ÍNDICE.
| PÁGINAS. | |
|---|---|
| Proemio | V. |
| Segundo viaje de Colón | 1. |
| Fuentes históricas | 18. |
| Diego Alvarez Chanca | 29. |
| Carta del doctor Chanca | 38. |
| Cómputo de fechas y escalas | 89. |
| Mapa de las Antillas | 90. |
| Juan de la Cosa | 91. |
| El mapa de Juan de la Cosa | 99. |
| No es apócrifa | 107. |
| Boriquén | 118. |
| Qué significa Boriquén? | 128. |
| Carib | 139. |
| Qué significa Carib? | 149. |
| Archipiélago antillano | 151. |
| La cuestión puerto ó bahía | 154. |
| Aguada y Aguadilla | 158. |
| Mayagüez | 165. |
| Guayanilla | 179. |
1. Iñigo Abbad y Lasierra.—Historia de Puerto-Rico.—1866.
2. Dr. A. Stahl.—Los indios borinqueños.—1889.
3. Salvador Brau.—Puerto-Rico y su historia.—1892.
4. Patricio Montojo, general de la Armada y Comandante Principal de Marina de la Provincia.—Periódico: Clamor del País: dos cartas dirigidas al señor Brau—Octubre de 1893.
5. El Diario popular.—Colección del mes de Octubre.—1893.
6. Pbro. D. José Nazario y Causel.—Guayanilla y la Historia de Puerto-Rico.—1893.
7. Gomara.—Historia de las Indias.
8. Víctor Balaguer.—Historia de Cataluña.—Tomo sexto. 1886.
9. Emilio Castelar.—Historia del descubrimiento de América.—1892.
10. El Rey é la Reina: Caballeros, Escuderos y otras personas que por nuestro mandado estais en las Indias: allá vos enviamos á Juan de Aguado, nuestro Repostero, el cual de nuestra parte vos hablará. De Madrid á nueve de Abril de mil cuatrocientos noventa y cinco.—Yo el Rey.—Yo la Reina.
11. E. Castelar.—Ob. cit.
12. Fernando Colón.—Historia del Almirante.—1892.
13. El historiador Oviedo le llamó praderas de hierba. Sabemos por Maury (Geografía física del mar) que en medio del Atlántico hay un espacio triangular, comprendido entre las Canarias, las Azores y las islas de Cabo Verde, el cual está cubierto por la vegetación de la alga flotante fucus natans: debido este fenómeno á que los circuitos de las dos grandes arterias del Gulf-Stream (corriente del Golfo) producen en ese espacio triangular la inmovilidad de las aguas marinas.
14. Fernando Colón.—Ob. cit.
15. Juan de la Cosa.—Carta náutica del 2º viaje.—1500.
16. Alvarez Chanca y Fernando Colón, dicen que el Almirante saltó en tierra, en esta isla, pero no refieren el hecho de poner cruces, ni anotan si desembarcara en Boriquén. Pero á los incrédulos, que exijen la repetición de estos detalles en los Cronistas, les probaremos con una cita del mismo don Cristóbal Colón la realidad, de que el piadoso marino, en las tierras que descubría, era el primero en entrar y ordenar la erección del símbolo cristiano. Dice el Diario del Almirante en su primer viaje: “Viernes 16 de Noviembre.—Porque en todas las partes, islas y tierras donde entraba dejaba siempre puesta una cruz, entró en la barca y fué á la boca de aquellos puertos, y en una punta de la tierra halló dos maderos muy grandes, uno más largo que el otro, y el uno sobre el otro hechos una cruz, que diz que un carpintero no los pudiera poner más proporcionados; y adorada aquella cruz mandó hacer de los mismos maderos una muy grande”.—Habiendo estado en Puerto-Rico dos dias, lógico es suponer, por deducción analógica, el desembarco del pío Almirante, la erección del emblema de la Redención cristiana, las salvas de bombarda y arcabuz, y el Salve Regina de la piadosa tripulación en la playa boriquense, la que, á pesar de los anhelos del gran Navegante por llegar al fuerte de Navidad, le fascinó y retuvo dos jornadas más, en su florida comarca.
