En el deçimo septimo canto que se sigue el auctor imitando a Luçiano en el dialogo llamado Conuiuiun philosophorum, sueña auerse hallado en vna misa nueua, en la qual descriue grandes aconteçimientos que entre clerigos en ella passaron[847].
Miçilo.—Despierta, gallo, que pareçe ser hora para que con tu promesa me restituyas en mi pristina alegria, porque el peregrino y nueuo proçeso y manera de dezir de tu prodigiosa narraçion infernal me tiene tan espantado que por ninguna contraria manera de dezir pienso poder boluer en mí para oyr y hablar con mi primera libertad; y es ansi qve aunque por su admiraçion el cuento mueue a atençion contina hazesse más estimar quando se considera el credito que se deue a tu ser por auer sido çelestial. Porque no pareçe ni se puede dezir que solo me le has contado por darme deletaçion, como hazen los fabulosos inuentores de mentiras en las prestigiosas y monstruosas[848] narraçiones que escriuen solo por agradar y dar a los lectores oçiosos con que el tiempo se pueda entretener[849] aunque sea con vana ocupaçion. Porque me dizen que han sido muchos philosophos auctores de semejantes obras; como Cthesias y Jamblico[850]; de los quales el vno ha escripto cosas admirables de las Indias; y el otro del mar oçeano[851] sin que ninguno dellos huuiesse visto, ni en algun auctor leydo cosa de las que cada qual dellos escriuió. Pero fue tan grande su eloquençia y admirable manera de dezir que quanto quiera que manifiestamente escriuian[852] fiçion, por escreuir en aquel estilo hizieron graçiosa y estimada su obra. Otros dizen que ha hauido que con ingenio espantoso han contado de si grandes viajes y peregrinaciones, fiereza de vestias y diuersidad de tierras y costunbres de hombres, sin auer ninguna cosa de las que descriuen en el mundo, que[853] por la dulçura de hablar[854] los han tenido en veneraçion. Como aquel ingenioso inuentor[855] Homero escriuió de su Ulixes auer visto animales, y gigantes monstruosos Poliphemos con solo vn ojo en la frente que se tragauan los hombres enteros y vibos; y esto sin los auer engendrado hasta oy naturaleza. Desto estoy bien seguro yo que tú no imitas a estos en tu passada historia, porque no es de presumir que infames los çelicolas como tú con[856] mentirosa narraçion. Por tanto despierta y prosigue que yo te oyré. Cuentame aquella sangrienta batalla, aquel suçeso canpal que ayer me propusiste[857] dezir, pues de tu promesa no te puedes excusar.
Gallo.—Por çierto Miçilo, mucho estoy arrepentido en auerte propuesto esa sacrilega tragedia, pues en ella hago ser publicos los desatinos tan excesiuos que el vinático furor causó en aquellos religiosos juizios y habito saçerdotal, lo qual más conuenia ser callado y sepultado en el profundo del oluido por auer aconteçido en personas que auian de ser exemplo de templança, prudençia y honestidad: antes que ser yo agora relactor de las deshonestas y desuariadas furias que passaron entre su beber. Mal pareçe dar yo ocasion con mi lengua a que auiendo tú plazer te rias y mofes de aquella consagrada caterua que está en la tierra en lugar de la diuina magestad[858]. De manera que si yo me huuiere flaca y friamente en el persuadir y demostrar este aconteçimiento corro peligro en mi persona de tiuio orador; y quando por el contrario en el encareçer y esaxerar me mostrare eloquente será para más augmentar tu risa y mofa, haziendo en mayor infamia de aquella religiosa gente. Por tanto mira, Miçilo, si es más conueniente a hombre bien acostumbrado como tú dexar de inportunarme que te cuente semejantes aconteçimientos; porque a mí me pareçe ser obligado a los callar.
Miçilo.—¡O gallo! quiero que sepas que quanto más niegas mi petiçion tanto más augmentas en mí el deseo de te lo oyr. Por lo qual proçediendo en la costumbre de nuestra buena conuersaçion y tu graçioso dezir podras començando luego ganar el tienpo que se podria con la dilaçion perder.
Gallo.—Agora, pues ansi quieres y tanto me importunas yo te quiero obedeçer: pero con vna condiçion, que con juramento te tengo de ligar á ella; y es que no se ha de[859] publicar fuera de aqui.
Miçilo.—Agora comiença, que yo lo prometo, que no sea[860] más publico por mí, ni seré causa que otro lo sepa. Dime por orden todas las cosas: qué fue la causa[861] de la cena[862]: y qué personas fueron alli en el combite, y que passó en el suçeso.
Gallo.—Pues començando por el prinçipio sabras que la causa fue vna misa nueua: porque Aristeneto cambiador, hombre rico, tiene[863] vn hijo que se llama[864] Zenon: hombre estudioso y sabio, como sabes, el qual[865] por tener ya edad conueniente para elegir estado vino a cantar misa y para esto el padre de su parte combidó todos sus parientes, vezinos y amigos, juntamente con sus mugeres, y Zenon[866] misa cantano de la suya[867] llamó a todos sus preceptores que auian sido de las sçiençias, gramatica, logica, philosophia y theologia, y despues con estos combidó a todos los curas y benefiçiados casi desta çiudad que eran en gran copia[868] y con estos auia dos religiosos de cada orden.
