SALICIO
Tratara de una parte
que agora solo siento,
si no pensaras que era dar consuelo.
Quisiera preguntarte
cómo tu pensamiento685
se derribó tan presto en ese suelo,
o se cubrió de un velo,
para que no mirase
que quien tan luengamente
amó, no se consiente690
que tan presto del todo te olvidase.
¿Qué sabes si ella agora
juntamente su mal y el tuyo llora?
ALBANIO
Cese ya el artificio
de la maestra mano;695
no me hagas pasar tan grave pena.
Harásme tú, Salicio,
ir do nunca pie humano
estampó su pisada en el arena.
Ella está tan ajena700
de estar desa manera
como tú de pensallo,
aunque quieres mostrallo
con razón aparente a verdadera.
Ejercita aquí el arte705
a solas, que yo voyme en otra parte.
SALICIO
No es tiempo de curalle,
hasta que menos tema
la cura del maestro y su crueza.
Solo quiero dejalle;710
que aún está el apostema
intratable, a mi ver, por su dureza.
Quebrante la braveza
del pecho empedernido
con largo y tierno llanto;715
ireme yo entre tanto
a requerir de un ruiseñor el nido,
que está en un alta encina,
y estará presto en manos de Gravina.[128]
CAMILA
Si desta tierra no he perdido el tino,720
por aquí el corzo vino que ha traído,
después que fue herido, atrás el viento.
¿Qué recio movimiento en la corrida
lleva, de tal herida lastimado?
En el siniestro lado soterrada725
la flecha enherbolada va mostrando,
las plumas blanqueando solas fuera.
Y háceme que muera con buscalle.
No pasó deste valle; aquí está cierto,[129]
y por ventura muerto. ¡Quién me diese730
alguno que siguiese el rastro agora,
mientras la ardiente hora de la siesta
en aquesta floresta yo descanso!
¡Ay viento fresco y manso y amoroso,
almo, dulce, sabroso! Esfuerza, esfuerza735
tu soplo, y esta fuerza tan caliente
del alto sol ardiente hora quebranta;
que ya la tierna planta del pie mío
anda a buscar el frío desta hierba.
A los hombres reserva tú, Diana,740
en esta siesta insana tu ejercicio;
por agora tu oficio desamparo,
que me ha costado caro en este día.
¡Ay dulce fuente mía, y de cuán alto
con solo un sobresalto me arrojaste!745
¿Sabes qué me quitaste, fuente clara?
Los ojos de la cara, que no quiero
menos un compañero que yo amaba;
mas no como él pensaba. Dios ya quiera
que antes Camila muera que padesca750
culpa por do meresca ser echada
de la selva sagrada de Diana.[130]
¡Oh cuán de mala gana mi memoria
renueva aquesta historia! Mas la culpa
ajena me desculpa; que si fuera755
yo la causa primera desta ausencia,
yo diera la sentencia en mi contrario.
Él fue muy voluntario y sin respeto.
Mas ¿para qué me meto en esta cuenta?
Quiero vivir contenta y olvidallo,760
y aquí donde me hallo recrearme.
Aquí quiero acostarme, y en cayendo
la siesta iré siguiendo mi corcillo,
que yo me maravillo ya y me espanto
cómo con tal herida huyó tanto.765
ALBANIO
Si mi turbada vista no me miente,
paréceme que vi entre rama y rama
una ninfa llegar a aquella fuente.
Quiero llegar allá; quizá, si ella ama,
me dirá alguna cosa con que engañe770
con algún falso alivio aquesta llama.
Y no se me da nada que desbañe[131]
mi alma, si es contrario lo que creo;
que a quien no espera bien no hay mal que dañe.
¡Oh santos dioses! ¿Qué es esto que veo?775
¿Es error de fantasma convertida
en forma de mi amor y mi deseo?
Camila es esta que está aquí dormida;
no puede de otra ser su hermosura;
la razón está clara y conocida:780
una obra sola quiso la natura[132]
hacer como esta, y rompió luego apriesa
la estampa do fue hecha tal figura.[133]
¿Quién podrá luego de su forma espresa
el traslado sacar, si la maestra785
misma no basta, y ella lo confiesa?
Mas ya que es cierto el bien que a mí se muestra
¿cómo podré llegar a despertalla,
temiendo yo la luz que a ella me adiestra?[134]
¿Si solamente de poder tocalla790
perdiese el miedo yo? Mas ¿si despierta?...
