[38] Añádanse La mayor victoria, El mayordomo de la Duquesa de Amalfi, Los bandos de Sena, La quinta de Florencia, El desdén vengado, El perseguido y alguna otra.
[39] Una de las más apreciables ediciones de las novelas de Bandello fue hecha por un español italianizado, Alfonso de Ulloa, editor y traductor ambidextro. Il primo volume del Bandello novamente corretto et illustrato dal Sig. Alfonso Ulloa. In Venetia, appresso Camillo Franceschini MDLVI, 4.º. Del mismo año son los volúmenes segundo y tercero.
[40] Historias tragicas exemplares sacados de las obras del Bandello Verones. Nueuamente traduzidas de las que en lengua Francesa adornaron Pierres Bouistau, y Francisco de Belleforet. Contienense en este libro catorze historias notables, repartidas por capitulos. Año 1589. Con Privilegio Real. En Salamāca, por Pedro Lasso impressor. A costa de Iuan de Millis Godinez. 8.º, 10 hs. prls. sin foliar, y 373 pp.
Tasa-Summa del Privilegio: «a Juan de Millis Godinez, vezino de Medina del Campo, para que por tiempo de diez años... él y no otra ninguna persona pueda hazer imprimir la primera parte de las Historias Trágicas»... (18 de Setiembre de 1584). Aprobación de Juan de Olave: «no hallo en él cosa que offenda a la religión catholica, ni mal sonante, antes muchos y muy buenos exemplos y moralidad, fuera de algunas maneras de hablar algo desenvueltas que en la lengua Francesa (donde está mas estendido) deven permitirse, y en la nuestra no suenan bien, y assi las he testado, y emendado otras».
A. D. Martin Idiaquez, Secretario del Consejo de Estado del Rey nuestro señor (dedicatoria):
«Considerando pues el Bandello, natural de Verona (N del A.: Es error: Bandello nació en Castelnuovo en el Piamonte, y por su educación fué lombardo.), author grave, el fruto, y riquezas que se pueden grangear de la historia... recogio muchas y muy notables, unas acontecidas en nuestra edad y otras poco antes, queriendo en esto imitar a algunos que tuvieron por mejor escrevir lo succedido en su tiempo, y debaxo de Principes que vieron, que volver a referir los hechos antiguos. Lo qual haze con toda llaneza y fidelidad, sin procurar afeytes ni colores rethoricos, que nos encubran la verdad de los succesos; y destas escogi catorce, que me parecieron a proposito para industriar y disciplinar la juventud de nuestro tiempo en actos de virtud, y apartar sus pensamientos de vicios y peccados, y parecio me traduzirlas en la forma y estilo que estan en la lengua Francesa, porque en ella Pierres Bovistau y Francisco de Belleforest las pusieron con más adorno, y en estilo muy dulce y sabroso, añadiendo a cada una un sumario con que las hazen más agradables y bien recebidas de todos»... (De Salamanca, en ocho de Julio 1589).
Al lector... «Me pareció no seria razon que la nuestra (lengua) careciesse de cosa de que se le podia seguir tanto fruto, mayormente que no hay ninguna vulgar en que no anden, y assi las recogi, añidiendo o quitando cosas superfluas, y que en el Español no son tan honestas como devieran, attento que la Francesa tiene algunas solturas que acá no suenan bien. Hallarse han mudadas sentencias por este respeto, y las historias puestas en capitulos porque la letura larga no canse»...
Erratas.—Tabla de las Historias que se contienen en esta obra.
Historia primera. «De como Eduardo tercero Rey de Ingalaterra se enamoró de la Condesa de Salberic, y como despues de averla seguido por muchas vias se vino á casar con ella».
H. 2.ª «De Mahometo Emperador Turco, tan enamorado de una griega, que se olvidaba de los negocios del imperio, tanto que se conjuraron sus vassallos para quitarle el estado. Y cómo advertido mandó juntar los Baxas y principales de su corte, y en su presencia él mismo le cortó la cabeça, por evitar la conjuracion».
H. 3.ª «De dos enamorados, que el uno se mató con veneno y el otro murió de pesar de ver muerto al otro». (Es la historia de Julieta y Romeo.)
H. 4.ª «De una dama piamontesa, que aviendola tomado su marido en adulterio la castigó cruelmente».
H. 5.ª «De como un cavallero valenciano, enamorado de una donzella, hija de un official particular, como no pudiesse gozarla sino por via de matrimonio, se casó con ella, y despues con otra su igual, de que indinada la primera se vengó cruelmente del dicho cavallero».
H. 6.ª «De como una Duquesa de Saboya fue accusada falsamente de adulterio por el Conde de Pancaller su vassallo. Y como siendo condenada a muerte fue librada por el combate de don Juan de Mendoça caballero español. Y como despues de muchos successos se vinieron los dos á casar».
H. 7.ª «De Aleran de Saxonia y de Adelasia hija del Emperador Otton tercero. Su huyda a Italia, y como fueron conocidos y las casas que en Italia decienden dellos».
