[203] Tirinto era una ciudad de la Argólida, a poca distancia del golfo, al NE de Nauplia, fundada por Tirinto, hijo de Argos. Anfitrión reinaba en ella, y su hijo Heracles residió allí.

[204] Porque elegían al partido popular.

[205] El tahalí de Hipólita, reina de las amazonas, que murió a manos de Heracles, que dio Antíope, hija de Hipólita, a Teseo.

[206] Cuando entró con Pirítoo en los infiernos para robar a Perséfone.

[207] Alcátoo o Mégara, porque reinó en ella Alcátoo, hijo de Pélope. Estaba situada entre Atenas y Corinto, a alguna distancia del golfo de este nombre; Mégara era doria, y sus habitantes y los atenienses se odiaban cordialmente.

[208] El coro se dirige contra el heraldo, que está presente.

[209] Porque el arreglo o la reconciliación son más fáciles con el sabio que con el ignorante.

[210] Ni este nombre de Macaria ni el de Copreo, del heraldo, existen en la tragedia, y han sido obra de los gramáticos, para la mejor inteligencia de ella. Los hemos copiado porque aclaran sin perjudicar. Macaria era hija de Heracles y de Deyanira.

[211] La Acrópolis.

[212] Palene, aldea del Ática, de la tribu Antióquide, situada entre Atenas y Maratón.

[213] Estos peñascos yacían entre Mégara y Corinto.

[214] Hebe era hija de Zeus y de Hera, y copera de los dioses. Cayose una vez desempeñando esta obligación, y fue tanta su vergüenza que no quiso servir de hazmerreír a la celestial asamblea. Zeus robó entonces a Ganimedes, que sustituyó a Hebe; Hebe significa la juventud.

[215] El traductor francés M. Artaud cita, para ilustrar el texto en este lugar, lo que dice Estrabón acerca del sepulcro de Euristeo: «Euristeo, habiendo atacado en Maratón a los hijos de Heracles y a Yolao, auxiliados por los atenienses, pereció en el combate, según cuentan. Su cuerpo fue sepultado en Gargeto, y su cabeza, aparte, en la aldea de Tricorinto, no lejos del camino real. Este paraje se llama la Cabeza de Euristeo». Palénide, de Palene, aldea ática.

[216] La conclusión de esta tragedia, leída por ver primera por quien ignore las dudas y opiniones sostenidas por críticos y eruditos, no sorprende ni causa extrañeza alguna, y ni hay necesidad de atribuir al poeta descuidos y omisiones inadmisibles, ni ver contradicciones chocantes o inexplicables en la conducta de los personajes y en el giro de la acción.

Se ha llegado hasta el extremo de suponer que Eurípides sublimó tanto su abandono y su negligencia, que habiendo incurrido al escribirla en contradicciones tan absurdas como estúpidas, las dejó después sin corregirlas ni enmendarlas. Si se tratara de un articulo de periódico de nuestro tiempo, escrito, impreso y publicado de prisa, quizá pudiera pasar, no como regla general, sino como excepción, porque así y todo se corrigen con frecuencia no una sola vez; pero de una obra dramática del fuste de estas de Eurípides, no ya el pensarlo, el decirlo solo nos parece archimayúsculo desatino. Nadie ha escrito más a la ligera que nuestro Lope de Vega, y, sin embargo, subsiste y en manos de todos se halla el manuscrito de El Bastardo Mudarra, lleno de correcciones y mudanzas. Suponer ni por un instante que habiendo de escribir los trágicos griegos para un certamen público en el cual habían de encontrar temibles rivales; que sus obras habían de ser leídas y examinadas por jueces competentes; que después habían de ser revisadas y releídas por su autor, encargado de ponerlas en escena, y que el público, al fin, había de escucharlas; y que después de todo esto sea razonable sospechar siquiera tan incomprensible negligencia, se nos antoja el colmo de la credulidad.

En toda la escena entre Alcmena y Euristeo no hay contradicción alguna imputable al poeta, sino a los personajes, efecto natural de las diversas y contradictorias pasiones que los mueven, advirtiéndose que son justamente esos efectos los que debían sentir, y en esa forma contradictoria.