Si despierta, tenella y no soltalla.
Esta osadía temo que no es cierta.
Mas ¿qué me puede hacer? Quiero llegarme.
En fin, ella está agora como muerta.795
Cabe ella por lo menos asentarme
bien puedo; mas no ya como solía.
¡Oh mano poderosa de matarme!
¿Viste cuánto tu fuerza en mí podía?
¿Por qué para sanarme no la pruebas?800
Que tu poder a todo bastaría.
CAMILA
Socórreme, Diana.
ALBANIO
No te muevas,
que no te he de soltar; escucha un poco.
CAMILA
¿Quién me dijera, Albanio, tales nuevas?
Ninfas del verde bosque a vos invoco,805
a vos pido socorro desta fuerza.
¿Qué es esto, Albanio? Dime si estás loco.
ALBANIO
Locura debe ser la que me fuerza
a querer más que el alma y que la vida
a la que a aborrecerme así se esfuerza.810
CAMILA
Yo debo ser de ti la aborrecida,
pues me quieres tratar de tal manera,
siendo tuya la culpa conocida.
ALBANIO
¿Yo culpa contra ti? Si la primera
no está por cometer, Camila mía,815
en tu desgracia y disfavor yo muera.
CAMILA
¿Tú no violaste nuestra compañía,
queriéndola torcer por el camino
que de la vida honesta se desvía?
ALBANIO
¿Cómo de sola un hora el desatino820
ha de perder mil años de servicio,
si el arrepentimiento tras él vino?
CAMILA
Aqueste es de los hombres el oficio:
tentar el mal, y si es malo el suceso,
pedir con humildad perdón del vicio.825
ALBANIO
¿Qué tenté yo, Camila?
CAMILA
Bueno es eso.
Esta fuente lo diga, que ha quedado
por un testigo de tu mal proceso.
ALBANIO
Si puede ser mi yerro castigado
con muerte, con deshonra o con tormento,830
vesme aquí, estoy a todo aparejado.
CAMILA
Suéltame ya la mano, que el aliento
me falta de congoja.
ALBANIO
He muy gran miedo
que te me irás, que corres más que el viento.
CAMILA
No estoy como solía, que no puedo835
moverme ya, de mal ejercitada.
Suelta, que casi me has quebrado un dedo.
ALBANIO
¿Estarás, si te suelto, sosegada,
mientras con razón clara yo te muestro
que fuiste sin razón de mí enojada?840
CAMILA
Eres tú de razones gran maestro.
Suelta, que sí estaré.
ALBANIO
Primero jura
por la primera fe del amor nuestro.
CAMILA
Yo juro por la ley sincera y pura
de la amistad pasada, de sentarme,845
y de escuchar tus quejas muy segura.
¡Cuál me tienes la mano, de apretarme
con esa dura mano, descreído!
ALBANIO
¡Cuál me tienes el alma de dejarme!
CAMILA
Mi prendedero de oro ¡si es perdido!...[135]850
¡Oh cuitada de mí! Mi prendedero
desde aquel valle aquí se me ha caído.
ALBANIO
Mira no se cayese allá primero,
antes de aqueste al Val de la Hortiga.
CAMILA
Doquier que se perdió, buscallo quiero.855
ALBANIO
Yo iré a buscado, escusa esa fatiga;
que no puedo sufrir que aquesta arena
abrase el blanco pie de mi enemiga.
CAMILA
Pues que quieres tomar por mí esta pena,
derecho ve primero a aquellas hayas;860
que allí estuve yo echada un hora buena.
ALBANIO
Ya voy; mas entre tanto no te vayas.
CAMILA
Seguro ve, que antes verás mi muerte
que tú me cobres ni a tus manos hayas.
ALBANIO
¡Ah, ninfa desleal! Y ¿desa suerte865
se guarda el juramento que me diste?
¡Ah condición de vida dura y fuerte!
¡Oh falso amor, de nuevo me heciste
revivir con un poco de esperanza!
¡Oh modo de matar penoso y triste!870
¡Oh muerte llena de mortal tardanza!
Podré por ti llamar injusto el cielo,
injusta su medida y su balanza.
Recibe tú, terreno y duro suelo,
este rebelde cuerpo, que detiene875
del alma el espedido y leve vuelo.
Yo me daré la muerte, y aun si viene
alguno a resistirme... ¿A resistirme?
