[455] No la menciona D. Fermín Caballero en su opúsculo La Imprenta en Cuenca (Cuenca, 1869), pero sí la Cuarta parte impresa allí mismo, en casa de Juan Masselin, á costa de Cristiano Bernabé, mercader de libros, en 1592. Así en el colofón; pero en el frontis se puso, por una superchería ó convenio editorial, la indicación de Madrid, en casa de Pedro Madrigal, 1593.
Sería impertinente aquí apurar la extensa y algo complicada bibliografía del Flos Sanctorum de Alonso de Villegas. La última edición de las muchas que la Biblioteca Nacional posee es la de Madrid, 1721 á 1724.
[456] «Vitoria y triunfo de Iesu Christo, y libro en que se escriuen los Hechos y milagros que hizo en el mundo este Señor y Dios nuestro, doctrina que predicó, preceptos y consejos que dio: conforme a como lo refieren sus Evangelistas y declaran diversos Doctores. Ponense conceptos y pensamientos graues, exemplos y sucessos marauillosos, consideraciones y contemplaciones piadosas: de lo qual con el diuino fauor los Letores pueden sacar importante prouecho. De modo que, a imitacion del mismo Iesu Christo, alcancen Vitoria de los demonios y vicios que les hazen continua guerra; y assi adornados de virtudes y obras meritorias, subiran triunfando al gozo de los bienes eternos de la Gloria... Por el Maestro Alonso de Villegas... Es sexta parte de sus obras. En Madrid, por Luis Sanchez, 1603».
[457] Vida de Isidro Labrador, cuyo cuerpo está en la Iglesia Parroquial de San Andrés de Madrid; escrita por el Maestro Alonso de Villegas, toledano. Dirigida a la muy insigne villa de Madrid. Madrid, por Luis Sanchez, 1592. 27 hs.
[458] Traslado de la carta y relacion que embió a su Magestad el señor don Alonso de Cárcamo, corregidor de la imperial ciudad de Toledo. Relacion que hizo a su magestad Esteban de Garibay su coronista. Dificultades i obiecciones cerca de la opinion que el bienauenturado martyr San Thyrso fué natural de Toledo. Apologia en que se responde a algunas obiecciones y dubdas puestas asi contra la carta del Rey Silo, como contra la verdadera declaracion del hymno gothico de San Thyrso, embiada al rey nuestro señor, por don Alonso de Cárcamo, su corregidor en Toledo. Planta y alzados de las ruinas descubiertas. A don Alonso de Cárcamo, corregidor de Toledo, el maestro Alonso de Villegas. Vida de San Thyrso martir, colegida de diversos autores por el maestro Alonso de Villegas. En Toledo, por Pedro Rodriguez, 1595. Fol. 38 hs.
[459] Via Vitae. Libro que contiene instituciones y exercitaciones espirituales para el christiano, en que se enseña de qué manera ha de comenzar y proseguir el camino de las virtudes hasta llegar a ser perfecto, hecho por Don Florencio Harlemano, monje cartuxo en Lovaina. Traduxole de la lengua teutónica en latin Tacito Nicolao Zegero, del orden de los menores, y en español el maestro Alonso de Villegas, toledano. Ms. al parecer autógrafo, que poseyó D. José Sancho Rayón.
Esta versión es un nuevo dato para apreciar la influencia que pudieron tener los místicos alemanes en los nuestros.
[460] Catálogo Descriptivo é Histórico de los Cuadros del Museo del Prado de Madrid, por D. Pedro de Madrazo, Parte primera, pág. 519.
[461] «Selvagia, comedia al modo de Celestina, para remedio de los estudiantes mundanos, que después, y aplicado á cosas sagradas solamente, procuró recoger con gran diligencia. He leido de su mano un libro de cuentos varios.»
[462] «Selvagia Comedia: ad Celestinae imitationem olim confecerat, quam tamen supprimere maxime voluit curavitque jam maior annis totusque studio pietatis deditus. Prodiit haec Toleti.
«Libros (sic) de qüentos varios, quem Ms. se vidisse refert D. Thomas Tamajus in magna Collectione librorum Hispanorum» (Bibliotheca Hispana Nova, tomo I, pág. 55).
[463] Catálogo de la Biblioteca de Salvá, I, núm. 1497. «Horrorizado sin duda Alonso de Villegas de su primera producción, procuró recoger y destruir cuantos ejemplares le vinieron á las manos, y á esto se debe indudablemente el que sea una de las comedias más raras de nuestro antiguo teatro.»
[464] El que poseyó el mismo Salvá, el que fué de D. Pascual Gayangos y hoy pertenece á la Biblioteca Nacional, el del Marqués de Pidal, el de D. Isidoro Urzaiz y algún otro.
[465] Obras de Ioachim Romero de Cepeda, vezino de Badajoz. Dirigidas al muy ilustre señor don Luys de Molina Barrientos, del Consejo de su Magestad en la Real Audiencia de Seuilla. Com (sic) preuilegio. En Seuilla. Por Andrea Pescioni. Año de 1582. A costa de Francisco Rodríguez, mercader de Libros.
