[234]

Dañados, condenados, conforme á su etimología de damnare, con-demnare, condenar. Díjose de los condenados al infierno. Illesc., H. pontif., 3, 6: Si no muriera también su alma para siempre jamás con los dañados en el infierno.

[235]

Varajas, barajas, riñas, contiendas. Fons., Vid. Cr., 1, 3, 12: Se apartaron por ahorrar barajas de criados y pastores. Es posverbal derivado de barajar, reñir, confundir, sujetar y sojuzgar.

[236]

Nin cata aguisado, ni mira á lo debido, á lo que es justo, á la justicia, que es lo que vale aguisado, como su opuesto desaguisado, la injusticia. De guisa, modo natural, propio y debido.—Antre por ante, si no es errata de copista, como mientras y mientre, de miente.—Fraco, flaco á lo rústico.—Lazrado, de lazrar, como lacerado, lacerar, sufrir trabajos; de lacer-a.

[237]

Iba á lidiar en campo ó estacada, llevando á su valiente señor. La causa de la lid fué el haber su señor hecho fuerza á una señora, por lo cual le desafiaron. Quij., 2, 52: Donde á entrambos daré campo seguro..., que dan campo franco á los que se combaten.

[238]

Sueno, natural forma derivada de sônu(m), son.—Quedó, paróse quedo. Así, por cesar, en las Memor. histór. de la Acad. de la Hist., V, 117: Queda la justicia. De aquí llaman quedado y quedadote al toro muy parado.

[239]

Embargar, embarazar. Celest., 1, pág. 22: La indignidad de mi persona lo embarga. De aquí embargo, sin embargo, sin embarazo, de barga ó varga.—Varga, monte ó cuesta, como lugar embargado de matos; por eso en Castilla es casilla cubierta de paja, entre muzárabes y en Aragón choza con ramaje. De aquí Vargas, personificación de este concepto, de modo que: Averiguelo Vargas alude al enzarzamiento del monte y dícese de lo muy enzarzado, enredado y oscuro. Al secretario de Felipe II le ajustaría bien el dicho, pero él es más antiguo.—Larga, entre delincuentes, es la carretera ó carrera.

[240]

El caballo entró en la liza tan bizarro, pero fué ferido muy fuerte (adverbio) de lança.

[241]

El sobervio caballo paga el amor que tuvo su amo á la dueña.—Escotar, pagar el escote ó gasto.

[242]

Del inogar, hinoj-ar, ponerse ó caer de hinojos ó a-hinojar, esto es, rodilla en tierra, de manera que daba con los morros en ella y se le hinchaban las narices.—Prizes, preces, caía de rodillas, como quien va á rezar.

[243]

Rixo, de rijar, clamar apasionada ó fuertemente; rijo es el conato apasionado; rij-oso, el furioso, apasionado (Cej., Tesor. L., 118).—Enpelladas, los empellones que dabas cuando ibas ufano á la lid, y aun por eso rixo, remedando asnalmente el relinchar con que antes el caballo bizarreaba. De empeller, de impellere, salió empell-ada, como empell-ón.

[244]

Rrencilla, el reñirme como me reñiste al ir a la lid; de reñ-ir salió ren-cilla.—Byvrás, viv(i)rás.—Mançilla, tacha moral, además de mancha física y compasión. A. Alv., Silv. Enc., 2 c.: No hay en vos mancilla ni un sino. León, Job, 11: Podrás alzar al cielo puro, entero | el rostro y sin mancilla y confiado. Que las postillas y mataduras de ahora venguen tus soberbias de antaño.

[246]

Ducho, acostumbrado, de ductus.—Agua-ducho, del mismo ductus, caudal de agua, canal de ella ó aqueducto, avenida y riada, como aún se usa en Bilbao. J. Pin., Agr., 18, 27: Plinio escribe que con los aguaduchos y terremotos cayó un pedazo de un monte. Horozco. Canc., pág. 11: Las huertas muy maltratadas | con aguaduchos continuos.

[247]

Çatico, un pedacito. A. Alv., Silv. Dom., 4 cuar., 3 c.: Para dalle un zatico de pan no poco gruñido (al pobre). J. Enc., 219: Zaticos de pan ten tú, venturado. Diminutivo de zato, pedazo.—Pico tiene parecido valor, como es sabido. Alude a la historia de Lázaro, en San Lucas, c. 16.

