NOTAS:

[630] De la poesía pastoril antes de los poetas bucólicos trató Emilio Egger con su habitual elegancia y doctrina en una memoria leída en la Academia de Inscripciones y Bellas Letras en 1859. (Mélanges de littérature ancienne, p. 343).

[631] Página 408.

[632] Véase especialmente el doctísimo libro de Alfredo Jeanroy, insigne profesor de la Universidad de Tolosa, Les Origines de la Poésie Lyrique en France au Moyen Age, París, 1904.

[633] Es el punto de vista de Federico Díez en su estudio Ueber die erste portugiesische Kunst-und Hofpoesie, Berlín, 1863, p. 98.

[634] Página 335.

[635] En su obra Virgilio nel Medio Evo (Liorna, 1872), una de la más sabias y bellas que ha producido la erudición contemporánea.

[636] Opere Minori di Dante Alighieri (Florencia, ed. Barbèra, 1873), pp. 409-437.

[637] Francisci Petrarchæ poemata minora (Milán, 1829-34), ed. Dom. Rosetti, tomo I.

[638] Sus églogas son rarísimas; sólo se hallan en las antiguas colecciones de poetas bucólicos, por ejemplo, en la de Basilea, por Juan Oporino, 1546: «Bucolicorum auctores XXXVIII, quotquot videlicet à Virgilii ætate ad nostra usque tempora, eo poematis genere usos sedulò inquirentes nancisci in præsentia licuit. Farrago quidem eglogarum CLVI, mirâ cum elegantiâ tum varietate referta nuncque primum in studiosorum juvenum gratiam atque usum collecta» (p. 598 y ss.). En el Giornale Storico della letteratura italiana, t. VII, p. 94 y ss., hay un notable estudio de B. Zumbini sobre las églogas de Boccaccio.

[639] El Ninfale Fiesolano debe leerse en la edición de F. Torraca (Poemetti mitologici dei secolo XIV, XV e XVI, Liorna, 1888). Vid. el estudio de Zumbini, Una storia d'amore e morte en la Nuova Antologia (marzo de 1884). El Ameto está en el tomo XV de las Opere Volgari de Boccaccio, publicadas por Moutier, Florencia, 1827. Hay también una edición popular del editor milanés Sonzogno (Opere Minori, 1879).

[640] La primera edición del texto griego es de Florencia, 1598. Hasta 1601 no se imprimió la paráfrasis latina de Lorenzo Gámbara. Las traducciones vulgares habían madrugado mucho más. La de Amyot es de 1559. Aníbal Caro había emprendido la suya en 1538, pero sabido es que no fué impresa hasta 1786, en bellísima edición bodoniana.

[641] También hay mezcla de prosa y verso en el poemita francés (contefable) de Aucassin et Nicolette, pero no parece probado que Boccaccio lo conociese.

[642] Discorsi Letterarii e Storici di Giosuè Carducci (Bolonia. 1889), p. 275.

[643] Vid. Gaspary, Storia della letteratura italiana, traducida por Rossi (1891), tomo II, página 15 y ss.

[644] Estaba todavía en la casa ducal de Osuna cuando Amador de los Ríos publicó en 1852 las Obras del Marqués de Santillana (vid. pág. 596, col. 2.ª), pero desgraciadamente había desaparecido, con otros códices, no menos preciosos, cuando el Estado adquirió aquella colección.

[645] «Questa Ninfa segue le cacce, ed io il quale cresciuto nelle selve, sempre con l' arco e con le mie saette ho seguite le salvatiche fiere, nè alcuno fu, che meglio di me ne ferisse, a me niuna paura è d'aspettare con li aguti spiedi gli spumanti cinghiali, e i miei cani non dubitano assalire i fulvi leoni... Queste cose tutte a' suoi servigi disporrò ed oltre a ciò me medesimo. Io fortissimo le porterò per gli alti boschi l' arco, la faretra, e le reti, e di quelli scenderò sopra i miei omeri la molta preda posando... Io le mostrerò gli animali, ed insegnerolle le loro caverne. Io le apparecchierò le frigide onde, presto a qualunque ora; e le ghirlande della fronzuta quercia ritenenti al bellissimo viso l'accesse luci di Febo, leverò dagli alti rami, porgendole ad essa...» (Boccaccio).

O la ligera garza levantando,
Mire al alcón veloce y atrevido,
O espere al jabalí cerdoso y fiero...
Si contigo viviera ninfa mía,
En esta selva, tu sutil cabello
Adornara de rosas, y cogiera
Las frutas varias en el nuevo día,
Las blancas plumas del gallardo cuello
De la garza ofreciendo, y te trajera
De la silvestre fiera
Los despojos, contigo recostado;
Y en la sombra cantando tu belleza,
Y en la verde corteza
De tu frondosa encina mi cuidado
Extendiendo, conmigo lo leyeras,
Y sobre mí las flores esparcieras...
Iremos á la fuente, al dulce frío,
Y en blando sueño puestos, al ruido,
Del murmurio esparcido
Del agua, tú en mis brazos, amor mío,
Y yo en los tuyos blancos y hermosos,
A los faunos haría invidiosos.