4.º, 140 hojas, contando las tres primeras de preliminares.
La Comedia Salvaje ocupa los folios 118 á 138. Al fin de cada jornada se pone la lista de las personas de ella.
Va en el mismo tomo otra pieza dramática de Romero de Cepeda, la Comedia Metamorfosea (folios 130 á 137). Pertenece al género pastoril, y consta de tres jornadas muy breves. Moratín, que caprichosamente la asigna la fecha de 1578, la da como anónima en sus Orígenes del Teatro (número 131), refiriéndose á un ejemplar que existía en la biblioteca del Convento de dominicos de Santa Catalina de Barcelona. Acaso sería una edición suelta ó la comedia estaría desglosada del tomo de las Obras. El mismo autor (núm. 156) cita una edición de la Salvaje (Selvaje dice) de Sevilla, 1582, que alcanzó á ver en la misma biblioteca barcelonesa y sobre la cual nos cabe la misma duda.
El tomo completo de las Obras de Joaquín Romero de Cepeda es muy raro. Nuestra Biblioteca Nacional posee el ejemplar que fué de D. Agustín Durán. Existe también en la Escurialense y en la Nacional de París.
Tanto la Salvaje como la Metamorfosea fueron reimpresas con bastante desaliño por D. Eugenio de Ochoa en el tomo primero del Tesoro del Teatro Español que publicó el editor Baudry (París, 1838), págs. 286-308. Y muy recientemente lo han sido en el Archivo Extremeño, erudita revista que se publica en Badajoz.
[466] El poeta escribe unas veces Anacreo y otras Anacreon, según cuadra á la medida de sus versos.
[467] Historia lastimera d' el Principe Erasto, hijo del Emperador en la qual se contienen muchos ejemplos notables y discursos no menos recreativos que provechosos y necessarios, truduzida de Italiano en Español, por Pedro Hurtado de la Vera. En Anvers, en casa de la Biuda y herederos de Iuan Stelsio, 1573.
8.º 113 pp. dobles.
El original italiano se titula, en la edición que tengo á la vista: Erasto dopo molti secoli ritornato al fine in luce. Et con somma diligenza dal Greco fedelmente tradotto in italiano. In Vinegia apresso Agostino Bindoni l' anno M. D. LI (1551). La 1.ª edición es también de Venecia: Li compassionevoli auuenimenti d' Erasto, opera dotta et morale di greco tradotta in volgare (1542).
[468] Comedia intitulada Doleria d' el Sueño d' el Mundo, cuyo Argumento va tratado por via de Philosophia Moral: aora nuevamente compuesta por Pedro Hurtado de la Vera (Escudo del Mecenas). En Anvers. En casa de la Biuda y herederos de Iuan Stelsio. Año de M. D. LXXII. Con gracia y priuilegio.
(Al fin): En casa de Daniel Veruliet, año 1572.
12.º 2 hojas sin foliar, de portada y principios, y 142 páginas dobles.
—En Ambéres, en casa de Guslenio Iansens, al Gallo vigilante, 1595. Con gracia y privilegio. Edición idéntica en todo á la anterior.
—La Doleria del sueño del Mundo. Comedia tratada por via de Philosophia Moral. Iuntamente van aqui: Los Proverbios morales. Hechos por Alonso Guajardo Fajardo. París. Ivan Foüet, M D. C. XIIII.
12.º 6 hs. prls. y 193 folios para la comedia. Los proverbios tienen paginación diversa, que llega hasta el folio 47, numerado 46 por errata.
Estos Proverbios son doscientos ochenta. César Oudin reprodujo en su colección 49 acompañados de versión francesa.
No podemos adivinar por qué motivo se suprimió en esta edición de la Doleria el nombre de Hurtado de la Vera, y se añadió un escrito ajeno y muy anterior á él, como son los Proverbios. La primera edición de esta obrita moral se había publicado en Córdoba.
Proverbios morales. Hechos por vn cauallero de Cordoua, llamado Alonso Guajardo Fajardo. Dirigido al excellentísimo Señor don Gonçalo Fernandez de Cordoua, Duque de Sessa y de Vaena, Conde de Cabra, Governador y Capitan General de Milan y estados de Lombardía. Con Priuilegio. En Cordoua. Por Gabriel Ramos Bejarano, 1586 (al fin, 1587).
8.º 51 hs. y una blanca al fin. Precede al texto una «Carta de Sebastian de Leon, vecino de Cordoua, clérigo, al Sr. Pedro Guajardo de Aguilar, hijo mayor del autor, y uno de los veinticuatros del Regimiento de Cordoua».
