[454] Dióse la memorable batalla de Nortling miércoles 6 de septiembre de 1634. Ganáronla el Rey de Hungría, las tropas españolas mandadas por el cardenal infante don Fernando de Austria y las de la Liga católica, por el Duque Carlos de Lorena, contra las aguerridas y veteranas del Rey de Suecia, a cuyo frente se hallaban los valerosos capitanes duque Bernardo de Weymar, Gustavo Horren, Gratz y Duque de Witenberg. El Rey de Suecia había muerto dos años antes, el 16 de noviembre de 1632, en la batalla de Lutzen.
[455] Llamábanse espagíricos los médicos que se valían de la Química y de preparaciones de minerales para curar a los enfermos.
[456] Juega del vocablo donosamente Quevedo, por significar la voz dieta, la abstinencia de alimentos que se hace en orden a la salud, y, al propio tiempo, la Asamblea de los Círculos del Imperio y Estados de Polonia, para determinar acerca de los negocios públicos.
[457] “reyes y visires”. (Los impresos.)
(Cadí llaman los árabes al juez de causas civiles, y conoce en África de las de religión. Cervantes introduce en la jornada segunda de la comedia La Gran Sultana al Gran Cadí, advirtiendo que es juez obispo de los turcos, y le hace decir:
“De las sentencias que doy
No hay apelación alguna”.
Bey equivale a señor, y se da el nombre de beyes (escríbese Begh o Bek) a los gobernadores de ciertos territorios o ciudades marítimas de Turquía. Es el Gran Visir primer ministro de Guerra y Estado en la Corte otomana, empleo que instituyó Amurates en 1370. Preside a otros seis Visires inferiores, y llevan el peso de los negocios. Apellídanse Morabitos (religiosos) los sabios, santones y ermitaños que hacen profesión la virtud y la sabiduría. Los bajaes son oficiales que ejercen el mando de una provincia).
[458] “juzgaba a desautoridad que sus vasallos oían su voz”. (Los impresos del siglo XVII).
[459] “premio”. (Edic. de Zaragoza y todas hasta hoy).
[460] “reyes en las memorias”. (Ídem).
[461] “mucho”. (Edic. de Zaragoza y las posteriores).
[462] “tragino, el tesoro”. (Ídem).
[463] “Sinan rey”. (Todos los impresos).
[464] “cristiano”. (Ms. original).
[465] “sangre”. (Ídem).
[466] Subida ponderación del miedo que tenían los turcos al Duque de Osuna. Estambol o Estambul llaman a Constantinopla los turcos, estragando el antiguo nombre Constantinópolis. En la edición de Zaragoza imprimieron Estambor, y así ha venido reproduciéndose.
[467] “bachilleres, de su espada, no de su libro: dicen los reyes, que tienen sus dominios, los ejércitos, no las universidades, ganan, y defienden victorias, y no disputas, los hacen grandes, y formidables, las batallas,” etc. (Edición de Zaragoza). La puntuación, en todos los impresos, no es menos absurda, desorientando al lector y embrollando las cláusulas. Se sigue en el texto fielmente el manuscrito original, donde aparece, como a todas luces pide el recto sentido.
[468] Todos estos períodos anteriores, continuada ironía, sátira sangrienta contra los Ministros de Felipe IV, deben contener tal vez las opiniones políticas, las máximas de alguno de ellos, a quien se puso el apodo de Sinan bey, y aquí se presentan como sentencias, como verdades incontrovertibles, para herir el ánimo del lector, despertar su juicio y armarle en contra de doctrina tan desaforada.
[469] Disparatada la puntuación en todos los impresos, hacíasele decir a Quevedo lo que no imaginó jamás. Burrajear, borrajear con la pluma y hacer mal una cosa, así también lo usa en Orlando, 2, y en Virt. mil., 3: “Si las facciones la burrajean la cara en lugar de formársela”. Como en la Cárcel de Sevilla, que yo tengo por de Cervantes: “Y a los demás borrajarles las caras con una daga”.
[470] “armas”. (Los impresos).
[471] “Estos escritores que la alabaron, quedaron después de alabarla”. (Los impresos).
[472] “entendimiento”. (Los impresos).
[473] Pinta el carácter de los españoles, traduciendo los siguientes versos del primer libro de las Guerras púnicas, de Silio Itálico:
Prodiga gens animae, et properare facillima mortem.
Nanque ubi transcendit florentes viribus annos,
Impatiens aevi spernit novisse senectam.
[474] “en dar que escribir, que en escribir”. (Los impresos todos).
[475] “trompetas”. (Ídem).
[476] “Se gastaba”. (Ídem).
