En el octauo canto que se sigue el auctor se finge hauer sido monja, por notarles algunos intereses que en daño de sus conçiençias tienen. Concluye con vna batalla de ranas en imitaçion de Homero[517].
Gallo.—Si despertasse Miçilo holgariale entretener en el trabajo gustando él de mi cantar; porque la pobreza çiertamente nos fatiga tanto que con dificultad nos podemos mantener, y no sé si le soy ya algo odioso, porque algunas mañanas le he despertado algo más tenprano que él acostunbraua, por lo qual padeçiamos mucha más hanbre, y agora porque esta maçilenta loba no nos acabe de tragar tomóme por ocasion para atraerle al trabajo contarle mi vida miserable; donde pareçe que ha tomado hasta agora algun sabor, y plega a Dios que no le enhade mi dezir; porque avnque sea a costa de mi cabeza quiera él trabajar y ambos tengamos que comer.
Miçilo.—¿Qué dizes, gallo; qué hablas entre ti? No me has prometido de me despertar cada mañana, y con tu graçioso cantar ayudarme en mi trabajo contandome tu vida?
Gallo.—Y ansi lo quiero yo, Miçilo, hazer; que no quiero yo por ninguna ocassion quebrantar la palabra que te di.
Miçilo.—Pues di, que colgado estoy de tu habla y graçioso cantar.
Gallo.—Yo me proferi ayer de te dezir lo que siendo monja passé, y solo quiero reseruar para mí de qué orden fue, porque no me saques por rastro. Pero noramala se diga, quiero que sepas que este es el genero de gente más vano y más perdido y de menos seso que en el mundo ay. No entra en cuento de los otros estados y maneras de viuir; porque se preçia de mostrar en su habla, trato, traje, y conuersaçion ser vnica y particular. Lo que sueñan de noche tienen por reuelaçion de Dios, y en despertando lo ponen por obra como si fuesse el prinçipal preçepto de su ley. Dizense ser orden de religion: yo digo que es más confusion; y si algun orden tienen, es en el comer y dormir; y en lo que toca a religion, es todo ayre y libiandad, tan lexos de la verdadera religion de Cristo como de Hierusalen. No saben ni entienden sino en mantener parlas á las redes y loqutorio[518]. Su prinçipal fundamento es hazerse de los godos y negar su proprio y verdadero linaxe; y ansi luego que yo entré alli fue como las otras la más profana y ambiçiosa que nunca fue muger, y ansi porque mi padre era algo pobre publiqué que mi madre auia tenido amistad con vn cauallero de donde me auia auido a mí, y por desmentir la huella me mudé luego el nonbre; porque yo me llamaua antes Marina, como mula falsa, y entrando en el monesterio me llamé Vernardina, que es nombre estraño, y trabajé quanto pude por llamarme doña Bernaldina, fingiendo la deçendençia y genealogia de mi prosapia y generaçion, y para esto me faboreçio mucho la abbadesa; que de puro miedo de mi mala condiçion y desasosiego procuraua de me agradar. Acuerdome que vn dia vn pariente mio enbio a visitarme con un paje; y preguntandole la portera a quien vuscaua respondió el mochacho, buscaua a Bernardina, y yo acaso estaua alli junto a la puerta; y como le oy sali á él con aquella ansia que tenia que todos me llamassen doña Bernardina y dixele: ¡O! los diablos te lleuen, trapaz, que no te cabe en esa boca vn don donde cabe vn pedaço de pan mayor que tú. De lo qual á todas quantas estauan alli di ocasion de reyr[519] de mi vanidad.
Miçilo.—Pues tu padre ¿tenia antes don?
Gallo.—Si tenia: sino que le tenia[520] al fin del nombre.
Miçilo.—¿Como es eso?
