[386]

Nunca vi cura de almas que tan bien diga completas como el enamoradizo.—Prietas, morenas ó de color oscuro, úsase todavía en Burgos, León, Asturias y Andalucía. Gr. Sult., 1: La cazuela, llena de boronia y caldo prieto. Herr., Agr., 1, 17: Unos (garbanzos) hay blancos, otros rubios, otros prietos. Les abres las puertas de muy buena gana, ó Amor ó clérigo enamoradizo, apenas dicen: "Converte nos, Deus salutaris noster", "Conviértenos, Dios, nuestra salud", con que comienzan las completas.—"Custodi nos, Domine, ut pupillam oculis", "Guárdanos, Señor, como á la niña del ojo", con que las completas se acaban.—Las encubiertas, las tapadas, que quieren serlo por este guardador de almas.

[387]

"Quod parasti ante faciem omnium populorum", del Cántico de Simeón, que viene luego, esto es: "Que aparejaste delante de todos los pueblos". Non las quieras dexar, alude al primer versículo: "Nunc dimittis servum tuum im pace". "Ahora podéis llevar en paz á vuestro siervo". Verdad que es cosa de unos segundos; algo más deseara el piadoso varón tenerla consigo. Ante faciem omnium, esto es: "Delante de la gente", para no dar que decir, sabeslas alexar, sabes hacer que estén algo alejadas de ti; pero ado gloria plebis tuae, "adonde está la gloria de tu pueblo", esto es: en tu casa, donde está la gloria y el gesto de ellas, que son tu pueblo, allí faceslas abaxar, así en G; en S, aveytar. Este verbo a-beitar ó a-bet-ar es el éuscaro beiti ó beeti, beti, abajo, beititu, beetitu, betitu, abajar, y de aquí el sentido que también tiene de engañar, como beita es la carnada ó cebo para engañar á los peces. Alex., 360: No lo facen por al, si non que te abeten. En tu casa haces que se abajen (!), y si oponen resistencia, como es de ley, con halagos, tratándolas de ¡mi reina y señora!, luego se te someten: sy de ti se han de quexar, dizes: ¡Salve, regina! Todo ello obsceno hasta más no poder; pero nuestro poeta así sabía que pasaba y lo pinta sin desdoro del leyente y sin quitar nada á la realidad. Saber bien decir lo malo es de grandes poetas, como él mismo ha dicho. Salve, regina es el himno que á fin de completas se canta desde la Purificación hasta la feria V "in Coena Domini", en Semana Santa. La pincelada más sangrienta con que pudiera pintar nuestro poeta el proceder sacrílego y nefando de aquellos clérigos, era poner este celestial saludo, que todos los días cantaban á la Virgen sin mancilla, en aquellas bocas soeces para aplicarlas á sus prójimas en el momento que las hacían aveytar ó abajar. El Ave, Rex Iudeorum, con que la cohorte romana burló de Jesús en el pretorio, es menos sangriento é infame. Bien dice: Nunca vy cura de almas que tan byen diga completas: ¡así acababan el rezo del día!, ¡con el aveytar!

[388]

Es el epifonema, ponderando tamaña infamia y espantos, con que le echa todo ello en cara al Amor, á quien le importa un rábano infernar así á omes castos, dignos y santos, como debieran ser. Pero aún le achaca otras obras de males e quebrantos de la divina ley. Açidia, como se ve, es la molicie propia del amor, que afloja los ánimos y los encenaga y lleva á los hombres hasta á la herejía. Dígase ahora si cuanto ha pintado el Arcipreste no lo ha hecho para ponerlo en el padrón de ignominia. ¡Y todavía hay quien cree ser desahogos de un clérigo libertino!

[389]

Hadeduro, fadeduro, desventurado, de fado ó hado y duro (c. 957, 967).—Mintroso, mintir(o)so. Este conjuro está lleno de santa ira.

[390]

No te quiero á ti ni á la codicia y ansia de buscar, uno tras otro, mil deleites. Cobdicio en S; sospiro, en G, el hijo del Amor, el ansia insaciable. No haces más que azuzarme, cuanto más corro. El Amor, siendo deseo, nunca dice basta: cuanto más alcanza, más lejos pone sus miras. "Feciste nos ad te et inquietum est cor nostrum, donec requiescant in te", dijo de Dios, sumo bien, San Agustín. Me haces siempre andar en balde, como quien no cesa de pensar dijome esto, dijo lo otro, ya la fulana, ya la mengana, ya el mismo Amor, que le sopla otro y otro deseo y le ofrece otra y otra conquista.

