116. La Guadalupe.
117. Domínica; Cayrí, de los indígenas.
118. Esta aseveración es falsa. En Domínica no había tal oro, como le dijo el indio á Chanca. Lo que se comprobó, después, en esa isla fué un buen lugar para tomar agua las naves que venían de España mientras usaron ese derrotero. Oviedo en su Historia general de las Indias, lib. VI, cap. XIII, dice: “Dicho tengo en otras partes que la isla Domínica es una de las islas de los indios caribes, la qual dista de la equinocial catorce grados desta parte de la línea hacia nuestro polo ártico y en la parte del poniente della tiene una bahía buena y un muy buen rio, que llaman el Aguada, donde los más navíos que á esta Isla Española vienen de Castilla, quando allí tocan, toman agua; más muy sobre aviso é con las armas en la mano, por los indios bravos caribes que en aquella isla hay.”—Este párrafo de Oviedo prueba también la costumbre de los marinos españoles de aquella época, de poner el nombre de aguada, á ciertos lugares útiles para surtirse de buena agua; justificando el calificativo que hoy lleva la villa de la Aguada, en Puerto-Rico.
119. El mismo jueves 14 de noviembre.
120. Isla de Santa Cruz donde surgieron el jueves 14 de noviembre (Nav.) Error craso.—El crucero al zarpar de Santa Cruz, á quien marcó nuestro académico Navarrete equivocadamente, con el nombre de San Martín, hizo rumbo al norte para corregir la caida de sotavento y fijar después el derrotero al noroeste como venía haciéndolo el Almirante al bojear el Archipiélago. Llegó de noche frente á Virgen Gorda. El día 15, de mañana, la costeó, y dándose con el archipiélago de islas Las Vírgenes envió cuarenta y seis hombres con naves ligeras á explorarlas y el crucero se mantuvo en alta mar por temor á los escollos, según refiere Pedro Mártir de Anglería.
121. El día 15 de noviembre.
122. A la mayor de estas islas llamó el Almirante Santa Ursula: y á todas las otras las once mil Vírgenes. (Nav.)
123. El día 16 de noviembre.—El padre Nazario se inclina á que Colón “pondría á buen recaudo la flota en la isla de Vieques”.—La flota se mantuvo esa noche en alta mar á la corda temporejando ó sea al pairo. No perdió 12 horas en ningún sentido, como pretende el padre Nazario; al contrario, la corriente ecuatorial le era favorable en el derrotero que llevaba; de manera, que en la mañana del 17 en lugar de perder tiempo, al pairo, lo ganó por la corriente de retorno del Gulf-stream.
124. Isla de Puerto-Rico, á la que llamó el Almirante San Juan Bautista. (Nav.)—Aquí rompe el padre Nazario con Chanca, pues, asevera se llamaba la isla Carib. El verdadero nombre indígena de la isla era Boriquén.
125. El día 17 de noviembre.—Hay que tener en cuenta que el precavido Colón no costeó la banda meridional de nuestra Isla como acostumbran á hacerlo hoy nuestros marinos, conocedores del derrotero que llevan. La pérdida de la Santa María en las costas de Haity, durante el primer viaje, era una enseñanza que obligaba al ilustre marino á ser más previsor aún en su segunda expedición, por llevar diez y siete velas, y tres de ellas de gran trasporte, que le hacían temer las escolleras y restingas, dirigiéndose, como dice Pedro Mártir de Anglería, por alta mar por temor á los escollos. Por lo tanto, lógico es suponer que la armada corrió el sur de Boriquén, lo más alejada posible de tierra, y al notar frente á la punta Parguera el oleaje más grueso, que le acusaba la peligrosa costa de los Morrillos de Cabo-rojo, se echara más fuera aún, recurvando después, y volviendo su rumbo al norte en busca del fuerte de Navidad, en la Española, constante aspiración del Almirante.
126. Este es un error.—Los boriqueños sabían navegar en canoas como los haitianos, con quienes mantenían tráfico; especialmente con los indios del Higüey. Con estas mutuas relaciones, fué que tuvo conocimiento Juan Ponce de León, de las fértiles tierras y condiciones auríferas de Boriquén. Dice Oviedo, que la madre de Guaybaná, el cacique principal boriquense, “era buena mujer, é como era de edad, tenía noticia de las cosas acaeçidas en la conquista é paçificación de la Isla Española, é como prudente continuamente deçía é aconsejaba á su hijo é á los indios que fuesen buenos amigos de los chripstianos, si no querían todos morir á sus manos.”
