[325] Obras de Moratín, ed. de la Academia de la Historia, I, pág. 152.
[326] En la introducción que Du Méril puso á su edición de la comedia Alda (Poésies inédites du Moyen Age, 3.ª sección, París, 1854, pág. 423) dice que este asunto se encuentra con algunas diferencias en el Mischle Sandabar, colección de cuentos hebreos, traducida por Carmoly, y con identidad completa en un poema francés inédito del siglo XIII, Floris y Lyriope, y en el fabliau de Trubert, colección de Méon, tomo I, pág. 192.
[327] En dos de las Settanta Nouvelle Porretane del boloñés Sabadino (fols. XII y Liiii de la edición de 1510) intervienen hombres disfrazados de mujeres. Ambas novelas son muy licenciosas pero nada tienen que ver con el argumento de la Seraphina. Más se parece el de la novela XII de Masuccio Salernitano (Il Novellino, ed. Setembrini, Nápoles, 1874, pp. 150 á 162).
[328] Trátase de Serafino Aquilano, célebre músico y poeta napolitano (1466-1500), muy dado á sutilezas y conceptos, por lo cual se le considera como uno de los precursores del seicentismo. En España debía de alcanzar mucho crédito á principios del siglo XVI, pues ya hemos visto que también Urrea le cita con elogio.
[329] Pág. 379-380. Cito por la reimpresión que los señores Marqués de la Fuensanta del Valle y D. José Sancho Rayón hicieron en el tomo V de su Colección de libros españoles raros ó curiosos (Madrid, 1873) que comienza con la Comedia Selvagia. De la Seraphina se tiraron también algunos ejemplares aparte.
[330] «Estilo, frases, traza, todo es idéntico», dice Gallardo (Ensayo, I, col. 1184). Algo habría que objetar á esto, pero en realidad prevalecen las semejanzas.
[331] «Menedemo.—En verdad te digo, si hubieses visto las cosas que en prosa y en metro tiene compuestas, te pondría espanto». (pág. 41). «Franquila.—¿A quién en el mundo visteis vosotros hablar ni trobar por tan alto y limado estilo? ¿E adónde se hallará su abundancia de vocablos, e la facundia que tiene en la lengua?». (pág. 104). «Franquila.—¿Y en el arte de la oratoria, parécete que se queda atrás? «Menedemo.—Muy mejor escribe en prosa que en metro». (pág. 108). «Galterio.—Oh cancion digna de estar escrita con letras de oro! y cierto aquel Florentino Petrarca, en su galana toscana lengua, no declaró su pasion con sentencia ni metros tan altos, ni pudo por tal estilo, aunque mucho se trabajaba, representar en público lo que en el alma sentía, en el tiempo que él, como muchas veces afirma, más fuego tuvo encerrado en el pecho; ¡oh quién la tornase á oir otra vez! ¿Qué me dices, Menedemo, que te veo helado? «Menedemo.—Por la Sagrada Escritura te juro que daría mi caballo con el jaez por tener la cancion escrita, porque pienso que cosa semejante á ésta nadie hasta hoy la compuso». (pág. 137). «Menedemo.—¡O santo Dios! qué maravillosa manera de metrificar, e qué medida en los pies, y qué sentencia tan comprehensible en su propósito». (pág. 258). Como no es de suponer que el autor de los versos sea uno y el de la prosa otro, habrá que convenir en que ningún poeta ha llegado á la frescura de este anónimo en lo de elogiarse á sí mismo. Todas sus composiciones son á estilo de los cancioneros del siglo XV. Las más curiosas son dos glosas de romances, Rosa Fresca y Por el mes era de Mayo.
[332] «Galterio.—Mi principal intencion es, como ya sabes, ser amigo de todos los ministros de la justicia, porque éstos contentos, puede hombre desollar caras en medio de la ciudad como cada día ves que se hace; y esto con poco trabajo se alcanza, porque con dar... algunos avisos de hombres facinerosos, y de algunos que juegan juegos devedados, y de algunas mancebas de casados, ó frailes ó clérigos pobres, que de los demás otro norte se sigue, como luego y tambien acostumbro acompañar algunas noches al corregidor ó teniente, y con llevalle alguna vez un presentillo liviano de cualquier par de perdices, y con otros servicios de pelillo semejantes á éstos puedes á banderas desplegadas matar moros...». «Esto dejado, tambien procuro de tener contentos los caballeros de la ciudad, en algunas cosas como en acompañallos de que hombre los encuentra en la calle, que es cosa de que ellos mucho se honran; y tambien loar sus cosas á persona que se lo hayan de decir el mismo día, como á criados y familiares de su casa... Otra forma no pensada tengo tambien para con los señores de la Iglesia, etcétera» (pp. 180-183).
[333] D. Pedro IV de Aragón mandó extinguir este oficio, por carta real dada en Valencia á 6 de marzo de 1337 (vid. Aureum Opus regalium privilegiorum, p. CIII. De revocatione officii regis Arloti, VIII, citado por Carboneres en sus curiosos apuntes históricos sobre La mancebía en Valencia, Valencia, 1876).