«Illustre Señor. De muchas cosas que el señor Alonso Guajardo, padre de V. merced y señor mio, escriuio, así en lengua Latina y Griega como en la Toscana y Española y aun Francesa, porque en todas tuuo general erudicion, los Proverbios Morales son los que mas se frequentan y andan en el vso, y se estiman de todo género de gente por la doctrina y christianos auisos de que tratan. Y como por los traslados de diversas manos que dellos ay, se ha perdido y venido en corrubcion la primera verdad en que fueron escritos, que ha mas tiempo de sesenta años, pues el de mil y quinientos y veynte y quatro, en la ciudad da Palermo en Sicilia, siendo el Señor Alonso Guajardo Capitán y Alguacil mayor de la sancta inquisicion de todo aquel reyno y yslas adjacentes, parece por el borrador antiguo que los escrivió, hize muchas veces con su merced, para preuenir los yerros venideros, la instancia que bastaron mis fuerças, suplicandole los mandase o consintiese imprimir, y no lo pudiendo acabar, ni otras personas muy graues que como yo deseauan su seruicio, lo bolví a intentar en la ausencia que hizo desta ciudad siendo Corregidor en la de Huescar, pareciéndome menor daño que el de mi castigo quando se supiesse, aunque fuesse grande, el que se seguiria de oscurecer y perderse obra tan universalmente buena, y tan dina de memoria larga; pero esto no pudo ser tan secreto que no llegase antes a su noticia, y con correo a diligencia agradeciendo mi voluntad, me mandó que en contradicion de la suya no prosiguiese mi intento, fundando esta defensa en que el excellentísimo Duque de Sessa don Gonçalo Fernandez de Cordoua, a quien los dedicó, no pudo acabar con él que sacase a plaça con titulo de su nombre obra tan corta, y de tan pocos renglones, y asi paró mi denuedo, hasta que con su fin y muerte le he cobrado de nuevo, y a mis solas he ganado licencia para hazer imprimir un traslado que vino a mi poder, que más que todos los otros parece fiel. Suplico a vuestra merced no se desirva de ello, y tenga por bien que a esta ciudad de Cordoua, a quien tanta parte toca de la honra de tal hijo, se comuniquen impresos precetos tan dinos de ser sabidos, y hechos de un tan christiano y discreto cauallero que siempre puso por obra la virtud que aconsejó...».
Vid. Valdenebro y Cisneros (D. José María), La Imprenta en Córdoba, obra premiada por la Biblioteca Nacional. Madrid, 1900, pp. 19 á 21.
En 1623 D. Carlos Guajardo Fajardo obtuvo licencia del Consejo para reimprimir estos Proverbios por tiempo de cuatros años, pero esta reimpresión no llegó á efectuarse.
Hay una moderna lindísima, de cien ejemplares, publicada en Sevilla, 1888, por el bibliófilo D. Agustín Guajardo Fajardo de Torres, descendiente del autor.
He aquí el primero y el último de los Proverbios de Guajardo, manifiestamente imitados de Gómez Manrique y otros poetas del siglo XV:
Por el agosto la nieue
Parece contra razon,
Viene el agua sin razon
Quando en el estio llueue.
..........................................................
Guarnezcala de alto muro
Virtudes en derredor,
Y morará el fundador
De toda virtud siguro.
En este género de poesía paremiológica, Alonso Guajardo supera á Alonso de Barros y á Cristóbal Perez de Herrera, más conocidos que él, pero es inferior al catalan Setantí, autor de los Avisos de amigo.
Las dos ediciones que poseemos de la Doleria (Amberes, 1572, y París, 1614) son incorrectísimas, como impresas en país extranjero; pero como no tienen exactamente las mismas erratas, sirven á veces para corregirse la una á la otra. Con ambas va cotejado el texto de la presente reimpresión.
[469] «Por tener compañía al gran Rugiero». (Pág. 318). «Mejor sería hallar las fuentes de Merlin de amor y desamor para poner la vna al opposito de la otra y hazer morir Angélica por Reynaldos, y él que huyese de ella como del diablo». (Pág. 345). «No sea ella la de Ferraguto viuo, que llevaua a Ferraguto muerto». (Pág. 379). «Esto es lo bueno para entrar y salir, como hazia Malgessi ayudando sus doze pares». (Pág. 379). «Deues hauer soñado con Carcel de Amor ó Guarino Mezquino» (pág. 331). «Estava en la gloria de Niquea, con los amores de Amadis». (Pág. 332, alusión á Feliciano de Silva). «Y encantar más tierras que el sabio Alquife». (Pág. 354), «Y no podrias darme mejor fiesta por discantar a mi plazer los ademanes de Zirfea, Reina de Cartas, esclava de Argenes» (pág. 361). «Mal año para don Galaor o cualquiera de los doze Pares». (Pág. 363). «Nuestro primo Heraclio... nos mete en trabajo aora de buscar Astolpho de Inglaterra con su hypogrifo, que le vaya por el meollo al cielo como hizo al de Orlando». (Pág. 369). «Quise tanto a vna que passara el arco de los leales amadores, pensando ser no menos querido della; mas a la postre, porque no me reyesse de los otros, uve de descender al infierno de Anastarax». (Pág. 372). Todavía hay otras alusiones á la literatura caballeresca italiana y española, común recreo de entonces.