17. Todus hipochondriacus. Bryant. Papagayo.
18. Chrysotis vittatus. Boddaest. Cotorra.
19. Auyama de los indígenas, distinta de la de Castilla.
20. Bromelia ananas. L. Según Oviedo el nombre indígena de la piña es yayamá.
21. Colón traía carta náutica de su primer viaje.—Lo prueba lo dicho en su Diario de navegación, remitido á los Reyes: “También, señores Príncipes, allende de escribir cada noche lo que el día pasare, y el día lo que la noche navegare, tengo propósito de hacer carta nueva de navegar, en la cual situaré toda la mar y tierras del mar Océano en sus propios lugares debajo su viento, y más, componer un libro, y poner todo por el semejante por pintura, por latitud del equinocial y longitud del Occidente, y sobre todo, cumple mucho que yo olvide el sueño y tiente mucho el navegar, porque así cumplo, las cuales serán gran trabajo.”
22. Fernando Colón.—Ob. cit.
23. Fernando Colón.—Ob. cit.
24. El erudito cubano don Juan Ignacio de Armas en su obra La fábula de los Caribes (1884), niega que los naturales de Guadalupe fueran antropófagos, y afirma, que “la fábula de los caribes fué al principio un error geográfico; luego una alucinación; después una calumnia.”—“No había, al llegar Colón, un solo estómago en las Antillas, ni aun en toda la América, fisiológicamente organizado para digerir la carne.” El señor Armas rompe lanzas con los Cronistas y con la filosofía de la Historia.—Los Cronistas aseveran, que fueron los caribes antropófagos.—Dice Gomara (Historia de las Indias) hablando de los caribes, con motivo de la conquista de Santa Marta por Rodrigo de Bastidas: “Caponan los niños, porque enternezcan para comer; comen carne humana fresca y cecinada, hincan las cabezas de los que matan y sacrifican á las puertas por memoria y traen los dientes al cuello por bravosidad, y cierto, ellos son bravos, bélicos y crueles.”—Dice Pedro Mártir de Anglería al conde de Borromeo, carta CXLII: “Encontró (Colón) hombres que se alimentan de carne humana: sus vecinos les llaman caníbales, y van desnudos como toda aquella gente.” Y en la Década tercera, libro V. cap. II dice: “dijimos que la isla de San Juan está próxima á la Española, y que los indígenas la llamaban Boriquén. Cuéntase, que en nuestros tiempos se han llevado de ella, para comérselos, más de cinco mil hombres, sólo desde las islas próximas que ellos habitan, como Santa Cruz, que se llamaba Ay-ay, y Guadalupe, que le decían Sibuqueira.”
25. Fernando Colón.—Ob. cit.
26. El Almirante rectificaba las singladuras en sus viajes, sin haber terminado su navegación, aprovechando para verificarlo cuando fondeaba ó se ponía á la corda temporejando, es decir, al pairo. Pruébase este aserto con esta anotación del cuaderno de bitácora de su primer viaje: “Miércoles 19 de Noviembre.—Aquí descubrieron sus puntos los Pilotos: el de la Niña se hallaba de las Canarias, cuatrocientas cuarenta leguas; el de la Pinta, cuatrocientas veinte; el de la donde iba el Almirante, cuatrocientas justas.”—Basta esta nota, justificativa de la costumbre establecida por el previsor marino en su primer viaje, para asegurar, que en la noche del 17 de noviembre de 1493, al poner al pairo la escuadra, después de haber corrido la costa meridional de Puerto-Rico, anotó el Almirante en su cuaderno de bitácora las treinta leguas recorridas en el singlar de aquel día; de donde las tomó Chanca. Y esto prueba, además, que á la terminación de haber corrido tal distancia no fué que tomó puerto el crucero.
27. Pedro Mártir de Anglería.—Primera Década oceánica, libro II, cap. IV.—Traducción de Torres Asensio.—1892.
28. Este rio al cual puso el Almirante el nombre de Rio del oro, por las muchas pepitas de este metal encontradas en sus arenas, ha variado su cauce al entrar en el mar, corriéndose al oeste de la antigua boca.