H. 8.ª «De una dama, la qual fue accusada de adulterio, y puesta y echada para pasto y manjar de los leones, y como fue librada, y su innocencia conocida, y el accusador llevó la pena que estava aparejada para ella».
H. 9.ª «De la crueldad de Pandora, dama milanesa, contra el propio fruto de su vientre, por verse desamparada de quien le avia engendrado».
H. 10.ª «En que se cuenta la barbara crueldad de un cavallero Albanes, que estando en lo último de su vida mató a su muger, temiendo que él muerto gozaria otro de su hermosura, que era estremada. Y como queriendo tener compañia a su muger, se mató en acabandola de matar a ella».
H. 11.ª «De un Marques de Ferrara que sin respeto del amor paternal hizo degollar a su propio hijo, porque le halló en adulterio con su madrastra, a la qual hizo tambien cortar la cabeça en la cárcel». (Es el argumento de Parisina y de El Castigo sin venganza.)
H. 12.ª «En que se cuenta un hecho generoso y notable de Alexandro de Medicis, primero Duque de Florencia; contra un cavallero privado suyo, que aviendo corrompido la hija de un pobre molinero, se la hizo tomar por esposa; y que la dotasse ricamente».
H. 13.ª «De Mengublo Lercaro genovés; el qual vengó justamente en el Emperador de Trapisonda el agravio que avia recebido en su corte. Y la modestia de que usó con el que le avia offendido, teniendole en su poder».
H. 14.ª «En que se cuenta como el señor de Virle, estuvo mudo tres años; por mandado de una dama a quien servia, y como al cabo se vengó de su termino».
Las dedicatorias de cada una de las novelas, parte esencialísima de la obra de Bandello, que manifiestan el carácter histórico de la mayor parte de sus relatos, faltan en esta versión, como en la de Belleforest.
[41] De Giraldi procede tambien otra comedia de Lope, Servir a señor discreto.
[42] Primera parte de las Cien Novelas de M. Ivan Baptista Giraldo Cinthio: donde se hallaran varios discursos de entretenimiento, doctrina moral y politica, y sentencias, y avisos notables. Traducidas de su lengua Toscana, por Luys Gaytan de Vozmediano. Dirigidas á don Pedro Lasso de la Vega, señor de las villas de Cuerva y Batres y los Arcos. (Escudo del Mecenas). Impresso en Toledo por Pedro Rodriguez, 1590. A costa de Iulian Martinez, mercader de libros.
Las señas de la impresión se repiten al fin.
4.º, 288 hs.
Privilegio al traductor, vecino de Toledo, por ocho años.—Dedicatoria.—Prólogo al lector.—Aprobación de Tomás Gracián Dantisco.—Canción del Maestro Cristóbal de Toledo.—Estancias del Maestro Valdivielso.—Soneto del Licenciado Luis de la Cruz.—Texto.—Tabla sin foliar.—Nota final.
Esta traducción comprende sólo la introducción y las dos primeras décadas: en total treinta cuentos ó exemplos, como el traductor los llama. No abarca, por consiguiente, toda la primera parte italiana, que llega hasta la quinta década inclusive. Algunos pasajes están expurgados y una de las novelas sustituida con otra de Sansovino. Los versos entretejidos en la prosa se traducen en verso.
Copiaré lo más sustancial del prólogo al lector, porque contiene varias especies útiles, y el libro es muy raro:
«Lo mesmo entiendo que debio de considerar Juan Baptista Giraldo Cinthio, quando quiso componer esta obra, el qual viendo que si escrevia historia sola como la que hizo de Ferrara, no grangearia sino las voluntades de aquellos pocos que le son afficionados, y si cosas de Poesia, como el Hercules en estancias, algunas tragedias, y muchos sonetos y canciones que compuso, no gustarian dello sino los que naturalmente se inclinan a leerlo, quiso escrevir estas cien Novelas, con que entendio agradar generalmente a todos. A los amigos de historia verdadera con la que pone esparcida por toda la obra, a los afficionados a Philosophia con el Dialogo de Amor que sirve de introducion en esta primera parte, y los tres dialogos de la vida civil que estan al principio de la segunda, a los que tratan de Poesia con las canciones que dan fin a las Decadas, y a los que gustan de cuentos fabulosos con ciento y diez que cuentan las personas que para esto introduce, pues en todos ellos debe de haver muy pocos verdaderos, puesto que muy conformes a verdad y a razon, exemplares y honestos. Honestos digo, respecto de los que andan en su lengua, que para lo que en la nuestra se usa no lo son tanto que se permitieran imprimir sin hacer lo que se ha hecho, que fue quitarles lo que notablemente era lascivo y deshonesto. Para lo qual uvo necessidad de quitar clausulas enteras, y aun toda una novela, que es la segunda de la primera Decada, en cuyo lugar puse la del Maestro