito, y en otras composiciones análogas, figuran Ghismonda y Guiscardo entre las parejas enamoradas de trágica nombradía.
Á la celebridad de esta novela contribuyó mucho la traducción latina de Leonardo Bruni de Arezzo (Leonardo Aretino), cuyos escritos eran tan familiares á nuestros humanistas.
[27] Para esta imitación vid. el libro de miss Bourland, pp. 95-97.
[28] Véase principalmente el articulo de D. Emilio Cotarelo Sobre el origen y desarrollo de la leyenda de Los Amantes de Teruel (Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, n. 5, mayo de 1903, pp. 343-377). Miss Bourland, cuya tesis se publicó en 1905, llega por su parte á las mismas conclusiones.
Á la numerosa serie de obras poéticas relativas á la historia de Los Amantes debe añadirse, y es una de las más antiguas, la Silva sexta del poeta latino de Calatayud Antonio Serón (nacido en 1512). Falta, en el tomo de sus versos que publicó D. Ignacio de Asso en Amsterdam (Antonii Seronis Bilbilitani Carmina, 1781), pero está en otras muchas composiciones suyas inéditas en el mismo códice de la Biblioteca Nacional que sirvió á Asso para hacer su selección. Las noticias de la vida de Serón alcanzan hasta 1567.
[29] «No quiero tratar aquí de lo que se dice del suceso tan sonado y tan contado de Marcilla y Segura, que aunque no lo tengo por impossible creo certissimamente ser fabuloso, pues no hay escritor de autoridad y classico, ni aquellos Anales tantas veces citados con ser particulares de las cosas de Teruel, ni otro Auctor alguno que dello haga mención; si bien algunos Poetas le han tomado por sujeto de sus versos, los quales creo que si hallaran en Archivos alguna cosa desto ó si en las ruynas de la parroquial de San Pedro de Teruel (queriéndole reedificar) se huviera hallado sepultura de marmol con inscripcion de estos Amantes, no lo callaran».
(Historias eclesiásticas y seculares de Aragón... Tomo II. Zaragoza, 1619, lib. III, cap. 14.)
[30] Vid. Noticias históricas sobre Los Amantes de Teruel por D. Isidoro de Antillón. Madrid, imp. de Fuentenebro, 1806. Este folleto, tan convincente y bien razonado como todos los escritos históricos de su autor, nada perdió de su fuerza con el hallazgo de otra «escritura pública», fabricación del mismo Yagüe, que publicó en 1842 D. Esteban Gabarda en su Historia de los Amantes de Teruel.
[31] Miss Bourland recuerda oportunamente este pasaje de Ricardo de Turia en la loa que precede á su comedia La burladora burlada:
La diversidad de asuntos
Que en las loas han tomado
Para pediros silencio
Nuestros Terencios y Plautos,
Ya contando alguna hazaña
De César ó de Alejandro,
Ya refiriendo novelas
Del Ferrarés ó el Bocacio...
El Ferrarés debe de ser Giraldi Cinthio. Un precioso ejemplo de este género de loas tenemos en la que precede á La Rueda de la Fortuna, del doctor Mira de Amescua, donde está referido aquel mismo cuento de Bandello que fue germen de la admirable comedia de Lope El villano en su rincón.
[32] Las restantes son: El llegar en ocasión, La discreta enamorada, El servir con mala estrella, La boda entre dos maridos, El exemplo de casadas.
[33] La | Zucca | del | Doni | En Spañol.
(Al fin): In Venetia | Per Francesco | Marcolini | Il Mese d' Ottobre | MDLI.
8.º 166 pp. y 5 hs. sin foliar de índice. Con diez y seis grabados en madera.
(Dedicatoria): La Zuca del Doni de lengua Thoscana en Castellano.
«Al Illustre Señor Juan Bautista de Divicii, Abbad de Bibiena y de San Juan in Venere.
«Entre las virtudes (Illustre Señor) que a un hombre hazen perfeto y acabado, una y muy principal, es el agradecimiento; porque por él venimos á caber con todos, ganamos nuevas amistades, conservamos las viejas, y de los enemigos hazemos amigos. Tiene tanta fuerza esta virtud, que á los hombres cobardes haze muy osados en el dar, á los que reciven regocijados en el pagar y á los avaros liberales. Buena cosa es ser agradecido, y malísima ser ingrato...