[334] Obras del marqués de Santillana, ed. de Amador de los Rios, pág. 513.
[335] Vid. sobre estos valencianismos de la Seraphina (que son mucho más raros en la Thebayda) una indicación de D. Cayetano Vidal de Valenciano en Lo Gay Saber, segunda época, año IV, 15 de mayo de 1881.
[336] La Thebayda fué reimpresa por el marqués de la Fuensanta del Valle en el tomo XXII de la Colección de libros españoles raros ó curiosos (Madrid, 1894). Esta edición es incorrectísima; se hizo por una mala copia del ejemplar de la Biblioteca Nacional, y se ve que no fué cotejada ni corregida por nadie. Hay erratas monstruosas, que hacen á veces impenetrable el sentido. Á ella nos referimos, sin embargo, por ser la única accesible á la mayor parte de los lectores.
[337] Es un tomo en 4.º, sin lugar ni año, 54 folios, signaturas Aij-Niij, con grabados en madera. Hay tres reimpresiones modernas de la Lozana, una en el tomo primero de la Colección de libros españoles raros ó curiosos, de Sancho Rayón y Fuensanta del Valle (Madrid, 1871); otra de París, 1888, en que acompaña al texto castellano una traducción francesa de Alcides Bonneau, y la última de Madrid, en la Colección de libros picarescos del difunto editor Rodríguez Serra (1899). Todas estas ediciones, que en rigor se reducen á una sola, proceden de una copia que Gayangos hizo sacar del libro de Viena, y que nadie se ha tomado el trabajo de cotejar.
[338] En su artículo sobre la Celestina reimpreso en sus Studien (pág. 290).
[339] El autor indudablemente la retocó antes de imprimirla, añadiendo algunas cosas de fecha posterior, porque no hemos de atribuirle don de profecía. «Rampin.—Los cardenales son aquí como los mamelucos. «Lozana.—Aquellos se hacen adorar. «Ramp.—Y éstos tambien. «Loz.—Gran soberbia llevan. «Ramp.—El año de veinte y siete me lo dirán. «Loz.—Por ellos padeceremos todos». (Pág. 45 de la ed. de Libros raros). «Lozana.—¿Qué predica aquél? Vamos allá. «Ramp.—Predica cómo se tiene de perder Roma, destruirse el ano del XXVII, mas dícelo burlando» (pág. 73). «Anctar.—Pues año de veinte é siete dexa á Roma y vete. «Comp.—¿Por qué? «Anct.—Porque será confusion y castigo de lo pasado. «Comp.—A huir quien más pudiere. «Anct.—Pensá que llorarán los barbudos, y mendicarán los ricos, y padescerán los susurrones, y quemarán los públicos y aprobados ó canonizados ladrones. «Comp.—¿Cuáles son? «Anct.—Los registros del Jure Cevil» (pp. 131-132).
[340] Véase una muestra: «Lozana.—Mira, no te ahogues, que este Tiber es carnicero como Tormes, y paréceme que tiene este más razon que no el otro. «Sagüeso.—¿Por qué éste más que los otros? «Loz.—Has de saber que esta agua que viene por aquí era partida en munchas partes, y el emperador Temperio quiso juntarla y que viniese toda junta, y por más excelencia quiso hacer que jamás no se perdiese ni faltase tan excelente agua á tan magnífica cibdad, y hizo hacer un canal de piedras y plomo debaxo á modo de artesa, y hizo que de milla á milla pusiesen una piedra y escrito de letras de oro su nombre, Temperio, y {andaban dos mil hombres en la labor cada día; y como los arquimaestros fueron á la fin que llegaban á Ostia Tiberiana, antes que acabasen vinieron que querían ser pagados. El Emperador mandó que trabajasen sin entrar en la mar; ellos no querían, porque si acababan, dubitaban lo que les vino, y demandaron que les diese su hijo primogénito, llamado Tiberio, de edad de diez y ocho años, porque de otra manera no les parecía estar seguros; el Emperador se lo dió, y por otra parte mandó saltar las aguas, y ansí el agua con su ímpetu los ahogó á maestros y laborantes y al hijo, y por eso dicen que es y tiene razon de ser carnicero Tiber á Tiberio» (pp. 262-263).
Ignoro el origen de esta leyenda, que no encuentro en el precioso libro de Graf, Roma nella memoria e nelle inmaginazioni del Medio Evo.
Otros rasgos de esta arqueología infantil hay en la Lozana: «Os puedo mostrar al Rodriguillo español de bronce; hecha fué estátua en Campidolio, que se saca una espina del pie y está desnudo» (pág. 48).
«Lozana.—¿or dó hemos de ir?
«Rampin.—Por aquí, por plaza Redonda, y vereis el templo de Panteon, y la sepultura de Lucrecia Romana, y el aguja de piedra que tiene la ceniza de Rómulo y Rémulo, y la coluna labrada, cosa maravillosa». (Pág. 69).
[341] «Auctor.—Y á vos no conocí yo en tiempo de Julio segundo en plaza Nagona, quando sirviedes al señor canónigo?». (Pág. 84).