que enseña a amar, tomada de las ciento que recopiló el Sansovino. Esto y otras cosas semejantes hallará quitadas y mudadas el que confiriere la traduzion con el original, especialmente el Saco de Roma que se quitó por evitar algunos inconvenientes que pudieran seguirse de imprimirle. No quise poner en esta primera parte mas de veynte novelas, y la introducion con sus diez exemplos, viendo que hazen bastante volumen para un libro como este que por ser para todos ha de ser acomodado en el precio y en el tamaño. Moviome a sacarle a luz el ser de gusto y entretenimiento, y ver que no ay en nuestra lengua cosa deste subjeto que sea de importancia, pues son de harto poca los que llaman entretenimientos de damas y galanes, y pesavame que a falta de otros mejores los tomasse en las manos quien alcançó a ver las Novelas de Juan Bocacio que un tiempo anduvieron traduzidas, pues va de uno a otro lo que de oro terso y pulido a hierro tosco y mal labrado. Aora tambien han salido algunas de las historias trágicas traduzidas de frances, que son parte de las Novelas del Vandelo autor italiano, y no han parecido mal. A cuya causa entiendo que ya que hasta aora se ha usado poco en España este género de libros, por no aver començado a traduzir los de Italia y Francia, no solo avrá de aqui adelante quien por su gusto los traduzga, pero será por ventura parte el ver que se estima esto tanto en los estrangeros, para que los naturales hagan lo que nunca han hecho, que es componer Novelas. Lo qual entiendo harán mejor que todos ellos, y mas en tan venturosa edad qual la presente, en que como vemos tiene nuestra España, no un sabio solo como los Hebreos a Salomon, ni dos como los Romanos, conviene a saber Caton y Lelio, ni siete como los Griegos, cuyos nombres son tan notorios, sino millares dellos cada ciudad que la illustran y enriquezen. Entretanto yo que he dado principio a la traduzion de esta obra del Giraldo la yre prosiguiendo hasta el fin, si viere que se recibe con el gusto y aplauso que el ingenio de su auctor pide, y mi trabajo y voluntad merecen».
[43] Primera y segunda parte del honesto y agradable entretenimiento de damas y galanes, compuesto por Ivan Francisco Carvacho, Cavallero Napolitano. Traduzido de lengua Toscana, en la nuestra vulgar, por Francisco Truchado, vezino de la ciudad de Baeça. Con Privilegio. En Madrid, por Luys Sanchez: Año M.D.XCVIII. A costa de Miguel Martinez, mercader de libros.
8.º, 8 hs. prls. 287 pp.
Tassa.—Erratas.—Privilegio.—Dedicatoria.—Al discreto y prudente lector: «No os maravilleis, amigo Lector, si á caso huvieredes leydo otra vez en lengua Toscana este agradable entretenimiento, y agora le hallasedes en algunas partes (no del sentido) diferente: lo que hize por la necessidad que en tales ocasiones se deve usar, pues bien sabeis la diferencia que hay entre la libertad Italiana y la nuestra, lo qual entiendo será instrumento para que de mí se diga que por emendar faltas y defetos agenos saco en público los mios; por tanto (prudentissimo Letor) suplico os los corrijays, y amigablemente emendeys, porque mi voluntad y deseo fue de acertar con la verdadera sentencia, y ponerlo en estilo más puro y casto que me fue possible, y que vos escardando estas peregrinas plantas, cogiessedes dellas sus morales y virtuosas flores, sin hazer caso de cosas que sólo sirven al gusto. Atrevime tambien a hermosear este honesto entretenimiento de damas y galanes, con estos ultimos y agenos versos de divino juyzio compuestos. Y usar de diferente sentido, no menos gustoso y apacible que el suyo propio, porque assi convino, como en la segunda parte deste honesto entretenimiento vereys».
(Estos versos, que por lo visto no pertenecen á Truchado, y son por cierto detestables, sirven para sustituir á los enigmas del original, que ofrecen casi siempre un sentido licencioso.)
Soneto de Juan Doncel.
No tengo ni he visto más que el primer tomo de esta edición.
—Primera parte del honesto y agradable entretenimiento... (ut supra). Con licencia. En Pamplona, en casa de Nicolás de Assiayn, Impressor del Reyno de Navarra. Año 1612. A costa de Iuan de Bonilla, Mercader de libros.
8.º, 203 pp.
Aprobación de Fr. Baltasar de Azevedo, de la Orden de San Agustin (4 de Septiembre de 1612).—Erratas.—Licencia y Tassa.—Al discreto y prudente lector (prólogo).—Soneto de Gil de Cabrera.
—Segunda parte... Pamplona, Nicolás de Assiayn, 1612.
8.º, 4 hs. prls., 203 foliadas y una en que se repiten las señas de la edición. Los preliminares son idénticos, salvo el soneto, que es aquí el de Juan Doncel y no el de Gil de Cabrera.
