En el decimoterçio canto que se sigue el auctor prosiguiendo la subida del çielo descriue la pena que se da a los ingratos[714].
Gallo.—¡O malaventurados ingratos, aborreçidos de Dios que es suma gratitud!: ved el pago que Dios y el mundo os da. Pues ayer te dezia, Miçilo, cómo Drusila no auia acabado de dar su fe y palabra de matrimonio á Andronico, quando la demandó Raymundo, hijo del rey de Traçia, por muger. Pues agora sabras que ni cobdiçia de más señorio y reynos, ni de más riquezas, ni de más poder, la peruertio a que negasse lo prometido a su amante. Mas antes de cada dia penaua más por él y le parecia auer mucho más herrado y ser digna de gran pena por auerle dexado yr; y con esta firmeza y intinçion respondio á su padre descubriendole el matrimonio hecho, al qual no podia faltar, y como el padre la amaua tanto despidió los enbajadores diziendo que al presente no auia oportunidad para el effecto de su petiçion; y como el soberuio rey de Traçia se vio ansi menospreçiado, por ser el mas poderoso rey que auia en toda la Europa y por ser su hijo Raymundo muy agraçiado prinçipe y vnico heredero, y de todas las prinçesas deseado por marido. Pero por la gran ventaja y valor de la hermosura de Drusila la demandó á su padre por muger, y quanto más se la negaron más él se afiçionó a ella, y ansi propuso con gran yra de la conquistar por armas, de tal suerte que quando ella no pudiesse ser vençida a lo menos perdiesse el reyno y neçesitarla hazerlo por fuerça, avnque no con intinçion de afrontar ni injuriar su valerosa persona; y ansi luego se lançó en el reyno de Maçedonia con grande exerçito quemando, talando y destruyendo todo el estado; y la desdichada Drusila quando vió á su padre y hermanos con tanta afliçion, llorando maldezia su triste hado que á tal estado la auia traydo, y no sabia con qué más cunplir con ellos que con rogarles la quitassen la vida, pues ella era la ocasion y causa de aquella tenpestad, y por muchas vezes se determinó a se la quitar ella a sí mesma, sino que temia el estado miserable de la desesperaçion, y hazer pessar a su querido y amado Andronico, porque creya çierto[715] dél que la amaua; y ansi suçedió que en vna batalla campal que les dio Raymundo, por la gran pujança de esfuerço y exerçito los vençió y mató al rey de Maçedonia y dos hijos suyos. De lo qual la desdichada Drusila se sintió muy afligida y le fue forçado huyr del enemigo y su furia y recogerse en vn castillo que era en el fin de su reyno en los confines de Albania, que no tenia ya más que perder; y alli muy cubierta de luto y miseria esperaua lo que della Raymundo quisiesse hazer, teniendo por mejor y más façil perder su vida, pues ya la estimaua por muerte, antes que perder al su Andronico la fe; y estando ansi desconsolada, huerfana y sola sin algun socorro, vino nueua al reyno de Albania cómo[716] el rey de Lydia hauia vençido en batalla a su rey y tenía preso a Andronico, hijo del rey de Vngria; y como Drusila tenia toda su esperança en el fin de aquella batalla, pensando que como della saliesse vitorioso el rey de Albania vernia con Andronico en su fabor y que anbos bastarian para la restituir en su reyno, como ya se vió la misera sin alguna esperança de remedio no hazia sino llorar congojandose[717] amargamente, maldiziendo su suerte desdichada, no sabiendo a quién se acorrer. No tuvo la cuytada otra cosa de qué asir para el entretenimiento de su consolaçion sino considerar la causa tan bastante que tenia porque llorar, que le seria ocasion de morir, y ansi de acabar su dolor; y como Raymundo la importunaba acortandola de cada dia mas los terminos de su determinaçion, ya como muger aborrida, teniendo por çierto que ningun suçeso podria venir que peor fuesse que venir en manos de Raymundo siendo vibo su Andronico, determinó yr por el mundo a vuscar alguna manera como le libertar o morir en prision con él; y ansi se vistio de los vestidos de vno de sus hermanos, y cortandose los cabellos redondos al uso de los varones de la tierra se armó del arnes y sobre veste de su hermano sin ser sentida, ni comunicandolo con alguna persona, y un dia antes que amaneçiesse se salió del castillo sin ser sentida de las guardas de fuera, porque a las de dentro ella las ocupó aquella noche como no la