29. Nazario y Causel.—Ob. cit.
30. Fuentes históricas sobre Colón y América. Pedro Mártir Anglería. Traducción del Dr. D. Joaquín Torres Asensio.—1892.
31. Historia del Almirante D. Cristóbal Colón, escrita por D. Fernando Colón, su hijo.—Nueva edición.—1892.
32. Muñoz.—Historia del Nuevo Mundo—tomo 1º Prólogo.—1793.
33. Navarrete.—Colección de los viajes y descubrimiento que hicieron por mar los españoles.—1825.
34. Washington Irving.—Vida y Viajes de Cristóbal Colón.—1828.
35. Oviedo.—Historia general y natural de las Indias, islas y tierra-firme del mar Océano.—Edición de la Academia. 1851.
36. Las Casas.—Historia general de las Indias.—1552.
37. Muñoz.—ob. cit.
38. Bernáldez.—Historia del reinado de Fernando é Isabel.—Edición de 1869.
39. Herrera.—Crónica general de las Indias.—1622.
40. Navarrete.—Ob. cit.
41. Gómara.—Historia de las Indias.—1852.
42. Tapia.—Biblioteca histórica de Puerto-Rico.—1854.
43. Iñigo Abbad.—Ob. cit.
44. Washington Irving.—Ob. cit.
45. William H. Prescott—Historia del reinado de los Reyes Católicos.—1845.
46. Robertson.—Historia de América.—1787.
47. A. F. Dutroulau.—Les Antilles.—1866.
48. Rochefort.—Histoire naturelle et moral des Antilles. 1658.
49. P. Dutertre.—Histoire générale des Antilles.—1671.
50. P. Labat.—Nouveau voyage aux Antilles.—1722.
51. Le Pére Charlevoix.—Histoire de l’isle Espagnole ou de Saint-Domingue, écrite sur les mémoires manuscrits de P. J. B. Lepers, jésuite missionnaire de Saint-Domingue, et sur les pièces originales qui se trouvent au dépôt de la Marine.—1731.
52. Le Blond.—Voyage aux Antilles.—1813.
53. Moreau de Jonnés.—Histoire physique des Antilles. 1817.
54. Alex. de Humboldt et Bompland.—Voyage en Amérique.—1825.
55. Sir Charles Lyell.—L’ancienneté de l’homme.—1864.
56. Rodolfo Cronau.—América, historia de su descubrimiento.—1892.
57. José Dahlmann. S. J.—Estudio de las lenguas y las misiones.—1892.
58. Paul Jozon.—Des principes de la écriture phonétique et des moyens d’arriver a une orthographe rationelle et a une écriture universelle.—1877.
59. Estanislao Sanchez Calvo.—Los nombres de los dioses: estudios filológicos.—1884.
60. Sir John Lubbock.—Los orígenes de la civilización y la condición primitiva del hombre.—1888.
61. Federico Ratzel.—Las razas humanas.—1888.
62. Gregorio Chil y Naranjo.—Las islas Canarias.—1889.
63. Herminio C. Leyva y Aguilera.—Estudio acerca del primer punto visitado por Colón en la isla de Cuba.—Habana, 1890.
64. E. Castelar.—Ob. cit.
65. Patricio Montojo.—Las primeras tierras descubiertas por Colón.—1892.
66. Restrepo.—Estudio sobre los aborígenes de Colombia.—1892.
67. Periódico: Unión ibero-americana.—De 1885 á 1892.
68. Ad. Bertillon, Coudereau; Hovelacque, etc.—Dictionnaire des sciences anthropologiques.—1893.
69. Nazario y Causel.—Ob. cit.
70. Nazario Causel.—Ob. cit.
71. Navarrete.—Biblioteca marítima española.—1851.
72. Nazario y Causel.—Ob. cit.
73. Esta carta fué copiada por Navarrete de un códice, que poseía la real Academia de la Historia, escrito á mediados del siglo XVI. La carta ocupaba desde la página 17 hasta la 31 del mismo códice.
74. Navarrete.—Ob. cit.
75. Las Casas.—Ob. cit.
76. Castelar.—Ob. cit. pág. 371.
77. Había cocoteros en la costa del mar del Sur, en la provincia del cacique Chimán, pero en las Antillas eran desconocidos.
78. Dice Oviedo: “Estos plátanos los hay en todo tiempo del año; pero no son por su origen naturales de aquellas partes, porque de España fueron llevados los primeros, y hanse multiplicado tanto, que es cosa de maravilla ver la abundancia que hay dellos en las islas y en Tierra-firme.” Pedro Mártir de Anglería (Década sexta, libro IX, cap. I) dice: “Ahora contemos de donde les fué esta fruta (el plátano) á los españoles que habitan en aquellas tierras. Cuentan que primero la llevaron de aquella parte de Etiopía que se dice vulgarmente Guinea, donde es común y nace espontáneamente.” Fray Tomás Berlanga, el año 1516, fué el primero que llevó el plátano de Canarias á la Española.—El vocablo plátano es de orígen griego, de plátanos, derivado de platós, extenso, ancho. En latín, platanus y en provensal platani. Banana es voz indo-antillana como anana, guanana etc. Los criollos de Haity decían antiguamente banana.