Miçilo.—Yo nunca vi conpañia de tanto santidad.
Gallo.—Pues viniendo al proçeso del aconteçimiento[869] sabras que el dia señalado que fue vn domingo primero de mayo, que es el mes más apacible y graçioso a todos,[870] conuenimos luego por la mañana todos los combidados a casa de Aristeneto para acompañar a Zenon hasta el templo; fuemos con gran çelebridad[871] de cançion de clerigos, y gran musica de instrumentos, laud, de arco, rabel, vihuela, psalterio, y otras agraciadas sonajas que tañian hombres que para semejantes autos se suelen alquilar. Quando fue acabada aquella diuina celebraçion de la missa, con el orador que con ingenio discantó el merito y grandeça de la dignidad, y ofreçimos todos al misa cantano, nos boluimos[872] juntos con la mesma musica a casa de Aristeneto. Donde despedidos aquellos que solo fueron conbidados para el acompañamiento, se llegó Aristineto a mi y a la oreja me dixo que me quedasse a comer allá[873] con él. Dios sabe quanto me holgué, porque çierto que sobraua en mi casa la raçion; prinçipalmente porque despues que en el templo ofreçi no fue mucho lo que en la bolsa me quedó. Fuemos lançados todos a vn gran palaçio muy adornado y dispuesto para el conbite. En el qual auia dos messas a la larga de la sala, la vna que yua a la vna pared, y otra por otra. En la frontera de la sala yua vna[874] messa como cabeçera de las otras dos, en la qual se sento en el medio Zenon[875] tomando a su mano derecha a su padre Aristeneto; y a la izquierda[876] estaua su padrino que era aquel Cleodemo, antiguo y honrado varon que fue cura del abogado de las estrenas[877] San Julian.
Miçilo.—¡O qué monarcha y prinçipe de saçerdotes me has contado!
Gallo.—A los lados ocupauan esta mesa de la cabeçera, a la vna mano el guardian y compañero de San Françisco y á la otra el Prior de Sancto Domingo con vn[878] conpañero de grande[879] auctoridad. En la mesa de la mano derecha se sentaron[880] por orden los maestros de Zenon y clereçia que fuemos[881] muchos en numero; y a la otra mano se sentaron los casados, cada qual con su muger; y quando fuemos todos sentados començaronse las mesas a seruir con grande abundançia de frutas del tiempo.
Miçilo.—¿Pues entre los dos perlados de San Françisco y Sancto Domingo no uvo differençia sobre la mano a que cada qual se auia de sentar.
Gallo.—Mucho antes se consultó con ellos y diffinió. Entre los dos curas de Sanctesidro y San Miguel uvo un poco de contienda; porque preferiendo Aristeneto en el asiento el de Sanctesidro al de San Miguel por su mayor antiguedad[882] se leuantó en pie el de San Miguel porque era preçeptor de Gramática y presumia de philosopho y dixo: sy a ti, Aristeneto, te pareçe que el cura de Sanctesidro se ha de preferir a mí, engañaste; y por no lo consentir me voy y os dexo libre el combite. Porque avnque él sea viejo por dos razones se me deue a mí la uentaja, pues dize Salomon que canas muy antiguas son[883] en el hombre el saber quanto quiera que sea moço, y ansi tomó por la mano su mochacho y començó a fingir querer caminar y luego el cura de Sanctesidro dixo: nunca plega a Dios que por mí dexes de te holgar; y apartandose afuera le hizo lugar en la delantera y él se sentó[884] atrás.
Miçilo.—Conuenieron presto esos dos por gozar.
Gallo.—Fue a todos ocasion de gran risa, y no se podiendo[885] sufrir Zenothemo maestro de Philosophia[886] dixo en alta voz ser aquello exemplo de la figura Antiptosis isteron proteron[887] de lo qual todos aduertiendo se rieron mas[888].
Miçilo.—Pues entre los casados ¿no se ofrecio cosa que pudiesses notar?
Gallo.—Los casados solamente tenian ojo y atençion en aquellos hombres sabios y religiosos, su ambiçion, su puesto, hablar, beber y comer y conuersaçion; en fin, todos aquellos seglares se fingian tener cuenta con el plato, pero más la tenian con lo que entre los clerigos passaua[889]. Porque como todos al prinçipio començamos a comer de aquellos sabrosos y bien aparejados manjares, todos mirauamos al cura de San Miguel que todo quanto delante le seruian lo daua al mochacho que tenía junto[890] a si, pensando que ninguno lo via, y el mochacho lo echaua en vna talega. El comia con insaçiable agonia y lançaua en los pechos y fatriguera medias limas y naranjas, y algunas guindas que andauan rodando[891] por la messa.
