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Apuntes para una Gramática Valenciana Popular

Chapter 10: PARTE CUARTA ORTOGRAFÍA
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About This Book

El libro ofrece una gramática popular del valenciano diseñada como un calco comparativo de la gramática castellana, con preliminares sobre alfabeto y fonética y secciones que tratan la analogía (artículo, sustantivo, adjetivo, pronombre, verbo —auxiliares, regulares, irregulares, impersonales, defectivos, reflexivos— participio, adverbio, preposición, conjunción, interjección y figuras de dicción), una parte de sintaxis (regular, figurada y vicios de dicción), prosodia y ortografía, y apéndices con normas para adaptar voces castellanas; mezcla exposición normativa y ejemplos del habla popular para proponer una ortografía práctica y accesible.

Adverbios de tiempo

Anteayer. . . . . . . . . Despusahir.
Ayer. . . . . . . . . . . . . Ahir.
Hoy. . . . . . . . . . . . . . Huí.
Mañana. . . . . . . . . . Demá.
Pasado mañana. . . . Despusdemá.
Ahora. . . . . . . . . . . . Ara.
Antes. . . . . . . . . . . . Avans, ans.
Después. . . . . . . . . . Después, demprés.
Luego. . . . . . . . . . . . En acabant.
Tarde. . . . . . . . . . . . Tart.
Temprano. . . . . . . . Enchorn.
Pronto. . . . . . . . . . . Pronte.
Siempre. . . . . . . . . . Sempre.
Nunca. . . . . . . . . . . . May.
Jamás. . . . . . . . . . . . Chamay.
Ya. . . . . . . . . . . . . . . Ya.
Mientras. . . . . . . . . . Mentres.
Todavía, aun. . . . . . . Encara.
Cuando. . . . . . . . . . . Cuant, á la que.
Hogaño. . . . . . . . . . . Hogañ.
Antaño. . . . . . . . . . . Antañ.
Entonces. . . . . . . . . Entonses, llavors.

De lugar

Aquí. . . . . . . Así. | Allá. . . . . . . . . .Allá.
Ahí. . . . . . . . Ahí. | Arriba. . . . . . . .Dalt, amunt.
Hacia acá. . . . Desá, ensá. | Abajo. . . . Baix, avall.
Hacia allá. . . . Dellá, enllá. | Atrás. . . . . . Arrere.
Cerca. . . . . . . Prop. | Detrás. . . . . . . . Darrere.
Lejos. . . . . . . . Llunt. | Adelante. . . . . . Avant.
Donde. . . . . . Ahont. | Delante. . . . . . . Davant.
Dentro. . . . . . Dins. | Encima. . . . . . . Damunt.
Fuera. . . . . . . Fòra. | Enfrente. . . . . . Enfront.
Allí. . . . . . . . . Allí. |

De modo

Bien. . . . . . . . . . . . . . Be.
Mal. . . . . . . . . . . . . . Mal.
Como, cual. . . . . . . . Còm.
Así. . . . . . . . . . . . . . . Aixina.
Apenas. . . . . . . . . . . Apenes.
Aprisa. . . . . . . . . . . . Apresa.
Espacio. . . . . . . . . . . Espay.
Adrede. . . . . . . . . . . Apòsta.
Claro. . . . . . . . . . . . . Clar.
Buenamente. . . . . . . Bonament.
Malamente. . . . . . . . Malament.

De cantidad

Muy. . . . . . .Mol, ben. | Nada. . . . . . . Res, no res.
Mucho. . . . . Molt. | Casi. . . . . . . . . . Casi.
Poco. . . . . . . Pòc. | Cuanto. . . . . . . Cuant.
Bastante. . . . Prou. | Bien. . . . . . . . . Ben.
Demasiado. . Masa. |

De comparación

Mas. . . . . . . . . . . Mes.
Menos. . . . . . . . . Menos, meñs, manco.
Mejor. . . . . . . . . Millor.
Peor. . . . . . . . . . . Pichor.
Tan, tanto. . . . . . Tan, tant.
Cuan, cuanto. . . . Cuan, cuant.

De orden

Primeramente. Primerament.
Sucesivamente. Susesivament.
Ultimamente. Ultimament.

De afirmación

Sí. . . . . . . . . . . . . .
Cierto. . . . . . . . . Sert.
También. . . . . . . Tamé, també.
Efectivamente. . . Efectivament.

De negación

No. . . . . . . . No. | Tampoco. . . . Tampòc.
Ni. . . . . . . . Ni. | Nada. . . . . . . Res (19)
Nunca. . . . . May. |

De duda

Acaso. . . . . Acás. | Tal vez. . . . . Tal vòlta.
Quizá. . . . . Quisap. | Puede ser. . . Pòt ser.

OTROS ADVERBIOS VALENCIANOS

En, ne.- Como ya hemos indicado al hablar de los verbos reflexivos, aquellos de entre estos que indican movimiento, añaden en todas sus formas al pronombre esta partícula que equivale, si bien se observa á un adverbio de lugar; me’n vach, es como decir me voy de aquí, y aunque á veces añadimos también otro adverbio ó un sustantivo como éntrat’en ahí, s’en ha anat al hòrt, siempre aquel conserva su carácter y da más fuerza á la frase.

Adés.- Puede traducirse al castellano por poco ha, hace un momento ó poco antes de ahora: creemos, sin embargo, que un oído fino no quedará satisfecho con estas traducciones en ciertas frases.

Ara mateix.- Este adverbio, de uso continuo entre nosotros, es el más general y completo que puede encontrarse entre los de tiempo, pues es á la vez, y sin modificación alguna gráfica ó fonética, de pasado, de presente y de futuro: cuando se usa en pretérito es sinónimo de adés; v. gr.: ¿Cuán has vengut? Adés ó ara mateix. En presente se puede traducir al castellanoliteralmente; verbigracia: Ara mateix estic pensant en això; ahora mismo estoy pensando en eso. En futuro viene á significar dentro de poco, de aquí un momento; v. gr.: ¿Tu vens? Ara mateix aniré.

En acabant.- En la mayoría de los casos es éste casi exactamente el representante en nuestra lengua del adverbio castellano luego; pero hay frases en que esa traducción parece que resulta algo deficiente, y es necesario decir en castellano al acabar ó cuando acabe, etc., lo cual ya no son adverbios, mientras que el en acabant valenciano lo es aun en esas circunstancias.

Lendemá, á lendemá, al sendemá.- Traducción literal del francés lendemain; es decir, el día siguiente á otro de que se trata.

Lendespusdemá.- Dos días después á aquel de que se habla: como el francés le surlendemain.

Talmateix ó tamateix.- Voz muy usual entre nosotros unas veces como adverbio y otras como conjunción: su traducción propia al castellano es poco menos que imposible; según los casos puede significar ya que, casi casi, puesto que, al fin y al cabo, pues si que, ¿de veras? y quizá algo más.

No mes ó numés.-Puede traducirse por apenas, tan solo ó solamente; pero en la mayoría de los casos no alcanzan de mucho estas voces su fuerza de expresión.

Arréu.- Tiene dos acepciones bastante diferentes entre sí: la primera puede traducirse por de cualquier modo, sin orden ni concierto; por ejemplo: les còses no se fan tan arréu, hiá que mirarse més en elles; en esta acepción suele á veces esta voz hacer oficios de adjetivo (común á masculino y femenino); v. gr.: No sigues tan arréu; no seas tan desordenado ó tan dejado. En la segunda acepción significa algo parecido á sucesivamente, sin interrupción ó sin excepción alguna; es decir, sin solución de continuidad aritmética ó geométricamente; v.gr.: En este carrer totes les cases arréu son de llauradors; es decir, sin exceptuar una: ¿Còm has venut la taròncha, triada ó arréu?; es decir, ¿escogida ó toda contada? En el comercio de fruta se llama también taròncha arréu á la que se transporta sin envase, ó sea á granel. El antiguo adverbio castellano arreo, hoy inusitado, creemos que debió ser la verdadera traducción de éste.

Malbé.- No se usa sino acompañado del verbo fer (hacer); fer malbé significa desperdiciar, maltratar, estropear ó echar á perder algo.

