40. EL DIABLO BAILARIN

(1910.)

Es fama que en el siglo XVIII el Diablo era grande amigo de los mineros de Petorca, donde había sentado sus reales. En los días de pago, bajaba con ellos al pueblo, o a los lugares inmediatos, a remoler y a bailar cueca en la plazuela del Diablo, situada casi donde termina la calle de Silva, o en el cerro de la Plaza y en el del Piojo.

Una vez que bailaba en este último, lo hacía tan bien que un minero no pudo menos de exclamar:—“¡Virgen Santísima, y qué bien baila este roto!”; y el Diablo, al oir la invocación a la Virgen, reventó, dejando el lugar pasado a azufre quemado.

41. EL HIJO DEL DIABLO

No hace aún muchos años vivía en Petorca un anciano pequeñito y rechoncho, de unos setenta años de edad, conocido con el nombre de ño Vicentito Cuchucho, cuyos primeros pasos en el mundo aparecen revestidos por la imaginación popular de influencias fantásticas y misteriosas.

Se cuenta que estando la madre de este hombrecito{264} esperando de un momento a otro la llegada de una guagua, pidió a su marido que le diese dinero para comprarle ropas. El marido, que era un viejo de más de sesenta años y que miraba con desconfianza el embarazo de su mujer, le contestó que no le daría ni un centavo, porque la criatura que iba a dar a luz no era de él. La mujer, indignada, al oir esta respuesta, lloró y preguntó al esposo:

—Entonces ¿de quién es?

—Eso lo sabrás tú mejor que yo, replicó el marido; pero no es mío.

A lo cual repuso la mujer:

—Entonces será del Diablo, y él me dará lo que necesito.—Y nunca más volvió a pedir dinero a su marido.

Cuando llegó el momento del parto, apareció de repente en la pieza de la enferma un gran canasto completamente lleno de ropas para niño recién nacido, entre las que se veían desde el ombliguero de tela de hilo hasta las mantillas de la más suave y sedosa bayeta, sin que faltaran las gorritas de punto ni las mediecitas tejidas de lana.

¿Quién había traído ese canasto? ¿Por dónde y cuándo lo habían entrado? Nadie pudo dar razón.

Desde los primeros días del nacimiento del niño pudo comprobarse el interés que por él y la madre tomaba el Diablo, que no era otro quien había llevado la ropita. Siempre encontraba la madre cerca de ella la riquísima cazuela de ave, el excelente ulpo de harina tostada y la sabrosa mazamorra, los mejores remedios, los dos últimos, para que las que crían tengan leche buena y abundante. Al chico le hacía cariño a su modo: a veces lo encontraban encima de las vigas de la casa, otras en un sobrado, y una vez lo hallaron jugando con un muñeco, entre las ramas de un álamo.

Por supuesto que nadie veía al Diablo, pero todos le echaban a él la culpa de lo que ocurría; y la madre, justamente alarmada, hizo bautizar al niño con toda prontitud, creyendo que con hacerlo cristiano cesarían las aten{265}ciones y cuidados de Satanás. Pero fué inútil, porque el Diablo siguió en las mismas.

Entonces recurrió la madre a un santo cura de apellido Toledo, que tenía fama de ser el mejor exorcista del país, para que ahuyentara al demonio, lo que al fin logró, no sin haber experimentado grandes trabajos y tenido que sufrir pesadas bromas del enemigo malo.

El cura Toledo, para llegar a la casa amagada por el Diablo, tenía que atravesar una estrecha puente formada de una sola tabla, que cruzaba un cequión. Pues bien, cuando el santo varón iba por la mitad de la puente, el Diablo la volcaba y el cura caía al agua, hazaña que celebraba el Diablo con grandes carcajadas, diciendo: “¡Ya eché al agua al pato jergón!”[M]

Nada dice la leyenda qué fué del padre de ño Vicentito Cuchucho, y de éste sólo se sabe que vivió siempre de su trabajo, cultivando una pequeña heredad que le pertenecía, y que, hasta que murió, se le conoció con el apodo de Hijo del Diablo.[N]

PACTOS CON EL DIABLO

42. EL DIABLO GENEROSO

Un caballero tenía una gran hacienda que carecía de riego, por lo cual no le dejaba sino pérdidas en los años secos.

En el fundo vecino vivía otro hacendado que estaba perdidamente enamorado de la señora del primero, a la cual cortejaba a escondidas del marido y de continuo le decía que se fuera con él. Ella le contestaba que nunca{266} abandonaría a su esposo, porque ella era cristiana y jamás faltaría a sus deberes, y además su marido era una persona excelente y muy bondadoso con ella.

Pero el caballero la persiguió mucho tiempo, y la señora, para librarse de él, le prometió que si le daba agua abundante al fundo de su esposo y lo dotaba de molinos, en una noche, haría lo que deseaba. Entonces el caballero llamó al Diablo y le dijo que si en la noche cumplía con la condición que la señora de su vecino le había impuesto, le entregaría su alma en el plazo de un año. El Diablo le prometió que lo haría así, y picándole una vena le sacó sangre y le hizo firmar una cédula para sellar el pacto.

A media noche se sintió un ruido muy grande en la hacienda del marido, quien despertó a su mujer y le preguntó:—“¿Sientes ese ruido? ¿Qué será?”—y ella le contestó:—“No sé, ni se me ocurre qué pueda ser”—Levantóse el marido a ver cuál era la causa de ese ruído, y se encontró con que en su fundo había una instalación completa de molinos en movimiento, y con que abundante agua corría por numerosas acequias que antes no existían. Volvió al dormitorio y preguntó nuevamente a su esposa qué significaba eso, y tanto insistió en sus preguntas que al fin le sacó la verdad. Entonces la mandó que se fuera a casa del pretendiente para que el Diablo se lo llevara con razón.

La mujer llegó llorando a casa del otro y le refirió cómo su marido la mandaba a cumplir lo prometido. El caballero le contestó:

—“¿Tan honrado es tu marido? No seré yo menos que él; te respeto; vete”.

En ese momento llegó el Diablo y preguntó al hacendado si estaba contento, y éste le dijo que siendo el marido de la niña tan honrado que no había permitido que su esposa faltase a su palabra, él no se había atrevido ni a tocarla y le había ordenado que se fuera para su casa.

El Diablo dijo entonces:—“¿Con que así son las co{267}sas? A caballero no me la ganará ninguno de los dos. Toma tu cédula”. Y desapareció.

Todos quedaron contentos: el caballero enamorado, libre de su amor criminal; el marido, con su mujer; y la hacienda, con buen riego y con molinos.

43. LAS DOCE PALABRAS REDOBLADAS

(Contado por la Sta. Zoila Guerrero Gutiérrez, Prado de Peñaflor. Febrero de 1923.)

Una señora viuda tenía una hija muy hermosa, y se servían para los menesteres de la casa de un negro esclavo que se llamaba Pancho, hombre trabajador y buen cristiano.

La niña fué creciendo en edad y en hermosura y el cariño que el negro tenía a su amita se fué convirtiendo en amor, pero en un amor tan grande que Pancho no comía, ni dormía, ni tenía valor para trabajar.

El pobre negro rezaba, se encomendaba a Dios y a todos sus santos para que lo libraran de aquella pasión que no lo dejaba vivir; pero el cielo se había puesto sordo y no oía sus oraciones.

