1. Llamavan esta tierra en la gentilidad, tierra de pavos y venados, u luumil cutz, u luumil ceb, y la causa era porque la abundancia que destas cosas tenia de su naturaleza la tierra, en que mas se señalava que en otras..... Lo primero que se debe advertir es que esta tierra es la parte oriental de la Nueva-España, tierra firme con ella, por la parte del Puniente y conjunta con la de Guatemala por la parte de medio dia. Fué sujeta esta tierra al emperador de Mexico, Monteçuma: y si bien es verdad que avia aqui muchos reyecuelos y señores propios, reconocian y pagavan tributos al Monteçuma. Algunos dicen que le embiavan por tributo hijas destos reyeçuelos y otras principales donzellas, por ser hermosas. Otros que le embiavan mantas de lana y unas monedas que ellos usavan, y que oy se llaman cuzcas.
2. Y aunque es verdad que al tiempo de la conquista desta tierra de Yucatan, havia muchos reyeçuelos, segun la antigua noticia, en sus principios fué sujeta a solo un rey y señor y la tyrania vino á criar muchos señores y a ser muchos esclavos y perseguidores de otros, y assi se destruyeron, de suerte que dexando las ciudades y edificios de piedra, se huyian a los montes y se escondian las familias juntas. Y al mayor destos reconocian y estimaban por mayor cabeça, y assi creo que esto era lo que sucedio en la ley natural, y se siguió por muchos tiempos despues del diluvio, hasta que la tyrania dió traça de que huviessen reyes y cabeças, que sujetaron familias y assimismo se fundaron y nombraron reynos. Y volviendo de donde salimos, he dicho que huvo un rey solo y cabeças por que los edificios que oy se ven despoblados son de una misma manera y un mismo modelo, y todos fundados sobre cerros, ó cuyos, hechos á mano; y es de creer que entonces, por indulto y orden de uno se hazia y fabricava, pues todo iva de una forma misma.
Ay grande suma de vestigios destos edificios, y muchos dellos casi enteros y tan suntuosos y bien labrados de figuras y hombres armados, y animales de piedra blanca, con portadas de mucho primor, que sin duda son muy antiquissimos; si bien es verdad, que oy se ven algunos tan nuevos y blancos, y los marcos de puertas de madera, y estavan tan sanos, que no parecia haver veynte años que se edificaron, y a estos tales no los habitavan estos indios, quando llegaron los españoles, mas estavan en casas de paja en los montes, por familias, como dicho es: les servian empero de templos y sanctuarios, que ellos dezian, y sobre cada uno, en lo mas alto tenian su Dios, si bien falso, y alli le ofrecian sacrificios, á las vueltas muchos hombres y mugeres y niños, y assimismo hazian otras oraciones y ceremonias, ayunos penitencias que despues diré, por haber al intento que llevo, de los mas nombrados y suntuosos sanctuarios, ó el mas celebrado y reverenciado de los que en esta tierra avia, y adonde todos acudian de muchas partes, era este pueblo y cuyos de Ytzamal que oy llaman; y por que su fundacion es, como ya he dicho antiquissima, y que se sepa quien los fundó, se declarará en el capitulo siguiente.
3. La historia y autores que podemos alegar, son unos antiguos caracteres, mal entendidos de muchos y glossados de unos indios antiguos, que son hijos de los sacerdotes de sus Dioses, que son los que solo sabian leer y adivinar, y a quien creian y reverenciavan los demas como á Dioses destos: pues supieron los padres antiguos, que primero plantaron la Fé de Christo en Yucatan, que la gente de aqui, parte vino del puniente, y parte del oriente; y assi en su lengua antigua, nombran al oriente de otra manera que oy. Oy llaman al oriente Likin, que es lo mismo que donde se levanta el sol sobre nosotros, y al puniente llaman Chi-kin, que es lo mismo que caida ó final del sol, ó donde se esconde de nos otros. Y antiguamente dezian al oriente Cen-ial, Pequeña-Baxada, y al puniente Nohen-ial, la Grande-Baxada.
Y es el caso que dizen que por la parte del oriente baxó á esta tierra poca gente, y por la parte del puniente mucha; y con aquella silaba entendian poco ó mucho al oriente y puniente; y la poca gente de una parte, y la mucha de otra; y qual fuesse la una y la otra gente, remito al lector, que quisiere saber mas al P. Torquemada, en su Historia indiana, que alli verá como los Mexicanos vinieron del Nuevo-Mexico, y de alli aqui. Y como la isla Hispañola se poblo de Cartagineses, y de estos se pobló Cuba, y esta tierra, por saber edificar tan suntuosos edificios y sujetar á otras gentes, sino que como les faltó la comunicacion de Carthago, en los tiempos los convirtio con los climas en gente barbara y tosca.....