Él verá que a su vida no conviene.
¿No puedo yo morir, no puedo irme880
por aquí, por allí, por do quisiere,
desnudo espirtu o carne y hueso firme?
SALICIO
Escucha, que algún mal hacerse quiere,
o cierto tiene trastornado el seso.
ALBANIO
Aquí tuviese yo quien mal me quiere.885
Descargado me siento de un gran peso;
paréceme que vuelo, despreciando
monte, choza, ganado, leche y queso.
¿No son aquestos pies? Con ellos ando.
Ya caigo en ello, el cuerpo se me ha ido;890
solo el espirtu es este que hora mando.
¿Hale hurtado alguno o escondido
mientras mirando estaba yo otra cosa?
¿O si quedó por caso allí dormido?
Una figura de color de rosa895
estaba allí durmiendo; ¿si es aquella
mi cuerpo? No, que aquella es muy hermosa
NEMOROSO
Gentil cabeza; no daría por ella
yo para mi traer solo un cornado.[136]
ALBANIO
¿A quién iré del hurto a dar querella?900
SALICIO
Estraño ejemplo es ver en qué ha parado
este gentil mancebo, Nemoroso;
¡Y a nosotros que le hemos más tratado,
manso, cuerdo, agradable, virtuoso,
sufrido, conversable, buen amigo,905
y con un alto ingenio, gran reposo!
ALBANIO
Yo podré poco, o hallaré testigo
de quién hurtó mi cuerpo; aunque esté ausente,
yo lo perseguiré como enemigo.
¿Sabrásme decir dél, mi clara fuente?910
Dímelo, si lo sabes; así Febo
nunca tus frescas ondas escaliente.
Allá dentro en lo fondo está un mancebo
de laurel coronado, y en la mano
un palo propio, como yo, de acebo.915
Hola, ¿quién está allá? Responde, hermano.
¡Válgame Dios! O tú eres sordo o mudo,
o enemigo mortal del trato humano.
Espirtu soy, de carne ya desnudo,
que busco el cuerpo mío, que me ha hurtado920
algún ladrón malvado, injusto y crudo.
Callar que callarás. ¿Hasme escuchado?
¡Oh santo Dios! Mi cuerpo mismo veo,
o yo tengo el sentido trastornado.
¡Oh cuerpo! Hete hallado, y no lo creo;925
tanto sin ti me hallo descontento.
Pon fin ya a tu destierro y mi deseo.
NEMOROSO
Sospecho que el contino pensamiento
que tuvo de morir antes de agora
le representa aqueste apartamiento.930
SALICIO
Como del que velando siempre llora,
quedan durmiendo las especies llenas
del dolor que en el alma triste mora.
ALBANIO
Si no estás en cadenas, sal ya fuera
a darme verdadera forma de hombre,935
que agora solo el nombre me ha quedado.
Y si no estás forzado en ese suelo,
dímelo; que si al cielo que me oyere,
con quejas no moviere y llanto tierno,
convocaré el infierno y reino escuro,940
y romperé su muro de diamante,
como hizo el amante blandamente[137]
por la consorte ausente, que cantando
estuvo halagando las culebras
de las hermanas negras mal peinadas.[138]945
NEMOROSO
¡De cuán desvariadas opiniones
saca buenas razones el cuitado!
SALICIO
El curso acostumbrado del ingenio,
aunque le falte el genio que lo mueva,
con la fuga que lleva, corre un poco;950
y aunque este está hora loco, no por eso
ha de dar al travieso su sentido
en todo, habiendo sido cual tú sabes.
NEMOROSO
No más, no me le alabes, que por cierto,
de vello como muerto estoy llorando.955
ALBANIO
Estaba contemplando qué tormento
es este apartamiento. A lo que pienso
no nos aparta inmenso mar airado,
no torres de fosado rodeadas,[139]
no montañas cerradas y sin vía,960
no ajena compañía, dulce y cara;
un poco de agua clara nos detiene;
por ella no conviene lo que entramos[140]
con ansia deseamos; porque al punto
que a ti me acerco y junto, no te apartas;965
antes nunca te hartas de mirarme,
y de sinificarme en tu meneo
que tienes gran deseo de juntarte
con esta media parte. Daca, hermano,
échame acá esa mano, y como buenos970
amigos a lo menos nos juntemos,
y aquí nos abracemos. Ah ¿burlaste?
¿Así te me escapaste? Yo te digo
que no es obra de amigo hacer eso.
¿Quedo yo, don Travieso, remojado,975
y tú estás enojado? ¡Cuán apriesa
mueves ¿qué cosa es esa? tu figura!
¿Aún esa desventura me quedaba?
Ya yo me consolaba en ver serena
tu imagen, y tan buena y amorosa.[141]980
No hay bien ni alegre cosa ya que dure.
NEMOROSO
A lo menos, que cure tu cabeza.
SALICIO
Salgamos, que ya empieza un furor nuevo.
ALBANIO
¡Oh Dios! ¿Por qué no pruebo a echarme dentro
hasta llegar al centro de la fuente?985
SALICIO
¿Qué es esto, Albanio? Tente.
ALBANIO
¡Oh manifiesto
ladrón! Mas ¿qué es aquesto? Y ¿es muy bueno
vestiros de lo ajeno, y ante el dueño,
como si fuese un leño sin sentido,
venir muy revestido de mi carne?990
Yo haré que descarne esa alma osada
aquesta mano airada.
SALICIO
Está quedo.
Llega tú, que no puedo detenelle.
NEMOROSO
Pues ¿qué quieres hacelle?
SALICIO
¿Yo? dejalle,
si desenclavijalle yo acabase995
la mano, a que escapase mi garganta.
NEMOROSO
No tiene fuerza tanta; solo puedes[142]
hacer lo que tú debes a quien eres.
SALICIO
¡Qué tiempo de placeres y de burlas!
¿Con la vida te burlas, Nemoroso?1000
Ven ya, no estés donoso.
NEMOROSO
Luego vengo,
en cuanto me detengo yo aquí un poco.
Veré cómo de un loco te desatas.
SALICIO
¡Ay! paso, que me matas.
ALBANIO
Aunque mueras...
NEMOROSO
Ya aquello va de veras. Suelta, loco.1005
ALBANIO
Déjame estar un poco, que ya acabo.
NEMOROSO
Suelta ya.
ALBANIO
¿Qué te hago?
NEMOROSO
¿A mí? No, nada.
ALBANIO
Pues vete tu jornada, y nunca entiendas
en ajenas contiendas.
SALICIO
¡Ah, furioso!
Afierra, Nemoroso; tenle fuerte.[143]1010
Yo te daré la muerte, don Perdido.
Ténmele tú tendido mientras lo ato;
probemos así un rato a castigallo.
Quizá con espantallo habrá algún miedo.
ALBANIO
Señores, si estoy quedo ¿dejareisme?1015
SALICIO
No.
ALBANIO
¡Pues qué! ¿matareisme?
SALICIO
Sí.
ALBANIO
¿Sin falta?
Mira cuánto más alta aquella sierra
está que la otra tierra.
NEMOROSO
Bueno es esto.
Él olvidará presto la braveza.
SALICIO
Calla, que así se aveza a tener seso.1020
ALBANIO
¿Cómo? ¡Azotado y preso!
SALICIO
Calla, escucha.
ALBANIO
Negra fue aquella lucha que contigo
hice, que tal castigo dan tus manos.
¿No éramos como hermanos de primero?
NEMOROSO
Albanio, compañero, calla agora,1025
y duerme aquí algún hora, y no te muevas.
ALBANIO
¿Sabes algunas nuevas de mí?
SALICIO
Loco.
ALBANIO
Paso, que duermo un poco.
SALICIO
¿Duermes, cierto?
ALBANIO
¿No me ves como un muerto? Pues ¿qué hago?
SALICIO
Este te dará el pago, si despiertas,1030
en esas carnes muertas, te prometo.
NEMOROSO
Algo está más quieto y reposado
que hasta aquí. ¿Qué dices tú, Salicio?
¿Parécete que puede ser curado?
SALICIO
En procurar cualquiera beneficio1035
a la vida y salud de un tal amigo
haremos el debido y justo oficio.
NEMOROSO
Escucha, pues, un poco lo que digo,
y contaré una estraña y nueva cosa,
de que yo fui la parte y el testigo.1040
En la ribera verde y deleitosa[144]
del sacro Tormes, dulce y claro río,
hay una vega grande y espaciosa,
verde en el medio del invierno frío,
en el otoño verde y primavera,1045
verde en la fuerza del ardiente estío.
Levántase al fin della una ladera
con proporción graciosa en el altura,
que sojuzga la vega y la ribera.
Allí está sobrepuesta la espesura1050
de las hermosas torres, levantadas
al cielo con estraña hermosura.[145]
No tanto por la fábrica estimadas,
aunque estraña labor allí se vea,
cuanto de sus señores ensalzadas.1055
Allí se halla lo que se desea:
virtud, linaje, haber y todo cuanto
bien de natura o de fortuna sea.
Un hombre mora allí de ingenio tanto,[146]
que toda la ribera adonde él vino1060
nunca se harta de escuchar su canto.
Nacido fue en el campo placentino,[147]
que con estrago y destruición romana
en el antiguo tiempo fue sanguino;[148]
y en este, con la propia, la inhumana1065
furia infernal, por otro nombre guerra,
lo tiñe, lo arruína y lo profana.
Él, viendo aquesto, abandonó su tierra,
por ser más del reposo compañero,
que de la patria que el furor atierra.[149]1070
Llevole a aquella parte el buen agüero,
de aquella tierra de Alba tan nombrada,
que este es el nombre della, y dél Severo.
A aqueste Febo no le escondió nada;
antes de piedras, hierbas y animales1075
diz que le fue noticia entera dada.
Este, cuando le place, a los caudales
ríos el curso presuroso enfrena
con fuerza de palabras y señales.
La negra tempestad en muy serena1080
y clara luz convierte, y aquel día,
si quiere revolvello, el mundo atruena.
La luna de allá arriba bajaría
si al son de las palabras no impidiese
el son del carro que la mueve y guía.1085
Temo que si decirte presumiese
de su saber la fuerza con loores,
que en lugar de alaballo, lo ofendiese.
Mas no te callaré que los amores
con un tan eficaz remedio cura,1090
cuanto conviene a tristes amadores.
En un punto remueve la tristura,
convierte en odio aquel amor insano,
y restituye el alma a su natura.[150]
No te sabré decir, Salicio hermano,1095
la orden de mi cura y la manera;
mas sé que me partí dél libre y sano.
Acuérdaseme bien que en la ribera
de Tormes lo hallé solo cantando,
tan dulce, que a una piedra enterneciera.1100
Como cerca me vido, adivinando
la causa y la razón de mi venida,
suspenso un rato estuvo allí callando;
y luego con voz clara y espedida
soltó la rienda al verso numeroso1105
en alabanzas de la libre vida.
Yo estaba embebecido y vergonzoso;
atento al son, y viéndome del todo
fuera de libertad y de reposo,
no sé decir sino que, en fin, de modo1110
aplicó a mi dolor la medicina,
que el mal desarraigó de todo en todo.
Quedé yo entonces como quien camina
de noche por caminos enriscados,
sin ver dónde la senda o paso inclina,1115
mas venida la luz, y contemplados,
del peligro pasado nace un miedo,
que deja los cabellos erizados.
Así estaba mirando atento y quedo
aquel peligro yo que atrás dejaba,1120
que nunca sin temor pensado puedo.
Tras esto luego se me presentaba,
sin antojos delante, la vileza
de lo que antes ardiendo deseaba.
Así curó mi mal con tal destreza1125
el sabio viejo, como te he contado,
que volvió el alma a su naturaleza,
y soltó el corazón aherrojado.
SALICIO
¡Oh gran saber! ¡Oh viejo frutuoso!
que el perdido reposo al alma vuelve,1130
y lo que la revuelve y lleva a tierra
del corazón destierra encontinente.
Con esto solamente que contaste,
así lo reputaste acá comigo,
que sin otro testigo, a desealle1135
ver presente y hablalle me levantas.
NEMOROSO
¿Desto poco te espantas tú, Salicio?
De más te daré indicio manifiesto,
si no te soy molesto y enojoso.
SALICIO
¿Qué es esto, Nemoroso, y qué cosa1140
puede ser tan sabrosa en otra parte
a mí, como escucharte? No la siento,
cuanto más este cuento de Severo;
dímelo por entero, por tu vida,
pues no hay quien nos impida ni embarace.1145
Nuestro ganado pace, el viento espira,
Filomena sospira en dulce canto,
y en amoroso llanto se amancilla;[151]
gime la tortolilla sobre el olmo,
preséntanos a colmo el prado flores,1150
y esmalta en mil colores su verdura;
la fuente clara y pura murmurando
nos está convidando a dulce trato.