Desesperado y no hallando qué hacerse, salió una noche de la casa y se fué al cerro a llamar al Diablo para que lo ayudara. Acudió el Diablo al llamado, y a las súplicas del negro contestó:

—Si quieres, haré que Rosita—así se llamaba la niña—se enamore de ti y se case contigo, pero dentro de veinte años vendré a buscarte, y si no sabes contestarme las doce palabras redobladas, tu alma me pertenecerá.

—Está bien, contestó Pancho, radiante de alegría, convengo en ello.—Y con sangre que extrajo de sus venas, firmó la cédula del pacto que acababa de aceptar y que el Diablo le pasaba.

Al otro día temprano se dirigió el negro a casa de sus amos. La señora y la niña estaban en el balcón. La niña,{268} al verlo, dijo a la mamá:—Mire, mamá, ahí viene Panchito.—¿Qué es eso de Panchito?—preguntó extrañada la madre, porque la joven siempre había llamado al negro con el nombre de Facico y tratádolo con cierto desprecio. Pero Rosita no contestó nada. Y el caso es que desde entonces Rosita se llevaba con Panchito para arriba, Panchito para abajo, Panchito por aquí, Panchito por acá, en fin, que todo era Panchito.

Hubo que dejarla casarse con él, porque la cosa no tenía remedio, pero tuvo que salir de la casa con su negro, no llevando consigo sino una imagen de San Pedro, de quien era muy devota, y que fué lo único que la dejaron sacar.

Rosita vivió muy feliz y muy enamorada de su Pancho, que hacía cuanto estaba de su parte para hacerle liviana la vida, trabajando como un negro, verdaderamente, y cuidando de que nada les faltara a su mujer y a los cuatro hijos que habían tenido, cuatro lindos mulatitos, que eran el encanto y la alegría del matrimonio.

Pero, como muy bien dice la copla,

Todo gusto es momentáneo;

sobre todo si hay un contrato de por medio. El plazo en que terminaba el pacto se aproximaba rápidamente, y el Diablo tenía buen cuidado de presentarse de vez en cuando a Pancho a recordárselo:

—Pancho, que dentro de un mes te paso a buscar...—Pancho, que ya no te quedan sino quince días para que te vengas conmigo...—Pancho, que sólo falta una semana... etc.

Y al pobre Pancho se lo comía la tristeza; y por más que averiguaba entre sus relaciones, nadie conocía las doce palabras redobladas, que habían de librarlo de las garras del Demonio.

Rosita, que notó cómo sufría su marido, le pedía y rogaba por lo que más amaba, le dijera el motivo de sus{269} penas, y sólo después de reiterarle repetidamente sus ruegos, le confesó cuanto le había sucedido y que ya no faltaban sino dos días para que el Diablo viniera a llevárselo.

Rosita, que, como se ha dicho, era tan devota de San Pedro, dijo a su marido:

—Encomendémonos al Santo y pongámonos en sus manos; estoy segura de que él nos librará del Malo, porque siempre me ha tenido lástima y me ha sacado con bien de todos los peligros en que me he encontrado. Y ambos se arrodillaron ante la imagen del Príncipe de los Apóstoles y rezaron con todo fervor.

Era la última noche que, según el pacto celebrado con el Diablo, quedaba de vida a Pancho. En la cara del pobre negro y en la de su mujer, surcadas de lágrimas, se marcaba el intenso dolor que los consumía. El silencio era profundo. De pronto se oyeron tres golpes en la puerta. Salió Pancho. El que llamaba era un pobre hombre que con voz lastimera pedía alojamiento por esa noche. Se había extraviado—dijo—y no sabía dónde dormir. Rosita, que oía lo que hablaban, desde su asiento invitó al hombre a que entrara y le alargó una silla. Era un anciano, calvo, de rostro venerable y simpático adornado de poblada y canosa barba.

Embelezados con la conversación del anciano, habían olvidado su desgracia y el peligro inminente que les amenazaba y oyéndole, pasaron insensiblemente las horas. Cuando el reloj comenzó a dar las 12, se oyó un fuerte golpe en la puerta y una voz seca y chillona que preguntaba:

—Amigo, ¿sabe las doce palabras redobladas?

—Sí las sé—contestó el viejecito poniéndose de pie e imitando la voz de Pancho, antes de que éste respondiera,—empieza a preguntar, que yo te iré contestando.

—Está bien, dijeron desde afuera. Amigo, dígame la una.

—Aunque no soy tu amigo, sino tu enemigo, la una te{270} diré: Una ¿qué es una? la Virgen que nació en Belén y siempre vivió pura.

—Está bien: ahora, amigo, dígame las dos.

—Aunque no soy tu amigo, sino tu enemigo, las dos te diré: Dos ¿qué son dos? las dos tablas de la ley que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí. Una ¿qué es una? la Virgen que nació en Belén y siempre vivió pura.

—Bien: ahora, amigo, dígame las tres.

—Aunque no soy tu amigo, sino tu enemigo, las tres te diré: Tres ¿qué son tres? las tres Marías, que brillan en el cielo para nuestro contento y alegría. Dos ¿qué son dos? las dos tablas de la ley que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí. Una ¿qué es una? la Virgen que nació en Belén y siempre vivió pura.

—Bien: ahora, amigo, dígame las cuatro.

—Aunque no soy tu amigo, sino tu enemigo, las cuatro te diré: Cuatro ¿qué son cuatro? los cuatro Evangelistas: San Marcos, San Lucas, San Mateo y San Juan. Tres ¿qué son tres? las tres Marías, que brillan en el cielo para nuestro contento y alegría. Dos ¿qué son dos? las dos tablas de la ley que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí; Una ¿qué es una? la Virgen que nació en Belén y siempre vivió pura.

—Bien: ahora, amigo, dígame las cinco.

—Aunque no soy tu amigo, sino tu enemigo, las cinco te diré: Cinco ¿qué son cinco? Las cinco llagas principales que hirieron a Jesús crucificado. Cuatro ¿qué son cuatro? los cuatro Evangelistas: San Marcos, San Lucas, San Mateo, y San Juan. Tres ¿qué son tres? las tres Marías, que brillan en el cielo para nuestro contento y alegría. Dos ¿qué son dos? las dos tablas de la ley que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí. Una ¿qué es una? la Virgen que nació en Belén y siempre vivió pura.

—Bien: ahora, amigo, dígame las seis.

—Aunque no soy tu amigo, sino tu enemigo, las seis te diré: Seis ¿qué son seis? las seis candilejas que ardían en el templo de Jerusalén. Cinco ¿qué son cinco? las cinco{271} llagas principales que hirieron a Jesús crucificado. Cuatro ¿qué son cuatro? los cuatro Evangelistas: San Marcos, San Lucas, San Mateo y San Juan. Tres ¿qué son tres? las tres Marías, que brillan en el cielo para nuestro contento y alegría. Dos ¿qué son dos? las dos tablas de la ley que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí. Una ¿qué es una? la Virgen que nació en Belén y siempre vivió pura.

—Bien: ahora, amigo, dígame las siete.

—Aunque no soy tu amigo, sino tu enemigo, las siete te diré: Siete ¿qué son siete? son los siete cielos. Seis ¿qué son seis? las seis candilejas que ardían en el templo de Jerusalén. Cinco ¿qué son cinco? las cinco llagas principales que hirieron a Jesús crucificado. Cuatro ¿qué son cuatro? los cuatro Evangelistas: San Marcos, San Lucas, San Mateo y San Juan. Tres ¿qué son tres? las tres Marías, que brillan en el cielo para nuestro contento y alegría. Dos ¿qué son dos? las dos tablas de la ley que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí. Una ¿qué es una? la Virgen que nació en Belén y siempre vivió pura.