pudiessen sentir; y ansi con la mayor furia que pudo caminó para el puerto, donde halló vna galera ligera que estaua de partida para la Lydia, en la qual se fletó pagando el conueniente salario al piloto, y con mucha bonança y buen tenporal hizo su viaje hasta llegar al puerto de su deseado fin. Consolauasse la desdichada en hollar la tierra que tenia en prision todo su bien, y quando llegó a la gran çiudad donde residia el rey teniasse por muy contenta quando via aquellas torres altas en que pensaua estar secrestado su amor, y ansi a la más alta y más fuerte le dezia: ¡O la más bienauenturada estançia que en la tierra ay! ¿Quién te hizo tan dichosa que mereciesses ser caxa y buxeta en que estuuiesse guardado el precioso joyel que adorna y conserua mi coraçon? ¿Quién te hizo bote en que ençerrasse conserua tan cordial? ¡O si los hados me conuertiessen agora en piedra de tan feliz edefiçio, porque a mi contento gozasse de mi desseado bien! Y diziendo estas y semejantes lastimas, llorando de sus ojos se entró en la çiudad y fuesse derecha al palaçio y casa del rey, y apeada de su cauallo se entró al retraimiento[718] real, y puesta de rodillas ante el rey le habló ansi. Muy alto y muy poderoso señor, a la vuestra alteza plega saber cómo yo soy hijo del rey de Polonia; y deseo de exerçitarme en las armas para mereçer ser colocado en la nonbradia de cauallero me ha hecho salir de mi tierra, y teniendo notiçia que tan auentajadamente se platican las armas en vuestra corte soy venido a os seruir. De manera que si mis obras fueren de cauallero, ofreçida la oportunidad terneme por dichoso tomar la orden de caualleria de tan valeloso principe como vos; y si en vuestro seruiçio me reçebis me hareis, señor, muy gran merçed. Estauan delante la reyna y su hija Sophrosina que era dama de gran veldad, y el hijo del rey; y como vieron a Drusila tan hermoso y apuesto donzel á todos contentó en estremo, y les plazió su ofrecimiento, y a Sophronisa (sic) mucho más; y despues que el rey su padre le agradeçió su venida y buena voluntad, le ofreçió todo aquel aprouechamiento que en su casa y reyno se le pudiesse dar. Sophrosina le demandó a su padre por su donzel y cauallero, y su padre se le dió: y Drusila le fue a bessar las manos por tan gran merced: Sophrosina estaua muy hufana de tener en su seruiçio vn tan apuesto y hermoso donzel, porque çiertamente ansi como en su habito natural de muger era la mas hermosa donzella que auia en el mundo, y con su veldad no auia cauallero que la viesse que no la deseasse. Ansi por la mesma manera en el habito de varon tenia aquella ventaja que toda lengua puede encareçer, en tanta manera que no auia dueña ni donzella que no deseasse gozar de su amor; y ansi Sophrosina dezia muchas veces entre sí que si fuesse a ella çierto que el su donzel era hijo del rey de Polonia, como él lo auia dicho, que se ternia por muy contenta casar con él: tan contenta estaua de su postura y veldad; y ansi en ninguna cosa podia Sophrosina agradar á Drusila que no lo hiziesse de coraçon. Y un día hablando delante de algunos caualleros y reyna su madre, de la batalla y de la muerte del rey de Albania, vinieron á hablar de la prision de Andronico hijo del rey de Vngria, y la reyna dixo que çiertamente seria justiçiado muy presto, porque mató en la batalla vn sobrino suyo hijo de su hermana, y que su madre no se podia consolar por la muerte de su hijo sino con auer Andronico de morir, y que para esto tenia ya la palabra del rey; y como Drusila esto oyó pensó perder la vida de pessar, y con mucha disimulaçion se puso a pensar cómo podria libertar a su amante avnque ella muriesse por él; y ansi como Sophrosina se recogió a su aposento pusosse Drusila de rodillas ante ella suplicando la hiziese vna merçed, haziendole saber en cómo ella auia conçebido gran piedad de Andronico, por çertificarle la reyna su señora que auia de morir. Que le suplicaua le diesse liçencia para le visitar y consolar porque en ninguna manera se podria sufrir a estar presente en la çiudad a le ver morir. Sophrosina como entendió esto haria a Drusila gran plazer le dió luego vn anillo muy preçiado que ella traya en su dedo y le dixo que se fuesse con él al alcayde del castillo y le dixesse que se le dexasse ver y hablar. No