[543] Jos., Ant., XVIII, V, 1, 3.

[544] Comp. Act., XII, 3; XXIV, 27; XXV, 9.

[545] Act., V, 34 y sig.

[546] Véase un rasgo análogo en la conversion de Omar. Ibn-Hischam, Sirat errasoul, p. 226 (edicion Wüstenfeld).

[547] Act., IX, 3; XXII, 6; XXVI, 13.

[548] Act., IX, 4, 8; XXII, 7, 11; XXVI, 14, 16.

[549] Ahí es donde la tradicion de la edad media fija el lugar del milagro.

[550] Esto resulta de Act., IX, 3, 8; XXII, 6, 11.

[551] Nahr el-Awadj.

[552] Tuleil.

[553] La llanura está en efecto á más de mil setecientos metros sobre el nivel del mar.

[554] Act., XXVI, 14.

[555] De Jerusalem á Damasco hay ocho dias largos.

[556] Act., IX, 8, 9, 18; XXII, 11, 13.

[557] Véase más arriba, p. 201, y II Cor., XII, 1 y sig.

[558] He experimentado un acceso de este género en Byblos; con otras creencias hubiera ciertamente tomado por visiones las alucinaciones que entonces tuve.

[559] Poseemos tres relatos de este episodio capital: Act., IX, 1 y sig.; XXII, 5 y sig.; XXVI, 12 y sig. Las diferencias que se notan en estos pasajes prueban que el Apóstol mismo explicaba de distinta manera su conversion. El relato Actas, IX, no es homogéneo, como lo demostraremos pronto. Compárese Gal., I, 15-17; I Cor., IX, 1; XV, 8; Act., IX, 27.

[560] Entre los Mormones y en los sueños americanos, casi todas las conversiones son tambien promovidas por una grande tension del alma, produciendo alucinaciones.

[561] La circunstancia de que los compañeros de Pablo vieron y oyeron como él puede muy bien ser puramente propia de la leyenda, tanto más en cuanto los relatos sobre este particular están en manifiesta contradiccion. Comp. Act., IX, 7; XXII, 9; XXVI, 13. La hipótesis de una caida de caballo se rechaza en todos los relatos. En cuanto á la opinion que rechaza toda la narracion de las Actas, fundándose sobre la palabra ἐν ἐμοί, de Gal., I, 16, es exagerada. Ἐν ἐμοί, en dicho pasaje, tiene el sentido de «para mí», «á mí mismo». Comp. Gal., I, 24. Seguramente tuvo Pablo en un momento dado una vision que determinó su conversion.

[562] Act., IX, 3, 7; XXII, 6, 9, 11; XXVI, 13.

[563] Esto es lo que yo experimenté en mi acceso de Byblos. Los recuerdos del dia anterior al en que caí sin conocimiento, se desvanecieron totalmente de mi espíritu.

[564] II Cor., XII, 1 y sig.

[565] Act., IX, 27; Gal., I, 16; I Cor., IX, 1; XV, 8; Homilias pseudo-clementinas, XVII, 13-19.

[566] Compárese lo que pasó á Omar Sirat errasoul, p. 226 y sig.

[567] Act., IX, 8; XXII, 11.

[568] Su antiguo nombre árabe era Tarik el-Adhwa. Aún se le llama hoy Tarik el-Mustekim, que corresponde á Ῥύμη εὐθεῖα. La puerta oriental (Bab Scharki) y algunos vestigios de las columnatas subsisten todavía. Véanse los textos árabes dados por Wüstenfeld en la Zeitschrift für vergleichende Erdkunde de Lüdde, año 1842, p. 168; Porter, Syria and Palestine, p. 477; Wilson, The Lands of the Bible, II, 345, 351-52.

[569] Act., XXII, 11.

[570] El relato del capítulo IX de las Actas parece aquí compuesta de dos textos mezclados; el uno, más original, comprende los versículos 9, 12 y 18; el otro, más desarrollado, más dialogado, más legendario, comprende los versículos 9, 10, 11, 13, 14, 15, 16, 17 y 18. El v. 12 ni se refiere á los que preceden ni á los que siguen. El relato XXII, 12-16, es más conforme con el segundo de los textos antes mencionados que con el primero.

[571] Act., IX, 12. Es necesario leer ἄνδρα ἐν ὁράματι, como lleva el manuscrito B del Vaticano. Comp. vers. 10.

[572] Act., IX, 18; comp. Tobías, II, 9; VI, 10; XI, 13.

[573] Act., IX, 18; XXII, 16.

[574] Gal., I, 1; 8-9, 11 y sig.; I Cor., IX, 1; XI, 23; XV, 8, 9; Col., I, 25; Efes., I, 19; III, 3, 7, 8; Act., XX, 24; XXII, 14-15, 21; XXVI, 16; Homiliæ pseudo-clem., XVII, 13-19.

