[684] Act., XI, 19-20; XIII, 1.
[685] Gal., II, 11 y sig. lo supone así.
[686] Act., XI, 22 y sig.
[687] Act., XI, 22-24.
[688] Act., XI, 25.
[689] Act., XI, 26.
[690] Libanio, Pro templis, p. 164 y sig.; De carcere vinctis, p. 458; Teodoreto, Hist. eccl., IV, 28; Juan Crisóst., Homil. LXXII in Matth., 3 (t. VII, p. 705); In Epist. ad Ephes. hom. VI, 4 (t. XI, p. 44); In I Tim. hom. XIV, 3 y sig. (ibid., p. 628 y sig.); Nicéforo, XII, 44; Glicas, p. 257 (ed. Paris).
[691] Act., XI, 26.
[692] Los pasajes I Petri, IV, 16, y Jac., II, 7, comparados con Suetonio Neron, 16, y con Tácito, Ann., XV, 44, confirman esta idea. Véase tambien Act., XXVI, 28.
[693] Es cierto que se encuentra Ἀσιανός (Act., XX, 4; Philon, Legatio, 36; Estrabon, etc.). Pero parece tratarse de un latinismo, al igual que Δαλδιανοί, y los nombre de secta Σιμωνιανοί, Κηρινθιανοί, Σηθιανοί, etc. La derivacion helénica de χριστός hubiera sido χρίστειος. No sirve decir que la terminacion anus es una forma dórica del griego ηνος; ya no se recordaba nada de esto en el siglo primero.
[694] Tácito (loc. cit.) lo interpreta así.
[695] Suetonio, Claudio, 25. Discutiremos este pasaje en nuestro próximo libro.
[696] Corpus inscr. gr., números 2883 d, 3857 g, 3857 p, 3865 l; Tertuliano, Apol., 3; Lactancio, Divin. Inst., IV, 7. Compárese la forma francesa chrestien.
[697] Jac., II, 7 supone que fué una costumbre momentánea é incierta.
[698] Act., XXIV, 5; Tertuliano, Adv. Marcionem, IV, 8.
[699] Nesara. Los nombres de meschihoio en siriaco, mesihi en árabe, son relativamente modernos y calcados sobre χριστιανός. El nombre de «Galileos» es mucho más reciente, y fué Juliano quien lo puso de moda y aun le declaró oficial, dándole cierto color de ironía y desprecio. Juliano, Epist., VII; Gregorio de Nacianzo, Orat. IV (invect. I), 76; S. Cirilo de Alej., Contra Juliano II, p. 39 (edic. Spanheim); Philopatris, diálogo atribuido falsamente á Luciano y que es en realidad de la época de Juliano, § 12; Teodoreto, Hist. eccl., III, 4. Yo creo que, en Epicteto (Arriano, Dissert., IV, VII, 6) y en Marco Aurelio (Pensamientos, XI, 3), no designa este nombre á los cristianos, sino que debe entenderse como sicarios ó zelotas, discípulos fanáticos de Judas el Galileo ó el Gaulonita y de Juan de Giscala.
[700] I Petri, IV, 16; Jac., II, 7.
[701] Act., XIII, 2.
[702] Ibid., XIII, 1.
[703] Véase más arriba, p. 146-147.
[704] Act., XIII, 1.
[705] Eusebio, Chron., en el año 43; Hist. eccl., III, 22; Ignacio, Epist. ad Antioch. (apocr.), 7.
[706] I Cor., XIV entero.
[707] II Cor., XII, 1-5.
[708] Supone en efecto que tuvo lugar esta vision catorce años antes de escribir la segunda Epístola de los Corintios, que fué por el año 57, poco más ó menos. No es imposible sin embargo que estuviese aún en Tarso.
[709] Sobre las ideas que tenian los judíos acerca de los cielos superpuestos, véase Testam. de los 12 patr., Leví, 3; Ascension de Isaías, VI, 13; VII, 8 y todo el resto del libro; Talm. de Babil., Chagiga, 12 b; Midraschim, Bereschith rabba, sect. XIX, fol. 19 c; Schemoth rabba, sect. XV, fol. 115 d; Bammidbar rabba, sect. XIII, fol. 218 a; Debarim rabba, sect. II, fol. 253 a; Schir hasschirim rabba, fol. 24 d.
[710] Compárese Talmud de Babil., Chagiga, 14 b.
[711] Compárese Ascension de Isaías, VI, 15; VII, 3 y sig.
[712] II Cor., XII, 12; Rom., XV, 19.
[713] I Cor., XII entero.
[714] Act., XI, 29; XXIV, 17; Gal., II, 10; Rom., XV, 26; I Cor., XVI, 1; II Cor., VIII, 4, 14; IX, 1, 12.
