NOTAS:
[276] Cancionero de las obras de D. Pedro Manuel de Urrea.
Fol. Let. got. de XLIX hojas foliadas y dos más sin foliatura, una al principio con la Tabla y otra al fin con el colofón: «Fue la presente obra emprentada en la muy noble y muy leal ciudad de Logroño a costa y espensas de Arnao Guillen de Brocar, maestro de la emprenta en la dicha ciudad. E se acabo en alabança de la Santisima trinidad a siete di-as del mes de Julio. Año del nascimiento de nuestro Señor Jesucristo mil y quinientos y trece años». El texto está impreso á dos y tres columnas.
Es una de las impresiones más elegantes y primorosas de aquel tiempo, como cuadraba á la condición aristocrática del poeta. La Égloga empieza al dorso del folio XLIV y llega hasta el XLIX.
Hay una reimpresión moderna en la Biblioteca de escritores aragoneses costeada por la Diputación Provincial de Zaragoza. (Cancionero de D. Pedro Manuel Ximenez de Urrea... Zaragoza, imprenta del Hospicio Provincial, 1878). Escribió el prólogo D. Martín Villar, antiguo profesor de la Universidad cesaraugustana. PP. 453-479 está la Égloga.
[277] Antología de poetas líricos castellanos, tomo VII, pp. CCLIV-CCLXXX.
[278] En la primera reproducción hecha por Foulché-Delbosc de la Comedia de Calisto y Melibea (1900) este acto ocupa desde la pág. 6 á la 37. El trabajo versificatorio de Urrea no alcanza más que hasta la pág. 17.
[279] Consta por sus propios versos que Urrea se casó á los diez y nueve años. Sus capitulaciones matrimoniales llevan la fecha de 1505.
[280] La Tabla lleva este encabezamiento: «Tabla de las obras que hay en este Cancionero, trobadas por D. Pedro Manuel de Urrea, acabado todo lo que en él se contiene hasta XXV años».
[281] Calisto.—En esto veo, Melibea, la grandeza de Dios.
Melibea.—En qué, Calisto?
Calisto.—En dar poder a natura que de tan perfecta hermosura te dotasse, y fazer a mí inmerito tanta merced que verte alcançase, y en tan conueniente lugar, que mi secreto dolor manifestarte pudiesse. Sin duda incomparablemente es mayor tal galardon que el seruicio, sacrificio, deuocion y obras pias que por este lugar alcançar tengo yo a Dios offrecido, ni otro poder mi voluntad humana puede complir. Quién vido en esta vida cuerpo glorificado de ningun hombre como agora el mio? Por cierto los gloriosos santos que se deleitan en la vision diuina, no gozan más que yo agora en el acatamiento tuyo. Mas, o triste! que en esto diferimos: que ellos puramente se glorifican sin temor de caer de tal bienauenturanza, y yo mixto (A) me alegro con recelo del esquiuo tormento que su absencia me ha de causar.
Melibea.—Por gran premio tienes esto, Calisto?
Calisto.—Téngolo por tanto en verdad, que si me diesse en el cielo la silla sobre sus santos, no lo ternia por tanta felicidad.
Melibea.—Pues aun más ygual galardon te daré yo, si perseueras.
Calisto.—O bienauenturadas orejas mias que indignamente tan gran palabra aueis oydo!
Melibea.—... Vete, vete de ay, torpe, que no puede mi paciencia tolerar que aya subido en coraçon humano comigo el ylicito amor comunicar su deleyte...
[282] El villancico con que termina la Égloga es de los más endebles de su autor, que los compuso primorosos, pero se inserta aquí por ser lo único original que Urrea puso en su imitación:
Téngase siempre alegría
Do puede auer esperança,
Que todo hace mudanza.
La rueda de la ventura
Siempre anda en su mouer,
En vna mano el plazer
Y en la otra la tristura.
No desmaye la cordura
Do puede auer esperança,
Que todo haze mudança.
Do el descanso haze asiento
El pesar hace morada,
Que ventura está fundada,
En sus hechos, sobre viento.
Muy poco dura el tormento
Do puede auer confiança,
Que todo haze mudança.
Fin.
Y así que nunca el consuelo
Se tarda ni durará,
Que lo que en ventura está
Todo se pasa de vuelo.
Pues no tengamos recelo
Do puede auer esperança,
Que todo haze mudança.
[283] En el tomo IV del Manuel du libraire, p. 478, le llama Vebra; en el V, p. 1146, Verrea.
[284] Penitencia de amor compuesta por don pedro manuel de Vrrea.
(Colofon): «Fue la presente obra emprentada en la muy noble y muy leal ciudad de Burgos a costas y espensas de Fadrique, aleman de Basilea, maestro de la emprenta en la dicha ciudad. E se acabo en alabança de la sanctissima trinidad a Viij dias del mes de Junio. Año del nascimiento de nuestro Señor jesuchristo de Mil y quinientos y quatorze años».
Á la Penitencia siguen poesías de Urrea, que ninguna relación tienen con ella, y pueden considerarse como un pequeño suplemento de su Cancionero.