[44] Es muy verosímil que las Historias prodigiosas se imprimiesen por primera vez en Sevilla, donde tenía su establecimiento tipográfico Andrea Pescioni. Pero no encuentro noticia alguna de esta edición, y sólo he manejado las dos siguientes:
—Historias prodigiosas y maravillosas de diversos svcessos acaescidos en el mundo. Escriptas en lengua Francesa, por Pedro Bouistau, Claudio Tesserant, y Francisco Belleforest. Traducidos en romance Castellano, por Andrea Pescioni, vezino de Seuilla. Dirigidas al muy Illustre señor Licenciado Pero Diaz de Tudanca, del Consejo de su Magestad, y Alcalde en la su casa y Corte. Con Privilegio. En Medina del Campo. Por Francisco del Canto. A costa de Benito Boyer, mercader de libros. MD.LXXXVI.
8.º, 391 folios.
Aprobación de Tomás Gracián Dantisco (Madrid, 10 de Noviembre de 1585).—Privilegio á Andrea Pescioni por seis años (Monzón, 29 de Noviembre 1585).—Dedicatoria.—Al cristiano lector (prólogo).—Texto-Tabla de capítulos.—Tabla alfabética de todas las cosas más señaladas.—Catálogo de los autores citados.—Fe de erratas.
—Historias prodigiosas... Con licencia. En Madrid, por Luis Sanchez. Año 1603. A costa de Bautista Lopez, mercader de libros.
8.º, 8 hs. prls., 402 pp. dobles y 5 hs. más sin foliar para la tabla.
Tasa (Valladolid, 19 de Julio 1613).
Aprobación de Gracián Dantisco.—Erratas.—Licencia (Valladolid, 15 de Mayo de 1603).—Dedicatoria y prólogo, lo mismo que en la primera, de la cual ésta es copia exacta.
En el prólogo dice Pescioni:
«Algunos años ha que vi la primera parte de aquestas Historias Prodigiosas, que en lengua Francesa escrivio el docto y ilustre varon Pedro Bouaistau, señor de Launai, y me parecio obra que merecia estar escrita en los coraçones de los fieles: porque con singular erudicion, y con vivos y maravillosos exemplos nos enseña y dotrina; y luego me dio voluntad de traduzirla y por entonces no pude poner en execucion mi desseo, porque hallé que aquel libro estava imperfeto y defetuoso de algunas hojas, de que avia tenido culpa la ignorancia de alguno, que por no aver conocido aquella joya se las avia quitado, para desflorarla de algunas pinturas y retratos que en el principio de cada capitulo tenia, que la curiosidad del autor avia fecho retratar, para con mayor facilidad representar a los ojos de los letores las Historias y casos que en ellas se contenian: de que recibi no pequeño desgusto, y procuré que de Francia me fuesse traydo otro de aquellos libros, y se passaron muchos meses antes que huviesse podido conseguir mi intento; pero con la mucha diligencia y cuydado que en ello puse, le consegui, y aun aventajadamente, porque me fue traydo el original de que he sacado aquesta mi traducion, que no sólo lo fue de aquella obra que tanto avia deseado, mas aun tuvo añadidas otras tres partes que tratan del mismo sugeto, que han escrito dos eruditos varones, quales son Claudio Tesserant y Francisco Belleforest...
«En el traduzir no he guardado el rigor de la letra, porque como cada lengua tenga su frasis, no tiene el de la una buena consonancia en la otra; sólo he procurado no apartarme del sentido que tuvieron los que lo escrivieron, y aun en aquesto he excedido en algunos particulares casos, porque dizen algunas cosas que en aquesta lengua no fueran bien recebidas, y por la misma causa he cercenado algunas dellas. Tambien he dilatado otras algunas, por hazerlas más inteligibles, que estavan cortas, porque el original las suple con los retratos de las figuras que en él estan debuxadas, y en esta traducion no se han podido estampar por la carestia assi del artifice como de la obra. Assimismo he encubierto y dissimulado algunos nombres de personas que en el discurso de aquesta obra se citan, por no ser catolicos, que mi intento ha sido que no haya cosa con que las orejas de los pios puedan ser ofendidas: aunque bien se conoce que el mismo intento tuvieron los autores originarios de aquestas historias, mas en su natural patria les es concedido más libertad, debaxo de ser catolicos»...
Al fin añadió el traductor tres historias de su cosecha:
Cap. I: «De un monstruo que el año de mil y quinientos y cincuenta y cuatro nacio en la villa de Medina del Campo».
Cap. II: «De un monstruo que el año 1563 nacio en Jaen». (Esta historia, verdaderamente monstruosa, de un sacerdote sacrílego recuerda la manera de los cuentos anticlericales que Fr. Anselmo de Turmeda intercaló en su Disputa del Asno.)
Cap. III: «De un prodigio que el año 1579 se vio en Vizcaya, cerca de la villa de Bermeo».