Daua a mochacho piernas de perdiz y de pato; pedaços de vaca y de carnero, y algunos suelos de pasteles[892] y pedaços de pan y torta. Diole pañizuelo, la copa en que bebia; hasta el cuchillo y el salero le dio. Desto reyan todos los casados y sus mugeres, que les era muy gran pasatiempo. Estando pues todos ocupados en esto con gran solaz y deleyte, porque ya auia llegado de mano en mano hasta la mesa de Aristeneto y missa cantano que mucho se reyan dello, suçedio que entró por la puerta de la sala Alçidamas cura de San Nicolas, sin ser llamado, y puesto en medio de todos[893] el rostro a Zenon y a Aristeneto su padre dixo: señores, perdonadme que no vengo más temprano a vuestro plazer porque agora disiendo la misa mayor a mis perrochanos, saliendo[894] a ofreçer en mi iglesia me dixo vn feligres mio que haciades esta fiesta; y ansi luego me apresuré, que no tardé en lo que restaua de la misa vn momento; que casi no me vagaua[895] desnudarme la casulia por venir a honrraros por ser tan vuestro amigo; que los tales no emos de aguardar á ser combidados, pero sin ser llamados vengamos[896] de los primeros.
Miçilo.—Por çierto cosa digna de risa me cuentas.
Gallo.—Cada qual le començó a dezir su donayre dando a entender su desuerguença; pero él lo disimuló por gozar del combite; porque luego acudió Aristeneto encareçiendo su buena amistad y acusando su descuydo y el de su hijo pues de combidarle se auian oluidado, y ansi le mandó dar vna silla y que se sentasse en aquellas mesas junto[897] aquellos hombres reuerendos y honrrados[898]. Alçidamas era vn mançebo grande, membrudo, robusto y de grandes fuerças; y ansi como le pussieron delante la silla arroxandola[899] lexos de sí que casi la quebrara[900] y diera con ella al cura de Santispiritus y dixo que las dueñas y hombres regalados se auian de sentar a comer en silla, que[901] vn hombre moço y robusto como él, que por alli queria comer passeandose; y que si acaso se cansasse, que él se sentaria en aquella tierra sobre su capa. Respondiole Aristeneto: anssi sea pues te plaze. Todo esto hazia Alçidamas mostrando querer regoçijar la fiesta y dar plazer a los combidados pensando él de si mesmo ser graçioso fingiendose loco y beodo; y ansi Alçidamas rodeó[902] en pie[903] todas las mesas mirando por los mejores manjares, como lo hazen los musicos chocarreros en los combites de fiesta. Ansi comia Alçidamas donde más le plazia si via cosa que bien le pareçiesse a su apetito, mezclandose con aquellos que seruian las copas y manjares, y como a las vezes se aprouechasse de las copas que estauan llenas en la messa, y otras[904] vezes de las que passauan en el seruicio, hallauase beber doblado; y ansi con el vino demasiado començó a más salir de sí. Dezia maliçias y atreuimientos en todos los que en el combite estauan. A Hermon, cura de Sancto Thome dixo que a cabo de su vejez echasse la mançeba de casa que tenía diez años auia so color de moça; y a Eucrito, cura de San Dionisio, dixo que si pensaua lleuar al otro mundo los çien ducados que tenía dados a Aristeneto a cambio. Mofaua de aquellas copas de plata, mesas, sillas, tapiçes y grande aparato llamando a Aristeneto el gran[905] vsurero; engrandeçiale con maliçia su grande injenio y industria pues por su buena soliçitud tenía por el cambio[906] tan grande hazienda y riquezas auiendo sido poco antes muy pobre. Y Aristeneto ya mohino y afrontado que lastimauan los donayres mandó a dos criados suyos que le tomassen y echassen fuera de casa y çerrassen las puertas porque no los afrontasse más. Pero como Alçidamas lo sintio apartóse a vn lado y con vn vanco que estaua vaçio juró que le quebraria en la cabeça del que llegasse; y ansi de consejo de todos fue que agora le dexassen, esperando tiempo más oportuno para hazer la pressa neçesaria. Pero de cada momento se fue empeorando, diziendo injurias a los frayles, y despues passando a los casados los afrontaua vituperandolos[907] en sus mugeres; dijo delante del rico Menedemo a su muger que quién le auia dado más faldrillas, Demócrito, cambiador, su amigo, ó Menedemo su marido. De lo qual la dama se afrontó mucho, y Menedemo reçibio grande injuria; y ansi Aristeneto, pensandolo remediar y que le haria su amigo mandole dar muy bien a beber, por que pensó que ansi no le afrontaria más y por esta causa mandó a vn criado suyo[908] que tomasse vna gran copa de vino añejo y muy puro y se la diesse, no pensando que fuera ocasion de mayor mal, como fue. Pero tomando Alçidamas el vaso con ambas manos porque era grande se boluio con él a la mesa de los casados y en alta voz dijo, que todos con silençio le quisieron oyr: señora Magençia, muger de nuestro huesped Aristeneto, y madre de Zenon nuestro misa cantano: yo bebo a ty, y mirad, señora, que aueis de beber otro tanto del vaso que yo bebiere so pena que no lo cunpliendo no ayas más hijo; y si lo cumplieres, por