(Herrera).

[646] Estos comentarios están reunidos en la edición de los hermanos Volpi, que ha sido la mejor de la Arcadia hasta nuestros días, y todavía puede consultarse con utilidad.

Le Opere Volgari di M. Jacopo Sannazaro, cavaliere Napoletano; cioe l' Arcadia, alla sua vera lezione restituita, colle Annotazioni del Porcachi, del Sansovino e del Massarengo... In Padova, 1723, presso Giuseppe Comino.

[647] La Materia dell' Arcada del Sannazaro, studio di Francesco Torraca. Città di Castello, 1888.—Arcadia di Jacobo Sannazaro secondo i manuscriti e le prime stampe, con note ed introduzione di Michele Scherillo. Torino, ed. Loescher. 1888. Edición crítica digna del mayor elogio.

[648] Especialmente por Vittorio Imbriani, que con sólo este episodio quería contrabalancear la dura sentencia de Manzoni sobre la Arcadia: «Pare impossibile che un uomo come il Sannazaro, dotto, pieno d'ingegno, abbia potuto scrivere un libro come l'Arcadia, che si può dire, è una scioccheria; non c'è nulla».

V. Imbriani, Una opinione del Manzoni memorata e contradetta (Nápoles, 1878).

[649] Estas imitaciones han sido notadas por Miguel Scherillo en el prólogo de su edición de la Arcadia (págs. CCIII-CLX), y por Fitz-Maurice Kelly en el interesante estudio que precede á la traducción inglesa de la Galatea hecha por H. Oelsner y A. B. Welford (The complete works of Miguel de Cervantes Saavedra, t. II, 1898, pp. XXIX y XXX).

Sobre otras imitaciones puede consultarse el estudio de F. Torraca Gl' imitatori di Jacopo Sannazaro, ricerche (Roma, Loescher, 1882), pero en la parte española puede ampliarse mucho, como lo iremos haciendo en el curso de estas investigaciones.

[650] Le fonti dell' Orlando furioso, p. 529.

[651] De esta oriundez española se preciaba el mismo Sannazaro, acaso por lisonjear á la casa de Aragón, de la cual fué acérrimo partidario. En la primera edición de la Arcadia (1502) no la afirma resueltamente: «Non so se da la estrema Hyspagnia, o vero (quel che piú credo) se da la Cisalpina Gallia prende (lo avolo del mio padre) origine». Pero en la definitiva de 1504 da por cierto el origen español, aunque más remoto: «E lo avolo del mio padre, dala Cisalpina Gallia, benchè se a principii si riguarda dala estrema Ispagnia prendendo origine».

Existe en Nápoles una noble familia del apellido Salazar, pero éstos descienden del Regente Alfonso Salazar, que era cordobés y pasó á Nápoles con cargo de auditor de la provincia de Calabria en 1554. (Vid. I. Salazar, Storia della famiglia Salazar, Bari, 1904; Extracto del Giornale Araldico).

[652] Arcadia de Jacobo Sannazaro, gētil hombre Napolitano: traducida nueuamente en nuestra Castellana lengua Hespañola en prosa y metro como ella estaua en su primera lengua Toscana (Colofón). Fue impressa la presente obra en la imperial cibdad de Toledo en casa de Juan de Ayala. Acabose a veynte dias del mes de Otubre. Año de mil y quinientos y quarenta y siete. 4.º, let. gót. sin foliatura.

—Toledo, por Juan de Ayala, 1549. Es reimpresión á plana renglón de la anterior, y puede á primera vista confundirse con ella.

—Salamancia, por Simon de Portonariis, 1578, 8.º.

[653] Ambas traducciones están descritas con los números 3.900 y 4.120 en el Ensayo de Gallardo. Son manuscritos originales uno y otro, y se conservan hoy en la Biblioteca Nacional. La Arcadia de Urrea va al fin de su poema El Victorioso Carlos V, rubricado en todas sus hojas para la impresión y precedido de una aprobación de D. Alonso de Ercilla. El códice autógrafo de Juan Sedeño procede de la Biblioteca de Bölh de Faber. Por una mala disposición tipográfica, que no remedié á tiempo, aparecen englobadas en el artículo de Sedeño las obras de este autor y la traducción de la Jerusalem del Tasso, publicada en 1587 por otro del mismo nombre y apellido.

Urrea había compuesto una novela pastoril original, con el título de La famosa Épila. La menciona el cronista Ustarroz, añadiendo que el manuscrito se conservaba en el palacio de Belveder. Hoy ignoramos el paradero de este libro, que Ustarroz califica de inútil, probablemente con razón.

[654] Obras de Garcilasso de la Vega, con anotaciones de Fernando de Herrera. En Sevilla, por Alonso de la Barrera. Año de 1580. Pág. 407 (507 por error de foliatura).

[655] Segunda Comedia de Celestina, por Feliciano de Silva (tomo IX de la Colección de libros españoles raros y curiosos, Madrid, 1874), pp. 390-398.