Gallo.—Llamauase Françisco remendon. Ves alli el don al cabo. Mi mayor ocupaçion era enbiar casi cada dia a llamar los prinçipales y mas honrrados del pueblo vuscando negoçios que tratar con ellos; y dilatabalos por los entretener, y de alli venia a fingir vn pariente suyo con el qual dezia que mi padre tubo gran parentesco o afinidad[521]. Desta manera con todos los linajes de Castilla mostraua tener parte; con Mendoças, Manriques, Ulloas, Çerda, Vaçanes. El dia que yo no tenia con quien librar a la red y loqutorio me tenia por menos que muger, y si la abbadesa me negasse la liçençia me la yba a las tocas queriendola mesar, y la llamaua peor de su nonbre. Dos dias en la semana enbiaua por el confesor para me confessar y consolar; y desde que saliamos de comer hasta la noche nos estauamos en el confessonario tratando de vidas ajenas; porque no se meneaua monja que yo no tuviese cuenta con ella. Otra vez me quexaua de la abbadessa que no me queria dar ninguna consolaçion, que estaua para me desesperar, o hazer de mí vn hecho malo; y amenazauala con la visita. Aconteçiame a mí vn mes no entrar en el coro a las horas fingiendo estar enferma de xaqueca, que es enfermedad de señoras, y para fingir este dolor hazia vnos generos de birretes portogueses afforrados en martas, o grana fina de poluo[522] demandada a mis seruidores, y deuotos y familiares. Pues para sustentar mis locuras y intereses lebanté vn vando en el monesterio de los dos san Juanes Euangelista y Baptista, y como yo tube entendido que mis contrarias con quien yo tenia mis differençias y pundonores seguian al Euangelista, tomé yo con mis amigas la devoçion el apellido y parcialidad del Baptista; no más de por contradezir. Que de otra manera nunca tube cuenta ni eché de ver quál dellos mereçia más, ni quál era mejor.
Miçilo.—¡O gran vanidad! Quánto mejor fuera que trabajaras por imitar a qualquiera dellos en virtud y costunbres!
Gallo.—Pues quando venia el dia de San Juan de Junio, quanto era mi desasosiego y mi inquietud! Reboluia todo el pueblo vuscando la tapizeria para la iglesia, claustras y refitorio. El hinojo, claueles, clauellinas, halelies, azuzenas y albahacas puestas en mil maneras de basijas de mucha curiosidad; y otras frescas y odoriferas yerbas y flores, yuncos y espadañas. Aparejaua las pastillas, moxquete, estoraque y menxui, que truxiessen toda la casa en grande y suaue olor. Traya aplazado el predicador de veynte leguas; y vn año antes negociado, y la musica vnica y peregrina de muchos instrumentos de suabe y acordada melodia. Negoçiaua las bozes de cantores de todos los señores y iglesias cathredales y colegiales quantas auia en la comarca. Despues para todos estos aparejaua casas, camas y de comer. Vuscaua aues, pescados y frutas de toda diferençia, preçio y estima. Un mes antes hazia los mazapanes, bizcochos, rosquillas, alcorzas y confituras, y avn mucho sebillo de manos y guantes adobados, para dar a vnos y a otros conforme a la calidad y libiandad de cada qual que interuenia en mi fiesta.
Miçilo.—Todo eso no se podia hazer sin gran costa. Dime ¿de dónde auias todo eso?
Gallo.—Por auerlo grangeaua yo vn año antes los amigos y seruidores por diuersas vias y maneras. Procurando negoçios, dares y tomares con todo género de honbres. De los vnos me aprouechaua para que me diessen algo; y de los otros para que demandassen a otros[523], y a otros queria para que me lleuassen mis recados y mensajes con que vuscaua y adqueria lo demas. De manera que yo me empleaua tan toda en este caso que nunca me faltaua cosa que hiziesse a mi menester[524].
Miçilo.—O quán molida y quebrantada quedarias passada la fiesta; y más orgullosa, presuntuosa y profana en auer cunplido con tu vano interes! O quán miserable y desuenturada era esa tu ocupacion, lo que es más de llorar!
Gallo.—Las contrarias hazian otro tanto por Nauidad dia de San Juan Euangelista, que es el terçero dia de la pasqua.