[391]

Do te pagas, donde te gusta.—Durar, continuar, persistir. Quij., 1, 1: En este pensamiento duró tres días. Como el fuego que las vecinas se pedían unas a otras para encender el hogar, cuando era tan molesto el hacer fuego. Todavía en algunas partes lo he visto, y de aquí: Negarle el fuego y el agua, cosas que á todos se daban.

[392]

Envelyñas, embeleñas como con beleño, que es un narcótico que atonta y entorpece. J. Pin., Agr., 15, 5: Las crueles tigres y todo linaje de bestias y aves embeleñadas con la suavidad de la música. Idem, 4, 20: Embeleñado me tienen estos cuentos.—Adelyñas, de adeliñar, como aliñar de liña, liño. Test. Alf. X, Cron. 76, pl. 54: Y demás que le convenia bien de lo hacer y de lo adeliñar por muchas razones. No te faltan lisonjas con que engatusar á los necios enamorados, á quienes llama locos.

[393]

También G. trae aquí golhin; S, folguyn, como en la copla 374.—Atalayar, mirar desde lo alto ó atalaya. Metáfora de la caza de altanería, como el halcón, que se sube arriba arriba, atalaya su presa y se lanza á ella como un rayo. Sácasla del camino trillado para que caiga en celada ó emboscada. Va á particularizarlo ahora, pintando lo que el Amor obra en el pecho de las recogidas doncellas. Tostado, Bibliófil. esp. Op. lit., p. 225: Fizo poner en encuentro del pueblo de Israel moças moabitanas en la carrera por do pasaban.—De luene, en S de lexos. León, Job, 36, 6: Y la sabiduría sacada de lueñe. Díjose de longe.

[394]

Con vyçios, con regalos, que la hacen lozana y cual sementera viciosa.

[395]

En S, camursia; en G, çamuçia: parece errata por camuç-ia, como camuça ó gamuza salvaje: alude á lo mohina, como mula mohina, como rebeco cimarrón.—Re-mecer, mecer mucho ó menear. J. Pin., Agr., 22, 3: Revolviendo el asador ó remeciendo la sartén.—A diablos tiene mientes, piensa en mozos peores que diablos: así en G, por lo de S: A mal seso tiene mientes, que parece harto frío. Son pinceladas magistrales.

[396]

Tú le rruys á la oreja, ó rruyes en S; le rujes es como sonaba ó ruir, pues G. trae rruys: susurrar, hacer rui-do, de rugire, rugir. J. Man., Caza, 11: La sennal de la dolencia es quel ruye el papo. Herr., Agr., 5, 47: Que les ruge el vientre. Que te obedezca á ti solo y siga tu juego; del trebejo, pieza del ajedrez y cualquier otro chirimbolo; pero en general es juego, broma, no veras, como aquí. Conde Luc., 4: Desque todo lo tuvo ante sí, comenzó en manera de trebejo á fablar con.—Peynde, pende, antiguo, por peine. J. Enc. (Bibl. Gall., 2, 903): Mérquente unos pendes | para pendar lana. El peinado en trenza era propio de las doncellas; S dice en rrueda. Que se componga de tal manera el cabello, que no deje el peine ni el espejo..., que no hay en la villa más apuesto garzón que el que la enamora ni que le sea más semejante y parigual: tal es ese tu trebejo que te traes con ella y le ruges á la oreja, y con el cual la entretienes y enloqueces. D. Vega, Ang. guard: Para que estuviese partido el campo y las armas fuesen parejas. Zamor., Mon. & Purif.: Pero en desquilándolas, todas estan parejas, veislas igua. Cada oveja con su pareja.

[397]

De mil guisas, de mil maneras á cada momento. Ya anda en saya, ya en bata ó como camisa, que es lo que vale alcandora; no tiene otro espejo que tu locura, oh Amor, que es la voltariedad, la veleidad. Maravillosa pintura de la joven mundana.