[656] Sus obras fueron impresas con la novela de Bernardim Ribeiro en Ferrara, 1554. La principal es una égloga de más dé 900 versos, conocida con el nombre de Trovas de Chrisfal, en que el poeta cuenta sus amores con doña María Brandam. Teófilo Braga publicó una reimpresión de estos versos. Obras de Christovam Falcāo contendo a Ecloga de Crisfal, a Carta, Esparsas e Sextinas; ed. critica reproducida da ediçāo de Colonia, de 1559. Porto, 1871.

Del Chrisfal existe en la Biblioteca Nacional de Lisboa una edición en pliego suelto gótico, que parece anterior á la de Ferrara.

[657] Noites de insomnio, núm. 19, pp. 29-36.

[658] Son también personas distintas de nuestro poeta, aunque acaso no lo sean todas entre sí, un Bernaldim Ribeiro, que fué nombrado escribano de cámara de D. Juan III en 1524; otro que era escribano en Barcellos en 1586, y otro que aparece como procurador de número en Obidos y contador de un hospital en Caldas da Rainha por los años de 1594 (Vid. el prólogo del Sr. Pesanha á su edición de Menina e Moça, pp. CLXXIII y CLXXIV). Creo que en ninguna parte abundan los homónimos tanto como en Portugal. En cuanto al Bernardino de Ribera, maestro de capilla de Toledo, que T. Braga quiso identificar con el poeta, Barbieri demostró que era natural de Játiba.

[659] Poesías de Francisco de Sá de Miranda. Ediçāo feita sobre cinco manuscriptos ineditos e todas as ediçoes impressas. Acompanhada de un estudio sobre o poeta, variantes, notas, glossario e un retrato por Carolina Michaëlis de Vasconcellos. Halle, Max Niemeyer, 1885. Vid. sobre B. Ribeiro, páginas 767-771.

Edición admirable, magistral, la mejor que tenemos hasta ahora de ningún lírico español del siglo XVI.

[660] Bernaldim Ribeiro, Menina e Moça... (Saudades). Ediçāo dirigida e prefaciada por D. José Pesanha. Porto. E. Chardron, ed. 1891.

[661] Hilas continúan llamándose estas tertulias de aldea en la montana de Santander, filandones en Asturias. Admirablemente las describe Pereda en su cuadro Al amor de los tizones.

[662] Restituyo á la palabra soledad un sentido que nunca debió perder, y que es tan nuestro como la saudade portuguesa.

[663] Para esta segunda parte, no incluida en la edición del Sr. Pesanha, me he valido de las dos siguientes, que son imperfectísimas:

Menina e Moça ou Saudades de Bernardim Ribeyro... Lisboa, na off. de Domingos Gonsalves, 1785.

Obras de Bernardim Ribeiro, Editor J. da Silva Mendes Leal Junior e F. I. Pinheiro, Lisboa, 1852.

Las primitivas ediciones de esta novela son de la más extraordinaria rareza. No sé que en la Península exista ejemplar alguno de la de Ferrara, que Brunet describe así:

Hystoria de Menina e Moça, por Bernaldim Ribeyro, agora de novo estampada e con summa diligencia emendada, e assi algūas églogas suas... Ferrera, 1554.

La segunda existe en el Museo Británico de Londres:

Primeira e segūda parte do livro chamado as Saudades de Bernaldim Ribeiro, con todas suas obras. Trasladado do seu propio original nouamente impresso, 1557. (Colofón) Imprimose estas obras de Bernaldim Ribeiro, na muito e sempre leal cidade de Euora em casa de Andres de Burgos, cavaleyro impressor da casa do Cardeal iffante nosso senhor: aos trinta de Janeiro de M.D.LVIII, 8.º gót.

Historia de Menina e Moca (sic) por Bernaldim Ribeyro, agora de nouo estampada. Vendese a presente obra em Lixboa, en casa de Francisco Grafeo, acabouse de imprimir a 20 de Março de 1559 annos. Esta impresión fué hecha en Colonia por Arnoldo Byrcman. La parte segunda sólo llega hasta el capítulo XVII.

—Lisboa, 1616, por Pedro Craesbeck.

—Lisboa, 1645.

En la Biblioteca de nuestra Academia de la Historia se conserva un manuscrito de Menina e Moça, de letra del siglo XVI, con muchas y curiosas variantes, que ha utilizado en su edición el señor Pesanha. La segunda parte queda truncada en el capítulo XVII, lo mismo que en la edición de Colonia, de la cual, por otra parte, difiere mucho. Esta conformidad mueve á sospechar que los primeros capítulos son todavía de Bernaldim Ribeiro, ó bien que los continuadores fueron dos.

[664] Por los años de 1507 á 1511 ó 12 cursaba derecho en la Universidad de Lisboa un estudiante llamado Bernaldim Ribeiro, cuyo nombre aparece en los libros de matrículas (vid. las notas de la edición del Sr. Pesanha, pp. 248 á 249). Pero no puede ser nuestro poeta, porque tendría entonces cinco ó seis años, si se admite la fecha de su nacimiento generalmente aceptada. Por otra parte, nada en sus escritos revela los hábitos de la profesión jurídica, sino más bien los de la vida galante y cortesana.