—Bien: ahora, amigo, dígame las ocho.

—Aunque no soy tu amigo, sino tu enemigo, las ocho te diré: Ocho ¿qué son ocho? son las bienaventuranzas que predicó Jesús en la montaña. Siete ¿qué son siete? son los siete cielos. Seis ¿qué son seis? las seis candilejas que ardían en el templo de Jerusalén. Cinco ¿qué son cinco? las cinco llagas principales que hirieron a Jesús crucificado. Cuatro ¿qué son cuatro? los cuatro Evangelistas: San Marcos, San Lucas, San Mateo y San Juan. Tres ¿qué son tres? las tres Marías, que brillan en el cielo para nuestro contento y alegría. Dos ¿qué son dos? las dos tablas de la ley que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí. Una ¿qué es una? la Virgen que nació en Belén y siempre vivió pura.

—Bien: ahora, amigo, dígame las nueve.

—Aunque no soy tu amigo, sino tu enemigo, las nueve te diré. Nueve ¿qué son nueve? los nueve meses que estuvo el Verbo humanado en las purísimas entrañas de su{272} santísima Madre. Ocho ¿qué son ocho? las bienaventuranzas que predicó Jesús en la montaña. Siete ¿qué son siete? son los siete cielos. Seis ¿qué son seis? las seis candilejas que ardían en el templo de Jerusalén. Cinco ¿qué son cinco? las cinco llagas principales que hirieron a Jesús crucificado. Cuatro ¿qué son cuatro? los cuatro Evangelistas: San Marcos, San Lucas, San Mateo y San Juan. Tres ¿qué son tres? las tres Marías, que brillan en el cielo para nuestro contento y alegría. Dos ¿qué son dos? las dos tablas de la ley que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí. Una ¿qué es una? la Virgen que nació en Belén y siempre vivió pura.

—Bien, amigo, ahora dígame las diez.

—Aunque no soy tu amigo, sino tu enemigo, las diez te diré: Diez ¿qué son diez? los diez mandamientos. Nueve ¿qué son nueve? los nueve meses que estuvo el Verbo humanado en las purísimas entrañas de su santísima Madre. Ocho ¿qué son ocho? las bienaventuranzas que predicó Jesús en la montaña. Siete ¿qué son siete? son los siete cielos. Seis ¿qué son seis? las seis candilejas que ardían en el templo de Jerusalén. Cinco ¿qué son cinco? las cinco llagas principales que hirieron a Jesús crucificado. Cuatro ¿qué son cuatro? los cuatro Evangelistas: San Marcos, San Lucas, San Mateo y San Juan. Tres ¿qué son tres? las tres Marías, que brillan en el cielo para nuestro contento y alegría. Dos ¿qué son dos? las dos tablas que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí. Una ¿qué es una? la Virgen que nació en Belén y siempre vivió pura.

—Bien: ahora, amigo, dígame las once.

—Aunque no soy tu amigo, sino tu enemigo, las once te diré: Once ¿qué son once? las once mil vírgenes. Diez ¿qué son diez? los diez mandamientos. Nueve ¿qué son nueve? los nueve meses que estuvo el Verbo humanado en las purísimas entrañas de su santísima Madre. Ocho ¿qué son ocho? las ocho bienaventuranzas que predicó Jesús en la montaña. Siete ¿qué son siete? son los siete cielos. Seis ¿qué son seis? las seis candilejas que ardían{273} en el templo de Jerusalén. Cinco ¿qué son cinco? las cinco llagas principales que hirieron a Jesús crucificado. Cuatro, ¿qué son cuatro? los cuatro Evangelistas: San Marcos, San Lucas, San Mateo y San Juan. Tres ¿qué son tres? las tres Marías que brillan en el cielo para nuestro contento y alegría. Dos ¿qué son dos? las dos tablas que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí. Una ¿qué es una? la Virgen que nació en Belén y vivió siempre pura.

—Bien, amigo; ahora dígame las doce.

—Aunque no soy tu amigo, sino tu enemigo, las doce te diré: Doce ¿qué son doce? los doce apóstoles. Once ¿qué son once? las once mil vírgenes. Diez ¿qué son diez? los diez mandamientos. Nueve ¿qué son nueve? los nueve meses que estuvo el Verbo humanado en las purísimas entrañas de su santísima Madre. Ocho ¿qué son ocho? las ocho bienaventuranzas que predicó Jesús en la montaña. Siete ¿qué son siete? son los siete cielos. Cinco ¿qué son cinco? las cinco llagas principales que hirieron a Jesús crucificado. Cuatro ¿qué son cuatro? los cuatro Evangelistas: San Marcos, San Lucas, San Mateo y San Juan. Tres ¿qué son tres? las tres Marías, que brillan en el cielo para nuestro contento y alegría. Dos ¿qué son dos? las dos tablas que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí. Una ¿qué es una? La Virgen que nació en Belén y siempre vivió pura.

Quien dijo doce no pase a trece hasta que reviente ése, que por sus malos hechos bien lo merece.

 

Terminando de decir estas palabras el anciano, se sintió un fuerte ruído, como si hubiera estallado un barril de pólvora, la pieza se llenó de humo y un fuerte olor a azufre hacía estornudar violentamente a los tres que se hallaban en ella.

Cuando el humo se disipó, vieron delante de sí al viejecito vestido de una larga túnica, con dos grandes llaves en la mano derecha y rodeada la cabeza de una{274} aureola de luz. Era el mismo que representaba la imagen que adornaba la cabecera de la cama de Rosita.

Pancho y Rosita, poseídos de un santo temor, se arrodillaron ante el anciano, y cuando un momento después alzaron la cabeza, había desaparecido.

Este es el origen de las doce palabras redobladas, que el pueblo, sin razón, suele llamar Oración de San Cipriano, y a la cual atribuye virtudes portentosas contra el Diablo, los brujos y toda clase de peligros.{275}

APÉNDICE I

BIBLIOGRAFIA

DE LAS OBRAS QUE SE CITAN EN ESTE VOLUMEN

A la publicada en los Cuentos populares en Carahue, págs. 259-262, agréguense los siguientes obras, que no se mencionan en aquella.

Cavada, Francisco J.—Chiloé y los Chilotes. Estudios de folklore y lingüística de la provincia de Chiloé (Chile). Santiago, Impr. Universitaria, 1914.

 

Espinosa, Aurelio.—Cuentos populares españoles, recogidos de la tradición oral de España, con una introducción y notas comparativas. Stanford University, California. Published by the University, 1923-1924.

—— New Mexican Spanish Folk-Lore. VIII, Short Folk-tales and Anecdotes. Págs. 142-147 de The Journal of American Folk-Lore, Vol. XXVII, N.º CIV, April-June, 1914.

 

Grimm.—Cuentos escogidos de los Hermanos..., traducidos por José Muñoz Escámez. Edición ilustrada. Madrid, Saturnino Calleja, s. d.

 

La antigua versión castellana del Calila y Dimna. Ed. de la Real Academia Española, Madrid, Suc. de Hernando, s. d.

 

La Población del Valle de Teotihuacán. El medio en que se ha desarrollado su evolución étnica y social. Iniciativas para procurar su mejora{276}miento. Por la Dirección de Antropología, siendo Director de investigaciones Manuel Gamio. La población contemporánea. Dirección de Talleres Gráficos dependiente de la Secretaría de Educación Pública. México, MCMXXII.

 

Laval, Ramón A.—Oraciones, ensalmos y conjuros del pueblo chileno, comparados con los que se dicen en España, Santiago, Impr. Cervantes, 1910.