la bendiçion de mi San Nicholas, auras un hijo fuerte gentil hombre sabio como yo; y alçando la copa bebió della casi vn azumbre y luego estendiendo el braço la daua a Magençia diziendo que si no bebia que caeria en la maldiçion, y Magençia encogiendose con gran verguença reusó el vaso con algun miedo que Alçidamas no la afrontasse; y los combidados temiendole hizieron por apartarle afuera; pero él juró por sus ordenes que si no daua vn fiador que bebiesse por ella, que se lo auia de derramar acuestas; y el cura de San Miguel que era vn gran bebedor dando a entender que lo hazia mouido de piedad, dijo que él queria beber por ella, y ansi tomando el vaso en sus manos bebio vn terrible golpe que a juizio de todos igualó[909]. Pero Alçidamas que estaua ya sentado en el suelo recostada la cabeça sobre el braço derecho dixo a grandes vozes: mostradme el vaso, que quiero ver si cunplio conforme a su obligaçion. Y leuantandose en pies todos los pechos y zarahuelles desabrochados, de manera que casi todo estaua desnudo, que se le pareçian las partes vergonçosas, y perdido el bonete de la cabeça, tomó el vaso en sus manos y afirmando con juramento que no auia cunplido el fiador amagó para mojar con el vino que quedaua a Magençia, y el[910] cura de San Miguel pareçiendole que estaua obligado a responder saltó por çima las mesas, dexadas sus lobas y pantufos, y tomando[911] por los cabellos a Alçidamas le hizo[912] por fuerça boluer para sy, y Alçidamas hirio de vn tan fiero golpe con el vaso al cura de San Miguel que dandole en la frente hizo vn arroyo de sangre y de vino mezclado que todos nos pensamos anegar. Luego vierades las hazes de ambas partes rebueltas, porque los vnos faboreçiendo a Alçidamas, y los otros al cura de San Miguel que no auia quien los pudiesse apartar. Porque contra Alçidamas se leuantaron Hermon, cura de Sancto Thomé, y Eucrito cura de San Dionisio porque estauan injuriados de las afrentas que les auia dicho, y tanbien Eustochio cura de San Martin por que le auia dicho Alçidamas que si auia acabado de jugar el asegur y afilador que su padre le dexó de la carneçeria; y ansi estos se leuantaron lleuando los manteles tras si; y en favor de Alçidamas se leuantaron el cura de San Juan y el cura de Sancta Marina y el cura de San Pedro y el sacristan de San Miguel.
Miçilo.—¿Qué, tanbien estaua allí el sacristan de San Miguel? yo seguro que no faltassen uozes.
Gallo.—Alli vino con grande importunidad; que en vna silla le truxieron porque estaua enfermo[913]. Reboluyeronse todos trabados por los cabellos que no pareçia sino la pelea de los andabatas. Digo de aquellos que entran en el palenque a se matar sin poderse vnos a otros ver. Andauan los xarros, los saleros, las syllas y vancos arroxados[914] de la vna parte a la otra tan espesos que cubrian el sol[915]. En fin se leuantaron Aristeneto y el padrino Cleodemo, y el prior y el guardian, y en conclusion todos aquellos maestros y sabios, y de la otra parte los casados, avnque estauan confusos de ver lo que passaua. Los quales todos metiendose en el medio los apartaron y pusieron en paz, y lleuaron luego a curar al cura de San Miguel, porque Alçidamas le descalabró mal quando con la copa le dio. Luego Alçidamas se tendio en el suelo que pareçia a Hercules como le pintan los antiguos en el monte Pholo acabando de pelear con aquella brauosa hydria, sierpe famosa, y muy sosegados, ygualadas las mesas se tornaron todos a sentar y luego a Zenothemo maestro de la gramatica començó a cantar vna ensalada de[916] romançe y de latin que neçesitaua a çerrar las damas los ojos y avn las orejas tanbien[917], por no ver peruertida la grauedad de tanto maestro. Pero como es costumbre en los tales lugares en el proçeso de la comida cantar los clerigos semejantes donayres a su misa cantano, no pareçe que les hazia asco aquel lenguaje a sus paladares: porque si[918] vno lo començaua suçio, el otro lo ensuçiaua mas; y ansi acabando Zenothemo su cançion prosiguió el cura de Sanctesidro con toda su vejez vn cantar que no ay lengua tan desuergonçada que fuera de alli le pueda referir.
Miçilo.—Maldita sea costumbre tan mala y tan corrupta y deshonesta, y tan indigna de bocas y lenguas de hombres que han de mostrar la regla del buen hablar y viuir. No se deurian en esto los perlados descuydar.
Gallo.—En esto[919] auia en la sala mucha paz, porque ya Alçidamas se començo a dormir, y por las partes inferiores y superiores començo a roncar con gran furor. Entonçes dixo el prior: salua res est; y de consejo de todos fue que le atassen pies y manos por poder passar su fiesta más en paz, y ansi se leuantó Dionico maestro de capilla de la iglesia mayor con otros seys cantores que estauan alli, los quales todos puestos en calças y jubon le ataron[920] fuertemente las manos y pies con vn cordel.
Miçilo.—Nunca de cantores se pudo tan buen consejo esperar.