[665] Europa Portuguesa. Segunda Edición. Tomo II. Lisboa, a costa d' Antonio Craesbeck de Mello. Año 1679. Pp. 549-550.

[666] Hállase en el tomo tercero de la colección general de las obras de Almeida Garret y segundo de su Teatro (Lisboa, Imprenta Nacional, 1856).

[667] En el periódico O Panorama (Lisboa, 1839), pp. 276-278.

[668] Hállase desarrollada tan peregrina tesis en el opúsculo ya citado Da litteratura dos Livros de Cavallerias. Viena, 1872, pp. 118-126.

[669] Historia da Poesia Portuguesa (Eschola Hispano-Italica. Seculo XVI). Bernardim Ribeiro é os Bucolistas, por Theophilo Braga, Porto, 1872.

[670] Su apellido de familia se ignora. De unos versos satíricos de Juan de Alcalá, que citaré más adelante, se infiere que su padre era platero y que se le motejaba de judaizante:

Y asi tu padre el platero
Que como fue caballero
Siguió su caballeria,
Y no supo Teulogia,
No dijo: saberla quiero.
...............................
Yo no declaro la fe
Si no lo que della sé,
Que como viejo me atrevo;
Pero tú como eres nuevo,
Ni hablas ni sabes qué.
Mas sabes bien trabucar
Lengua morisca en mosaica,
Traducir e interpretar
De nuestro comun hablar
La cristiana en la hebraica...

[671] Alúdese aquí á la importante y antigua leyenda del abad Juan de Montemayor, de la cual hemos hablado al tratar de las novelas históricas.

[672] Obras de Sá de Miranda, ed. de Carolina Michaëlis, pp. 655-656.

[673] Folios 88 y 89 del Cancionero de Montemayor, ed. de Salamanca, 1579. Hay también una carta en tercetos de un tal Peña, «que enviaron á Montemayor en Flandes» con la respuesta de Montemayor en el mismo metro (fols. 229-235).

[674] En un artículo del Archivo Histórico Portugués, 1903.

[675] En varias nóminas de la capilla de la infanta doña María, vistas por el Sr. Sousa Viterbo, figura Jorge de Montemor con sueldo de 40.000 maravedís como cantor.

[676] Fol. 148 de su Cancionero, ed. de Salamanca, 1579.

[677] Quizá á modo de memorial había escrito Montemayor unas coplas de pie quebrado «Al Serenissimo Principe de Portugal quando se embio a desposar por poderes con la Serenissima Princesa Doña Juana Infanta de Castilla» (Fols. 64-66).

[678] Documento citado por el Sr. Sousa Viterbo con estas señas: «Archivo de la Torre do Tombo, Chancilleria de D. Juan III, donaciones, lib. LXII, fol. 167».

[679] «Montemayor tiene ay a su padre y dessea que el Rey my señor le haga merced de un oficio que pide: suplico a V. alteza sea servida de aiudarle con su alteza para que le haga la merced que oviere lugar, que para my será muy grande la que V. alteza le hiziere en ésta. Nuestro Señor guarde a V. alt, como yo deseo. Besa las manos a V. alt.—la princeza». Sobrescrito, «Reyna my señora».

Documento citado por el Sr. Sousa Viterbo.

[680] Lusiadas de Lvis de Camöens, Principe de los Poetas de España... Comentadas por Manuel de Faria i Sousa... Año 1639. En Madrid, por Juan Sanchez, Impresor, t. II, canto IV, columna 434, nota sobre la octava 102.

[681] T. II, cap. XII. Citado por D. Eustaquio Fernández de Navarrete, en su Bosquejo histórico sobre la novela española.

[682] Exposicion moral sobre el psalmo LXXXVI del real propheta David, dirigido a la muy alta y muy poderosa señora la infanta doña Maria, por George de monte mayor, cātor de la capilla de su alteza.

(Colofón): Esta presente obra fue vista y examinada por el muy reuerēdo y magnifico señor el vicario general en esta metropoli de Toledo y co su licencia impressa en la uniuersidad de Alcala por Joan de Brocar: primero del mes de Março del año de M. D. XLVIII. 4.º gót. 10 hojas.

Es opúsculo rarísimo, del cual Salvá (vid. núm. 816 de su Catálogo) poseyó un ejemplar impreso en pergamino.

La traducción del salmo está en quintillas, con una exposición en prosa.

[683] Fols. 122-125 del Cancionero de Montemayor.

Hubo otros versificadores que cantaron ó graznaron con motivo de la muerte de Feliciano de Silva, lo cual prueba la gran popularidad del sujeto. En el folio 228 vuelto del Cancionero de Montemayor leemos: «embiaron al Autor diez sonetos a la muerte de Feliciano de Silva, y el los boluio a embiar poniendoles al cabo este soneto».

[684] Ya que esta es la última vez que le menciono en este libro, no quiero omitir la increíble noticia que de una extraña habilidad suya nos refiere D. Luis Zapata en su Miscelánea (p. 300).