[470] Pág. 331. «Por la calzada va el moro,—por la calzada adelante». (Pág. 356). «Y tu merced no sabe quándo es de dia, ni quándo las noches sone, como dezia el prisionero». (Pág. 364). «Y dile recibí cartas que Alfama era tomada». (Pág. 372). «Madre y hija son entrambas,—y esta noche se nos vone: palabras que yban diziendo—monedas de oro sone, que se mataron por dos,—que no valen medio none». (Pág. 339, parece contrahecho de burlas á imitación de los antiguos). «Yerros hechos por amores—dignos son de perdonare» (id.). «Parildo, infanta, parildo,—que assi hizo mi madre a my». (Pág. 351). «Vuelta, vuelta, los franceses—con corazon a la lid». Cita tambien las coplas de Jorge Manrique (pág. 345), y algún cantarcillo popular: Vuélvete á tu majada, pastor,—toma tu zurron,—que no hay más dongolondron (pág. 364).
Los pocos versos que hay en la Doleria son casi todos de la antigua escuela, salvo algún pésimo soneto. En los versos cortos tiene más soltura y gracia:
Damas, si soys tristes,
Vos lo merescistes.
De ser muy risueños
Lloran vuestros ojos,
Tengan sus enojos
Como vos los sueños.
Damas, mal dormistes,
Pues tan mal soñastes,
Si assi recordastes,
Bien lo merecistes (pág. 386).
[471] Ya en la dedicatoria al Duque de Medinaceli alega Pedro Hurtado ciertas palabras de Alcibíades en el Simposio platónico: «V. Excellencia la defienda (esta comedia), y tome, no por liuiana o sensual como paresce, sino por los Sylenos que dizen de Alcibiades (eran estos Sylenos ciertas caxuelas pintadas por de fuera, con figuras de Satyros y otros animales desprezibles (sic) y ridiculos, mas lo de dentro no tenía precio)». (Pág. 312).
Del Enchiridion de Epicteto procede este pasaje:
«Astasia.—Conviene representar tu parte d' esta comedia con los habitos que el maestro lo ordenare.
«Idona.—No lo entiendo.
«Astasia.—Yo te lo declararé; este mundo es el Theatro, nosotros las figuras, Dios el que ordena la comedia; en ser Rey en ella, Monarcha, o capitan, no está la gloria, sino en representar bien su figura cada vno, o sea de loco, de cozinero, labrador, pastor o moço de cauallos. Es menester obedescer al hado y no extrañar lance ninguno, porque viene de alta mano». (Pág. 326).
Las escenas en que intervienen Morpheo y Charon parecen sugeridas por los diálogos de Luciano, que está nominalmente citado más de una vez: «Llamaríamos a Luciano en nuestra ayuda o a Charon, que es el verdugo d' estas burlerias». (Pág. 329).
Hay también algunas reminiscencias del Asno de Oro, leído en la traducción de Cortegana, como lo prueba la sustitución del nombre de la criada de la hechicera (Photis en el original latino) por el de Andria.
«Asosio.—Hablas como reyna; esa es la más cierta experiencia. Pero no sea éste el de Apuleyo, y tú Andria para mí? No amala acá, vernia a ser asno toda mi vida.
«Doleria.—No ves que estamos en el mes de mayo, y que terniamos a la ora rosas?
«Asosio.—O pese al mundo, en mayo fue lo otro; pero el asno primero huvo ciertos palos, y seruió mil amos con cien mil lazerias.
«Doleria.—Sí, mas ya estamos aduertidos, y esso fue en Thesalia.
«Asosio.—Doyle al diablo, que en cualquiera parte se hallan ya Milones y ladrones». (Pág. 352).
[472] Pág. 313 del tomo presente.
[473] Pág. 336: «Todavia quiero que me prometas trabajar de contentarte y creresme». Pág. 339: «Hasta la teneres en la mano». Pág. 353: «Para acabares a las dos». Pág. 357: «Dexareste engañar». Pág. 363: «En qué te offendí para me offenderes? en qué te burlé para me burlares?». Pág. 369: «Es una salsa para comereste los dedos de sabrosa». Pág. 370: «Burlareste de mí y hazeresme morir con tus descuydos?».
[474] «Bandida de sí la carne» por «desterrada». (Pág. 328). «Pero no hazes que irme a la mano rústicamente» (pág. 357). «Los officiales haziendo el reporte de lo que por las manos passa» (p. 382). «No hay en él que la sombra». (Pág. 383).
También se nota algún italianismo, como escabello (pág. 350), estriega por bruja (pág. 375), y bastantes latinismos, entre ellos colligantia (pág. 371) y parentes en vez de parientes (pág. 336). Algunas voces, como tristoño (pág. 360) y amadiosa (pág. 361), que tienen visos de portuguesas, pueden ser extremeñísmos ó leonesismos. La primera se encuentra en las farsas pastoriles compuestas en tierra de Salamanca á principios del siglo XVI.