Miçilo.—Pareçe que tenia el demonio vn censo cada año sobre todas vosotras; la meytad pagado por las vnas por Nauidad; y la otra meytad a pagar por las otras a San Juan de Junio. ¿Qué libiandad tan grande era la vuestra; que siendo ellos en el çielo tan yguales y tan conformes, aya entre sus deuotas acá tanta desconformidad y disension? Antes me pareçe que como verdaderas y buenas religiosas deuieredes preçiaros ser mas deuotas del Santo quanto mas trabajauades en su imitaçion. Las baptistas procurar exçeder a las otras en el ayuno contino, en el vestido poco; en la penitençia y sanctidad, y las euangelistas procurar lleuar uentaja a las otras en el recogimiento, en la oraçion, en el amor que tubo a su maestro, en aquella virginidad santa por la qual le encomendó Dios[525] su madre virgen. Pero como toda vuestra religion era palabras y vanidad, ansi vuestras obras eran profanas y de mundo, y ansi ellas tenian tal premio y fin mundano. Porque si vosotras os matais a chapinazos sobre quál de los dos San Juanes fue mejor, y vosotras no teneis ni seguis punto de su bondad seriades como son dos negras esclauas de dos señoras que se matassen a puñadas sobre quál de sus amas era más hermosa; y ellas dos quedassen negras como un tizon. O como dos romeros que muy hanbrientos y miserables con gran enojo se matassen sobre quál es el más rico desta çiudad, y ellos quedassen muertos de hanbre sin que nadie[526] les dé vn pan que comer.
Gallo.—De lo que yo senti entonçes desta gente tengo por opinion que naturaleza hizo este genero de mugeres en el mundo por demas; y por esta causa las echó en los monesterios como quien las arrima a vn rincon; y como ellas se ven tan fuera de cuenta trabajan con estas industrias de Sathanas darse a entender; y ansi el primer pensamiento que la monja conçibe entrando en el monesterio es que le tienen vsurpado el reyno y que se le tienen por fuerça; y que por eso la metieron como en prision alli, y seriale mas conueniente y prouechoso hazerse entender que aquella es casa de orates ó locos, donde fue lançada porque está sin seso desde que naçio, porque acá afuera no haga mal. Pues sabras, que yo fue enferma de vn çaratan de que en los pechos fue herida, de que padeçí mucha passion hasta que la muerte me lleuó; y luego mi alma fue lançada en vn cuerpo de vna Rana en el lago de Genesareth que esta en Palestina. Donde por yr tan acostunbrada a parlar no hazia sino cantar a la contina: prinçipalmente quando queria llouer por dar plazer al labrador que lo tiene por señal. En aquella vida viuia yo en algun contento por la gran libertad de que gozamos todas alli. Tratauanos muy bien vn benignissimo rey que teniamos; mantenianos el lago en toda paz y tranquilidad avnque algo contra la condiçion que yo auia tenido acá: pero la nueua naturaleza me mudó. No haziamos sino salir a la orilla al sol y estendernos con mucho plazer, y a su hora tornarnos a entrar en toda quietud; y como en ningun estado en esta vida falte miseria, tentaçion y trabajo, y creo que el demonio entiende en desasosegar toda criatura que en el mundo ay, ansi nos dio a nosotras vn desasosiego el mayor que se puede encareçer, y sabras que como es cosa comun, teniamos alrededor de nuestro lago mucha copia de ratones que se vienen por alli a viuir de los pueblos comarcanos en sus cuebas y choças, por viuir en más seguridad; y estos por ser gente de buena conuerzaçion hizieron con nosotras gran vezindad: y nosotras los tratamos a la contina muy bien. Suçedio que vn dia quiso (que no deuiera) vn hijo de su rey con algunos otros sus principales y vasallos passar a la otra parte del lago a visitar çiertos parientes y amigos y aliados que vibian allá. Y por ser muy largo el lago tenia gran rodeo y trabajo y avn peligro para passar, y comunicando su voluntad vn dia con çiertas ranas del lago, ellas, o por enojo que tuuiessen dellos, o por mala inclinaçion pensaron hazerles vn gran daño y vurla, y fue que ellas se les ofreçieron de los passar sin lission, si fiandose dellas se subian sobre sus lomos; que cada vna dellas tomaria el suyo sobre sí y ansi nadando los passarian a la otra parte, y que por más asegurar[527] atarian las colas dellos a las piernas traseras de las ranas, porque si se deleznassen del cuerpo no peligrassen en el agua. Ansi ellos confiados de su buena oferta vinieron hasta vnos