127. Esta nota de antropofagía en los boriquenses es errónea; pues no la confirmó después la conquista, como sucedió con los indios de las islas de Barlovento y costas de Tierra-firme. Oviedo dice: “Estos flecheros destas islas, que tiran con hierva, comen carne humana, excepto los de la isla de Boriquén.”
128. Ensenada de Mayagües. (Nav.) Esta nota la puso don Martín Fernandez de Navarrete, el año de 1825, como opinión propia, equivocándose como lo verificó respecto á Cuba y Santo Domingo. Don José Julián de Acosta, al anotar, en 1866, la nueva edición de la Historia de Puerto-Rico de Fray Iñigo Abbad, siguió á Navarrete, como él mismo lo confiesa, pág. 20. Lo mismo Vizcarrondo en sus Elementos de Historia y Geografía de Puerto-Rico (1863); y Janer en sus Elementos de cosmografía y geografía de Puerto-Rico.—(1890). Cabe la honra á Brau, en su obra, Puerto-Rico y su historia (1892), de haber vuelto por los fueros de la verdad oscurecida; y á la par, sostener la tradición oral, robustecer la opinión de Iñigo Abbad en su Historia de Puerto-Rico y de Stahl en Los indios borinqueños (1889), devolviendo á la villa de la Aguada la gloria que le pertenece, de haber sido el sitio electo por el Almirante para pisar la tierra de Boriquén, y tomar agua la escuadra.
129. Puerto-Rico. (Nav.)
130. El Viernes 22 de Noviembre tomo el Almirante la primera. tierra de la isla Española. (Nav.)
131. La Mona y Monito. (Nav.)—Juan de la Cosa en su carta náutica no traza estas islas, que indica Navarrete. Brau es de parecer que antes de dar anclaje, en una bordada del crucero, subiendo el canal, divisaron los viajeros la Mona. La isleta divisada no tenía importancia alguna, cuando el Maestre de hacer cartas no la signó en su mapa. Creemos se refiere Chanca á Ciçheo (hoy Desecheo), “distante 11 ó 12 millas de la punta de San Francisco, é isla de bastante altura”. (Antonio Cordero, piloto de la Armada.—1831). Ningún cronista habla de la isla Mona en este viaje; únicamente aparece en la nota de Navarrete en 1825, y en los historiadores, que han seguido al académico compilador.
132. Cabo Engaño.
133. Esta palabra ha inducido al padre Nazario (Ob. cit.) á creer que Colón desembarcó en la costa sur de la Española, lo cual es un gran error. Haytí no era provincia en los tiempos primitivos, como supone el párroco de Guayanilla. Haytí, que significa tierra alta ó montañosa, era el nombre primitivo de toda la isla; en la parte oriental la llamaban Quisqueya (madre de la tierra); y en la septentrional Bohío (lugar de señor). El doctor Chanca no tuvo tiempo hábil, entre su llegada á la Española y la redacción de su carta, para adquirir estas noticias geográficas, completamente dilucidadas en tiempos de Ovando, el comendador de Alcántara. Haytí estaba dividido antiguamente en cinco grandes cacicazgos, que los españoles les aplicaron el nombre de provincias; y correspondían esos cinco territorios llamados: Maguá, Marién, Maguana, Jaragua é Higüey ó Iguayagua, respectivamente á los caciques principales: Guarionex, Guacanagarí, Caonabó, Bohechio, y Cotubanamá. Sus límites son muy conocidos. (Geografía físico-histórica, antigua y moderna de la isla de Santo Domingo, por Javier A. Guridi (1871).) El 22 por la mañana salió el crucero de la bahía comprendida entre los cabos San Francisco y Boriquén de Puerto-Rico, y con ruta al noroeste, rumbo siempre preferido por Colón, en este su segundo viaje, avistó por la tarde cabo Engaño, tierra baja y muy llana, como dice Chanca y como asevera el ilustrado comodoro inglés Sir Robert H. Schomburk en su Tratado sobre puertos y anclaje de la isla de S. Domingo (1881).
134. Según Guridi, Ob. cit., tiene de superficie la isla 6,000 leguas cuadradas; y de circunferencia 400, aumentando más de 200 si se cuentan las cortaduras de las costas. Según A. Borius (Haití.—1886) corresponden á la actual República de Haity 23,911 kilómetros cuadrados.