 

Contribución al Folklore de Carahue (Chile). Primera parte. Madrid, 1916.

 

Lehmann-Nitsche, Roberto.—Europäische Märchen unter den Argentinischen Araukanern. La Plata, s. d.

 

Montiel, C.—Contes soudanais. Paris, Leroux, 1905.

 

Palma, Ricardo.—Tradiciones Peruanas. (Ropa vieja). Tomo IV. Barcelona, Montaner y Simón, 1896.

 

Paris, Gaston.—Le conte du Trésor du Roi Rhampsinite. Paris, Leroux, 1907.

 

Poblete, Egidio. (Ronquillo).—Cuentos del Domingo. Serie IV. Valparaíso, Talleres Tipográficos de La Unión, 1916.

 

Rodríguez Marín, Francisco.—El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, compuesto por Miguel de Cervantes Saavedra. Edición crítica, anotada por... Tomo V. Madrid, Impr. de la “Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos”. MCMXVI.

 

Tchéraz, Minas.—L’Orient inédit. Légendes et traditions armeniennes, grecques et turques. Paris, Leroux, 1912.

 

Vicuña Cifuentes, Julio.—Mitos y Supersticiones recogidos de la tradición oral chilena, con notas comparativas a los de otros países latinos. Santiago, Impr. Universitaria, 1915.{277}

NOTAS COMPARATIVAS

I parte.—Cuentos maravillosos, cuentos de animales, anécdotas.

1. El Soldadillo

Cfr.: Cosquin[O].—Jean de l’Ours, Cont. pop. de Lorraine, t. I, p. 1 y notas p. 6 a 27.

Bladé.—Etienne l’habile. Cont. pop. de la Gascogne, t. II, p. 36.

Espinosa.—Juan del Oso, en las págs. 440 y 441 de New-Mexican Spanish Folk-Lore, III, Folk-Tales.

Legers.—Long, Large et Clairvoyant, Recueil de Cont. pop. slaves, págs. 241-258.

Lenz.—El Hijo del Oso, Est. Araucanos, p. 261 y 350.

Sébillot.—Jean de l’Ours. Litt. or. de la Haute-Bret., p. 81 y notas, p. 85.

2. El Pescadito Encantado

Alvarez de Machado.—La Sirena (sólo el principio). Bibl. Trad. pop. esp., t. I, p. 183.

Bladé.—Le Roi des Corbeaux, Cont. pop. de la Gascogne, t. I, p. 14.

Braga.—O Velho Querecas, Cont. trad. do povo port., p. 4.

Desparmet.—Aïcha, la fille du bûcheron (hay un servidor negro). Rev. Trad. pop., t. XXVIII, p. 505.

Figueiredo Pimentel.—A vida do Gigante (sólo el principio). Cont. da Carochinha, p. 385.

—— O Peixe encantado, Hist. da Avósinha, p. 138.

Hernández de Soto.—La Lavandera (varios episodios), Bibl. Trad. pop. esp., t. X, p. 217.{278}

Hernández de Soto.—El Castillo de las puertas calás, Ib., p. 242.

Legrand.—Le Seigneur du monde souterrain, Rec. de cont. pop. grecs, p. 1.

Monnier.—Le roi Cristal, Cont. pop. en Italie, p. 44.

3. Delgadina y el Culebrón

Bladé.—En Le Drac, Cont. pop. de Gascogne, t. I., p. 227, se lee: “La Belle Jeanneton marchait sur ses quinze ans. Elle était cent fois plus belle que le jour. Quand elle se peignait, le blé tombait de ses cheveux, par boisseaux. Quand elle se lavait les mains, les doubles louis d’or et les quadruples d’Espagne tombaient de ses doigts par douzaines”.

Carnoy et Nicolaides.—La fille du roi et le garçon de bains, Trad. pop. de l’Asie Mineure, p. 107.

Figueiredo Pimentel.—A Moça encontrada no mar, Hist. da Avósinha, p. 223.

van Gennep.—Leyenda de Manú, en que figura un pececillo que fué creciendo gradualmente hasta que apenas cabía en el mar y salvó a Manú del Diluvio.—Religions, Mœurs et Légendes, t. I, p. 93.

Klimo.—La Belle Hélène, Cont. et Légendes de Hongrie, p. 178.

Moore, Th.—El Culebroncito, Bibl. Trad. pop. esp., t. I, p. 137.

Pitrè.—Li dui Soru, Fiabe, Nov. e Racc. pop. siciliani, t. II, p. 85.

Sébillot.—La Sirène, Cont. des Marins, p. 197.

4. La Tenquita

Basset.—La Vieille et la Mouche, Cont. berbères, p. 95.

Baissac.—Hist. de Petit-Jean Queue-de-Bœuf, Le Folk-lore de l’Ile-Maurice, p. 34.

Bladé.—Le Père et la Fille, Cont. pop. de la Gascogne, t. III, p. 243.

—— Le Père, la Mère et la Fille, Ib., p. 246.

—— Brisquet, Ib., p. 249.

Calila y Dimna, ed. de la R. Ac. Esp., págs. 289-291.

Camps y Mercadel.—Folk-Lore Menorquín, en t. I, p. 243, se lee: “El gat caça la rata,-rata furada tapia,-tapia atura vent,-vent fa corre’s {279}núvul,-es núvul tapa sol,-sol fon gel,-gel talla cameta.

Carnoy.—Kiou-Cou et Kiou-Coclet, Littorale de la Picardie, p. 217.

Coelho.—A formiga e a neve, Cont. pop. portuguezes, p. 5.

—— A romanzeira do macaco, Ib., p. 9.

Espinosa.—La Hormiguita, More Folk-Tales, p. 138.

Figueiredo Pimentel.—A Formiguinha, Cont. da Carochinha, p. 393.

La Gallinita y el Pollito. Bibl. ilustrada Calleja-IX.

La población del Valle de Teotihuacán.—Cuando la rana quiere gozar..., p. 396.

Lehmann-Nitsche.—El Perro y el Ratón, cuento IV de “Europäische Märchen unter den argentinischen Araukanern”.

Lenz.—Cuento de un pajarito llamado Caminante, Est. Araucanos, p. 200 y nota, p. 320.

Mason.—El Aguila, Folk-Tales of the Tepecanos, p. 175.

Monnier.—Micco y Légende de Tennioje, Cont. pop. en Italie, págs. 89 y 91.

Ortoli.—Pedilestu et Mustacina, Cont. pop. de l’île de Corse, p. 237.

Pineau.—Biquette, Cont. pop. du Poitou, p. 291.

—— Le Conte du petit rat, Ib. p. 299.

Pitrè.—Pitidda, Fiabe, Nov. et Racc. pop. siciliani, t. III, p. 85.

Romero.—A formiga e a neve, Cont. pop. do Brasil, p. 208.

5. El Gallito

Bladé.—Les Deniers, (La pega final). Cont. pop. de la Gascogne, t. III, p. 260.

6. La Tortilla o el Canarito Encantado

Cosquin.—V. notas del cuento Le Leoup blanc., t. II, págs. 225-227 y notas de Firosette, desde p. 242 del mismo tomo.

Artin Pacha.—Les quarente boucs et le bouc chevauchant sur le bouc, Cont. pop. de la Vallé du Nil, p. 87.

Braga.—O Coelho branco, Cont. trad. do povo port., p. 78.

