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Historia natural y moral de las Indias (vol. 2 of 2) cover

Historia natural y moral de las Indias (vol. 2 of 2)

Chapter 54: CAPÍTULO XX
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About This Book

This work offers a wide-ranging survey of natural and moral observations about the Americas, describing indigenous religions, rites, temples, priests, and sacrifices including human offerings; cataloging superstitions, funerary practices, and ceremonies that sometimes parallel Christian sacraments; and analyzing political institutions, calendars, writing and record-keeping, laws, architecture, economic organization, and communication systems among various peoples such as the Mexica and the Incas. The author balances ethnographic description with reflections on how knowledge of local customs might inform evangelization and governance, and frequently compares American practices with classical and Old World precedents.

CAPÍTULO XX

Del primer Inca y de sus sucesores.

El primer hombre que nombraron los Indios, por principio de los Incas, fue Mangocápa; y de éste fingen, que despues del diluvio salió de la cueva ó ventana de Tambo, que dista del Cuzco cinco ó seis leguas. Este dicen, que dió principio á dos linages principales de Incas: unos se llamaron Hanancuzco, y otros Urincuzco, y del primer linage vinieron los Señores que conquistaron y gobernaron la tierra. El primero que hace cabeza de linage de estos Señores que digo, se llamó Incaróca, el cual fundó una familia ó ayllo, que ellos llaman por nombre Vizaquiráo. Este, aunque no era gran Señor, todavia se servia con vajilla de oro y plata; y ordenó, que todo su tesoro se dedicase para el culto de su cuerpo, y sustento de su familia; y así el sucesor hizo otro tanto, y fué general costumbre, como está dicho, que ningun Inca heredase la hacienda y casa del predecesor, si no que él fundase casa de nuevo: en tiempo de este Incaróca usaron Idolos de oro. A Incaróca sucedió Yaguarguaque, ya viejo: dicen haberse llamado por este nombre, que quiere decir lloro de sangre, porque habiendo una vez sido vencido, y preso por sus enemigos, de puro dolor lloró sangre: éste se enterró en un pueblo llamado Paulo, que está en el camino de Omasuyo: éste fundó la familia llamada Aocaillipanaca. A éste sucedió un hijo suyo, Viracócha Inca: éste fue muy rico, é hizo grandes vajillas de oro y plata, y fundó el linage ó familia Coccopanáca. El cuerpo de éste, por la fama del gran tesoro que estaba enterrado con él, buscó Gonzalo Pizarro; y despues de crueles tormentos que dió á muchos Indios, le halló en Xaquijaguana, donde él fue despues vencido y preso, y ajusticiado por el Presidente Gasca: mandó quemar el dicho Gonzalo Pizarro el cuerpo del dicho Viracócha Inca, y los Indios tomaron despues sus cenizas, y puestas en una tinajuela, le conservaron, haciendo grandísimos sacrificios, hasta que Polo lo remedió con los demas cuerpos de Incas, que con admirable diligencia y maña sacó de poder de los Indios, hallándolos muy embalsamados y enteros, con que quitó gran suma de idolatrías que les hacian. A este Inca le tuvieron á mal, que se intitulase Viracócha, que es el nombre de Dios; y para excusarse dijo, que el mismo Viracócha en sueños le habia aparecido, y mandado que tomase su nombre. A éste sucedió Pachacúti Inca Yupángui, que fue muy valeroso conquistador, y gran republicano, é inventor de la mayor parte de los ritos y supersticiones de su idolatría, como luego diré.