[477] “escribir”. (Los impresos).
[478] “ha la artillería”. (Ídem).
[479] “bajan las órdenes”. (Ídem. La puntuación en ellos es desatinada).
[480] “la falta”. (Ms. original).
[481] “Pero las batallas”. (Ídem).
[482] “siempre”. (Ídem).
[483] “y jueces, y sobre jueces, y contra jueces”. (Los impresos).
[484] “promesa de lo uno u de lo otro”. (Ms. original).
[485] “pues obedecido, preserva”, etc. (Los impresos).
[486] Butiro es puro latín, butyron, o, mejor, digamos griego de origen; en castellano se llama manteca.
[487] Los Condes de Egmont y Horne.
[488] “y con guerras”, etc. (Los impresos).
[489] “y en todas partes, de vasallos suyos nos hemos vuelto su inquietud. Hemos considerado, que no sólo han ganado”, etc. (Las impresiones españolas hasta fines del siglo XVIII).
[490] “resoluciones del Consejo”. (Los impresos).
[491] “engaitarlos la voluntad”. (Los impresos).
[492] “con el vidrio”. (Los impresos).
[493] Zurriar, sonar al rasgar el aire, hablar con desentono y velocidad; de zurrar, por zurrear. Quevedo, Cuento de cuentos: “Yo saldré, dijo la viuda zurriando como un rayo”. Comedia Lena, 2, 3: “Sabiendo que estaba enamorado della (que antes de ahora me ha zurriado en las orejas)”. Diálogos de montería, 7: “Que le hubiesen pasado zurriando algunos balazos por los oídos”.
[494] “hurtamos”. (Los impresos).
[495] “plata fina hacerle doblón”. (Los impresos).
[496] Limiste, un paño que se fabricaba en Segovia.
[497] J. Encina, 403: “Sobre negro no hay tintura”. Correas, 265: “Sobre negro no hay tintura, mas hay pintura”. Ídem, 265: “Sobre negro no hay tintura, sino amar y buen querer”.
[498] “imitación de uno”. (Ms. de la Biblioteca Nacional, T. 153, pág. 239).
[499] Este parrafillo, eliminado absurdamente de la edición de Zaragoza, tampoco imprimió nunca en España, hasta la edición de Rivadeneira. Hállase en el Ms. original y en la colección de Bruselas, 1660.
[500] “están afectos a Roma sus corazones”. (Los impresos todos).
[501] “ha vuelto en estatura”. (Ídem).
[502] “Caigan de su grandeza, que si no, acabarán con la nuestra”. (Ms. de Lista).
[503] Encuéntrase este mismo pensamiento al principio de la carta que en julio de 1635 escribió e imprimió Quevedo, arguyendo al rey de Francia, Luis XIII, por las nefandas acciones y sacrilegios que cometieron sus tropas al romper la guerra contra España.
La circunstancia de verse diseminadas por el presente libro, y con especialidad por este capítulo, todas las más importantes ideas de aquella carta, sería una buena prueba, si no hubiese otras más eficaces, de que La Hora de todos fué bosquejada completamente en el verano de 1635, y que del trabajo en que a la sazón se ocupaba se utilizó el señor de Juan Abad para el opúsculo político dirigido al Príncipe francés.
[504] “mira sólo a sus conveniencias, y que cree en lo que desea”. (Los impresos).
[505] “usurpar sus Estados”. (Ms. de la Biblioteca Nacional, T. 153, pág. 239).
[506] Este párrafo y el pequeño que le precede fué igualmente suprimido en la edición de Zaragoza (1650). La de Bruselas (1660) lo incluyó; pero las españolas no quisieron reproducirlo, y por ello, en ninguna se encuentra.
[507] Ya indirectamente, ya a la descubierta, no sólo en éste, pero en otros muchos pasajes, recordó nuestro sabio político al Príncipe castellano la obligación y apremiante necesidad en que se hallaba de ponerse al frente de sus ejércitos. Hacíale ver las prolijas, antiguas y empeñadas guerras que desangraban su reino; cómo su presencia infundiría valor incontrastable en las tropas, confianza en los pueblos apartados, desaliento en los enemigos y había de acelerar los prósperos sucesos. Advertíale, por último, que, declinando el peso de las guerras sobre capitanes que raras veces tenían otro interés que el de prolongarlas, por deber a ello su crecimiento y su medra, parecía no dolerse de los sacrificios inmensos de sus vasallos, de tantas haciendas deshechas, de tantas lágrimas vertidas, de tanta sangre derramada. Pero Felipe IV, acostumbrado a los encantos de la música y de la poesía, al aroma de los saraos y a los regalos del ocio, no gustó nunca del estruendo de la artillería, del polvo de los combates y del dudoso trance de una batalla.