«Siendo yo, pues, deudor por tantas partes á V. m. no he querido ser de los que pagan luego (ó por mejor dezir), no he podido serlo, ni tan poco de los que tardan en pagar, por no ser tachado de hombre desconocido, ansi queriendo yo tener el medio, por no errar: suscedió que estando con el Doni (hombre como V. m. sabe, agudo) venimos a hablar de la Zucca, que él no ha muchos dias hizo estampar: roguele que me embiase una, porque no havia provado calabaças este año; él lo hizo como amigo, agradóme la materia o argumento del libro (que sin dubda para entretener una conversacion un rato, es de los buenos que he leido). Encarecisele tanto al Señor Conde Fortunato de Martinengo, que él como deseoso de saber nuestro lenguaje, allende de ser tan aficionado a la nacion española, me rogó con gran instancia le traduxese, poniendo me delante la utilidad y probecho que de alli redundaria á muchos que carescen de la lengua Italiana. Conoscida su voluntad (aunque querria mas escreuir de mio si supiese que traduzirlo de otros) le otorgué lo que me pidió; acordéme despues, que para hombre que podia poco, este era el tiempo, lugar y coyuntura donde podria mostrar la voluntad que tengo de servir a V. m. pagando en parte lo que en todo no puedo, y así determiné dedicarle este pequeño trabajo del traslado de la Zucca, dado que el original el Doni no le haya consagrado a ninguno. Porque de mas de mostrar que reconozco la deuda, la obra vaya más segura y amparada debaxo la sombra y favor de V. m. y asi le suplico la reciva en servicio: que yo soy cierto que le agradará, confiado de su ingenio y buen natural, y si no le contentare, será más por el nombre que por lo que la calabaça contiene. Está llena de muchas y provechosas sentencias, de muy buenos exemplos, de sabrosos donaires, de apacibles chistes, de ingeniosas agudezas, de gustosas boverias, de graciosos descuidos, de bien entendidos motes, de dichos y prestezas bien dignas de ser sabidas, de manera que por ella se puede decir: «so el sayal hay al». Lo que se ve paresce cosa de burla, y de lo que no se paresce todo ó la maior parte es de veras. Es un repertorio de tiempos, una red varredera que todos los estados, oficios, edades recoge en sí. Finalmente es un Sileno de Alcibiades, a todos avisa, con todos habla, de suerte que asi grandes como pequeños, ricos y pobres, doctos y ignorantes, señores y los que no lo son, viejos y moços, y en conclusion desde el Papa hasta el que no tiene capa, sin sacar ninguno, pueden sacar desta Zuca tanto çumo que salgan llenos, y la calabaça no quede menguada. Una cosa quiero advertir a quien este librillo leerá, que la Zucca en el vulgar italiano tiene tanta fuerza, que a penas se puede traduzir en otra lengua con tanta. La razon es porque cada lengua tiene sus particulares maneras de hablar, de manera que lo que suena bien en una, volviendo lo en otra, palabra por palabra, suena mal. Como paresce por muchos libros traduzidos en esta lengua de italiano, y en los que de latin y griego se traduzen en castellano; pero, como el romance nuestro sea tan conforme al Toscano, por ser tan allegado al latin, aunque en algo difieran, no en todo. No dexo de confesar que la lengua Toscana no sea muy abundante, rica y llena de probervios, chistes y otras sentenciosas invenciones de hablar: las quales en nuestro castellano ninguna fuerza tendrian. Como si dixesemos de uno que quieren ahorcar «han mandado los alcaldes que le lleven a Fuligno». Esta palabra tiene dos sentidos, o que le mandan yr a una ciudad, que se llama Fuligno, ó que le mandan ahorcar fune, quiero dezir soga ó cordel, ligno, leño ó madero; quien quisiere darle esta fuerza en castellano, temia bien qué hazer; de manera que es menester que en algunas partes tomemos el sentido, y lo volvamos en otras palabras, y no queramos ir atados a la letra como los judios. Por lo qual han hecho muchos errores algunos interpretes. Es averiguado (como paresce) que ni ellos entendian los originales, ni sus traslados los que los leen, antes sé dezir que quedan embelesados, paresciendoles que leen cosas encantadas y sin pies ni cabeça, a cuya causa vienen a ser tenidos en poco los authores por aquellos que los leen mal traduzidos, en otra lengua peregrina, allende que confunden con palabras groseras el sentido que el author pretende y hazen una disonancia tan grande, que despertarian la risa al más grave y saturno, y sacarian de sus casillas al más sufrido