135. El Cronista Herrera dice que estos perrillos que no ladraban los llamaban los indios guaniquinajes. Este es un error del cronista de Indias, de Felipe II. Los perros gozques que no ladraban existían también en Cuba donde no hubo guaniquinajes ó mejor como dice Oviedo guabiniquinar. Las Casas anota guaminiquinaces. Estos perros mudos y pequeños les llamaban los indios, josibí y los utilizaban en la caza de animales salvajes, como el corí, quemí, mohuí y jutía.
136. Esta descripción de Chanca corresponde á la jutía. Aún se conserva en las serranías de Bahoruco. En Cuba hay muchas variedades, la conga es la más grande y la de figura más parecida á la rata. (Capromys Furnieri). Hay una variedad llamada Capromys Poey, en honor al naturalista cubano don Felipe Poey.
137. Isla de Cabra, (Nav.)—Al N. O. del Puerto de Puerto-Plata.
138. La higuana. Existen de más de una vara de largo en Santo Domingo, según Guridi. El señor Noda distingue la higuana de mar y la de tierra. Clavigero dice que hay dos especies, terrestre y anfibia. Oviedo escribe: Yuana; Don Fernando Colón: Jiguana. Herrera: Higuana; aceptado por el Diccionario de la Academia. El vocablo indígena es jiguana, como dice el hijo del Almirante, por proceder de la radical jigua, que tenemos en muchas voces indias, como jiguagua, mayajigua, jiguaní, y otras.
139. Sibuqueira.—Chanca en cuestión de nombres indígenas está muy desacertado.
140. Especie de ganso, que procede del Norte de América y viene á invernar á las Antillas. Anser hyperboreus. La especie negruzca se intitula: Anser Gambelii.—El indio la llamaba guanana, y la domesticaba.
141. Este Rey fulano, á que se refiere Chanca, era el cacique Guarionex, frente á cuyos dominios estaba la armada del Almirante. Samaná pertenecía al cacicazgo de Maguá, cuyo régulo Guarionex residía en la actual La Vega. Comprendía este cacicazgo desde cabo Rafael, línea recta al centro del Cibao por sobre la cadena de montañas que la rodean: de allí otra línea recta á la punta Isabelina, en la cual fundaron los españoles la ciudad Isabela: límites, al norte y este el mar; al sur el cacicazgo de Iguayagua; al oeste, el cacicazgo de Marién, del cual era régulo Guacanagarí.
142. Guacanagarí, según Fernando Colón y Oviedo.
143. Rio de Santiago. (Nav.) Este es el rio que el Almirante en su primer viaje, y el martes 8 de Enero, puso el nombre de Rio del oro y hoy se llama Yaque, cuya desembocadura sufre variantes, habiéndose corrido á la bahía de Manzanillo, y los ribereños le han querido dirigir de nuevo por su antiguo cauce con trabajos de zanjeo y drenaje.
144. Según Fernando Colón el 25 de Noviembre.—El padre Nazario, ob. cit. pág. 78, dice: que fué “error en que estuvo don Juan Bautista Muñoz, al asegurar que, dejada la isla de San Juan, Colón llegó á Monte Christi el 25 de Noviembre.” Muñoz sigue al hijo del Almirante, y no hay tal error. El 22 por la tarde llegaron los expedicionarios á cabo Engaño y siguiendo costeando, de este á oeste, pasaron frente á Samaná y el 25 llegaron á Monte Christi, donde permanecieron dos días. Tampoco incurre Navarrete en equivocación, como pretende el párroco de Guayanilla, al hacer llegar la flota al puerto de Navidad el 27. Está en ésto don Martín de acuerdo con don Fernando Colón.
145. Son 7 leguas solamente. (Nav.)—Son más de diez leguas.
146. Guacanagarí.
147. Surgió el Almirante á la entrada del Puerto de la Navidad, miércoles 27 de Noviembre, hacia la media noche, y al día siguiente, á la tarde, entró en lo interior del puerto. (Nav.)
148. Debe decir, el otro viaje; porque hace referencia á la pérdida de la Santa María, cuyo naufragio tuvo efecto en el primer viaje.