«Yo vi en mi juventud agora cincuenta años[686], que por tan extraña cosa se me acuerda, que Feliciano de Silva, un caballero de Ciudad Rodrigo, hacía esto. Decíanle: «fulano y fulano combatieron» (que entonces se usaban mucho los desafios y campos), y echaba sus cuentas, y pensando un poco, decía: «venció fulano», y jamás en esto erraba. Y porque se pudiera pensar que diciéndole quién era sabía antes el caso, no le decían más de «Pedro y Juan combatieron», y asi siempre acertaba. Y assí mesmo en los pleitos y en la cátedra: Pedro y Juan pleitearon, ¿por quién se sentenció? decía él: «por fulano». Opusiéronse dos, ó tres, ó más, á una cátedra; ¿quién la llevó? «fulano». Extraña y nueva habilidad, y si como en lo pasado, se entendiera en lo porvenir, no hubiera cosa de mayor importancia para no pretender nadie con otro, sino lo que pudiera alcançar; mas esto de lo porvenir no es de nuestra harina, como lo avisa el Evangelio Santo, sino de Nuestro Señor, ante quien todo es presente, y tiene todas las cosas debajo de su potestad y en su mano».

[685] Fols. 146 vto. y 147 del Cancionero:

Si como Lusitano vas, yo fuese...
Vandalio, si de estar muy descontento...

[686] D. Luis Zapata escribía entre los años 1582 y 1593.

[687] Provas da Historia Genealogica da Casa Real Portugueza (Lisboa, 1744), III, p. 75. Memoria das pessoas que vieram com a Princeza D. Joana. «Jorje de Montemayor tem por meu apousentador outro tanto (es á saber mil reis de ordenado) e maes lhe hão de dar dez mil reis para ajuda de custo por alvará meu aparte, que-dando-lhe satisfaçam d'elles os não aja d'ahi em diante, e he todo o que ha de haver corenta mil reis».

[688] Con otro poeta quinhentista de menos importancia, Pero de Andrade Caminha, tuvo relaciones literarias Jorge de Montemayor, que parece haber vivido con él en Lisboa. Hay una epístola de Caminha á Montemayor y dos juguetes de uno y otro con los mismos consonantes (Poesías de Caminha, publicadas por el Dr. Priebsch, Halle, 1898, p. 391).

[689]

Al campo de Mondego nos salgamos,
Al pie del alto fresno, sobre el rio
Que los pastores tanto celebramos.
Iamas te olvidaré, Mondego mio,
Ni aun olvidarte yo será en mi mano,
Si no fuere por muerte ó desvario...
Aquella alta arboleda, aquella vida
Que a su sombra el pastor cansado lleva,
Y el ave oye cantar de amor herida:
Aquel ver madurar la fruta nueva,
Aquel ver cómo está granado el trigo,
Y el labrador que el lino a empozar lleva:
Y ver a Gil hablar con Juan su amigo,
Debaxo de una haya en sus amores
Para que de sus males sea testigo:
Y ver Iuana en la fuente coger flores,
Su soledad contando a Catalina
Y Catalina a ella sus amores:
Y ver venir a Ambrosia su vezina
Cantando «por mi mal te vi, ribera»,
Deshojando una rosa o clavellina:
Verla topar a Alonso, y como quiera
Adereçar la toca y componerse,
Como si sobre acuerdo lo hiziera,
Y verla cómo muestra no dolerse
De su dolor, y el triste estar llorando
Y ella en secreto lloro deshazerse.
Pues quién, señor, tal vida está trocando
Por revoltosa vida cortesana,
Que con un falso gusto va engañando?
Pues qué si el pastor pasa la mañana
Tratando con las Musas sutilmente,
Y muestra alli su gracia soberana:
Y con la fresca tarde a la corriente
El cuévano va a echar con gran cuidado
De yllo a levantar el dia siguiente,
Y estando de la pesca ya enfadado,
La cautelosa red arma al conejo
Que en su cueva se está muy encerrado?
No puede un hombre alli hazerse viejo,
Ni hasta que lo sea morir puede,
Pues para bien vivir tiene aparejo,
Y aun para bien morir si alli succede.

(Fols. 111 vto. y 112 del Cancionero).

[690] Las obras de George Montemayor, repartidas en dos libros y dirigidas a los muy altos y muy poderosos señores don Iuā y doña Iuana, Principes de Portugal. En Anvers. En casa de Iuan Stcelsio, Año de M.D.LIIII. (Al fin): Fue impreso en Anvers, en casa de Iuan Lacio, 1554. 12.º.

Las obras de amores llegan hasta el folio 74, donde empiezan con nuevo frontis las de devoción.

Mr. Archer M. Huntington posee una edición de las Obras de Amores de George de Montemayor, sin lugar de impresión, pero del mismo año 1554. La describe minuciosamente, dando el título y primer verso de todas las composiciones, el Sr. Marqués de Jerez en el Homenaje á Menéndez y Pelayo (Madrid, 1899), tomo II, pp. 639-644.