La acción de la Lozana pasa en 1513, puesto que se menciona la coronación de León X:
«Loz.—Yo venía cansada, que me dixeron que el Santo Padre iba á encoronarse. Yo, por verlo, no me curé de comer.
«La Sevillana.—¿Y vístelo por mi vida?
«Loz.—Tan lindo es, y bien se llama Leon décimo, que así tiene la cara». (pág. 23).
De las cosas del tiempo de Alejandro VI se habla en la Lozana como de oídas: «Ya es muerto el duque Valentin, que mantenía los haraganes y vagamundos». (Pág. 254).
[342] «Loz.—Dime Divicia, ¿dónde comenzó ó fué el principio del mal francés?
«Divicia.—En Rapolo, una villa de Génova, y es puerto de mar; porque allí mataron los pobres de San Lázaro, y dieron á saco los soldados del rey Carlo Cristianísimo de Francia aquella tierra y las casas de San Lázaro... y luego incontinenti se sentían los dolores acerbísimos y lunáticos, que yo me hallé allí y lo vi, que por eso dicen el Señor te guarde su ira, que es esta plaga que el sexto ángel derramó sobre casi la metad de la tierra.
«Loz.—¿Y las plagas?
«Div.—En Nápoles comenzaron, porque tambien me hallé allí cuando dicían que habían enfecionado los vinos y las aguas; los que las bebían luego se aplagaban, porque habían echado la sangre de los perros y de los leprosos en las cisternas y en las cubas, y fueron tan comunes y tan invisibles, que nadie pudo pensar de dónde procedían. Muchos murieron, y como allí se declaró y se pegó, la gente que despues vino de España llamábanlo mal de Nápoles, y éste fué su principio, y este año de veinte y cuatro son treinta é seis años que comenzó. Ya comienza á aplacarse con el legno de las Indias Occidentales, cuando sean sesenta años que comenzó, al hora cesará» (pp. 273 y 274).
[343] «Y si por ventura os veniere por las manos un otro tratado de Consolatione infirmorum, podeis ver en él mis pasiones, para consolar á los que la fortuna hizo apasionados como á mí; y en el tratado que hice del leño del India, sabreis el remedio mediante el cual me fué contribuida la sanidad, y conocereis el Auctor no haber perdido todo el tiempo, porque como vi coger los ramos del árbor de la vanidad á tantos, yo, que soy de chica estatura, no alcancé más alto, asenteme el píe hasta pasar, como pasé, mi enfermedad». (Pág. 334).
[344] Historia bibliográfica de la Medicina EspaÃ} {±ola, obra póstuma de D. Antonio Hernández Morejón, tomo II, Madrid, 1843, pág. 219.
Anales Históricos de la Medicina en general, y biográfico-bibliográficos de la española en particular, por D. Anastasio Chinchilla. Historia de la Medicina Española, tomo I, Valencia, 1841, página 186.
Las donosísimas coplas de Cristóbal de Castillejo «en alabanza del palo de las Indias, estando en la cura del», cuya fecha es lástima no conocer, prueban el entusiasmo y avidez con que fué recibido el nuevo remedio.
[345] Il modo de adoperare el legno de India occidentale, salutifero remedio a ogni piaga et mal incurable, et si guarisca il mal Franceso; operina de misser prete Francisco Delicado. (Al fin): Impressum Venetiis sumptibus vener. presbiteri Francisci Delicati Hispani de Oppido Martos, die 10 Februarii 1529. 4.º, ocho folios de letra gótica.
[346] Vid. el tomo II de mi Historia de los Heterodoxos Españoles, pág. 113.
[347] Está descrita con el número 4568 en las adiciones al Ensayo de Gallardo (t. IV, cols. 1563-64). Las palabras con que termina este volumen son exactamente las mismas que Delicado solía usar, aunque no se expresa su nombre. «Estampado en la ynclita ciudad de Venecia; hizo lo estampar miser Juan Batista Pedrezano, mercader de libros: por importunacion de muy munchos señores a quien la obra y estilo y lengua Romance Castellana muy muncho plaze. Correcto de las letra que trastrocadas estavan: se acabo año del Señor 1531. A dias 20 Novembris. Reinando el inclito serenissimo príncipe miser Andrea Griti, Duque clarissimo. Cum gracia y privilegio del inclito prudentissimo Senado; a la libreria o botecha que tiene por enseña la Torre junta al puente del Rialto».
[348] En el prólogo habla del «arte de aquella mujer que fué en Salamanca en tiempo de Celestino segundo». Claro que es broma lo de la época de Celestino II, cuyo breve pontificado pertenece al siglo XII (1143-1144), pero la indicación de Salamanca es uno de los más antiguos testimonios que pueden encontrarse en favor de la tradición que pone allí el teatro de la tragicomedia de Rojas. Ya que me olvidé de citarlo en su lugar propio, subsano aquí la falta.
Pág. 187: «Monseñor, esta es Cárcel de Amor, aquí idolatró Calisto, aquí no se estima Melibea, aqui poco vale Celestina».
Pág. 255: «Dicen que no es nacida ni nacerá quien se la pueda comparar á la Celidonia, porque Celestina la sacó de pila».