[715] Jos., Ant., XVIII, VI, 3, 4; XX, V, 2.
[716] Jac., II, 5 y sig.
[717] Act., XI, 28; Jos., Ant., XX, II, 6; V, 2; Eusebio, Hist. eccl., II, 8 y 12. Compárese Act., XII, 20; Tác. Ann., XII, 43; Suetonio, Claudio, 18; Dion Casio, LX, 11. Aurelio Victor, Cæs., 4; Eusebio, Chron., años 43 y sig. El reinado de Claudio se vió afligido casi todos los años por hambres parciales en todo el Imperio.
[718] Act., XI, 27 y sig.
[719] El libro de las Actas (XI, 30; XII, 25) dice que Pablo hizo aquel viaje, pero aquel declara que entre su primera permanencia de dos semanas y su viaje para el asunto de la circuncision, no fué á Jerusalem (Gal., II 1, teniendo en cuenta la argumentacion general de Pablo sobre este punto). Véase más arriba, Introd., p. XXXI-XXXII.
[720] Gal., I, 17-19.
[721] Act., XIII, 3; XV, 36; XVIII, 23.
[722] Ibid., XIV, 25; XVIII, 22.
[723] Las inscripciones de dichas comarcas confirman plenamente las indicaciones de Josefo (Comptes rendus de l’Acad. des Inscr. et B.-L., 1865, pág. 106-109).
[724] Josefo, Ant., XIX, IV; B. J., II, XI.
[725] Jos., Ant., XIX, V, 1; VI, 1; B. J., II, XI, 5; Dion Casio, LX, 8.
[726] Dion Casio, LIX, 24.
[727] Jos., Ant., XIX, IX, 1.
[728] Ibid., XIX, VI, 1, 3; VII, 3, 4; VIII, 2; IX, 1.
[729] Ibid., XIX, VII, 4.
[730] Jos., Ant., XIX, VI, 3.
[731] Juvenal, Sat. VI, 158-159; Persio, Sat. V, 180.
[732] Philon, In Flaccum, § 5 y sig.
[733] Jos., Ant., XIX, V, 2 y sig.; XX, VI, 3; B. J., II, XII, 7. Las medidas restrictivas que tomó contra los judíos de Roma (Act., XVIII, 2; Suetonio, Claudio, 25; Dion Casio, LX, 6) dependieron de circunstancias locales.
[734] Jos., Ant., XIX, VI, 3.
[735] Jos., Ant., XIX, VII, 2; B. J., II, XI, 6; V, IV, 2; Tácito, Hist., V, 12.
[736] Tácito, Ann., VI, 47.
[737] Jos., Ant., XIX, VII, 2; VIII, 1; XX, I, 1.
[738] Jos., Ant., XIX, VIII, 1.
[739] Suetonio, Caius, 22, 26, 35; Dion Casio, LIX, 24; LX, 8; Tácito, Ann., XI, 8. Como tipo de aquellos reyezuelos de Oriente, véase la carrera de Herodes Agrippa I por Josefo (Ant., XVIII y XIX). Comp. Horacio, Sat., I, VII.
[740] Véase más arriba, p. 178-179, 203-204, 217-218.
[741] Act., XII, 3.
[742] Act., XII, 1 y sig.
[743] Efectivamente Jacobo fué decapitado y no lapidado.
[744] Act., XII, 3 y sig.
[745] Act., XII, 9-11. El relato de las Actas es tan conciso, que es difícil se encuentre lugar en ella para una elaboracion legendaria prolongada.
[746] Jos., Ant., XIX, VIII, 2; Act., XII, 18-23.
[747] Jos., Ant., XIX, VII, 4.
[748] Act., XII, 23. Comp. II Macab., IX, 9; Jos., B. J., I, XXXIII, 5; Talm. de Bab., Sota, 35 a.
[749] Jos., Ant., XIX, VI, 1; XX, I, 1, 2.
[750] Jos., Ant., XX, V, 2; B. J., II, XV, 1; XVIII, 7 y sig.; IV, X, 6; V, I, 6; Tácito, Ann., XV, 28; Hist., I, 11; II, 79; Suetonio, Vesp., 6; Corpus inscr. græc., n.º 4957 (cf. ibid., III, p. 311).
[751] Jos., Ant., XX, I, 3.
[752] Jos., Ant., XX, V, 4; B. J., II, XII, 2.
[753] Josefo, que describe con tanta minuciosidad la historia de estas agitaciones, no mezcla nunca en ellas á los cristianos.
[754] Jos., Contra Apion., II, 39; Dion Casio, LXVI, 4.
[755] Jos., B. J., IV, IV, 3; V, XIII, 6; Suet., Aug., 93; Estrabon, XVI, II, 34, 37; Tácito, Hist., V, 5.