[475] La vida militar y política de Mendoza merece un libro que no ha sido escrito aún, y cuya base debe ser su riquísima correspondencia diplomática, aprovechada ya, aunque no completamente, por los historiadores franceses. Dos preciosos artículos del Sr. Morel-Fatio, publicados en el Bulletin Hispanique de 1906 (Don Bernardino de Mendoza. I, La Vie. II, Les Œuvres), son, hasta ahora, la más cabal biografía del autor de los primeros Comentarios de los guerras de los Paises Baxos.
[476] Li Commentari di Francesco Verdugo delle cose sucese in Frisia nel tempo che egli fu Gobernatore e Capitan Generale in quella provincia. Non mai prima messi in luce et tradotti della lingua Spagnuola nell'Italiana. Con la vita del medesimo Verdugo. Dedicati da Girolamo Frachetta all Illustris. et Eccellentis. Sig. Don Giovan Alfonso Pimentelo d'Herrera, Conte di Benevento, Vicerè & Capitan Generale del Regno di Napoli. In Napoli, nella Stamperia di Felice Stigliola, à Porta Reale. M. DCV (1605).
[477] Comentario del coronel Francisco Verdugo, De la guerra de Frisa: en XIIII Años que fue Gouernador y Capitan general de aquel Estado, y Exército, por el Rey D Phelippe II. N. S. Sacado a luz por D. Alfonso Velazquez de Velasco. Dedicada a D. Francisco Ivan de Torres, Comendador de Museros, de la Orden de Santiago; Alcayde perpetuo de la Casa Real de Valencia, del Consejo Colateral de S. M. &. En Napoles. Por Iuan Domingo Roncallolo, 1610. Con licencia de los superiores.
8.º 18 hs.
Reimpreso por los Sres. Fuensanta del Valle y Sancho Rayón en su Colección de libros españoles raros ó curiosos, tomo II (Madrid, 1872).
[478] PP. 1-2 de la reimpresión.
[479] Curiosidades de la Historia de España. Tomo III. El Coronel Francisco Verdugo (1537-1595). Nuevos datos biográficos (Madrid, Rivadeneyra, 1890), pp. 39 y 40.
[480] Véase, como muestra, el principio de una de las narraciones más felices: «El invierno entraba áspero, y nuestra gente, por lo que habia padecido en el sitio y la extrema necesidad que pasaba, estaba muy descontenta, por lo cual invié á llamar á Tassis para que recogiendo el trigo que se pudiese hallar en la Tuvent, lo llevase dentro de la villa. Y considerando que habia mucho tiempo que no llovia, y que ordinariamente hácia la fin del otoño, como no llueva, el Rin está más baxo que en todo el año, y por consiguiente los demás brazos dél, y más con los vientos orientales; venido, le ordené que buscase vado, no dudando de que le hallaria (por tener alguna experiencia de aquel rio, del tiempo del Duque de Alba, el cual me invió de guarnicion á Deventer con el coronel Mondragon), y hallándole, que pasase y tentase si por detras podria ganar los fuertes que el enemigo habia dexado, y en caso que no, se entrase por la Velluva adelante a executar las contribuciones que habian prometido y no pagado y para este efecto le proveí de más gente de la que él tenia. Avisóme que habia hallado el vado, y que pasaba y seguia la orden que yo le habia dado. Hubo dificultad en el pasar, porque por el rio venian ya los hielos grandes, por los cuales se perdieron algunos de nuestra caballeria; la infanteria pasaba en barcas y a ancas de caballos, muy poco a poco y con mucho trabajo. Hacía una niebla tan espesa, que impedia que los de los fuertes del enemigo no los viesen, mas oyendo algun ruido, inviaron cuarenta o cincuenta soldados a reconocer, y hallaron que los primeros de nuestra infanteria habian pasado, y que, hecho fuego, se estaban calentando alrededor de él, y por la escuridad de la niebla estuvieron muy cerca unos de otros antes de verse. Nuestros soldados desesperadamente cerraron con ellos, sin capitanes, porque todos estaban de la otra parte del rio ocupados con Tassis en hacer pasar la gente, fuéronlos siguiendo hasta hacerlos meter en su fuerte, y con el mesmo ánimo cerraron con él, y ayudandose los unos a los otros con las picas y alabardas lo mejor que pudieron, le entraron y degollaron más de cien hombres». (Pág. 83).
[481] Pág. 106 de la ed. de Rivadeneyra (Historiadores de sucesos particulares, tomo II).
[482] Odas a imitacion de los siete salmos penitenciales del Real Propheta David, por Diego Alfonso Velazquez de Velasco. Al Ilmo. y Excmo. Señor D. Pedro Enriquez, Conde de Fuentes, d' el Consejo d' Estado d' el Rey Catolico nuestro Señor. En Amveres. En la Emprenta Plantiniana. Año M. D. XCIII.