[398]

A todos das mal ramo, dice S; pero no consuena.—Recabdo en S; corrijo recabo; en G, rrebato.Cabo, extremo, lado, sitio; darle cabo, acabar. Eug. Salaz., Silv. poes.: Vino el efeto de su hado oscuro | al mal principio dando peor cabo. Fons., Am. Dios, 3: Dió cabo al mayor hecho que.

[400]

Destrues en G, estruyes en S; es común el es- por des- en todos los verbos.—Algos, bienes, haberes. A. Alv., Silv. Fer., 6 cen., 12 c., § 3: Como lo que el mundo nos da en nuestros afanes es lo que es nada, pero que los buenos algos dalos el cielo. C. Lucan., 8: Si lo perdieres por fiuza de haber grande algo. La primera es que el magnífico debe ser muy sabio, porque sepa cómo ha de partir sus algos.—Uerco, ó huerco, ó huergo de orcus, infierno, muerte, demonio. La casa hecha y el huerco á la puerta. Aquí y en la copla 828 es la muerte.—Faldragas corrijo por el fadragas de S, hadragas de G. En la Rioja y Navarra aldragu-ear, corretear, chismosear; aldragu-ero, callejero, chismoso. (Véase Cej., Tesor. L., 115); es un plural singularizado y acaso contaminado con baldragas, mandria. Si fadragas está bien, que todo pudiera ser, vendría de fad-er-agas, de hado, -aga, como en cien-aga, baldr-agas: esto es, un desdichado y parapoco, como fadeduro.

[401]

Mandar, prometer, hacer mandas.—Amidos, á desgana. El Amor promete mucho y da poco.

[402]

Como la loba, que se junta con el lobo más astroso y menguado, dando de mano y huyendo del otro mejor. Dar de la mano ó de mano, desechar, como empujando con ella lo que se rechaza.—Encobarse, meterse en la cueva, ocultarse. J. Pin., Agr., 29, 36: Otros el oso encovado.—Ajobar, soportar, apechugar con F. Aguado, Crist., 14, 9: De hombres que están siempre en pelea, venciendo dificultades y ajobando penosos ejercicios. Del Amor, como en Hita, en el Corvacho, 18: Con el primero que delante le viene toma amorío é se ajoba.—Enatío, según G, por el eñodio de S, y que A. Sánchez entendió por cordero; pero no hay tales corderos ni carneros, como se ve por la copla siguiente. Natío, de nativus, es el nacimiento, origen, casta, naturaleza. Sigüenza, S. Jerón., 5, 2: Pues como perdonará al oleastro de mala raíz y mal natío, si cayere en la misma culpa. Navarr., Man., 11: Odio de Dios, de su natío es el mayor de los pecados. Aquí enatío, de enativus, pero por de mala naturaleza y casta, como en Aragón enatizo, desmedrado, imperfecto de nacimiento, de ánimo apocado y ruín, y como astroso, que vale lo mismo: vil, despreciable, propiamente de mal astro. Baena, p. 463: Las tres nobleçidas, onrradas, mejores, | e tres fallescidas, astrosas, peores.

[403]

Se en-art-an, se enseñan contigo, aprenden tus artes, de donde se dijo en-art-ar: son tan extravagantes como el amor, se enamoran del feo, de mala naturaleza ó enatío y no miran al aguisado ó de buena casta y naturaleza. Guisa, la propia y natural manera de ser, de donde manera en general. Así se empleó por linaje, como aquí aguisado, de buena casta ó natural. Valderr., Ej. Fer. 6 ceniz.: De ser los perdonadores de tan alta guisa y real decendencia. Valdés, Diál. leng.: Guisa solía tener dos significaciones: la una era que decíamos hombre de alta guisa por de alto linaje. Eugui., Cron., 195: Con el conde Don Sancho, buen caballero e noble e de grant guisa.—Tanto peor baratan, tratan, negocian. Alex., 1498: Los que de nos salieron, | á los griegos passaron, | nunca en este siglo atan mal barataron. Momo, 2, 13: ¿Quién estando cercado y rodeado de compañía de gente tan desbaratada podrá baratar bien? Zamor., Mon., &, Purif.: Pues no dijera que se compre, se granjea ó se feria ó se barata, sino que se redime. Baena, p. 12: Byen barata quien te cata | mansamente syn bollyçio. Que las hermosas, á fuerza de desdeñar buenos mozos, acaban enamorándose del más ruín, es hecho corriente y pena de su orgullo. Aquí venía á cuento lo de la zapaterilla aquella, á quien alguna madama de la Pilongue le pronosticó, por su gran hermosura, que se casaría con el más alto de Madrid. Fué desechando novios, cada vez de más alta guisa, hasta que, marchitada su hermosura, fué bajando la guisa de los pretendientes y al cabo se casó con el mas alto de Madrid, con el campanero de la torre de Santa Cruz.

