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Historia natural y moral de las Indias (vol. 2 of 2) cover

Historia natural y moral de las Indias (vol. 2 of 2)

Chapter 50: CAPÍTULO XVI
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About This Book

This work offers a wide-ranging survey of natural and moral observations about the Americas, describing indigenous religions, rites, temples, priests, and sacrifices including human offerings; cataloging superstitions, funerary practices, and ceremonies that sometimes parallel Christian sacraments; and analyzing political institutions, calendars, writing and record-keeping, laws, architecture, economic organization, and communication systems among various peoples such as the Mexica and the Incas. The author balances ethnographic description with reflections on how knowledge of local customs might inform evangelization and governance, and frequently compares American practices with classical and Old World precedents.

CAPÍTULO XVI

De los oficios que aprendian los Indios.

Otro primor tuvieron tambien los Indios de el Perú, que es enseñarse cada uno desde muchacho en todos los oficios que ha menester un hombre para la vida humana. Porque entre ellos no habia Oficiales señalados, como entre nosotros, de Sastres, Zapateros y Tejedores, sino que todo cuanto en sus personas y casa habian menester, lo aprendian todos, y se proveían á sí mismos. Todos sabian tejer y hacer sus ropas: y así el Inca con proveerles de lana, los daba por vestidos. Todos sabian labrar la tierra y beneficiarla, sin alquilar otros obreros. Todos se hacian sus casas; y las mugeres eran las que mas sabian de todo, sin criarse en regalo, sino con mucho cuidado, sirviendo á sus maridos. Otros oficios, que no son para cosas comunes y ordinarias de la vida humana, tenian sus propios y especiales Oficiales, como eran Plateros, Pintores, Olleros, Barqueros, Contadores y Tañedores; y en los mismos oficios de tejer y labrar, ó edificar, habia maestros para obra prima, de quien se servian los Señores. Pero el vulgo comun, como está dicho, cada uno acudia á lo que habia menester en su casa, sin que uno pagase á otro para esto, y hoy dia es así, de manera que ninguno ha menester á otro para las cosas de su casa y persona, como es calzar, vestir, hacer una casa, sembrar y coger, y hacer los aparejos y herramientas necesarias para ello. Y cuasi en esto imitan los Indios á los institutos de los monjes antiguos, que refieren las Vidas de los Padres. A la verdad, ellos son gente poco codiciosa, ni regalada, y así se contentan con pasar bien moderadamente, que cierto si su linage de vida se tomara por eleccion, y no por costumbre y naturaleza, dijéramos que era vida de gran perfeccion; y no deja de tener harto aparejo para recibir la doctrina del santo Evangelio, que tan enemiga es de la soberbia, codicia y regalo; pero los Predicadores no todas veces se conforman con el ejemplo que dan, con la doctrina que predican á los Indios. Una cosa es mucho de advertir, que con ser tan sencillo el trage y vestido de los Indios, con todo eso se diferenciaban todas las Provincias, especialmente en lo que ponen sobre la cabeza, que en unas es una trenza tejida, y dada muchas vueltas: en otras ancha, y de una vuelta: en otra unos como morteretes ó sombreruelos: en otras unos como bonetes altos redondos: en otras unos como aros de cedazo, y así otras mil diferencias; y era ley inviolable no mudar cada uno el trage y hábito de su Provincia, aunque se mudase á otra, y para el buen gobierno lo tenia el Inca por muy importante, y lo es hoy dia, aunque no hay tanto cuidado como solía.