[756] Jos., Ant., XIII, IX, 1; XI, 3; XV, 4; XV, VII, 9.
[757] Jos., B. J., II, XVII, 10; Vita, 23.
[758] Mat., XXIII, 13.
[759] Jos., Ant., XX, VII, 1, 3; Comp. XVI, VII, 6.
[760] Ibid., XX, II, 4.
[761] Ibid., XX, II, 5, 6; IV, 1.
[762] Jos., B. J., II, XX, 2.
[763] Séneca, fragm. en San Aug., De civ. Dei, VI, 11.
[764] Jos., Ant., XX, II-IV.
[765] Tácito, Ann., XII, 13, 14. La mayor parte de los nombres de esta familia son persas.
[766] El nombre de «Elena» lo prueba, á pesar de que es extraño que no figure el griego en la inscripcion bilingüe (siriaco y siro-caldaico) del sepulcro de una princesa de dicha familia, descubierto y llevado á París por el Sr. de Saulcy. Véase Journal Asiatique, Diciembre de 1855.
[767] Cf. Bereschith rabba, XLVI, 51 d.
[768] Segun todas las apariencias, es el monumento conocido en el dia con el nombre de «Sepulcros de los reyes». Véase Journal Asiatique, en el lugar citado.
[769] Jos., B. J., II, XIX, 2; VI, VI, 4.
[770] Talm. de Jerus., Peah, 15 b, en donde se atribuyen á uno de los Monobaze algunas máximas que recuerdan enteramente las del Evangelio (Mateo, VI, 19 y siguientes); Talm. de Bab., Baba Bathra, 11 a; Joma, 37 a; Nazir, 19 b; Schabbath, 68 b; Sifra, 70 a; Bereschith rabba, XLVI, fol. 51 d.
[771] Moisés de Corene, II, 35; Orosio, VII, 6.
[772] Lucas, XXI, 21.
[773] Τὰ πάτρια ἔθη, expresion muy familiar en Josefo, cuando defiende la posicion de los judíos en el mundo pagano.
[774] Se sabe que no existe ningun manuscrito del Talmud para comprobar las ediciones impresas.
[775] Jos., Ant., XX, V, 2.
[776] Jos., B. J., II, XVII, 8-10; Vita, 5.
[777] La relacion del cristianismo con los dos movimientos de Judas y de Teudas es hecho por el autor mismo de las Actas (V, 36-37.)
[778] Jos., Ant., XX, V, 1; Act., V, 36. Se notará el anacronismo cometido por el autor de las Actas.
[779] Jos., Ant., XVIII, IV, 1-2.
[780] Jos., Ant., XX, V, 3-4; B. J., II, XII, 1-2; Tácito, Ann., XII, 54.
[781] Jos., Ant., XX, VIII, 5.
[782] Jos., Ant., XX, VIII, 5; B. J., II, XIII, 3.
[783] Jos., B. J., VII, VIII, 1; Mischna, Sanhedrin, IX, 6.
[784] Jos., Ant., XX, VIII, 6, 10; B. J., II, XIII, 4.
[785] Jos., Ant., XX, VIII, 6; B. J., II, XIII, 5; Act., XXI, 38.
[786] Jos., Ant., XX, VIII, 6; B. J., II, XIII, 6.
[788] Justino, Apol. I, 26, 56. Es singular que Josefo, aunque hable de las cosas samaritanas, no hable de él.
[789] Act., VIII, 9 y sig.
[790] Puede tenerse por una composicion completamente apócrifa: véase el acuerdo que existe entre el sistema anunciado en este libro y lo poco que nos enseñan las Actas sobre la doctrina de Simon y sus poderes divinos.
[791] Homil. pseudo-clem., II, 22, 24.
[792] Justino, Apol. I 26, 56; II, 15; Dial. cum Tryph., 120; Ireneo, Adv. hær., I, XXIII, 2-5; XXVII, 4; II, præf.; III, præf.; Homil. pseudo-clementinæ, I, 15; II, 22, 25, etc.; Recogn., I, 72; II, 7 y sig.; III, 47; Philosophumena, IV, VII; VI, I; X, IV; Epifanio, Adv. hær. hær. XXI; Orígenes, Contra Celsum, V, 62; VI, 11; Tertuliano, De anima, 34; Constit. apost., VI, 16; San Gerónimo, In Matth., XXIV, 5; Teodoreto, Hæret. fab., I, 1. Es en los extractos textuales que dan los Philosophumena y no en los relatos de otros padres de la Iglesia donde debe buscarse una idea de La Grande Exposicion.
[793] Philosophum., IV, VII; VI, I, 9, 12, 13, 17, 18. Compárese Apocalipsis, I, 4, 8; IV, 8; XI, 17.
[794] Philosophum., VI, I, 17.