79. Estévanez.—Geografía universal.—1889.
80. Patricio Montojo.—Ob. cit.
81. Varnhagen.—La verdadera Guanahaní de Colón.—1864.
82. Leyva.—Ob. cit.
83. Montojo.—Ob. cit.
84. Esta frase ha hecho suponer á algunos—El Diario popular de Mayagüez: Segundo viaje de Colón por Euskal-Erria—que la carta iba dirigida al Monarca. Magnífico Señor es un título de honor y de dignidad que desde el siglo V fué otorgado exclusivamente á los patricios. Colón al dirigirse á los Monarcas les decía: Cristianísimos, y muy altos, y muy excelentes, y muy poderosos Príncipes, Rey é Reina de las Españas y de las islas de la mar, nuestros Señores etc. También se estila decir simplemente, Señor.
85. Esta palabra escritura no está usada en sentido de testimonio público de Escribano. Equivale en esta carta al efecto de escribir, á la obra escrita; hoy en este sentido es anticuada.
86. Si esta carta hubiera ido dirigida al Monarca, Chanca diría vuestra Alteza; hoy decimos vuestra Magestad. La frase vuestra Señoría ha quedado hoy sincopada en usía, así como vuestra merced en el familiar usted.
87. Si la carta hubiera ido dirigida al Monarca diría aquí: que vuestra Alteza.
88. Igual vacío en el original. Debe decir, del año de 1493 (Navarrete).
89. De esta frase se deduce que Chanca venía en la nao Marigalante.
90. El 3 de noviembre.
91. La Domínica, que llamó así por haberla descubierto en día Domingo. (Nav.)
92. La Marigalante, que llamó así porque la nao en que iba Colón tenía este nombre. (Nav.)—Era de extrañar que dada la religiosidad y amor á los Reyes, que tenía el Almirante, pusiera á la segunda isla invenida el nombre de su barco. El mapa de Juan de la Cosa nos saca de esta duda. Colón aprovechó el epíteto galante, que portaba la nao capitana, y lo unió al dulce de María, para dedicárselo á la Reina de los Cielos; y le puso á la isla Santa María galante, como está trazado con hermosa letra gótica en la carta náutica del famoso piloto de la Niña. Queda, pues, en harmonía la verdad histórica con la piedad del genovés marino. ¡Primera utilidad que nos reporta el mapa imperfecto y viejo, como le han llamado algunos, del maestre Juan de la Cosa!
93. Viniendo el crucero con rumbo de este á oeste la segunda isla que vió quedando á mano derecha fué Marigalante.
94. En la Marigalante.—(Nav.).
95. Pimienta malagueta.—Caryophyllus pimienta.
96. De esto se infiere que sería la fruta del Manzanillo que produce efectos semejantes. (Nav.)—El fruto del Manzanillo (Hippomane mancenilla) contiene una pulpa blanda esponjosa, que puede muy bien causar la muerte del imprudente que se deje seducir por sus pérfidas apariencias y agradable perfume; al principio cuando se prueba, apenas tiene gusto alguno; luego se va percibiendo un sabor dulzaino muy cáustico, manifestándose pronto una irritación violenta en los labios, lengua y paladar.—Codina Langlin.
97. El 4 de noviembre.
98. La Guadalupe.—(Nav.)
99. Arribaron á la parte de Guadalupe títulada, Baja tierra, sobre cuya cordillera central se destaca el volcán llamado del Azufre; cuyo cráter despide contínuamente humo y á veces materias inflamadas.
100. Juan Ignacío de Armas.—Ob. cit.—niega esta antropofagía: lo cual es ir contra la narración de todos los cronistas de los primeros tiempos de la conquista y colonización de América.