Chens.- No tiene equivalente en castellano; sin embargo suelen usarse en el lenguaje familiar dos frases adverbiales que lo representan con bastante propiedad; estas son ni gota y ni pizca, es decir, nada absolutamente de una cosa determinada; v. gr.: No queda chens d’aigua. -¿Y vi ne queda? –Tampòc ne hia chens. En ciertas frases, en vez de significar nada, debe mejor traducirse por algo; v. gr.: ¿Be tens chens de tabaco?, es decir, ¿tienes algo ó alguna cantidad de tabaco?
Cuando modifica verbos, adverbios y adjetivos es intraducible; el francés goulte y el italiano iota pueden representarlo en algunos casos, y en otros point du tout y niente affatto; es decir, el nada absolutamente español. Ejemplos: no’t vullc chens; no está chens llunt; no es chens grasiós.

Amuntó, bònacòsa.- No son sinónimos; no pueden, en la mayoría de los casos, usarse indistintamente estos dos adverbios, y sin embargo, á ambos debe aplicarse cuanto vamos á decir.
En castellano, después de mucho y muchísimo, ya no hay más; pero en valenciano tenemos los dos adverbios de que tratamos, los cuales, siendo en ciertos casos sinónimos de molt y moltísim, les superan otras veces en expresión y dan á la frase una fuerza que aquellos no alcanzan en manera alguna. La frase adverbial á montones y los adverbios italianos via y á iosa y el francés á joison quizá puedan dar una idea bastante aproximada de ellos. Bònacòsa es á veces sinónimo de pròu (bastante), pero recarga algo más la frase: verbigracia: Bònacòsa de treball m’ha costat; bastante trabajo me ha costado. Pero cuando se conoce la fuerza expresiva de amuntó es al modificar á otros adverbios y adjetivos; por ejemplo: amuntó alt: muy alto, en gran manera alto; amuntó llunt: muy lejos, excesivamente lejos: debe notarse, sin embargo, que amuntó nunca significa demasiado; para esto tenemos el adverbio masa. Bònacòsa nunca modifica adverbios ni adjetivos.

Ben.- Adverbio de cantidad ó aumentativo muy usado; se antepone á los adjetivos y les da más fuerza que mol, ó sea muy; v. gr.: Parla ben clar; que estiga ben ple: (traducción literal: Habla bien claro; que esté bien lleno).

Be.- Adverbio dubitativo, también de uso continuo como el anterior, pero siempre en principio de oración; v. gr.: ¿Be vòls vindre? ¿Be hu dirás? ¡Be se’n haurá anat!, etc. En todos estos casos tiene la frase igual sentido, lleve ó no el adverbio; pero de aquel modo resulta mucho más expresiva: es quizá este monosílabo, más que un adverbio, una partícula expletiva.

MODOS ADVERBIALES

Son tan abundantes las frases adverbiales, que sería tarea muy larga tratar aquí de su uso y equivalencia en castellano: para ello consúltense los Diccionarios de nuestra lengua, que en ellos, y no en las gramáticas, es donde realmente ha de estudiarse su apropiado empleo.

CAPÍTULO VIII
DE LA PREPOSICIÓN

Las preposiciones valencianas, equivalentes á las castellanas, son las siguientes:

A. . . . . . . . . . . . . . A.
Bajo. . . . . . . . . . . Baix.
Con. . . . . . . . . . . . En, ab.
Contra. . . . . . . . . Contra.
De. . . . . . . . . . . . . De.
Desde. . . . . . . . . . Desde.
En. . . . . . . . . . . . . En.
Entre. . . . . . . . . . . Entre.
Hacia, cabe. . . . . Caba, cap á, paca.
Hasta. . . . . . . . . . Hasta, fins.
Para. . . . . . . . . . . Pera.
Por. . . . . . . . . . . . Per.
Según. . . . . . . . . . Segóns.
Sin. . . . . . . . . . . . . Sinse, sense, sens.
So. . . . . . . . . . . . . So (poco usada).
Sobre. . . . . . . . . . Sobre.
Tras. . . . . . . . . . . . Tras (poco usada)

Ab, fins y sens están en completo desuso y se las sustituye siempre por en, hasta y sinse ó sense, respectivamente.

Pera (para) y per (por) no deben confundirse en valenciano, ya que la mayoría de los gramáticos catalanes aconsejan también que no se confundan.

Per cuando forma sinéresis con el artículo masculino, se escribirá sincopadamente sin apóstrofo ni separación alguna como lo hacen los portugueses y los italianos: Pel favor do rey; navigare pel Mediterraneo.

CAPÍTULO IX
DE LA CONJUNCIÓN

Conjunciones copulativas.- Son las mismas que en castellano, y, é, ni, que, y son aplicables á ellas las reglas de la Gramática de la Academia.

Conjunciones disyuntivas.- Ó, ú, ara, ya, be; también debe atenderse para el uso de éstas á lo preceptuado para sus equivalentes castellanas.

Conjunciones adversativas.- Las más usuales son: mes, pero, sino, aixina, encara que, mes que, si be, antes be, mes be, no obstant y algunos otros modos adverbiales que lo mismo que en castellano suelen emplearse como conjunciones: la castellana sin embargo es bastante usada, al menos entre las clases ilustradas, pero no debe dársele carta de naturaleza; si al menos se hubiera valencianizado como el antes be ó el no obstant...

Conjunciones condicionales.- Son poco más ó menos las mismas que en castellano: si, còm, en tal que, sempre que, donat que, ya que, etc.

Conjunciones causales.- Suelen emplearse las siguientes: per, perque, pues, pues que, ya que, supòst que, per això.

Conjunciones continuativas.- Pues, aixina que, igualment.

Conjunciones comparativas.- Còm, aixina, aixina còm, be còm.

Conjunciones finales.- Pera, per, en fi, per fi, á fi de que.

Conjunciones ilativas.- Conque, pues, luego, per consiguient.
Las conjunciones puix y donchs, muy usadas antiguamente, se han sustituído hoy por la castellana pues en todo el reino.

CAPÍTULO X
DE LA INTERJECCIÓN

Las interjecciones propiamente dichas son poco más ó menos en valenciano las mismas que en castellano: ¡ah! ¡oh! ¡ay! ¡oy! ¡huy! ¡eh! ¡bah! ¡ca! ¡hola! ¡ojala! etc.: en cuanto á las demás palabras que siendo en realidad nombres, verbos ú otras partes de la oración suelen usarse como interjecciones, es tan grande su número y tal su variedad, que es imposible indicarlas: así, para llamar la atención de alguien, decimos: ¡che! ¡chica! ¡dòna! etcétera, etc.; para denotar admiración usamos estas mismas y las de ¡Válgam Deu! ¡Mare de Deu!: con éstas y ¡Deu meu! expresamos el dolor y la aflicción (20); para dar ánimo ó prisa, decimos, ¡vinga!, ¡vacha!, ¡au!, ¡amunt!, ¡avant!, ¡apresa!, etc; para aprobar ¡be!, ¡bo!, ¡molt be!, ¡bueno! y otras; para detener ó arrear las caballerías, ¡sò!, ¡aixa!, ¡arre!, ¡au!, y un sonido particular que puede representarse por tc y que se articula uniendo y separando rápidamente del extremo derecho del paladar el borde de la lengua correspondiente al mismo lado: como este sonido tenemos algunos otros en los que, aunque parezca raro, sólo entran consonantes, como el que solemos emplear para demostrar indiferencia ¡ps!; el que usamos paraimponer slencio ¡chs!; el que sirve para llamar á alguien ¡cht! y algunos otros.

CAPÍTULO XI
FIGURAS DE DICCIÓN

Es el valenciano una lengua que á causa, sin duda, de los muchos años que está en absoluto á merced del pueblo sin que nadie se haya ocupado en dar reglas para su uso, es tan propensa al empleo de las figuras de dicción, que aunque muchas de ellas fueron indudablemente vicios en su origen, hay que tomarlas hoy como tales, dada la generalidad de su empleo.

Tenemos en primer lugar en este caso la serie innumerable de las palabras terminadas en ada, en las cuales hemos suprimido la casi totalidad de los valencianos la última sílaba, transformando por tanto su antigua desinencia en la moderna en á aguda: esto se ha hecho no sólo con los participios femeninos, según dijimos al hablar de ellos, sino con toda clase de voces sean sustantivos ó adjetivos, pues decimos troná, galtá, casá, etc.

Usamos asimismo de la apócope en algunas otras voces de uso constante como casa, encara, diciendo por ejemplo ENCÁ no vach á CA mon tío.