149. Esta palabra desfondase es error de copista ó de imprenta. En esta arribada no hubo naufragio de ninguna nave. Desfondar, es quitar á la nave el fondo. Tampoco creemos la usara Chanca en sentido de desahogar el buque de alguna parte de la carga, pues en tal concepto usan los marinos el verbo desabarrotar. Creemos que algún pendolista puso una f por una s.—Antiguamente se usaba mucho en la escritura la doble s; de modo que debe decir, dessondase. No hemos encontrado en los diccionarios modernos el verbo dessondar; pero la etimología nos ha dado la luz que necesitábamos para aclarar esta frase de Chanca. Dessondar es des-sondar: des, partícula prepositiva, que entra en la composición de muchas voces; unas veces destruye la significación de su simple y otras la aumenta: del latín des, dis Sondar, verbo que procede del vocablo sonda, y éste del latín sub, bajo, y unda, onda: sub-unda, su-unda, sunda, sonda. Es decir, que no osaron tomar el puerto hasta que se sondase bien á la siguiente mañana.
150. La del miércoles 27.
151. Bahía de Caracol. (Nav.) En esta elección se equivocó el académico don Martín Fernandez de Navarrete, como al señalar la de Mayagüez, en Puerto-Rico, y la de Nipe, en Cuba. En la tarde del miércoles 27 se detuvo la escuadra frente á la entrada de la bahía de Punta Santa, hoy Cabo Haitiano. Allí cerca está un gran banco de arena sobre madrepórica base, donde encayó la Santa María, en el primer viaje, y que en la actualidad hace peligrosa la entrada en esta espaciosa bahía, como cuando la visitó Colón. El previsor Almirante empleó todo el dia 28 en dar anclaje á su escuadra, porque hizo preceder la toma de surgidero del continuo uso de la sondaleza y el escandallo, que en la carta del médico sevillano está tan desfigurado ese acto con la palabra se desfondase. El viajero é historiador alemán Cronau, Ob. cit., ha hecho un croquis, trazado sobre el terreno, de esta bahía, del lugar que ocupara el fuerte de Navidad, aldehuela de Guacanagarí, situación del rio Guarico, hoy Haut du Cap, bancos madrepóricos, y lugares de anclaje de la Niña y del naufragio de la Santa María; y en esta bahía fué que entró el Almirante en su segundo viaje y no en la de Caracol, como equivocadamente anota el señor Navarrete.
152. Guacanagarí.
153. Fuegos ó fogatas.
154. Guacanagarí.
155. Este cacique era, según los historiadores, de raza caribe; turbulento y desconfiado de los indios que ocupaban los inmediatos cacicazgos; era soberano de Maguana; su residencia estaba en la actual San Juan de la Maguana; su territorio comprendía: al este, el curso del río Jaina hasta el Cibao; al norte los cacicazgos de Maguá y Marién; al oeste el cacicazgo de Jaragua; y al sur, el mar. Caonabó, era marido de la célebre Anacaona. Sabedor de que Guacanagarí había hecho amistades con los venidos del turey (el cielo) y les indicaba el Cibao como la comarca más aurífera, citó al cacique Mairení, su dependiente, y con sus vasallos sorprendieron el fuerte de Navidad y dieron muerte á Diego de Arana y su gente. Castigó á Guacanagarí incendiándole su ranchería. El 24 de Marzo de 1495 peleó con tenacidad y valor con los conquistadores. Sabedor el capitán Alonso de Ojeda, de que el cacique se había acercado de noche á la Isabela para oir el toque de las campanas, le envió un parlamento, proponiéndole una visita al Almirante. Aceptada la visita, fué Ojeda con algunos valientes al encuentro del temible Cacique; al pasar el rio Yaque le invitó á que se bañara y le ofreció después un par de grillos, como presente de Colón; caído el indio en el ardid, le arrancó Ojeda de entre su acompañamiento y le llevó á la Isabela montado en el arzón de su cabalgadura. Mientras estuvo en prisión se ponía de pié siempre que le visitaba Ojeda y miraba con indiferencia la entrada del Almirante y los demás jefes. Interrogado el por qué de este proceder, contestó: porque era el más valiente de ellos, que se había atrevido á ir á prenderle personalmente.—Al regresar Colón á España se llevó á Caonabó, que murió en la navegación.
156. El 30 de Noviembre. El dia anterior 29, fué la visita del primo de Guacanagarí.
157. Bernia, s. f. capa de abrigo hecha de un tegido basto de lana, semejante al de las mantas y de varios colores. (Nav.)
158. 2 de Diciembre.
159. Manto moruno que cubre todo el cuerpo.
160. 3 de Diciembre.
