CAPÍTULO VII
Del modo de letras y escritura que usaron los Mejicanos.
Hállase en las naciones de la Nueva-España gran noticia y memoria de sus antiguallas. Y queriendo yo averiguar en qué manera podian los Indios conservar sus historias y tantas particularidades, entendí, que aunque no tenian tanta curiosidad y delicadeza como los Chinos y Japones, todavía no les faltaba algun género de letras y libros, con que á su modo conservaban las cosas de sus mayores. En la Provincia de Yucatán, donde es el Obispado que llaman de Honduras, habia unos libros de hojas á su modo encuadernados ó plegados, en que tenian los Indios sabios la distribucion de sus tiempos, y conocimiento de planetas y animales, y otras cosas naturales, y sus antiguallas; cosa de grande curiosidad y diligencia. Parecióle á un Doctrinero, que todo aquello debia de ser hechizos y arte mágica, y porfió, que se habian de quemar, y quemáronse aquellos libros, lo cual sintieron despues no solo los Indios, sino Españoles curiosos, que deseaban saber secretos de aquella tierra. Lo mismo ha acaecido en otras cosas, que pensando los nuestros que todo es supersticion, han perdido muchas memorias de cosas antiguas y ocultas, que pudieran no poco aprovechar. Esto sucede de un celo necio, que sin saber, ni aun querer saber las cosas de los Indios, á carga cerrada dicen, que todas son hechicerías, y que éstos son todos unos borrachos, que ¿qué pueden saber, ni entender? Los que han querido con buen modo informarse de ellos, han hallado muchas cosas dignas de consideracion. Uno de los de nuestra Compañia de Jesus, hombre muy práctico y diestro, juntó en la Provincia de Méjico á los ancianos de Tuscuco, y de Tulla, y de Méjico, y confirió mucho con ellos, y le mostraron sus librerías, y sus historias y kalendarios; cosa mucho de ver. Porque tenian sus figuras y geroglíficos con que pintaban las cosas en esta forma, que las cosas que tenian figuras las ponian con sus propias imágenes, y para las cosas que no habia imágen propia, tenian otros caractéres significativos de aquello, y con este modo figuraban cuanto querian, y para memoria del tiempo en que acaecia cada cosa, tenian aquellas ruedas pintadas, que cada una de ellas tenia un siglo, que eran cincuenta y dos años, como se dijo arriba; y al lado de estas ruedas, conforme al año en que sucedian cosas memorables, las iban pintando con las figuras y caractéres que he dicho, como con poner un hombre pintado con un sombrero y sayo colorado en el signo de caña, que corría entonces, señalaron el año que entraron los Españoles en su tierra, y así de los demás sucesos; pero porque sus figuras y caractéres no eran tan suficientes como nuestra escritura y letras, por eso no podian concordar tan puntualmente en las palabras, sino solamente en lo substancial de los conceptos. Mas porque tambien usan referir de coro arengas y parlamentos que hacian los oradores y retóricos antiguos, y muchos cantares que componian sus poétas, lo cual era imposible aprenderse por aquellos geroglíficos y caractéres. Es de saber, que tenian los Mejicanos grande curiosidad en que los muchachos tomasen de memoria los dichos parlamentos y composiciones, y para esto tenian Escuelas, y como Colegios ó Seminarios, adonde los ancianos enseñaban á los mozos éstas y otras muchas cosas, que por tradicion se conservan tan enteras, como si hubiera escritura de ellas. Especialmente las naciones famosas hacian á los muchachos que se imponian para ser retóricos, y usar oficio de oradores, que las tomasen palabra por palabra; y muchas de éstas, cuando vinieron los Españoles, y les enseñaron á escribir y leer nuestra lengua, los mismos Indios las escribieron, como lo testifican hombres graves, que las leyeron; y esto se dice, porque quien en la historia Mejicana leyere semejantes razonamientos largos y elegantes, creerá fácilmente que son inventados de los Españoles, y no realmente referidos de los Indios; mas entendida la verdad, no dejará de dar el crédito que es razon á sus historias. Tambien escribieron á su modo por imágenes y caractéres los mismos razonamientos; y yo he visto, para satisfacerme en esta parte, las oraciones del Pater noster, Ave María, Símbolo y la Confesion general en el modo dicho de Indios, y cierto se admirará cualquiera que lo viere, porque para significar aquella palabra: yo pecador me confieso, pintan un Indio hincado de rodillas á los pies de un Religioso, como que se confiesa; y luego para aquella: á Dios Todopoderoso, pintan tres caras con sus coronas al modo de la Trinidad; y á la gloriosa Virgen María, pintan un rostro de nuestra Señora, y medio cuerpo con un niño; y á San Pedro y á San Pablo, dos cabezas con coronas, y unas llaves, y una espada, y á este modo va toda la Confesion escrita por imágenes; y donde faltan imágenes, ponen caractéres, como: en que pequé, &c, de donde se podrá colegir la viveza de los ingenios de estos Indios, pues este modo de escribir nuestras oraciones y cosas de la Fé, ni se lo enseñaron los Españoles, ni ellos pudieran salir con él, si no hicieran muy particular concepto de lo que les enseñaban. Por la misma forma de pinturas y caractéres ví en el Perú escrita la confesion que de todos sus pecados un Indio traía para confesarse, pintando cada uno de los diez Mandamientos por cierto modo; y luego allí haciendo ciertas señales como cifras, que eran los pecados que habia hecho contra aquel mandamiento. No tengo duda, que si á muchos de los muy estirados Españoles les dieran á cargo de hacer memoria de cosas semejantes, por via de imágenes y señales, que en un año no acertáran, ni aun quizá en diez.