Otras veces suprimimos letras al principio (aféresis) ó en medio (síncope) de las palabras, y decimos, Sentet por Visentet, dam por dónam y pa por pera (preposición); v. gr.: Sentet, dam això pa mi. Pero donde más se emplean estas figuras es en las palabras terminadas en ador, adora y esa, en las cuales casi puede asegurarse en absoluto que se suprime la d ó la s; así decimos, mocaor y llauraora en vez de mocador y llauradora, perea y riquea por peresa y riqueza.

Empleamos también en muchos casos los metaplasmas por adición, y decimos por ejemplo: estisores, estenalles, allar, en vez de tisores, tenalles, llar; y por alteración, como quidrar por cridar, auhia por aihua ó aigua.

Ya se habrá observado que todos los ejemplos anteriores son escogidos adrede de entre aquellas palabras cuyo uso es tan general y admitido, que á nadie le suenan ya mal: en cuanto á otras muchas transformaciones, que aunque más ó menos usadas conceptuamos viciosas, las estudiaremos al hablar de los vicios de dicción.

Excusamos hablar del metaplasmo llamado contracción, porque ya nos ocupamos de esto en otros capítulos.

Respecto á la elisión de letras en la unión de las palabras, figura de que tanto se usa y abusa en valenciano, diremos algo en la ortografía al tratar del apóstro

PARTE SEGUNDA
_____
SINTAXIS

Consecuentes con lo dicho en el prólogo, esta parte de nuestra Gramática será relativamente reducida, puesto que la mayoría de las reglas sintácticas por que se rige el valenciano son comunes, no sólo al castellano, sino á los demás idiomas congéneres: que el adjetivo, el artículo, el pronombre y el participio, conciertan con el nombre en género, número y caso; que el nombre y el pronombre conciertan con el verbo en número y persona; que el nombre rige á otro nombre con el auxilio de una preposición; que el verbo rige al nombre con ella ó sin ella, etc., etc.; son cosas que cuantos han de hojear este libro aprendieron en la escuela, y no servirían, por lo tanto, sino para distraer su atención de lo único que aquí resulta práctico, ó sea el marcar las diferencias entre el valenciano y el castellano.

Así, pues, nos limitaremos á estudiar dichas diferencias (y adviértase que de día en día va la construcción valenciana acercándose á la castellana), y téngase por común á ambas lenguas cuanto no indiquemos especialmente... salvo error ú omisión, como dicen los comerciantes al pie de sus cuentas.

CAPÍTULO I
SINTAXIS REGULAR

Régimen de los participios.- Aunque conformes los participios pasivos valencianos en casi todo lo que al régimen de los castellanos se refiere, tienen cierta particularidad, que les distingue en gran manera: consiste ésta, en que al juntarse con el verbo auxiliar haver para formar los tiempos compuestos, no quedan invariables como en castellano, sino que conciertan en género y número con el pronombre que sirve de complemento á la oración; pero téngase muy presente que sólo ocurre esto con los pronombres y no con los sustantivos; v. gr.: He visto á tu madre: ¿Dónde la has visto? He vist á ta mare: ¿Ahón l’has VISTA? ¿Habéis leído estas poesías? Ya las hemos leído. ¿Havéu LLECHIT estes poesíes? Ya les ham LLECHIDES.

Conviene advertir, sin embargo, que el participio masculino no suele cambiar del singular al plural (¿Has vist estos llibres? No’ls he vist); y que aun el femenino son muchos ya los que lo usan como en castellano.

Construcción del verbo con el pronombre.- El uso del pronombre de tercera persona en dativo y acusativo, no ofrece ninguna duda en valenciano; el dativo es li para ambos géneros en singular, y els para ambos en plural; el acusativo es el para masculino (ó lo si se afija al verbo) y la para femenino en singular y els para masculino, les para femenino en plural.

Los pronombres nosatros y vosatros cuando están en nominativo se usan con todas sus letras; mas cuando son regidos por el verbo y están en acusativo ó dativo, se convierten, el primero en mos, y el segundo en vos; v. gr.: el vent MOS dona de cara; el mestre VOS pendrá la llisó; DÓNAMOS paper, no vullc DONARVOS res.

Los verbos á que van pospuestos dichos pronombres pierden en algunos tiempos su última letra. Así decimos llavemos, vestivos y no llavemmos, vestiuvos.

Cuando por los motivos ya indicados en el lugar correspondiente se afija á estas formas el adverbio ó pronombre en, pierde éste su vocal y aquéllos su última letra contrayéndose del siguiente modo: dónamon por dónamos en; prenevon por prenevos en; anemon, entrevon, eixivon, etcétera.

Si en una misma expresión va repetido alguno de estos pronombres, se emplea una vez con todas sus letras y otra vez abreviado; v. gr.: NOSATROS ya MOS havem examinat; ara VOS tòca á VOSATROS.

Como ya indicamos, al hablar del verbo reflexivo, los pronombres personales en dativo ó acusativo sólo se posponen al verbo en imperativo, infinitivo y gerundio, pero no en los demás tiempos: los de singular me, te y lo, pierden la vocal cuando la voz á que se unen termina en a ó en e breves; como míram, córret, envíal: en los mismos casos el neutro ho se convierte en hu, como mirahu, recorrehu; unido á la sílaba eu la convierte en ev, como mirevho, creévho en vez de miréuho, creeuho.

Cuando estos pronombres se unen entre sí, sólo es aplicable lo dicho al que está en segundo término; v. gr.: cuídamel, míratel, pòrtamehu, córretehu.

Cuando en una misma oración concurren el pronombre se y otro de los personales me, te, li, etcétera, deberán emplearse éstos primero; es decir, exactamente al revés de como se hace en castellano; v. gr.: se me hace tarde, me se fa tart; se le ve la oreja, li se veu la orella; se nos ha roto la cuerda, mos s’ha trencat la còrda.

CAPÍTULO II
SINTAXIS FIGURADA

Dada la índole de esta obra, no debemos entrar en el estudio detallado de las figuras de construcción; pero creyendo que no será inútil dar algunos consejos á los jóvenes que quieran dedicarse al cultivo de nuestra lengua, y no juzgándonos con suficiente autoridad para darlos por cuenta propia, nos limitamos á transcribir íntegramente lo que á este propósito dicen los Sres. Bofarull y Blanch en su notable Gramática de la Lengua Catalana:

“La construcción gramatical de la lengua catalana, acorde con el genio particular de los habitantes del antiguo Principado, es sumamente sencilla, pues sigue en un todo el orden natural de las ideas, lo cual da á la expresión un carácter de verdad, así como un vigor y un brillo, altamente estimables. Con todo, no rechaza ciertas prudentes transposiciones que prestan á la frase mayor flexibilidad y armonía, al paso que aumentan la fuerza de expresión, y atenúan la sequedad que produciría á veces, la concurrencia de monosílabos, de que tanto abunda la lengua, y que contribuyen á formar su riqueza y energía.

“Modernamente, se la ha engalanado, impropia y excesivamente, con el ropaje, brillante sin duda, del idioma nacional, pero que en ningún modo se aviene, antes por el contrario, repugna á la naturaleza del catalán, ó se ha caído en tal exageración de purismo, que nadie en Cataluña, como no esté muy versado en nuestras antiguas crónicas ó familiarizado con el modo de hablar más ó menos diferente en cada una de las provincias catalanas, es capaz de comprender ciertos escritos, que revelan en sus autores un profundo estudio y grande amor al país, por más que en nuestro concepto no sea éste el verdadero camino que ha de conducirnos á una feliz restauración. Otros han sacado á relucir lo más vulgar del lenguaje hablado, sin más objeto que el de hacer reir á un público sobrado amante de las cosas de su tierra para ser indulgente hasta el exceso; aunque es preciso confesar que tampoco á éstos debe tachárseles del todo su trabajo, y, aun que acaso involuntariamente, no han dejado de concurrir á la popularización de la obra de renacimiento, iniciada por nuestros primeros poetas, y particularmente por la renovación de los Juegos Florales...