Gallo.—Ni por esto Alçidamas despertó. Dionico con sus seys compañeros quedando ansi en medio de las mesas desnudos como estauan[921] començaron a cantar y vailar: cantauan cantares del mesmo jaez y peor, y despues çelebraron la fiesta que dizen de los matachines, hazian puestos y visajes tan desuergonçados y suçios que avn acordandome agora estoy por bomitar. Porque en el proçeso de su dança se desnudó el maestro Dionico hasta quedar en carnes y vinieron los compañeros a poner sus bocas, rostros y manos en partes y lugares que por reuerençia del saçerdoçio de que eran todos señalados no lo quiero dezir, y avn no me querria acordar. Pues como estos acabaron su suçia y deshonesta[922] fiesta se fueron a sentar cada qual en su lugar: y començaron de nueuo[923] el comer y beber, que avn no se auia dado fin porque de nueuo los començaron a seruir.
Miçilo.—Dime por tu vida[924] gallo: desto todo que estos clerigos hazian, que sentian y dezian[925] los casados?
Gallo.—Todos dexaron[926] de comer y mirauan en los clerigos con gran atençion. Las dueñas con sus pañizuelos fingiendose limpiar del[927] sudor cubrian su rostro no queriendo de empacho ver aquellas suçias desuerguenças que en juglares fueran notable deshonestidad. Estando en esto que todos comian y callauan[928] entró vn mochacho en medio de la sala, y saludando con el bonete en la mano a Aristeneto en alta boz le dixo: Señor Aristeneto, mi amo Etemocles, cura de Sancto Eugenio me mandó que delante de todos quantos estan en este combite te lyesse este carta que te embia: por tanto mira si me das liçençia. Aunque Aristineto pensó si sería bueno tomar la carta al mochacho y despues leerla, en fin de consejo de todos aquellos varones graues que estauan a los lados se le dio liçençia para la leer, y prinçipalmente porque todos la deseauamos oyr; y ansi el mochacho en alta voz, callando todos, començó.
CARTA DE ETEMOCLES A ARISTENETO[929]
Muy noble Aristeneto. Este tu Etemocles antiguo capellan y padre de confession, como a hijo muy querido, te enbian a saludar, y no quiero que tengas presunçion que por esto que te escriuo y a tal tiempo sea yo muy cobdiçioso de combites, porque de mi vida pasada, y de otras vezes que ya me has combidado ternas entendida mi templada condiçion, y tanbien lo tienen mucho antes bien conoçido de mi otros muy más ricos que tú que de cada dia me combidan a sus çenas y comidas, y las reuso porque sé bien los desmanes y desbarates que en semejantes congregaçiones y lugares se suelen ofreçer. Pero agora mueuome a te escreuir porque como me has hecho la afrenta publica, y en ese lugar donde estás, es mucha razon que publicamente y en ese lugar donde estás me aya[930] de satisfazer. A todos es notorio, señor Aristeneto, ser yo tu confesor desde que agora diez años te quisiste morir. Que publico fue en esta çiudad que yo solo hallandote vsurero publico cambiador, porque no te negassen la sepoltura sagrada como a tal, te hize prestar cauçion, y pregonar publicamente que porque estauas en el articulo de morir viniessen a tu casa todos quantos a tu hazienda por canbios, o intereses vsurarios tuuiessen hazion y derecho, que tú se lo querias restituir; y como éste fuesse tan famoso consejo y vnico para tu salud fue por todos devulgado por consejo de mí[931] que era tu confessor, y despues que tú tornaste a conualeçer corri peligro en[932] mi honrra por verte todos a boluer a canbiar, diziendo tener la culpa yo[933]; y esto todo sufrí y passé por conseruar tu buena amistad, y es publico que yo solo contra todo el comun sustenté, que en nonbre y como criado de otro podias vsurar no vsurando por tí; y agora sobre todas estas mis industrias[934] y publica amistad has procurado en tu combite nueuos amigos, de hombres que avnque mil vezes les[935] des de comer no auenturarán por tí sus conçiençias como yo. Sino pregunta al prior y al guardian y a los otros letrados y curas que tienes ay, cómo te sabran sustentar, cómo se puede sufrir, sin ser publico vsurero ser en ferias, ni avn en la çiudad cambiador? Pues bien sabes que esto yo lo he defendido al perlado por ti. Pues acuerdate que tienes tú publicado en esta çiudad, que tienes veynte mil ducados por mí; porque[936] confessandome tú que los auias ganado con çinquenta mil marauedis que tu suegro en dote te dio, lo[937] poseyas tú por solo no te los mandar yo restituir, lo qual todo era injuriarme a mí; pues, ¿pareçete que con[938] todas estas cosas me das buen pago de nuestra publica amistad? Pareçeme a mi que no; porque en fin no han de pensar sino que en mí ay meritos de tu ingratitud, y por tanto te pido que pues publicamente me afrentas sin darte yo a ello causa, publicamente me hagas la satisfaçion, todos quantos tienes en ese[939] combite me buelue[940] en mi honrra; sino de aqui protesto que ni ante Dios ni ante los hombres en mi vida te lo perdonaré. Al mochacho mandé que aunque le des torta, o xarro de vino, o capon, o perdiz, o pernil de tozino no le[941] tome, so pena que le dare de cozes y se lo haré boluer, porque no pienses satisfazer con tan pocas cosas tan grande injuria como me has hecho. Ni tanpoco te puedes escusar diziendo que te oluidaste por auer mucho tiempo que no me viste, pues ayer te hablé dos vezes; vna a tu puerta pasando yo, y otra en el templo de Sanctiago donde yo fue a dezir[942] misa y tu fueste a oyrla[943]. No alargo más por no ser molesto con larga carta a los que procuras ser graçioso con tu combite, del qual salgas tan prospero como yo satisfecho de mi injuria.—Vale.