[691] Segundo Cancionero de George de Montemayor. Anvers, en casa de Iuan Lacio, M.D.LVIII. 12.º.

En el prólogo dice Montemayor: «Un libro mio se imprimió habrá algunos años con muchos yerros, asi de parte mia como de los impresores, y porque la culpa toda se me ha atribuido a mí, a este segundo libro junté las mejores cosas del primero, las enmendé, y lo mismo se haze con el segundo de los de devocion que ahora se imprime».

Del Segundo Cancionero Spiritual no creemos que hubiera más edición que la de Amberes, 1558, por Juan Lacio, que hace juego con el tomo de los versos profanos. Ya en el índice expurgatorio de D. Fernando de Valdés, que es de 1559, aparecieron prohibidas las Obras de Montemayor en lo que toca a devocion y cosas cristianas. Hubieron de ser causa de esta prohibición las herejías que por ignorancia vertió su autor. En un tomo de papeles varios de la biblioteca de la Universidad de Leyde, cuya signatura me olvidé de apuntar cuando le vi en 1878, se encuentran unas coplas de Jorge de Montemayor y Juan de Alcalá con este encabezamiento:

«Jorje de Montemayor, criado de la princesa, hizo un cancionero en el qual hizo la passion glosada, dirigida al Principe de Portugal, y en el primer pie de copla dijo un descuido en el qual hizo a Christo Trinidat, y viendo la dicha obra un Juan de Alcalá, calcetero, vezino de la ciudad de Sevilla, muy gentil poeta, acotó aquel descuido, y envió una reprehension al dicho Jorje de Montemayor, que dize ansi».

La copla de Montemayor era ésta:

Y estando alli el Uno y Trino
Con su compaña Real,
Luego en ese instante vino
El cordero material
Ante el Cordero Divino.

Las coplas de Montemayor y Alcalá están ya impresas en la Miscelánea de D. Luis Zapata (tomo XI del Memorial Histórico Español, pp. 279-292). Zapata advierte que esta graciosa emulación se ha de oir «como de calumnia, entre dos enemigos, holgando con lo que se dijeron bien y no creyendo lo que uno a otro se motejaron».

El principal tema de los versos de Alcalá es motejar á Montemayor de cristiano nuevo y aun de judaizante:

Pues monte el mas singular
Que ciñe nuestro horizonte,
Vélate bien en trobar,
Porque con su leña el monte
Se suele a veces quemar...
.............................................
Metístete en el abismo
Del bautizar y fue bien,
Porque confiesas tu mismo
Ser de Cristo mi bautismo
Y el tuyo ser de Moisén.
.............................................
En tus coplas me mostraste
Dos verdades muy de plano:
Que del quemar te quemaste,
Y que tambien te afrentaste
Porque te llamé cristiano.
El quemar fue mal hablado,
Que en casa del ahorcado
No se debe mentar soga;
Si te llamara Sinoga
No te hubieras afrentado.

[692] Del Cancionero del excellentissimo Poeta George de Montemayor de nuevo emendado y corregido existen, por lo menos, la edición de Zaragoza por la viuda de Bartolomé de Nájera, 1562; Alcalá, 1563; Salamanca, por Domingo de Portonariis, 1571; Alcalá, por Juan Gracian, 1572; Coimbra, por Juan de Barrera, 1579; Salamanca, por Juan Perier, 1579; Madrid, viuda de Alonso Gómez, 1588.

[693] Hizo, por lo menos, dos glosas distintas: de carácter doctrinal, bastante árida y prosaica la una, que está en sus Obras, edición de Amberes, 1554, y también en un pliego suelto de Valencia, 1576, por Juan Navarro. Ha sido reimpresa por el Sr. Marqués de Jerez de los Caballeros (Sevilla, imprenta de E. Rasco, 1883), imitando en la tipografía la forma que Gallardo llamaba de los Astetes viejos. Esta glosa es la que empieza:

Despierte el alma que osa
Estar contino durmiendo...

La otra glosa, bellísima por cierto, poética y sentida, es sólo de diez coplas (cada una de las cuales da al imitador materia para cuatro) y forma una nueva lamentación elegiaca sobre la muerte de la princesa de Portugal doña María, hija del rey D. Juan III. Es pieza de singular rareza, que no se halla, según creemos, en ninguna de las ediciones del Cancionero de su autor, y sí sólo en un rarísimo pliego suelto que existe en la Biblioteca Nacional de Lisboa, del cual la transcribe el erudito autor del Catálogo razonado de los autores portugueses que escribieron en castellano (Madrid, 1890), mi inolvidable amigo D. Domingo García Peres (pp. 393-403).

No sé si será idéntica á la primera de estas glosas (á la segunda no podría ser) la que apareció hace pocos años en la venta de la librería Merello en Lisboa y que el Sr. Sousa Viterbo atribuye á Montemayor, aunque en la portada no se expresa:

Glosa sobre la obra que hizo Don George Manrique a la muerte del Maestre de Santiago Dom Rodrigo Manrique su Padre. Las quales se pueden aplicar a estos tiempos presentes. Dirigida a la muy alta y muy esclarecida y Christianissima Princeza Doña Leonor Reyna de Francia. Con otro romance, y su glosa, quando el Emperador Carlo Quinto entró en Francia por la parte de Flandes con gran exercito. En el año de 1548. Con licencia. En Lisboa, por Antonio Álvarez, Año 1663. 4.º 20 fols.