te puedo encareçer el goço que Drusila con el anillo lleuó, y como llego al castillo y le mostró al alcayde y reconoçió el anillo muy preçiado de su señora Sophrosina: y por lo que conoçia de los fabores que daua al su donzel, luego le hizo franco el castillo y le dió las llaues, y sin mas conpañia ni guarda le dixo que entrasse en la torre de la prision. Como Andronico sintió abrir las puertas temiose si era llegada la hora en que le auian de justiçiar, porque le pareçió desusada aquella visita, y estaua confusso pensando qué podia ser; y avnque no tenia mas prisiones que la fuerça de aquella torre afligiale mucho la soledad y el pensar la hora en que auia de morir; y como Drusila entró en la prision y reconoçío al su amado Andronico, avnque flaco y demudado todo, se le fue a abrazar y bessar en la boca, que no se podia contener; y como Andronico se sintio ansi acariçiar de vn mançebo en vn estado tan miserable como aquel, estaba confusso y turbado, sospechoso que le llorauan el punto de su muerte; y cuando ya su Drusila se le dió á conoçer y boluió en sí no ay lengua que pueda contar el plazer que tuuieron anbos a[719] dos. Luego le contó por estenso cómo auia venido alli, y cómo perdió sus padres, hermanos y reyno, y el estado en que estaua en el fabor de su señora Sophrosina, y la confiança y credito que se le daua en todo el reyno[720], y cómo sabia çiertamente que auia de morir y muy breue, sin poderlo ella remediar por ser muger; y que por tanto conuenia que luego tomando los habitos que ella traya, que se los dio Sophrosina, la dexasse con los que él tenia vestidos en la prision, y que él se fuesse a vuscar cómo la libertar. En fin, pareçiendo bien a anbos aquel consejo y siendo auisado por Drusila de muchas cosas que conuenia hazer antes que saliesse de la çiudad: cómo se auia de despedir de Sophrosina, y cómo auia de auer su arnes, vestiendose las ropas que ella lleuaua, y tomando el anillo, y çerrando las puertas de la torre se salió, y dadas las llaues al alcayde con mucha disimulaçion se fue al palaçio sin que alguno le echasse de ver por ser ya casi a la noche, y entrando a la gran sala halló a Sophrosina con sus padres y corte de caualleros en gran conuersaçion; y puesto de rodillas ante ella le dio el anillo; y por no dar Sophrosina cuenta al rey ni reyna de ninguna cosa no le habló en ello mas, pensando que estando solos sabria lo que con Andronico passó; y Andronico sin mas detenimiento se fue al aposento de Drusila conforme al auiso que le dio, y vestido su arnes y subiendo en su cauallo se salio la puerta de la çiudad. Esperó Sophrosina aquella noche si pareçia ante ella el su donzel, y como no le vio, venida la mañana le enbió a vuscar, y como le dixeron que la noche antes se auia ausentado de la çiudad penso auerlo hecho por piedad que tubo de Andronico por no le ver morir; y ansi trabajaua Sophrosina porque se executasse la muerte en Andronico esperando[721] que luego bolueria su donzel sabiendo[722] auerse hecho justicia dél; y ansi se sufrió, y respondia al rey y reyna quando preguntauan por el, diziendo que ella le enbió vna xornada de alli con vn recado. Andronico con la mayor priesa que pudo caminando toda la noche se fue para el rey de[723] Armenia, porque supo que tenia gran enemistad con el rey de Lydia, y le dixo ser vn cauallero de Traçia, que auia recebido vn gran agrauio del rey de Lydia: que le suplicaua le diesse su exerçito, y que él le queria hacer su capitan general; que él le prometia darle façilmente el reyno de Lydia en su poder, y que solo queria en pago le hiziesse merced del[724] despojo del palacio real y prisioneros del castillo; y ansi conçertados caminó Andronico para Lydia con el rey de Armenia y su exerçito, y salido el rey de Lydia al campo con su exerçito le mató Andronico en la[725] batalla y le desuarató y[726] entró la ciudad, y tomó en su guarda el palaçio del rey, y se fue al castillo y abierta la prision sacó de alli a su Drusila con gran alegria y plazer de anbos y gran gozo de bessos y abrazos; y descubriendo su estado y ventura a quantos lo querian saber[727], vistio a Drusila de habitos de dama, que admiraua a todos su hermosura y velleza; y poniendo en poder del rey de Armenia á la reyna[728] y todo el reyno de