C. A. D.—Una Rueda de Conejos, El Folklore Andaluz, p. 355.

Historia del Macho Cabrío y la Hija del Rey, Las mil noches y una noche, trad. de Blasco Ibáñez, t. XX, p. 24.{280}

Les Oiseaux blancs, Rev. Trad. pop., t. XXIX, p. 124.

Pitrè.—Marvizia, t. I, p. 149.

El cuento de la “Tortilla o el Canarito Encantado” es una de las muchas variantes derivadas de la fábula de Apuleyo “Cupido y Psiquis”, y aunque en él se ha perdido la prohibición de ver, dos de los trabajos que Venus impone a Psiquis están representados por los que la vieja hechicera manda ejecutar a la princesa, y que son casi los mismos: el 1.º, de llenar un frasco con lágrimas de picaflores, no es otro que el 2.º de la fábula latina: llenar una botella con agua de la fuente que alimenta la laguna Estigia: el 2.º, de llevar la caja encantada que debía producir la muerte a la princesa, corresponde al 3.º del cuento de Apuleyo: llevar a los infiernos una caja a Proserpina pidiéndole un poco de su belleza, caja que, devuelta por Proserpina a Psiquis, sólo contiene un vapor letárgico, que, sin la intervención de Cupido, habría dejado sin vida a Psiquis.

7. El Rey tiene cachito

Coelho.—O Principe con oreilhas de burro, Cont. pop. port., p. 117, y Cont. nac. p. creancas, p. 33.

Tchéraz, Minas.—L’Orient inédit. Lég. et trad. armeniennes, grecques et turques, p. 211.

Este cuento difiere apenas de la fábula de Midas, rey de Frigia. En la lucha que el sátiro Marsias sostuvo con Apolo en un concurso musical, las Musas se decidieron por Apolo, que tocaba la cítara, y sólo Midas estuvo de parte de Marsias, que tocaba la flauta. Ofendido Apolo, castigó a Midas, transformando sus orejas en orejas de burro. Midas, avergonzado, las ocultaba bajo un gorro frigio, pero, por más cuidado que puso, un esclavo se las vió. Midas le exigió silencio, mas este hombre, no pudiendo soportar el secreto, abrió un hoyo en la tierra y en él gritó: “El rey Midas tiene orejas de pollino”, y en seguida lo llenó con la tierra que había sacado. Poco después crecieron en el mismo sitio unas matas de caña, las que, cada vez que el viento las movía, murmuraban: “El rey Midas tiene orejas de pollino”.

8. El Cuerpo sin alma

Cosquin.—Les dons des trois animaux, t. I, p. 166, y notas, págs. 170 y siguientes.

Andrews.—Corps sans âme, Contes ligures, p. 213.

Apell.—Joâo Cachorro e o camponês branco, Cont. pop. Russos, p. 275.{281}

Baissac.—Hist. de Corps-sans-âme et de Colle-des-Coeurs, Folkl. de l’Ile-Maurice, p. 358.

Braga.—Cravo, Rosa e Jasmin, Cont. trad. do pov. port., p. 20.

Brueyre.—Le jeune Roi Easaidh Ruadh, Cont. pop. de la Gr. Bretagne, p. 71 y notas, págs. 80-83.

—— La Fille de la Mer, p. 84, y II versión, p. 95.

Carnoy.—Le Corps sans âme, ou le Lion, la Pie et la Fourmi, Lit. orale de la Picardie, p. 275.

Coelho.—A Torre de Babylonia, Cont. pop. port., p. 34.

Desparmet.—Hammed, le fils de la veuve, Rev. Trad. pop., t. XXVII, p. 241.

—— Cent-et-un-beautés, Ib., p. 193.

Dozon.—Les trois frères et les trois sœurs, Cont. albanais, p. 131.

Espinosa.—El Cabayeru e la Pluma, N. Mex. Esp. Folk-Tales, p. 398.

—— La Princesa encantada, Ctos. pop. españoles, págs. 295 y 297.

Figueiredo Pimentel.—A Vida do Gigante (la parte final solamente). Cont. da Carochinha, p. 385.

Klimo.—L’Arbre merveilleux, Cont. et Lég. de Hongrie, p. 131.

—— Le Prince Ambroise, Ib. p. 239.

Luzel.—Le Corps-sans-âme, Cont. pop. de la B.-Bretagne, t. I, p. 427.

Macler.—Badikan et Khan Boghou, Cont. armeniens, p. 11.

Monnier.—Viola (el fin sólamente), Cont. pop. en Italie, p. 117.

Pitrè.—Lu malacunnutta, II, p. 224.

Rivière.—Moh’Amed ben Soltan, Rec. de Cont. de la Kabylie, p. 187. (En la p. 191, muerte del Cuerpo sin alma, que en este cuento es un Ogro; muy desfigurado).

Sébillot.—El Capitán Pedro, Ctos. Bretones, p. 130.

—— El Gigante de las siete mujeres, Ib., p. 176.

Vinson.—Malbrouc, Folkl. du Pays Basque, p. 80.

9. La Huachita Cordera

Bladé.—La Gardeuse de dindons, Cont. pop. de la Gascogne, t. I, p. 251. (Sólo la 2.ª parte).

Pineau.—L’Agneaulet, Cont. pop. du Poitou, p. 123.

La Lapine, Rev. Trad. pop., 1913, p. 207. (Ver también la nota).{282}

10. Las siete Ciegas

Cosquin, t. I, en la Introducción, p. XXX, extracta un cuento parecido al de Las siete Ciegas.

Guichot y Sierra.—La Reina Rosa o Tomasito, Bibl. de las Trad. pop. esp., t. I, p. 172.

Desparmet, en el cuento La Princesse Hautaine IV de los Contes maures, recueillis à Blida, p. 292, se lee:—“Si este hermoso príncipe quiere llevarme, es preciso que me traiga aquí, en persona, leche de camella en un odre hecho de piel de leona”. En el cuento V, “La Tortue”, p. 303, un Rey que quiere hacer morir a su hijo menor, para apoderarse de su mujer, de quien se ha enamorado, le dice a su Consejero:—“Tu astucia no ha servido de nada; busca otra”.—“Pues bien, le dice el Consejero, pide al Príncipe que traiga la manzana que embalsama el aire y el agua que restituye el alma al hombre. Deberá tomarlas en el jardín de Preciosa...”. Y como el Príncipe consiguiera llevarle la manzana y el agua pedidas, pide el Rey nuevo consejo a su Consejero, y éste le dice:—“Haz venir a tu hijo y ordénale que traiga leche de leona en odre de piel de leoncito”. Y en el cuento VI, “Le roi Bûcheron”, p. 437: “Una vez el Sultán tuvo deseos de beber la leche de leona en odre de piel de leoncito”.—(Rev. de Trad. pop., t. XXVII.)

Donzon, en “La Loubie et la Belle de la terre”, Cont. albanais, p. 87: “Comió (la Lubia) la mitad de lo que el joven había llevado, después de lo cual salió y dijo: “Que se muestre aquel a quien debo este beneficio,—y el joven, presentándose, contestó: Heme aquí”.—En seguida, todo sucedió como el viejo lo había anunciado”.

En el vol. XXII, p. 137 de las Mil noches y una noche, “Historia contada por el 11.º Capitán de policía, al Sultán Baibars, se lee: “Y se congregaron los médicos y le recetaron, como régimen y remedio, que bebiera leche de osa contenida en un odre de piel de osa virgen”.

11. El Miñique

Cosquin.—Le Petit Poucet, t. II, p. 147, y nota de la p. 150.

Andrews.—Pequeletou, Cont. ligures, p. 132.

—— Peteoumeletou, Ib., p. 161.

