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Metamorfóseos o Transformaciones (2 de 4) cover

Metamorfóseos o Transformaciones (2 de 4)

Chapter 33: FÁBULA VI.
By Ovid
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About This Book

A sequence of mythic tales recounts lovers' tragedies, divine passions, and acts of vengeance that culminate in physical metamorphoses: secret and thwarted romances turn to death and plants, gods disguise themselves to pursue mortals, hubris brings punishments transforming humans into animals, rocks, or trees, and heroic feats free captives but also provoke new fates. Linked episodes offer etiologies for natural phenomena and social customs while blending dramatic narrative and lyrical description to explore change, loss, and the porous boundary between human and divine.

FÁBULA VI.

FILOMELA SALE DE LA PRISION.

Celebraban por entonces las mugeres de Tracia en honor de Baco las fiestas que se renovaban cada tres años.[180] Habiendo llegado la noche consagrada á estos misterios, y quando el monte Rodope resonaba con el estrépito de los tambores é instrumentos de metal, salió la Reyna de su palacio con los adornos mismos de las demas Bacantes, coronada de pámpanos: llevaba sobre el hombro izquierdo una piel de pantera, y el ligero tirso en la mano. Rodeada de una multitud de compañeras, corria por medio de las selvas, causando espanto, y agitada de todo el furor que inspira la ira; en una palabra, imitaba fielmente, Baco, á tus sequaces. En fin, habiendo llegado al desviado castillo en que Filomela estaba encerrada, llena el ayre con sus gritos; y despues de haber hecho resonar por todas partes el misterioso nombre de Evoe,[181] hace pedazos las puertas, saca á su hermana de aquel funesto lugar; la viste de Bacante, y cubriéndola el rostro con hojas de yedra, la lleva atónita al palacio de su marido.

(71) Progne saca á Filomela de su prision y la conduce
en pompa á la Corte de Tereo.

Al entrar Filomela en un sitio en que se hallaba su mas cruel enemigo, empezó á horrorizarse, cubriéndose su rostro de la mas triste palidez. Su hermana la conduxo á un aposento; la despoja del vestido de Bacante; la quita la corona[182] que le cubria el rostro, y la abraza con todas las muestras de la mas tierna amistad. Triste y trémula la desdichada hija de Pandion no se atreve á mirar á su hermana, considerándose adúltera de ella; y sin atreverse á levantar los ojos quiere jurar y poner á los Dioses por testigos del caso y violencia que el pérfido cuñado le habia hecho, sirviéndola de intérpretes sus manos. No cabe ya la ira en el corazon de Progne, y conteniendo las lágrimas de su hermana: „No es tiempo, la dice, de lágrimas sino de venganza: el hierro, y si hay aun algun instrumento mas terrible, es lo que debemos emplear. Sí, querida hermana, á toda maldad estoy dispuesta. Ó el fuego que pondré al palacio abrasará al pérfido Tereo, ó le arrancaré la lengua, los ojos, y en fin quanto sirvió á su crímen, ó le abriré puerta á su alma perjura por mil heridas. Ignoro aun qual de estos dos partidos elegirá mi furor; pero estoy á todo dispuesta.”