[508] “resistirse”. (Los impresos).
[509] “de su persona”. (Ídem).
[510] “alimento”. (El Ms. original).
[511] “las lágrimas de Roma”. (Los impresos).
[512] Los Monopantones. (Nota del margen en el Ms. original). He aquí La isla de los Monopantos, opúsculo que nuestro autor señalaba como perdido en una Memoria de libros y papeles que le saquearon durante sus últimas prisiones. Pareció después, y entró a formar parte de La Hora de todos y la fortuna con seso, por los años de 1644. Sátira sangrienta y mal embozada es ésta contra el Conde-Duque de Olivares y los que oprimían con él y desmoralizaban al pueblo español. Pasa la escena en Salónica, ciudad de judíos, por ser sumamente afecto el Conde-Duque a los judíos, de haberlos hecho venir de Salónica, y de que no pocos, en hábito y con nombre de cristianos, ocupaban altos puestos en la milicia, en los tribunales y consejos. Los representantes de las sinagogas simbolizan algunos consejeros y negociantes de aquellas calendas (banqueros, que hoy se dice), a quienes el texto califica de tramposos y revolvedores de Europa. Los monopantos (esto es, hombres pocos en número, pero dueños y árbitros de todo) son el favorito y sus cómplices; España, las islas situadas entre el mar Negro y la Moscovia, en los confines de la Tartaria. Uniformes los hebreos y monopantones en medrar con la pública desolación y ruina, idólatras de la usura, de la plata y oro y de cualquier animal de estos metales fabricado, júntalos el político pintor a confeccionar malicias y engaños para engullirse a los Reyes, repúblicas, magistrados y poderosos, y se confederan para fundar la nueva secta del dinerismo, mudando el nombre de ateístas en dineranos. Tal es el asunto del presente capítulo, reto de Quevedo al poder del vanidoso Atlante de la Monarquía, verdadero origen de sus persecuciones, lección útil para los Príncipes generosos y eterno sambenito de los hombres que, contra la voluntad divina, se levantan con los Reyes y se afanan por llamarse privados.
Los personajes, pues, de la fábula son:
El Conde-Duque de Olivares, bajo el anagrama de Pragas Chincollos, Gaspar Conchillos.
Sospéchase que el secretario Juan Bautista Sáenz y Navarrete, con el seudónimo de Philárgyros, avaro.
Dicen que el secretario don Antonio Carnero, con el de Crysóstheos, ídolo, becerro de oro.
El padre Juan de Pineda, de la Compañía de Jesús, bajo el anagrama de Danipe, Pineda.
El protonotario de Aragón, don Jerónimo de Villanueva, bajo el de Arpiotrotono, protonotario.
El licenciado José González, con el seudónimo de Pacas Mazo.
El padre Hernando de Salazar, inventor del papel sellado en 1636, con el apodo de Alkemiastos, arbitrista o alquimista, por haber convertido las resmas de papel bazo en ricos montones de oro.
Y varios hombres de negocios y consejeros a vueltas, encubiertos con el título de rabinos. Para mayores pormenores, véase Fernández Guerra.
[513] “Estambor”. (Los impresos).
[514] “Rabí”. (Estampa constantemente el Ms. original).
[515] “Nacabarbaniel”. (Los impresos).
[516] “Nisin”. (Ídem).
[517] “Auenezra”. (El Ms. original). “Abenezra”. (Los impresos).
[518] “Chaminiel”. (Los impresos).
[519] “Por la de Liorna, Rabbi Gersonni”. (Las ediciones españolas). “Por la de Livorna, Rabbi Cersonni”. (Las flamencas).
[520] “Gavirol”. (Los impresos).
[521] “Asapha”. (El Ms. original).
[522] “Meir Armahad”. (El Ms. original). “Moir Armaach”. (Los ejemplares españoles). “Meir Armaach”. (Los belgas).
[523] “negociaban”. (Los impresos).
[524] “Barnachman”. (El Ms. original).
[525] Monopantos, “unos hombres que lo son todo”. (Nota de la colección de Bruselas).
[526] “muda los semblantes”. (Los impresos).
[527] “Gaspar Conchillos, Conde-Duque”. (Nota del Ms. de la Biblioteca Nacional, T. 153, pág. 240).
[528] Consejo supremo de los judíos, en que se decidían los negocios de Estado y de la religión. El de Jerusalén componíase de 70 ancianos en los tiempos del Salvador, y los inferiores, de 23.
[529] “Amigo de oro”. (Nota de la colección de Bruselas).