que se hallase. Por éstos se podría dezir: Habló el Buey y dixo mu. Quien quisiere experimentar lo dicho lea la traducion del Boccacio y del Plutarco, Quinto Curcio y otros muchos authores, de los quales por no ser prolíxo no hago memoria. Algunas veces solia yo leer (estando en Hespaña) el Boccacio, pero sin duda las más no acertava la entrada, y si acaso atinava, me perdia por el libro, sin saber salir, digo que en una hora dava veinte tropeçones, que bastavan confundir el ingenio de Platon. He usado (Illustre señor) destos preámbulos y corolarios para venir a este punto. Conviene a saber que mi intencion no ha sido en la traducion deste libro llegarme mucho a la letra, porque la letra mata, mas antes al spiritu, que da vida, sino es quando fuere menester. Desta manera, yo fiador, que la calabaça no salga vana, ni los que la gustaren vuelvan desagradados, ni mal contentos ó confusos. Pero dirá alguno: «en fin es calabaça»; yo lo confieso, pero no por eso se ha de dexar de comer de ella, que ni ella comida hará mal estomago ni el nombre ha de poner miedo a ninguno. Escrito está que infinito es el número de las calabaças, y segun mi opinion no hay hombre que no lo sea, pero esta es la diferencia, que unos disimulan más que otros, y aun veemos muchas vezes que en la sobrehaz algunos parescen y son tenidos por calabaças y no lo son del todo, aunque (como he dicho) lo sean en algo. Todas las cosas perfectas no son estimadas por de fuera. Naturaleza es tan sabia y discreta que puso la virtud dellas debaxo de muchas llaves. Como paresce en los cielos y en la tierra: en la qual veemos que los arboles tienen su virtud ascondida, y asimesmo el oro, y los otros metales. ¿Qué diremos de las piedras preciosas, que se hazen en la mar? Pues lo mesmo podremos dezir que acaesce entre los hombres: que los más sabios tienen su prudencia más ascondida, aunque en lo exterior sean tenidos por livianos. A éstos soy cierto que no les dará hastío la corteza de la calabaça, antes se holgarán de tocarla, porque saben que leyendola gozarán de los secretos interiores que debaxo de la corteça, o por mexor dezir del nombre de calabaça están encerrados. Reciva pues V. m. este pequeño presente de la Zucca, o calabaça, que por haberla el Doni cortado fresca con el rocío de la mañana, temo que de mis manos no salga seca y sin çumo. Verdad es que he trabajado de conservarla en aquella frescura (ya que no he podido mejorarla) que el Doni la cortó de su propio jardín. Ella va a buena coyuntura: e que segun me paresce agora es tiempo de las calabaças en esta tierra, aunque en otras sea en Setiembre. Pienso que tomará V. m. tanto gusto que perdonará parte de la deuda en que estoy, y acceptará el presente en servicio... De Venecia a XXV de Setiembre MD.LI».
[34] Gran parte de los chistes ó cicalamentos, baias y chacheras del Doni (nombres que el traductor conserva) están fundados en proverbios ó tienden á dar su explicación, por lo cual figura este libro en la erudita Monografía sobre los refranes, adagios, etc., del Sr. D. José María Sbarbi (1891), donde pueden verse reproducidos algunos de estos cuentecillos (pp. 392-393). Entre ellos está el siguiente, que á los bibliófilos nos puede servir de defensa cuando parece que nos detenemos en libros de poco momento.
«No me paresce cosa justa (me dixo el Bice) que en vuestra Librería hagais memoria de algunos authores de poca manera y poco credito; pero yo le dixe: las plantas parescen bien en un jardín, porque aunque ellas no valgan nada, a lo menos hazen sombra en el verano. Siempre debriamos discurrir por las cosas deste mundo, por que tales cuales son siempre aprovechan para algo, por lo qual suelen dezir las viejas: «No hay cosa mala que no aproveche para algo».
[35] Con las novelas esparcidas en las varias obras del Doni (que además hizo una imitación del Calila y Dimna) intitulándola Filosofia Morale (Venecia, 1552), formó una pequeña colección el erudito Bartolomé Gamba, á quien tanto debe la bibliografía de la novelística italiana (Venecia, 1815). Otra edición algo más amplia de estas novelas selectas hizo en Luca, 1852, Salvador Bongi, reimpresa con otros opúsculos del Doni en la Biblioteca Rara de Daelli: Le Novelle di Antonfrancesco Doni, già pubblicate da Salvatore Bongi, nuova edizione, diligentemente rivista e corretta. Con l'aggiunta della Mula e della Chiave, dicerie, e dello «Stufajolo», commedia, del medesimo Doni. Milán, Daelli, 1863.