[406]

Brete, reclamo y trampa para cazar. Aut. s. XVI, 4, 416: Para que tú sepas huir de su brete, | que á todos con todas continuo acomete | y á muchos con todas los hace casar. Bretar, atraer con reclamo. Rodr. Reinosa (Bibl. Gallard., 4, 1406): Y bretar para piar | del turco e una homarra. Breta-dor, López, Dichos de Fern. Sanch. Talav., f. 90: Ca el dulce canto del bretador engaña e mata al ave cuitada.—Abeyte, engaño, posverbal de abeytar.

[407]

Véase este ejemplo en el Libro de los enxienplos, 301.

[410]

Ynojo, rodilla, aquí anca, de genuculu(m), genu.

[411]

En pienso, en el pensamiento; posverbal de pensar. Ni por pienso.

[412]

Suso, arriba; yuso, abajo. Precioso verso.

[413]

Desfanbrido, muy hambriento, muerto de hambre. Bañ. Agr., 3: De las lobas deshambridas | tragantonas, malcontentas. J. Pin., Agr., 5, 38: Ansi vino (el lugar) en veinte años de 250 vecinos hacendados á 180 deshambridos.—Abatióse en S, debatióse en G; por, lo mismo que para. Este verbo abatir es el propio de las aves que se lanzan de lo alto sobre su presa, y se usaba en cetrería.—En apellido, gritando, como convocando o apellidando en la guerra. Valderr., Teatr. S. Nicol., 2: Y fué de manera el apellido con que se dió tras el ladrón, que todos le buscaron. Berc., S.D., 343: Oyó los apellidos que este çiego daba.

[414]

Vedeganbre, es el eleboro negro ó yerba de ballestero, ó yerba, y veneno, en general, con que envenenaban sus viras ó flechas los ballesteros; díjose de verdegambre, como suena en Aragón. Alex., 747: Mas trae una abiespa de crua bedegame.—Ensanbre, alude al enjambre de los que siguen al Amor.

[416]

Eres mal enemigo y te muestras amador ó amigo. Por eso se ensaña ahora el Arcipreste contra los embusteros é hipócritas.

[418]

Fuelga, de holgar, respirar descansando. ¿Acaso suelga, con s larga, de sollar, respirar, sufflare?—La tuelga, la quite, de tollir, tollere. Nótese la entereza y verdad del Arcipreste en sus dictámenes.

[420]

Encobo, posverbal de encov-ar, ocultación, encubrimiento.—Ajobo, posverbal de ajobar, peso. Trag. Policiana, 21: Que soncas en ayunas mal se puede her hacienda de mas ajobo. Mingo Rev.: Sobre el flaco grand ajobo.—Cuestas, las costillas, de costas en latín.

[421]

Gracias que no te debo nada, yo no soy enamorado, dice el Arcipreste; porque eres logrero que das á renuevo ó logro: con poco quieres lograr mucho. Renuevo, logro ó interés, por ser nuevo dinero que sale del antiguo puesto á logro; renovero es el logrero. J. Pin., Agr., 7, 18: Los usureros que los roban con renuevos sus haciendas. A. Alv., Silv. Magd.: Los renuevos de Zaqueo tan renovero. Cort. Jerez, 1268: Quando el cristiano oviese de sacar debda del judio o del moro o de renovar costa o de sacar dineros sobre pennos.

[422]

El diezmo, la décima parte, como sesmo la sexta, de decimu(m).—Cállate é callemos, que sendas nos tenemos, como dice el refrán, esto es, que cada cual tiene sus tachas.—Porfaçar, como profaçar. Alex., 535: Ector e Diomedes estaban porfazados.

[425]

Castigos, enseñanzas, castigar, enseñar, de castigare, enmendar. Libro de los castigos del rey D. Sancho.

