WeRead Powered by ReaderPub
Metamorfóseos o Transformaciones (2 de 4) cover

Metamorfóseos o Transformaciones (2 de 4)

Chapter 28: FÁBULA III.
By Ovid
Open in WeRead

About This Book

A sequence of mythic tales recounts lovers' tragedies, divine passions, and acts of vengeance that culminate in physical metamorphoses: secret and thwarted romances turn to death and plants, gods disguise themselves to pursue mortals, hubris brings punishments transforming humans into animals, rocks, or trees, and heroic feats free captives but also provoke new fates. Linked episodes offer etiologies for natural phenomena and social customs while blending dramatic narrative and lyrical description to explore change, loss, and the porous boundary between human and divine.

(68) Júpiter transforma en ranas á los aldeanos
que insultaron á Latona.

FÁBULA III.

LOS ALDEANOS CONVERTIDOS EN RANAS.

Un castigo tan horroroso aterró de tal modo á las gentes, que así hombres como mugeres se apresuraban á competencia á honrar á la fecunda Latona, dándola con nuevo zelo las muestras indubitables del culto que acostumbraban tributarle. Y como acaece que un suceso que nos sorprehende nos trae á la memoria algun otro con quien tiene conexîon, refirió un Tebano á este propósito la venganza que habian experimentado en otro tiempo de esta misma Diosa algunos habitantes de la fértil Licia: „La aventura, dixo, no es célebre por la calidad de las personas á quienes sucedió, pero es verdaderamente admirable. He visto el sitio y el estanque mismo que hizo memorable el prodigio. Porque hallándose mi padre incapaz de viajar por su avanzada edad, me envió á comprar á aquella tierra unos bueyes, dándome por guia un hombre del pais. Como íbamos recorriendo los pastos, acertamos á pasar por las orillas de un lago donde miré un altar ennegrecido de hollin y rodeado de trémulas cañas. Paróse mi conductor, y saludando al altar: „favoreceme, dixo en voz baxa,” y yo hice por mí la misma súplica y del mismo modo: le pregunté si era aquel altar consagrado á las Náyades, Faunos, ó á alguna otra divinidad del pais.

„No está, me respondió, erigido este altar á los Dioses de estos montes, sino á la Diosa que Juno arrojó en otro tiempo del orbe, á la qual apenas proporcionó asilo la isla de Delos, que andaba flotante entonces por las aguas.” Dió á luz en ella al pie de un olivo dos hijos, á pesar de las persecuciones de su rival; quien poco lastimada del estado en que se hallaba, la obligó aun á salir de esta isla, y llevar en sus brazos los dos hijos que acababa de parir. Por esta causa llegó un dia muy cansada con el largo viage á la Licia, pais bien célebre por la Quimera.[166] Rendida del cansancio y la sed, cosa muy natural en un tiempo caluroso, y mas habiendo traido mamando á los dos gemelos, descubrió en lo hondo de un valle un lago de agua clara, y se llegó á beber á él. Se hallaba en aquel sitio mucha gente del campo cortando mimbres, juncos y demas yerbas que se crian en las lagunas; y poniéndose ella de rodillas para beber mas cómodamente, la prohibe aquella turba villana: „¿Amigos, les dice, por qué me impedis que beba? ¿No es tan comun á todos el agua como la luz y el ayre que la naturaleza nos reparte? Ruegoos no obstante me permitais beber; lo que os pido es muy poco, pues no es mi objeto el bañarme sino solo apagar mi sed, que es tan grande que tengo la boca seca, árida la garganta, y apenas puedo articular palabra: el agua de vuestro estanque será para mí el nectar de los Dioses: dexadme beber, y haré cuenta que os debo la vida que con la bebida me dareis. Si no os compadeceis de la suerte de una madre desconsolada, sed á lo menos sensible á la desgracia de estas criaturas que os tienden los tiernos brazos.” Y en efecto casualmente los extendian. ¿Á quién no hubiera enternecido esta súplica tan justa y amorosa?

Pero ellos no solo se obstinaron en negarla aquel alivio, sino que la injuriaron, y gritando, amenazaron maltratarla si no se alejaba de allí. Aun llevaron á mas extremo su insolente brutalidad, pues enturbiaron con pies y manos el agua para que el cieno que removian del hondo la impidiese beber. La indignacion de la Diosa la hizo olvidar su sed; y sin pensar ya en ablandarlos, ni en decir palabras que no fuesen dignas de una Diosa, levantó al cielo las manos y dixo: „Vivid para siempre en este estanque.” Se cumplió inmediatamente el voto de la Diosa; pues se les vió sumergir en el cieno, algunas veces sacar la cabeza y nadar sobre la superficie del agua; otras salir á descansar á la ribera del estanque, y algunos momentos despues volverse á zabullir. Pero aun emplean sus torpes lenguas en proferir injurias; y habiendo perdido la vergüenza, se congratulan baxo de las aguas con decir dicterios. Enronquecióse su voz, se hinchó su garganta, se ensanchó su boca, y se unieron sus espaldas de tal manera que desapareció el cuello enteramente: el espinazo vino á quedar de un color verde; solo el vientre, que es en extremo mas grande á proporcion de las demas partes de su cuerpo, conservó una especie de blancura: en una palabra, fueron convertidos en ranas; y se les vió saltar y zabullirse en el cieno del estanque.”