8.º 67 pp. inclusos los preliminares, un soneto con que termina y dos hojas más con un Preuilegio y tres aprobaciones. Lleva dos escudos de armas, el del impresor Plantino y el del Mecenas, y una lámina del rey David, todo ello grabado en cobre.
Fueron reimpresas estas odas por D. Francisco Cerdá y Rico, en el curioso volumen titulado: Poesías Espirituales escritas por el P. M. Fr. Luis de Leon, del Orden de S. Agustin; Diego Alfonso Velazquez de Velasco; Fr. Paulino de la Estrella, del Orden de S. Francisco; Fr. Pedro de Padilla, del de N. S. del Carmen, y Frey Lope Felix de Vega Carpio... En Madrid: en la Imprenta de Andrés de Sotos. Año de M. DCC. LXXIX (1779).
8.º pp. 61-120.
[483] La identidad entre el autor de las Odas y el de la Lena, admitida por Barrera, Salvá y otros bibliógrafos, no creo que esté sujeta á contradicción alguna, aunque nunca falta quien arme caramillos sobre fútiles temas. En la dedicatoria de la segunda obra parece que se alude con bastante claridad á la primera: «Con fin de aliviar á V. S. algun rato en la vacacion de sus graues ocupaciones, renouando el reconocimiento de su seruicio»... «sus heroicas virtudes... llaman a celebrarlas al humilde talento que antes de ahora he dedicado a V. E.» Y, en efecto, la Lena era la segunda obra que Velázquez dedicaba al conde de Fuentes.
Las iniciales D. A. V. D. V. que campean en la portada lo mismo pueden interpretarse Diego Alfonso Velázquez de Velasco (forma usada en las Odas) que Don Alfonso Velázquez de Velasco. La dedicatoria nos deja en la misma perplejidad, pues aunque está firmada con los apellidos enteros, los hace preceder de la inicial D.
Son verdaderamente extrañas las transformaciones que ha sufrido el nombre de este autor. Don Luis José Velázquez, en sus Orígenes de la poesía castellana (2.ª edición, pág. 99), le convierte en D. Alfonso Uz de Velasco, y lo mismo Mayans en su Rhetorica. Otros le han llamado eclécticamente Uz, Vaz ó Velázquez de Velasco. ¡Tanta confusión puede nacer de una sencillísima abreviatura!
[484] La Lena por D. A. V. D. V. Pinciano. Ilustriss. y Excellentiss. S. D. Pedro Enriquez de Azebedo, Conde de Fuentes, d' el Consejo d' Estado, Gouernador del de Milan y Capitan General en Italia, por el Rey Católico N. S. (Escudo del impresor). En Milan. Por los herederos del quon (quondam) Pacifico Poncio et Iuan Bautista Picalia, compañeros, 1602. Con licencia de los Superiores.
16.º 5 hs. prls. y 276 páginas.
La dedicatoria está firmada en Milán á 1 de abril de 1602.
—El Celoso, por D. Alfonso Vz. de Velasco. A D. Iuan Fernandez de Velasco, condestable de Castilla y Leon, duque de Frias &., del Consejo d' Estado, y presidente d' el de Italia por el rey nuestro señor. En Milan, por los herederos del q. (quondam) Pacifico Poncio y I. Baptista Piccalia, compañeros, año 1602. Con licencia de los Superiores.
8.º 278 páginas. La nueva dedicatoria al Condestable está firmada á 15 de septiembre de 1602, en Milán.
—El Celoso, por D. Alfonso Vz. de Velasco. Barcelona, por Sebastian Cormellas, 1613.
12.º 14 hs. prls. y 134 foliadas.
La aprobación de Fr. Tomás Roca es del 20 de noviembre del mismo año.
El Celoso fué reimpreso por D. Eugenio de Ochoa, siguiendo, al parecer, la edición de Barcelona, en el tomo I del Tesoro del Teatro Español de la colección de Baudry (París, 1838).
Al reproducir nuevamente la Lena con su primitivo título hemos tomado como texto el de la primera edición de Milán, anotando las variantes de El Celoso.
Pacífico
Or mi torna in memoria
C'ho in casa una gran botte, che prestatami
Quest' anno al tempo fu della vendemmia
Da un mio parente, acciocchè adoperandola
Per tino, le facessi l'odor perdere
Ch' avea di secco: egli di poi lasciata me
L' ha fin adesso. Io vô lo vo nascondere
Tanto che questi che verran con Fazio,
Cercato a lor bell'agio ogni cosa abbiano.
Corbolo
Vi capirâ egli dentro?
Pacifico
Ed a suo comodo.
(La Lena, a. III, sc. VII).
Opere Minori in verso e in prosa di Lodovico Ariosto, ordinate e annotate per cura di F. L. Polidori. Tomo II. Florencia, ed. Le Monnier, 1857. (Pág. 320).
[486] «Ramiro.—Vea yo á Vs. ms. señores de dos grandes ciudades.