161. 4 de Diciembre.
162. Guacanagarí, con motivo de haberle incendiado su ranchería el terrible Caonabó, ocupaba otro lugar distinto del que tenía al este del río Guarico.
163. Cirujano.
164. Ciba ó siba, significaba piedra en el lenguaje indo-antillano. Conservamos algunos vocablos procedentes de esta raiz.—Cibao: de ciba, piedra, y ó montaña, montaña de piedra. Sibuqueira de Sibaqueirí: de siba, piedra; que, tierra; i, agua; rí, valiente; es decir, piedra, tierra y agua del valiente. Fray Roman Pane habla de la cueva Cacibagiagua. En la parte occidental de Santo Domingo hay un lugar llamado Sibaguara. Y entre nuestros campesinos aún existe el vocablo seboruco, corrupción de sibaoruco. Todavía se conservan en Santo Domingo dos palabras topográficas afines á ésta: Cibao y Baoruco, aplicadas á terrenos elevados. Los Diccionarios nos aplican la voz arcabuco como para designar en América, lugar fragoso y lleno de maleza. Además el cronista Bernal Díaz del Castillo al narrar el naufragio frente á Trinidad, en la isla de Cuba, dice: “todos salimos descalabrados de los golpes de los ceborucos y desnudos en carnes. Ya escapados con vidas de entre aquellos ceborucos para ir á la villa de la Trinidad no había camino por la costa, sino malos países y ceborucos, que así se dicen, que son las piedras con unas puntas que salen dellas que pasan las plantas de los piés.” Vése por esta relación del cronista Bernal Díaz del Castillo conservado aún el valor de la palabra seboruco á su radical siba, piedra, y aplicada á los peñascos y terrenos pedregosos de la costa del mar.
165. Esta apreciación de Chanca, considerando al cacique Guacanagarí como falso, astuto ó solapado, es gratuita. La conducta del régulo indígena cuando el naufragio de la Santa María le abonó en los juicios del Almirante, que se opuso á las pretensiones del padre Boil. Una contusión, ocasionada por una pedrada, apareja á veces dolor intenso sin herida alguna. El tiempo se encargó de justificar á Guacanagarí, pues siempre fué amigo de los españoles, y les auxilió con sus huestes en las insurrecciones de los otros caciques.
166. 5 de Diciembre
167. 6 de Diciembre.
168. El 7 de Diciembre.
169. El 8 de Diciembre.
170. Puerto Delfin ó Bahiajá. (Nav). El Almirante mandó á Melchor Maldonado con 300 soldados á recorrer la costa. Exploró este capitán la tierra hasta la boca del Yaque sin encontrar paraje á propósito para fundar la nueva ciudad. Reconoció á Bayajá, que llamó Puerto Real, y visitó allí un cacique dependiente de Guacanagarí. Regresó Maldonado con estas noticias y Colón ordenó levar anclas.
171. De esta frase de Chanca se desprende claramente que llegaron al fuerte de Navidad por la costa norte, y no por el sur, como pretende el padre Nazario; pues de tener que desandar lo andado, con arreglo al derrotero del presbítero de Guayanilla, hubieran fijado el rumbo al oeste, y vemos, por el contrario, fijar la ruta al este.
172. Con el derrotero al este, que la armada emprendió, tenía en contra los vientos alisios: lo que justifica la pesadumbre de Chanca en ir de Navidad al puerto de la Isabela; concordando perfectamente las 30 leguas, que anota el médico sevillano, con la distancia que hay de un punto á otro de los signados por nosotros, si se tiene en cuenta las cortaduras de la costa. Exactitud que no se obtendría, metiendo la armada en bahía de Caracol como pretende Navarrete.
173. El día 9 de Diciembre abandonaron el puerto de Navidad—Guarico—y ya el mismo físico de la armada manifiesta haber sido penosa la navegación. La primera vez que dieron anclaje al crucero, en la bahía de Monte Christi, fué el 25 de Noviembre; el 27 siguieron viaje, pernoctando á la entrada del puerto de Navidad, y emplearon el 28 en tomar surgidero—Ahora bien, al abandonar Navidad y recorrer 30 leguas, con vientos contrarios, emplearían cuatro ó cinco días hasta fondear en el puerto de Isabela. Habiendo salido el 9 de Diciembre llegarían el 14. Desde este día hasta el 25 que desembarcaron, ó 1.º de Enero que durmió en tierra Chanca, pregunta el padre Nazario: ¿Qué hizo la armada? Pues, nada, estarse en el puerto de la Isabela esas dos ó tres semanas necesarias mientras se levantaban las rancherías, que constituyeron la incipiente ciudad de Isabela, antes de ordenarse el desembarco de los colonizadores, viniéndose á celebrar misa en la nueva capilla el día 6 de Enero de 1493.