“Las siguiente reglas son las que en nuestro concepto pueden convenir á los que se sientan con vocación y facultades para dedicarse provechosamente al cultivo de la lengua catalana:
1ª. Familiarizarse con el lenguaje de nuestras antiguas crónicas, á fin de enaltecer y restablecer por este medio el habla catalana, despojándola cuerdamente de cuanto tiene extraño á su índole.
2ª. No usar palabra alguna anticuada, si la hay moderna y castiza; ni giro ó frase que no reuna las mismas circunstancias.
3ª. Tampoco se usarán voces ó locuciones, generalmente no conocidas en el país, por más que estén en uso en alguna que otra de sus comarcas, á menos que no tengan equivalente propio.
4ª. Cuando la voz ó locución no tenga esa correspondencia en la actualidad, entonces se usará con toda libertad la antigua ó poco conocida.
5ª. Procurar huir de toda vaguedad ó falta de sistema gramatical; defecto mil veces peor que el de la adopción de un sistema cualquiera por defectuoso que sea.
6ª. No pecar sistemáticamente de anticastellanismo, rechazando inconsideradamente ciertas voces y locuciones comunes á ambas lenguas, que ciertamente proceden de un común origen, pues sabida es la influencia de la catalana en la de Castilla, en los buenos tiempos de aquélla.
7ª. El conocimiento de las lenguas latina, italiana y francesa aprovechará para este trabajo, así como también el de los dialectos provenzal, mallorquín y valenciano, junto con el del habla peculiar de cada una de las provincias ó localidades del territorio catalán.”

Hasta aquí los Sres. Bofarull y Blanch: como habrá notado el lector, con sólo escribir valenciano ó valenciana donde estos señores dicen catalán ó catalana, hubiéramos podido dar como nuestros estos párrafos sin que se notara el fraude, á no ser por la diferencia de estilo; tan absolutamente aplicable es á nuestra literatura lo que en ellos se refiere á la catalana.

Creemos inútil encarecer la importancia de estas reglas á los escritores valencianos; es imposible dejar de verla á menos de cerrar sistemáticamente los ojos: en cuanto á la 5ª, robustece de tal manera la idea que informa el presente libro, que parece escrita adrede para alentarnos en la obra que hemos emprendido.

CAPÍTULO III
VICIOS DE DICCIÓN

Como al buen pagador no le duelen prendas, hay que empezar por confesar que este libro, juzgado desde el punto de vista de las hasta hoy vigentes leyes de la ortografía valenciana, es todo él un puro barbarismo, puesto que se escriben aquí muchas palabras con ortografía de otra lengua; pero con exceso hemos discurrido ya sobre las razones que á ello obligan, y dando por admitida la reforma, vamos á decir algo, aunque poco, de lo mucho que debe decirse para fijar con la mayor exactitud posible la línea divisoria entre lo que esta reforma autoriza y lo que cae ya de lleno en el campo de lo vicioso y abusivo.

Siguiendo, como hasta ahora, el método de la Academia, que juzgamos muy claro y completo, diremos que

Es barbarismo.- 1º. Escribir mal las palabras, como por ejemplo: horfe, seuha, diuhen; en lugar de orfe, seua, dihuen.
2º. Pronunciarlas mal, v. gr.: llautinent, provesó, estisores, pedricar, en vez de llòctinent, prosesó, tisores, predicar.
Respecto á las modificaciones que han sufrido las terminaciones en ada, ador y adora nos parece prudente quitarlas de este sitio y darles carta de legitimidad colocándolas entre los metaplasmos: conviene, sin embargo, que al menos en el estilo serio sigamos escribiendo tronada, cansada, parlador, llauradora, aunque cuantos hemos nacido en la segunda mitad de este siglo, digamos al hablar, troná, cansá, parlaor y llauraora.
3º. Trocar por vocablos de otras lenguas los valencianos genuínos. Y aquí tropezamos con una cuestión difícil de resolver: ¿qué son castellanismos y qué no lo son?

En nuestro sentir, debe reputarse como tal toda palabra castellana que se use teniendo equivalente valenciano, á no ser que éste haya caído en desuso desde tan antiguo, que apenas sea conocido de la generalidad; no debe decirse, por lo tanto, labio por llabi, lámpara por llantia (no sólo en la iglesia, sino en el comedor y el salón), mesa (de billar) por taula, cucurucho por paperina, etc., etc., si bien será permitido decir párpado en vez de palpebra, loco por foll, obispo y limosna por bisbe y almoina, y hasta palasio por paláu.

Debe tenerse muy presente en este punto, que castellano y valenciano son dos lenguas gemelas, y que además de su común origen han estado desde su nacimiento en relación contínua, á consecuencia de lo cual tienen muchas voces comunes, ya en absoluto, ya con sola la diferencia de terminación ó pronunciación peculiar de cada una: así, día, limosna, capellá, aurora, son por lo menos tan valencianos como jorn, almoina, prébere y auba. Santo y bueno que no se diga ave en lugar de au (que es la misma palabra con desinencia valenciano), pero sí pardalet (pajarito), lo mismo que aucellet (avecilla), alsar y baixar al propio tiempo que aixecar y devallar.

Lo mismo poco más ó menos, hay que advertir en lo relativo á catalanismos: será catalanismo el usar la voz papallona en vez de paloma, dintre en lugar de dins, nosaltres por nosotros, y otras que tienen equivalente valenciano distinto de la palabra catalana y de la castellana; también lo es el emplear las desinencias catalanas en la conjugación de los verbos en lugar de las genuínas valencianas, como llegeixes, menteix por lliches, ment.

Respecto á galicismos, latinismos, etc., atengámonos á lo que dice la Gramática de la Academia, puesto que la casi totalidad de los que empleamos son tomados del castellano.
4º. Adoptar, modificadas por el castellano, dicciones que ha conservado intactas siempre el valenciano; v. gr.: Archel, por Alcher; Segorb, por Sogorb.
5º. Escribir y pronunciar como en el idioma á que pertenecen, voces que ya se han valencianizado; como Orihuela, por Oriòla; Teruel, por Teròl.
6º. Usar intempestivamente de voces anticuadas en elocución y estilo modernos; como por ejemplo: almòina, nafrar, onsesents.
7º. Valerse de vocablos impropios, no autorizados por el buen uso ó malsonantes; v. gr.: presupostar, por presupòndre; solusionar, por resòldre; matros, por nosotros.

Al terminar el estudio de los barbarismos, la Academia Española dice lo siguiente que debemos transcribir:
“No se ha de estimar barbarismo el empleo intencional de alguna palabra ó frase extranjera, hecho por gala y bizarría de quien conoce á fondo su propia lengua y la domina. El barbarismo proviene siempre de ignorancia, de cortedad de instrucción ó entendimiento, ó de estéril y ridícula vanidad.”

Es solecismo.- 1º. Quebrantar las leyes de la concordancia.
La concordancia en género la destruímos, por ejemplo, al decir: la ú y l’atre, por l’ú y l’atre; totes les díes, por tots els díes. Téngase en cuenta, no obstante, que escritores de valía alteran alguna vez la concordancia para evitar cacofonías ó aumentar la armonía del verso, como en los siguientes ejemplos:

A son ombra lo pa de cada día
Repartix á sos fills lo Treball sant
Y en la taula la Pau y l’Alegría
Ses flòrs van desfullant.
(TEODORO LLORENTE.)

En lo còr un chardí yo tinc, mareta,
Plenet d’hermoses flòrs;
La esperansa ab s’alé tot chorn les bresa
Y’ls plena de frescor
(MAGDALENA GARCÍA BRAVO.)

Solecismo por trocar los pronombres personales, se comete á toda hora en la capital del reino y en algunas otras poblaciones, y no sólo por el vulgo, sino por personas á quienes su indudable ilustración parece que debía impedirles incurrir en tan craso y vulgar desatino: decir se parlem ó se quedareu en vez de mos parlem ó vos quedareu, no tiene disculpa posible: ¿quién de los que así lo dicen en valenciano, osaría decir en castellano se hablamos ó se quedasieis?; ¿ni qué latino, catalán, francés ó italiano alteró así jamás el uso de los pronombres? Conste, por lo tanto, que esto no es un modismo ni una figura permitida por el uso constante, sino un crimen de lesa Gramática, al que es preciso declarar una guerra á muerte hasta lograr su completa desaparición (21).
2º. La reunión de dos partículas incongruentes, ó mal colocadas, en una misma y sola oración, como: asò es pera d’ell; vach á per aigua, en vez de pera ell y per aigua.
3º. Cambiar el oficio de una parte de la oración por el de otra; v. gr.: ya están soltats por ya están sòlts.
Y 4º. Emplear construcciones viciosas, cosa bastante difícil de precisar en nuestra lengua por la inseguridad que á estas horas hemos logrado ya tener en las reglas de construcción: veáse, sin embargo, lo que hemos dicho al hablar de la sintaxis regular, y atiéndase, sobre todo, á los buenos modelos.