[249]

Afruenta, de donde afrenta, de afront-ar, hoy en Sierra de Gata por afrentar, del echarlo en cara, en la fruente ó frente, fronte(m), frons. Lis. Ros., 4, 3: Brumandilón le afrontó.—Despensa, lo gastado, lo que se gasta en el ordinario; de despender ó espender, gastar. Quij., 1, 23: Con veinte y tres maravedís, que ganaba cada día, mediaba yo mi despensa.—Pronúnciese reínos.

[250]

Estonçes de estonce, con la s de ante-s, etc.; de ex-tûnc-ce, hoy entonces.—Fall-ençia, error, falsedad, daño, de fall-ir. Berc., S.M., 395: Connoçien sue fallencia que eran desviados.

[251]

Sobejo, abundante. Alex., 380: Legó yentes sobeias. L. Fern., 91: Es grande mi sobrecejo | e muy sobejo.—Caérsele el çejo, de tristeza.

[252]

Ueso, hueso, cuya h es para que u no se pronuncie como b.—Afogarse quería, estaba para, iba á.—Corrienda, adv., como á sabiendas.—Físicos, médicos; maestros, cirujanos. En el primer tercio del siglo XV escribió el libro de medicina intitulado El menor daño de la Medicina el gran físico Maestro Alfonso Chirino, profesor de medeçina é físico del muy alto, esclareçido, muy poderoso Rey don Juan el segundo, alcalde e examinador mayor de los físicos e çirugianos de sus Reignos e Señoríos. Tiene doctrinas curiosas, sensatas y no pocas que hoy han resucitado como novedades, por ejemplo: "Sabet çiertamente que es mejor sanar sin medeçinas que con ellas... Tenet sin duda que natura ha de sanar las enfermedades é non las melesinas." La tercera parte, sobre todo, es digna de leerse: "del Regimiento de Sanidat", que trata "en refrenar las passiones del anima que embargan la salut". Arnaldo de Villanova, nacido en los dominios de Aragón, y que murió á principios del siglo XIV, fué el padre de la química médica, descubrió el espíritu de vino, el aceite de trementina y las aguas de olor. Entre otras obras escribió Liber vitae Philosophorum, sive de conservatione inventutis et reparatione senectutis; Conservandae bonae valetudinis praecepta; Praxis medicinalis, etc.

[253]

De somo del alteza, de lo alto, del aire; somo, de summu(m). Cid, 3651: El casco de somo apart gelo echaua. Alt-eza, como alt-anería, de las aves que vuelan alto.—Fincó, hallóse. Alex. 74: Tu fincaras ondrado.

[254]

Apertar, apretar.—Soldada, sírvate de paga ó soldada, de sueldo.

[256]

No aprovecha hacer bien al malo, porque el desagradecido nunca paga el beneficio (bien fecho); el mal hombre deshecha el reconocimiento y dice que el bien que se le hace es por debérsele.—Pechar, pagar lo debido, de pecho, lo que se paga, tributo, de pactum, pacto. Villav., Mosq., 1, 55: Sin que á la muerte su linaje peche | el tributo con ansias y dolores.

[257]

Todavía, siempre.—Otear, mirar, sobre todo desde lo alto.

[259]

Fall-ía, falta, de fall-a, fall-ir, faltar. Por estos pecados no le dejó Dios edificarle el templo que deseaba, y que su hijo Salomón edificó. Véase el hecho en Samuel, c. 11.

[260]

La pentápolis, Sodoma, Gomorra, etc., donde ahora está el Mar Muerto (Gen., 19-24).

[261]

Virgilio fué tenido en la Edad Media por nigromántico y adivino, gracias á las dos Eglogas 4.ª y 8.ª, tan traída por los cristianos la cuarta, y por las hechicerías la octava. Sortes Virgilianae eran las que se hacían picando á ventura con un alfiler en la Eneida, y el verso que salía se tomaba como oráculo. Lo que aquí cuenta el Arcipreste era bien conocido por aquellos tiempos.