[429]

Mostrar, demostrar y castigar por enseñar. Celest., 1: Quién te mostró esto?—De Pamfilo, después; Ovidio Nason escribió Amorum libri tres, Tres libros de amores, además, Tres libros del arte amatoria, Artis amatoriae libre tres, de donde dicen algunos que tomó el Arcipreste los consejos que aquí da el Amor en respuesta á todos sus denuestos, con lo que practica su consejo de la copla 424.

[430]

Ars am., 1, 35: Principio, quod amare velis, reperire labora, | qui nova nunc primum miles in arma venis. Trata Ovidio del dónde y cómo se ha de escoger y del atraerse á su sirvienta y cómo se ha de alcanzar la escogida. Al Arcipreste sólo le enseña el Amor el medio de la alcahueta (436...), de la que no trata Ovidio, y del atraerse á la dama haciéndosele agradable (449...), de lo cual el romano habla por todo el libro primero, aunque bien diferentemente. De cómo se ha de conservar la mujer alcanzada trata Ovidio en el segundo libro, y de cómo ha de ser amada y de las artes que ella ha de tener para serlo, en el libro tercero. El Arcipreste no ha tomado nada de estos tres libros, por más que lo hayan repetido algunos: apenas hay un concepto que se vea venir de ellos en el libro de Buen Amor. Menos tomó del Remediorum amoris liber unus. Es gran lástima que autores del valer de Puymaigre hagan tamañas afirmaciones, y que maestros, como nuestro Menéndez y Pelayo, las repitan: "Los castigos ó amonestaciones que le dirige (el Amor) están puntualmente tomados de Ovidio" (Líricos castell., t. III, p. LXXVI). Yo desearía saber de dónde están puntualmente tomados, pues me he leído los tres tratados de Ovidio para cerciorarme de ello, y no lo veo. Duro se me hace decir esto de mi gran Maestro, pero la verdad ante todo. Don Marcelino se fió de Puymaigre, y Puymaigre no leyó á Ovidio. Para el Arcipreste, Ovidio era el falso Ovidio ó Pánfilo y de él sacó cuanto han creído que sacó de Ovidio. Puyol cita algunos pasajes ovidianos que cree tomó el Arcipreste. Muchas ganas se necesitan para ver lo que no hay, como parece lo vió Puyol en esos pasajes, que yo he leído, sin ver nada de parecido con los del Arcipreste.—Deprender, aprender, y fué clásico y es hoy vulgar.

[431]

Nada de esto tomó el Arcipreste de nadie; son sus gustos, ó los de sus contemporáneos, y la pintura es maravillosamente realista. No se olvide que el Arcipreste se pone en persona del clérigo mujeriego por traza artística y nada más.

[432]

De alheña rubios, rojos de calabaza, como la alheña.

[434]

Los labros, los labios, de labru(m). Berc., Duelo, 38: Disso que sede habie; los labros dessecados. Alex., 536: Los colmiellos amolados, los labros espumosos.

[435]

Te lo dirá justa y naturalmente y bien, á guisa.

[436]

Las 16 coplas siguientes faltan en S, y como de G. tienen otra ortografía, que notará el lector. De su sirvienta es de quien hay que echar mano, según Ovidio; el Arcipreste desecha esta tercera y busca otra de oficio, como Pánfilo, de quien lo toma.

[437]

Costumera, acostumbrada á trato de gentes y á este menester.

[438]

Con lágrimas de Moisén, sin duda los Grimorios ó libros de magia, uno de los cuales se atribuye a Moisés, y llamáronse así del antiguo alemán, grim, grimmi, horrible, furioso; alemán moderno, grimm, y de cuya raíz salió grima, darle grima. Con el artículo la, el pueblo oyó lagrimorio, y de aquí esas lágrimas de Moisén. En los Grimorios hay fórmulas sacramentales de hechicería para evocar al diablo; pero, así que se aparecía, debían tirarle algún objeto a la cabeza, pues si no retorcía el pescuezo del que le invocaba. El que posee el gran Grimorio y la Clavícula de Salomón tiene á sus órdenes á todos los demonios, hadas, silfos, duendes y demás espíritus, quiere decir que es rey del mundo. En F. Silva, Celest., 36: Y buen ojo y buen ojo no tiren de la ventana alguna lágrima de Moisen. En Andalucía igualmente dicen lágrimas de San Pedro á las piedras. Pero aquí no cabe esta acepción.—Escantar, encantar, aquí metafóricamente (c. 709).