4. Ay en este pueblo de Ytzamal cinco cuyos ó cerros muy altos, todos levantados de piedra seca, con sus fuerças y reparos, que ayudan á levantar la piedra en alto, y no se ven edificios enteros oy, mas los señales y vestigios están patentes en uno dellos de la parte de mediodia. Tenian los antiguos un idolo el mas celebrado, que se llamava Ytzmal-ul, que quiere dezir el que recibe y possee la gracia, ó rozio, ó sustancia del cielo: y este idolo no tenia otro nombre, ó no se le nombravan, porque dizen que fue un rey, gran señor desta tierra, que era obedecido por hijo de dioses: y quando le preguntavan como se llamava, ó quien era, no dezia mas destas palabras: Ytzen caan, ytzen muyal, que era dezir yo soy el rozio ó sustancia del cielo y nubes.
Murió este rey y levantaron altares, y era oraculo, y despues se verá como le edificaron otro templo y para que. Quando vivia este rey idolo, le consultavan los pueblos las cosas que sucedia en las partes remotas, y les dezia esto, y otras cosas futuras. Assimismo le llevavan los muertos, y dizen que los resucitava, y á los enfermes sanava, y assi le tenian grande veneracion, y con razon si fuera verdad que era Dios verdadero, que solo puede dar vida á los muertos, y salud á los enfermos; pues es impossible que un hombre gentil, ni el demonio sino es el mismo Dios que es señor de la vida y de la muerte. Ellos pues creian esso, y no conocian otro Dios, y por esso dizen que los resucitava y sanava.
Otro altar y templo sobre otro cuyo levantaron estos indios en su gentilidad á aquel su rey ó falso Dios Ytzmat-ul, donde pusieron la figura de la mano, que les servia de memoria, y dizen que alli le llevavan los muertos y enfermos, y que alli resucitavan y sanavan, tocandolos la mano; y este era el que está en la parte del puniente; y assi se llama y nombra Kab-ul que quiere dezir mano obradora. Alli ofrecian grandes limosnas, y llevavan presentes, y hazian romerias de todas partes, para lo qual havian hecho quatro caminos ó calçadas á todos los quatre vientos, que llegavan á todos los fines de la tierra y passavan á la de Tabasco, y Guatemala y Chiapa, que aun oy se vé en muchas partes pedaços y vestigios dellos. Tanto era el concurso de gente que acudia á estos oraculos de Ytzmat-ul y Kab-ul, que havia hechos caminos. Assimismo havia otro cuyo, ó cerro de la parte del norte, que oy es el mas alto; que se llamava Kinich-Kakmó, y era la causa, que sobre él havia un templo, y en él un idolo, que se llamava assi, y significa en nuestra lengua. «Sol con rostro que sus rayos eran de fuego;» y baxava á quemar el sacrificio á mediodia, como baxava bolando la vacamaya, con sus plumas de varios colores.
Y este Dios ó idolo era venerado, y dezian que quando tenian mortandad, ó pestes, ó otros comunes males, ivan á él todos, assi hombres como mugeres, y llevando muchos presentes, les ofrecian, y que alli á la vista de todos baxava un fuego (como es dicho) á mediodia, y quemava el sacrificio; y les dezia el sacerdote lo que avia de suceder de lo que querian saber de la enfermedad, hambre ó mortandad, y conforme á esso quedavan ya sabidores de su mal ó su bien, si bien veian á las vezes lo contrario y no lo quo les dezia.
Avia assimismo otro cuyo llamado (aun oy en dia por los naturales) Ppapp-Hol-Chac, que es él en que oy está fundado el convento de mi padre San Francisco y significa en Castilla el nombre «Casa de las Cabeças y Rayos,» y es que alli moravan los sacerdotes de los dioses, y eran tan venerados, que ellos eran los señores y los que castigavan y premiavan, y á quien obedecian con grande estremo; y lo que ellos declaravan, creian con tanto estremo, que no avia cosa que fuesse creyble. En contrario llamavanse y se llaman oy los sacerdotes en esta lengua de Maya Ahkin, que se deriva de un verbo kinyah, que significa «sortear ó echar suertes.» Y por que los sacerdotes antiguos las echavan en sus sacrificios, quando querian saber ó declarar cosas que se les preguntava, los llamavan Alakin y oy llaman en su lengua al sacerdote de Christo Ahkin, como antiguamente llamavan a los de sus dioses falsos.
Otro cerro ay, que era casa y morada de un gran capitan que se llamava Hunpictok, y este está entre el mediodia y puniente; significa el nombre deste capitan en castellano, el «Capitan que tiene exercito de ocho mil pedernales,» que eran los hierros de sus lanças, y flechas con que peleavan en las guerras. Su officio deste era el mayor y esta gente servia de sujetar los vassallos y obligalles a que sustentassen al rey, ó idolo y á los sacerdotes y para defensa de todos los sujetos á este reyno y guarda de sus templos. Estos eran los oraculos mas nombrados de Ytzmat-ul ó Ytzamal, que oy llaman.