Véase cómo lo cuenta Comparetti (Virgilio nel medio evo, 1872, t. 2, pág. 105): "Virgilio figura come innamorato, egli è posto in relazione con una giovane figlia di un imperatore di Roma. La viva fiamma che gli arde in petto non solo non è corrisposta, ma incontra grandissima crudeltà nell' oggetto amato, che non resiste alla tentazione di farsi beffe del grande uomo. Fingendo di accettare la sua dichiarazione e di piegarsi ai suoi voti, la giovane gli propose di introdurlo nascostamente nelle proprie estanze, facendolo tirar su di notte dentro una cesta fino alla finestra della torre da essa abitata. Tutto gioja, Virgilio accettò; e all' ora deshignada corse a mettersi nella cesta che trovò pronta appuntino, e con sua grande soddisfazione non tardò a sentirsi sollevare in aria. E fino ad un certo punto la cosa andava bene: ma giunta la cesta a mezza strada li si fermò e vi rimase fino a giorno. Grandi furono le risa e il chiasso che fece la mattina appresso il popolo romano, a cui Virgilio era notissimo, quando vide un si grave personaggio in quella pensile situazione. Nè qui finiva la cosa: chè, informato di tutto l' imperatore, Virgilio messo a terra di grave pena era minacciato, se coll'arte sua non avesse saputo sottrarvisi. Ma lo smacco rimaneva, e l' oltraggio non era perdonabili. La vendetta ch' egli immaginò fu terribile. Ei fece che il fuoco tutto quanto era in Roma si spegnesse a un tratto, notificando che, chi ne volesse, soltanto sulla persona della figlia dell' imperatore avrebbe potuto procurarsene, e che il fuoco cosi ottenuto non si potrebbe communicare dall' uno all' altro, ma ognuno dovesse prenderne direttamente nel modo indicato. Fu duopo piegarsi ai voleri del mago. La figlia dell' imperatore posta sulla pubblica piazza nella più indescrivibile posizione, dovette soggiacere a quel lungo supplizio; i Romani riebbero il fuoco e Virgilio fu vendicato." En el Myreur des histor. de Jean D'Outremeuse, compilación de crónicas de muchos escritores hasta el siglo XIV (publicólo Ad. Borgnet, Bruxelles, 1864) se dice que: "Si fut montée sur lescharfault en pure chemise, et tous veulx qui du feu avoient besoing en venoient querir à su nature entre ses jambes", empleando el mismo vocablo natura que el Arcipreste. Albert de Eib, en la segunda parte de su Margarita poética (Naudé, Apologie pour les grands hommes, c. 21, pág. 614), dice hubo una meretriz romana "laquelle ayant suspendu Virgile à my stage d'une tour dans une corveille, il fit ateindre pour s'en vanger tout le feu qui estoit à Rome, sans qu'il fust possible de le rallumer si l'on ne l'alloit prendre ès parties secretes de cette mocqueuse, et ce encore de telle sorte, que ne pouvant se communiquer chacun estoit tenu de l'aller veoir et visiter, etc."

El mejor documento napolitano sobre las leyendas virgilianas es La Cronica di Partenope de Bartolomeo Caraczolo, dicho Carafa, que llega al año 1381. También se halla la leyenda en el poeta florentino del siglo XIV Antonio Pucci, en el Renard contrefait del mismo siglo (Du Méril, Mélanges, pág. 440), en Neckam, De naturis rerum (edic. Thomas Wright, London 1863), autor que vivió de 1157 á 1217, en Jean D'Outremeuse (op. cit.). Además alude á Virgilio el conocido romance, y otros muchos escritos de los siglos XIV, XV y XVI, en todas las lenguas de Europa, traen una ú otra de estas leyendas. Véase Theophilo Braga en sus Estudos da edade media y en As lendas christâs, y, sobre todo, la obra citada de Comparetti.

[263]

Atura, otro fuego no les dura, de durar, contaminado con aturar de obturare. Muy usado en Aragón por hacer parar á las bestias, hacer asiento en alguna parte, fijarse, durar, sufrir, soportar: No aturarían los gatos esos juntos, no se llevarían bien. En Castilla, por sufrir el trabajo y tapar (obturare). En Asturias, por ser puntual, diligente y constante en el trabajo. J. Enc., 387: Ahotas, según quien es, | que á un mes | pongo en duda que él ature. Cal. e Dimna, 3: Si mucho atura el agua por encima, face rastro en ella. Corr., 218: No hay bien que dure ni mal que á cien años llegue y ature.