[439]

Pavi-otas, de pav-o, por el continuo chillar.—Cotas son altozanos, como coto, que es tumor, y la porra ó parte opuesta al corte del cuchillo ó martillo, ó cot-illo, además cot-arro y cot-orro es altozano, cabezo.—Arlotas, baldías y vagabundas. Berc., S.D., 648: Ca clamaban los canes ereges e arlotes. La exclamación se le escapó al Arcipreste, pues no es propia del Amor.

[440]

Toma de, con de partitivo. Quij., 1, 29: Los que nos saltearon son de unos galeotes.—Erveras, de hierba, herborizadoras, que buscan hierbas para sus confecciones y untos ó para sus alcoholeras ó disoluciones en alcohol.

Sobre las supersticiones tocantes a las plantas, véase Gvbernatis, Mitología de las plantas. Hay yerbas de simpatía y amor y las hay de odio y desunión. De las segundas son el jusquiamo, la verbena y la virga pastoris, que, mezclada con el jugo de la mandrágora, dicen que atiza la discordia entre los amantes que la beben. De las primeras se hacen filtros ó bebedizos amatorios, como la que en el Piamonte llaman concordia, la valeria, el cyclamen, todas las orquídeas: todas son, de hecho, afrodisíacas.

Echarle en ojo es darle aojo, aojarle, y del aojamiento ó mal de ojo trató D. Enrique de Villena, De rebus philisophicis et moralibus, y el P. Nieremberg, Curiosa y oculta Filosofía. Consiste en dañar á otro con la mirada, y la envidia debe á esto su nombre de in-videre. El pueblo cree que este mirar deja ciego al así mirado, y en ciertos casos pudiera tener razón, pues la fuerza de la mirada la conocemos bien hoy por el hipnotismo; pero lo cierto es que ciega moralmente y apasiona con el amor que de ojos á ojos se trasmina y llega á robar el corazón. El coral rojo, entre los romanos, como aún entre nosotros, se ataba al cuello de los niños para protegerlos del mal de ojo.

[441]

Pegatas corrijo por el pecas del único manuscrito, pues no consuenan; pegatas, derivado da pega, como pegazas ó pigazas ó picazas, que de todas estas maneras se dice. Busca mensajera de entre unas alcahuetas ó pegatas, ó picazas ó urracas, que usan mucho los frailes. Se dan tan buenas corridas estas troteras ó correos, que bien merecen las çapatas ó zapatos de mujer. Castillejo, Obr., 22: Sus zapatas coloradas | á media pierna arrugadas.—Trotaconventos, nombre apelativo, demandadoras que llevan recados á los conventos; recados que no eran siempre, por entonces, muy santos, pues muchas casas de religiosas eran el lugar donde se citaban todas las galanterías. Véase Bonilla, Rev. Hisp., t. XV, sobre Antecedentes del tipo celestinesco en la literatura latina.—Baratas, tratos de esa calaña. Corvacho, 2, 1: Llámame á trotaconventos, la vieja de mi prima, que venga é vaya de casa en casa.

[442]

Muncho se alegran, dice el único códice; corrijo, y nótese que es impersonal, las gentes.—Despagarse, descontentarse. Patronio, 1: Que se despagaba mucho de la vida de este mundo.—Escanto, posverbal de escantar, como encanto de encantar, y con el mismo valor. De los escantos, encantos ó ensalmos, véase Conrado de Wittenberg, Doctrina de Magia, donde se hallan las palabras y fórmulas usadas, y Blumler, Amuletorum Historia. Aquí escanto moralmente ó atraer, como çegar de amor.

[444]

Contra, acerca de.—Fegura, toda su estampa, del desnudo, se entiende.

[445]

Los que de esto saben dirán si calaba mucho ó no el Arcipreste.

[446]

Te acuerda corrijo por el te enamora del texto. Será con el falso Ovidio.—Avancuerda, nombre de la alcahueta, por ser como cuerda que se echa por delante.—Cata, busca. Para tal dueña como esta has de buscar fina alcahueta.

[447]

Salyr, que se pueden librar, que no las tienen.

[448]

Guarte, guárdate. A muger bigotuda, de lejos me la saluda.—Media pecada, media diabla, como pecado es el diablo. Que se la lleve ó la sacuda de mí la muerte ó el infierno.—Muda de seso, sácala de seso, enamórala.

