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Chapter 11: CANCIÓN SEGUNDA
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About This Book

Conjunto de textos poéticos que reúne églogas, elegías, una epístola, canciones y sonetos, donde la métrica italiana se incorpora al castellano. Predomina la sensibilidad lírica: paisaje pastoral, amor y nostalgia se entrelazan con referencias clásicas y tono melancólico, mientras la voz poética alterna entre la simplicidad rústica y la cortesana urbanidad. El material muestra dominio técnico del soneto y la estancia lírica, musicalidad del verso y pulcritud expresiva, ofreciendo variaciones temáticas sobre deseo, pérdida y contemplación natural sin perder la claridad y la armonía formales.

CANCIÓN SEGUNDA

La soledad siguiendo,

rendido a mi fortuna,

me voy por los caminos que se ofrecen,

por ellos esparciendo

mis quejas de una en una5

al viento, que las lleva do perecen;[304]

puesto que ellas merecen

ser de vos escuchadas,

pues son tan bien vertidas,

he lástima de ver que van perdidas10

por donde suelen ir las remediadas.

A mí se han de tornar,

adonde para siempre habrán de estar.[305]

Mas ¿qué haré, señora,

en tanta desventura?15

¿Adónde iré, si a vos no voy con ella?

¿De quién podré yo agora

valerme en mi tristura,

si en vos no halla abrigo mi querella?

Vos sola sois aquella20

con quien mi voluntad

recibe tal engaño,

que viéndoos holgar siempre con mi daño,

me quejo a vos, como si en la verdad

vuestra condición fuerte25

tuviese alguna cuenta con mi muerte.

Los árboles presento

entre las duras peñas

por testigo de cuanto os he encubierto;

de lo que entrellas cuento30

podrán dar buenas señas,

si señas pueden dar del desconcierto.

Mas ¿quién tendrá concierto

en contar el dolor,

que es de orden enemigo?35

No me den pena, pues, por lo que digo;

que ya no me refrenará el temor.

¡Quién pudiese hartarse[306]

de no esperar remedio y de quejarse!

Mas esto me es vedado40

con unas obras tales

con que nunca fue a nadie defendido;

que si otros han dejado

de publicar sus males,

llorando el mal estado a que han venido,45

señora, no habrá sido

sino con mejoría

y alivio en su tormento;

mas ha venido en mí a ser lo que siento

de tal arte, que ya en mi fantasía50

no cabe; y así, quedo

sufriendo aquello que decir no puedo.

Si por ventura estiendo

alguna vez mis ojos

por el proceso luengo de mis daños,55

con lo que me defiendo

de tan grandes enojos,

solamente es allí con mis engaños;

mas vuestros desengaños

vencen mi desvarío60

y apocan mis defensas.

Sin yo poder dar otras recompensas,

sino que, siendo vuestro más que mío,

quise perderme así,

por vengarme de vos, señora, en mí.65

Canción, yo he dicho más que me mandaron,

y menos que pensé;

no me pregunten más, que lo diré.[307]