Lydia, y diziendo que queria á Sophrosina para darsela por muger a vn hermano suyo la enbarcó juntamente con todo el tesoro del rey. No huuieron salido dos leguas del puerto quando se les leuanta el mar con tempestad muy furiosa; que[729] despues de dos dias aportaron a vna ysla sola y desierta y sin habitaçion que estaua en los confines de Rodas[730]; yua Sophrosina muy miserable y cuytada llena de luto, y Andronico se la yua consolando, y como era donzella y linda que no auia cunplido catorce años bastó entre aquellos regalos y lagrimas mouer el coraçon de Andronico con su hermosura y belleza; y ansi como enhastiado de la su Drusila passó todo su amor en Sophrosina: que ya si a Drusila hablaua comunicaua era con simulaçion, pero no por voluntad; y ansi fingiendo regalar á Sophrosina de piedad, disimulaua su maliçia encubierta, porque so color de que la lleuaua para su hermano la acariçiaua para si, pareçiendole no ser aquella joya para desechar, y ansi ardiendo su coraçon con la llama que Sophrosina le causaua, sospiraua y lloraua disimulando su pena. Pues llegados al puerto de la ysla, como Drusila llegó cansada de las malas noches y dias passados[731] saltó luego en tierra ya casi a la noche, y auiendo çenado no queriendo Sophrosina salir del nauio por su desgracia, sacaron[732] al prado verde vn rico pauellon con vna cama: el[733] qual reçibió aquella noche los desiguales coraçones[734] de Andronico y Drusila en vno; y como la engañada Drusila con el cansancio se adormió, y el infiel de Andronico la sintio dormida, poco a poco sin que le sintiesse se leuantó de la cama[735] junto á la media noche y tomandola todos sus vestidos la dexó sola y desnuda en el lecho y se lançó en el nauio; y ansi mandó a su gente y marineros[736] que sin más detenimiento leuantassen vela y partiessen de alli, y con tienpo de bonança y prospero viento vinieron en breue a tomar puerto en el reyno de Maçedonia, algunas villas que avn estauan por Drusila, porque Raymundo era ydo a conquistar a Siçilia. La desdichada de Drusila como de su sueño despertó començó a vuscar por la cama su amante, estendiendo por la vna parte las piernas, y por la otra echaua[737] los brazos; y como no le halló, como furiosa y fuera de seso saltó del lecho desnuda en carnes y sin sosiego alguno se fue a la ribera adonde estaua[738] el nauio, y como no le vio, presumiendo avn dormir y ser sueño aquello que via[739] se començó cruelmente a herir por despertar; y ansi arañando[740] su hermoso rostro que el sol obscureçía con su resplandor y mesando sus dorados cabellos corria a vna parte y a otra por la ribera como adiuinando su mala fortuna. Daua grandes bozes llamando su Andronico; pero no ay quien la responda por alli, sino de pura piedad el equo echo que por aquellas concauidades resuena[741]. En grandes alaridos y miseria passó la desdichada aquel rato hasta que la mañana aclaró, y ansi como el alua començó a ronper, ronca de llorar, todo su rostro y delicados miembros despedaçados con las vñas, tornó de nueuo a correr la ribera y vio que a vna parte subia vn peñasco muy alto sobre el mar, en que con gran impetu batian las olas, y alli sin algun temor se subió, y mirando lexos, agora porque viesse yr las velas inchadas, o porque al deseo y ansia se le antojó, començó a dar bozes llamando a su Andronico, hiriendo con furia las palmas; y ansi cansada, llena de dolor, cayó en el suelo amorteçida; y despues que de gran pieza boluió en si començó a dezir. Di, infiel traidor, ¿por qué huyes de mi, que ya me tenias vençida? Pues tanto te amaua esta desdichada, ¿en qué podia dañar tus deleytes? Pues lleuas contigo el alma, ¿por qué no llenaste este cuerpo que tanta fe te ha tenido? ¡O perfido Andronico! ¿Este pago te mereçio este mi coraçon que tanto se enpleó en tí, que huyendo de mí con tus nueuos amores me dexas aqui hecha pasto de fieras? ¡O amor! ¿Quién será aquella desuenturada que sabiendo el premio que me das de[742] mi fe, no quiera antes que amar ser comida de sierpes? ¿De quien me quexaré? ¿De mí, porque tan presto a ti, Andronico, me rendí desobedeciendo a mi padre y recusando a Raymundo? ¿O quexarme he de ti, traidor fementido, que en pago desto me das este galardon? Juzguelo Dios; y pues mis obras fueron por la fe del