1. Au temps de la gentilité, ce pays s’appelait la Terre des Oisons et des Daims, u luumil cutz, u luumil ceb; la raison en était dans l’abondance qu’il y en avait naturellement dans le Yucatan. La première chose à observer, c’est que cette région est la partie orientale de la Nouvelle-Espagne, terre ferme avec elle du côté du couchant, et unie avec celle de Guatémala, du côté du midi. Ce pays fut sujet à Montézuma[2], empereur du Mexique, et s’il est vrai qu’il y avait ici un grand nombre de petits rois et de princes particuliers, ils le reconnaissaient néanmoins et payaient tribut à ce souverain. Quelques-uns disent qu’on lui envoyait pour tribut les filles de ces princes, ainsi que d’autres demoiselles de qualité, à cause de leur beauté. D’autres assurent qu’on lui envoyait des étoffes de laine[3] et de certaines monnaies à leur usage qu’on appelle aujourd’hui cuzcas.
N. 2. Quoiqu’il soit vrai de dire qu’au temps de la conquête de cette terre de Yucatan, il y avait beaucoup de petits rois, d’après les relations antiques, elle fut soumise au commencement à un seul monarque et seigneur; mais la tyrannie étant venue à donner naissance à un grand nombre de princes comme à la servitude et à la persécution contre d’autres, ils se ruinèrent de telle sorte, qu’abandonnant les villes et les édifices de pierre, ils se réfugièrent dans les forêts, où les familles vécurent réunies en petits groupes. Dans cette situation, c’était le plus grand qui exerçait l’autorité, et qu’on tenait pour chef principal; d’où je crois que c’est ce qui arriva dans la loi naturelle, et qui continua longtemps, à la suite du déluge, jusqu’à ce que la tyrannie eût donné lieu à ce qu’il existât des rois et des chefs qui assujettirent les familles, fondant des royaumes auxquels ils donnèrent ce nom. Mais pour retourner à l’objet qui nous occupe, j’ai dit qu’il y avait un roi unique et un seul chef; car les édifices que l’on voit aujourd’hui abandonnés, sont tous d’une même architecture et d’un même style, tous fondés sur des élévations ou Ku, faits à la main, ce qui donne à penser qu’alors, par l’ordre et le commandement d’un seul, tous ces édifices se seraient élevés, puisqu’ils se ressemblaient tous[4].
Il existe une grande quantité de vestiges de ces édifices; la plupart, encore presque entiers, sont si somptueux et si bien travaillés de figures et d’hommes armés et d’animaux en pierre blanche, avec des façades d’une grande beauté, qu’ils ne peuvent qu’être excessivement anciens; sans omettre, toutefois, qu’on en voit quelques-uns qui paraissent si neufs et si blancs, avec des linteaux de bois aux portes[5] qui étaient si sains, qu’on dirait qu’il n’y a pas vingt ans qu’ils ont été bâtis; cependant ces édifices n’étaient pas habités par les Indiens, lorsqu’arrivèrent les Espagnols[6], car ils demeuraient par familles dans des chaumières éparpillées au milieu des bois, comme je l’ai remarqué plus haut. Mais ils s’en servaient comme de temples et de sanctuaires, disaient-ils, et en chacun d’eux, à l’endroit le plus élevé, ils tenaient leur dieu, tout faux qu’il fût, et là, ils lui offraient des sacrifices, quelquefois d’hommes, de femmes ou d’enfants: c’est là également qu’ils faisaient leurs prières et leurs cérémonies, leurs jeûnes et pénitences, comme je le dirai ensuite, ne voulant, pour le moment, parler que des sanctuaires les plus renommés ou du plus célèbre qu’il y avait dans ce pays, et auquel on accourait de toutes parts. C’était cette ville et les temples d’Ytzamal, ainsi qu’on l’appelle aujourd’hui[7]; or, comme leur fondation est, ainsi que je l’ai dit, d’une très-haute antiquité, et qu’on sait qui les fonda, on le fera connaître dans le chapitre suivant.
3. L’histoire et les auteurs que nous pouvons citer, sont certains caractères antiques, mal entendus du plus grand nombre, et expliqués par quelques vieillards indiens[8] qui étaient fils des prêtres de leurs dieux; car ceux-ci étaient les seuls qui sussent lire et tirer des horoscopes, et les autres les croyaient et les vénéraient comme leurs dieux eux-mêmes; or nos pères les plus anciens, qui jetèrent les premiers fondements de la foi du Christ en Yucatan, apprirent d’eux que le peuple de ce pays était venu, partie du couchant et partie du levant; c’est pourquoi, dans l’ancienne langue, ils nommaient le levant autrement qu’aujourd’hui. Actuellement, ils appellent l’orient Likin, qui est la même chose que dire que de là le soleil se lève sur nous, et au couchant, ils disent Chi-kin, c’est-à-dire la chute ou la fin du soleil, ou là où il se cache de nous. Mais dans l’antiquité ils appelaient l’orient Cen-ial, petite descente, et l’occident Nohen-ial, grande descente.