veynte de los prinçipales de su vasallaje, quedando sus criados y familiares a la orilla mirando la lastimosa tragedia; y quando las ranas tuuieron a los señores ratones en el medio del lago ante los ojos de todos los que quedaban a la orilla se van con ellos a lo hondo, y zapuzandose muchas vezes en el agua los ahogaron a todos: y luego como fue auisado su Rey y los padres y parientes de los otros vinieron al agua a ver si acaso podrian remediar aquel cruel aconteçimiento, y como ni por ruegos, ni por lagrimas, ni promesas, ni amenaças no pudieron alcançar de nuestras ranas que no lleuasen aquel daño a execuçion dieron muy grandes bozes, llantos y alaridos, jurando por la grandeza del sol su padre, y por el valor y las entrañas de su madre la tierra de vengar tan gran traiçion y alebosia. Protestauan la injuria contra nuestro Rey pareçiendoles que no podia ser tan grande atreuimiento sino con su mandado y espreso fabor; y como nuestro Rey oyó las bozes y pesquisó la causa y la supo, salio de su palaçio con algunas ranas prinçipales que se hallaron con él, y por aplacar los ratones mandó con gran diligençia se buscassen los malhechores a do quiera que los pudiessen auer y los truxiessen ante su magestad, y avnque todos no se pudieron auer luego, en fin fueron presas alguna cantidad dellas: de las cuales se tomó su confesion por saber si algun señor particular les mandó hazer aquel daño; y como todas[528] confessaron que ellas de su propio motiuo[529] y maliçia lo auian hecho fueron condenadas a muerte, y avn se quiso dezir que alguna de aquellas ranas que fueron presas, por ser hijas de personas señaladas fueron secretamente sueltas y ausentadas, porque vntaron las manos a los juezes, y avn más los escriuanos en cuya mano dizen que está más çierto poderse hazer; y ansi escaparon las vidas del morir.
Miçilo.—Pues Dios las guardó viban y hagalas Dios bien. Por çierto gran descuydo es el que passa en el mundo el dia de oy: que siendo vn offiçio tan prinçipal y caudaloso el del escriuano, y tan neçesario, que sea[530] honbre de fidelidad para que todos viban en paz y quietud, consienten y permiten los prinçipes criar notarios y escriuanos hombres viles y de ruynes castas y suelo: los quales por pequeño interes peruierten el derecho y justiçia del que la ha de auer; y sobre todo los proueen de los officios mas principales y de más peligro en su Reyno: como es de escriuanias de chançillerias[531] y consejos y regimientos y gouiernos de su hazienda y republica: lo qual no se auia de hazer por ninguna manera, pues en ello va tan gran interes y peligro.
Gallo.—Y ansi un dia de mañana como salio el sol fueron las condenadas sacadas a la ribera y pregonandolas vn pregonero a alta boz por alebosas, traydoras, matadoras, homiçidas de sus bezinos y aliados, que las mandaua su Rey morir; y ansi ante gran muchedunbre de Ranas que salieron del lago y muchos ratones que lo vinieron a ver fueron publicamente degolladas. Pero el Rey Ambrocos (que ansi se llamaua el Rey de los ratones) y todos aquellos señores estauan retraidos en sus cuebas muy tristes y afligidos por la perdida de sus hijos; y ansi mandó su rey llamar a cortes, y luego fueron juntos los de su Consejo y grandes de su Reyno. Donde con grande encareçimiento de palabras les propuso la cruel traiçion que hauian cometido las ranas: y no en qualesquiera de su reyno, sino[532] en su mesmo hijo y de los prinçipales señores y caualleros de su tierra. Por lo qual avnque pudieran disimular qualquiera otra injuria por ser sus bezinas y aliadas, pero que este caso por ser tan atroz en la persona real y suçesor del Reyno no se sufria quedar sin castigo; y ansi los ratones indignados por las lagrimas y encareçimientos de su Rey se ofreçieron con sus personas y estado salir luego al campo: y que no boluerian a sus casas hasta satisfazer y vengar su prinçipe Rey y señor o perder en el campo sus vidas. Y ansi el Rey les mandó que dentro de quinze dias todos saliessen al campo a acompañar su persona real, y mandó luego auisar con sus patentes, cartas y prouisiones a todos los ratones bezinos al lago, que supiessen la injuria hecha a su rey: y que todos so pena de muerte saliessen a las orillas y hiziessen el posible daño en las ranas que pudiessen auer. Luego todos aquellos señores se fueron a sus tierras aparejar y venir con sus compañías