[449]

De amor se rrepunta, pícase presto de amor, como el vino, que tiene punta de vinagre, y como el mar, que se pica y comienza a crecer. Ord. Sev., 161: El que tuviere la repunta, que de cualquier agua que sea, que en repuntando el agua, diga si ha de calar ó no.—Sueras frías. ¿Será errata por si afueras fría, si es fría por de fuera, en lo exterior? Sueras parece ser parte de la montura donde cabalgaban las señoras. Cortes de Alcalá de 1348: "Otrossi porque en la nuestra corte é en los palacios é en algunas cibdades é villas é lugares de nuestros regnos algunas mugeres que lo devian escusar trahen faldas, é esta es costa é dapno á los omes, é ellas non an provecho ninguno, tenemos por bien que aquellas que andan en sueras quando van de un lugar á otro, que puedan traher faldas, é las otras que trayan los pellotes sin falda que llegue fasta la tierra ó á lo mas dos dedos por tierra. E las que Nos tenemos por bien que puedan andar en sueras, é non otras ningunas, son las mugeres fijas dalgo é las mujeres de los fijos dalgo ó de los cavalleros armados, é las cubigeras de nuestra casa, é las cubigeras que andan en las casas de los otros omes buenos que usan de andar en sueras. E otrosí las mugeres de los que mantovieren un ome de cavallo sin él". Y más adelante: "Que las sueras que sean de panno de lanna qual se quisiere, e la siella que sea lidona que non aya adobo ninguno en ella, nin en el arson, nin en las cuerdas, nin de las sueras, nin en el freno, de oro nin de plata, nin de aljofar, salvo las sueras que sean labradas de oropel é el arson que sea pintado de colores si quisiere.

[450]

Doñear, cortejar á las dueñas y tener con ellas todo linaje de tratos, como el sexual, del que dice Monardes, Ser. Medic., 23: Los pescados... acrecienta la simiente y da talante de doñear; pero son malos para los flemáticos. Baena, p. 105: O sy fué por doñear | en Iliescas con Juanica. Si pudieres dar con alguna de este jaez y la pudieres conquistar, que es lo que vale cobrar, alcanzar.

[451]

Cotéjese con Ovidio (Ars am., 1, 444): "Promittas facito: quit enim promittere laedit? | Pollicitis dives quilibet esse potest... | Si deberis aliquid, poteris ratione relinqui. | Praeteritum tulerit, perdideritque nihil. | At quod non dederis, semper videare daturus... Insequere, et voti postmodo compos eris (485). Pero el Arcipreste no ha leído nada de esto.—Mager por maguer se halla escrito á menudo, pero sonaba lo mismo con g suave y sin u.—Afucsiada, confiada en ti, y se te entregará. De afiuciar, afuciar, de fiuciar, fuciar ó huciar, tener fiucia, fucia ó hucia, confianza; de fi(d)ucia(m), fidus. J. Enc., 67: Hucia en Dios, que no se irá. Yepes, S. Ter., 3, 11: Una grande confianza y fiucia en Dios. L. Fern., 8, 6: Ya ño hay hucia | ¡mal pecado! Valderr., Teatr. Dif., 3: Miradme, mortales, y no hagais fucia en otra cosa humana, porque todo se acaba. J. Enc. (Bibl. Gallard., 2, 896): A la mi fe, no te ahucio | ni quiero tu placenterio.

[453]

Vuelve á haber texto S y G. Grad-eçer, de donde agradecer, de grado, gratum. Berc., S. Lor., 11: Gradecertelo é mucho de corazon. Id., S.D., 350: Gradeçelo á Dios, que vas con meioria.—Refertero, contrariador, pendenciero, no le lleves la contra. S. Badaj., 1, 378: No seais tan rehertero. Poem. Alf. XI, 1997: Non quiso ser rrefertero, | diose por pleitesia. De reyertar, refertar, de refertus, referre.

[454]

Re-querir es buscar mucho, de re-quirere, como querer, de quaerere.—Estod-ieres, estuvieres, del tema de perfecto estudo. Libr. engaños (ed. Bonilla, p. 22): E estudo con ellos una gran pieça.—Haçina, la mies amontonada en la era para ser trillada: aprovéchate y trilla de firme.