La Lozana se hacía leer por los amigos, entre otras composiciones literarias, la Celestina: «Quiero que me leais, vos que teneis gracia, las coplas de Fajardo y la comedia Tinelaria y á Celestina, que huelgo de oir leer estas cosas mucho.
«Silvano.—¿Tiénela vuestra merced en casa?
«Loz.—Señor, vedla aquí, mas no me la leen á mi modo, como hareis vos». (Pág. 239).
La Comedia Tinelaria es de Bartolomé de Torres Naharro. Las coplas de Fajardo no deben de ser otra cosa que la bestial C... comedia del Cancionero de Burlas, dedicada, como en ella se dice, al «noble caballero Diego Faxardo, que en nuestros tiempos en gran luxuria floreció en la ciudad de Guadalaxara».
[349] «Lozana.—Andate ahí, p... de Tesalia, con tus palabras y hechizos, que más sé yo que no tú ni cuantas nacieren, porque he visto moras, judías, zíngaras, griegas y cecilianas, que éstas son las que más se perdieron en estas cosas, y vi yo hacer munchas cosas de palabras y hechizos, y nunca vi cosa ninguna salir verdad, y todas mentiras fingidas, y yo he querido saber y ver y probar como Apuleyo, y en fin hallé que todo era vanidad, y cogí poco fruto, y ansí hacen todas las que se pierden en semejantes fantasías». (Pág. 267).
«Loz.—Como dixo Apuleyo, bestias letrados». (Pág. 303).
«Porfirio.—¡Oh Dios mío y mi Señor! como Balán hizo hablar á su asna ¿no haría Porfirio leer á su Robusto, que solamente la paciencia que tuve cuando le corté las orejas me hace tenelle amor? pues vestida la veste talar, y asentado y bello, como tiene las patas como el asno de oro de Apuleyo, es para que le diesen beneficios, cuanto más graduallo bacalario». (Pág. 324).
El mismo Porfirio dice de su asno que «no sabe leer, no porque le falte ingenio, mas porque no lo puede expremir por los mismos impedimentos que Lucio Apuleyo, cuando, siendo asno, retuvo siempre el intelecto de hombre racional». (Pág. 324).
[350] Esta semejanza fué advertida primeramente por los señores Fuensanta del Valle y Sancho Rayón en la advertencia preliminar de su edición de la Lozana, pág. 7.
[351] Th. Braga, en un artículo muy interesante de la Bibliographia Critica, de F. Adolpho Coelho, tomo I (y único). Porto, 1875, pág. 99.
Es cierto que en la Lozana se cita más de una vez á Zopin, pero no como personaje literario, sino como tipo popular, como uno de los rufianes más conocidos en Roma (pág. 203). La Lozana se indigna de que la comparen con él.
[352] Giornale Storico della letteratura italiana. Turín, 1880, tomo XIII, pág. 317. Ya el traductor francés Alcides Bonneau había notado la prioridad cronológica de la obra de Delicado sobre los Ragionamenti del Aretino.
[353] «E discutibile e discutibilissimo che l'Aretino abbia foggiati i Ragionamenti e la Puttana errante sul tipo della sfrontata ed accorta Lozana Andaluza di Francesco Delgado, come pare inclini ad ammetere il Graf. Nella vita licenciosa delle cortigiane e femmine di postribolo l'Aretino, esperto di tutto, ne sapeva un punto di piú del Delgado... nè a me consta che la Lozana, benchè composta a Roma, godesse grande diffusione a'tempi dell'Aretino.»
(A. Farinelli. En la Rassegna Bibliografica della letteratura Italiana, tomo VII, pág. 281. Pisa, 1900).
[354] Vid. el precioso estudio de A. Graf, Una cortigiana fra mille: Veronica Franco, en su libro Attraverso il Cinquecento (Turín, 1888, pp. 217-355).
[355] Apud Eccard, Corpus historicorum medii aevi, tomo II, pág. 1997. Apud Graf, pág. 284.
[356] Diarii, tomo VIII, col. 414. Apud Graf, pág. 286.
[357] «Hay de todas naciones; hay españolas castellanas, vizcaínas, montañesas, galicianas, asturianas, toledanas, andaluzas, granadinas, portuguesas, navarras, catalanas y valencianas, aragonesas, mallorquinas, sardas, corsas, sicilianas, napolitanas, brucesas, pullesas, calabresas, romanescas, aquilanas, senesas, florentinas, pisanas, luquesas, boloñesas, venecianas, milanesas, lombardas, ferraresas, modonesas, brecianas, mantuanas, raveñanas, pesauranas, urbinesas, paduanas, veronesas, vicentinas, perusinas, novaresas, cremonesas, alexandrinas, vercelesas, bergamascas, trevijanas, piedemontesas, saboyanas, provenzanas, bretonas, gasconas, francesas, borgoñonas, inglesas, flamencas, tudescas, esclavonas y albanesas, candiotas, bohemias, húngaras, polacas, tramontanas y griegas.
«Lozana.—Ginovesas os olvidais.