No conozco este rarísimo opúsculo más que en la reproducción de la Biblioteca Hispánica (tomo X). Penitencia de Amor (Burgos, 1514). Reimpresión publicada por R. Foulché-Delbosc (Barcelona, tipografía «L'Avenç», 1902).
Vid. además Revue Hispanique, 1902, pp. 200-215.
[285] Su efecto no se destruye ni con el inmediato castigo de los amantes, ni mucho menos con una piadosa oración que pronuncia Darino, porque ésta se halla al principio de la obra (pág. 8) y la escena de la violación de Finoya al fin (pág. 66), después de los chistes de cuerpo de guardia con que se obsequian Renedo y Santoyo.
Por lo demás, no puede dudarse de la ortodoxia de Urrea, y aun del recelo que le inspiraba las especulaciones filosóficas. Así lo indica este curioso pasaje:
«Darino.—Dexa de hablar en la filosofia natural: todos los filosofos se perdieron; Dios es sobre natura. Como harás tú creer a un filosofo, que cree las cosas naturales, que Dios esté en la ostia que es carne suya y el vino sangre? No creen lo que Dios manda, syno lo que ellos pueden comprender. Saben la fisica y no saben en lo de Dios; el mayor filosofo dixo que el mundo nunca tuvo principio ni tendria fin: mira qué grande eregia! No hables de filosofos falsos, que materia tenemos entre manos de qué hablar». (Pág. 58).
[286] Hasta siete veces, salvo error, está alegado Séneca. De Ovidio hay una cita (Art. Amat., I, 3-5): «Que, como dice Ouidio; por arte de los remos y velas van las fustas por la mar, por arte son ligeros los carros y carretas y por arte se a de regir el amor». De Juvenal otra que parece corresponder á la sátira décima (328-329): «Y Juvenal dize: las mugeres o aman ardiendo o aborrecen mortalmente.»
[287] No sólo le imita á menudo en sus versos, sino que le cita en la Penitencia (pág. 9): «Bien dize Petrarcha quel morir es un salir de presion, y que no es triste syno para los que tienen puestos los vanos cuydados en el lodo deste mundo.»
También alude á Seraphino Aquilano (pág. 58): «No sabes lo que dize Serafino, poeta aquilano? que aunque sean dos ombres de vna condicion no son de vna ventura, syno que pueden ser muy diferentes. De vn mismo arbol, de la vna rama hazen un crucifixo que todo el mundo lo adora, y del otro hazen vna horca o lo hechan en el tajo; y en un mismo campo sembrada vna misma simiente, la metad della comen los ganados y del otro se haze una ostia y viene Dios a estar en ella.»
[288] Esta imitación es á veces casi literal en el concepto y en la frase: «Salamon, que fue tan sabio, no se enamoró de vna de las gentiles, y ella le hizo ydolatrar? y Virgilio no estuuo colgado en vn cesto que lo puso su amiga vn dia que passó por allí una procession? Todos los papas, emperadores y reyes, gente de yglesia y del mundo, an peccado en esto más que en otro». (Pág. 55).
[289] Véanse dos ejemplos breves:
«Darino.—Yo te beso, carta, que traes razones pensadas del gentil entendimiento de aquella que no tiene comparacion, o palabras escriptas por aquella mano blanca y delicada, o papel guardado en aquella arquilla donde tiene aquella dama el espejo y atauios sin los quales ella puede pareçer donde quiere y ninguna delante della...». (Pág. 23).
«Angis.—O, quánto me pareçen mejor las trompetas en el campo que las músicas en la calle! mucho mejor las armas que los brocados, los quales se gastan más cauallerosamente en los campos batallando que en los destrados diziendo donayres. No han de ser los ombres todos en burlas, que se avezan a çufrir injurias, mas las más veces vestidos de fieltro y de cuero, y morir en el campo y no en la cama, lleuar la barba creçida, porque en todas las cosas que el ombre se puede apartar de parecer muger es razon que lo haga...». (Pág. 37).
[290] «Ya trayo aconuerto de muerte: en la hora que acordé venir aqui, dexé todo quanto tenia sin esperança». (Pág. 14).
«Mi aconuerto va luchando con mi peligro: no me puede venir cosa que ya no la tenga ensoñada» (pág. 40).
«Suele venir el aconuerto de cosa que no hay alegria». (pág. 66).
«Todas tus palabras son para aconfortarme, mas no me dan aconuerto quando pienso el desamor de Finoya y mi poca ventura». (Pág. 55).
«Ya trayo mis aconuertos hechos. Dios nos guie: a él encomiendo esto, y venga lo que viniere» (pág. 51).
Sólo en el cuarto de estos ejemplos está usada la palabra aconuerto en el sentido de «consuelo» ó «alivio», que es el que cuadra á su derivación del verbo aconhortar.
[291] No faltan insulsos juegos de palabras que anuncian á Feliciano de Silva, v. gr. «Porque vea más de cerca tu gentil figura que me tiene desfigurado». (Pág. 48). «Yo contra ti no puedo ganar, porque no me queda con qué aventurar, y no aprouecharia ser auenturero, pues que soy desuenturado» (pág. 35).
La lengua no ofrece particularidad notable. Los aragonesismos son raros. Sólo he notado un por tú sola (pág. 52).
[292] La Penitēce Damour, en laquelle sont plusieurs Permasiōs et respōces tresutilles et prouffitables, Pour la recreatiō des Esperitz qui veullēt tascher a hōneste conuersation auec les Dames. Et les occasions que les Dames doibuēt fuyr de cōplaire par trop aux pourchatz des Hommes, et importunitez qui leur sont faictes soubz couleur de Seruice, dont elles se trouuent ou trompees, ou infames de leur Honneur, R. B.
(Al fin): Cy fine la Penitence Damour nouuellement Imprimee. Mil. D. XXXVII. En 16.º.
El único ejemplar conocido de este libro pertenece hoy á la Biblioteca Nacional de París, y procede de la de Mr. Méon, conocido colector de los Fabliaux de la Edad Media.
(Vid. Foulché-Delbosc, Revue Hispanique, 1902, pp. 203-205).
[293] Coplas sobre la toma de Fuenterrabía, hechas por Lope Ortiz. It. «Hágase mucha alegria». D. «Á la contina os va mal». It. un villancico. It. «Pues no quereis tener paz». It. se siguen unas coplas del mismo á una señora, porque trovó una glosa sobre Maldito sea Mahoma. It. «Señora muy noblecida». D. «tan ligera me vencí». It. un Codicillo de amores del mismo. It. «Sepan los enamorados». D. «Y por amansar su pena». Es en 4.º Costó en Medina del Campo 3 blancas, á 23 de Noviembre de 1524.
[294] A este romance sigue un villancico:
Amor, quien de tus plazeres
Y deleites se enamora,
Á la fin cuytado llora...
y un Romance que fizo un galan alabando a su amiga, del cual se conoce otra lección publicada por Wolf (Sammlung, 276), tomada de un pliego suelto de la Biblioteca de Praga.
[295] Tomo IX de la Antología de poetas líricos castellanos, pp. 339-350.
El ejemplar que Salvá (Catálogo, t. I, p. 394) ocasionalmente describe, es, según toda probabilidad, el mismo que hoy pertenece á mi colección, y que el bibliófilo valenciano vería en Inglaterra, en la de Mr. Samuel Turner, cuyo ex libris conserva.
[296] Síguese la tragicomedia de Calisto y Melibea, nueuamente trobada y sacada de prosa en metro castellano, por Juan Sedeño, vezino y natural de Areualo... 4.º let. gót. 114 pp.
(Colofón): «Acabose la tragicomedia de Calisto y Melibea: impressa en Salamanca, a quinze dias del mes de deciembre, por Pedro de Castro impresor de libros. Año de mil y quinientos y quarenta años».
El ejemplar de la Biblioteca Nacional, que no es por cierto el bellísimo que perteneció á D. Agustín Durán, carece de portada y está expurgado por Fr. Alonso Cano, calificador del Santo Oficio, en Madrid 28 de julio de 1639.
En el prólogo al lector se leen algunas especies curiosas, de las cuales pudiera inferirse que algo había descendido la popularidad de la Celestina en 1540, si no tuviésemos tantas pruebas de lo contrario. Es probable que Sedeño exagerase las cosas para justificar de algún modo su inútil trabajo de refundición.
«Escudriñando y buscando en qué mi grosera pluma exercitar pudiese, ocurriome a la memoria la no menos sutil y artificiosa que util y provechosa tragicomedia de Calisto y Melibea. La cual como algunas veces fuese por mí leida, siempre me hallaba nuevo en ella, hallando cada vez cosas dignas de ser vistas y notadas; consideraba el gran provecho que a los que (no parando en la corteza) sacan y toman el meollo de ella se sigue. Vi asi mismo que siendo un compendio tan fructuoso, como todas las novedades aplazen más; a causa de algunas nuevas cosas que en depravacion de las antiguas, de poco tiempo acá son salidas; de esta ya como raída y apartada de la memoria por olvido de la gente, están las públicas tiendas de los mercaderes y libreros tan solas como las secretas librerías de los sabios desamparadas; y que nadie cura de leerla para sacar de ella la utilidad que lícitamente podía conseguir... Muchos toman gusto en las cosas nuevas, y pocos (aunque algunos) toman sabor en las cosas antiguas; y al fin cada uno de diverso modo, y por esto, viendo que este breve libro por su antigüedad que entre las modernas cosas tenía, a muchos era odioso y cuasi a ningun favor acepto; quise dalle favor con alguna novedad en que los lectores se deleitasen, y esto no quise que fuese adicion de algun auto como algunos han hecho...(a). Y como esta obra estuviese del todo cumplida, y de ninguna cosa falta, no me pareció justo añadir en ella cosa alguna. Mudar la orden de su proceder, era en agravio de sus primeros autores, a quien tanta reverencia se debe. Pues considerando que todas las cosas que en metro son puestas traen a sus autores dos grandes provechos. Lo uno ser así a los oyentes como a los lectores más aceptas, y lo otro que más facilmente a la memoria de las gentes son encomendadas: aunque con trabajo de mucho tiempo me dispuse a lo hacer con determinada voluntad de no adicionar ni disminuir las sentencias y famosos dichos. I por tanto al discreto lector (a cuya correccion me someto) suplico si coplas o versos de esta mi obrilla el debido sonido no tuvieren, no por eso me culpe, pues no se sufria menos, para que la sentencia del verso de la prosa no discrepase; principalmente en obra de tanta fatiga y trabajo; antes su elocuencia emiende aquello que emienda requiere, y lo demas ampare con las alas de su prudencia y discrecion».
(a): Alude sin duda al de Traso.
Como muestra del trabajo de Sedeño, copio los primeros versos del acto primero, para que se comparen con los de Urrea:
Cal. En esto veo, Melibea,
la grandeza de mi Dios
cuán sublime y grande sea.
Mel. Decid, porque yo lo vea,
Calisto, en qué lo veis vos.
Cal. En dar poder á natura
que tan linda te hiciese
y dotasse tu figura
de tan alta hermosur
que ninguna igual te fuese.
Y a mí quisiese hacer,
indigno, merced tamaña,
que te alcanzase yo a ver
en lugar do mi querer
descubra mi pena estraña.
Y para mi gran pasion
juzgo yo, señora mía,
ser mayor tal galardon
que toda mi devocion
ni cualquiera otra obra pia.
Dime, si en ello has mirado,
señora de mi alvedrio,
quién ovo jamás hallado
un cuerpo glorificado
de la suerte que está el mio.
Por cierto los muy gloriosos
ante la viva existencia
no se hallan tan graciosos,
tan contentos ni gozosos
como yo con tu presencia.
Mas hay esta diferencia
de su gloria a mi placer:
que ellos gozan la apariencia
de la divina excelencia
sin temor de la perder;
yo me alegro con recelo
del tormento tan esquivo
que tu ausencia y mi gran duelo
dan a mí gran desconsuelo
en grado muy escesivo.
Mel. Tienes este galardon
por muy grande y muy crecido?
Cal. Júzgale mi corazon
por tan alto y claro don
cual otro jamás ha sido.
Si en la gloria Dios me diese,
y esto te digo en verdad,
una silla en que estuviese,
no pienso que lo tuviese
por tanta felicidad.
[297] Svmma de varones ilustres: en la qual se contienen muchos dichos, sentencias y grandes hazañas y cosas memorables, de Docientos y veynte y quatro famosos, ansi Emperadores, como Reyes y Capitanes, que ha auido de todas las naciones desde el principio del mundo hasta quasi en nuestros tiempos por el orden de A. B. C. y las fundaciones de muchos Reynos y Prouincias... La qual recopiló Johan Sedeño, vezino de la villa de Areualo. Año de 1551... En Medina del Campo, por Diego Fernandez de Cordoba. Hay otra edición de Toledo, 1590.
[298] Siguense dos coloquios de amores y otro de bienauenturança en el qual se trata en qué consiste la bienauenturança de esta vida, nueuamente compuestos por Juan de Sedeño, vezino de Areualo. M. D. XXXVI. Sin lugar de impresión. 16 páginas en 4.º.
[299] Catálogo de obras dramáticas impresas pero no conocidas hasta el presente... Por Don Emilio Cotarelo y Mori, 1902, pág. 30.
[300] «Juan de Sedeño published, in 1536, two prose dialogues on Love and one on Happiness. The former in a more philosophical spirit and with more terseness of manner, than belonged to the age» (t. II de la ed. de 1863, pág. 10).
[301] No existe ningún estudio especial acerca de este fecundo y desvergonzado versificador. En Usoz (Cancionero de obras de Burlas, pp. 237-241), en el Romancero General de Durán (ns. 285, 1252, 1845), en el Catálogo de Salvá (tomo I, pp. 14 y 15) y sobre todo en el tomo IV del Ensayo de Gallardo (pp. 42 á 59, 1406 á 1422), se encuentran varias piezas poéticas suyas y noticias bibliográficas de otras. Dos de sus pliegos góticos fueron reproducidos en facsímile por D. José Sancho Rayón.
[302] Aquí comiençan vnas coplas de las comadres. Fechas a ciertas comadres no tocando en las buenas: saluo de las malas y d' sus lenguas y hablas malas, y de sus afeytes y sus azeytes y blanduras; z de sus trajes z otros sus tratos, Fechas por Rodrigo de Reynosa (Facsímile de Sancho Rayón). El original que sirvió para ella pertenece á la inestimable colección de pliegos góticos que posee la Biblioteca Nacional, procedentes de la de Campo Alanje.
[303] Gracioso razonamiento, en que se introducen dos rufianes, el vno preguntando, el otro respondiendo en germanía, de sus vidas z arte de vivir: quando viene vn alguacil; los quales como le vieron, fueron huyendo, z no pararon fasta el burdel a casa de sus amigas: la vna de las quales estaua riñendo con vn pastor, sobre quel se quexaua que le auia hurtado los dineros de la bolsa. Y viendo ella su rufian hazese muerta, y el se haze fieros, y dize al pastor que se confiese, el qual haziendo asi, acaua. Reproduje este Razonamiento en el Ensayo de Gallardo (t. IV, cols. 1418-1422), excepto las seis últimas estrofas (confesión del pastor), que no me atreví á incluir por estar llena de horribles obscenidades.
[304] Comiença vn razonamiento por coplas, en que se cōtrahace la germanía z fieros de los rufianes z las mugeres del partido, z de vn rufian llamado Cortauiento y ella Catalina torres altas, con otras dos maneras de romance y la Chinigala. Fechas por Rodrigo de Reinosa (n.º 4487 de Gallardo). Otras composiciones de muy diverso estilo tiene Rodrigo de Reinosa, feliz imitador de Juan del Enzina en la poesía pastoril y aun en la lírica popular de asunto religioso. Pero no me incumbe tratar de ellas aquí, reservando para otro lugar el estudio de este peregrino poeta, que acaso fué oriundo de la villa montañesa de su apellido, pues no hay otro pueblo homónimo en España.
[305] Incidentalmente fué imitada la Celestina en otros pliegos sueltos que relatan fierezas y desgarros de jaques y rufianes, pero tienen menos curiosidad que los de Rodrigo de Reinosa. Un solo rasgo de la tragicomedia, el ditirambo que pronuncia Celestina en el acto IX, escandecida por el mosto de Luque ó de Munviedro, fué origen de una serie de Villancicos muy graciosos de unas comadres muy amigas del vino. Tienen verdadera gracia, y en Gallardo (t. I, n.º 1272) pueden leerse. Uno de ellos tiene por tema inicial una frase de la vieja dipsómana:
«Pármeno.—Madre, pues tres vezes dizen que es bueno e honesto todos los que escriuieron. «Celest.—Hijos, estará corrupta la letra, por treze tres.»
[306] Véase el interesante estudio, con extractos copiosos, que de estos sermones, los cuales se conservan manuscritos en la Biblioteca de la Catedral de Valencia, ha publicado su digno archivero D. Roque Chabás en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, tercera serie, tomos VI, VII, VIII y IX (1902 y 1903). Conviene advertir que muchas de las cosas que San Vicente dice sobre los vicios y escándalos que afligieron á la cristiandad durante el largo cisma de Occidente son de aplicación general y no circunscrita á Valencia, pero otras tienen un carácter local muy marcado.
[307] Spill o Libre de les Dones. Per Mestre Jacme Roig. Edición crítica con las variantes de todas las publicadas y las del Ms. de la Vaticana, prólogo, estudios y comentarios por D. Roque Chabás. Barcelona y Madrid, 1905. (Forma parte de la Biblioteca Hispánica).
[308] Poesías de Francisco de Sá de Miranda (ed. de D.a Carolina Michaëlis), Halle, Niemeyer, 1885, pág. 250.
[309] En el romance heroico que acompaña á su Oratio luculenta de laudibus Valentiae, recogido luego en el Cancionero General.
[310] De Sermone, lib. III, pág. 1651 de las obras de Pontano en la edición de Basilea.
[311] «Senex praeterit, octogenarius, cantitans amore insaniens...» (En el diálogo Antonius, fol. 36 vto. del tercer tomo de la edición de Florencia por los herederos de Felipe Iunta, 1520). Sospechamos que se trata de la misma persona que en el pasaje anterior.
[312] En el mismo diálogo Antonius (fol. 65 vto.) hace decir Pontano á su mujer: «Maritus meus amat ancillulas si quas facie liberali vidit, sectatur ingenuas puellas. Anno superiore Tarenti cum esset, congnovit non unam, anno ante in Hetruria cum Gaditanula deprehensus fuit. Iocatur etiam domi cum Æthiopissis, nec pati possum eius intemperantiam». Tales costumbres no autorizan á nadie para convertirse en censor de las ajenas, pero Pontano, aunque fiel servidor de la dinastía aragonesa, había dado en la manía de atribuir todos los males del reino á su trato con los catalanes y demás españoles: el uso del puñal, las blasfemias y juramentos, la prostitución y todo género de horrores. Así lo dice en el mismo diálogo Antonius (p. 33): «Ideoque innocentissimus olim populus dum à Catalonia reliquaque Hispania comportandis gaudet mercibus, dum gentis eius mores admiratur ac probat, factus est inquinatissimus».
[313] Valentine in Hispania citeriore aedes quaedam sacrae, Vestaliamque monasterio ita quidem patent amatoribus, ut instar lupanariorum sint. (En el tratado De immanitate, tomo II de la referida edición florentina, fol. 217 vto.) Esta escandalosa noticia puede ponerse en cuarentena respecto de la época en que escribía Pontano, pero de tiempos anteriores hay documentos que, desgraciadamente, la confirman. Véase una carta de los Jurados de Valencia á 5 de septiembre de 1414 sobre el monasterio de San Julián extramuros, que estaba fet spluga e niu de vicis e peccats (Carboneres, La Mancebía en Valencia, 1876, pág. 57). Cf. Danvila (D. Francisco). El robo de la judería de Valencia en 1391, tomo VIII del Boletín de la Academia de la Historia, pp. 370 y 387. En una visita eclesiástica del monasterio de Bernardas de la Zaidia de Valencia del año 1440 (Archivo Histórico Nacional) se manda por el Visitador que ninguna religiosa lleve «manteta, mantonet, paternostres daur ni de coral... que no s'pelen las celles, los polsos, ni vajen pintades, ço est, de blanquet, argent e color e di ferse luors en la cara (Revista de Archivos, 3.ª época, tomo VIII, página 293).
[314] Trionfi, carri, mascherate o canti carnacialeschi, Florencia, 1559. En esta rarísima colección formada por Lasca se atribuye el Canto de los perfumistas á Messer Jacopo da Bientina Cf. Canti carnacialeschi, ed. Guerrini, Milán, 1883, pp. 116-17.
[315] «Ma il vorressimo in tutta bontà, e di quelli de Valenza che sono ben zaldi de dentro e se vedono pigati col reverso de fori. Pregamovi ad volere ben examinarli et farli vedere a qualche altra persona, et maximae a spagnoli che se ne intendono et cognoscono la bontà loro et come voleno essere per uso de donna.» (Luzio Renier, Il lusso d' Isabella d' Este, en la Nuova Antologia de 1896).
[316] «El traer olores y el preciarse de ungüentos preciosos, aunque no es gran pecado, es a lo menos sobrado regalo, y aun vicio bien excusado; porque el caballero mancebo y generoso como vos, más honesto le es preciarse de la sangre que derramó en la guerra de Africa, que no de la algalia y almizcle que compró en Medina». Así escribía fr. Antonio de Guevara en 1529 á su amigo Micer Perepollastre (Epístolas familiares, 2.ª parte, XX). Esta donosa letra, en la cual se toca cuan infame cosa es andar los hombres cargados de olores y pomas ricas, confirma el exceso que en esto había. Los guantes adobados se vendían á seis y á diez ducados.
[317] Viajes de extrangeros por España y Portugal en los siglos XV, XVI y XVII, colección de Javier Liske (año de 1878), traducida y anotada por F. R. (Félix Rozanski). Viaje de Nicolás de Popielovo, pp. 54-57. La costumbre, sin duda de origen francés, de besar á las damas, que llamó la atención del viajero alemán, es una de las que San Vicente Ferrer reprueba en uno de sus sermones inéditos: «Si aliqua est mulier juvenis quae osculetur juvenes, dicent et laudabunt eam tanquam bonam, et «dico ego quod est putana talis» (Ms. del colegio del Patriarca, fol. 209, sermón predicado en Villarreal. Apud. Chabás, Revista de Archivos, VIII, 293). «Au regard des dames, elles sont les plus belles et plus gorgiases et mignongnes que on sçace, car le drap d'or et le satin brochié et le velour cramoisy leur est aussy commun que velour noir et satin en nostre pays» (Voyage de Philippe le Beau en Espagne en 1501, por Antoine de Lalaing, Sr. de Montigny, en el tomo I de la Collection des voyages des souverains des Pays-Bas, publicada por Gachard (Bruselas, 1876, p. 211). El mismo Lalaing hace una detallada descripción «de l' admirable bourdeau dudit Valence» (pp. 213-214). Al año 1571 pertenece el viaje de Venturino da Fabriano, que acompañó al Cardenal Alejandrino legado de San Pío V en España. De este viaje, todavía inédito en la Biblioteca de Dresde, publicó algunos extractos E. Nunziante, Un viaggio in Europa nel secolo XVI, y de ellos copia E. Mele (Revista crítica, III, p. 288) un pasaje muy curioso relativo á Valencia: «Le donne di Valenza sono più belle dell' altre sinora viste in Spagna, e più invernisate o lisciate e liberissime nella vita loro. Vanno a spasso con cavalieri a piedi, in groppa alle mule, in cocchio, con troppa licenza... Li cavalieri similmente... vestono con ogni sorta di lindezza e ornamento, ben spesso piuttosto muliebre che virile, e le donne con tutta la lascivia, con abito como quello di Barcellona, e de più si coprono il volto, forse per andar più libere, col mantello o con la ventarola, che tutte portano; usano pianelle dette chiappines, altissime, nella foggia di zoccoli d'Italia; sono variamente dorate e dipinte». Omito otras citas de viajeros, que nada añaden, como no sea alguna insolencia, y termino con la frase, seguramente hiperbólica, de Juan Botero, que por lo menos debiera haberse acordado de Venecia antes de escribirla: «Non é città in Europa, oue le donne di mal' affare siano più stimate; cosa ueramente indegna, conciosia che quiui e d' habitazione, e di uestito, e di servitù la libidine avanza l' onestà» (Le Relazioni Vniversali di Giovanni Botero, Venecia, 1599, pág. 6).
[318] Act. I, sc. X. «Ho letto il cartello, che manda Don Cirimonia di Moncada al Signor Lindezza de Valenza».
[319] Novela 42 de la Primera Parte. Il signor Didaco Centiglia sposa una giovane, e poi non la vuole e da lei è ammazzato. «Valenza, quella dico di Spagna, è tenuta una gentile e nobilissima città, dove, siccome più volte io ho da mercadanti Genovesi udito dire, sono bellisime e vaghe donne; le quali si leggiadramente sanno invescar gli uomini, che in tutta Catalogna non é la più lasciva ed amorosa città: e se per avventura ci capita qualche giovine non troppo esperto, elle di modo lo radono, che le Siciliane non sono di loro migliori ne più scaltrite barbiere...». (Novelle di Matteo Bandello, Milán, 1813, tomo III, pág. 124).
[320] Croce (B.), Ricerche Ispano-Italiane, II. Noterelle lette all' Accademia Pontaniana. (Nápoles, 1898, pp. 1-4). Farinelli (Arturo). Sulle Ricerche Ispano-Italiane di Benedetto Croce (En la Rassegna Bibliografica della Letteratura Italiana, Pisa, tomo VII, 1899, pág. 284). Mele (Eugenio). Sobre las Ricerche de Croce, en la Revista Critica de Historia y Literatura de Altamira, tomo III, 1898, pp. 280, 292.
[321] «Más ganaba yo (dice Divicia) que p... que fuese en aquel tiempo, que por excellencia me llevaron al publique de Valencia, y allí combatieron por mí cuatro rufianes». (Pág. 260).
[322] «Desde el fallecimiento de la Reina Católica había ido agravándose la dolencia moral que afligía al pueblo valenciano. Los asesinatos, impunes muchas veces; las violencias, los cohechos de los jueces y oficiales de justicia, las infidencias de los depositarios de la fe pública, los raptos de mujeres, los amancebamientos de los clérigos, la creciente apertura de tabernas, el próspero estado de la mancebía; la multitud de enamorados, rufianes, vagamundos, paseantes (picatons), pendencieros y mendigos que inundaba la ciudad; la infame y repugnante asociación de libertinos, cuyo título y objeto no permite el decoro que se recuerden, y otros muchos justificados hechos que es innecesario consignar, trazan gráficamente el sombrío cuadro de aquella sociedad desquiciada y revuelta. Las crónicas, manuscritos coetáneos, disposiciones de los Jurados y Consejo General, registros de los establecimientos piadosos, procesos de la Inquisición y de los Justiciazgos civil y criminal, las homilias y otros muchos documentos públicos y privados, lo atestiguan de una manera irrefutable». Danvila y Collado (D. Manuel), La Germanía de Valencia, pág. 31. Escolano (Historia de Valencia, tomo II, lib. X, col. 1449) atribuye el desbordamiento de las malas costumbres á «personas estrangeras de allende, que a ocasion de mercadear, la moravan».
[323] Sabido es que este libro inmundo y soez, cuyo único ejemplar conocido existe en el Museo Británico, fué reimpreso en Londres, 1841, por D. Luis de Usoz y Rio, con el extravagante propósito de mostrar la educación que el clero había dado á la sociedad española. Para Usoz, fanático protestante, era cosa fuera de duda que todas las indecencias del Cancionero habían sido escritas por clérigos y frailes. Tesis igualmente disparatada que la de los que suponen á tontas y á locas que toda nuestra literatura de los siglos XVI y XVII está informada por el espíritu católico y es una escuela práctica de virtudes cristianas. La composición más extensa y brutal del Cancionero de burlas, es decir, la parodia de las Trescientas de Juan de Mena con su glosa, tiene algún interés para ilustrar las Celestinas secundarias y la historia anecdótica de la prostitución á principios del siglo XVI. Todos los nombres que en ella se citan tienen traza de ser reales. Fué escrita, ó á lo menos terminada en Valencia, á la cual se refieren las últimas glosas; pero el autor debía de ser castellano por la soltura y desenfado con que maneja nuestra prosa y por las muchas noticias que trae de Salamanca, Valladolid, Guadalajara y otros pueblos del interior de España.