[575] Gal., I, 17.

[576] Ἀραβία es la provincia de Arabia, teniendo por parte principal la Auranítide (Haurán).

[577] Gal., I, 17 y sig.; Act., IX, 19 y sig.; XXVI, 20. El autor de las Actas cree que su primera permanencia en Damasco fué corta y que Pablo, despues de su conversion, fué á Jerusalem donde predicó (Comp. XXII, 17). Pero el pasaje de la epístola á los Galatas es concluyente.

[578] Véanse las inscripciones descubiertas por los Sres. Waddington y de Vogüé (Revue archéol., abril de 1864, págs. 284 y sig.; Comptes rendus de l’Acad. des Inscr. et B.-L., 1865, págs. 106-108). Compárese más arriba, p. 174-175.

[579] Dion Casio, LIX, 12.

[580] He desarrollado esto en el Bulletin archéologique de los Sres. Longperier y de Witte, setiembre de 1856.

[581] El sentido del versículo Gal., I, 16 con los siguientes prueba que Pablo predicó inmediatamente despues de su conversion.

[582] Jos., B. J., I, II, 25; II, XX, 2.

[583] Act., IX, 21-22.

[584] Gal., I, 16. Es el sentido de οὐ προσανεθέμην σαρκὶ καὶ αἵματι. Comp. Mat., XVI, 17.

[585] Act., IX, 31.

[586] Véase la confesión atrozmente ingénua de III Macab., VII, 12-13.

[587] Léase el libro III (apócrifo) de los Macabeos, entero, y compáresele con el de Ester.

[588] Suetonio, Caius, 22, 52; Dion Casio, LIX, 26-28; Philon, Legatio ad Caium, párrafo 25, etc.; Josefo, Ant., XVIII, VIII; XIX, I, 1-2; B. J., II, X.

[589] Philon, Leg. ad Caium, párrafo 30.

[590] Philon, In Flaccum, párrafo 7; Leg. ad Caium, párrafos 18, 20, 26, 43.

[591] Philon, Leg. ad Caium, § 29; Josefo, Ant., XVIII, VIII; B. J., II, X; Tácito, Ann., XII, 54; Hist., V, 9, completando el pasaje primero con el segundo.

[592] Philon, Leg. ad Caium, § 27, 30, 44 y sig.

[593] Act., IX, 31.

[594] Gal, I, 18-19; II, 9.

[595] Act., XI, 29-30. Véase, más arriba, p. 124.

[596] Act., IX, 32.

[597] Hoy Ludd.

[598] Act., IX, 32-35.

[599] Jaffa.

[600] Jos., Ant., XIV, X, 6.

[601] Act., IX, 43; X, 6, 17, 32.

[602] Mischna, Ketuboth, VII, 10.

[603] Comp. Gruter, p. 891, 4; Reinesius, Inscript., XIV, 61; Mommsen, Inscr. regni Neap., 622, 2034, 3092, 4985; Pape, Wört. der griech. Eigenn., á esta voz. Cf. Jos., B. J., IV, III, 6.

[604] Act., IX, 36 y sig.

[605] Ibid., IX, 39. El griego dice: ὅσα ἐποίει μετ’ αὐτῶν οὖσα.

[606] Ibid., IX, 32, 41.

[607] Act., X, 9-16; XI, 5-10.

[608] Ibid., X, 1-XI, 18.

[609] Habia al menos treinta y dos (Orelli y Henzen, Inscr. lat., números 90, 512, 6756).

[610] Comp. Act., XXVII, 1 y Henzen, núm. 6709.

[611] Compárese Luc., VII, 2 y sig. Lucas se complace en esta idea de los centuriones virtuosos y judíos por el alma sin la circuncision (véase la Introd., p. XXIII). Pero el ejemplo de Izate (Jos., Ant., XX, II, 5) prueba que tales situaciones eran posibles. Comp. Jos., B. J., II, XXVIII, 2; Orelli, Inscr., número 2523.

[612] Act., X, 2, 7.

[613] Esto parece en contradiccion con Gal., II, 7-9. Pero la conducta de Pedro por lo que respecta á la admision de los gentiles fué siempre poco consistente. Gal., II, 12.

[614] Act., XI, 18.

[615] Ibid., XV, 1 y sig.

[616] II Cor., II, 32-33; Act., IX, 23-25.

[617] Gal., I, 18.

[618] Gal., I, 48.

[619] Ibid., I, 23.

[620] Act., IX, 26.

[621] Gal., I, 18.

[622] Act., IX, 26.

[623] Act., IX, 27. Toda esta parte de las Actas tiene poco valor histórico para poder afirmar que la generosa accion de Bernabé tuviera lugar durante los quince primeros dias que Pablo pasó en Jerusalem; pero hay sin duda, atendida la forma con que las Actas presentan el hecho, un sentimiento verdadero de las relaciones entre Pablo y Bernabé.