Además intercala en el texto alguno que otro párrafo suyo, por ejemplo éste (fol. 54 de la edición de Madrid), al tratar de ciertos peces voladores:
«Uno de aquestos mismos pescados monstruosos, ó particular especie de voladores, he visto yo el traductor de aqueste libro en el museo de Gonçalo Argote de Molina, ilustre cavallero de aquesta ciudad de Sevilla y veynteiquatro de ella, provincial de la Santa Hermandad de la provincia del Andaluzia, que tiene de muchos libros raros y otras varias curiosidades; el qual despues presentó a Mateo Vazquez de Leca, secretario de la Magestad del Catolico Rey don Felipe nuestro señor, único protector de los virtuosos».
Ocasionalmente traduce algunos versos de Virgilio, Horacio y Lucano, y también algunos de Ronsard (pp. 254, 255, 384, 395), de Boyssiero (p. 388) y de otro poeta francés (en lengua latina) cuyo nombre no expresa (p. 292). Estas versiones no son inelegantes, como puede juzgarse por estas dos cortísimas muestras del «famoso poeta Pedro Ronsardo, en algunos de sus graves versos que escribió, abundosos de admirables sentencias»:
El valeroso padre siempre engendra
Al hijo imitador de su grandeza,
Y assi por solo el nombre de la raza
Es el joven caballo apetecido,
Y el podenco sagaz sigue al venado
Sólo imitando a sus progenitores,
Que es cosa natural el heredarse
De los padres los vicios y virtudes.
Los malos acarrean en la tierra
Pestes, hambres, trabajos y tormentos,
Y causan en el aire mil rumores,
Para con el estruendo amedrentarnos,
Y vezes hay nos fingen a la vista
Dos Soles, o la Luna escura y negra,
Y hazen que las nubes lluevan sangre,
Y que horrendos prodigios se nos muestren.
Andrea Pescioni, sin duda oriundo de Italia, empieza á figurar en Sevilla como editor por los años de 1572, dando trabajo á las prensas de Juan Gutiérrez y Álvaro Escribano, que estamparon á su costa algunos libros, entre ellos el Solino, De las cosas maravillosas del mundo, traducido por Cristóbal de las Casas (1573). En 1581 tenía ya imprenta propia, de la cual salieron una porción de libros que hoy son joyas bibliográficas, como el Libro de la Montería de Alfonso XI y el Viaje ó Itinerario de Ruy González de Clavijo en su embajada al Gran Tamerlán, publicados uno y otro por Argote de Molina; la Crónica del Gran Capitán, los Diálogos de Bernardino de Escalante, varias colecciones poéticas de Juan de la Cueva, Joaquín Romero de Cepeda, Pedro de Padilla, y el rarísimo tomo que contiene Algunas obras de Fernando de Herrera. Desde 1585 Pescioni aparece en sociedad con Juan de León. Hasta 1587 se encuentra su nombre en portadas de libros.
Vid. Escudero y Peroso, Tipografia Hispalense (Madrid, 1894), p. 33, y Hazañas y la Rua, La Imprenta en Sevilla (Sevilla, 1892), pp. 82-84.
[45] Capítulos XXXIV de la primera parte de la Silva, XV, XXIX, XXXI y XXXIII de la Silva.
[46] «Cosa muy contraria a la comun orden de naturaleza, y por esto yo no la creo». (Cap. XI de la tercera parte de la Silva.)
[47] Cap. XXIII de la primera parte de la Silva: Del admirable nadar de un hombre, de do parece que tuvo origen la fabula que el pueblo cuenta del pece Nicolao»...
«Desde que me sé acordar, siempre oí contar a viejas no sé qué cuentos y consejas de un pece Nicolao, que era hombre y andaba en la mar... Lo qual siempre lo juzgué por mentira y fabula como otras muchas que asi se cuentan... Y en el caso presente he creydo que esta fabula que dicen del pece Nicolao trae su origen, y se levantó de lo que escriven dos hombres de mucha doctrina y verdad: el uno es Joviano Pontano, varon dotissimo en letras de humanidad, y singular poeta y orador, segun sus libros lo testifican. Y el otro Alexandro de Alexandro, excelente jurisconsulto y muy docto tambien en humanas letras, el qual hizo un libro llamado Dias geniales, que contiene muy grandes autoridades»...
[48] Caps. XLIV y XLV de la primera parte de la Silva y XXVII de la tercera: «en el qual se trata y determina en qué parte y signo del Zodiaco se hallaba el Sol en el instante de su creacion, y assi la Luna y otros planetas, y qué principio fue el del año y de los tiempos, y en qué parte de nuestro año de agora fue aquel comienço».
[49] Caps. XXII de la cuarta parte, XIX, XX y XXI de la tercera.
[50] Cap. XLIII de la segunda parte: «De una muy subtil manera que tuvo Archimedes para ver cómo un platero avia mezclado plata en una corona de oro y quanta cantidad, sin deshazer la corona. Y otras algunas cosas deste notable varón».
La principal fuente de este capítulo es Vitruvio en el libro sexto de su Tratado de arquitectura.
[51] Cap. XII de la segunda parte: «Do se cuentan algunas cosas muy extrañas, que se hallaron en montes y piedras, que parece aver quedado desde el diluvio general, o a lo menos su causa es muy obscura y incognita».