Como el mochacho ouo leydo la carta se la demandó Aristeneto y le dixo: anda y dy á tu señor Etemocles que ansi lo haré como me lo enbia a mandar: y ansi se fue el mochacho quedando la carta en Aristeneto, la qual le demandé para leer, que la deseaua ver porque á mi pareçer es la más donosa que yo nunca ví. Estando todos murmurando[944] sobre la carta cada qual segun su ingenio, los vnos[945] la loauan de aguda maliçiosa; otros dezian ser neçia; otros acusauan a Etemocles de hombre gloton, por se afrontar por no le auer combidado a comer. En fin, estando todos ocupados en esta diuersidad de juizios, aunque la mayor parte y de los mas cuerdos fue que fue escripta con animo de afrontar a Aristeneto, estando todos ansi entró en la sala vno de aquellos chocarreros que para semejantes cenas y combites se suelen alquilar, disfraçado de xoglar, y con vn laud en la mano entró con vn puesto tan graçioso que a todos hizo reyr, y con admirable[946] industria comencó a dar a todos plazer. Representó ingeniosamente en portogues el sermon de la batalla de Aljubarrota[947], en el qual dixo cosas muy graçiosas y agudas con la proçesion del Cuerpo de Dios. Despues que este ouo representado su habilidad se salio y entró otro que por el semejante traya otra differençia de agraçiado disfraz y en la mano vn laud y alliante todos representó vn graçioso coloquio en cuatro lenguas: ytaliana, española, françesa y portuguesa; en el qual con grandes donayres y entremeses mostró vn tema que propuso provar: que los ytalianos pareçen sabios y sonlo; y los españoles pareçen sabios y no lo son; y los franceses pareçen locos y no lo son; y los portugueses pareçen locos y sonlo. Fue juzgado por todos por ingeniosa esta representacion por orden, començando del misa cantano, padre y padrino, no perdonando frayles, clerigos ni casados; y aunque a vnos era graçioso y apazible a otros fue en esto molesto y enojoso y aun injurioso. De lo qual reyendo algunos[948] donayres se començaron entre sí a alborotar en tanta manera que dieron ocasion a que despertase Alçidamas de su sueño y elevamiento profundo, y como desperto y él se echó de ver atado, y vio que el xoglar se reya con todos y todos dél[949], dixo con vna boz muy horrenda lo que dixo aquel Syleno; Soluite me; y ansi el xoglar dexando en el suelo su[950] laud entendió en le[951] desatar, y como Alcidamas se vio desatado arrebató[952] del laud antes que el xoglar le pudiese tomar, y dale tan gran golpe sobre la cabeça con él que bolandole en infinitas pieças dio con el xoglar en el suelo sin juizio ni acuerdo de sí, y con el mastil y trastes que en la mano le quedó como vio que sus tres enemigos se reyan arrebató dél, Ermon, Eucrito y Eustochio curas antiguos y muy honrrados dio a cada vno su palo que a todos descalabró mal, y de aqui partio para la mesa principal y hirio al guardian y prior, y ya eran levantados los amigos de los tres heridos que se venian para Alçidamas a se vengar; y de la otra parte el xoglar que bolviendo en sí tomó un palo que halló a vn rincon y haziendo campo por entre todos viene rostro a rostro con Alçidamas tirandose muy fuertes golpes ambos a dos. Vieras un consagrado saçerdote cura dar y reçibir palos de un xoglar; cosa por çierto digna de lagrimas; y porque todos estavan injuriados, qual del vno, qual del otro, no auia quien entre ellos se quisiesse meter, ni avn osauan[953] por no tener armas con que los despartir; tanta era la furia con que se herian y andauan trauados. Arrojauanles los manteles, sillas, vancos, vasijas. Vieras vna batalla tan sangrienta y trabada qual de la Pharsalica[954], puedes imaginar. Las mugeres y niños dando gritos echaron a la calle a huyr, por lo qual alterado todo el pueblo acudieron[955] a los socorrer. Despartidos todos hallamos que estando trabados Alçidamas con el xoglar le auia rompido la boca y descalabrado con el laud[956]: pero el xoglar arrancó a Alçidamas con la vna mano vn gran pedaço de vna oreja y con la otra mano le arrancaua la nariz. De todos los otros curas, no quedó hombre sin sangrienta herida particular, qual en la cabeça, qual en el rostro, qual en otra parte de su cuerpo, y siendo todos presos por el eclesiastico juez se sentenció ninguno auer incurrido en irregularidad, porque aueriguó ninguno estar en su libre poder y juizio. Pues plazio a Dios que echados fuera de la sala todos los heridos, porque todos fueron embiados a sus casas a se curar y luego quedó sosegado todo el campo. Que esto tiene de bueno esta gente saçerdotal: que tan presto como la colera o fuego los ençiende y se enojan, tan presto son desenojados: y cualquiera persona que se meta en medio los hará amigos: por que dizen que no puede en ellos durar