Bladé.—Grain-de-Millet, Cont. de la Gascogne, t. III, p. 78.

Braga.—Manoel Feijâo, Cont. trad. do povo port., p. 191.

Carnoy.—Pouçot Litt. orale de la Picardie, p. 167.

{283}

—— Jean l’Espiègle, Ib., p. 329.

Coelho.—Hist. do Grâo de Milho, Cont. pop. portuguezes, p. 80.

Figueiredo Pimentel, O Pequenno Pollegar, Cont. da Carochinha, p. 113.

Legers.—Le Petit Poucet russe, Rec. Cont. pop. slaves, p. 29.

Vinson.—Petit Poucet y Mundu-milla-pes, Folkl. du pays Basque, págs. 110 y 111.

12. Los tres Consejos

Braga.—Os tres Conselhos, Cont. trad. do povo portuguez, p. 199.

Espinosa.—Los tres Consejos, New Mex. Sp. Folk-Tales, p. 408.

Folklore Andaluz, Nota 8 de la p. 80.

Macler.—Le Fils de la Vieille, Cont. Armeniens, p. 139.

Ortoli.—L’Ustaria di i figli di u Diauli, Cont. pop. de l’île de Corse, p. 118.

Pitrè.—Li tri Rigordi, III, p. 391 y varianti e riscontri, pág. 393.

Romero.—Os tres Conselhos, Cont. pop. do Brasil, p. 251.

13. El Loro Adivino

Cosquin.—L’Oiseau de verité, t. I, p. 186.

Andrews.—L’Oiseau qui parle, Cont. ligures, p. 193.

Apell.—A Arbore que canta e a Ave que fala. Cont. pop. russos, p. 101.

—— As tres Irmâs, Ib., p. 109 y crítica, p. 115.

Artin Pacha.—El Schater Mouhammed, Cont. pop. de la Valle du Nil, p. 265.

Bladé.—La mer qui chante, la pomme qui danse et l’oisillon qui dit tout, Cont. pop. de la Gascogne, t. I. p. 67.

Braga.—O Rei-Escuta, Cont. trad. do povo portuguez, t. I, p. 85, y notas, t. II, p. 192.

—— As Cunhadas do Rei, Ib., p. 86.

Figueiredo Pimentel.—As tres Maravilhas, Cont. da Carochinha, p. 369.

—— Os tres principes com estrellas de ouro na testa, Ib. p. 405. (Sólo el principio).{284}

Hernández de Soto.—El Papagayo Blanco, Bibl. Trad. pop. esp., t. X, p. 175.

Legrand.—Tzitzinœna, Rec. de Cont. pop. grecs, p. 77.

Luzel.—Les deux frères et la sœur, Lég. chre. de la Basse-Bretagne, t. II, p. 274.

—— Les trois filles du Boulanger, ou l’Eau qui danse, la Pomme qui chante et l’Oiseau de Vérité, Cont. pop. de B.-Bretagne, t. III, p. 277.

Macler.—Cheveux d’argent et Boucles d’or, Cont. armeniens, p. 71.

Mason.—Los Niños Coronados. Folk-Tales of the Tepecanos, p. 200.

Pitrè.—Li figghi di lu cavuliciddaru, t. I, p. 316 y var. y riscontri, p. 328-335.

Ramírez, José Luis.—El Agua Amarilla, El Folkl. Andaluz, p. 305.

14. El Medio-Pollo

Basset.—Moitié de Coq, Cont. pop. berbères, p. 83 y notas, p. 187.

Beauvais, Armand.—Moité de Có, Rev. de Trad. pop., t. XXXI, p. 44.—Otro, Ib., t. XXX, p. 44.

Bladé.—Le Voyage du Coq, Cont. pop. de la Gascogne, t. III, p. 221.

—— Le Coq et ses amis, Ib., p. 225.

Carnoy.—Coquelet en voyage, Litt. orale de la Picardie, p. 211.

Coelho.—O Pinto borrachudo, Cont. pop. portuguezes, p. 20.

Figueiredo Pimentel.—Historia de un pintinho. Historias da Avósinha, p. 90.

Lehmann-Nitsche.—¿Quiere que le cuente el cuento del Gallo Pelado?, en Rev. de Derecho, Historia y Letras, Buenos Aires.

Orain.—La Boursée d’or, Cont. de l’Ille-et-Vilaine, p. 59.

Pinau.—Le conte de la petite moitié de geau (coq), Les Cont. pop. du Poitou, p. 169.

Pitrè.—Lu menzu-gadduzzu, t. III, p. 77.

Romero.—O. Pinto pellado, Cont. pop. do Brasil, p. 53.

Sébillot.—La Moueté de Quene (La Moitié de Cane), Cont. de provinces de France, p. 281.

—— Moitié de Coq. Les Joyeuses Hist. de Bretagne, p. 205.

The Heath Readers. Second Reader. D. C. Heath, and Company. Boston, New York-Chicago, s. d.—The Half-Chick, p. 128.{285}

15. El Barco de los tres hachazos

16. Hermosura del Mundo, o el Castillo de los tres azuelazos

Apell.—O Navio voador, Cont. pop. russos, p. 201 y crítica, p. 210.

Bladé.—Le Navire marchand sur terre, t. III, p. 12.

—— Etienne l’habile, Ib. p. 36.

Figueiredo Pimentel.—Os seis companheiros, Contos da Carochinha. p. 183. (Sólo las hazañas de Comín y de sus compañeros.)

Grimm.—El Pájaro Grifo, Cuentos escogidos, p. 30.

Luzel.—Le prix des belles pommes, Cont. pop. de Basse-Bretagne, t. II, p. 146.

—— Les trois fils de la veuve, Ib. II, p. 161.

—— Les compagnons qui viennent a bout de tout, Id. III, p. 296.

—— Petit-Jean et la Princesse Devineresse, Id. III, p. 326 (últ.º episodio, desde la pág. 246.)

Mason.—Los animales ayudan a Juan, Porto-Rican Folk-Lore, Folk-Tales, part. I, p. 17.

—— El traje de piel de piojo (versión a.), Ib. p. 20. (Muy desfigurado.)

Pinau.—Le conte du petit Vacher, Cont. pop. du Poitou, p. 35.

En este cuento y en muchos otros figuran el episodio de los conejos que se entregan al héroe para que los lleve en la mañana fuera de palacio, los deje en libertad y regrese con todos ellos en la tarde; y el de llenar un saco de verdades.

Sébillot.—El barco que anda por mar y por tierra, Cuentos bretones, p. 233.

17. El Arbol de las tres Manzanas de Oro

Apell.—O bicho Norka, Cont. pop. russos, p. 291. (Sólo los primeros episodios.)

Carnoy.—Les trois fils du roi, Litt. orale de la Picardie, p. 89. (Sólo la primera parte).

Desparmet.—Le Ghoul du Puits, Cont. pop. sur les Ogres, t. 1, p. 397.

—— Le Ghoul bessé en maraude, Ib. p. 406. (En los dos cuentos, sólo la primera parte.)

Dozon.—La Belle de la Terre, Cont. albanais, p. 35.

Klimo.—L’Oiseau de feu, Cont. et Légendes de Hongrie, p. 265.{286}

Pinau, Les pommes d’or, Cont. pop. du Poitou, p. 1.

Rivière.—Les trois frères. Rec. de Cont. pop. de la Kabyle, p. 234. (Sólo el principio.)

18. Los Hijos del Pescador, o el Castillo de la Torderás

Cosquin.—Les fils du Pêcheur, t. I., p. 60.