«Bolijero.—Esas, señora, sonlo en su tierra, que aquí son esclavas ó vestidas á la ginovesa por cualque respeto» (pp. 107-108).
[358] La Imperia Romana, manceba del célebre banquero Agustín Chigi, murió en 1511, según lo publicaba su insolente epitafio en la capilla de Santa Gregoria. «Imperia Cortisana Romana quae digna tanto nomine, rarae inter mortales formae specimen dedit. Vixit a. XXVII, d. XII. Obiit MDXI, die XV Augusti».
La Imperia Aviñonesa que aparece en el Retrato de la Lozana (mamotretos 60-62) debe de ser una cortesana posterior, que tomó el nombre de la primera, según acostumbraban las de su oficio: «Y como vienen, luego se mudan los nombres con cognombres altivos y de gran sonido, como son: la Esquivela, la Cesarina, la Imperia, la Delfina, la Flaminia, la Borbona, la Lutreca, la Franquilana, la Pantasilea, la Mayorana, la Tabordana, la Pandolfa, la Dorotea, la Oropesa, la Semi-dama, y doña tal, y doña Adriana, y así discurren, mostrando por sus apellidos el precio de su labor» (pág. 109).
[359] Vid. especialmente la novela 51 de la 2.ª parte: Isabella da Luna, spagnuola, fa una solenne burla a chi pensava di burlar lei.
«Fra l'altre che a Roma sono, ce n'e una; detta Isabela da Luna, Spagnuola, la quale ha cercato mezzo il mondo. Ella andò alla Goletta e a Tunisi; per dar soccorso ai bisognosi soldati, e non gli lasciar morir di fame. Ha anco un templo seguitata la Corte dell' Imperadore per la Lamagna e la Fiandra e in diversi altri luoghi... Se n' è ultimamente ritornata a Roma, dov' è tenuta, da chi la conosce, per la più avveduta e scaltrita femmina che stata ci sia già mai. Ella è di grandissimo intertenimento in una compagnia, siano gli uomini di che grado si vogliano, perciocchè con tutti si sa accomodare e dar la sua a ciascuno. E' piacevolissima, affabile, arguta, e in dare à tempi suoi le risposte a ciò che si ragiona prontissima. Parla molto bene Italiano; e se è punta, non crediate che si sgomonti, e che le manchino parole a punger chi la tocca; perchè è mordace di lingua, e non guarda in viso a nessuno, ma dà con la sue pungenti parole mazzate da orbo. E' poi tanto sfacciata e presuntuosa, che fa professione di far arrossire tutti quelli che vuole, senza che ella si cangi di colore». (Novelle di Matteo Bandello, Milán, 1814, tomo VI, pp. 518-519).
Todas las señas de este retrato convendrían perfectamente á la Lozana, si la cronología lo permitiese. Pero no siempre fueron afortunadas las andanzas de Isabel de Luna en Italia. Véase la novela 17 de la parte IV del mismo Bandello, Castigo dato a Isabella Luna meretrice, per la innobedienza ai comandamenti del Governatore di Roma. (tomo IX, pp. 283-290).
[360] Vid. el estudio crítico sobre aquel poeta, que publiqué al principio del segundo tomo de la Propaladia (Madrid, 1900, en la colección de los Libros de antaño).
Torres Naharro tiene algunas afinidades con Delicado, especialmente en una composición bastante licenciosa que no se atrevió á incluir en la Propaladia: Concilio de los Galanes y cortesanas de Roma invocado por Cupido (pliego suelto de la Biblioteca de Oporto). De su contexto parece inferirse que fué compuesto en 1515.
En el prohemio de la Propaladia dice Torres Naharro: «Ansí mesmo hallarán en parte de la obra algunos vocablos italianos, especialmente en las comedias, de los cuales convino usar, habiendo respecto al lugar y á las personas á quien se recitaron. Algunos dellos he quitado, otros he dejado andar, que no son para menoscabar nuestra lengua castellana, antes la hacen más copiosa» (pp. 10-11 de la edición moderna).
[361] «Demandó Gonela al Duque que los médicos de su tierra le diesen dos carlines al año. El Duque, como vido que no avia en toda la tierra arriba de diez, fué contento. El Gonela ¿qué hizo? atóse un paño al pie y otro al brazo, y fuese por la tierra. Cada uno le decía ¿qué tienes? y él le respondía: tengo hinchado esto, e luego le decían: va, toma la tal hierba y tal cosa y póntela y sanarás; despues escrevía el nombre de cuantos le decían el remedio, y fuese al Duque, y mostróle cuantos médicos habia hallado en su tierra, y el Duque decía: ¿Has tú dicho la tal medicina á Gonela? El otro respondía: señor, sí; pues pagá dos carlines, porque sois médico nuevo en Ferrara» (pág. 272).
Esta anécdota, ú otra muy análoga, se repite en varias colecciones de facecias italianas y españolas. Es el primero de los Doce cuentos de Juan Aragonés, que acompañan al Alivio de caminantes, de Juan de Timoneda, en algunas ediciones.
[362] Vid. el tomo II de estos Orígenes de la novela, pág 110.