Cacofonía es vicio que consiste en el encuentro ó repetición de unas mismas sílabas ó letras; como en esa frase de prueba tan vulgar y conocida: setse chuches menchen feche d’un penchat.
Entiéndase, no obstante, que á veces puede repetirse acertada y bellamente una misma letra por armonía imitativa; pero esto queda reservado á los maestros en el decir, y conviene no abusar de ello.

La anfibología y la monotonía y pobreza son vicios á que estamos muy expuestos los valencianos á causa del punible descuido en que solemos tener el estudio de nuestra materna lengua: llamamos, pues, la atención de los escritores hacia estos escollos.

Por lo que ha podido verse, es bastante difícil distinguir lo vicioso de lo legal y permitido por la sintaxis figurada en una lengua tan falta de fijeza como el valenciano moderno: así, pues, lo único que cabe hacer en ella es, por parte de los maestros en escribir ó hablar, usar de la mayor prudencia para evitar tanto la Scila del arcaísmo, como el Caribdis de la vulgaridad; y por parte de los demás, atenernos á los buenos modelos y estudiar mucho.

PARTE TERCERA
PROSODIA

Dar reglas para la pronunciación valenciana sería tarea parecida á la de poner puertas al campo: desde el montañés del alto Maestrazgo que habla casi en catalán, hasta el ribereño del Mijares ó el Turia que ni habla en aragonés ni en valenciano, y el del Vinalopó ó el Segura que al mudarse de casa muda de idioma, es tal la gradación de los acentos y la variedad de los sonidos que emplean los valencianos, que no nos creemos con fuerzas para intentar siquiera su análisis.

Por otra parte, la capital, la hermosa ciudad del Turia, cuyo lenguaje hablado parece que debíamos aceptar por norma, habla tan mal el valenciano... (!!!) que ni siquiera sabe pronunciar la v, la ch y la s suaves: bebe aguas aragonesas desde hace tantos años, que le han desgastado la lengua.

Así, pues, nos abstenemos de dar reglas para la pronunciación, y siga cada valenciano hablando como su madre le enseñe ó como hablen los de su pueblo.

Pero sí queremos hacer notar una cosa: el carácter distintivo del valenciano es la suavidad, la dulzura, sólo igualadas, mas no superadas por el italiano, y creemos que todos los esfuerzos de nuestros gramáticos deben dirigirse en la Prosodia á la conservación de esta propiedad, que por desgracia se va perdiendo de día en día.

Es preciso para ello aconsejar una y mil veces que cuantos aman su lengua materna hagan lo posible por conservar (y hasta por restaurar en donde se han perdido) las tres letras más dulces que el valenciano posee, la v, la ch y la s suaves, y que los finales en t que en la capital y en algunas otras poblaciones suenan con toda su fuerza, se suavicen como suele hacerse en las comarcas extremas (Alicante y Castellón) donde al unirse á la vocal siguiente se convierte la t final en d: la siguiente frase, mentres hacha caritat en lo mon, tot anirá be, suena en Valencia y su comarca tal como está escrita; pero la mayoría de los habitantes de las dos provincias extremas la leen así: mentres hacha CARITÁ-DEN lo mon, TO-DANIRÁ be; compárese un sonido con otro y se notará la diferencia en favor del segundo. Lo propio ocurre con las s s finales; en dichas provincias suenan siempre suaves al unirse á la vocal siguiente, con lo cual se dulcifica mucho la frase: leáse, por ejemplo: els hòmens son tots iguals (22) ante les lleys humanes y divines: hasta al hablar en castellano nos es difícil dejar de suavizar la s en tales casos á los naturales de ambas provincias.

Nada más hemos de decir: entre las personas ilustradas de Valencia que consagren á estas cosas alguna atención, no puede haber sino dos tendencias, ambas respetables siendo de buena fe; los que quieran empujar el valenciano hacia el castellano hasta lograr su unificación, y los que deseen conservar la pureza de su lengua materna, no á la manera de momia incorruptible, sino como organismo vivo que se modifica según las influencias legítimas del medio en que vive: á los primeros nada hemos de aconsejarles, pues es muy fácil y llano el camino; á los segundos les diremos que fijándose en lo que llevamos dicho, procuren hacer notar á sus hijos desde la infancia estas diferencias de sonidos, inclinándolos hacia la pronunciación genuinamente valenciana tan armoniosa y tan suave: creemos inútil advertir, después de tanto como se ha hablado del renacimiento de las literaturas regionales en España, que son pueriles cuantos temores puedan abrigarse respecto á esto; en lo puramente técnico, porque el conocimiento de varias lenguas durante la edad infantil, no sólo no estorba, sino que facilita la adquisición de esa universalidad de conocimientos que las crecientes necesidades de la vida moderna imponen al hombre, y en cuanto á lo político ó patriótico... ni discutirse merece: hace ya algunos años dijimos lo siguiente:

El sant amor á Valensia
No mos fa á España olvidar;
¿De que yo vullga á ma mare,
Pèrden res els meus chermáns?

PARTE CUARTA
ORTOGRAFÍA

Los que aceptamos en la literatura popular la reforma ortográfica realizada en nuestra lengua, principalmente durante el presente siglo, debemos considerar como muy lógico y racional el que ésta, consecuente consigo misma, aproxime la escritura valenciana á la castellana en todo lo posible; en todo lo que no repugne, ó poco menos, á las leyes universales de la Gramática general. Atendiendo, pues, á esto, la presente Ortografía aparecerá desde el principio desligada en absoluto de cuanto hasta aquí se ha legislado en el lenguaje escrito valenciano, y unida, en cambio, como la hija á su madre, á la Ortografía castellana de la Academia Española: podrá en muchos puntos coincidir, y de hecho coincidirá, este tratado con los antiguos de nuestra lengua, y podrá en otros casos distanciarse más ó menos de lo legislado por dicha autoridad; pero la norma, la pauta á que ajustaremos las reglas para la escritura valenciana, serán las vigentes para el castellano, siempre que no haya razones muy poderosas que á ello se opongan.

Nada debemos decir aquí respecto á la conveniencia ó inconveniencia, legitimidad ó ilegitimidad de la reforma ortográfica de nuestra lengua que en este libro patrocinamos, pues de sobra hemos expuesto en el prólogo las razones que á ello nos mueven; pero á fin de hacer notar al lector que la cosa no es tan moderna como generalmente creemos, vamos á copiar dos párrafos de la Práctica de Orthographía para los dos idiomas Castellano y Valenciano, escrita por Carlos Ros (autoridad universalmente respetada en este asunto) é impresa en 1732; dice así el más ilustre y conocido de los preceptistas de nuestra lengua:

“En el idioma valenciano se halla en los libros antiguos la ch por j y por g, también por costumbre en muchas dicciones, por ser vozes que la lengua castellana las articula y escrive assí, que en esto, y otras cosas, entra la mezcla que supongo en la Prefación, tienen estas dos Ortographías, como son: Açabache, choriço, Chiva, Chanciller, Chantre, chocolate, chocho, chança, chasco, capucho, chacona, cacho, concha, coche, dicha, desdicha, gancho, Garnacha, Melchor, macho, borracho, Sancho, Sánchez, etc. Todas éstas, y otras assí, encontrará el curioso que leyere los libros de nuestro idioma.

“En nuestro idioma valenciano se pone en final de dicción ny por ñ, como: any, pany, engany, seny, tiny, codony, puny, etc. Estas dicciones, y otras assí, nombrándose en plural se les añade una s, assí: anys, codonys, etc. Quando se forman diminutivos, sin dexar la ny, se les añade et, como: panyet, codonyet, punyet, etc. También se escriben con ny por ñ, Senyor, senyar, senyarse (23). De aquellas vozes que las dos Lenguas articulan la ñ, ya usa de él la valenciana, como: caña, maña, castaña, Muñoz, Añón, Máñer, etc. Todas éstas, y otras assí, son vozes castellanas y valencianas, de las quales sólo se exceptúa Senyor, pues aunque en los dos idiomas tiene una mesma articulación, el valenciano siempre lo escrive con ny por ñ.”

No puede estar más claro y terminante: si pues, desde hace ya tantos años se nota en nuestra Ortografía tan marcada tendencia hacia la castellana, ¿por qué empeñarnos en oponer obstáculos á lo que tan natural debe ser cuando ha seguido en progresión creciente, á pesar de las continuas excomuniones de los maestros?