Alcmena, al contemplar en su presencia a Euristeo vencido y prisionero, ciega de ira, de sed de venganza y de rencor por tantos años acumulado, solo piensa en matarlo; cuando se entera de las leyes y costumbres humanas de Atenas, se contenta con matarlo sin privarlo de la sepultura; pero cuando después oye de los mismos labios de su aborrecido enemigo que desde su sepulcro perseguirá y dañará a los heráclidas, se deja arrebatar de nuevo de su ira y manda que lo maten y que echen a los perros su cadáver. Téngase en cuenta que Alcmena es de regio abolengo, y ha sido esposa de Zeus y madre de Heracles, y es abuela de los heráclidas; anciana harta de sufrir persecuciones, afrentas y males de Euristeo, y que cuanto hace, dice, siente y manda es lo más natural, humano y verdadero en su situación, antecedentes y circunstancias. Alguna cristiana en su lugar, acaso no perdonaría a sus deudores, como dice el Padrenuestro, y nunca una pagana.

[217] El corifeo con el coro; parte de los que vigilan llegan a la tienda de Héctor, y primero habla con los circunstantes, y después con el mismo Héctor. La vigilia comprendía doce horas, divididas en cuatro partes de tres, y por consiguiente, la cuarta era la más próxima al alba.

[218] Euforbo, el primero que hirió a Patroclo, y murió a manos de Menelao.

[219] Sarpedón, hijo de Zeus y de Europa, y hermano de Minos, a quien disputó el trono de Creta, siendo vencido, y fundando en la Licia un pequeño reino. Murió peleando con Patroclo.

[220] Aliados de los troyanos, mandados por Sarpedón.

[221] Pan, dios que presidía a los ganados y pastos, hijo de Zeus, según algunos mitógrafos, y de Hermes, según otros. Llámalo crónida el poeta, porque de Cronos descendía, ya fuese su nieto o su biznieto. Aparecíase a las gentes cuando menos lo esperaban, con sus cuernos, su medio cuerpo velludo, como el de un macho cabrío, y con su cortejo semejante a él, y de aquí el miedo o terror pánico, locución que dura todavía.

[222] Eneas, hijo de Afrodita y de Anquises, y esposo de Creúsa, hija de Príamo; se distinguió en el sitio de Troya y por su amor filial, y arribó a Italia, en donde llegó a ser rey. Es, como se sabe, el héroe de La Eneida, de Virgilio.

[223] De la palabra griega δόλος, que significa lo que la castellana dolo.

[224] Se entiende, con los caballos.

[225] Tideo era hijo de Eneo, rey de Calidón, y padre de Diomedes, uno de los grandes héroes de La Ilíada. Huyó de su patria por haber matado involuntariamente a su hermano Menalipo, y se casó con la hija de un rey de Argos. Fue, con Polinices, uno de los siete sitiadores de Tebas.

[226] Timbrea, ciudad de la Tróade, en donde había un templo célebre de Apolo, y un oráculo del mismo dios en Licia.

[227] Dárdano, natural de la Etruria, de donde se expatrió, pasando al Asia, y casándose con una hija de Teucro, rey de Teucria. Se le mira como a fundador de Troya. La Tróade se denominó Dardania hasta Tros, uno de sus reyes posteriores, que le impuso el suyo, como Ilo, otro de estos soberanos, llamó con su nombre a la capital del reino.

[228] Porque Apolo construyó con Poseidón las murallas de Troya.

[229] Los caballos ftiotas, de la Ftiótide, eran muy ligeros.

[230] Esta palabra ciudad, πόλις, significaba para los griegos lo que para nosotros nación o estado, como lo fue también Roma para los romanos y Cartago para los cartagineses.

[231] Porque tenían fama de cobardes.

[232] La Tracia, hoy parte NE de la Rumelia, era en estas edades remotas una vasta región de Europa, limitada al N por el Hemo, al S por el mar Egeo y la Propóntide, al E por el Ponto-Euxino, y al O por la Macedonia. En su litoral había muchas ciudades griegas; su suelo era montañoso y frío y abundante en excelentes caballos. Hubo de ser civilizada, porque de ella fueron Lino, Orfeo, Tamiris y otros, y de Tracia provenían los misterios sagrados de los griegos. Zamolxis fue su gran legislador.

[233] El Estrimón era un río de Tracia y de Macedonia, llamado hoy Struma o Karasu, que desembocaba en el mar Egeo, un poco mas abajo de Anfípolis.

[234] Ida, hoy Kas-dag, cadena pequeña de montañas del Asia Menor, en Misia, que se extendía de sur a norte, desde el golfo de Adramita hasta cerca de la Propóntide. Troya estaba a su pie.