matrimonio que no se deue violar, pues la tuya es verdadera trayçion arrastrado seas en campo por mano de tus enemigos. ¿Quien contara el angustia, llanto, duelo, querella y desauentura de tanta belleza y mujer desdichada? yo me marauillo cómo el çielo no se abrio de piedad viendo desnudos aquellos tan delicados miembros gloria de naturaleza desamparada de su amante, hecha manjar y presa de fieras, esperando su muerte futura. No puedo dezir más; porque me siento tal, que de pena y dolor reuiento. Y[743] ansi con la gran ansia que la atormentaua se tornó a desmayar en el medio de vn prado teniendo por cabezera una piedra, y porque Dios nunca desampara a los que con buena intinçion son fieles, suçedio que auiendo Raymundo conquistado el reyno de Siçilia boluia vitorioso por el mar, y aportando a aquella ysla, aunque desierta se apeó por gozar del agua fresca, y andando con su arco y saetas por la ribera solo, por se solazar, vio de lexos a Drusila desnuda, tendida en el suelo; y como la vio, avnque luego le pareçió ser fiera, quando reconoçió ser muger vinose para ella, y como çerca llegó y halló ser Drusila enmudeçió sin poder hablar, pensando si por huyr dél se auia desterrado aqui quando a su padre le mató. De lastima della començó á llorar, y ella boluiendo en si se leuantó del suelo y muy llena de verguença se sentó en la piedra. Pareçia alli sentada como solian los antiguos pintar a Diana quando junto a la fuente está echando agua a Antheon en el rostro. O como pintan las tres deesas ante Paris en el juizio de la mançana, y quando trabaja encogiendose cubrir el pecho y el vientre descubresele mas el costado. Era su blancura que a la nieue vençia. Los ojos, pechos, mexillas, nariz, boca, honbros, garganta que Drusila mostraua se podia anteponer a quantas en el mundo ay de damas bellas[744]; y despues desçendiendo mas abajo por aquellos miembros secretos que por su honestidad trabajaua en cubrir, en el mundo no tenian en velleza par; y como acabaua de llorar pareçia su rostro como suele ser de primavera alguna vez el çielo, y como queda el sol acabando de llouer auiendo desconbrado todo el nublado de sobre la tierra; y ansi Raymundo captiuo de su velleza le dixo: ¿Vos no soys, mi señora, Drusila? Al qual ella respondió: yo soy la desdichada hija del rey de Maçedonia; y luego alli le contó por estenso todo lo que por Andronico su esposo pasó, y como viniendose para su tierra la auia dexado sola alli como ve. El se marauilló a tanta fe auer hombre que diesse tan mal galardon, y le dixo: pues yo, señora, soy vuestro fiel amante Raymundo de Traçia, y porque me menospreçiastes me atreui a os enojar; yo tengo el vuestro reyno de Maçedonia guardado para vos, juntamente con mi coraçon, y quanto yo tengo está a vuestro mandar; yo quiero tomar la empresa de vuestra satisfaçion; y diziendo esto saltó al nauio y tomó vnas preçiosas vestiduras, y solo sin alguna compañia se las boluió uestir, y la truxo al nauio, donde dandola a comer algunas conseruas la consoló; y dados a la vela la lleuó a la çiudad de Constantinopla donde estaua su padre, el qual como supo que traya a Drusila y mucho a su voluntad reçibio gran plazer, y luego Raymundo se dispuso yr a tomar la satisfaçion de Andronico que se auia lançado en algunas villas del reyno de Maçedonia, por ser marido de Drusila; y como no estaua en lugar[745] avn conoçido no se pudo defender, que en breue Raymundo le vençio, y como le hubo a las manos le hizo atar los pies a la cola de su cauallo y heriendole fuertemente de las espuelas le truxo por el campo hasta que le despedaçó todo el cuerpo, y ansi le pusieron por la justiçia de Dios aqui al ayre como le ves, en pena de su ingratitud; y Raymundo en plazer y contento de aquellos reynos se casó con Drusila, los quales dos se gozaron por muchos años en su amor, y enbiaron a Sophrosina para su madre a Lydia con mucho plazer, y despues el rey de Armenia, por ruegos del rey de Traçia, boluió el reyno de Lydia a Sophrosina y a su madre, casó su hijo con Sophrosina y viuieron todos en prosperidad. Ansi que ves aqui la pena que se da a este maluado por su ingratitud.
Miçilo.—Por çierto, gallo, el cuento me ha sido de gran piedad, y la pena es qual mereçe ese traydor. Agora proçede en tu peregrinaçion.