[52] Parte primera. Cap. XX: «De la extraña y fiera condicion de Timon ateniense inimicissimo de todo el género humano, de su vida quál era, y dónde y cómo se mandó enterrar». Es muy verosímil que este capítulo, traducido al inglés en el Palace of Pleausere de Painter (Of the straunge and beastlie nature of Timon of Athens, ennemie to mankinde, with his death, buriall and epithafe), sea la verdadera fuente del Timon de Atenas de Shakespeare, más bien que la Vida de Marco Antonio por Plutarco.
Cap. XXVII: «De la extraña condicion y vida de Diógenes Cinico philosopho, y de muchas sentencias notables suyas, y dichos, y respuestas muy agudas y graciosas».
Cap. XXXIX: «De la estraña opinion y condicion de dos philosophos, uno en llorar y otro en reyr, y por qué lo hazian, y otras cosas dellos».
Parte segunda. Cap. XXVIII: «Del excelentissimo capitan y muy poderoso rey el gran Tamorlan, de los reynos y provincias que conquistó, de su disciplina y arte militar».
Cap. XXIX: «De los extraños y admirables vicios de Heliogabalo, Emperador que fue de Roma, y de sus excesos y prodigalidades increybles».
Parte primera. Cap. XIII: «De qué linaje y de qué tierra fue Mahoma, y en qué tiempo començó su malvada seta, que por pecado de los hombres tan extendida está por el mundo».
Parte cuarta. Caps. X y XI: «Historia de los siete sabios de Grecia».
[53] Parte tercera. Cap. XXIV: «En que se contiene la hystoria de una gran crueldad que usó Alboyno Rey de los Longobardos con Rosimunda su muger, y la extraña manera y maldad con que se vengó ella del mal sucesso que ella y los que fueron con ella uvieron».
[54] Parte primera. Cap. IX: «De una muger que andando en abitos de hombre alcançó a ser sumo Pontífice y papa en Roma, y del fin que uvo, y de otra muger que se hizo Emperador, y lo fue algun tiempo». Esta patraña, que se encuentra en todas las ediciones de la Silva hasta la de Lyon, 1556, que es la que manejo, desapareció en las del siglo XVII. Fue expurgada también en muchos ejemplares del Libro de Juan Bocacio que tracta de las ilustres mujeres, del cual existen, por lo menos, dos ediciones góticas en lengua castellana.
[55] Entre los cuentos tomados de las Noches Áticas, algunos, como el del león de Androcles, habían sido utilizados ya por Fr. Antonio de Guevara. De Aulo Gelio procede también la anécdota del litigio de Evathlo, tan popular en las antiguas escuelas de dialéctica y jurisprudencia. «De un pleyto que huvo entre un discipulo y su maestro tan subtil y dudoso, que los jueces no supieron determinarlo, y queda la determinacion al juyzio del discreto lector». (Parte primera. Cap. XVIII)
[56] Caps. XVII, XVIII y XIX de la parte segunda de la Silva.
[57] Parte segunda. Cap. XI. «De un notable trance y batalla que uvo entre dos cavalleros castellanos, en el qual acaescio una cosa muy notable pocas vezes vista».
[58] Parte tercera. Cap. XXV. «De un muy hermoso engaño que una reyna de Aragon hizo al Rey su marido, y como fue engendrado el Rey D. Jayme de Aragon su hijo».
En el cap. VIII, parte primera, «Sobre los inventores de la artillería», cita un libro probablemente apócrifo pero muy anterior, como se ve, á Fr. Prudencio de Sandoval que con frecuencia le alega. «En la corónica del rey don Alonso que ganó a Toledo escrive don Pedro Obispo de Leon, que en una batalla de mar, que huvo entre el armada del rey de Tunez y la del rey de Sevilla, moros, a quien favorecia el rey don Alonso, los navios del rey de Tunez trayan ciertos tiros de hierro o lombardas con que tiravan muchos truenos de fuego; lo qual si assi es, devia de ser artilleria, aunque no en la perfeccion de agora, y ha esto más de quatrocientos años».
[59] Los ocho libros de Polidoro Vergilio, ciudadano de Urbino, de los inventores de las cosas. Nuevamente traducido por Vicente de Millis Godinez, de Latin en Romance, conforme al que Su Sanctidad mandó emendar, como por el Motu proprio que va al principio parece. Con privilegio real, en Medina del Campo, por Christoval Lasso Vaca. Año M.D.LXXXXIX. 4.º.
De la popularidad persistente de este que pudiéramos llamar manual del erudito á la violeta en el siglo XVI dan testimonio, en España, el ridículo poema de Juan de la Cueva, De los inventores de las cosas, en cuatro libros y en verso suelto; el Suplemento á Virgilio Polidoro, que tenía hecho aquel estudiante que acompañó á D. Quijote á la cueva de Montesinos, declarando por muy gentil estilo cosas de gran sustancia, que el autor De rerum inventoribus se había dejado en el tintero, y la República Literaria de Saavedra Fajardo, en que Polidoro es uno de los guías del autor por las calles de aquella república, juntamente con Marco Terencio Varrón.