[235] Escudo pequeño, tracio, ligero, y escotado o sesgado.

[236] Las Gorgonas eran tres, Esteno, Euríale y Medusa, mujeres monstruosas, hijas de Ceto y de Forcis, que solo tenían un ojo para las tres, y convertían en piedra a quienes miraban. Perseo, ayudado por Atenea, cortó a Medusa la cabeza, fijándola la diosa en su escudo.

[237] Aquiles.

[238] Adrastea o Némesis, hija de Zeus y de la Necesidad, o del Océano y de la Noche, era la diosa de la venganza y de las represalias. Castigaba los delitos y la prosperidad insolente.

[239] Las Piérides eran hijas de Piero, rey de Macedonia, y fueron vencidas por las Musas y transformadas en urracas, por haber osado disputarles el premio del canto. Pero las mismas Musas se apellidaban también Piérides, por estarles consagrado el monte Piero, o por su victoria contra las Piérides.

[240] El Pangeo es una pequeña cadena montuosa de Tracia que une al Ródope y al Hemo. La Peonia era una región limitada de Grecia, que comprendía en una de sus mitades el territorio de Macedonia en su parto NO y en la otra a Tracia en su parte SE.

[241] La Escitia era una dilatada región indefinida, que se extendía por el norte y el oriente de los pueblos entonces civilizados de Europa y de Asia, occidental y de Europa, u oriental y de Asia. La primera estaba situada entre los dos grandes ríos Borístenes y Tanais, y la de Asia comenzaba al oriente del Tanais, dividiéndose en Escitia allende el Imao y aquende el Imao, al sur y próxima a la India. Los escitas eran un pueblo nómada, y se distinguían unos de otros, contándose entre ellos los getas, yacigios, roxolanos, agatirsos, hérulos, etc., regidos por distintas formas de gobierno, generalmente monárquicas. Desde el Araxes llegaron a penetrar con sus armas o invasiones hasta Egipto. Ni Ciro, ni Darío, ni Alejandro pudieron someterlos, y de ellos salieron después los godos y los hunos, europeos los primeros y asiáticos los segundos. La invasión de estos en los dominios de aquellos fue la causa principal de la de los bárbaros a fines del siglo IV y principios del V. Figuraban entre ellos etchudos, uralios o fineses turcos, tártaros y otros muchos.

[242] El mar Negro de nuestros días.

[243] Escudo redondo, ἀσπίς en griego.

[244] El Paladión era una estatua de Palas o Atenea que se decía caída del cielo, y el ídolo más venerado de Troya, por creerse que esta ciudad no sería tomada nunca mientras lo conservase dentro de su recinto. Odiseo y Diomedes lo robaron, y entonces cayó Troya en poder de los griegos.

[245] Consagrado a Apolo.

[246] Vase Héctor con Reso.

[247] Filomela, hija de Pandión, rey de Atenas, ultrajada por su cuñado Tereo, rey de Tracia, casado con su hermana Procne, pudo escaparse de la prisión en que la guardaba Tereo, pero con la lengua cortada por su violador, para que no lo descubriese. Consiguió después matar a Itis, hijo de Tereo, y lo sirvió e hizo comer a su padre. Filomela fue transformada en ruiseñor; Procne, madre de Itis, en golondrina, e Itis, en faisán.

[248] Esta quinta vigilia es una de las incoherencias de la tragedia, contraria a las opiniones y datos que existen acerca de esta materia. La vigilia nocturna de la milicia, que, según las estaciones, había de durar más o menos tiempo, se dividía en Homero en tres partes de cuatro horas cada una. Después se dividió en cuatro partes de tres horas, y así continuó entre los griegos y después entre los romanos, según atestigua Vegecio. Aquí aparece dividida en cinco partes, divisor inexacto de doce, sin alegarse causa ni pretexto que justifique o excuse tal innovación. Algunos eruditos y traductores han corregido el texto griego, suprimiéndola. Nosotros la dejamos ateniéndonos a la creencia más admitida, y nos abstenemos de aburrir a la casi totalidad de los lectores con cuestiones que no les interesan demasiado, y renunciamos gustosos a explotar este filón de lucimiento del traductor a expensas de la paciencia del lector. El coro debía retirarse, porque de otro modo no podían presentarse Odiseo y Diomedes y hablar en voz alta. Ni se puede tampoco suponer que cuantos lo componían se quedasen dormidos de repente, por convenir a la ficción poética; ni que ninguno despertase después, ni que los dos nuevos interlocutores osaran hablar como lo hacen.