Gallo.—Luego como subimos al çielo empireo, que es el çielo superior, nos alunbró vna admirable luz que alegró todo el spiritu con vn nueuo y particular plazer, que no ay lengua ni avn entendimiento que se sepa declarar. Era este çielo firme, que en ningun tienpo se mueue, ni puede mouer, porque fue criado para eternal morada y palaçio real de Dios; y con él en el prinçipio de su creaçion fueron alli criados vna inumerable muchedunbre de inteligençias, spiritus angelicos como en lugar proprio y deputado para su estançia y a ellos natural. Como es lugar natural el agua para los pescados, y el ayre para las aues, y la tierra para los animales fieros y de vso de razon[746]. Este çielo es de imensa y inestimable luz, y de vna diuina claridad resplandeçiente sobre humano entendimiento y capaçidad. Por lo qual se llama Enpireo, que quiere dezir fuego; y no porque sea de naturaleza y sustançia de fuego, sino por el admirable resplandor y glorioso alumbramiento que de sí emana y proçede. Aquí está el lugar destinado ante la constituçion del mundo para silla y trono de Dios, y para todos los que han de reinar en su diuino acatamiento. La qual luz quanto quiera que en si sea clarissima y acutissima no la pueden sufrir los ojos de nuestra mortalidad, como los ojos de la lechuza que no pueden sufrir la luz y claridad del sol. Ni tanpoco esta luz bienauenturada alumbra fuera de aquel lugar. En conclusion es tan admirable esta luz y claridad que tiene a la luz del sol y luna, çielos y planetas ventaja sin conparaçion. Es tanta y tan inestimable la ocupaçion en que se arrebata el alma alli, que de ninguna cosa que acá tenga, ni dexa ni se acuerda allá. Ni más se acuerda de padre, ni madre, ni parientes, ni amigos, ni hijos, ni muger más que si nunca los huuiera visto. Ni piensa, ni mira, ni considera mal ni infortunio que les puede[747] acá venir. Sino solo tiene cuenta y ocupaçion en aquel gozo inestimable que no puede encareçer.
Miçilo.—¡O gallo! qué bienaventurada cosa es oyrte. No me pareçe sino que lo veo todo ante mi. Pues primero que llegues a Dios y á dezirme el estado de su magestad, te ruego me digas la disposiçion del lugar.
Gallo.—Eran vnos canpos, vna llanura que los ojos del alma no los puede alcançar el fin. Eran campos y estauan cubiertos porque era casa real donde el Rey tiene todos sus cortesanos de sí; y mira bien agora, Miçilo, que en aquel lugar auia todas aquellas cosas que en el mundo son de estima, y que en el mundo pueden causar magestad, deleyte, hermosura, alegria y plazer; y otras muchas más sin cuento ni fin. Pero solo esto querria que con sola el alma entendiesses; que todo aquello que allá ay es de mucho más virtud, exçelençia, fuerça, elegançia y resplandor que en las que en el mundo ay, sin ninguna conparaçion[748]. Porque en fin has de considerar que aquellas estan en el çielo, naçieron en el çielo, adornan el çielo, y avn son de la çelestial condiçion para el seruiçio y acatamiento de Dios, y ansi has de considerar con quanta ventaja deuen á estas exceder. En tanta manera que puedes creer, o presumir que aquello es lo verdadero y lo que tiene vibo ser, y que es sonbra lo de acá, o fiçion. O que lo del çielo es natural, y lo del mundo es artifiçial y contrahecho y sin algun valor. Como la ventaja que ay entre[749], vn rubi, o[750] vn diamante hecho en los hornos del vidrio en[751] Venecia, en Cadahalso, que no ay cosa de menos estima; y mira avn quánta ventaja le haze vn natural diamante que fue naçido en las minas de acá; que puesto en las manos de vn prinçipe no se puede apreçiar ni estimar. Auia por comunes piedras por el suelo de aquellos palaçios y praderias esmeraldas, jaçintos, rubies, carbuncos, topaçios, perlas, çafires, crisotoles y diamantes, y por entre estas corrian muy graçiosas y perenales fuentes, que con su meneo hazian spiritual contento que el alma solo puede sentir. Auia demas destas piedras y gemas que conoçemos acá otras infinitas de admirable perfeçion, y avn deues creer que por ser naçida allá qualquiera piedra que por alli estaua çien mundos no la podrian pagar ¡tanta y tan admirable era su virtud! Ansi con este mesmo presupuesto puedes entender y considerar qué era el oro de alli y todo lo demas. Porque no es razon que me detenga en te encareçer la infinidad de cosas preçiosas y admirables que auia allí; la multitud de árboles que a la contina estan con sus flores y frutas; y quanto mas sabrosas, dulçes y suaues que nunca humana garganta gustó. Aquella muchedunbre de yeruas y flores; que jazmines, oliuetas, alelies, albahacas, rosas, azuzenas, clabellinas, ni otras flores de por acá dauan alli olor; porque las pribauan otras muchas más que auia sin numero por alli. En vn gran espaçio que por entendimiento humano no se puede conprehender estaua hecho vn admirable teatro preçiosamente entoldado, del medio del qual salia un trono de diuina magestad. Auia tanto qué ver y entender en Dios que al juizio y entendimiento no le sobró punto ni momento de tienpo para poder contemplar la manera del edifiçio y su valor. Basta que asi como quien en sueños se le representa vn inumerable cuento de cosas que en confuso las ve en particular, ansi mientra razonauamos los miradores açerca del diuino poder eché los ojos y alcançé á juzgar ser aquel trono de vna obra, de vna entalladura, de vn musayco, moçaraue y tareçe que la lengua humana le haze gran baja, ultraje y injuria presumirlo conparar, tasar o juzgar. Que aun presumo que a los bienauenturados spiritus les está secreto, reseruado solo a Dios, porque no hace a su bienauenturança auerlo de saber. En este trono estaua sentado Dios; de cuyo rostro salia vn diuino resplandor, vna deydad que hazia aquel lugar de tanta grandeza, magestad y admirable poder que a todos engendraua vn terrible espanto, reuerençia y pabor.