174. La Isabela, distante 10 leguas al Este de Monte Christi. (Nav).
175. Los documentos oficiales, referentes á esa primera ciudad, dicen siempre Isabela y no Marta.
176. Colón los llamó ñame, niame ó iñame, porque así los oyó nombrar en Guinea; pero el vocablo indio es aje. En el Diario del primer viaje, 4 de Noviembre, se lee también mames. Las Casas confunde los ajes y las batatas. Oviedo sabe distinguirlos. En el Diario de Colón, 16 de Diciembre, se les llama ajes, y se hace una descripción de ellos. Pedro Mártir de Anglería—Década tercera, libro V. cap III—dice: “También dicen que hay varias especies de ages y batatas; pero los ages y las batatas las usan más como viandas ó frutas que para hacer pan, y como nuestra gente los rapos, rábanos, criadillas, nabos zanahorias y cosas semejantes; pero principalmente las batatas, que aventajan á las mejores criadillas de tierra, con cierta dulzura y suavidad maravillosa, principalmente si se dan con las mejores.”
177. Niti era una población indígena, que correspondía al cacicazgo de Maguana.
178. Población, como Niti, perteneciente al cacicazgo de Maguana, además de Corohai, Guaraguano y Guaba. Según Guridi, el Cibao contiene minas abundantísimas de oro, sobre todo á la parte de Janico, en San José de las Matas.
179. El ilustrado doctor don Agustín Stahl, en su interesante obra Los indios borinqueños, sintetiza su artículo Religión con las siguientes conclusiones: “1ª Las narraciones de Oviedo y algunos otros cronistas no son el resultado de observaciones auténticas y bien comprobadas.—2ª Sus afirmaciones carecen de crédito, porque no podría existir inteligencia cabal entre dos pueblos incapaces de entenderse por medio del lenguaje.—3ª Las apreciaciones de estos cronistas son meras conjeturas, deducidas del conocimiento que pretendían poseer de los pueblos del Asia, poco conocidos aún en aquella época.—4ª No hay pruebas evidentes en los monumentos arqueológicos, ni de otra clase, que justifiquen la existencia de culto alguno religioso entre nuestros indios.—5ª Todo inclina á creer que los indios borinqueños carecían en absoluto de ideas religiosas.”—Estas conclusiones fueron combatidas en la Revista puertorriqueña, por el erudito doctor don Calixto Romero, en una serie de artículos.—Ninguno de los contendientes ha hecho referencia á esta frase interesantísima de Chanca, que revela que los indígenas antillanos tenían su religión. Existe además un documento histórico irrefutable en este sentido, y es la Escritura de Fray Román Pane, heremita de la orden de San Gerónimo; el primer misionero que aprendió la lengua de los indios y cuyos conocimientos lingüísticos le valieron para convertir á la religión cristiana varios caciques. Su escritura es hecha de orden del Almirante y versa sobre la creencia é idolatría de los indios, y cómo observaban sus dioses.
180. El Bombax pyramidale, vulgarmente guano, es el único cuyos frutos maduros contienen una especie de lanilla color casi castaño, que se aprovecha, en Inglaterra, en la fabricación de sombreros llamados de castor, y en Puerto-Rico sirve para hacer almohadas; pero la descripción que dá Chanca no se refiere á este árbol.
181. Ceroxilon andicola. Cera de palma. Esta primorosa palmera suministra una especie de cera, que puede reemplazar á la de abejas: brota de las hojas y especialmente de la base de su peciolo.
182. Habiéndose fundado La Isabela en la costa norte dominicana, esta abundante terebintácea, á que se refiere Chanca, es indudablemente el anarcadium occidentale, ó vulgarmente pajuil; árbol común de los terrenos arenosos costeros de las Antillas. La corteza de este árbol deja exhalar una goma particular, llamada por los franceses, gomme d’ acajou; por los ingleses, cashew-gum; y en el país goma del pajuil. Es una materia dura, amarillenta, transparente, análoga por su aspecto al sucino y á ciertas gomas arábigas. Según Pereira, tiene todas las propiedades de la goma arábiga; pero es menos astringente. La hemos usado con ventajosa utilidad para pegar objetos de cristal y porcelana rotos.