[624] Gal., I, 19-20.

[625] Ibid., I, 18. Por consiguiente, es imposible admitir como exactos los versículos 28-29 del c. IX de las Actas. El autor de las Actas abusa de estas emboscadas y proyectos homicidas. Las Actas difieren de la epístola á los Galatas en suponer que la primera estancia de San Pablo en Jerusalem duró más y fué más cercana á su conversion. Naturalmente la epístola merece más crédito aunque no sea más que por la cronología y las circunstancias materiales.

[626] Véase sobre todo la epístola á los Galatas.

[627] Epístola á los Galatas, I, 11-12 y casi todo el resto; I Cor., IX, 1 y sig.; XV, 1 y sig.; II Cor., XI, 21 y sig.

[628] Se encuentra el sentimiento más ó menos directo: Rom., XII, 14; I Cor., XIII, 2; II Cor., III, 6; I Tes., IV, 8; V, 2, 6.

[629] Gal., I, 22-23.

[630] Act., XXII, 17-21.

[631] Act., IX, 29-30.

[632] Gal., I, 21.

[633] Act., IX, 30; XI, 25. El dato cronológico capital de esta época de la vida de San Pablo es Gal., I, 18; II, 1.

[634] La Cilicia tenia una Iglesia en el año 51. Act., XV, 23, 41.

[635] En la epístola á los Galatas (vers. 56) es donde Pablo se coloca por primera vez en el rango de los apóstoles (I, 1 y el siguiente). Segun Gal., II, 7-10, recibiria este título en 51. Sin embargo, no lo usa aún en la firma de las dos epístolas á los Tesalonicenses, que son del año 53. I Tes., II, 6 no implica un título oficial. El autor de las Actas no da jamás á Pablo el título de apóstol. Los apóstoles para el autor de las Actas son los Doce. Act., XIV, 4, 14 es una excepcion.

[636] Act., XI, 19.

[637] Jos., B. J., III, II, 4. Roma y Alejandría eran las dos primeras. Comp. Estrabon, XVI, II, 5.

[638] C. Otfried Müller, Antiquit. Antiochenæ (Gœttingæ 1839), p. 68. Juan Crisóstomo, In sanct. Ignatium, 4 (Opp. t. II, p. 597, edic. Montfaucon); In Matth. homilia LXXXV, 4 (t. VII, p. 810) evalúa la poblacion de Antioquía en doscientas mil almas, sin contar los esclavos, los niños y los inmensos suburbios. La poblacion actual no cuenta más de siete mil habitantes.

[639] Las calles análogas de Palmira, Gerasa, Gadara, Sebastia eran probablemente imitaciones del gran Corso de Antioquía.

[640] Se encuentran algunos restos en la direccion de Bab Bolos.

[641] Dion Crisóstomo, Orat. XLVII (t. II, p. 229, edic. de Reiske); Libanio, Antiochicus, p. 337, 340, 342, 356 (edic. Reiske); Malala, p. 232 y sig., 276, 280 y sig., (edic. de Bonn). El constructor de estas grandes obras fué Antíoco Epifano.

[642] Libanio, Antioch., 342, 344.

[643] Pausanias, VI, II, 7; Malala, p. 201; Visconti, Mus. Pio-Clem., t. III, 46. Véanse sobre todo las medallas de Antíoco.

[644] Pieria, Bottia, Penea, Tempe, Castalia, juegos olímpicos, Iopolis (que se refiere á Io). La ciudad pretendia deber su celebridad á Inaco, á Orestes, á Dafne, á Triptolemo.

[645] Véase Malala, p. 199; Espartiano, Vida de Adriano, 14; Juliano, Misopogon, p. 361-362; Am. Marcelino, XXII, 14; Eckhel, Doct. num. vet., pars 1.ª, III, p. 326; Guigniaut, Religions de l’ant., planchas n.º 268.

[646] Juan Crisóstomo, Ad. pop. Antioch. homil. XIX, 1 (t. II, p. 189); De sanctis martyr., 1, (t. II, p. 651.)

[647] Libanio, Antioch., p. 348.

[648] Act. SS. Maii, V, p. 383, 409, 414, 415, 416; Assemani, Bib. Or., II, 323.

[649] Juvenal, Sat., III, 62 y sig.; Estacio, Silvas, I, VI, 72.

[650] Tácito, Ann., II, 69.