[60] Parte cuarta. Cap. XXI. «De quan excelente capitan fue Castrucho Astracano, su estraño nacimiento y sus grandes hazañas, y como acabó».
Al fin dice: «Leonardo de Arecio, y Blondo, y sant Antonino, y Machabello (a quien yo más he seguido) lo escriven, a ellos me remito».
[61] Parte cuarta. Cap. XX. «En el qual se cuenta una conjuracion muy grande, y subito alboroto acaecido en la ciudad de Florencia, y las muertes que en ella por él se siguieron».
[62] Petri Mexiæ hominis philosophi nomen absque ullis bonis literis ridicule sibi arrogantis, dice de él con su habitual pasión Reinaldo González de Montes tratando de los enemigos del doctor Egidio (Inquisitionis Hispanicæ Artes, Heidelberg, 1567, pág. 272 de la reimpresión de Usoz en el tomo XIII de los Reformistas antiguos españoles). Si este testimonio puede recusarse por parcial y sospechoso, parece, en cambio, algo exagerado el encomio de Juan de Mal-Lara, el cual dice que Mexia «meresce ganar eterna fama, y ser tenido por el primero que en Hespaña començo a abrir las buenas letras» (Philosophia Vulgar, fol. 109), pues aun entendiéndose abrir en el sentido de vulgarizar no fue el primero ni con mucho».
[63] Y ya se lo parecería sin duda á los hombres que podemos considerar como excepcionales en su tiempo. D. Diego de Mendoza decía de ella, entre burlas y veras, en la segunda carta de El Bachiller de Arcadia, poniendo la picante censura en boca del asendereado capitan Pedro de Salazar: «Yo veo que Pero Mexía agrada á todo el mundo con aquella su Silva de varia leccion; pues ¡Cuerpo ahora de San Julian! ¿por qué mi coronica no ha de agradar á todos muy mejor? Pues que aquella Silva no es otra cosa sino un paramento viejo de remiendos y una ensalada de diversas yerbas dulces y amargas, y en mi libro no se hallará una vejez ni una antigüedad, aunque el dotor Castillo le destilase por todas sus alquitaras. Y Pero Mexía no puso en toda su Silva de su cosecha un árbol siquiera...». (Respuesta del capitán Salazar al Bachiller de Arcadia.—Sales españolas de Paz y Melia, I, 88).
[64] Libro llamado Silva d' varia leciō dirigido a la S. C. C. M. d' l Emperador y rey ñro señor dō Carlos quinto deste nombre. Cōpuesto por un cavallero de Sevilla llamado Pero Mexia... con privilegio imperial. M.D.XL.
(Al fin): «Deo gratias. Fue imprimido el presente libro en la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla por Dominico de Robertis impressor, con licencia y facultad de los muy reverēdos señores el señor licēciado del Corro inquisidor apostolico y canonigo y el señor licēciado Fes-miño (sic) provisor general y canonigo d' sta dicha ciudad, aviendo sido examinado por su comission y mādado: por los muy reverendos padres Rector y colegiales del colegio de Sto. Thomas de la ordē de Santo Domingo de la dicha ciudad. Acabosse en el mes d' Julio de mil y quinientos y qrenta años». Fol. let. gót. VIII hs. prls. y 136 foliadas.
El norteamericano Harrise es el único bibliógrafo que describe esta edición rarísima, en sus adiciones á la Biblioteca Americana Vetustissima, y Brunet copia la noticia en el Suplemento.
—Silva de varia lecion cōpuesta por un cavallero de Sevilla llamado Pero Mexia segūda vez impressa y añadida por el mismo autor. M.D.XL.
(Al fin): «Fue impresso el presente libro en la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla en las casas de Juan Crōberger, con licencia y facultad de los muy reverēdos señores el licēciado del Corro inquisidor apostolico y el señor licēciado Temiño, provisor general y canonigo desta dicha ciudad, aviendo sido examinado por su comission y mandado. Año de mill y quinientos y cuarenta. A XII dias de Deciēbre».
Esta edición, aunque del mismo año que la primera, es enteramente distinta de ella, puesto que no sólo tiene corregidas las erratas, sino añadidos diez capítulos, según expresa el autor de la advertencia.
Lleva después del proemio una Tabla de los autores consultados, y un epigrama de Francisco Leandro, que no sabemos si estará en la primera.
—Silva de varia lecion...
(Al fin): «Sevilla, Juan Cromberger, 1542, a XXii dias del mes de Março».
En el encabezamiento del libro se dice que esta «nuevamente agora corregido y emendado, y añadidos algunos capitulos por el mismo autor». La obra está dividida en tres partes, las dos primeras tienen el mismo número de capítulos que las ediciones posteriores; la tercera sólo 26, á las cuales se añadieron después 10. Acaso estén ya en las dos ediciones siguientes, que no conozco:
—Sevilla, 1543.