—— La Bête a sept têtes, Ib., p. 64 y notas págs. 66-81.

—— La Reine des Poissons, t. II, p. 56.

Andrews.—Les fils du Pêcheur (2 versiones), Cont. ligures, págs. 173 y 253.

Basset.—L’Ogresse et les deux frères, Nouveaux Contes berbères, p. 103 y notas, págs. 304-326.

Bladé.—Les deux Jumeaux, t. I, p. 277.

Braga.—A. Torre de Babylonia, Cont. trad. do pov. port., p. 117.

Brueyre.—La Fille de la Mer, Cont. pop. de la Gr. Bretagne, p. 84 y II versión, p. 95.

Coelho.—S. Jorje, Cont. pop. portuguezes, p. 120.

Espinosa.—El Castillo de Irás y no Volverás, Ctos. pop. españoles, p. 289.

Figueiredo Pimentel.—A Velha Feiticeira, Hist. da Avósinha, p. 314 (parecido remoto).

Legrand.—Le petit rouget sorcier, Rec. de Cont. pop. grecs, p. 161.

Monnier.—Le Magicien a sept têtes, Cont. pop. en Italie, p. 287.

Pinaud.—Le Pêcheur, Cont. pop. du Poitou, p. 27.

Rivière.—Les deux frères, Rec. de Cont. pop. de la Kabylie, p. 193.

19. El Compadrito León, potito quemado

Baissac.—Le Lièvre et la Tortue au bord du bassin du roi, Le Folkl, de l’Ile-Maurice, p. 2. (Episodio del mono que juega al naipe con el mono de greda y que después, cuando lo golpea, se va pegando sucesivamente de las manos, de los pies y de la cabeza.)

Espinosa.—El Conejo y el Coyote, New Mexican Spanish Folk-Tales, págs. 419.{287}

Figueiredo Pimentel.—O Macaco e o Moleque (La escena del mono de greda), Hist. de Avósinha, p. 217.

—— A Onça e a Raposa (Escena en que el Mono pregunta: “Agüita ¿te beberé?), Hist. da Avósinha, p. 324.

Lenz.—Cuento de un Zorro y un Tigre, Est. Araucanos, p. 189 y notas p. 315.

Lira, Carmen.—Tío Conejo y tío Coyote, Los Ctos, de mi tía Panchita, p. 152.

Mason.—El Muñeco de brea, Porto-Rican Folk-Lore. Folk-Tales, p. 164.

Romero.—O Macaco e o Moleque de cera, Cont. pop. do Brasil, p. 317.

21. Chilindrín y Chilindrón

Basset.—L’adroit voleur, Nouveaux Cont. berbères, p. 149 y notas, p. 351.

Espinosa.—Pedro di Urdemales, V, More Folk-Tales, p. 132.

—— Los dos Ladrones, New Mexican Sp. Folk-Tales, p. 423. (Primer episodio.)

Huet.—Le conte du trésor pillé. (Le “Trésor du roi Rhampsinite”) dans le Roman de Berinus. Rev. de Trad. pop., t. XXXI, p. 208.

Legrand.—Voleurs, par nature, Rec. Cont. pop. grecs, p. 205. Les deux voleurs, Rev. de Trad. pop. t. XXVII, p. 323.

Luzel.—Le Voleur avisé, Cont. pop. de Bass.-Bretagne, t. III, p. 351.—Variante, p. 367.

Padilha.—Vicente o ladrão, Hist. do Arco da Velha, p. 393.

Paris.—Le conte du Trésor du Roi Rhampsinite.

Pitrè.—Lu latru di Sicilia e lu latru di Napuli, t. III, p. 157. (Sólo el episodio con que comienza el cuento chileno.)

—— Mbroglia e Sbroglia, III, p. 205.

—— Lu Muratori e sò figghin, III, p. 210.

Rivière.—Les deux frères, Rec. de Cont. de la Kabylie, p. 13.

Sébillot.—El Rata de París y el de Madrid, Ctos. Bretones, p. 222.

22. Juan Valiente, el de la Vaquilla

Artin Pacha.—Souheim-el-Leyl, Cont. pop. de la Vallée du Nil, p. 201.{288}

Gulchot y Sierra.—Mariquilla la Ministra, en Bibl. de las Trad. pop. esp., t. I, p. 149 (Algunos episodios solamente.)

Mason.—Juan y los bandidos, Porto-Rican Folk-Lore, Folk-Tales, p. 201.

Pinau.—Louis Bernard, Les Cont. pop. du Poitou, p. 49.

23. La Sapita Encantada

Artin Pacha.—Les trois fils du Sultan, Cont. pop. de la Vallée du Nil, p. 103.

Carnoy.—Les trois chars, Contes français, p. 83.

—— L’Aiguille, le Chien et la Princesse, Ib., p. 101.

El Ranchero y sus tres hijos, Poblac. del Valle de Teotihuacán, p. 309.

Espinosa.—La Princesa mona, Ctos pop. esp., p. 306.

Figueiredo Pimentel.—A Gatinha branca, Hist. da Avósinha, p. 247.

—— A Sapa casada, Ib. p. 320.

Lira, Carmen.—La Mica, Los Ctos. de mi tía Panchita, p. 46.

Luzel.—Le Bossu et ses deux frères, t. II, p. 123.

—— La Princesse métamorphosée en souris, Ib., p. 134.

Pinau.—La Chatte blanche, Les Cont. pop. du Poiton, p. 111.

Pitrè.—La Jimmuruta, t. I, p. 396 y Variante e riscontri, p. 399.

Mason.—Pedro y San Pablo, Folk-Tales of the Tepecanos, p. 166.

24. Gallarín y el Gigante

Cosquin.—Le roi d’Angleterre et son filleul, t. I, p. 32 y notas, particularmente págs. 46 a 48.

—— La Belle aux cheveux d’or, t. II, p. 290.

Carnoy.—Les trois frères et le Géant, Litt, or. de la Picardie, p. 241.

Luzel.—La Princesse de Tronkolaine, t. I, p. 66.

—— Le Perroquet Sorcier, t. II, p. 231.

—— Le Capitaine Lixur ou le Satyre, t. II, p. 314.

Montiel.—Marandénboné. Cont. soudanais, p. 115.

Pitre.—Tridicini, t. I, p. 290 y Varianti e riscontri, págs. 295-297.

{289}

—— Lu cuntu di na Riggina, t. I, p. 395.

Rivière.—Amor Enneíç, Rec. de Cont. pop. de la Kabyle, p. 225.

Vinson.—Malbrouc, Le Folkl. du Pays Basque, p. 80. (Parte de este cuento corresponde al cuento chileno “El Cuerpo sin alma” y parte a “Gallarrín”.)

25. Salir con su Domingo siete[P]

Una versión de este cuento se publicó en Santiago en 1880 u 81, en las columnas de El Nuevo Ferrocarril por el conocido escritor Pedro A. Pérez, que suscribía sus trabajos con el seudónimo de Kefas; otra, en la Lira Chilena, año II, Núm. 26, de 25 de Junio de 1899, con el título de Yuzfen y Mulet, o la Leyenda del Domingo Siete, por el escritor ecuatoriano Arias Sánchez; otra, en 1891, en el diario La Nación, si mal no recuerdo, por Justo Abel Rosales; una cuarta, el 2 de Noviembre de 1892, en El Colono de Angol, por Clemente Barahona Vega; una quinta, por el mismo Barahona Vega, en el Sur de Concepción, Núm. de 7 de Julio de 1895; y por fin, una sexta, recogida en Provenza por la señora Sperata Revillo de Saunière, en el Núm. 310, de 26 de Octubre de 1914, de El Peneca, de Santiago.—Cfr. además:

Brueyre.—Légende de Knockgrafton, Cont. pop. de la Gr.-Bretagne, p. 206.