[363] «Lozana.—Micer Porfirio, estad de buena gana, que yo os lo vezaré á leer, y os daré órden que despachés presto para que os volvais á vuestra tierra; id mañana, y haced un libro grande de pergamino, y traédmelo, y lo vezaré á leer, é yo hablaré á uno que si le untais las manos será notorio, y os dará la carta del grado, y hacé vos con vuestros amigos que os busquen un caballerizo que sea pobre y jóven... y desta manera venceremos el pleito, y no dubdeis que de este modo se hacen sus pares bacalarios. Mirá, no le deis á comer al Robusto dos dias, y cuando quisiere comer, metelde la cebada entre las hojas, y ansí lo enseñaremos á buscar los granos y á boltar las hojas, que bastará, y diremos que está turbado, y ansí el notario dará fe de lo que viere, y de lo que cantando oyere. Y así omnia per pecuniam facta sunt, porque creo que basta harto que lleveis la fe, que no os demandarán si lee en letras escritas con tinta ó con olio ó iluminadas con oro...». (Páginas 324-325).
[364] Comedia de Sepúlveda (edición de D. Emilio Cotarelo), Madrid, 1901, pág. 15.
[365] La Prima Parte de Ragionamenti di M. Pietro Aretino, cognominato il Flagello de Prencipi, il veritiero, e'l divino, divisa in tre giornate, MDLXXXIIII (1584).
PP. 141-219: «Comincia la terza et ultima giornata de capricciosi ragionamenti de l'Aretino, ne la quale la Nanna racconta a l'Antonia la vita de le Puttane».
[366] Coloquio de las Damas, agora nueuamēte corregido y emendado M. D. XL. VIII.
8.º, letra itálica, 94 hs. foliadas, inclusas las preliminares, y una sin foliar y otra blanca. El bello ejemplar que tengo á la vista perteneció á la biblioteca de Ternaux Compans.
Edición seguramente clandestina, que algunos suponen hecha en Salamanca, por Juan de Junta. Pero el género de las erratas, y hasta el tipo de letra, muy parecido al de los Diálogos de Luciano, estampados en Lyon, 1550, por la imprenta del Grypho, hacen sospechar que salió de esta ú otra oficina extranjera.
La edición de 1549, descrita por Brunet, tiene la portada de rojo y negro: Coloquio de las damas. Nueuamente impreso año de 1547. Es de letra gótica, y lleva el siguiente colofón: Fue impreso el presente tratado intitulado: Coloquio de las damas, en la noble villa de Medina del Campo, por Pedro de Castro, impresor. Acabóse á q[=r]o dias del mes de Enero. Año d' mil y quinientos y quarenta y nueue años.
La omite D. Cristóbal Pérez Pastor en su excelente monografía sobre La Imprenta en Medina del Campo, acaso por considerar apócrifa la subscripción final, aunque no lo parece.
—Coloquio de las Damas, Agora nueuamente corregido y emendado. 1607. 8.º, 141 pp. de letra redonda.
Una nueva y bien excusada reimpresión hizo en Madrid, 1900, el difunto editor Rodríguez Serra en el segundo tomo de la que llamó Colección de libros picarescos.
[367] «Si por ventura alguno, más furioso de lo que conviene, murmurando acusase al tradutor deste Coloquio, diziendo no averlo romançado al pie de la letra de como está en Toscano, quitando en algunos cabos partes, y en otros renglones, e assi mesmo mudando nombres y alguna sentencia y en algun otro lugar diziendo lo mesmo que el autor, aunque por otros modos: A esto respondo, que en diversos lugares deste Coloquio fallé muchos vocablos, que con la libertad que hay en el hablar y en el escrivir donde él se imprimio se sufren, que en nuestra España no se permitirian en ninguna impresion, por la desonestidad dellos. De cuya causa en su lugar acordé de poner otros más honestos, procurando en todo no desviarme de la sentencia, aunque por diferentes vocablos, excepto en algunas partes donde totalmente convino huyr della: por ser de poco fructo, y de mucho escándalo y murmuracion». (Fol. XI de la primera edición).
[368] Consta ya la prohibición en el Indice de Valdés, 1559. (Vid. la reimpresión de Reusch, Die Indices librorum prohibitorum des Sechzehnten Jahrhundertes... Tubinga, 1886, tomo 176 de la Sociedad Literaria de Stuttgart, pág. 233).
[369] Pornodidascalus, sev Colloquium Muliebre Petri Aretini ingeniosissimi et ferè incomparabilis virtutum et vitiorum demonstratoris: De astu nefario horrendisque dolis, quibus impudicae mulleres juventuti incautae insidiantur, Dialogus. Ex italico in hispanicum sermonem versus à Ferdinando Xuaresio Seviliensi. De Hispanico in latinum traducebat, ut juventus Germana pestes illas diabolicas apud exteros, utinam non et intra limites, obvias cavere possit cautius, Gaspar Barthius... Francofurti. Typis Wechelianis, sumptibus Danielis ac Davidis Aubriorum, et Clementis Schleichii. Anno M. DC. XXIII.