183. Género de plantas de la familia de las leguminosas, entre ellas la dolichos unguiculutus.
184. La nuez moscada legítima (Myristica aromatica) procede de las Indias Orientales y se ha aclimatado en las Antillas, especialmente en Trinidad. Chanca se refiere á la myristica otobea que tiene sabor y olor análogos á la legítima nuez moscada.
185. La zábila—Aloe spicata.
186. Este es el Laurus montana ó canelero salvaje de las Antillas. La verdadera canela procede del Laurus cinnamomum, natural de las Indias Orientales, siendo preferido el de Ceilán.
187. Hay unas cincuenta especies de mirobalanos, originarias todas de países intertropicales. La que puede servir de tipo crece en las Indias Orientales. El heremita Fray Román Pane dice, que los indios llamaban jobos (spondias lutea) á los que ellos denominaban, mirabolanos.
188. Almácigo.—Bursera gummifera.
189. Basta esta frase de Chanca para echar por tierra la aseveración de Armas, que en Orígenes del lenguaje criollo, pag. 36, dice: “dieron (los conquistadores) el nombre de pan, al que á imitación del de Europa, enseñaron á hacer á los indios con yuca rallada.” Y como don Juan Ignacio de Armas tiene sus prosélitos, en esta escuela de negarlo todo, porque sí, vamos á presentar otra prueba que está de acuerdo con la de Chanca, de que los indios hacían su pan. En el Diario de la primera navegación de Colón se lee: “Miércoles 26 de Diciembre. El Rey (Guacanagarí), comió en la carabela con el Almirante, y después salió con él en tierra, donde hizo al Almirante mucha honra y les dió colación de dos ó tres maneras de ajes, y con camarones, y caza, y otras viandas quellos tenían, y de su pan que llamaban casabí.” Los mexicanos eran los que no hacían casabe. Dice Hernán Cortés en su 1ª Carta al Emperador Carlos V. (10 de Julio de 1579:) “los mantenimientos que tienen es maiz... y yuca, así como la que comen en la isla de Cuba, y cómenla asada, porque no hacen pan della.” Esta anotación de Cortés prueba además, que los indios antillanos, comedores principalmente de casabe, no procedían de los mexicanos, como algunos han pretendido; pues ignoraban los hijos del Anahuac la industria de la confección del pan de casabe.
190. La yuca.—Jatropha manihot. Su talle puede elevarse á la altura de un hombre y de ahí la manera de describirla Chanca entre árbol ó yerba. A la tabla cuadrilonga sembrada de piedrecitas silíceas donde se rallaba la yuca, la llamaban los indios, guayo; al jugo resultante de la yuca rallada y esprimida, naiboa; al residuo ó bagazo, catibía; á la especie de hornillo donde ponían la lozeta de barro cocido para hacer las tortas de casabe, burén; á la paleta ó tablilla para volverlas, mientras se estaba haciendo al fuego, cüisa.
191. Según Armas, Ob. cit, esta voz es de procedencia arábiga. Don José María Doce en su Diccionario ortográfico etimológico español (1881) le concede procedencia americana. El heremita Fray Román Pane, dice: “Pasados algunos días, mandó el señor de aquel campo sacar el agí”. Pedro Mártir de Anglería—Década quinta, libro IX, cap. III—dice: “Digamos ahora un poco acerca de la pimienta de las islas y del continente. Tienen selvas llenas de frutales que crían pimienta: pimienta digo, aunque no lo es, porque tiene la fortaleza y el aroma de la pimienta, ni vale menos que la pimienta aquel grano; ellos le llaman haxí, con acento en la final: es más alta que la adormidera. Se cojen sus granos como los del enebro ó el abeto, aunque no llegan á ser tan grandes. Hay dos especies de aquel grano, cinco dicen otros; la una es de larga como dedo y medio de nombre, más picante y aguda que la pimienta y la otra es redonda y no menor que la pimienra; pero ésta tiene la película, la pulpa y las pepitas, todas tres cosas con su cálida fortaleza. Otra tercera hay que no es acre, sino solamente aromática, que si la usáramos no necesitaríamos de la pimienta del Cáucaso.”