[324] Esta rarísima edición existe en el Museo Británico, procedente de la Biblioteca Grenviliana. Salvá (Catálogo, I, 517) la describe en estos términos: «El frontis tiene una ancha orla por sus cuatro lados, y dentro hay un grande escudo de armas del Duque de Gandía. En la parte superior de la portada se lee: Con preuilegio, y debajo del escudo: Síguese la Comedia llamada Thebayda, nueuamēte compuesta, dirigida al illustre y muy magnifico señor él Señor Duque de Gandia... Al dorso se halla la dedicatoria titulada Prefaction, y en el fol. II otra dedicatoria en verso, después de la cual viene el argumento de La Thebayda. Esta comedia en prosa principia en el folio III y concluye al fin del XLV. En el blanco del XLVI se lee: Síguese la comedia llamada Ypolita nueuamente compuesta en metro. Esta termina en el fol. LII vto. Siguen después foliación y signaturas nuevas para la Comedia nueuamente compuesta llamada Seraphina, en que se introducen nueue personas. Las quales en estilo comienço (sic. por cómico) y á vezes en metro van razonando hasta dar fin á la comedia. Finaliza ésta en el reverso del fol. XIII, marcado por errata como si fuera el XII. Después leemos: Aunque (¿Nunque?) compuesto por el mismo autor. Sigue á esta especie de epígrafe una colección de sentencias en pareados de ocho sílabas, las que principian á la vuelta de la penúltima hoja y ocupan casi todo el blanco de la última, dejando solamente lugar para lo que copio á continuación: Fue impresa la presente obra en la insigne Cibdad de Valencia por matre (sic) George Costilla, impresor de libros; acabose a XV del mes d' febrero del año mil y D. XXj (1521). Otorgo su cesarea magestad al presēte libro gracia y Priuilegio que ninguno lo pueda imprimir en todos los reynos de Castilla ni aragon ni traer de otra imprimido por tiempo de diez años so las penas en él contenidas. Fol y vo. 4.º como dice el Catálogo de la Biblioteca Grenv. Letra gótica con unas figuritas al principio de cada escena de los interlocutores de ella. Tiene foliación que se renueva al principio de la Seraphina, y las signs. A-Iiiij. Viene luego Aj hasta Cij. Cada cuaderno es de seis hojas». Hasta aquí el bibliógrafo valenciano. Ignoro si este ejemplar, único de que tengo noticia, es el mismo que poseyó Moratín, y al cual se refiere varias veces en sus cartas familiares. En 9 de junio de 1817 escribía desde Barcelona á D. José Antonio Conde: «Ha parecido en Lutecia un librote que me enviarán sin falta, y cuando venga no trueco mi opulencia por la de Midas el de las aures asininas. Es nada menos que las tres citadas, y vueltas á citar y nunca vistas, comedias La Thebayda, la Tolomea y la Serafina, impresos en Valencia en el año de 1521, esto es, cuando Lope de Rueda jugaba á la rayuela y al salta tú con otros chicos como él en el arenal de Sevilla. Con esta nueva adquisición tengo ya material para unos ocho tomos de piezas dramáticas del primer siglo del teatro español, comenzando en Juan de la Enzina y acabando por Juan de la Cueva». (Obras Póstumas de don Leandro Fernández de Moratín, tomo II, 1867, pp. 284-285). Moratín, por distracción sin duda, puso en vez de la Hipólita la Tolomea, que es una de las tres comedias de Alonso de la Vega, impresas en 1566. Las otras dos son la Serafina y la Duquesa de la Rosa. En carta al mismo Conde (9 de agosto de 1817) añade: «Hoy mismo tendré en mis manos pecadoras el libro que contiene aquellas comedias antiguas de que hablé á Vd., y él me consolará por algunos días de los desabrimientos que continuamente me molestan». (Pág. 288). La compra se hizo por medio del abate D. Juan Antonio Melón, á quien escribía Moratín desde Montpellier, en 10 de septiembre de 1817: «Me han acompañado en mi viaje aquellas tres rancias comedias que me adquiriste, de las cuales aún no he podido leer más que la mitad de la primera. Es una novela en diálogo, imitación de la Celestina y muy inferior á aquel excelente original» (pág. 960). Antes que Moratín diese breve cuenta de estas piezas en sus Orígenes del teatro español, sólo se encontraba la escueta noticia de sus títulos y del año y lugar de impresión en Nicolás Antonio (Biblioteca Hispana Nova, tomo II, pág. 338), que duda por cierto si el autor es uno solo: «sive unum sive plures». Velázquez, en sus Orígenes de la poesía castellana (traducción alemana de Dieze, p. 310), copió la indicación bibliográfica de Nicolás Antonio, que repitieron luego García de Villa (Origen, épocas y progresos del teatro español, p. 251), Pellicer (Tratado Histórico de la Comedia y del Histrionismo, I, pág. 16) y otros autores, ninguno de los cuales da el menor indicio de haber visto tales comedias. Es muy dudosa la existencia de las dos ediciones que algunos bibliógrafos suponen hechas en Valencia por el mismo Jorge Costilla en 1524 y 1532. Nadie las ha descrito, y puede haber error en los guarismos. La única reimpresión positiva y auténtica es de la de Sevilla, 1546, de la cual se conocen tres ejemplares más ó menos completos. Ninguno de ellos contiene la Hipólita, sino solas la Thebaida y la Seraphina. Nuestra Biblioteca Nacional posee el magnífico ejemplar que fué de Salvá y le sirvió para el cínico análisis inserto en el tomo II de su Catálogo. Brunet describe el de la Biblioteca Nacional de París, que está falto de las últimas hojas, y Wolf (Studien, pág. 290) cita el de la Biblioteca Imperial de Viena. Esta edición de Sevilla no es en folio, sino en 4.º Lleva en la portada y al principio de las escenas figuritas que supongo que serán las mismas de la edición príncipe. Carece de foliatura y tiene las signaturas a-r, todas de ocho hojas. Al fin dice: Fue impressa la presente obra, llamada Thebayda, en Seuilla en casa de Andrés de Burgos. Acabose a diez de Mayo. Año de mil y quinientos y quarenta y seys años. La extremada rareza de estas comedias hizo que algunos eruditos sacasen copias de ellas para su estudio. En el departamento de Manuscritos de la Biblioteca Nacional existen la Thebayda y la Seraphina copiadas del ejemplar de Viena por Böhl de Faber, y la Hipólita, transcrita de la edición de 1521 por D. Agustín Durán.