[694] Primera parte de las obras del excellentissimo Poëta y Philosopho mossen Ausias March, Cauallero Valenciano, Traducidas de lengua Lemosina en Castellano por Iorge de Montemayor y dirigidas al muy magnifico Señor mossen Simon Ros. 8.º. Sin lugar ni año (núm. 771 del Catálogo de Salvá).

Tiene el siguiente prólogo del intérprete, suprimido en las ediciones posteriores:

«Al letor. La segunda parte deste libro dejé de traducir hasta ver cómo contenta la primera, en la cual tambien dejé algunas estanzas porque el autor habló en ellas con más libertad de lo que ahora se usa. Cinco originales he visto de este poeta y algunos difieren en la letra de ciertas estanzas, por donde la sentencia quedaba confusa en algo; yo me he llegado más al que hizo trasladar el señor don Luis Carroz, baile general desta ciudad, porque segun todos lo afirman él lo entendió mejor que ninguno de los de nuestros tiempos. Yo he hecho en la traducción todo cuanto a mi parescer puede sufrirse en traduccion de un verso en otro; quien otra cosa le paresciere tome la pluma y calle la lengua, que ahi le queda en qué mostrar su ingenio».

Fué reimpresa esta traducción en Zaragoza, 1562, por la viuda de Bartolomé de Nájera, y en Madrid, por Francisco Sánchez, 1579. La parte traducida por Montemayor llega sólo hasta el folio 133, en que hay nueva portada: «Siguense tres canticas, es a saber Cantica Moral, Cantica de muerte y Cantica Spiritual. Compuestas por el excellentissimo Poeta Mossen Ausias March, Cauallero Valenciano. Traduzidas por don Balthasar de Romani».

Hay en la primera edición del Ausias March de Montemayor tres composiciones de éste, no incluidas en su Cancionero: una Epístola de Sireno á Rosenio, otra de Rosenio á Sireno y unos versos contra el tiempo.

[695] Revue Hispanique, noviembre de 1895, pp. 304-311.

[696] Floresta de varia poesia. Contiene esta Floresta, q componia el doctor Diego Ramirez Pagan, muchas y diuersas obras, morales, spirituales y temporales.

(Colofón). Acabosse de imprimir la presente Floresta de varia poesia, vista y examinada en la insigne ciudad de Valencia, en casa d'Joā Nauarro a XIX de Deziembre año 1562.

No tiene foliatura este rarísimo volumen. El soneto copiado está en la primera hoja del pliego. En la t. VI, Carta de Monte Mayor a Ramirez. En la V-II, Respuesta de Ramirez a Jorje de Montemayor.

La epístola de Montemayor, que es larga y notable, falta en su Cancionero.

Ramírez Pagán imitó el Canto de Orfeo de su amigo en un Tropheo de Amor y de Damas, poemita en octava rima, con que termina la Floresta. Las damas que enumera y celebra son valencianas todas.

[697] Primera parte de la Clara Diana a lo divino, repartida en siete libros... en Zaragoza, 1599. En la carta dedicatoria. Los versos con que termina el trozo, y que no recuerdo de quién son, están escritos como prosa.

[698] Los siete libros de la Diana de Jorje de Mōtemayor, dirigidos al muy Illustre señor don Joan Castella de Vilanoua, señor de las baronias de Bicorp y Quesa. Impresso en Valencia. 4.º 4 hs. prls. y 112 fols.

Salvá y Ticknor poseyeron esta rarísima edición; hay otro ejemplar en el Museo Británico.

Con esta edición compite en rareza otra, también sin fecha, que tengo entre mis libros, publicada en Italia por el mismo Montemayor:

Diana. Los siete libros de la Diana de Jorge de Montemayor. A la ylustre Señora Barbara Fiesca, Cauallera Vizconde. Con preuilegio que nadie lo pueda vender ni imprimir en este estado de Milan sin licencia de su Autor. So la pena contenida en el original.

(Al fin) In Milano per Andrea de Ferrari, nel corso di porta Tosa.

8.º. 4 hs. prls. y 188 páginas dobles. Dedicatoria: «A la ylustre señora Barbara Fiesca, Cauallera Vizconde, Iorge de Monte mayor».