—Anvers, 1544.
—1547. La citan los traductores de Ticknor, sin especificar el lugar.
—Silva de varia lection cōpuesta por el magnifico cavallero Pero Mexia nuevamēte agora en el año de mil y quinientos y cincuenta y uno. Añadida en ella la quarta parte por el mismo autor: en la qual se tractan muchas cosas y muy agradables y curiosas. Valladolid, 1551, por Juan de Villaquirán.
Dudo que esta sea la primera edición en que apareció la cuarta parte, compuesta de 22 capítulos. Lo natural es que se imprimiese antes en Sevilla. El privilegio está dado á «D. Francisco Mexía, hijo de Pero Mexía, nuestro coronista defuncto».
Todas las ediciones hasta aquí citadas son en folio y en letra gótica.
Entre las posteriores, casi todas en octavo y de letra redonda, debe hacerse especial mención de la de Zaragoza, 1555, que contiene una quinta y sexta parte de autor anónimo, que al parecer tuvieron poco éxito, pues no se las encuentra en las demás ediciones del siglo XVI. Estas son innumerables: Valencia, 1551; Venecia, 1553, 1564, 1573; Anvers, 1555, 1564, 1593; Sevilla, 1563 y 1570; Lérida, 1572... Como la mayor parte de estas ediciones están hechas en país extranjero, conservan todavía el cuento de la Papisa Juana, que se mandó expurgar en España, y que no sé cómo habían dejado correr los inquisidores Corro y Temiño.
El curioso elogio de D. Fernando Colón, que hay en el capítulo de las librerías (III de la tercera parte) y algún otro pasaje más ó menos relacionado con las Indias, ha hecho subir el precio y estimación de las primeras ediciones de la Silva, buscadas con afán por los americanistas.
Entre las pocas ediciones del siglo XVII son curiosas las de Madrid, 1669 y 1673, por Mateo de Espinosa y Arteaga. Una y otra contienen la quinta y sexta parte de la edición de Zaragoza, que no creemos auténticas, aunque el encabezamiento de la quinta dice que hay en ella «muchas y agradables cosas, que dexó escriptas el mesmo autor, aora nuevamente añadidas con el mesmo lenguaje antiguo en que se hallaron». El estilo no parece de Pero Mexía, pero los materiales históricos y geográficos son del mismo género que los que él solía utilizar. Hay en estas adiciones una breve historia del Ducado de Milán, dividida en cuatro capítulos; biografías de Agesilao, Alejandro Magno, Homero, Nino y Semíramis; disertaciones sobre antigüedades romanas y griegas, sobre las artes mágicas, sobre los ritos funerales entre los indios de Nueva España; descripciones de la Scitia, de la Etiopía, de la isla de Ceylán y otros países remotos; algunos fragmentos de historia natural sobre los elefantes y dragones, y un tratado bastante extenso sobre los trabajos de Hércules. El caudal novelístico que puede entresacarse de todo este fárrago es muy escaso.
[65] Sobre estas ediciones consúltese el Manual de Brunet, sin olvidar el Suplemento.
[66] Encuentro esta noticia en la Biographie Universelle de Michaud, 1816, tomo XVII, pág. 452. La obra de Girardet se titula Œuvres diverses ou l' on remarque plusieurs traits des Histoires saintes, profanes et naturelles, Lyon, 1675, 12.º. Descubrió el plagio el abate d'Artigny.
[67] Es el capítulo XXXVII de la primera parte de la Silva: «De una muger que casó muchas veces y de otro hombre de la misma manera, que casó con ella al cabo, y en qué pararon; cuenta se otro cuento de la incontinencia de otra muger». Mexía, que siempre se apoya en alguna autoridad, trae aquí la de San Jerónimo en su carta á Geroncia, viuda. Hay una extraña novela anónima del siglo XVII: «Discursos de la viuda de veinticuatro maridos», cuyo título parece sugerido por este cuento de Pero Mexía.
[68] Vid. Garrett Underhill, Spanish literature in the England of the Tudors (New-York, 1899), pp. 258-259. Parece que además de la Silva, traducida por Fortescue, consultó Marlowe otra fuente. Magni Tamerlanis vita de Pedro Perondino (Florencia, 1553).
[69] Las autoridades á que Lope se refiere en su dedicatoria son puntualmente las mismas en que van fundados los capítulos X y XI de la primera parte de la Silva: «quién fueron las bellicosisimas amazonas, y qué principio fué el suyo, y cómo conquistaron grandes provincias y ciudades, y algunas cosas particulares y notables suyas».
[70] Vid. Farinelli (Arturo), Sulle ricerche ispano-italiane di Benedetto Croce (en la Rassegna Bibliografica della Letteratura Italiana). 1899, pág. 269.
No conozco el libro de E. Koeppel, Studien zur geschichte der italienischen Novelle in der englischen Literatur, