Despues de haber concluido su conversacion las Mineidas, aun manifestaban, continuando su labor, el desprecio que hacian de Baco y de sus fiestas, quando de repente oyeron un confuso ruido de tambores, flautas y trompetas, que las sorprehendió tanto mas quanto no veian persona alguna que le originase. Un olor de mirra y azafran se esparció en su aposento, y, lo que parecia increible, su tela se cubrió de verdor y brotó pámpanos y hojas de yedra. El hilo que acababan de emplear se convirtió en sarmientos cargados de uvas, y estos tomaron el mismo color de púrpura de que era su labor.[35] Era ya aquella parte del dia en que las sombras que empiezan á cubrirle, y la luz que va desapareciendo, hace dudar si es dia ó noche, quando un espantoso ruido estremeció toda la casa. Se llenó repentinamente de antorchas encendidas, y de otros fuegos que brillaban por todas partes: oyéronse aullidos horrendos, como si la casa estuviese llena de fieras. Las Mineidas aterradas huyeron de la luz y el fuego; pero mientras buscaban los parages mas solitarios para ocultarse, se reducen á una pequeñez increible, cubre sus cuerpos una delgada membrana, y se extienden sobre sus brazos unas alas delicadísimas. La obscuridad del sitio en que estan ocultas, las impide conocer que habian mudado de figura; se elevaban en el ayre, sosteniéndose con unas alas, no de plumas, sino de una piel transparente. Querian hablar para expresar su pena, pero formaban solo un sonido endeble y proporcionado á la pequeñez de sus cuerpos. Complacíalas habitar en las casas y no en las florestas como las demas aves; huian de la luz volando solo de noche, y por esta causa se las dió el nombre de Murciélagos.[36]
Esta maravilla inspiró en los Tebanos un gran respeto á Baco; Ino, tia de este, la referia en todas partes, confesando que no habia experimentado otro dolor que el que le causaron las desgracias de sus hermanas.[37] Envidiosa Juno de la prosperidad de esta Princesa, que estaba envanecida por ser esposa de Atamante, por tener muchos hijos, y la gloria de haber criado á Baco; Juno, digo, no pudo disimular por mas tiempo su encono. „¿Cómo, decia, el hijo[38] de una rival mia pudo precipitar en las olas y convertir en delfines á los marineros que le despreciaban? ¿Inducir á una madre á despedazar á su propio hijo,[39] y transformar en murciélagos á las tres hijas de Minéo? ¿Y todo el poder de Juno se limitará á derramar lágrimas inútilmente? ¿Quedaré contenta con tan débil satisfaccion? ¿Está limitado mi poder á solo esto? No: el mismo Baco me enseña como he de vengar mis ofensas; lícito es aprender del enemigo. El homicidio de Pentéo me hace conocer demasiado lo que puede el furor; ¿pues por qué Ino no ha de experimentar los efectos mismos que sus hermanas?”