En effet, on dit que du côté de l’orient il débarqua peu de monde dans ce pays, mais que du côté de l’occident il en vint beaucoup. A l’aide de cette syllabe, ils entendaient ou peu ou beaucoup, au levant ou au couchant; mais quoi qu’il en soit du peu d’un côté, et du beaucoup de l’autre, quelles que soient encore les nations arrivées alors, je remets le lecteur qui en voudra savoir davantage, au père Torquemada dans son Histoire indienne[9], où il verra que les Mexicains sortirent du Nouveau-Mexique, d’où ils vinrent par ici. Or, comme l’île espagnole se peupla de Carthaginois, et que de ceux-ci se peupla aussi Cuba, et ensuite cette contrée (car eux seuls furent en état de construire de si somptueux édifices et de s’assujettir les nations), les communications venant à manquer avec Carthage, ces populations, avec le temps et le climat, se changèrent en des gens rudes et barbares[10].
4. Il existe, dans cette ville d’Ytzamal, cinq pyramides sacrées ou collines très-élevées, entièrement édifiées de pierre sèche, avec leurs soutiens et contreforts, au moyen desquels la pierre se dresse jusqu’en haut; mais on ne voit aucun édifice en son entier aujourd’hui, quoiqu’il y ait des traces et des vestiges de ce qu’ils étaient, dans l’un d’entre eux qui se trouve du côté du midi. Les anciens avaient une idole qui était parmi eux la plus renommée, appelée Ytzmat-ul, ce qui signifie «celui qui reçoit et possède la grâce ou la rosée, ou la substance du ciel.» Cette idole n’avait pas d’autre nom, ou du moins on ne lui en donnait aucun; mais on ajoute que c’était un roi puissant dans cette région, à qui on obéissait comme au fils des dieux[11]. Quand on lui demandait comment il se nommait, qui il était, il ne répondait que par ces paroles: Ytzen caan, ytzen muyal, ce qui voulait dire: «Je suis la rosée ou la substance du ciel et des nuages.»
Ce roi étant mort, on lui érigea des autels, il fut un oracle, et on verra plus loin comment et pourquoi on lui éleva un autre temple. Au temps où ce roi-dieu vivait, les peuples venaient le consulter sur les choses à venir, des contrées les plus lointaines; et il le leur disait, ainsi que d’autres choses futures. On lui portait aussi les morts, et on disait qu’il les ressuscitait et qu’il guérissait les malades: c’est pourquoi on avait pour lui une grande vénération, et non sans raison, s’il eût été avéré qu’il fût le dieu véritable, qui seul peut donner la vie aux morts et la santé aux malades; ce qui est impossible de la part d’un gentil ou d’un démon, Dieu seul pouvant le faire, puisqu’il est le maître de la vie et de la mort. Mais ces peuples le croyaient ainsi, et ils ne connaissaient point d’autre dieu, et c’est à cause de cela qu’ils disaient qu’il ressuscitait et guérissait.
Ces mêmes Indiens érigèrent encore un autre autel avec un temple, durant la gentilité, à cet Ytzmat-ul, leur roi ou leur faux dieu: ils y mirent la figure d’une main qui était là pour le leur rappeler à la mémoire; car ils disent que c’était là qu’ils lui portaient leurs morts et leurs malades, et qu’il les ressuscitait et les guérissait, en les touchant de la main. Ce temple était celui qui est du côté du couchant, et il s’appelle et se nomme Kab-ul, ce qui signifie «la Main opératrice.» Là ils offraient des aumônes considérables et portaient des présents; on y venait de toutes parts en pèlerinage; c’est pourquoi ils avaient fait aux quatre vents quatre routes ou chaussées qui s’étendaient à toutes les extrémités du pays, allant jusqu’à la terre de Tabasco, de Guatémala et de Chiapa, de quoi l’on voit encore aujourd’hui des restes et des vestiges en beaucoup d’endroits. Tel était le concours de monde qui accourait à ces oracles d’Ytzmat-ul et de Kab-ul pour qui on avait fait ces routes[12]. Une autre pyramide ou colline sacrée existait du côté du nord, et c’est aujourd’hui la plus élevée: elle s’appelait Kinich-Kakmó, parce que à sa cime se trouvait un temple avec une idole qui s’appelait de ce nom, ce qui signifie dans notre langue «Soleil avec visage aux rayons de feu,» lequel descendait à midi pour brûler le sacrifice, de la même manière que descend en volant l’Ara aux plumes de couleurs diverses[13].
On avait beaucoup de respect pour ce dieu ou cette idole; car on disait que lorsqu’il y avait de la mortalité, des pestes ou autres calamités publiques, tout le monde s’adressait à lui, hommes et femmes, portant un grand nombre de présents, qu’ils offraient, et qu’à la vue de tous, un feu descendait (comme je l’ai dit) à l’heure de midi, et consumait le sacrifice[14]. Alors le prêtre leur disait ce qui devait arriver au sujet de ce qu’ils désiraient savoir, des maladies, de la famine ou de la mortalité, et suivant ces choses, ils demeuraient instruits du bien ou du mal à venir, quoiqu’il leur arrivât quelquefois le contraire de ce qu’on leur avait annoncé.