Aceptemos, pues, lo que los hechos nos imponen, y ya que el pueblo no quiere venir á nosotros, vayamos nosotros al pueblo (24), porque la primera obligación de todo escritor es la de hacerse entender por sus lectores.

Lo mismo que en la Sintaxis hemos dicho, repetimos aquí en la Ortografía; sólo trataremos en ella los puntos en que castellano y valenciano se diferencian: en los demás aceptamos la autoridad de la Academia.

En el uso de las mayúsculas, por ejemplo, y en el de los signos de puntuación y notas auxiliares no modificaremos nada, aceptando como leyes para nuestro lenguaje escrito las de la Academia Española: sólo hablaremos, en lo que á estos se refiere, del acento grave no usado hoy en el castellano y del apóstrofo, signo de uso continuo en nuestra Ortografía.

USO DE VARIAS LETRAS EN PARTICULAR (25)
B, V

Para los valencianos de las provincias extremas que distinguen en la pronunciación estas dos letras, ofrece su uso en lo escrito pocas dificultades, pues con escribir las palabras según se pronuncian, está todo hecho; mas como en la capital y comarcas limítrofes tienen ambas letras el mismo sonido, vamos á dar algunas reglas para facilitar su empleo en la escritura.

Servirá en general de guía para distinguir la b de la v la etimología latina, ó los equivalentes castellanos para los que no conozcan el latín, excepto en algunos casos que luego indicaremos; verbigracia: beure (bibere, beber); batechar (baptizare, bautizar); vore (videre, ver); viure (vivere, vivir; veu (vox, voz).

Son excepciones notables á esta regla, el verbo haver (habere, haber) y los pretéritos imperfectos de indicativo de la primera conjugación, amava, amaves (amaban, amabas; amaba, amabas) que deben escribirse con v, porque los pronuncian así todos los valencianos que distinguen estas letras y así se pronuncian y escriben en catalán (26); en francés se escribe avoir y en italiano avere; en cuanto á los pretéritos, también en Italia se pronuncia y escribe aveva, amava, temeva, sentiva.

Deben escribirse con b en valenciano las voces que en su original latino ó su similar castellano tienen p; como: cabre, (capere); saber, (sapere); cabás (capazo); sabata, (zapato): sin embargo en las comarcas en que se pronuncia la v se dice povre, pòvra, pòvrea, ovispo, ovispal, á pesar de que estas voces proceden de pauper y episcopus, pobre y obispo; pero nótese que en francés se dice y escribe pauvre y évèque y en italiano povero y vescovo.

Se escribirán con v todas la voces irregulares del verbo anar, como vach, ves, vachen, y los tiempos de los verbos en ure en que la u se transforma en dicha letra, como escrivim, bevéu, movent.

Ninguna palabra genuinamente valenciana termina en v ó b; aun las que en su origen ó en sus derivaciones tienen estas letras y suenan de una manera equívoca, adoptan como final la p; v. gr.: de saber se forma sap, de cabre, cap; de cap (cabeza) se derivan cabut, cabesó.

En las demás dudas puede consultarse la Ortografía castellana.

C

Para el uso de esta letra obsérvense en un todo las reglas del castellano, incluso en los finales, como soc, dic, fòc, puc.

Téngase muy presente, que los reformadores de nuestra Ortografía han suprimido en absoluto el empleo de la c antes de e, i; no debe, por lo tanto, escribirse en adelante Cèl, Vicènt, Valencia, sino Sel, Visènt, Valensia.

CH

Aceptada la ch por los modernistas -como hemos dicho en los Preliminares- tanto para representar en lo escrito su sonido castellano, como el otro más suave y parecido al ge, gi italiano que tienen varias comarcas del Reino, pocas son las dudas que puede ofrecer su empleo en la escritura; basta con ponerla en el lenguaje escrito siempre que suene en el hablado: escribiremos, por lo tanto, Chesús, Chochim, dicha, micha, coche, feche, vech, llich, ròch, fuch, etc.

En cuanto al sonido fuerte que á esta letra se daba antiguamente en voces, como charitat, chòr, parròchia, queda suprimido en absoluto como se ha hecho en castellano; debe escribirse caritat, còr, parroquia.

D

No hay voz valenciana que termine en d: ya hemos dicho que terminan en t hasta los que tienen aquella letra en su origen ó en sus derivados; verbigracia: buit (de buidar); bondat, bondadós; canut, canudet.

Antiguamente solía doblarse esta letra en algunas palabras, como adicionar: en la escritura moderna es siempre sencilla.

E

Como ya dijimos en los Preliminares, la e tiene entre nosotros dos sonidos; para diferenciarlos en el lenguaje escrito, han adoptado los modernos el acento francés, de modo que la è abierta debe escribirse siempre con acento grave, reservando el agudo para la e cerrada ó castellana cuando carga en ella el acento prosódico; cuando no ocurre esto, se escribe la e cerrada sin acento alguno.

Pero tiene esta vocal en nuestra lengua otra particularidad que suele también confundir á los escritores noveles, y es la tendencia que la mayoría de los valencianos tenemos á convertir en a la e inicial, particularmente en las voces que empiezan en es ó en; es tan común decir anteniment, ansendre, andevinar, ansisam, astora, ascoltar, harmosura, etc. etc., que no falta quien se confunde y lo escribe tal como suena: donde más hemos notado que se comete tal error es en la primera persona del singular del presente de indicativo del verbo haver, pues son muchos los que escriben yò ha, que es como se pronuncia; es muy cierto que casi todos decimos al hablar No l’ha vist, pero debe escribirse No l’he vist, como se debe escribir también enteniment, ensisam, escoltar, hermosura, etc.

F

No debe doblarse esta letra en ningún caso como se hacía antiguamente.

G, J

La g no representa en valenciano más sonido que el suave de Castilla; en cuanto á la j no puede representar ninguno y debe por lo tanto proscribirse de nuestro alfabeto: ese sonido no es valenciano.

Pero... cuantos no calzamos alpargatas, aunque sólo sea los domingos y fiestas de guardar, empleamos á toda hora en la conversación el sonido fuerte de la g y la j castellanas, porque nos resulta muy labriego el decir quefe ó quíquera, por ejemplo: ¿qué hacemos, pues, en este apuro al tener que escribir lo que hablamos?

Empecemos por hacer constar que ninguna palabra verdaderamente valenciana tiene el sonido de la j castellana y que todas aquellas en que lo empleamos son tomadas del castellano á causa del continuo influjo que dicha lengua ejerce en la nuestra: y ved aquí ya resuelto, con sola esta afirmación, tan pavoroso problema.

En efecto; ó tales voces castellanas pueden valencianizarse con facilidad ó no: en el primer caso hágase, y en vez de pedagogía, magia, gorro frigio y espejisme, digamos pedagochía, machia, gorro frichi y espillisme como decimos fisiolochia, liturchia, prestichi y espill.

En cuanto á las que no ofrecen esta facilidad, pueden presentarse diversos casos que el buen sentido del escritor debe ir sorteando á medida que vayan saliendo; por ejemplo: gemelos en la acepción de nacidos de un mismo parto se traduce por besóns, pero nadie se atreve á llamar así á los botones con que sujetamos el puño de la camisa; pues bien, llamémosles abrochos que aunque no sea palabra mucho más valenciana que gemelos, tiene la ventaja de adaptarse mejor á la índole de nuestra lengua: jefe debe escribirse quefe como lo hacen los catalanes; ambages, laringe, faringe, etc., deben transformarse en ambaches, larinche, farinche, para ser lógicos en la reforma hecha.

En resumen; no deben escribirse nunca en valenciano las sílabas ja, ge, gi, jo, ju, representando su sonido castellano, y si alguna vez se hace, debe subrayarse la palabra, puesto que es de una lengua extraña, como lo hacemos en castellano al escribir meéting, lunch, soirée, sport y otras que vemos continuamente en la prensa periódica.

Las leyes ortográficas de la g cuando tiene sonido suave son las mismas del castellano: escribimos gallina, segó, guèrra, seguir, argüir, glasial, grill, dogma, maligne, gnostic, etc.

H

Sucede con esta pobre letra en nuestra lengua lo que con los hombres en sociedad; el más callado y humilde es siempre víctima de los mayores abusos: como no levanta la voz para protestar, pónganla donde la pongan, se despacha cada cual á medida de su gusto.

¿Y es fácil reglamentar su uso? Facilísimo, al menos en la escritura valenciana moderna; basta con atenerse á las reglas de la Academia Española: veámoslo.