[249] Alejandro o Paris son la misma persona.

[250] La intervención de Atenea y sus palabras, cruelmente irónicas para el espectador, no para su interlocutor, tan significativas y características de la mujer y de la diosa, es de lo mejor de Reso. Hay que suponer que el coro se va antes de presentarse Odiseo y Diomedes, y que estos desaparecen a su vez para matar a Reso antes de la llegada de Paris. Atenea queda siempre invisible, y solo se oye su voz.

[251] Observen los lectores que no se puede saber cuál de las Musas es la madre de Reso, ni ahora ni después. Como los distintos géneros poéticos estaban repartidos entre ellas, y fueron todos religiosos en sus albores, y cantados, por tanto, no hay razón pata afirmar que fuese Polimnia, la que presidía a la poesía lírica. A nuestro juicio, no se nombra porque siendo todas vírgenes y no la madre de Reso, el poeta no se ha atrevido a decir cuál de ellas no lo era, y sale de su empeño calumniando a varias, y a su parecer con menor riesgo.

[252] El coro se presenta persiguiendo a los dos griegos, que han matado a Reso mientras Atenea hablaba con Paris, y después, al retirarse este, con Odiseo, que trae su espada llena de sangre en la mano. Diomedes ha escapado con los caballos.

[253] No se fija aquí de cuál de las Lócridas se habla, pero es de suponer que se aluda a Naupacto, hoy Lepanto, porque las capitales de las otras dos no eran puertos. Las Lócridas eran tres: la epicnemidia, la opuntia y la ozolia, a la cual pertenecía Naupacto.

[254] Las Espóradas o Dispersas son unas islas del archipiélago al este de las Cícladas y a lo largo de la costa sur del Asia Menor, entre Samos y Rodas.

[255] Nunca han hecho los lobos tan extrañas maniobras, y por tanto debemos recordar que se trata de un sueño, en cuyo caso ya es otra cosa.

[256] El cochero juzga imposible que ningún enemigo ose penetrar en un campamento tan bien guardado, vencedor, y sobre todo siendo Reso, su señor, tan fuerte y tan poderoso.

[257] Falta aquí parte del texto, aunque es fácil de suponer, por su simple lectura, a primera vista, que el coro se lamenta de la pena o del castigo que le amenaza.

[258] La costumbre de griegos y romanos de sepultar sus muertos en los caminos, a que aluden tragedias y comedias griegas e historiadores y polígrafos de ambas naciones, se fundaba en dos verdades muy útiles, higiénica la una, y moral la otra; la primera, hoy aceptada y practicada por los pueblos cultos, consistía y consiste en alejar la putrefacción y sus consecuencias de la residencia de los vivos, por miedo a las enfermedades que origina; y la segunda es, como dice Tito Livio: Quo praetereuntes admoneant et se fuisse et illos esse mortales.

[259] Eneo, padre de Tideo, padre de Diomedes.

[260] Tamiris, antiguo poeta griego, hijo de Filamón y de Arsínoe, tracio edonio, obtuvo el premio de la lira en los juegos píticos; pero fue vencido por las Musas, a quienes desafió. Perdió también la vista por su atrevimiento, y se le creía inventor del modo musical dorio y de muchos poemas perdidos.

[261] Orfeo, célebre cantor y poeta griego, tracio también de origen, e hijo del rey Eagro y de la musa Calíope, o de Apolo y de Clío; tomó parte en la expedición de los Argonautas y estuvo en Egipto, en donde murió su mujer, Eurídice, mordida por un áspid. La perdió después de sacarla de los infiernos, por mirarla antes de salir de él. Los animales feroces lo seguían, y los árboles llevaban el compás con sus ramas. Fue, además, astrónomo, moralista y excelente cantor y poeta.

[262] Museo, antiguo poeta griego, ateniense, y discípulo o hijo de Orfeo y padre de Eumolpo, vivió en el siglo XIII o XIV antes de Jesucristo. No se conserva de él obra alguna, y son apócrifas las que se le atribuyen.

[263] Perséfone, esposa de Hades. Llama frugífera a la que trae los granos ό cereales, a Deméter, diosa de la agricultura.

[264] Había minas de plata en el monte Pangeo, y por esto le llama tierra argentífera.

[265] Sin hijos.

[266] Los tirrenios pasan por haber sido los inventores de la trompeta guerrera.