[36] Mondi celesti, terrestri, e infernali, de gli Accademici Pellegrini. Composti dal Doni; Mondo piccolo, grande, misto, risibile, imaginato, de' Pazzi, e Massimo, Inferno de gli scolari, de' malmaritati, delle puttane e ruffiani, soldati e capitani poltroni, Dottor (sic) cattivi, legisti, artisti, de gli usurai, de' poeti e compositori ignoranti. In Venetia. Appresso Domenico Farri. MD.LXXV (1575).
[37] Horas de recreacion, recogidas por Ludovico Guicciardino, noble ciudadano de Florencia. Traducidas de lengua Toscana. En que se hallaran dichos, hechos y exemplos de personas señaladas, con aplicacion de diversas fabulas de que se puede sacar mucha doctrina. (Escudo del impresor.) Con Licencia y Privilegio Real. En Bilbao, por Mathias Mares, Impressor d' el señorio de Vizcaya. Año de 1586. 8.º, 208 pp.
Censura de Lucas Gracián Dantisco: «Por mandado de los señores d' el Real Consejo he visto este libro intitulado Horas de Recreacion de Ludovico Guicciardino, traduzidas de Italiano en Español, y le he conferido con su original impresso en Venecia, y hallo que no tiene cosa contra la fe, ni contra buenas costumbres, ni deshonesta, antes para que vaya mas casta la letura le he testado algunas cosas que van señaladas, y emendado otras, sin las quales lo demas puede passar, por ser lectura apacible, y al fin son todos apotegmas y dichos gustosos, y de buen exemplo para la vida humana, y puestas en un breve y compendioso tratado... (Madrid, 4 de Julio de 1584.)
Licencia á Juan de Millis Godinez impresor (hijo de Vicente) para imprimir las Horas de Recreacion, las quales el avia hecho traduzir. (Madrid, 17 de Julio de 1584.)
Dedicatoria: «A la muy illustre señora dona Ginesa de Torrecilla, muger d' el muy Ilustre señor Licenciado Duarte de Acuña, Corregidor d' el señorio de Vizcaya, Vicente de Millis Godinez, traductor de esta obra».
No hay duda que esta edición es la primera, por lo que dice en la dedicatoria: «y pareciéndome que para sacarle esta primera vez á luz en nuestra lengua vulgar tenia necessidad assi él como yo de salir debaxo d' el amparo de quien las lenguas de los maldicientes estuviesen arrendadas, lo quise hazer assi, por lo cual le dedico y le ofrezco á V. m.».
Es libro raro como todos los impresos en Bilbao en el siglo XVI.
Sobre la familia de los Millis, que tanta importancia tiene en nuestros anales tipográficos, ha recogido curiosas noticias D. Cristóbal Pérez Pastor en su excelente monografía sobre La Imprenta en Medina del Campo (Madrid, 1895). Eran oriundos de Tridino, en Italia, y estuvieron dedicados al trato y comercio de libros en Lyón y Medina del Campo simultáneamente. Guillermo de Millis, el que podemos llamar patriarca de la dinastía española, empieza á figurar en Medina como librero en 1530, como editor en 1540 y como impresor en 1555. Hijo suyo fué Vicente de Millis, librero é impresor como su padre, aunque con imprenta pobre y decadente, que fué embargada por deudas en 1572. Tal contratiempo le obligó á trasladarse á Salamanca, donde trabajó en la imprenta de los hermanos Juntas, á quienes debió de seguir á Madrid en 1576. Allí parece que mejoró algo de fortuna, imprimiendo por cuenta propia algunos libros. Presumía de cierta literatura, puesto que además de las obras de Guicciardino y Bandello llevan su nombre Los ocho libros de los inventores de las cosas de Polidoro Virgilio, pero lo que hizo fué apropiarse casi literalmente la traducción que Francisco Thamara había hecho del mismo tratado (Amberes, 1550) expurgándola algo. De la que tiene el nombre de Millis no he manejado edición anterior á la de Medina del Campo de 1599, pero de sus mismos preliminares resulta que estaba traducida desde 1584. El privilegio de esta obra, lo mismo que el de las Horas de Recreación, está dado á favor de Juan Millis Godinez impressor, que por lo visto disfrutaba de situación más bonancible que su padre. Aparece como impresor en Salamanca, en Valladolid y en Medina del Campo hasta 1614. Á la misma familia perteneció el acaudalado librero de Medina Jerónimo de Millis, editor del Inventario de Antonio de Villegas en 1577.