Miçilo.—¡Oh gallo! aqui me espanta donde estoy en oyrtelo representar. Pero dime ¿a qué parte tenia el rostro Dios?
Gallo.—Mira, Miçilo, que en esto se muestra su gran poder, magestad y valor; que en el çielo no tiene espaldas Dios, porque a todas partes tiene su rostro entero, y en ninguna parte del çielo el bienauenturado está que no vea rostro a rostro la cara a su magestad; porque en este punto está toda su bienauenturança que se resume en solo ver a Dios; y es este preuillegio de tan alto primor que donde quiera que está el bienauenturado, avnque estuuiesse acaso en el infierno, ó en purgatorio se le comunicaua en su vision Dios, y en ninguna parte estaria que entero no le tuuiesse ante sí.
Miçilo.—Dime ¿allá en el çielo viades y oyades todo lo que se hazia y dezia acá en el mundo?
Gallo.—Después que los bienauenturados estan en el acatamiento de Dios ni ven ni oyen lo que se dize y haze acá, sino en el mesmo Dios, mirando a su diuina magestad reluzen las cosas a los santos en él.
Miçilo.—Pues dime, ¿comunicales Dios todo quanto passa acá? ¿Ve mi padre y mi madre lo que yo hago agora aqui si están delante Dios?
Gallo.—Mira, Miçilo, que avnque te he dicho que todo lo que los bienauenturados ven es mirando á Dios no por eso has de entender que les comunica Dios todas las cosas que passan acá. Porque no les comunica sino aquellas cosas de más alegria y más plazer y augmento de su gloria, y no las cosas inpertinentes que no les caussasse gozo su comunicaçion. Porque no es razonable cosa que comunique Dios á tu padre que tú adulteras acá, o reniegas y blasfemas de su poder y majestad. Pero alguna vez podrá ser que le comunique que tú eres[752] bueno, limosnero, deuoto y trabajador. Quiero te dar un exemplo porque mejor me puedas entender. Pongamos por caso que estamos agora en vn gran tenplo, y que en el lugar que está el retablo en el altar mayor estuuiesse vn poderoso y grande espejo de vn subtil y fino azero. El qual por su linpieza y polideza y perfeçion mostrasse a quien estuuiesse junto á él todo quanto passa y entra en la iglesia, tan en particular que aun los affectos del alma mostrasse de quantos entrassen alli. Entonçes sin mirar a los que estan en el tenplo, con mirar al espejo verias todas quantas cosas alli passan aunque se hiziessen en los rincones muy ascondido. Pero con esto pongamos que este espejo tuuiesse tal virtud que no te comunicasse otra cosa de todas quantas alli passan sino las que te conueniessen saber. Como si dixessemos que te mostrasse los que entran[753] alli a rezar, a llorar sus pecados, a dar limosna y adorar a Dios. Pero no te mostrasse ni viesses en él el[754] que entra a hurtar los frontales: ni los que entran a murmurar de su proximo: ni avn los que entran alli a tratar canbios y contratos yliçitos y profanos, porque los tales no aprouechan auerlos tú de saber. Pues desta manera deues entender que es Dios vn diuino espejo a los bienauenturados, que todo lo que passa en el mundo reluze en su magestad: pero solo aquello ve el bienauenturado que haze á su mayor bien, y no lo demas. Pero alguna vez aconteçe que es tanta la vanidad de las petiçiones que suben a Dios de acá que muestra Dios reyrse en las oyr, por ver a los mundanos tan neçios en su oraçion. Unos que les dé vn reyno, otros que se muera su padre para heredarle. Otros suplican a Dios que su muger le dexe por heredero, otros que le dé vengança de su hermano; y algunas vezes permite Dios que redunde en su daño la neçia petiçion. Como vn dia que notablemente vimos que se reya Dios, y mirando hallamos qué era, porque auia un mes que le inportunaua vna mugerzilla casada que le truxiesse un amigo suyo de la guerra, y la noche que llegó los mató el marido juntos a ella y a él. De aqui se puede colegir a quién se deue hazer la oraçion, y qué se deue en ellas pedir, porque no mueua en ella a risa a Dios. Que pues las cosas van por via de Dios a los santos, y en él ven los santos lo que passa acá, será cordura que se haga[755] la oraçion a Dios.