[264]

Amatar, apagar, vulgar, como matar la luz.

[265]

Descantar y escantar por encantar, y entre los clásicos, discantar, comentar, discante el posverbal. Trag. Policiana, 21: Que me escantas la condición con sola tu catadura. F. Aguado, Crist., 17, 7: Discanta aquí S. Juan Crisóstomo y dice. Escantijo, encantamiento. J. Pin., Agr., 14, 36: De grandes mágicos, porque como tales llevaban bestias y piedras empos de sí mesmos con sus escantijos. (Alude á Orfeo, que, tocando, escantaba ó encantaba á los árboles y piedras.) El encantar y escantar dijéronse por los versos ó fórmulas, como ensalmar y ensalmo ó encantamiento. Aquí corrijo desencantó.

[266]

Tiberio, el Tíber; cabdal, caudal, de cap(i)tal(e); caput, cabeza.—Guisa, manera propia.

Parece confundirse aquí lo del puente de bronce de las leyendas en las citadas obras. En Neckam: "¿Quid quod pontem aeriun construxit, cuius beneficio loca destinata pro arbitrio voluntatis suae adire consuevit?"

[267]

Escarnida, escarnecida, de escarnir. Quij., 2, 21: Se tuvieron por burlados y escarnidos.—Vergilius se decía, como en latín, mejor que Virgilius.

[268]

El copista cambió la e, que pide el consonante, en o: escantamento, de escantar.—Talente por talento, voluntad, ya no le tuvo voluntad, no la quiso. Licencia poética se tomó acaso el Arcipreste en mudar en -e la -o, si no es que tal se decía.

[269]

Ha, hay.—Varraganes, hombres valientes, fuertes, y debió de ser el nombre del que embiste y ataca la defensa ó empalizada, ó fortaleza, ó barr-eras, y de gana, subir sobre, en éuskera, ó del barrar, echar abajo, esto es, rompemuros, asaltamuros, batemuros. Bibl. escurial., I-j-4, f. 340: Dios barragan, Deus fortis. Bibl. Amst. Gen., 6, 4: Ellos los barraganes: isti sunt potentes. Idem, 10, 9: El fué barragán de caça delante A: robustus Venator, γιγας. Cid, 2671: El moro Avengalnon, mucho era buen barragan.—Alvardanes, bufones, los que hacen de necio y merecen albard-a, holgazán por lo mismo, pues la etimología arábiga no tiene valor, por traerla sólo los nuestros y no ser arábiga. La raíz barida sólo vale tonto, el empleo común de albardado, de albarda, por necio fué comunísimo. J. Enc., 23: Ni andéis hechos albardanes | comiendo vianda vil. Corvacho, 4, 2: Ya sé que pobres e albardanes e vellacos e de poco seso no acostumbran a los buenos honrar.—Truhanes, bufones y como albardanes, de trufa, chanza, embuste. Saav., Coron. got., 1, año 416: Se valieron de un enano llamado Bernulfo, que le servía de truhan.

[270]

La faya, no es aquí el haya, sino los crestones y salientes de piedra, que así se dicen en Salamanca, y despeñaderos junto al río, en Sayago; como falla, esto es, caída, falta del terreno; desfayarse, despeñarse, en Salamanca.—Atalayar, otear ó mirar desde lo alto ó atalaya.—Péndola, pluma; fallar, hallar.

[271]

Em-pendolar, emplumar las saetas y cuadrillos, especie de ellas. Álex., 502: Alarquero quel tiró el cuadrillo.

[272]

Cató contra, miró.

[273]

Tu mala barata, desbaratamiento y rota, del echar abajo, que vale barat-ar, cuyo posverbal es. Poem. Alf. XI, 508: En Tudela los metieron | todos con muy gran barata. Cid, 1228: "En el passar de Xucar y veriades barata". También significa engaño, trueque malicioso, mohatra; pero aquí parece aludir á los estragos del amor.—Quien, lo que.

[274]

Re-tentar, tentar repetidamente.—En punto, al punto. Dijéronlo Virgilio y Ovidio entre otros.

