PELIAS DEGOLLADO POR SUS HIJAS ENGAÑADAS POR MEDEA.

Baco que habia visto desde el alto Olimpo tan maravilloso prodigio, enterado de que sus nodrizas podian volverse á la edad juvenil, logró este don de Medea. Y para continuar sus engaños, fingió estar mal con su esposo, y fue á pedir asilo á Pelias[208] en su palacio. Como este Príncipe se hallaba ya agoviado con los años, la recibieron las hijas, de quienes se burló Medea socolor de amistad. Para engañarlas mejor, solo les habla de la ingratitud de Jason; encarecia los beneficios que le habia hecho, refiriéndolas tambien que habia remozado á Eson. Se detuvo mucho tiempo en la relacion y circunstancias de una operacion tan maravillosa. Las hijas, que no dudaron dispensase igual favor á su padre, se lo pidieron con muchas instancias, prometiéndola una recompensa proporcionada á tan importante servicio. Quedó en silencio Medea por un corto tiempo, como que dudaba; y con una gravedad fingida dexó suspensos los ánimos de las suplicantes, pero las prometió por último executar lo que deseaban. Para que tuviesen mayor confianza de que les haria este beneficio, pidió que la traxesen el carnero mas viejo del rebaño, para hacer con él la experiencia de su remedio. Inmediatamente traen uno tan flaco y consumido que apenas podia sostenerse. Medea le degüella, le extrae la poca sangre que circulaba por sus venas, y le pone á cocer con las yerbas que habia preparado. Al punto se le cayeron los cuernos, y se observó que iba deponiendo todas las demas señales de vejez: y aun se le oyó balar en medio del caldero como bala un tierno cordero, y un momento despues se le vió, con grande admiracion de toda la asamblea, salir, brincar, y buscar las ubres para mamar. Admiradas las hijas de Pelias de este prodigio, hicieron á Medea nuevas instancias para obligarla á aplicar á su padre el mismo remedio. Con todo tardó tres dias en satisfacerlas. La noche del quarto puso en una vasija un poco de agua con algunas yerbas de ninguna eficacia. Despues, habiendo adormecido con sus encantos al Rey y sus guardias, hizo venir á sus hijas; y luego que las tuvo al rededor de la cama las dixo: „Sin deteneros, desenvainad una espada, y sacadle toda la sangre para substituirle en su lugar otra nueva. La vida y la edad de vuestro padre está en vuestras manos; su salud depende de vosotras. Si confiais en mis promesas, si teneis algun amor á vuestro padre, no dudeis un momento en tributarle este piadoso deber. Sacadle con el cuchillo la vejez, y extraedle la sangre corrompida.” Este discurso anima á las Princesas; y para ser piadosas, se hacen impías, y creyéndolo beneficio, cometen la maldad de degollar á su padre, descargando en su garganta cuchilladas á tientas, y con la cara vuelta hácia atras, porque no se atrevian á mirarlo. Pelias, aunque nadando en su sangre, y lleno de heridas su cuello, se esforzó á incorporarse y salir de la cama; y viéndose rodeado de tantos aceros: „¿Qué haceis, hijas? las dice tendiéndolas los brazos. ¿Qué ciego furor os mueve á quitar la vida á vuestro padre?” Al oir estas palabras desfallecieron su ánimo y sus manos. Iba á proseguir hablando Pelias, y Medea le cortó la voz y la garganta, y echó su cuerpo en la caldera que estaba hirviendo.

No se hubiera librado Medea del castigo que merecia su crueldad, á no haberse escapado por los ayres en su carro tirado por los alados dragones. Pasó inmediatamente sobre el Pelion, mansion antigua de Filira,[209] madre del Centauro Quiron; despues sobre el Otris, donde en otro tiempo habia habitado el anciano Cerambo, quien habiéndose retirado al Parnaso en el diluvio de Deucalion, fue convertido en ave por las Ninfas de este monte. Dexó á la izquierda á Pitane, ciudad de Eolia, en cuyas cercanías estaba la figura de aquel dragon que fue transformado en roca, y al bosque de Ida, en el qual Baco, para ocultar el robo que habia hecho su hijo[210] transformó en ciervo un becerro que habia hurtado.