Miçilo.—¿No es liçito hazer oraçion a los Santos, y pedirles merçed?
Gallo.—Si, liçito es: porque me hallo muy pecador con mil fealdades que no oso pareçer ante Dios. O como ora la iglesia, que dize en todas sus oraçiones ansi[756]: Dios, por los méritos de tu santo N. nos haz dignos de tu graçia, y despues merezcamos tu gloria. ¿Y vosotros pensais que os quiere más algun santo que Dios? No por çierto; ¿ni que es mas misericordioso, ni que ha más conpasion de vos que Dios? No por çierto. Pero pedislo a los santos porque nunca estais para hablar con Dios, y porque son tales las cosas que pedis que aueis verguença de pedirlas a Dios, ni pareçer con tales demandas ante él, y por eso pedislas a ellos. Pues mirad que solo deueis de pedir el fin y los medios para él. El fin es la bienauenturança. Esta sin tasa se ha de pedir. Pero avn muchos se engañan en esto, que no saben cómo la piden: Es vn honbre vsurero, amançebado, homiçiano, enuidioso y otros mil viçios: y pide: Señor dadme la gloria. Por çierto que es mucha razon que se ria Dios de vos, porque pedis cosa que siendo vos tal no se os dará.
Miçilo.—Pues ¿cómo la tengo de pedir?
Gallo.—Desta manera: mejorando primero la vida, y despues dezid á Dios: Señor, suplicos yo que resplandezca en mi vuestra gloria. Porque en el bueno resplandeçe la gloria de Dios; y siendolo vos darse os ha; y pues en los bienes eternos ay que saber cómo se han de pedir, quánto más en los medios, que son los bienes temporales. Que no ansi atreguadamente los aueis de pedir para que se rian[757] de vos, sino con medida, si cumplen como medios para vuestra saluaçion. ¿Que sabeis si os saluareis mejor con riqueza que con pobreza? ¿O mejor con salud que con enfermedad?
Miçilo.—Pues dime, gallo, pues es ansi[758] como tú dices, que ninguna cosa, ni petiçion va a los santos sino por via de Dios, y él se la representa a ellos, ¿porqué dize la iglesia en la letania: Sancte Petre, ora pro nobis? Sancte Paule, ora pro nobis? Porque si yo deseasse mucho alcançar vna merçed de vn señor, superflua cosa me pareçeria escreuir a vn su criado vna carta para que me fuesse buen terçero, si supiesse yo çierto que la carta auia de yr primero a las manos del señor que de su pribado. Porque me ponia a peligro, que no teniendo gana el señor de me la otorgar rasgasse la carta, y se me dexasse de hazer la merçed por solo no auer interçesor.
Gallo.—Pues mira que esta ventaja tiene este prinçipe çelestial a todos los de la tierra, que por solo ver que hazeis tanto caudal de su criado y pribado y os estimais por indignos de hablar con su magestad, tiene por bien otorgar la petiçion, avn muchas vezes reteniendo la carta en sí. Porque a Dios bastale entender de vos que soys deuoto y amigo de su santo que ama él, y ansi por veros a vos deuoto de su santo[759] os otorga la merçed; y poco va que comunique con el santo que os la otorgó por amor dél, o por sola su voluntad.
Miçilo.—Por çierto, gallo, mucho me has satisfecho a muchas cosas que deseaua saber hasta aqui, y avn me queda mucho mas. Deseo agora saber el asiento y orden que los ángeles y bienauenturados tienen en el çielo, y en qué se conoce entre ellos la ventaja de su bienauenturança. Ruegote mucho que no reuses ni huyas de conplazer a mi, que tan ofreçido y obligado me tienes a tu amistad. Pues de oy más no señor, sino amigo y compañero, y aun disçipulo me puedes llamar.
Gallo.—No deseo, Miçilo, cosa más que auerte de conplacer; pero pues el dia es venido quedese lo que me pides para el canto que se seguirá[760].
Fin del trezeno[761] canto del gallo de Luçiano.