[276]

Con cualquier hablilla que te diga tu amigo de que hablan á tu amiga, ¡cuánta congoja te nace luego en el corazón!

[277]

Teniendo, creyendo, pues con este valor se usa también tener, aunque pudiera ser errata por temiendo.—Hablarle en locura, de amores.—Rrencura, ó rancura ó arrancura, usado en Aragón, queja, desasosiego interno, odio. Alex., 38: Tanto he fiera rancura. Bibl. Gallard., 1, 468: Segunt es mi grant rencura (hondo sentimiento). (Véase Cej., Tesoro L., 91).—Coydas, estar en congoja, como cuitarse (Idem, Tesoro, A 37.)

[278]

Desque uvia, desde que tiene lugar ú ocasión.—Pagar, contentar.

[280]

Refertyr, llenar; aquí recobrar carnes y fuerzas. De referto, lleno. Comend., Las 300, c. 117: Escribió muchos tractados... refertos de singular eloquencia e facundia.

[281]

Aquí Mongibelo, volcán conocido, es el infierno. Caín y Abel en el Génesis c. 4; Jacob y Esaú en el mismo, c. 27: "Aborreció Esaú á Jacob por la bendición con que le había bendecido y dijo en su corazón: Llegarán los días del luto de mi padre y yo mataré a Jacob mi hermano" (27. 41). Esto es lo que indica el reptado del.—Porqué, por lo cual.

[282]

Traydo, traicionado, de tra(d)ere.

[284]

Levantasle baraja, camorra, contienda.

[285]

Más bien que de Fedro, tomó esta fábula de Dante (Amori e rime di Dante Alighieri, pág. 148).—Pavón es el pavo real.—Coeda, piensa, revuelve en su corazón.—Se denueda, se atreve y sale de la raya y de lo justo.

[287]

Empavonarse, vestirse con plumas de pavón.—Pav-esno, pollo de pavo, como vibor-ezno, etc.

[288]

A-postizo, postizo. En el carriz-al.

[289]

Echa en cara al Amor que, por envidia, hace que el enamorado quiera sobrepujar á los demás, vistiéndose de lo ajeno, con lo que pierden lo propio.—Sobrar, sobreponerse, sobrepujar de sup(e)rar(e). Cast., Canc., 1, pág. 405: Sobró mi amor en amor | all amor mas desigual, | y mi dolor en dolor | al dolor que fué mayor | en el mundo. Quij., 1, 33: Con agradecimiento, que llegue al bien recebido y sobre al que me hizo en darme a ti por amigo.—Quebrar, reventar de hinchazón.

[291]

Laminero, goloso en Aragón.—Venternero, tragón, de mucho vientre.

[292]

Çahorar es cenar por segunda vez, á deshora. J. Pin., Agr., 19, 7: Si vos cenarades con tan poca carne y tantas lágrimas como yo anoche, ya hovieredes zahorado, cuanto mas almorzado. Idem, 5, 10: El poco comer ayuda más al buen ingenio, que el zahorar de los que aprecian su honra en lo que comen. Idem, 1, 5: Debemos creer que los zahoríes... Zahorar y zahoriar (ser zahorí) no se llevaran bien. Idem, 22, 3: No entienden sino en zahorar y sentarse al fuego asando y comiendo castañas. Es de saber que el almuerzo se hacía antes de la hora de tercia, el yantar ó la yantar á la de nona y la cena a la de prima nocturna, y el zahorar ó cenar segunda vez, más tarde, cuando se velaba. Era de glotones, como se ve también por la copla.

[293]

Frema, la flema, uno de los cuatro humores de los antiguos, de naturaleza fría y húmeda.

[294]

Tragonía y tragonería, del ser tragón. J. Pin., Agr., 23, 15: Por haberla vencido con la tragonia y poco ejercicio. Valderrama, Teatr. S. Jac.: Cuando la tragonería y golosina de los hombres no había inventado exquisitas maneras de guisados.—En aquese día, ó en aquel día, era muy usado por entonces.—Infierno, aquí por el seno de Abraham, que es uno de los cuatro infiernos católicos.

[295]

Más mejor es clásico y, sobre todo, vulgar, por ser contados los vocablos comparativos del castellano.—Y, allí.—Rrefierto, con que te rebato y llevo la contra.