101. En el primer viaje del Almirante, los indios de Guanahaní, le indicaron hacia donde quedaban las islas de los Caribes. Colón indudablemente las trazaría en su carta, que venía formando, y por eso en su segunda empresa modificó el derrotero en busca de ellas. Con tal motivo dice el padre Nazario (ob. cit.) “¿Conocía Colón las corrientes que le llevarían al mar Caribe en el segundo viaje y las que le alejaban de él en el primero?”—Pues no las conocía, y no hay derecho á exigirle al gran Navegante tales conocimientos, ni interpolar una revelación. Y prueba de ello, que cuando marchó á España, en 1496, con las carabelas Niña y Santa Cruz, las corrientes y los vientos le retuvieron en las islas de Barlovento, llegando á escasear las provisiones de boca y teniendo que arribar á Guadalupe para adquirir casabe y otros frutos con resistencia de los indios. El ilustre cosmógrafo conocía las mareas; y este fenómeno del flujo y reflujo reveló á los pensadores de la antigüedad la atracción universal, muchos siglos antes que Newton descubriese las leyes de la gravitación. Aristóteles dijo en su libro del Mundo, que las mareas siguen el movimiento de la luna; y en 1687 echó Newton las bases de la teoría científica de las mareas en su obra: De los principios. La Academia de Ciencias de París abrió un concurso en 1738. Y por fin, Laplace dió una teoría completa de las mareas.—Pero las corrientes del Océano, que supone el presbítero Nazario conociese Colón “por conocimientos profundísimos ó una revelación luminosa” es casi estudio de nuestros días. Franklin indicó la conveniencia de utilizar el termómetro para reconocer las corrientes y su origen. Humphry Davy y Alejandro de Humboldt utilizaron el termómetro en este sentido con brillantes resultados, y por fin, el ilustre comandante Maury, de la marina norte-americana, ha penetrado con una admirable sagacidad en los misterios del Gulf-stream. Colón, aunque era un gran marino, no podía conocer, en su 1º y 2º viaje, la circulación de estas arterias, cuyo corazón estaba en el golfo mexicano, para esa época inexplorado.
102. Fué Diego Márquez, el veedor, que iba por Capitán de un navío, quien con ocho hombres más desembarcó y se internó en la isla, sin licencia del Almirante, el cual con cuadrillas de gente y trompetas los hizo buscar en vano. Uno de los que se comisionaron con este objeto fué á Alonso de Hojeda con 40 hombres: y dijeron á la vuelta haber encontrado muchas plantas y cosas aromáticas, variedad de aves y caudalosos ríos. Los extraviados no pudieron regresar á sus navíos hasta el día 8 de Noviembre.—Las Casas.—Historia general de Indias.
103. Esta frase de Chanca no se puede tomar ad pedem littiræ. Habiendo llegado á Guadalupe el día 4, bien tarde, los ocho días se cumplen el 12 también por la tarde; y á tales horas del día es inadmisible emprendiera el previsor Almirante viaje por entre un archipiélago desconocido. Zarpar el 13 por la mañana, es retener el crucero en aquella isla hasta una fecha que no guarda harmonía con las demás. Lo lógico es aceptar, que á causa del extravío de Márquez y sus compañeros, se perdió la semana esperándolos.—Las Casas fija el regreso de los perdidos viajeros el día 8 de noviembre, y Fernando Colón anota que el domingo 10 levaron anclas, lo cual confirma nuestro aserto de que se perdió la semana en Guadalupe.—El día 11 de noviembre, día de S. Martín, estaba la armada frente á la isla que lleva el nombre del santo obispo.
104. En el Instituto Smithsonian de Washington, se conservan esculturas de madera de las islas Caribes con las señales de estas ligaduras de algodón en brazos y piernas.
105. Pedro Mártir de Anglería la llama Carucueria; pero tanto Mártir como Chanca en cuestión de nombres indígenas sufren sensibles equivocaciones. Los autores extranjeros escriben Karukera. Oviedo, que tuvo oportunidad en La Española, donde escribió su Historia de las Indias, de tratar á la mayor parte de los compañeros de Colón del segundo viaje, anota Cibuqueyra. No existe la radical turu en ninguna de las palabras que se conservan del lenguaje indo-antillano; y por el contrario, hay muchas que proceden de la raíz ciba ó siba, piedra. Los cronistas al recibir las nuevas voces de los indígenas las escribían poco más ó menos como les sonaban al oido y adaptándolas al alfabeto romano. Sibuqueyra, es el vocablo más afine con las etimologías: siba, piedra; que, tierra; i, agua; ra, corrupción de ri, valiente, es decir: piedra, tierra y agua del valiente.
106. Esta es Santa Cruz.—Chanca la llama la tercera, refiriéndose á la tercera en que desembarcaron.
107. Todos los indios de las islas de Barlovento pertenecían á la raza caribe, procedentes de Costa-firme; los de las grandes Antillas á la rama guaycure, procedentes de la Florida.