«Macias.—Qué tan grandes, por vida mía?
«Ramiro.—Por lo menos, como la de Sumtien de la China, que (si no miente el que lo escriue) ha menester un hombre, para atrauessarla de puerta a puerta, caminar con buen cauallo todo vn dia sin pararse (esto sin los arrabales, que son otro tanto), y es de tanta gente, que en media hora pueden juntar doscientos mil combatientes, los cien mil a cauallo». (Pág. 429).
Parece clara la alusión satírica á la Historia de la China del P. Mendoza, y á la carta del Soldado de Cáceres, que contra ella escribió el Condestable.
[487] Teatro popular. Novelas Morales para mostrar los géneros de vidas del pueblo y afectos, costumbres y passiones del animo cō aprouechamiento para todas personas... Por D. Francisco de Lugo y Dávila. En Madrid. Por la viuda de Fernando Correa Montenegro. Año M. D. C. XXII. A costa de Alonso Perez.
(Reimpreso por D. Emilio Cotarelo en su Colección Selecta de Antiguas novelas españolas, Madrid, 1906, t. I.)
La novela del médico de Cádiz es la sexta de las incluídas en el tomo.
[488] Vid. pp. 392, 396 y 407: «No soñaua el que pintó niño á Cupido, porque propiamente el amar es de los moços...».
Quicumque ille fuit, puerum qui pinxit Amorem,
Nonne putas miras hunc habuisse manus...
(Propert., Lib. II, eleg. IX).
[489] Como la siguiente, que es de origen esópico y también está en los Cento Novelle Antiche:
«Acuerdome ahora de qu'estando un malhechor en la escalera, le presentaron vna moza perdida coxa, para librarle si se quisiesse casar con ella; y al punto que la vio, boluiendo al verdugo, dixo: Hazé presto, hermano, vuestro oficio, que renquea». (Pág. 408).
[490] Compárese el monólogo de Macías (pág. 393) con el final del primer acto de la Nise lastimosa:
«Con quánta fuerça, o Amor, arrojas las inuisibles flechas, cuyas heridas se sienten en medio del coraçon, donde con ser ciego tan incierto aciertas, derramando por las venas el oculto veneno, con que enciendes la pureza de los más elados. Qué cetro ay que te pueda hazer resistencia, teniendolos todos a tu dominio sujetos? Quién puso a Troya en tanta ruina y desuentura, que d'ella no dexó casi cenizas? Quién afeminó el robusto y fuerte braço de Hercules, y puso en sus vengadoras manos, en lugar de la pesada maça, vna ligera rueca? Si no tú, que escudriñando los más escondidos senos del mar, en su profundo abismo a los mudos peces enciendes, a las aues en la region del aire no perdonas; ni menos a los brutos animales, a quien traes en continua guerra. Qué braueza muestran los feroces leones, los crueles tigres, los fuertes toros y los ligeros cieruos, quando se sienten heridos de su flecha! Al fin, todo este mundo, y el que no vemos, no es otra cosa sino una vnion y suaue liga con que todas estan trauadas; tú las crias, conseruas y entretienes; por ti respiran y no se acaban; serian los hombres peores que las fieras si tú no fuesses el cebo y alimento de sus coraçones». (Pág. 393).
¡Oh con cuánta crueza y osadía
Sus flechas contra todo el mundo arroja!
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En el medio del alma siempre acierta,
Este joven cruel, cruel y ciego,
De alli derrama por las altas venas,
Su tósigo mortal, su fuego vivo...
...Todos á su yugo
Están sujetos, sabios, altos, fuertes,
Del poderoso rey el ceptro rico...
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O Troya, Troya, ¿quién te puso fuego,
Y no dejó de ti ni aun las cenizas?
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Y tú, de Alchimena hijo valeroso,
¿Por qué la piel dejaste leonina?
¿Por qué la fuerte maza, las saetas?
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¿Por qué aviltaste con mujeril traje
Aquel robusto cuerpo, y ocupaste
con huso y rueca aquellas crudas manos?
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Coro
Tambien el mar sagrado
Se abrasa en este fuego...
Tambien las ninfas suelen,
En el húmido abismo
De sus cristales frios,
Arder en estas llamas;
Tambien las voladoras
Y las músicas aves,
Y aquella sobre todas
De Júpiter amiga...
¡Qué guerras, qué batallas
Por sus amores hacen
Los toros; qué braveza
Los mansos ciervos muestran!
Pues los leones bravos
Y los crueles tigres,
Heridos desta flecha,
¡Cuán mansos que parecen!
¿Qué cosa hay en el mundo
Que del amor se libre?
Antes el mundo todo,
Visible, y que no vemos,
No es otra cosa en suma,
Si bien se considera,
Que un spirito inmenso,
Una armonía dulce,
Un fuerte y ciego nudo,
Una suave liga
De amor, con que las cosas
Están trabadas todas.
Amor puro las cría,
Amor puro las guarda,
En puro amor respiran,
En puro amor acaban!...