Moisés, en el Exodo (16), cuenta la caprichosa petición de aquella gente laminera, que decía en el desierto, quejándose a sus adalides: "Ojala hubiéramos muerto por mano de Jehova en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos á las ollas de las carnes, cuando comíamos pan con hartura, pues nos habeis sacado á este desierto para matar de hambre toda esta multitud. Venida la tarde subieron codornices que cubrieron el real; y á la mañana descendió rocío en derredor del real." Tal fué el maná, que le sabía á lo que apetecía cada cual; "sabía á trucha y no era trucha"—dice donosamente el P. Rodríguez—, y sabía á vaca, á conejo y á gloria celestial. "Pidieron, é hizo venir codornices: y saciolos de pan del cielo" (Salm. 104, 40).

[296]

Génesis c. 19.—Burgués, vecino de un burgo.—Yúgo ó yógo, pretérito de yacer. Quij., 2, 45: El diablo, que todo lo añasca y todo lo cuece, hizo que yogásemos juntos. (Véase sobre esta forma, etc., Cej., Tesor., A 27, Romanía, Oct. de 1895.)—Ves, vete. Así en Madrid dicen ves á, por ve á, del verbo ir, contaminado con el id, plural, que casi suena iz, y para distinguirlo de ve, del verbo ver. Acaso también influyó el que se decía is y vais en el presente. El hecho es que la corruptela, como se ve, no es de hoy.

[298]

Nótese que defesa sonaba dehesa, y viene de defensa, cuya n no sonaba en latín vulgar.—Pero con él non pesa, pero no tenía nada que ver con lo gordo y pesado que estaba el caballo.—Sopessa, quiere pesarlo ó tantear mejor sus ricas carnes.—So-pesar, ó som-pesar ó sos-pesar, alzar en peso para tantear lo que pesa ó examinar. Cacer, pág. 8: Por eso se las anda sompesando cada instante (las narices) con los dedos del tabaco. Timoned., 1, pág. 22: Los puños s'está sopesando. L. Grac, Crit., 2, 12: Tomándola en sus manos y sospesándola decía. Hita, 1470.

[299]

Gargant-ero, comilón, de buena garganta.—Me fallo, me hallo, estoy en ello.—Contr-allo, contra, dificultad.

[300]

Fito, fijo.—Quito, seguro y exento de obligaciones, enteramente tuyo. Part., 5, 9, 2: Darlo por quito, si entendiere que es sin culpa.

[301]

Confuert-o, posv. de confort-ar, como confort-e. Cipr. Valera, Cautiv.: Tienen siempre necesidad de un continuo conforto de la escritura.—Contra sy fizo tuerto, injusticia, agravio, pues le salió mal. Quij., 2, 45: Enderezar los tuertos y amparar los miserables.

[302]

Aguas vivas, son las corrientes y no estantías: á su correr sin parar compara la carrera que tomó huyendo el caballo hasta cansarse; con esto y las malas y muchas hierbas comidas, le dieron adivas, enfermedad como la esquinencia en los hombres, que es inflamación de la garganta; del arábigo (Freytag).

[303]

Venternia, hartazgo, glotonía, de vientre, como venternero, glotón (202).—Beverr-ía, el mucho beber, posverbal de beberri-ar ó beberr-ear. J. Pin., Agr., 23, 29: "Agora os digo que acabo de entender el beberrear por entre el día y el jarrear después de cenar." Beb-err-uchar en Aragón, y beberr-on en J. Pin., Agr., 23, 14, y J. Enc., 83.—Garçon-ía, lo propio y la edad del garzón, como manceb-ía, del manceb-o.—Ipocras, Hipócrates, padre de la griega medicina.