enemistad porque ganan de comer en officio que no sufre enemigo; que es dezir misa. Y ansi el sacerdote cuando ryñe, no tiene más que el primer golpe, del qual sino hiere, sed seguro que no tirará más. Pero como no estaua avn asentado lo bebido y cada momento bebian más tenian avn los animos prestos y aparejados por qualquiera oportunidad a batalla. Y ansi Cleodemo que estaua al lado de su ahijado Zenon boluiendo a la carta de Etemocles, porque sintio afrontado a Aristeneto, y avn a aquellos religiosos que junto a sí tenía dixo: ¿Qué os parece señores de la elegançia de Etemocles en su escrivir piensa que no entendemos su intinçion y dónde va a parar su eloquençia. Por çierto sy Aristeneto le embiasse agora vna gallina[957] y vn xarro de vino con que le matasse la[958] hambre yo le asegurasse su[959] amistad. En esto Zenothemides que era cura de San Leandro que tenía la perrocha junto a la de Sancto Eugenio respondio por su vezino Etemocles, y dixo: por cierto, Cleodemo, mal miras lo que dizes, pues sabes bien que a Etemocles no le falta muy bien de comer y beber, y que no tiene neçesidad de la raçion de Aristeneto como tú. Dixo Aristeneto: señores no riñais, ni tomeis passion: por cierto la carta fue muy buena, elegante, que muestra bien ser de letrado[960], yo me conozco culpado, y[961] protesto purgar mi pecado satisfaziendo a mi acreedor. Dixo Cleodemo; por cierto poca obligacion tiene Zenothemides de responder aqui por Etimoclides, pues si aqui se le huuiesse hecho injuria en lo que yo he dicho auria muchos que respondiessen por él; y no me marauillo que responda Zenothemides por él, pues ambos tienen hecho concierto de no enterrar los feligreses muertos[962] sin que primero le enbien prenda por el tañer y sacar la cruz. Respondio Zenothemides; por çierto peor es lo que tú hazes, Cleodemo, que los tienes en la carçel hasta que te hayan de pagar quexandote al juez; y diziendo esto se leuantó de la mesa donde estaua sentado y se vino para él; y Cleodemo tenía la copa en la mano que queria beber, y dixole: Zenothemides, en esa arte es más çierto, Cleodemo, que morirás tú que no piloto en el mar; que ansi tienes tú çinquenta cofradias en esta çiudad que en todo el año no vas a tu casa a comer. Y como Cleodemo tuuo a Zenothemides junto a sí le arrojó todo el vino acuestas, que todo el rostro y cuerpo le inchó dél; luego Zenothemides rompiendo por la mesa tomó a Cleodemo por los vestidos y sobrepelliz y le truxo al suelo sin le poder ninguno quitar. No pareçia sino garza debajo del halcon. Daua el desuenturado grandes vozes diziendo: que me mata, que me ahoga; valeme Aristeneto y Zenon; y aquellos religiosos se le quitaron, que le mataua; y cuando debajo salio no tenía pluma, ni aun hueso en su lugar. El rostro todo arañado y un ojo casi fuera, del qual se sintio muy lastimado y fué neçesario que luego le llevassen a su casa á se proueer, y hizieron que Zenothemides se fuese tanbien, pensando que la Justiçia acudiera alli. Pues purgada la casa de todos aquellos arriscados y belicosos curas, porque todos fueron de tres recuentros heridos y sacados del canpo, como te he contado...[963].
Miçilo.—¿No supiste si el perlado los castigó? Porque çierto en vn tan desuaratado aconteçimiemto auia con grandes penas de proueer.
Gallo.—Supe que ese otro dia los auia el vicario lleuado a la carçel todos y que se sentençió que ninguno auia incurrido en irregularidad, porque se aueriguó ninguno estar en su juizio y libre poder. Pero fin a cada vno dellos condenó qual en seys ducados, y a otros a diez para la camara del obispo que la tenía necesidad de se trastejar.
Miçilo.—¡O qué cosa tan justa fue!
Gallo.—Pues quedando la otra gente del combite ansi muy confusos y marauillados[964] de ver su poco sosiego y templança y mal exemplo[965], todos los seglares se salieron cada qual con su muger sin saludar al huesped ni ser sentidos de alguno. Luego Dionico maestro de capilla y todos sus compañeros pensaron entender en algun recoçijo[966] por boluer la fiesta a su deuido lugar, y como la comida fue acabada y el misa cantano echó[967] la bendiçion y oraçion de la messa, llegó[968] Dionico[969] con la mano llena de tizne de vna sarten y entiznó[970] todo el rostro del misacantano que no le quedo cosa blanca, y como no tenía padrino le tomaron por fuerça y le sacaron[971] de casa a la puerta donde estaua el medio pueblo que era llegado al ruydo y vozes de la batalla pasada y vistieronle vn costal abierto por el suelo que se acabaua de vaçiar de[972] harina, y salio Dionico á la calle en alta voz diziendo: Ecce homo. Todos prosiguiendo gran grito y mofa le tirauan trapos suçios y puños del çieno que estaua en la calle, que me hicieron llorar.