al mandado de su rey. Porque esto tienen los ratones que son muy obedientes a sus mayores; porque al que no lo es le despedaçan todos con los dientes; ni es menester para el castigo del tal delito que venga particular pesquisidor ni executor de la corte: que[533] luego es tal delinquente castigado entre ellos con muerte: y ansi no se osa ninguno desmandar. Ya nosotras las ranas de todo esto eramos sabidoras, porque no faltaron algunos de sus ratones que por tener con algunas de nosotras estrecha amistad se lo comunicasen. Prinçipalmente todo aquel tiempo que passó antes que se publicasse la guerra, porque hasta entonçes avn estauan en pie muchas de las antiguas amistades que auia entre vnos y otros en particular, y tanbien lo uiamos por esperiençia en nuestro daño: porque ningun dia auia que no pareçiessen a la costa del lago muchas ranas muertas, porque los ratones se llegauan a ellas con disimulaçion y con los dientes las hazian pedaços; y prinçipalmente hazian esto vna compañia de malos soldados que de estrañas tierras el Rey auia traydo alli de vn su amigo y aliado: gente muy belicosa y de grande animo, que ninguna perdonauan que tomassen delante de si. Ya eran tan grandes los[534] daños que se nos hazian que no se podian disimular, y dentro de quinze dias pareçieron ante las[535] riberas de Genesareth más de çien mil ratones, en tanta manera que el campo cubrian. Vino alli su[536] Rey Ambrocos con gran magestad con todo el aparato de tristeza y luto, protestando de no yr de alli sin vengar muy a su voluntad la muerte de su hijo; y ansi mandó dar en el campo vn muy brauo y sangriento pregon. Traya vn fiero raton por capitan general, al qual llamauan Lampardo el cruel: viejo y de maduro juizio, que toda su vida auia vibido en los molinos y las hazeñas que estan en el rio Xordan y Eufrates. Traya debajo de su vandera en nombre de Ambrocos su rey quarenta mil ratones de grande esperiençia y valor. Venia alli Braquimis[537] Rey de los ratones que habitan toda la tierra de Samaria y Cana, el qual traya treynta mil. Venia Aplopetes, Rey de los ratones que moran Nazareth, Belen y Hierusalen: el cual traya otros treinta mil y más. Vinieron otros señores, prinçipes, vasallos y aliados del Rey Ambrocos que trayan a çinco mil y a diez mil. De manera que en breue tiempo todo el campo se cubrio. Como nos vimos en tanta neçesidad y aprieto acudimos todos a nuestro Rey llorando nuestra libertad perdida, al qual hallamos en la mesma afliçion sin saber cómo se remediar.
Miçilo.—Entonces, gallo, hallado auias oportunidad para executar tu belicosa condiçion que tenias siendo monja.
Gallo.—Muchas mas fuerças y orgullo tenia yo en el monesterio para reboluer. No auia en todo el lago ninguna rana que no estuuiesse acobardada y como abscondida y encogida de temor, y ansi la nuestra reyna, mandó que todas las ranas sus subditas se juntassen, que se queria con ellas aconsejar. Las quales quando fueron juntas les[538] propuso el aflito y miseria en que estauan[539]. A algunas dellas les pareçio que seria bueno dexar aquella ribera a los ratones y passarse a la contraria, donde les pareçia que no abria quien las dañasse. Pero como auia alli ranas de todos los rededores y partes del lago dieron fe que no auia dónde huyr ni poder salir con libertad: porque por todas partes estauan puestos[540] gran multitud de ratones a punto de guerra, los quales procurauan dañar y matar en las ranas como las podian auer, no dexando alguna a vida. De manera que como nosotras vimos el ardid con que nuestros enemigos nos perseguian determinamos que seria bien salir al campo y darles una batalla: porque nos pareçió mejor morir, que no infames y encerradas y sin libertad cada dia padeçer. Pero lo que más nos afligia era el faltarnos armas con que pelear. Porque esta ventaja tienen de su naturaleza todos los animales: que a todos dió armas naturales naçidas consigo para se defender de sus enemigos y de aquellos que los quisiessen dañar. Al leon dió vñas, esfuerço y destreza. A la sierpe dió concha. A las aues dió vñas y buelo, y al cauallo herraduras y dientes con que se defienda, y ansi al raton dió vñas y dientes con que hiera, y a cada qual animal en su naturaleza armó; y a la rana, por hazernos el animal más simple y miserable, le dexó sin armas algunas con que pudiese defender de quien le procurasse dañar.
