Estas burlas, que llevan en la risa disimulado algún miedo provechoso, envío para que vuecelencia se divierta de grandes ocupaciones algún rato. Pequeña es la demostración; mas yo no puedo dar más, y sólo me consuela ver que la grandeza de vuecelencia a mucho menos hace honra y merced. En la Aldea, abril 26 de 1612[2].
Don Francisco de Quevedo Villegas