Se escriben con h:
1º. Las voces que la tienen en su origen lo mismo en principio que en medio de dicción; como: haver, habilitat, hebreo, heretar, herba, hedra, hòme, honest, huí, hòrt, hòspe, hòste humil, vehemènsia, vehícul, exhalar, cohibir. No deben llevarla, por lo tanto, òrfe, òs y ou que proceden de orphanus, os y ovum. Las excepciones á esta regla son próximamente las mismas que cita la Academia; España, asta, aborrir, el adverbio ara (aunque alguna vez hemos visto escrito hara).
2º. Varias de las voces que en su origen tuvieron f, como: hermós, hongo: éstas, en valenciano, son muy pocas, pues es bien sabido, que la mayoría conservan la f de origen; v. gr.: fam, farina, fer, fill, fulla, fum.
3º. Las voces que se pronuncian principiando con los sonidos idr, iper, ipo; como: hidráulic, hidrócheno, hipérbole, hipócrita.
4º. Los derivados de todas ellas; v. gr.: desheretar, hermosura, clorhídric.
5º. Y los diptongos ie, ue: hagamos alto en ellos, que hay mucho que decir.

Donde mayor confusión armamos los valencianos respecto al empleo de la h, es indudablemente en la unión de dos ó tres vocales cuando alguna de ellas es débil; de una parte, la caprichosa ortografía de los documentos valencianos antiguos, y de otra, las encontradas reglas que rigen el uso de esta letra en catalán y en castellano, lenguas ambas de indudable y legítima influencia en la nuestra, han producido tal variedad en la manera de escribir una misma palabra que ya no podemos atenernos á los buenos modelos por cuanto se encuentran para todos los gustos; así, pues, creemos que ha llegado el momento de intentar la unificación del uso de la h en medio de dicción, y confiamos en que ha de bastar para ello el seguir en el valenciano moderno las tendencias del castellano, volviendo las espaldas á la ortografía catalana, no por desprecio ó desafecto, sino porque las circunstancias, más poderosas que el hombre, nos ponen en el caso de castellanizar nuestro lenguaje escrito.

Y dicho esto, volvamos á los diptongos ie ue: consúltese cualquier escrito, no sólo del valenciano popular, sino del literario, y se verá por todas partes un galimatías de palabras escritas sin sujeción á ninguna regla fija como las siguientes: creuar, crehuar, creuhar, dihuen, diuhen, chuar, chuhar, ruhido, ruido, creheu, creéu, creíhem, crehíeu, escribíhem, duheu, escriuhen, etc., etc., porque sería el cuento de nunca acabar. Pues bien, para evitar esto, basta con tener presente:
1º. Que en el valenciano escrito no existe la sílaba ie; siempre que así suena debe escribirse ye; verbigracia: reyet, chòyes, duyen.
2º. Que la í con acento prosódico, aunque vaya seguida de e, nunca forma diptongo con ésta por pertenecer en realidad á una sílaba diferente; bastará, por lo tanto, con acentuarla para evitar confusiones; por ejemplo: llechíem, eixíeu, caíen, creíem.
3º. Que la sílaba ue ha de llevar siempre h venga de donde venga; v. gr.: de meua, teua, seua, se forman mehues, tehues, sehues; de creure, caure, mòure y viure, crehuen, cahuen, mohuen, vihuen; de creu, crehueta; de niu, nihuet. Lo mismo se hace en castellano: de oler se forma huelo, hueles; de aldea, aldehuela.
4º. Y que fuera de estos casos y los antes indicados, es lo más natural suprimir la h -salvo en contadas voces, de uso constante, como ahont, ahí (27) –si queremos aproximarnos al castellano y separarnos del catalán: nuestros hermanos de allende el Ebro escriben, por ejemplo, acrehedor, provehir, crehéu, ruhido, para significar que del sitio ocupado por la h se ha quitado una letra; creditor, provedere, credete, rugitus: los castellanos escriben acreedor, proveer, creed, ruido; los valencianos debemos imitar á éstos y hasta seguir su ejemplo en las voces en que ellos conservan la letra de origen; como introduir, veí, en vez de introduhir, vehí, que es como se escribe en Cataluña.

Respecto á la ortografía del verbo haver cuando se usa como impersonal, ya dijimos algo al tratar de los impersonales en la pág. 99.

Como allí indicamos, ofrece alguna duda la forma en que han de escribirse las voces del verbo haver, que al usarse como impersonales van en el lenguaje hablado, precedidas de una i; es decir, ¿debe escribirse hi ha como hacen los catalanes ó hia como equivalente del hay castellano? Los reformistas valencianos, para ser lógicos, deben escribirlo del segundo modo.

Sin embargo, si bien tales formas al aparecer aisladas en la frase no presentan la menor dificultad, puesto que decimos no hia, encara que hiacha, etc., al unirse á la partícula en ó ne suenan como partiendo el diptongo ia en dos sílabas; verbigracia: no n’hi-a, encara que n’hi-acha, lo cual parece que sonaría mejor escribiendo no n’hi ha, no n’hi hacha. Pero si consideramos que el antiguo adverbio hi no aparece nunca en ninguna forma en el valenciano moderno fuera de estos casos tan dudosos, y debiendo procurar que la escritura valenciana moderna sea lo más parecida posible á la castellana para facilitar su inteligencia, aconsejamos que se escriba no ne hia, como se pronuncia en algunos pueblos, ó bien no n’hia, aunque se parta el diptongo al leer, pues también lo partimos sin el menor tropiezo en otras muchas voces como fiar, ruido, y hasta en algunas mucho más difíciles, tanto en castellano como en valenciano; v. gr.: creed, criar, piano, leía, creéu, veent, criat, etc.

Y terminaremos lo relativo á esta letra exponiendo una duda: cuando el pronombre neutro ho ó hu se afija al verbo ¿debe suprimirse la h?

La mayoría de los escritores que emplean la ortografía reformada, lo hacen así; es decir, escriben dimeu, pòrtau, diso, miraro, creureu, etcétera, en vez de dimehu, pòrtahu, disho, mirarho, creurehu, etc. (dímelo, llévalo, dilo, mirarlo, creerlo, etc.).

En cuanto á los preceptistas catalanes, el señor Estorch, en su Gramática catalana, al hablar de la sinéresis del pronombre ho suprime la h y escribe deixau, comprau, no u’cregas, etc.; pero otros autores posteriores a éste conservan la h al afijar el pronombre neutro al verbo (y con mayor motivo, por lo tanto, al quedar como voz aislada en lo escrito, precedida de otras partes de la oración).

Por nuestra parte, creemos que en buena lógica gramatical no debe suprimirse nunca la h; pero... ¿por qué no decirlo? hay algunas contracciones de estas que nos repugnan por algo que nos atreveríamos á llamar defecto de estética tipográfica: son éstas, en especial, las en que el ho va precedido de v ó el hu forma sinalefa con la vocal que le precede; v. gr.: Mirevho, escrivivho, creurehu, vorehu, deixevohu, etc....Francamente, nos resulta más bonito -será tal vez una debilidad nuestra- escrito sin h; es decir: mirevo, escrivivo, creureu, voreu, deixevou, etc. ¿Y en el imperativo de los verbos en echir? ¿se doblará la h, llichho, frichho? Queremos hacer notar como precedente, que la Academia Española autoriza la supresión de la h en las voces contractas norabuena y noramala.

I, Y

Ni la i latina es nunca consonante, ni la y griega es nunca vocal, excepto cuando se usa como conjunción copulativa: fácil es, por lo tanto, reglamentar su uso.

Se escribirá i siempre que cargue en ella el acento prosódico, aunque vaya unida á otras vocales; v. gr.: raím, buit, viuda, chuí, veí, creíeu, día, fería.

En los diptongos en que va unida á una vocal fuerte, se escribe también i vocal (aunque en realidad es consonante) (28) para seguir la Ortografía castellana que así lo prescribe; v.gr.: rabia, capia, presiós: y no sólo cuando forma sílaba directa, sino también en las inversas, como pleit, paisá, aguaitar: hay, sin embargo, algunos que con mejor criterio escriben pleyt, paysá, aguaytar.

En los diptongos iu, ui, los valencianos ponemos siempre el acento silábico en la i, excepto cuando va seguida de x (29); así, en viuda, siutat, marcamos la i como vocal y la u como consonante, al revés de lo que hacen los castellanos: y creemos que está la razón de nuestra parte, puesto que en sus originales latinos vidua y cívitas resalta bien el acento de la i.