[455]

Covardo por cobarde.—Oxte, ó como trae S, ¡oyste! es interjección de ahuyentar y desechar. Timoneda, 1, p. 136: Me ha requerido de amores. ¿De amores? ¡oxte! Quev., Entret.: Decian oxte, mas recio que á la llamada. L. Rueda, Tymbr.: ¡Oixte! ¿Quien sale allá? L. Fern., 120: Oixte ahuera tal debate.—Tabardo, casacón ancho y largo, con mangas bobas, para abrigarse, impropio para el trabajo, al cual alienta el cuarto verso, diciendo use para poder más trabajar vestido ceñido, pequeño, que de él haga alardo, por alarde, esto es, muestra ingeniosa. Ardit es aquí adjetivo de alardo. J. Pin., Agr., 4, 9: Es tan ardid la hermana golondrina. Haz alarde ingenioso de vestir ceñido para poder trabajar.

[456]

Son, hay, están.—Astrossya, cualidad del astros-o. Baena, p. 450: Señor, mas diria | de ssu asstrosia | é vyl poetria | en quanto rrazona. En la pereza hay miedo é cobardía.

[457]

Parécele á Puyol ser de origen español este cuento. Acucioso, activo. Cal. e Dimna, 3: Porque sabe que es bueno é acucioso. De acucia. D. Sancho, Cast., 51: Porque despues de los solaces, con mayor acucia entiendan en los negocios del reino.—Amos, ambos, según ley fonética castellana que la m hacía desaparecer la b siguiente.—Ffasaña, hecho, sucedido y cuento por lo mismo.

[458]

Contrecho ó contrahecho se decía entre los clásicos.

[459]

Abeytar, engañar, tomarles el pelo.

[460]

Ligión, lisión y la pronunciación gi es conforme á su etimología (Cej., Tesoro L., 78).

[461]

Syesta, calor de la hora sexta, ó sea después de medio día, y en general. Villal., Tras., f. 15: Con tempestades, pluvias y siestas. Pero Niño, 1, 2: Cuando face en aquella tierra la mayor siesta, ca era en el verano.

[463]

Çerca della, en S delante ella, como preposición. Figueroa, Egl. Tirsi: Huye delante mi, malvada Clori. Gran., Orac., 3, 3, 5: Si asi lo hicieres, irá delante ti tu justicia.—Omyl, humilde, de humile(m).—Alynpiarme en S. G. Pérez, Odis., 1: Las mesas alimpiaban con presteza.

[465]

Redrar, desviar, volver atrás, ó redro, riedro, de retro. Alex., 990: Encorvó el hombro por el golpe redrar.

[469]

Este malsaber, aunque lo diga el Amor, se le escapa al Arcipreste.

[470]

Pellote, ó pellón, vestido, no por hecho de pieles, como dijo el Diccionario de Autoridades, sino de pellote, que es el pelo que los curtidores raen de las pieles, así en Segovia, por ejemplo, y díjose del formar pellas como pell-on. Cron. Alf. VII, 33: Iba cubierta siempre con el pellote que debía ser alguna ropa larga de la señora.—Braguero, ligadura de fajas que se atan á la cintura y pasan por debajo de las ingles, para sostener las quebraduras. Entrem. s. XVII, 113: Que no me estaré aquí para limpiarle cada día sus bragueros.

[471]

Cantadera por cantadora en la Pícara Justina, y allí y en el pueblo es común el sufijo -dero por el -dor. Los dedos, al castañetear bailando y al tejer.—Asedos, acedos, no puede decirlo el Amor; se le escapa al Arcipreste.

[472]

El uso de usar y el huso y husillo de hilar, prensar y regar, ó albañar en Aragón.—Disanto, día santo ó de fiesta. Bibl. Gallard., 2, 199: Vestida Tirse de gala | salió un disanto á la iglesia.—En poridad, en secreto, en privado, en casa; ascuso, á escuso vale lo mismo, ocultamente. Eugui, Cron., 130: Matolo su suegro a escuso, de guisa que non lo sopo ninguno e el encubriolo. A escusa, sin conocimiento de. A. Pérez, Mierc. dom. 1 cuar., f. 192: Que allá las hacen á escusa suya, no corren por su cuenta. Escus-ero, en el Alto Aragón, dícese del hombre ó animal que se va callada ó cautelosamente. El trobador de quien habla es el autor de Pitas Pajas, que viene luego.