[795] Ibid., VI, I, 16.
[796] Act., VIII, 10; Philosophum., VI, I, 18; Homil. pseudo-clemen., II. 22.
[797] Alusion á la aventura del poeta Estesícoro.
[798] Ireneo, Adv. hær., I, XXIII, 2-4; Homil. pseudo-clemen., II, 23, 25; Philosophumena, VI, I, 19.
[799] Philosophum., VI, I, 16.
[800] Véase Vida de Jesús, p. 247-249.
[801] Ibid., p. 247, nota 4.
[802] Chron. samarit., c. 10 (ed. Juynboll, Leiden, 1848). Cf. Reland, De Sam., § 7; en sus Dissertat. miscell., parte II; Gesenius, Comment. de Sam. Theol. (Halle, 1824), p. 21 y sig.
[803] En el extracto dado por los Philosophumena, VI, I, 16 sub finem, se lee una cita debida á los Evangelios sinópticos, la cual parece ser presentada como encontrándose en el texto de La Grande Exposicion: pero puede tratarse de alguna inadvertencia.
[804] Homil. pseudo-clem., II, 23-24.
[805] Ireneo, Adv. hær., I, XXIII, 3; Philosophum., VI, I, 19.
[806] Homil. pseudo-clem., II, 22; Recogn., II, 14.
[807] Ireneo, Adv. hær., II, præf.; III, præf.
[808] Véase la epístola, probablemente auténtica, de San Pablo á los Colosenses, I, 15 y sig.
[809] Epif., Adv. hær., hær. LXXX, 1.
[810] Lo que hace inclinar á esta segunda hipótesis es que la secta de Simon se cambió pronto en una escuela de prestidigitacion, fábrica de filtros y de encantamientos. Philosophumena, VI, I, 20; Tertuliano, De anima, 57.
[811] Philosophum., VI, I, 20. Cf. Orig., Contra Cels., I, 57; VI, 11.
[812] Hegesipo, en Eusebio, Hist. eccl., IV, 22; Clem. de Alej., Strom., VII, 17; Constit. apost., VI, 8, 16; XVIII, 1 y sig.; Justino, Apol. I, 26, 56; Ireneo, Adv. hær., I, XXIII, 5; Philosoph., VII, 28; Epif., Adv. hær., XXII y XXIII, init.; Teodoreto, Hær. fab., I, 1, 2; Tertuliano, De præscr., 46; De anima, 50.
[813] La más célebre es la de Dositeo.
[814] Act., VIII, 9; Ireneo, Adv. hær. I, XXIII, 1.
[815] Philosophumena, VI, I, 19, 20. El autor solo atribuye estas perversas doctrinas á los discípulos de Simon. Pero si la escuela tenia esta fisonomía, el maestro debió tambien tener algo de ello.
[816] Examinaremos más tarde lo que encierran estos relatos.
[817] La inscripcion SIMONI·DEO·SANCTO, transmitida por Justino (Apol. I, 26), como hallada en la isla del Tíber y mencionada despues de él por otros padres de la Iglesia, era una inscripcion latina del dios sabino Semo Sancus, SEMONI·DEO·SANCO. Encontróse, en efecto, bajo Gregorio XIII, en la isla de San Bartolomé, una inscripcion, guardada en el Vaticano, que tiene grabada esta dedicatoria. Véase Baronius, Ann. eccl., ad annum 44; Orelli, Inscr. lat., n.º 1860. Habia por aquella época en la isla del Tíber un colegio de bidentales en honor de Semo Sancus, conteniendo varias inscripciones del mismo género. Orelli, n.º 1861 (Mommsen, Inscr. lat. regni Neapol., n.º 6770). Comp. Orelli, n.º 1859; Henzen, n.º 6999; Mabillon, Museum Ital., I, primera parte, p. 84. El n.º 1862 de Orelli no debe tomarse en consideracion (véase Corp. inscr. lat., I, n.º 542).
[818] Este grosero malentendido no se hubiera deshecho sin descubrir antes las Philosophumena, que da extractos textuales de la Apophasis magna (véase VI, I, 19). Tiro fué célebre por sus cortesanas.
[819] Ἐχθρὸς ἄνθρωπος, ἀντικείμενος. Véanse Homil. pseudo-clem., hom. XVII toda entera.
[820] Así, en la literatura pseudo-clementina, el nombre de Simon el Mágico designa por momentos al apóstol San Pablo, á quien el autor quiere mucho.
[821] Es necesario notar que en las Actas no es todavía tratado como enemigo. Solo se le atribuye un sentimiento bajo y se deja creer se arrepentió (VIII, 24). Tal vez todavía vivia Simon cuando fueron escritas estas líneas y sus relaciones con el cristianismo no habian todavía llegado á ser malas.