Il y avait une autre pyramide, nommée encore aujourd’hui par les naturels, Ppapp-Hol-Chac, qui est la même où est fondé actuellement le couvent de notre père saint François, et ce nom signifie en castillan «Maison des Têtes et des Éclairs[15]»: car c’était là que demeuraient les prêtres des dieux, où on les respectait et tenait pour seigneurs, d’où ils châtiaient et récompensaient, où on les servait avec l’obéissance la plus entière; c’était de là qu’ils déclaraient leurs oracles, auxquels on croyait avec une foi absolue, rien ne pouvant sortir de leur bouche qui ne fût croyable au dernier degré. En opposition à ces choses, les prêtres s’intitulaient et s’intitulent encore aujourd’hui, dans la langue de Maya, Ahkin, mot qui vient de Kinyah, qui signifie «jeter au sort ou tirer des présages.» Or, comme les prêtres d’autrefois les tiraient dans leurs sacrifices, lorsqu’ils voulaient savoir ou déclarer les choses qu’on leur demandait, on les appelait Alakin[16], et actuellement au prêtre du Christ, les Mayas disent dans leur langue Ahkin, de la même manière qu’anciennement ils disaient à ceux de leurs faux dieux.
Une autre pyramide était la maison et la demeure d’un grand capitaine nommé Hunpictok, qui est située entre le midi et le couchant. Le nom de ce capitaine signifie en castillan, le «capitaine qui a une armée de huit mille silex»[17], parce que c’étaient là les pointes des lances et des flèches avec lesquelles ils combattaient dans les guerres; sa charge était la principale, cette armée servant à tenir les vassaux dans la soumission, et à les obliger à maintenir le roi ou le dieu, ainsi que les prêtres[18], comme à défendre les sujets de ce royaume, et à garder leurs temples. Tels étaient les oracles les plus renommés d’Ytzmat-ul, ou Ytzamal, ainsi qu’on l’appelle aujourd’hui.
[1] Voici le titre de ce livre, aujourd’hui si rare, tel que je l’ai trouvé dans Pinelo: Devocionario de Nuestra Señora de Itzmal, Historia de Yucatan i conquista espiritual, 1663.
[2] Il est douteux que la puissance de Montézuma se fit sentir au delà de la lagune de Terminos; mais l’auteur, ainsi que Landa, comprenant Tabasco dans les limites du Yucatan, on peut dire que sous ce rapport il avait raison. Les documents existants donnent tous à penser que les princes de la Péninsule étaient parfaitement indépendants.
[3] Il est fort douteux également que les Mayas eussent des étoffes de laine, quoiqu’ils en fabriquassent qui pussent à première vue passer pour telles.
[4] C’est à cause de ces élévations pyramidales que l’auteur donne aux monuments d’Izamal le nom d’Omul, dans le titre de ce chapitre. Voir Landa, §, note.
[5] Stephens, en plusieurs endroits de son ouvrage, parle de ces linteaux en bois, sculptés d’ordinaire, et qu’il trouva dans un état parfait de conservation. (Incidents of travel in Yucatan, vol. I, chap. 8, etc.)
[6] Il ne paraît pas qu’il en fût de même pour toutes les provinces du Yucatan. Voici ce qu’écrit, d’abord en parlant de Cozumel, l’aumônier de la flotte de Grijalva: «Nous entrâmes dans le village dont toutes les maisons étaient bâties en pierres. On en voyait entre autres cinq fort bien faites et dominées par des tourelles. La base de ces édifices est très-large et massive; la construction est très-petite dans le haut; ils paraissent être bâtis depuis longtemps, mais il y en avait aussi de modernes..... Ce village ou bourg était pavé en pierres concaves; les rues élevées sur les côtes descendaient en pente dans le milieu, qui était pavé entièrement de grandes pierres. Les côtés étaient occupés par les maisons des habitants; elles sont construites en pierres depuis les fondations jusqu’à la moitié de la hauteur des murailles et couvertes en paille. A en juger par les édifices et les maisons, ces Indiens sont très-ingénieux: si l’on n’avait pas vu plusieurs constructions récentes, on aurait pensé que ces bâtiments étaient l’ouvrage des Espagnols.» (Itinéraire du voyage de la flotte du roi catholique à l’île de Yucatan dans l’Inde, fait en l’an 1518, etc. Trad. Ternaux. Recueil de pièces relatives à la conquête du Mexique.) Dans le même document, l’auteur parle de villes sur la côte du Yucatan, d’une aussi belle apparence que Séville, etc.
[7] Autrefois les Mayas disaient Itzmat-Ul; aujourd’hui on appelle cette ville purement Izamal, quoique je trouve le mot fréquemment écrit Itzmal, qui paraît en être la vraie prononciation.