Se escriben con y consonante las sílabas ya, ye, yi, yò, yu (30), v. gr.: gaya, choyeta, yò: y sus inversas en fin de dicción; como: may, rey, ¡oy!

Ya no se usa la y precedida de n para indicar el sonido de la ñ castellana: any, fènyer, los escribimos hoy con ñ castellana, añ, fèñer.

L, LL

Nunca se escribirá l en principio de dicción para indicar el sonido de la ll como solía hacerse antiguamente: labi, legat, lop, se escriben hoy: llabi, llegat, llop.

Tampoco se dobla nunca la l en valenciano como se hace en Cataluña; no escribimos il-lustrar, il-luminat, sino ilustrar, iluminat.

M, N

Se escribirá siempre m antes de b y p, y n antes de f y m: embalsamar, emportar, unflar, inmoral.

En valenciano son muchas las voces que terminan en m; hasta suelen tener esta terminación algunas que en castellano llevan como final la n; verbigracia: Cherusalem, belem, Chochim.

Ñ

Representa hoy á la ny de la antigua Ortografía valenciana: se usa como en castellano.

P

Como ya hemos dicho al tratar de la b, terminan en p muchas voces valencianas que parece debían terminar en aquella letra; como cap, llop, etcétera. La ph se ha sustituído por la f.

Q

Esta letra sólo se usa, como en castellano, para representar las sílabas que, qui: antiguamente se escribía quadro, questió, quidar; pero hoy empleamos la c en estos casos, cuadro, cuestió, cuidar.

R, RR

Debe ajustarse el uso de estas letras en valenciano á lo legislado por la Academia Española; escribiremos, pues, pelirròch, Vilarrel, honrat, Israel, etc.

S

No debe doblarse nunca esta letra en el valenciano moderno, excepto cuando representa la unión de s y c en castellano, como en essena; escribiremos lo mismo, aunque se confundan, las palabras casar (cazar) y casar (casar); rasa (raza) y rasa (femenino de ras).

No nos atrevemos á aconsejar el uso de las ss doble para el sonido fuerte y el de la sencilla para el suave como se hace con la r, porque como los valencianos de la capital no conocen más sonido que el fuerte, ó no atenderían el consejo, ó sería esto para ellos una dificultad inmensa (31).

T

Véase lo dicho al hablar de la d.

U

Lo mismo que en castellano es muda la u entre nosotros en las sílabas gue, gui, que, qui: para hacer que suene es necesario ponerle diéresis; como: en llengüeta, agüelo.

V

Véase la b.

X

“Altres punts dificultosos hi ha y lo qui per nosaltres ho es més, es el de la x:” esto dice el ilustre profesor de literatura de la Universidad de Barcelona Dr. Milá y Fontanals en un artículo titulado Quatre mots sobre ortografía catalana (32), y esto con mayor motivo debemos decir nosotros ya que ni siquiera tenemos el recurso de seguir á tan sabio maestro en este escabroso punto, puesto que son de muy diferente índole las dificultades que esta letra ofrece en una y otra lengua.

El problema de esta letra en el valenciano moderno es el siguiente: ¿Tiene la x en la actualidad dos sonidos diferentes, como los tuvo en otro tiempo y los tiene aún en Cataluña, ó sólo uno como en Castilla?

Para nosotros, según dijimos ya en los Preliminares, ha desaparecido - por lo menos en la mayoría de los pueblos- el sonido de ch francesa que esta letra tenía en principio de dicción y en medio ó en final cuando iba precedida de la vocal i; pero algunos sostienen que sigue percibiéndose. En tal supuesto, debemos fijar el uso racional de esta letra, hoy bastante descuidado, y empezar por resolver la siguiente duda: ¿Cuándo después de i, precedida ó no de otra vocal, se ha de escribir x, y cuándo s?

Tres caminos hay para resolver cualquier duda en ortografía; el uso, la pronunciación y la etimología: veamos, pues, cuál de ellos nos resuelve la presente.

El uso no nos sirve en este caso, puesto que desde los orígenes de las lenguas romances se nota cierta indecisión en los escritores al tratarse de esta letra; el Marqués de Villena, en el Arte de trovar ó Gaya ciencia, dice lo siguiente:

“La x muda algunas veces su són; á veces en c, á veces en g... E cuando la i se encuentra con la s suena poco; e por eso la ayudan con la consonante de la x, así como por decir misto se pone mixto... E la x al principio retrae el són de s, mas face el són más lleno; e por eso por decir Setaf escriven Xetaf.”(33)

A fin de no alargar este asunto, y como son además bastante conocidos los cambios que algunas letras han sufrido en siglos anteriores, prescindimos de otros textos que pensábamos transcribir (de Antonio de Nebrija, del Diálogo de las Lenguas y otros) para comprobar la confusión que siempre ha habido de la x y de la s, que es lo que á nuestro intento importa.

En la actualidad, todos los idiomas neolatinos han fijado ya el uso de esta letra y convendría que también nosotros la fijáramos: los italianos la han suprimido en absoluto; los castellanos la han reducido á representar tan solo su sonido latino; los franceses han hecho lo mismo, pero confiesan que en fin de dicción, si se une á la vocal siguiente, toma el sonido de z al igual de la s, lo cual es otra prueba en favor nuestro; (34) en cuanto á los catalanes y portugueses, la conservan como nosotros, pero con reglas claras y precisas que desgraciadamente no sirven para nuestra lengua en todos los casos, ni resuelven en absoluto para nosotros este asunto; (marcamos demasiado la i que precede á la x, cosa que ellos no hacen).

Si nos fijamos en la pronunciación, la duda no sólo continúa, sino que en realidad de aquí es de donde nace: demos por sentado que en algunas comarcas valencianas, y hasta en todo el reino si se quiere, suene como ch francesa la x precedida de i; pero es el caso que cuantos le dan este sonido (perdonen los amigos que han querido convencernos de lo contrario), se lo dan también á la s en igualdad de circunstancias; jamás hemos podido notar diferencia entre la manera de pronunciar una misma persona, no prevenida de antemano, las siguientes palabras, por ejemplo: Peix, feix, coneix, lleys y reys; patix, cumplix, permís y consís; faixá (golpe dado con una faja ó abundancial de faja) y faisá (faisán, ave); y hasta en la unión de palabras hablando de prisa y sin fijar la atención, suena lo mismo la s de café y sigarro que la x de pareix igual.

Es imposible, por lo tanto, que la sola pronunciación puede servir de norma para fijar la Ortografía de esta letra en valenciano.

¿Y la etimología? Tampoco puede servirnos en absoluto, pues sería demasiado desbarajuste; habríamos de empezar por escribir con s todos los verbos acabados en áixer y éixer, puesto que todos han convertido en ix el antiguo sc de nascere, cognoscere, etc.

En vista de todo lo expuesto, no hay más remedio que atenernos al uso, pero modificándolo racionalmente atendiendo á la etimología y á los preceptos de la Ortografía catalana, única que en este punto debe servirnos de norma.

Así, pues, creemos que debemos conservar la x de las sílabas aix, eix, oix, uix, hasta en las palabras que tuvieron s en su origen, como peixcar (de piscari), feix (de fasciculum), ó las que la tienen en las lenguas hermanas, como arruixar (rociar en castellano y arroser en francés), exceptuando tan solo aquellas palabras de formación tan clara que no dejen lugar á la menor duda; v. gr.: paisá, faisá, lleys y reys (plurales de lley y rey).

En cambio debemos convertir en s la x que sólo va precedida de i sin otra vocal anterior, aunque la mayoría de los escritores modernistas, siguen empleándola todavía: al tratar del verbo, hemos hecho ya esta innovación, convirtiendo en s la x de las terminaciones en ix, ixes, etc., de la tercera conjugación: nos ha movido á hacer esta reforma el haber observado que la sílaba ix no precedida de otra vocal es lo que más confunde en la lectura á nuestros paisanos, y nos hemos creído autorizados para ello, al menos en lo que se refiere á los verbos de la tercera conjugación, porque los mejores preceptistas catalanes escriben agraesch, agraís, agrahissis, visch, visqui (Milá y Fontanals); cumplís, cumplises, cumplís; visch, visqui, visca; y hasta isch, isca, isques, de eixir, (Bofarull y Blanch); feresch, feresca, ferís, ferisses; isch, isques, isca, isquí, (Estorch).