Seriamos peores
Los hombres que las fieras
Si Amor no fuese el cebo
De nuestros corazones...
El origen remoto de este pasaje está en Virgilio (Georg., III, v. 242 y ss.):
Omne adeo genus in terris hominumque, ferarumque
Et genus aequoreum, pecudes, pictaeque volucres,
In furias, ignemque ruunt. Amor omnibus idem...
Pero el desarrollo pertenece á Antonio Ferreira, y de su imitador Bermúdez le tomó Velázquez de Velasco, como lo prueban las frases que he subrayado.
[491] Vid. Milá y Fontanela, Obras Completas, tomo V, pág. 322:
«Se ve que los habitantes de Babia (en Asturias) pasaban por hombres de pocos alcances y que se les atribuían costumbres ridículas, como de los de otros pueblos se cuenta que quisieron secar velas al horno ó pescar la luna reflejada en un charco, etc. La circunstancia de ser Babia país en todo ó en parte montuoso conviene con tan extraña siega y con la errada opinión de los habitantes de tierras llanas que miran como lerdos á los montañeses... La Crónica ó Estoria general atribuída á D. Alfonso el Sabio, al explicar el origen del nombre del famoso caballo Babieca, habla, como de cosa sabida, de la significación despectiva que ya se daba á la misma palabra».
[492] Véase el precioso folleto de D. Narciso Alonso Cortés, Noticias de una corte literaria (Valladolid, 1906), que en breve espacio contiene gran suma de datos nuevos, expuestos con notable discreción y amenidad.
[493] «Lena.—Este es el más sospechoso animal que sabemos, y al presente está tocado de tan rauiosos celos, que se le comen biuo. Ha sido casado dos vezes, y de primera muger tiene vna hija llamada Casandra, de diez y seis a diez y siete años, encerrada en vn aposento como vna muda, tan oscuro que a medio dia se la pueden dar buenas noches, sin consentir que trate con nadie; diziendo que la donzella es como flor cubierta de rocio, que por poco que la toquen se marchita... No quiere que coma bocado de carne fresca, porque halla que solicita y despierta el apetito de la salada; y de la miseria que la embia para sustentarse haze antes anotomia, temiendo no aya dentro alguna contraseña. Si meten alguna cesta de paños o de otra cosa, lo rebuelue de abaxo arriba; porque vna Reyna de Escocia (dize) s'enamoró de su enano, y que dentro de vna canasta se le metieron en su cámara. Quiere que los criados hablen como por señas, porque no los oyan las mugeres, guardandolas como si fuesen yeguas del relincho y salto del cauallo«(pág. 391).
Hay también una remota analogía con El Celoso Extremeño, en lo que cuenta Vigamón, criado del avaro Aries: «De manera, hermano, que soy medio biuo, sin más conversacion que la de vn negro boçal que cura el cauallo, con quien passo mis ratos, hartandonos ambos de zinguerrear en una guitarra más destemplada que discante de ramera». (Pág. 413).
[494] Aunque en la página LVII digo que no he visto en España ningún códice de comedias elegíacas, existe por lo menos uno que contiene la de Vetala. Es el CCLXXXVIII de la biblioteca del Cabildo de Toledo, manuscrito en vitela, del siglo XIII, procedente de la librería del Cardenal Zelada. Empieza con los libros de Ponto y de Remedio Amorís, de Ovidio, y prosigue desde el folio 63 al 73 con el Pamphilus de Amore.
Vid. Catálogo de la librería del Cabildo Toledano, por D. José María Octavio de Toledo. 1.ª Parte. Manuscritos, pág. 141. (Publicado por la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos).
Advertiré finalmente, ya que esta sola nota me queda para hacerlo, que la cuestión relativa á la parte que pudo tener D. Alfonso Velázquez de Velasco en la redacción de los Comentarios del Coronel Verdugo parece resuelta, después de la excelente edición crítica que de este libro ha publicado el profesor Enrique Lonchay, bajo los auspicios de la Comisión Real de Historia de Bélgica (Comentario del Coronel Francisco Verdugo... publié par Henry Lonchay, Bruselas, 1899). El inteligente editor restaura el verdadero texto de la obra, tomando por base la edición de 1610, cotejada con un manuscrito de la Biblioteca Nacional de París, que contiene importantes pasajes suprimidos en el texto impreso, como ya hizo notar el Sr. Morel-Fatio (Catalogue des manuscrits espagnols de la Bibliothèque Nationale de París, pág. 79, núm. 187, París, 1892). Además de estas supresiones, que recaen principalmente sobre los lugares en que Verdugo se queja de Alejandro Farnesio, pueden atribuirse á Velázquez muchas correcciones de estilo, si es que el mismo coronel no las había hecho ya en el original que le entregó en Bruselas, y que debemos suponer mejor que ninguna de las copias. La de París, única que hoy se conoce, es mala é incompleta.
M. Menéndez y Pelayo.