[8] Ces paroles prouvent que malgré les auto-da-fé de Landa, il était resté de ces livres au temps de Lizana, qui écrivait en l’an 1626. Ils existèrent d’ailleurs chez les Itzas du Peten jusqu’à l’époque de la destruction de ce peuple, en 1697, le dernier qui fût demeuré en corps de nation dans l’Amérique centrale. Il est probable même qu’on en trouverait encore parmi les Lacandons avec qui se mêlèrent les derniers restes des Itzas, qui refusèrent de se soumettre aux Espagnols.
[9] La Monarquia Indiana.
[10] Ceci est tout simplement une hypothèse du père Lizana. Il parait certain, toutefois, que l’île Espagnole ou Haïti, aussi bien que Cuba, furent anciennement habitées par des nations analogues à celles de Yucatan, avec qui ces îles furent toujours en relation. On trouve dans les montagnes de Cuba, dans l’intérieur de Haïti, et même de la Jamaïque, des débris de constructions cyclopéennes et des rochers sculptés, où ceux qui les ont vus ont cru reconnaître des caractères du même genre que les lettres hébraïques.
[11] «Avec les populations qui vinrent du côté de l’Orient, il y eut un homme qui était comme leur prêtre, appelé Zamná, qui, à ce qu’ils disent, fut celui qui donna les noms par lesquels on distingue aujourd’hui, dans leur langue, tous les ports de mer, les pointes de terre, les estuaires, les côtes et tous les parages, sites, montagnes et autres lieux de ce pays, que, certes, c’est une chose admirable, s’il en fut ainsi, qu’un tel partage de toute la terre où tout avait son nom, au point qu’il y a à peine un pouce de terrain qui ne l’ait dans leur langue.» (Cogolludo, Hist. de Yucatan, lib. IV, cap. 3.) Ailleurs cet auteur ajoute: «Les Indiens de Yucatan croyaient qu’il y avait un Dieu unique, vivant et véritable, qu’ils disaient être le plus grand des dieux, qui n’avait point de figure et ne pouvait se représenter, parce qu’il était incorporel. Ils l’appelaient Hunab-Ku (seul saint).... Ils disaient que de lui procédaient toutes choses...... et qu’il avait un fils, qu’ils nommaient Hun Ytzamna ou Yax-Coc-Ahmut.» (Id. ibid., cap. 6.) Quant à ce fils du Dieu unique, qu’ils reconnaissaient avoir, comme je l’ai dit, et qu’ils appelaient Ytzamna, je tiens pour certain que c’était l’homme qui le premier parmi eux inventa les caractères qui servaient de lettres aux Indiens, parce que celui-ci aussi ils l’appelaient Ytzamna et l’adoraient comme un dieu...... (Id. ibid., cap. 8.)
[12] Voir encore au § XLII, etc., ainsi que la note 2, page 352, de ce chapitre, à propos des rues pavées de grandes pierres.
[13] J’ai déjà dit que ce nom, écrit ailleurs Kinich-Kakmó, signifie plus littéralement «visage ou œil du soleil de l’ara de feu.»
[14] L’ara est un symbole du soleil dans des parties fort distinctes de l’Amérique, où il parait être opposé à celui du serpent, Lizana ajoute ailleurs à ce sujet: «.... Quant à ses rayons (ceux du soleil), quelques poëtes les appellent des cheveux ou des plumes dorées, d’où il semble y avoir une allusion à ce que disaient ces naturels des rayons du soleil, en adorant les plumes, aux couleurs variées de l’ara, comme aussi en faisant consumer leurs offrandes; je crois donc qu’ils symbolisaient par là l’embrasement des bois et le desséchement de la verdure, occasionnés par sa chaleur et ses rayons, puisque c’était pour eux le seul moyen de les brûler, afin d’ensemencer ensuite, cela étant l’unique charrue à leur service; n’en pouvant user d’autre que le feu, la terre n’offrant que de la pierre en tous lieux.» (Hist. de Nª. Sª. Ytzamal, cap. 10.) En effet, dans cette contrée comme dans beaucoup d’autres, quand les Indiens veulent préparer leurs semailles, ils mettent tout simplement le feu au bois et aux broussailles, sèment entre les cendres après la première pluie et laissent à l’incomparable fertilité du climat le soin de faire le reste.
[15] Cogolludo, rapportant l’idée de Lizana, dit que ces mots sont métaphoriques et doivent s’entendre par «Maison des prêtres des dieux.» Je crois que ni l’un ni l’autre n’a réfléchi au nom de Chac, qui, suivant Landa, était celui des dieux de l’orage, de la pluie et conséquemment des moissons, ce mot ayant le sens d’éclair ou de tonnerre. Le mot hol signifie tête ou chef, dans l’idée de principal, et doit se joindre à chac, ce qui donne au nom de ce temple le sens complet de Maison du Dieu principal des éclairs, et conséquemment de la pluie. Ce devait être le temple correspondant à celui de Tlaloc, au Mexique, dieu des orages et des moissons, représenté lançant la foudre. (Torquemada, Monarq. Ind., lib. VI, cap. 23.)