Miçilo.—A mí me parece, gallo, que en todo eso prouelló con gran prudencia naturaleza, porque como quiso criar la rana simple y sin perjuizio y daño, ansi lo crió sin enemigo que la dañasse; y porque alguna vez se podia ofreçer que con furia la acometiesse otro algún animal la proueyó de ligereça para nadar, y el salto para huyr. ¿Que culpa tiene naturaleza si vosotras enrruynais y corrompeis la sinpleza con que ella os crió?
Gallo.—Tú tienes mucha razon, porque en el mundo no ay animal que no aya corrompido con su maliçia las leyes que su naturaleza le dió; y ansi por vernos confusas en este caso sin poder alcançar a sabernos dar remedio, acordose que nos socorriessemos del consejo y ayuda de çiertos generos de pescados que en aquel lago andauan en nuestra compañia, y prinçipalmenmente de vnos grandes barbos que alli se criauan y a estos nos fuemos contandoles nuestra miseria, y ellos como es gente muy honrrada y bien inclinada y trabajan vibir sin perjuizio de nadie, que hasta oy no se quexó dellos alguna naçion. Por esta causa pareçioles tan mal la traiçion que nuestras ranas hiçieron á los ratones que casi con disimulaçion se determinauan ver de nosotros (sic)[541] vengados los ratones.
Pero ya por la estrecha y antigua amistad que por la contina vibienda entre nosotros auia nos estimaban por parientes y naturales, y ansi se dolieron de nuestra neçesidad y se proferieron a la remediar, ayudandonos[542] con consejo y fuerças; y puestos luego en esta determinaçion se leuantó vn baruo ançiano y de buen consejo y nobleza y ante todos propuso ansi: Honrradas dueñas[543], vezinas, amigas y parientas, a mí me pessa auer de seguir y faboreçer en esta empresa parte tan sin razon y justiçia: pues vosotras aueis injuriado y ofendido a vuestros amigos vezinos y comarcanos tan sin os lo mereçer; yo nunca pensé que vuestra simpleza tuuiera acometimiento de tanto doblez. Ni sé quien os dió lengua ni alma para fingir, ni manos para ansi dañar con tan aleuoso engaño. ¿Quién no se fiara de vuestra flaqueza, pensando que vuestra humildad seria tal como la mostrais? Quán justo fuera faboreçer antes a[544] vuestro castigo que a vuestra defensa? Pero de oy más neçesitais nos a vivir con vosotras con auiso; y por venir á demandarnos[545] socorro; porque es la ley de los nobles no le negar á quantos afligidos le pidan, es razon que se os dé: y ansi es mi pareçer que ante todas cosas tratemos de os dar armas con que peleis y os defendais; porque çiertamente os tienen en esto gran ventaja los ratones en dientes y vñas. Por lo qual auiendolo mirado bien, es mi consejo; que hagais capaçetes de las caxcaras de huebos que se pudieren auer, que muchas hay en este lago, que los pescadores nos[546] echan por çeuo para nos pescar; y estas caxcaras puestas en la cabeza os será alguna defensa para las heridas; y por lanças lleuareis unos yuncos que ay en esta ribera, que tienen buenas puntas con que podais herir; que nosotros con nuestros dientes os los cortaremos quantos tengais neçesidad, y vosotras trabajad por os hazer diestras con estos yuncos como podais con destreza herir; aprended con la boca y manos como mejor os aprouecheis dellos. Saldreis al campo con estas armas; y si os vieredes en aprieto recogeros eis al agua, donde estara gran copia de nosotros[547] a la costa escondidos; y como ellos vengan con furia siguiendo su vitoria caeran en nuestras manos; y con nuestras colas y dientes el que en el agua entrare perderá la vida. De todos fue aprobado el consejo del buen pez, y ansi deshecha la consulta cada cual se fue a aprouechar de lo que más pudiesse auer. Las ranas todas nos dimos a vuscar caxcaras de huebos por mandado de nuestra Reina; y los barbos á cortar yuncos; y avnqve se hallaron alguna cantidad de caxcaras no fueron tantas que pudiessen armar a todas; por tanto se mandaron primero proueer las Señoras[548] y prinçipales ranas; y despues fueron repartidas las armas por vanderas y compañias. Pero ninguna fue sin lança, porque los barbos proueyeron de gran copia de yuncos; y ansi proueydas las vanderas y capitanias por aquellas Señoras[549], a mi como sabia la Reyna que yo era la mas diestra en armas de todas quantas