NOTAS:

[23] En el manuscrito, en un principio, «Laura». Ema se llamaba la hermana de Felice Bauer, con la que Kafka permaneció en contacto aun después de la ruptura de relaciones con Felice.

[24] En el manuscrito, después de «ordinario» aparece tachado «estatal». Kafka se decantó así por mantener cierta ambigüedad respecto a la calificación del tribunal, aunque todas las referencias refuerzan la impresión de que se trataba de una organización al margen del Estado.

[25] En el manuscrito, en un principio, «abogado Massal». En «yiddisch» «massel» significa «suerte». «Huid» significa «favor» o «benevolencia».

[26] A continuación, tachado en el manuscrito: «Esa alabanza no hizo efecto alguno en la muchacha, ni siquiera le impresionó lo que el tío dijo a continuación: "Puede ser. No obstante, te enviaré lo más pronto posible, incluso hoy mismo, una enfermera. Si no cumple con sus obligaciones, la despides, pero hazme el favor e inténtalo. En este ambiente y con este silencio no se puede vivir". "No siempre es tan silencioso—dijo el abogado—. Sólo tomaré a tu enfermera si es algo obligatorio". "Lo es"—dijo el tío.

[27] Tachado en el manuscrito: «El escritorio, que casi ocupaba la habitación en toda su longitud, se hallaba cerca de la ventana. Estaba de tal manera dispuesto que el abogado daba la espalda a la puerta. Así, el visitante tenía que atravesar toda la habitación como un intruso antes de poder ver el rostro del abogado, si éste no tenía la amabilidad de volverse hacia el visitante».

[28] Tachado en el manuscrito «para terror del acusado». Según M. Pasley, Kafka se inspiró en la obra de Freud El Moisés de Miguel Ángel para la descripción de la actitud del juez retratado.

[29] En un principio Kafka planeó terminar el capítulo con esta frase. En el manuscrito aparece la palabra «Fin». No obstante, más tarde se decidió por continuar el capítulo para dar una mayor consistencia al argumento.

[30] Kafka tuvo problemas para terminar este capítulo y no quedó satisfecho. Se ha conservado otra continuación, publicada por Max Brod: «Cuando salieron del teatro lloviznaba ligeramente. K estaba cansado por la mala representación. El pensamiento de que tenía que albergar a su tío le deprimía, precisamente ese día necesitaba hablar con F. B., podría haber encontrado una oportunidad para verla. La compañía del tío, sin embargo, se lo impedía. Salía un tren nocturno que el tío podía coger, pero convencerle para que se fuera ese día, en que habían estado tan ocupados con el proceso, era completamente imposible. No obstante, K hizo el intento, aunque sin esperanzas: "Temo, tío—dijo—, que necesitaré tu ayuda en el futuro. Aún no sé en qué, pero la necesitaré con toda seguridad". "Puedes contar conmigo—dijo el tío—, no paro de pensar en cómo te puedo ayudar". "Eres el mismo de siempre—dijo K—, sólo temo que la tía se enoje conmigo si te pido que vuelvas a la ciudad". "Tu asunto es mucho más importante que esas molestias". "En eso no coincido—dijo K—, no quiero separarte inútilmente de la tía. Te necesitaré muy pronto, así que podrías irte a casa mientras tanto". "¿Mañana?"—dijo el tío. "Sí, mañana—respondió K—, o, tal vez, lo más cómodo sería que viajases esta misma noche en el tren nocturno"».