[651] Malala, p. 284, 287, y sig.; Libanio, De angariis, p. 555 y sig.; De carcere vinctis, p. 455 y sig.; Ad Timocratem, p. 385; Antioch., p. 323; Philostr., Vida de Apol., I, 16; Luciano, De saltatione, 76; Diod. Sic., frag. l. XXXIV, n.º 34 (p. 538, ed. Dindorf); Juan Cris., Homil. VII in Matth., 5 (t. VII, p. 113); LXXIII in Matth., 3 (ibid., p. 712); De consubst. contra Anom., 1 (t. I, p. 501); De Anna, 1 (t. IV, p. 730); De Dav. et Saule, III, 1 (t. IV, 768-770); Juliano, Misopogon, p. 343, 350, ed. Spanheim; Actos de Santa Tecla atribuidos á Basilio de Seleucia, publicados por P. Pantinus (Amberes, 1608.), p. 70.

[652] Philostr., Apol., III, 58; Ausonio, Clar. Urb., 2; J. Capitolin, Verus, 7; Marco Aur., 25; Herodiano, II, 10; Juan de Antioquía en las Excerpta Valesiana, p. 844; Suidas, en la voz Ἰοβιανός.

[653] Juliano, Misopogon, p. 344, 365, etc.; Eunapio, Vidas de los Sofistas, p. 496, ed. Boissonade (Didot); Amiano Marcelino, XXII, 14.

[654] Juan Cris., De Lazaro, II, 11 (t. I, p. 722-723).

[655] Cic., Pro Archia, 3, teniendo en cuenta la exageracion típica de un abogado.

[656] Philostrato, Vida de Apolonio, III, 58.

[657] Malala, p. 287-289.

[658] Juan Crisóst., Homil. VII in Matth., 5, 6 (t. VII, p. 113). Véase O. Müller, Antiquit. Antioch., p. 33, nota.

[659] Libanio, Antiochicus, p. 355-356.

[660] Juvenal, III, 62 y sig., y Forcellini, en la voz ambubaja, observando que la palabra ambuba es siriaca.

[661] Libanio, Antioch., p. 315; De carcere vinctis, p. 455, etc.; Juliano, Misopogon, p. 367, edic. Spanheim.

[662] Libanio, Pro rhetoribus, p. 211.

[663] Libanio, Antiochicus, p. 363.

[664] Libanio, Antiochicus, p. 354 y sig.

[665] La muralla actual, que es del tiempo de Justiniano, presenta las mismas particularidades.

[666] Libanio, Antioch., p. 337, 338, 339.

[667] El lago Ak-Deniz, que forma por este lado el límite actual del territorio de Antakieh, no existia, á lo que parece, en la antigüedad. Véase Ritter, Erdkunde, XVII, p. 1149, 1613 y sig.

[668] Jos., Ant., XII, III, 1; XIV, XII, 6; B. J., II, XVIII, 5; VII, III, 2-4.

[669] Jos., Contra Apion., II, 4; B. J., VII, III, 3-4; V, 2.

[670] Malala, p. 244-245; Jos., B. J., VII, V, 2.

[671] Act., VI, 5.

[672] Ibid., XI, 19 y sig.

[673] Compárese Jos., B. J., II, XVIII, 2.

[674] Act., XI, 20-21. La lectura correcta es Ἕλληνας. Ἕλληνιστάς proviene de una falsa cercanía con IX, 29.

[675] Malala, p. 245. El relato de Malala no puede ser exacto, pues Josefo no dice una palabra de la invasion de que habla el cronista.

[676] Ibid., p. 243, 265-266. Comp. Comptes rendus de l’Acad. des Inscr. et B.-L., sesion del 17 Agosto 1865.

[677] S. Atanasio, Tomus ad Antioch. (Opp. t. I, p. 771, edic. Montfaucon); san Juan Crisóstomo, Ad. pop. Ant. homil. I y II, inicio (t. II, p. 1 y 20); In Inscr. Act., II, inicio (t. III, 60); Chron. Pasch., p. 296 (París); Teodoreto, Hist. eccl., II, 27; III, 2, 8, 9. La aproximacion de estos pasajes no permite traducir ἐν τῇ καλουμένῃ Παλαιᾷ por «en lo que se llamaba la ciudad antigua», como han hecho alguna vez los editores.

[678] Malala, p. 242.

[679] Pococke, Descript. of the East, vol. II, parte I, p. 192 (Lóndres, 1745); Chesney, Expedition for the survey of the rivers Euphr. and Tigris, I, 425 y sig.

[680] Es decir á la parte opuesta de la ciudad antigua que todavía está habitada.

[681] Véase, más abajo, la pág. 251, nota 690.

[682] El tipo de los Maronitas se encuentra de una manera notable en toda la region de Antakieh, de Soueidieh y de Beylan.

[683] F. Naironi, Evoplia fidei cathol. (Romæ, 1694), p. 58 y sig., y la obra de S. Em. Paul-Pierre Masad, patriarca actual de los Maronitas, titulada Kitab ed-durr el-manzoum (en árabe, impreso en el convento de Tamisch en el Kesrouan, 1863).