192. Omphalea nucifera.—Avellano de América.
193. Envió en efecto 12 navíos al mando de Antonio de Torres, que se hizo á la vela del puerto de la Navidad el día 2 de Febrero de 1494, trayendo relación de lo que había ocurrido. (Nav.) Se hizo á la vela del puerto de la Isabela. El de Navidad lo habían abandonado desde el día 9 de Diciembre.
194. Este fué Alonso de Ojeda, que con 15 hombres salió por el mes de Enero de 1494 á buscar las minas de Cibao, y volvió pocos días después con buenas noticias, habiendo sido en todas partes muy bien recibido de los naturales (Nav.). Don Antonio del Monte y Tejada en su Historia de Santo Domingo (1890) considera que este viaje de Ojeda debió ser desde la Isabela hacia el llano de Esperanza, y que atravesado el río Yaque más abajo de Santiago de los Caballeros, cruzaría Ojeda los otros ríos y subiría por la parte de Dicayagua á las sierras y partido de las Matas.
195. Juan López Luján, caballero natural de Madrid.
196. Diminutivo de hontana, fuente.
197. Los indios usaban para cavar la tierra un palo tostado al fuego, que llamaban coa, y que les servía como de azada para labrar los campos.
198. Enrique de Leguina.—Hijos ilustres de Santander.—1877.
199. Cesáreo Fernández Duro.—Disquisiciones náuticas.—1877.
200. Felipe Picatoste y Rodríguez.—Apuntes para una Biblioteca Científica Española del siglo XVI.—1866.
201. En la Relación de los individuos que acompañaron á Colón en el primer viaje, hecha por el docto marino don Cesáreo Fernández Duro para el Congreso de americanistas, de 1881, figura Juan de la Cosa en la nao capitana, inmediatamente después del Almirante.
202. Don Fernando y Doña Isabel, etc.—Por faser bien y merced á vos Juan de la Cosa, vesino de Santa María del Puerto, acatando algunos buenos servicios que nos habedes fecho, é esperamos que nos fasedes de aquí adelante, especialmente porque en nuestro servicio é nuestro mandado fuistes por maestre de una nao vuestra á las mares del océano, donde en aquel viaje fueron descubiertas las tierras é islas de la parte de las Indias, é vos perdistes la dicha nao; é por vos lo remunerer é satisfacer, por la presente vos damos licencia é facultad para que vos ó quien vuestro poder hobiere, podades sacar de la cibdad de Jerez de la Frontera, ó de otra cualquier cibdad ó villa ó logar de Andalusía, dosientos cahises de trigo, con tanto que no sea de la cibdad de Sevilla é su tierra, é lo podades cargar é levar é levades por las nuestras mares é puertos é abras de la Andalusía á la nuestra provincia de Guipúzcua, é al nuestro condado é señorío de Vizcaya, é no á otra parte alguna, lo cual podades sacar ó cargar desde el día de la data desta nuestra carta fasta nueve meses primeros siguientes, é cuando sacáredes el dicho pan lo registrades ante el dicho nuestro alcalde mayor de las sacas de la cibdad, villa ó logar donda lo sacáredes, ó por ante su lugar-teniente, ó la parte que dellos saquedes porque se sepa lo que sacades fasta el número de los dichos dosientos cahises.—E ningund consejo, nin otra persona alguna de ninguna cibdad, ni villa, ni lugar de la costa de los nuestros regnos é señoríos non vos lo puedan tomar ni descargar todo ni parte dello, como quier que para ello tengan nuestra carta ó privilegio. E queremos é mandamos que de los dichos dosientos cahises de trigo que así sacáredes é cargáredes vos ó el que el dicho vuestro poder hobiere non paguedes derecho de saca, por cuanto dello vos facemos merced ecebto los derechos que dello ha de haber el nuestro almirante mayor de la mar. E por esta nuestra carta, ó su treslado signado de escribano público, mandamos á todos los concejos, corregidores, asistentes, etc. (siguen las fórmulas). Dada en la villa de Medina del Campo á 28 días del mes de Febrero, año del nascimiento de N. S. Jesucristo de mil cuatrocientos é noventa y cuatro años.—Yo el Rey.—Yo la Reina.—Yo Fernando Alvarez, Secretario, etc.—Acordada: Andreas Doctor.—Concuerda literalmente con el registro original que obra en este Real archivo de Simancas en el legajo del año y mes de su expedición, y lo firmo en él á 29 de Agosto de 1828.—Tomás González.