Miçilo.—Por cierto con mucha razon[973].
Gallo.—Pues ansi le subieron en vn asno y le lleuaron con gran denuesto por toda la ciudad[974].
Miçilo.—Pues en el entretanto, ¿qué hazias tú?[975].
Gallo.—En el entretanto que estas cosas passauan, que te tengo contado, estaua yo entre mí pensando otras muchas[976]. Lo primero que consideraua era que aquel nueuo vngido por saçerdote representaua al verdadero Cristo Saçerdote eterno segun el orden de Melchisedech, y alli en aquel mal tratamiento se me representó todo el que Cristo padeçio por mí en sus vituperios, injurias y tormentos; en tanta manera que no me pude contener sin llorar, y doliame mucho porque era tanta la çeguedad de aquellos vanos saçerdotes que sin templança alguna proseguian en aquella vanidad con tanta disoluçion, perdida la magestad y reuerençia deuida a tan alta dignidad y representaçion de nuestro Dios, y para alguna consolaçion mia pense ser aquello como vexamen de doctor; porque aquel nueuo saçerdote no se ensoberuezca por ser de nueuo admitido a tan çelestial[977] dignidad y despues desto consideraua en todo lo que en la comida auia proçedido entre aquellos que tenian el titulo y preheminençia en la auctoridad y sçiençias[978] pensando que no ay cosa mas preçiosa en las letras[979] que procurar el que las estudia componer la vida con ellas, porque no veo cosa más comun en el vulgo que los que de la virtud más parlan estar más lexos del hecho; y despues veniame a la memoria quan corruptos estan en las costumbres los que tienen obligaçion a dar buen exemplo. Consideraua quanto philosopho, religioso, cura y saçerdote estaua alli, tan distraydos en el recogimiento, que si los vnos hazian vajezas los otros las dezian muy mayores, y tanto que ya no podia echar toda la culpa al vino y comida quando oy y ley lo que estando ayuno escriuio Etimocles. Pareçiome en alguna manera aquella carta a lo que fabulosamene cuentan los poetas de la diosa Eride: que por no ser combidada a las bodas del rey Peleo hechó en medio de las mesas aquella mançana que despues fue causa de aquella brauissima y memorable contienda troyana. Enfin todas las cosas me pareçian que estauan alli al reues, porque via alli una mesa de feligreses, casados ydiotas populares, callando y comiendo con mucho orden y tenplança, que ni con el vino hablauan, ni en el puesto ni meneo mostrauan algun descuydo deshonesto, y solamente se reyan de aquellos que hasta entonçes por solo el hábito, estado y opinion venerauan honrrauan y obedeçian pensando que en si fuessen de algun valor y preçio: y agora se acusan por verdaderos ydiotas engañados, pues ven por experiençia desto sus desmanes, su poco recogimiento y poca vergüença. Quando los ven tan desordenados, descomedidos en su comer y beber, tan infames y disolutos en sus injurias, con tantas vozes y grita por tan façiles y ligeras ocasiones venir á las manos y cabello; y sobre todo me admiraua ver aquel monstruo de naturaleza Alcidamas cura de San Nicholas tan desbaratado en su vibir y costumbres, obras, conuersaçion, que nos dexó confusos y admirados a quantos estauamos alli. Sin empacho ninguno de las dueñas hazia cosas de su cuerpo y partes vergonçosas, y dezia de su lengua que avn avria empacho de lo dezir y hazer vn muy profano joglar.
Miçilo.—Por çierto que me has admirado, gallo, con tu tan horrenda historia, o por mejor dezir, atroz tragedia. ¡Quán comun cosa es faltar los hombres de su mayor obligaçion! Supliquemos a nuesto Señor los haga tan buenos que no herremos en los imitar, y merezçan con su ofiçio inpetrar graçia de nuestro Señor para sí, y para nos, y auisemos de oy más a todos los perlados que pues en la iglesia son pastores deste ganado no permitan que en los tales auctos y çelebridades de misas nueuas aya estos ayuntamientos, porque vengan a tanto desman.
Gallo.—Ya, Miçilo, quiero dexar guerras y contiendas y heridas y muertes de honbres con las cuales te he escandalizado hasta aqui, y quiero que agora oyas la más alta y más feliçissima nauegaçion que nunca a honbres aconteçio. En fin oyras vna admirable ventura que te quiero contar, la qual juntamente con el prospero suçeso te dara tanto deleyte que holgarás grandemente de le[980] oyr; y pues es ya venido el dia abre la tienda, que en el canto que se sigue lo oyras.
Fin del deçimo septimo canto del gallo.