Muchas gracias se deben a Melampo, que inventó cosa tan provechosa y recóndita como aguar el vino, si dice la verdad Estéfano Negro por autoridad de Estafilo (Niger, De almio vitae luxu). Bien alaba Séneca (Ep., 19) lo que dijo Epicuro, nada menos, que nos debemos más proveer en la mesa de buenas compañías que de sabrosos manjares, y bien se entiende cuánto más valga una buena sentencia que un buen bocado. Y aunque Paniasis de Alicarnaso, primo de Herodoto, dijo ser necio el que pudiendo beber vino lo deja por agua, y es alta sentencia que he oído á muchos que no son unos Paniasis; pero Eratóstenes de Cirene, comparando el vino al fuego, dice que turba al hombre como los vientos al mar. Galeno avisa que se beba poco vino y que sea bien aguado, no más que de sobre año, blanco y claro y de rojuela color, porque con estas condiciones alegra la sangre y ayuda a la digestión y a la consumición de los malos humores. De los comedorazos y glotones se han dicho tantas cosas y por tan elegante manera, que más vale no añadir ni una palabra mas.

[305]

Nisi praecessisset latens superbia, non sequeretur libidinis manifesta luxuria (S. Isidoro, Sum. bono, 2, 39). La altivez convirtió en bruto á Nabucodonosor y la torpeza pega a los carnales condición de bestias: efectos bien parejos. La soberbia le desterró de entre sus vasallos, echándole á pacer en el campo, y la deshonestidad priva al vicioso del común vivir público, dejándole tratar con animales. "Et quia elatione cogitationis se super homines extulit, ipsum, quem communem cum hominibus habuit, sensum hominis amisit", dice á este propósito San Gregorio (Moral., l. 5, c. 8). Véase el cuento en Daniel, c. 4. Santo Tomás (Op. 20 Regim. princip., l. 2, c. últ.) dice que esto se cumplió con la fuerza de la imaginación, cual suelen tener los frenéticos, por lo cual le parecía que era bestia y dió en tratarse como tal, andando por el campo y paciendo como las demás bestias.

[307]

Vos ved, pinta al matón y rufián.—Follón es aquí cobarde: después que estás tu hecho un cobardote, los bobos de ellos se matan por daca las pajas: de rrondón, como si tal cosa. J. Gil.., Abej., f. 51: Son de gente follona, regalona y flegmática. A. Pérez, Viern. dom., 1 cuar., f. 221: No de la ociosidad ni de la mano sobre mano, como dicen por acá los follones, monstruos diformes de la naturaleza, según la cual el ocio antes es pesadilla. Esta cobardía y flojera del follón es la del que por otro nombre llaman marica: follarse, en Andalucía, es ventosear, y se lleva también á lo peor; de fuelle, del soplar.

[308]

Tan valiente de ánimo, que con la quijada de un jumento mató á mil filisteos; tan forzudo, que para salir de la ciudad de Gaza, estando atrancadas las puertas, no hubo menester más llaves que sus uñas, y aun le pintan las puertas al hombro, llevándoselas no sé adónde, como un ganapán; tan industrioso, que en un ojeo cazó trescientas zorras, que es como decir que su zorrería era trescientas veces mayor que la de los zorros; tan poco fanfarrón, que, yendo de camino con sus padres, ni siquiera les contó que acababa de desquijarrar á un león. Pues de este hombrazo dió mal cabo la mala hembra Dalila, dejándose dormir como un cordero en su regazo, atándole sus enemigos de él y naturales de la nación de ella, los famosos filisteos, y echándole como mula a dar vuelta a la tahona, en fin, cortándole ella su rica mata de pelo en que estaba el misterio de su fuerza. Murió abrazándose á las columnas del templo, desplomándose sobre sus enemigos y sobre sí mismo. Jueces, c. 16.

[309]

Viéndose desbaratado en la triste batalla de Gelboé, por no caer en manos de sus enemigos, mandó á su criado de lanza que le matase. No lo queriendo hacer el paje, temiendo quitar la vida al rey, y ungido del Señor, echando él mismo mano á su propia espada, calándola por los pechos, se arrojó sobre ella. Y por el estilo hemos visto con no poca risa mezclada de lástima al otro furioso, que no acertando á meter la llave por la cerradura de la puerta por el afán de abrir corriendo, pateaba y mordía la llave, como si así la puerta se hubiese de abrir por arte de encantamento y de desapoderada rabia. Pues véase lo del airado león, copla 311. (Samuel, l. 1, c. 31.)—Vey, ved, forma hoy vulgar.

[310]

Te usare, te tratare.