8.º, 124 pp. y tres de erratas sin foliar. Fué reimpreso una ó dos veces.
[370] Hay quien cita una edición de 1530, pero hasta ahora no se conoce ejemplar alguno ni es verisímil su existencia.
—Segunda comedia de Celestina: en lo (sic) que se trata de los amores de vn cauallero llamado Felides, y de vna donzella de clara sangre llamada Polandria. Donde pueden salir para los que lieren muchos y grandes auisos que della se pueden tomar. Dirigida y endreçada al muy excelente e ilustrissimo señor don Francisco de Çuniga Guzman, y de Soto mayor: Duque de Bejar: Marques d'Ayamonte, y de Gibraleon. Conde de Belalcaçar, y de Bañares. Señor de la puebla de Alcocer con todo su vizcondado y d' las villas de Lepe: Burguillos, y Capilla, y justicia mayor d' Castilla. La qual comedia fue corregida y emendada: por el muy noble cauallero Pedro d' Mercado: vezino y morador en la nobla (sic) uilla de Medina del Campo. M. D. xxxiiij.
(Al fin): «Acabose la presente obra en la muy noble villa de Medina del Campo. En casa de Pedro touans (Tovans), en el coral (sic por corral) de boeys. Año de M. D. xxxiii (1534) a XXX de Octobre».
4.º, let. gót. Sin foliatura, signaturas a q. Cada una de ocho hojas. La orla de la portada es la misma que llevan las Coplas de las comadres, de Rodrigo de Reinosa.
Esta primera edición era enteramente desconocida hasta que la describió Salvá (n.º 1.414 de su Catálogo).
Pedro de Mercado declara al principio el nombre del autor en la penúltima de las coplas de arte mayor que escribe en loor de la obra:
Aqueste excelente tan buen Caballero
A quien de su casta s'esmalta el saber,
La sciencia es esmalte de tal rosicler,
La casta el fino oro ques el verdadero:
De casa y linaje de Silva heredero,
Felice en sus obras, pues es Feliciano,
Al cual yo suplico que mi torpe mano
Perdone guiada por seso grosero.
—Segunda comedia de Celestina. (Al fin): «Salamanca, por Pedro de Castro... Año de M. D. XXXVI a doze dias del mes de Junio». 4.º, let. gótica, signaturas a-o, con grabados en madera. Citada por Brunet. No la he visto.
—Segunda comedia de la famosa Celestina, en la qual se trata de la Resurrection de la dicha Celestina, y de los amores de Felides y Polandria, corregida y emendada por Domingo de Gaztelu, Secretario del Illustrissime (sic) Señor don Lope de Soria, embaxador Cesareo acerca la Illustrissima Señoria de Venecia. Año 1536 en el mes de Junio.
(Al fin): «El libro presente, agradable a todas las extrañas naciones, fue en esta inclita ciudad de Venecia reimpreso por maestro Estephano de Savio, impresor de libros griegos, latinos y españoles, muy corregidos con otras diversas obras y libros. Lo acabó este año del Señor del 1536, a dias diez de Zunio (sic)». Hace juego con las dos ediciones de la primera Celestina corregidas por Delicado. Let. gót. Viñetas en madera, sin foliatura y con las signaturas A-X, de ocho hojas cada una.
—Segunda comedia de Celestina... Agora nueuamente impresa y corregida... Vendese la presente obra en la ciudad de Anvers, a la enseña de la polla grassa, y en paris a la enseña cabe sant benito. Sin ano (¿hacia 1550?) En 16.º, 228 hs. sin foliar. Esta edición, de muy lindo aspecto, es la menos rara de las antiguas, pero la más incorrecta.
—Segunda Comedia de Celestina, por Feliciano de Silva, Madrid, imp. de Ginesta, 1874. Es el tomo noveno de la Colección de libros españoles raros ó curiosos. Cuidó de esta edición, que está bastante limpia, D. José Antonio de Balenchana, tomando por texto la de Venecia, pero sin hacer uso de la primitiva de Medina del Campo, que no llegó á ver hasta después de impreso el volumen.
[371] «Pueblo.—Oh madre Celestina, ¿qué maravilla tan grande ha sido esta de tu resurreccion?
«Celest.—Hijos, los secretos de Dios no es lícito sabellos á todos, sino á quien él los quiere revelar, porque ya sabeis que lo que encubre á los sabios descubre á los pequeñuelos como yo. Sabed, hijos míos, que no vengo á descubrir los sucesos de allá, sino á enmendar la vida de acá, para con las obras dar el ejemplo, con aviso de lo que allí pasa; pues la misericordia de Dios fué de volverme al siglo á hacer penitencia. Y esto baste, hijos, para que todos os enmendeis, como en la predicacion de Jonás, porque no perescais; que las cosas de la otra vida no bastan lenguas á decillas, y por tanto todos vivamos bien, para que no acabemos mal...