auia en el lago[550], porque del monesterio yua yo ya diestra por la mucha costumbre en que estauamos a jugar de chapinazo y remeson por dame aca esa paja, prinçipalmente sobre quién soys vos, mas quién soys vos, quando començauamos a apurar los linajes. Ansi que por conoçerme a mi más industriada en las armas que a todas me rogó quisiesse açeptar el offiçio de capitan general; y ansi ordenadas las esquadras que cada vna acometiesse a su tienpo y coyuntura; porque avn siendo mucha gente si va desordenada va perdida. Quanto mas siendo nosotras pocas en conparaçion de los ratones era más neçesario el buen orden y conçierto; y ansi yo me tomé a Marfisa marquesa de la costa de Galilea que lleuaua veynte mil, y a Marula duquesa de la costa de Tibiriades que lleuaua otras veynte mil, y yo que de mi costa tomé otras diez mil. Con estas çinquenta mil ranas las mejor armadas que auia en la compañia salimos del agua al campo. Salimos vna mañana en saliendo el sol con gran canto y grita. Quedaua la nuestra Reyna[551] con otras veynte mil ranas dentro en el lago para socorrer en la neçesidad: y con otras muchas señoras[552] y prinçipales del lago; y esto porque las ranas en sus batallas y guerras no consienten que sus reyes salgan al peligro hasta que no se puede escusar: que sus capitanes y señores hazen primeros acometimientos y rompimientos de la guerra; y demas de la gente dicha estaua vna buena compañia de çinco mil barbos todos escogidos y muy platicos en la guerra, que se hallaron en las batallas que vuieron los atunes en tiempo de Lazaro de Tormes con los otros pescados, los quales estauan encomendados por el Rey a Galafron[553], Duque de la costa de genesareth, por su capitan, barbo de grande esperiençia y ardid; ya de nuestra salida tenian notiçia los ratones que no se les pudo esconder, y estauan a punto para nos reçebir, y pensando nosotras ser ventaja acometer arremetimos con grande esfuerço, grita y animo, cubiertos[554] bien de nuestros yelmos, puestas las puntas de nuestras lanças en ellos[555] para que se lançassen por ellas, y ansi començamos con mucho compas y orden a caminar para ellos. Venia en la delantera de toda la compaña aquel fuerte Lampardo su Capitan general dando grandes saltos por el campo, que no pareçia sino que era aqueste[556] su dia, y yo con aquella sobra de animo que se podia comparar con el de vn fuerte varon sali a él, y como él no era auisado de aquella nuestra arma vinose derecho por me dañar: pero como le puse la punta del yunco[557] y le piqué saltó afuera hasta reconoçer bien el arma con que le heri; ya se juntaron las hazes de la una parte y de la otra donde las nuestras mostraron tratar a los ratones mal, porque como ellos no auian pensado que nosotras tuuieramos armas tomaron algun temor: y ansi se començaron a detener, y en alguna manera se sentia de nuestra parte ventaja: porque si les dieramos ocasion de nos temer no quisieramos más. Pero de nuevo Lampardo y Brachimis y Aplopetes tornaron a nos acometer: y como sintieron que nuestras lanças y armas eran de ninguna fuerça ni valor lançaronse por nosotras con façilidad. Matauan y despedaçaban quantas querian, en tanta manera que no los podimos resistir su furia, y ansi fue neçesario recojer el exerçito al lago; y los ratones con aquel animo que la vitoria les daua vinieron a se lançar por el lago adelante: donde saliendo los barbos dieron en ellos con tanta furia que hiriendo con las colas y dientes en breue tiempo mataron y ahogaron más de diez mil; y quiso mi ventura que yo quedase en la tierra por recoger mi gente que venia huyendo desmandada[558] a lançarse sin orden al lago, y sucedió que como Lampardo me vido en el campo se vino para mí: y avnque yo le reçebi con algun animo no me pudo negar mi naturaleza de flaca rana y no exerçitada: por lo qual no le pudiendo resistir se apoderó en mí, y tropellandome con la furia que traya me hizo saltar el yelmo de la cabeça, y hincó con tanta furia los dientes y vñas en mí que luego espiré; y ansi no supe en aquella batalla lo que mas passó. Avnque sospecho que por bueno[559] que fuesse el fauor de los barbos no quedarian los ratones sin satisfazerse bastantemente.