108. La Casas fija la vuelta de Márquez el 8.—El padre Nazario supone que el obispo de Chiapa no pudo estar asesorado por su padre Francisco de Casaus ó de las Casas, que vino en este viaje.—No necesitó el ilustrado Fray Bartolomé, que su padre le refiriera esta empresa del Almirante. Las Casas vino á América con el comendador Ovando y conoció á la mayor parte de los viajeros de la segunda expedición. Además, su cita está de acuerdo, perfectamente, con la de don Fernando Colón, que anota, que los extraviados regresaron á las naves el viernes 8 de Noviembre.
109. Partieron el Domingo 10 de Noviembre (Nav.). Fernando Colón opina también que partieron el Domingo 10.—El padre Nazario opina que el 12. Si tomamos la frase de Chanca al pié de la letra, y le suponemos casi infalible, tenemos, que habiendo llegado á Guadalupe el día 4 bien tarde, el día 12 bien tarde se cumplen los ocho días, y no es admisible que el previsor Almirante ordenara levar anclas de noche, y menos que lo efectuara el día 13; por lo que opinamos que el crucero siguió el bojéo del Archipiélago, abandonando á Guadalupe, el domingo 10 por la mañana.
110. La isla Monserrate. (Nav.) Juan de la Cosa la anota en su carta: Santa María de Monserrat.
111. El Almirante la nombró Santa María la Redonda. (Nav).
112. El domingo 10 por la noche.
113. Santa María la Antigua (Nav.).
114. Este párrafo de la carta de Chanca, algo obscuro, ha sido el que ha desorientado á don Martín Fernández Navarrete y al Pbro. Nazario.—La armada, después de costear á Antigua el día 11, llegó el mismo día á San Martín, y el Almirante bautizó dicha isla con el nombre del santo obispo que se venera ese día, ordenando el anclaje del crucero. Al otro día 12, al partir, sacaban las áncoras pedazos de coral, como reza la obra de don Fernando, el hijo de Colón. El padre Nazario supone el crucero frente á San Martín, el 15: lo cual es inadmisible. Nace este error de retener la armada en Guadalupe hasta el 12, ceñido á la frase de Chanca, de ocho días perdidos: frase que no se puede tomar al pié de la letra, sino como una semana perdida, ó error del narrante. Al padre Nazario no le falta tiempo en el derrotero que traza, porque suprime la arribada á Santa Cruz, plenamente justificada con el mapa de Juan de la Cosa. Dice el párroco de Guayanilla, pág. 34: “Tengo delante un mapa general de los derroteros en los cuatro viajes de Colón, y en él está descifrado el enigma de esta intercalación. Colón estuvo en Santa Cruz en su cuarto viaje. Para colocar su descubrimiento en el segundo, es necesario violentar las expresiones, contexto y construcción de lo dicho por el narrador.—Vamos á probar lo equivocado que anda el investigador presbítero en estos conceptos. El mapa de Juan de la Cosa está trazado en 1500 y trae á Santa Cruz delineada en el 2º viaje del Almirante: y el 4º viaje lo verificó Colón saliendo de Cádiz el 9 de Mayo de 1502; el 15 de Junio llegaron á Matinino (Martinica) y el 24 á Santa Cruz. La cronología echa por tierra los cómputos del señor Nazario y Causel.
115. La de San Martín. (Nav.) Error craso.—Esta es Santa Cruz: es Ay-ay: la tercera en que desembarcaron: lo dice el mismo Chanca al hablar de Guadalupe. Dice Fernando Colón: “por violencia del tiempo surgió el jueves 14 de noviembre en una isla, en la cual mandó coger algún indio para saber dónde se hallaba; y mientras el batel volvía á la armada trayendo cuatro indias y tres niños que habían preso, encontró una canoa, en que iban cuatro indios y una india, los cuales viendo que no podían huir bogando, se previnieron para defenderse, é hirieron á dos cristianos con las flechas, tirándolas con tanta fuerza y destreza, que la india pasó de parte á parte un broquel.” Concuerdan la relación de Fernando Colón y Chanca. El crucero al levar anclas, frente á San Martín, el doce por la mañana, hizo rumbo al noroeste en busca de la Española y vientos contrarios le obligaron á recalar el jueves 14, á medio día, á Santa Cruz, por abatimiento ó caida de sotavento como dicen los pilotos. El padre Nazario niega que la armada tocara en Santa Cruz en este viaje. En el mapa de Juan de la Cosa, está perfectamente señalada Santa Cruz. Y conste que esta carta corresponde, respecto á las Antillas, únicamente al primero y segundo viaje del Almirante y al bojeo de Cuba cuando Juan de la Cosa acompañó á Colón en la Niña.