[16] Alakin me paraît être une faute d’impression qui doit se corriger par ahkin.
[17] Hunpic est la même mesure ou nombre, appelé en langue nahuatl xiquipilli, représenté par un sac de 8,000 noix de cacao. Tok est le silex. Cette divinité paraît être la même que le Tihax des Quichés et Cakchiquels, le Tecpatl des Mexicains, la lance ou la flèche, adorée par un grand nombre de populations, entre autres par la plupart des nations chichimiques du Mexique.
[18] Dans le Livre sacré (Popol Vuh) et dans le Codex Chimalpopoca, il est fait plus d’une fois allusion, lors de la création de l’homme (du noble, du guerrier), à ce qu’il doit être, le soutien, le nourricier des dieux. Le Manuscrit Cakchiquel donne, à ce sujet, une tradition fort remarquable; on y voit clairement la création de la noblesse guerrière, faite uniquement dans le but de soutenir le sacerdoce: «Ici Hunpictok, la noblesse guerrière est figurée sous le nom de Chay-Abah, l’Obsidienne: Chay-Abah est sorti de Xibalbay, du riche et du puissant Xibalbay. L’homme (le guerrier) est l’œuvre de son créateur et formateur, et celui qui soutient le Créateur, c’est Chay-Abah.... Et l’homme ayant été créé, fut perfectionné. Treize hommes et quatorze femmes furent ainsi faits... Ils se marièrent, et deux femmes furent les épouses d’un seul. C’est pourquoi l’homme commença à s’unir, l’homme supérieur (ou des temps antiques?)...... Ils eurent des filles et des fils, et ce fut là la première humanité. Ainsi se fit cette race, ainsi fut formé Chay-Abah qui protège l’entrée de Tullan (le premier royaume nahuatl) où nous étions. Ensemble sont les Zotzils qui ferment l’entrée de Tullan, où nous vînmes à être engendrés et mis au monde...» Zotzil ou Zotzlem est le nom antique de Cinacantlan, ville située à l’entrée de la vallée de Ghovel au Ciudad-Real de Chiapas, chemin d’Ococingo et de Palenqué.
Los indios que poblaban esta peninsula yucateca que á la llegada de los españoles se llamaba Mayapan y mucho antes Chacnouitan, dividian el tiempo para contar y calcularlo casi del mismo modo que los tultecos sus ascendientes, diferenciandose solamente en la distinta coordinacion de sus grandes siglos.
La triadecatérida ó periodo de trece dias, resultado de sus primeras combinaciones, fué su numero sagrado en lo sucesivo, y procuraron usarlo y conservarlo ingeniosa y constantemente, sometiéndole todas las divisiones que imaginaron para concordar y arreglar sus calendarios al curso solar: asi es que dias, años y siglos fueron contados por periodos de trece partes.
Es muy probable que los indios ántes de la correccion de su computo usasen de neomenías para arreglar el curso anual del sol, señalando á cada neomenía veinte y seis dias, que es poco mas ó menos el tiempo en que la luna se deja ver sobre el orizonte en cada una de sus revoluciones. Dividieron este periodo en dos triadecatéridas que les sirvieron de semanas; señalando á la primera los trece primeros dias en que la luna nueva se dejaba ver hasta la llena; y á la segunda, los otros trece en que decreciendo se ocultaba á la simple vista.
Pasádose algun tiempo y con mejores observaciones conocieron que los veinte y seis dias ó las dos triadecatéridas no daban una lunacion completa, en que el año podia arreglarse con exactitud por lunaciones; por que las revoluciones solares no coinciden con las de la luna sino á largos espacios de tiempo. Seguros de esto y con mejores principios compusieron definitivamente su calendario, arreglandolo al curso del sol; mas conservando siempre sus triadecatéridas, no ya para concordarlas al curso aparente de la luna, sino para que les sirviesen como semanas para sus divisiones cronológicas.
Les Indiens qui peuplaient cette péninsule appelée Mayapan, et plus anciennement Chacnouitan, divisaient le temps pour le computer et le calculer, à peu près de la même manière que les Toltèques, leurs ancêtres, n’y ayant de différence que dans la coordination particulière de leurs grands cycles.
Les triadécaterides ou périodes de treize jours, résultat de leurs premières combinaisons, devinrent ensuite leur nombre sacré[1]; ils s’efforcèrent donc de s’en servir ingénieusement et de le conserver avec non moins de constance, en y subordonnant toutes les divisions qu’ils inventèrent, pour concorder et régler leurs calendriers au cours du soleil; c’est ainsi que les jours, les ans et les cycles furent computés par périodes de treize parties.