Miçilo.—Por çierto gran deseo me queda de saber el suçeso de la batalla: porque no puedo yo creer que no tuuiesse[560] satisfazion la justiçia de Dios. Cosa marauillosa es, que un animal tan sin manos, y ser simple y pusilanime tenga atreuimiento para ansi con tanto daño engañar. Vn animal tan callado, tan humilde, tan sin alteracion, de tanta religion y recogimiento acometa vn tan atroz y nefando insulto, speçie tan calificada de traiçion. ¿Quién no fiara dellas? A quién no engañaran con su fingida[561] simpleza? No en vano dizen: que más daño haze un rio manso, que vn hondo y furioso. Porque á la contina se vio por esperiençia estar la hondura y çienago en el remanso y quietud del agua. Pero sobre todo lo que me has contado, gallo, estoy espantado quando considero quán estremado animal es la muger. Tan presuntuoso, tan vanaglorioso, tan desasosegado, tan cobdiçioso de estima, mando y veneraçion, aviendo sido criado por Dios para tanta bajeza y humildad: que poca differencia y ventaja ay entre la rana y este animal que no ay[562] muger por pobre y miserable que sea que no presuma de si ser mereçedora y poderosa para mandar y gouernar la monarchia del vniuerso, y que es pequeño el mundo para lo mucho que tiene entendido de si. Çiertamente tú tienes mucha razon en sustentar auer toda criatura corrompido la carrera y regla de su viuir.
Gallo.—Çiertamente tú dizes la verdad; que no saben tener en sus cosas templança ni medio; mas en todo son amigas del estremo.
Miçilo.—Hasta[563] vna monja que está en vn monesterio ençerrada, auiendo professado la humildad y menospreçio de los mandos y preheminencias y ventajas con que el mundo faboreçe a sus mas incumbrados naturales, y auiendo prometido a Dios y a la religion de negarse a sí y a su proprio interes; y que solamente hará la voluntad ajena y de su perlada y mayor, y veys con quanto estremo se sacude de su profesion y en alma y obras y pensamiento vibe al reues; y porque me pareçe que es especie de estremada vileza dezir mal de mugeres quiero acortar en este proposito[564]; porque los honbres honrrados antes las deuen defender por ser flaco animal[565]; que de otro materia se nos auia ofreçido de que pudieramos largo hablar. Pues, ¿qué si dezimos en el estremo que tienen en el amar y aborrecer? En el qual ningun inconueniente ni estoruo se le pone delante para dexar de effectuar su voluntad; y sino las obedeçeis y respondeis quando os llaman con igual amor vueluen en tanto odio y yra que se arriscan al mayor peligro del mundo por se satisfazer.
Gallo.—Ay Miçilo, que en mentarme ese proposito me has lançado vn espada por las entrañas, porque me has acordado de vn amigo que por esa causa perdi[566], el mayor y más fiel que nunca tuuo la antiguedad. Que si mi coraçon sufriesse a te lo contar marauillarte yas cómo acordandome dello no reuiento de passion.
Miçilo.—Gran deseo me pones, gallo, de te lo oyr, y ansi te ruego que te esfuerçes por amor de mí a me lo contar: que segun me lo has encareçido deue de ser cosa digna de saber.
Gallo.—Pues avnque sea a costa de mis ojos y coraçon yo te lo quiero contar por te obedeçer. Cantarte he vn amigo qual nunca otro como el se vio. En fin, qual deven los buenos amigos ser, y lo demas que a este proposito acompañare en el canto que se sigue lo oyras.
Fin del octauo canto del gallo de Luçiano.