[267] Malea, promontorio y cabo del Peloponeso, de navegación peligrosa, entre los golfos Lacónico y Argólico. Sicilia queda, pues, al occidente, y, por tanto, el viento Levante impulsa a los buques hacia ella.

[268] Los cíclopes eran hijos del Cielo y de la Tierra, gigantes con un solo ojo en medio de la frente. Habitaban en Sicilia o Lemnos, y se les atribuye las construcciones denominadas ciclópeas, de enormes peñascos sin labrar, que se encuentran en Italia y Grecia.

[269] Danza peculiar de los sátiros, de los dramas satíricos, llamadas así de su inventor Sicinnis.

[270] Altea era hija de Testio, mujer de Eneo, rey de Calidón, y madre de Meleagro. En premio de su tolerancia con los amores de su esposa y de Dioniso, enseñó ese dios al marido complaciente el arte de cultivar la viña y de elaborar el vino.

[271] Nisa, famoso lugar mitológico, residencia favorita de Dioniso, ya monte, ya ciudad, ya isla en Etiopía, en Arabia o en la India, y nombre también de dos ciudades, una en la India y otra en Lidia.

[272] Sísifo, rey de Corinto, el condenado en los infiernos a subir a lo alto de un cerro un peñasco enorme, que al llegar a la cumbre se precipita de nuevo; tuvo relaciones amorosas con Anticlea, madre de Odiseo, y como se llamaba hijo de Laertes, de ahí su natural enfado contra Sileno.

[273] Las frases indecentes de este viejo verde son tales, que su traducción es imposible. Uno de sus traductores latinos, T. Fix, dice:

... ut hocce in erectum excites,
mammasque contrectes, et obumbratum
manibus tangam hortum...

[274] Orión, cazador famoso qué despreció a Artemisa y fue trasladado después al cielo, formando una constelación notable.

[275] Tritón, dios marino, hijo de Poseidón y de Anfitrite, que precedía en los mares al carro de su padre, tocando en vez de trompeta un caracol.

[276] Nereo, deidad marina, hijo del Océano y de Tetis, esposo de Doris y padre de las Nereidas, habitaba en el mar Egeo, y como Proteo, variaba de forma y predecía lo futuro.

[277] Calipso, hija de Atlas o del Océano, que habitaba en la isla Ogigia, en donde fue visitada por Odiseo, su amante por espacio de siete años.

[278] El coro, compuesto de sátiros, hijos de Sileno, acusa, sin embargo, a su padre, consecuente con el papel de juez y de personificación de la moral, o cede tan cobardemente al miedo que le infunde el Cíclope, que llega hasta a renegar de su padre.

[279] Radamanto, cretense, hijo de Zeus y de Europa, uno de los jueces del infierno.

[280] Escamandro, río célebre de Troya.

[281] En todos estos lugares, cabos y promontorios de Ática o de Laconia, había templos o santuarios consagrados a Poseidón.

[282] Es sabido que los griegos fundaron en Sicilia numerosas y florecientes ciudades griegas, aunque no en los tiempos de Odiseo y de los cíclopes. Las obras dramáticas de todos los pueblos están llenas de anacronismos de toda especie, no solo porque, como dice Horacio, Pictoribus atque poetis quidlibet audendi semper fuit aequa potestas, sino también porque la casi totalidad de sus auditores eran en esta materia tan ignorantes como los autores de las obras representadas, y además porque atribuían tanta importancia a la verdadera poesía dramática, cuanta negaban a esas pequeñeces, más fielmente guardadas por quienes más que a lo principal suelen atender a lo accesorio.

[283] Alude a ciertos ruidos del vientre; pero tengamos en cuenta, sin excusar tales groserías, que El Cíclope es una obra burlesca, que la acción a que se refieren esas palabras sirve de hazmerreír constantemente a la humanidad entera, y que son solo hombres quienes habían de oírlas. En Aristófanes forman legión, y aun más sucias, esas alusiones.

[284] Náyades, ninfas de los ríos y de las fuentes.

[285] Cítara con que se acompañaba el canto lidio, muelle y afeminado.

[286] El Ganimedes del Cíclope, copero y favorito de Zeus, como es harto sabido, es el viejo Sileno, cuya honestidad se ve en un trance supremo.

[287] Dárdano, fundador de Troya.

[288] Creíase que los carios habían sido los primeros mercenarios, y por tanto, lo que dice el coro es que de sí mismo nada espera.