«Pueblo.—Madre Celestina, tú seas muy bien venida, y Dios quede contigo. Parécenos que la vieja viene escarmentada. Trato le deben haber dado por donde quiere mudar el natural, que no se dirá agora que mudó la piel la raposa, mas su natural no despoja; pues con mudar la piel, viene mudadas las obras. No de valde se dice que el loco por la pena es cuerdo. Aquí podremos con razon decir, que de los escarmentados se hacen los arteros. Por cierto, caso de predestinacion paresce, pues la quiso Dios sacar de los infiernos para tornalla á hacer penitencia de sus pecados» (pp. 89-91 de la ed. de Libros raros y curiosos).
[372] Ensayo, tomo IV, col. 614.
[373] Escenas Andaluzas por El Solitario. Madrid, Imp. de D. B. González, 1847, pp. 131-149. La Celestina. Este artículo se había publicado antes en Los Españoles pintados por sí mismos.
[374] Es curioso, sin embargo, notar ciertas coincidencias.
En la escena del jardín, con que la obra termina, hallamos este diálogo entre Polandria y su criada:
«Pol.—Hermosa noche hace, y gloria es estar debajo de las sombras de estos cipreses, á los frescos aires que vienen regocijando las aguas marinas por encima de los poderosos mares.
Poncia.—Señora, ¿cuál te paresce mejor, esta música que dizes destos airezicos en las hojas de los árboles ó la de la voz y cantar de Felides?
Pol.—Ay, Poncia, la de Felides; tanto cuanto va y no menos de la mezcla de la razon que con las consonancias viene mezclada, al regocijo que estos aires naturalmente hacen, sin ornamento de más razon de aquella que ellos guardan en su naturaleza; porque esta música pone descanso al cuerpo y la otra al ánima, porque goza el entendimiento en las palabras que en los oídos suenan». (pp. 498-99).
Involuntariamente se recuerdan las palabras de Lorenzo á Jéssica sobre el prestigio de la música en el acto V de El Mercader de Venecia:
How sweet the moonlight sleeps upon this bank!
Here will we sit, and let the sounds of music
Creep in our ears: soft stillness, and the night,
Become the touches of sweet harmony.
Sit, Jessica: look, how the floor of heaven
Is thick inlaid with patines of bright gold:
There's not the smallest orb which thou behold'st,
But in his motion like an angel sings,
Still quiring to the young-ey'd cherubins:
Such harmony is in immortal souls;
But whilst the muddy vesture of decay
Doth grossly close it in, we cannot hear it.
[375] Feliciano de Silva es, después de Rodrigo de Reinosa, el primer autor en quien encuentro esta palabra en el sentido de lengua rufianesca.
«Calla ya, mal aventurado, con tus girmanías». (Pág. 41).
«Yo querría, par Dios, antes topar á Pandulfo para reir... y irnos mano á mano á un bodegon donde bebiésemos el alboroque y hablásemos algarabía como aquel que bien la sabe, germanía digo» (pág. 270).
«Así que, hermano Albazin, aun agora bisoño eres en este colegio, y poco experimentado en esta guerra; y pues no la sabes, aprende de tal doctor como yo los misterios de la santa germanía» (pág. 446). En el mismo lugar habla de las leyes de la santa gualteria, con probable alusión al Galterio ó Gualterio de la Comedia Thebayda.
El rufián Centurio, que sólo en el nombre recuerda al de Rojas, nos da algún specimen de esta jerigonza: «Desto no me quejo, que no sé tan poco de las tramas destas tales, que no sepa yo enchilar las canillas y aun tiramar los liñuelos sin quebrar los hilos, y hacerme bobo, y pasar en el alarde el gayon por primo, y haciendo que creo del cielo cebolla y que no hay otro sino yo. Que viejas son para mí todas roncerías, que bien sé aguardar los tiempos de la iza y cuáles son, como sé los de la guadra y del rodancho». (Pág. 445).
[376] Estos olivares están citados otra vez en la Segunda Celestina, cuando la vieja proyecta el casamiento de su sobrina Elicia:
«Pandulfo.—Ha, ha, ha. ¿Agora la quiere casar, despues de haber corrido á ceca y á meca y á los olivares de Santander?». (Pág. 192).
También en la Tragicomedia de Lisandro y Roselia (pág. 55) se encuentra la misma frase: «Descreo de tal... que haya yo corrido la casa de ceca y meca, y los cañaverales y los olivares de Santander, y pasan ya de cien mujeres las que me han sustentado en mi estado y honra en públicos burdeles, y todas me han tenido acatamiento con obediencia, y que esta hechicera al cabo de mi vejez, despues de traídos treinta años los atabales acuestas, burle de mí con menosprecio!».
Trátase casi seguramente de la mancebía de la villa, que, á pesar de su escaso vecindario en tiempo de Carlos V, es muy probable que la tuviera como puerto muy frecuentado por marineros gascones, ingleses, flamencos y de todo el Norte de Europa. Pero á fines del siglo XVI había desaparecido del mapa picaresco de España. Cervantes no la cuenta entre las diversas partes del mundo por donde había buscado aventuras el ventero. También debió de haberla en Bilbao, y de ella guardaba recuerdo el rufián Palermo de la Tragedia Policiana: «Medio ojo me arrebataron en Bilbao, y este rascuño me dieron en Jerez de la Frontera». (Pág. 44).