«Que sin el favor de V. S. no pueda Diana entrar en Italia, no ai porque espantarme, pues solo él basta para que (aunque sea como es pastora) pueda hablar en presencia de todos los principes della. Y si la del cielo toma el resplandor de Apolo para comunicalle al mundo, bien es que ésta lo tome de V. S. en quien le ai tan grande, que es fuera de toda humana consideracion. Ella salio a luz en España (a ruego de algunas Damas y Caualleros, que yo deseaua conplazer) debaxo de protecion agena, y ahora viene a esta prouincia felicisima debaxo del amparo de V. S., que no será menos honrra para el libro que gloria para mí, pues acerté a hazer tan buena elecion. Suplico a V. S. ponga los ojos (primero que en este pequeño servicio) en la voluntad y ánimo con que lo hago. Y pues a dado V. S. tanta onrra a la nacyon Española y tanta autoridad a su lengua vulgar, no se le niege (sic) a la hermosa Diana por auer sido pastora de tanto valor y hermosura que por sola ella merece su libro ser estimado y fauorecido de V. S. Vale».

Soneto de Luca Contile a Giorgio Montemaggiore. Sonetos castellanos de D. Geronimo de Texeda y Hieronimo Sampere. Sólo el último está en la edición de Valencia; los otros dos fueron escritos para esta edición. El de Texeda dice así:

Si al celebrado Tajo ympetuoso,
Sireno, con tu musa enriqueciste,
Y tanto al claro Ezla engrandeciste
Como el Toscano al Surga deleitoso;
No menos al ynsubre llano umbroso
(A cuyos campos por su bien veniste)
De nueva yerua y flores lo vestiste
Con onrra del Tesin y el Poo famoso.
A do con dulce canto nos mostraste
La hermosura y gracia sobre humana,
D'aquella de que'l mundo dexas lleno;
Y tanto a ti y a ella sublimaste
Que no ay a quien mirar si no a Diana,
No aun ay a quien oyr si no a Sireno.

En estas dos ediciones, únicas que conozco hechas en vida de Montemayor, no está la historia del Abencerraje, y el Canto de Orpheo tiene sólo cuarenta y siete octavas.

Hay otra edición de Zaragoza, por Pedro Bernuz, 1560, que no he visto, pero supongo que tendrá el mismo contenido que las primeras.

En 1561 se hicieron cuatro ediciones de la Diana (Barcelona, por Jayme Cortey; Cuenca, por Juan de Canova; Amberes, por Juan Steelsio; Valladolid, por Francisco Fernández de Córdoba, terminada en 7 de enero de 1562). Todas ellas tienen adiciones, pero no las mismas, siendo la más completa la de Valladolid, que desde la portada las anuncia así: «Agora de nueuo añadido el Triumpho de Amor de Petrarca y la historia de Alcida y Siluano. Cō los amores de Abindarraz y otras cosas». El triunfo de Amor es traducción de Álvar Gómez de Ciudad Real. La Historia de Alcida y Silvano es un cuento en verso tomado del Cancionero de Montemayor.

Nuevas añadiduras aparecen en una edición de 1565, que debe de estar hecha en Colonia, por Arnoldo Byreman, y que se vendía en Lisboa, en casa de Francisco Grapheo. Contiene la historia de Píramo y Tisbe escrita por Montemayor en muy agradables quintillas, algunas canciones y villancetes del mismo autor y la elegía de Francisco Marcos Dorantes á su muerte.

Particular consideración merece la edición de Venecia, 1574, dirigida por Alfonso de Ulloa, porque el Canto de Orpheo está adicionado con sesenta y cinco octavas más, que seguramente no son de Montemayor, y que en la portada se anuncian así: «Van tambien las Damas de Aragon y Catalanas, y algunas Castellanas, que hasta aqui no hauian sido impresas». Estas octavas, que probablemente habrían sido impresas antes en España, fueron omitidas en la mayor parte de las ediciones posteriores.

Sería inútil prolongar estos apuntes bibliográficos, puesto que en el Catálogo de Salvá y en otros manuales que todo erudito conoce están satisfactoriamente descritas las principales ediciones de la Diana, que ya en adelante difieren muy poco entre sí. Baste mencionar las fechas de algunas:

—Alcalá de Henares, por Pedro de Robles y Francisco Cormellas, 1564.

—Zaragoza, por la viuda de Bartolomé de Nájera, 1570.

—Anvers, por Pedro Bellero, 1575. Es copia de la de Valladolid, 1561.

—Pamplona, por Tomás Porralis, 1578. Es la única que contiene juntas las tres Dianas de Montemayor, Alonso Pérez y Gil Polo.

—Anvers, por Pedro Bellero, 1580.

—Venecia, 1585.

—Madrid, por Francisco Sánchez, 1586.

—Madrid, por Luis Sánchez, 1591 y 1595.

—Madrid, Imprenta Real, 1602.

—Valencia, por Pedro Patricio Mey, 1602.

—París, 1603, 1611 y 1612; texto á dos columnas, con la traducción francesa de Pavillon.

—Barcelona, por Sebastián Cormellas, 1614.

—Milán, por Juan Bautista Bidelo, 1616.

—Madrid, por la viuda de Alonso Martín, 1622.

—Lisboa, por Pedro Craesbeck, 1624.

Del siglo XVIII sólo hay una edición (Madrid, 1795, por Fermín Thadeo Villalpando) y otra del XIX (Barcelona, 1886, en la Biblioteca Clásica Española, de Daniel Cortezo; contiene juntas las Dianas de Montemayor y Gil Polo).