[312]

Corría las bestias, factitivo hacer correr, dando caza y persiguiendo. Quij., 2, 27: Supieron cómo el pueblo corrido salía á pelear con otro, que le corría más de lo justo. Idem 2, 48: Tanto que los muchachos le corrían por las calles.—Veg-edad, vejez.—Peor-ía, como mejor-ía. Leruela, Restaur., pág. 2, can. 2, 2: Vinieron en peoría y á tal extremo que.

[313]

Cosseras, correderas, de corseras, corso, de cursus, como de corso por curso, carrera, salió coso. En Andalucía cosario, de corsario, es el ordinario ó correo que lleva cartas y cosas de pueblo en pueblo. Ming. Rev.: Y los zorros y los osos | çerca della dan mil cosos. Roa, S. Rodr.: Estilo y embuste cosario de herejes. Cosero es lo mismo que cosario.

[314]

Javal-in ó javal-í, el montaraz en arábigo.—Poner su syllo, dar coz como sellando, poniendo el sello, de si(gi)llu(m).

[315]

Fruente es la forma naturalmente derivada de fronte(m), y de ella salió frente, perdida la u.—Travó de su coraçón, se hincó en él las uñas de rabia.

[317]

La açidia ó pereza, con vocablo griego de moralistas, que suena descuido, se hospeda en la casa del Amor, el cual estorva toda obra buena; pero da al ocioso huésped vida penada que comienza por el pecado y acaba en tristeza y remordimiento.

[319]

El clérigo hipócrita enamorado, pues de ellos sobre todo habla, con no hacer nada, lleva cara de sencillo sin atreverse á alzar los ojos á las hermosas, a las que mira de soslayo, no le vean los demás, y pensando siempre como agradarles (pletisia), anda triste y ensimismado.—Non se ersía, no se alzaba, de ercer ó erger, de er(i)ger(e), levantar.—Raposia, propia del raposo. A. Alv., Silv. Fer. 4, cen, 15 c. § 3: Tal, pues, es la del hipócrita, que pareciendo humildad, no lo es, sino raposía.

El hipócrita se compara a la lechuza. Ya la veis compuesta y mesurada y más callada que si no tuviese boca: mas de noche ni á las lámparas de los templos perdona, cuanto más á los ratoncillos y otros animalejos. Así los hipócritas, y más los en materia de religión, compuestos y concertados en público, echan lejos la máscara en secreto, no perdonando á la gula ni á la lujuria, descocidos en ambición, que es adonde tiran con su solapada virtud, y hasta untándose, no las manos solamente, sino hasta los codos, en el aceite de rentas eclesiásticas ó no eclesiásticas. Dirán que no comen sino ratoncillos y sopas en aceite, como lechuzas, y miarán como gatos, en lugar de hablar como hombres. Y como la lechuza, en cuanto teme ser vista, no tiene cuasi voz, sino un medio rancido soplar, mas en saliendo a la sombra de la noche grita como una descosida, así los hipócritas, que no parecen echar el habla sino como unas monjitas y papanatas milicuistis, donde nadie les note tienen vozarrón más grueso que el Tracalo romano ó el Estentor babilónico, y lo mejor es que con sus calladas hablillas enzarzan y cizañan á todo Dios. Pero de esta callada y devota pestilencia más vale callar, porque no acabaríamos en un año, y el Arcipreste los desenmascaró con su libro á los hipocritones de su tiempo y espero desenmascarará á los del nuestro.

[320]

Pedricar dice el vulgo, y una cosa es pedricar ó pregonar el trigo y otra venderlo. Como el lobo, quieres acusar á otro de lo mismo que tú haces. No por el huevo, sino por el fuero abogas, por la pureza de costumbres, que no practicas. Por algo dijo el refrán: "Haz lo que dice el fraile y no lo que él hace". (Corr., 490.)

[I]

Alcalde ó alcalle en su significación arábiga de juez ó qādī, juzgador. Crítica burlesca de los procedimientos judiciales, bordaba sobre la fábula de Fedro Lupus et vulpis, iudice simio, y que recuerda el Processus Satanae contra virginem coram Jesu iudice, cuento escrito por un italiano en el siglo XIII, y conocido por Berceo en el segundo de sus Milagros de Nuestra Señora. El lobo era otro fraile con su ánsar en el capillo y abogado del fuero de la propiedad.

[322]

Retraer, echar en cara, vituperar.