Carnoy.—Les Lutins et les deux Bossus, Litt. or. de la Picardie, p. 18 y notas p. 37.

Frison.—Le Bossu et les Korrigans, Cont. et Lég. du Morbihan, Rev. des Trad. pop., t. XVII, p. 343.

Les Djinns et les deux Bossus, Ib. p. 610.

Harou.—Les Bossus et les Nains (conte du Luxenbourg belge), Rev. des Trad. pop., t. IX, p. 285.

—— Les deux Bossus (conte du Grand Duché de Luxenbourg), Rev. des Trad. pop., t. XXXI, p. 128.

Luzel.—Les deux Bossus et les Nains, Cont. pop. de la B.-Bretagne, t. II, p. 251.

—— Les Danseurs de nuit (dos versiones), Ib., t. III, págs. 103 y 115.

Palma.—Salir con un Domingo siete, Trad. peruanas, t. IV, p. 34.{290}

Pitrè.—Lu Scarparu e lu Diavuli, t. II, p. 94.

Rodríguez Marín.—Nota 21, p. 318 del t. V del Quijote (ed. de 1916).

Sébillot.—Les Sorciers de Kuéa, Cont. des paysans et des pêcheurs, p. 305.

—— Les Chats sorciers, Ib. p. 311.

—— Los dos Gibosos, Ctos. Bretones, p. 252.

Seré.—Les deux Bossus et l’Enchanteurese de Bourret, Rev. de Trad. pop., t. VIII, p. 549.

Vinson.—Les deux Bossus, Le Folkl. du pays Basque, p. 14.

26. La Lorita encantada

Esta conseja tiene estrecha relación con los numerosos cuentos, comunes a todas las literaturas populares, en que figuran tres animales agradecidos, generalmente un león, una hormiga y un ave, que se disputan una presa, casi siempre un animal muerto, y que dan al que los pone de acuerdo, un pelo o una uña, una pata y una pluma respectivamente, que le permiten hacerse invisible, volar y desempeñar otras empresas maravillosas, o tres hombres poseedores de talismanes que tienen el mismo poder, de los cuales, por engaño, logra el héroe apoderarse. No recuerdo haber encontrado en mis lecturas un cuento en que figuren tres niñas en lugar de los tres animales o de los tres hombres; pero, en cambio, son numerosísimos aquellos que terminan con el tema en que el héroe o la heroína refieren que tenían un cofre cuya llave de oro se les ha perdido y mandaron hacer una de plata, y no tan preciosa como la otra, y que después han encontrado la primera, y preguntan cuál de las dos deben preferir, etc. A los cuentos tan conocidos y numerosos en que se encuentra este episodio, agregaré solamente los que siguen, publicados en la interesante colección intitulada “Cuentos populares españoles recogidos de la tradición oral en España... por Aurelio M. Espinosa:

Núm. 127, Cabeza de burro, p. 258; Núm. 128, El Castillo de Oropé, p. 260; y Núm. 130, El Lagarto de las siete camisas, p. 267.

Y además:

Cosquin.—Les dons des trois animaux, t. I, p. 166.

——Fortuné, t. II, p. 128.

Luzel.—L’Hiver et le Rotelet, Cont. pop. de B.-Bretagne, t. III, en las págs. 245-246.

27. El Diablo y el Campesino

Bladè.—La Chèvre et le Loup, t. III, p. 159.{291}

Braga.—O Compadre diabo, Cont. pop. do povo portuguez, p. 75.

Carnoy.—Saint Crépin et le Diable, Litt. orale de la Picardie, p. 62.

28. El León y el Hombre

Bladè.—Le Lion et Notre-Seigneur, Cont. pop. de la Gascogne, t. II, p. 163.

Poblete, (Ronquillo).—La Palabra del Hombre, Cuentos del Domingo, IV serie, p. 163.

29. Los tres hermanos que salieron a aprender a hablar

Carnoy.—Les trois hommes à la barbe rousse, Litt. orale de la Picardie, p. 264.

Klimo.—Le Diable et les trois garçons slaves, Cont. et Lég. de Hongrie, p. 277.

Sébillot.—C’est nous autres, Messieurs, Litt. orale de la H.-Bretagne, p. 110.

—— Le sot seigneur et ses fils sots, Les joyeuses hist. de Bretagne, p. 165.

30. Las tres Gangosas

Braga.—As irmâs gagas, Cont. trad. do povo portuguez, t. I, p. 179.

Espinosa.—Short Folk-Tales and Anecdotes, N.º 34, p. 144.

31. El Capón asado

Espinosa.—Juan sin miedo, New Mexican Folk-Lore, III, Folk-Tales, p. 429.

32. El Vendedor de coquitos, y 33. El Vendedor de pequenes.

Espinosa.—Short Folk-Tales and Anecdotes, N.º 36, p. 144.{292}

II parte.Mitos, Tradiciones, Casos

3. La Calchona

Vicuña Cifuentes.—La Calchona, Mitos y Superst., págs. 21 y 334.

6. La Viuda

Cavada.—La Viuda, Chiloé y los Chilotes, p. 100.

Vicuña Cifuentes.—La Viuda, Mitos y Superst., p. 92.

7. La Mujer larga

Cavada.—La Viuda, Chiloé y los Chilotes, p. 100.

8. El Piguchén

Cavada.—El Piuchén o Piguchén, Chiloé y los Chilotes, p. 102.

Vicuña Cifuentes.—El Piguchén, Mitos y Superst., págs. 80 y 339.

13, 14, 15. Las Sirenas

Cavada.—La Pincoya, Chiloé y los Chilotes, p. 102.

Vicuña Cifuentes.—Las Sirenas, Mitos y Superst., p. 85.

17. La Laguna de Pudahuel (Nota sobre el Cuero, p. 239.)

Cavada.—La Manta, Chiloé y los Chilotes, p. 104.

Vicuña Cifuentes.—El Cuero, Mitos y Superst. págs. 38 y 335.

19 A 31. Historias de brujos

Vicuña Cifuentes.—Los brujos. Mitos y Superst., págs. 5 a 20.

23. El Hombre que quiso volar

Espinosa.—La bruja de Granada, Ctos. pop. españoles, p. 345.

{293}

—— La bruja de Córdoba, Ib., p. 346.

36. Tesoros

Vicuña Cifuentes.—Para descubrir y sacar los tesoros, Mitos y Superst., p. 206.

39 A 43. El Diablo. Pactos con el Diablo

Vicuña Cifuentes.—El Diablo, Mitos y Superst., págs. 47 a 52 y 196.

43. Las doce palabras redobladas

Laval.—Las doce palabras redobladas, Orac., ens. y conj., p. 98.

—— Contr. al Folk. de Carahue, 1.ª parte, p. 31.

Vicuña Cifuentes.—Mitos y Superst., págs. 133 a 156, Núm. 36.

Vinson.—Les douze Mistères, Le Folkl. du Pays Basque, p. 11.

De las obras extranjeras en que se trata de las doce palabras redobladas, sólo mencionaré la de Vinson, porque el cuento vasco, en el fondo, es el mismo chileno que me refirieron en Peñaflor. Las demás están citadas en las notas comparativas que figuran en los libros citados de Vicuña Cifuentes y Laval.{294}