[530] “Ehrictotheos”. (Los impresos). “Dios de la tierra, hijo de Vulcano”. (Nota de la colección de Bruselas).
[531] “Dice Danipeani de Vandes. Diga Juan de Pineda, de la compañía”. (Nota del Ms. citado, T. 153, Bibliot. Nac.).
[532] “Arpiatrotono”. (El Ms. original). “Arpia Trotono”. (Las publicaciones españolas). “Arpi Trotono”. (Las flamencas).
[533] “Pacasmazo”. (Los impresos).
[534] “Alkerriastos”. (Las colecciones españolas). “Daper Razalas”. (Las belgas).
[535] “Se borre Pacas, mazo, Alkeriastos, Arpiatrotono (y en su lugar póngase) Jalzephez Nogos, Joseph González; Ardanzo Ranfales, Fernando Salazar, de la Compañía; Arpitrotono, Protonotario”. (Nota del Ms., T. 153, Biblioteca Nacional). El Daper Razalas de la impresión belga, si fuera Doper Razalas, había de entenderse como anagrama de Pedro Salazar.
[536] “monopantones”. (Los impresos).
[537] “a todos”. (Ídem).
[538] “en más el que hacíamos”. (Los impresos).
[539] “del cielo”. (Los impresos).
[540] “sendas tratables a nuestros pies lo profundo del mar”. (Los impresos).
[541] Horu La Adonai, dice el Ms. original. Horula Adonai todos los impresos, que se interpreta: Load a Jhowah.
[542] “incompatibles”. (Las ediciones españolas hasta mediados del siglo XVIII).
[543] Dixit insipiens in cor de suo: Non est Deus.
[544] “de hijos”. (El Ms. original).
[545] “ya muchos años”. (Los impresos).
[546] “su corona”. (Los impresos).
[547] “sus semblantes. El rey de Francia”, etc. (Ídem, menos las impresiones belgas).
[548] “para que en sueldos”, etc. (Los impresos todos).
[549] Mogollón, entrometimiento de alguno para comer de balde a costa ajena donde no le llaman ni es convidado.
[550] “socorremos a aquel Monarca”, etc. (Fuera de las ediciones de Bruselas, todas).
[551] Esta grave censura, que solamente se lee en el Ms. original y en las colecciones flamencas, tiene dos sentidos: o que realmente ocupaban altos puestos del Estado hombres de sangre judaica, o, al menos, que la avaricia y el desasosiego de sus almas no los hacía diferenciar de los hebreos diseminados por todo el mundo.
[552] “lo paga del que lo cobra”. (Los impresos).
[553] “el fin”. (Los impresos).
[554] “llega para ellos”. (Ídem).
[555] “una Jerusalem”. (Ídem).
[556] “no los quiero.” (Ms. original).
[557] “Pacasmazo”. (Los impresos).
[558] El licenciado José González, como abogado y, por tanto, de lengua expedita y afluente.
[559] “una deidad de rebozo”. (Los impresos).
[560] “todos”. (Ídem).
[561] “necromante”. (Ms. original).
[562] “calamita”. (Los impresos).
[563] Piedra imán, brújula.
[564] “a puntar”. (Ms. original).
[565] “cargándole”. (Los impresos).
[566] “se introducen”. (Ídem).
[567] Juan de Pineda y Hernando de Salazar, ambos de la Compañía de Jesús, y José González.
[568] Τροχίσxοϛ, voz griega que se usa en la Farmacia, y significa ruedecilla, rodaja. Úsase, pues, en la acepción de pastillas. Hay trociscos de muchas especies y composiciones: aperitivos, purgantes, alterantes y confortativos. Sus simples se hacen polvos y se mezclan con algún licor proporcionado, y puestos a secar al aire y a la sombra, lejos del fuego, se les da la figura que se quiere.
[569] Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares.
[570] “conocerlos”. (Los impresos).
[571] “Chrisotheos”. (El Ms. original). “Chritoteos”. (Los impresos). “Chritoteos, Judices Deorum, o Jueces de los Dioses. Arriba puso Ericthoteos, y aquí Chritoteos”. (Nota de la impresión de Bruselas).
[572] Don Antonio Carnero, Juan Bautista Sáenz Navarrete y Juan de Pineda.
[573] “monopantones”. (Los impresos).
[574] “será bien se confiera”. (Edic. de Zaragoza).
[575] “Pacasmazo”. (Los impresos).
[576] El licenciado José González.
[577] “en rehenes”. (Los impresos).
[578] “Pacas-Mazo”. (Los impresos).
[579] “Asapha”. (El original y los impresos).
[580] “o en dineristas”. (Edic. de Bruselas).