Il est fort probable qu’avant la correction de leur comput, les Indiens se servaient de néoménies, pour régler le cours annuel du soleil, assignant à chaque néoménie vingt-six jours, ce qui est un peu moins que le temps où la lune se laisse voir à l’horizon en chacune de ses révolutions. Ils partagèrent cette période en deux treizaines qui leur servaient de semaines, assignant à la première les premiers treize jours où la nouvelle lune se montrait jusqu’à ce qu’elle fût pleine, et aux seconds les autres treize, où, en décroissant, elle se cachait à la simple vue.
Avec le temps et des observations constantes, ils reconnurent que les vingt-six jours ou les deux treizaines ne donnaient pas une lunaison entière, et que l’année pouvait d’autant moins se régler par néoménies, que les révolutions solaires ne coïncident pas avec celles de la lune, excepté à de longs intervalles. En ajoutant cette connaissance à des principes plus corrects, ils finirent par mettre leur calendrier d’accord avec le cours du soleil, en conservant toujours, néanmoins, leurs périodes de treize jours, non plus pour les faire concorder avec la marche apparente de la lune, mais bien afin de s’en servir comme de semaines pour leurs divisions chronologiques.
Al dia llamaban Kin, es decir sol, y en esto se parecen á otras naciones que cuentan los dias por soles: lo dividian en dos partes naturales, á saber la noche y el tiempo en que aquel astro está sobre el orizonte. En este distinguian la parte que antecede al nacimiento del sol, expresándola con las palabras hach hatzcab, muy de mañana, ó con la de malih-okoc kin, antes que salga el sol, ó con la de pot akab que señala la madrugada. Con la palabra hatzcab designaban el tiempo que corre de la salida del sol al medio dia, á este lo llamaban chunkin que es contraccion de chumuc-kin, centro del dia ó medio dia; aunque en la actualidad designan con esta palabra las horas que se acercan al media dia. Tzelep-kin llamaban la hora en que el sol declina en el arco diurno aparentemente, esto es, á las tres de la tarde. Oc-na-kin es la entrada de la noche ó puesta del sol. Para significar la tarde, dicen que cuando refresca el sol y lo espresan diciendo cu ziztal kin. La noche es akab: su mitad ó media es chumuk-akab, y para señalar el tanto del dia ó de la noche intermedio á los puntos dichos, señalan en el arco diurno del sol lo que este habia corrido ó correrá, y por la noche la salida ó estado de alguna estrella ó planeta conocida.
Los dias son veinte, que por lo regular se dividen de cinco en cinco, para la mejor inteligencia de las reglas que se darán despues.
| Primera quinterna. | Segunda. | Tercera. | Quarta. |
|---|---|---|---|
| Kan. | Muluc. | Gix (ó hix). | Cauac. |
| Chicchan. | Oc. | Men. | Ajau (ó ahau). |
| Quimij (ó cimij). | Chuen. | Quib (ó cib). | Ymix. |
| Manik. | Eb. | Caban. | Yk. |
| Lamat. | Been. | Edznab (ó Eɔnab). | Akbal. |
Es necesario advertir que la traducion de estos nombres no es tan facil como podia considerarse, ya porque se han anticuado, ya porque las palabras se tomaron de alguna lengua estraña; ó finalmente por que como no están en uso, y su escritura no está bien arreglada á la pronunciacion tienen varios significados sin poderse atinar él que tenian verdaderamente. 1. Kan, en la actualidad significa el mecate ó hilo de henequen torcido.—2. Chicchan, si fuera chichan se entenderia pequeño, mas del modo escrito no es conocida su significacion.—3. Cimi: asi es el pretérito del verbo cimil morirse.—4. Manik, es perdida su verdadera acepcion; pero si se divide la espresion man-ik viento que pasa, quizá se entenderia lo que fué.—5. Lamat, este se ignora lo que debe significar; entre los nombres de los dias que Boturini hallo en Oaxaca se halla escrito Lambat.—6. Muluc, se halla igualmente entre los del referido Chiapas: aunque si es raiz del verbal mulucbál, pudiera entenderse por reunion á amontonamiento.—7. Oc es lo que cabe en el hueco de la mano encogida, formando concha.—8. Chuen: antiguamente se decia para significar tabla chuenché; tambien hay un árbol llamado zac chuenché, ó chuenché blanco.—9. Eb, se dice por la escalera.—10. Been tambien es nombre chiapaneco como los dichos anteriormente, y solo se halla en el idioma maya el verbo beentah gastar con economia.—11. Gix ó Hix esta entre los de Chiapas; en el uso actual se encuentra el verbo hiixtah bajar toda la fruta de un árbol, quitar todas las hojas de una rama; y el nombre iixcay como antiguamente se escribia; que significa levisa ó lija, cuero de un pez, y la palabra hihixci aspero.—12. Men, artifice.—13. Quib ó cib cera, vela ó copal.—14. Caban, de significacion desconocida.—15. Edznab ó Eɔnab, del mismo modo desconocida.—16. Cauac, idem.—17. Ahau, el rey ó el periodo de 24 años.—18. Ymix, desconocido.—19. Yk, viento, aire.—20. Akbal desconocido: tambien se halla entre los dias chiapanecos, escrito Aghual.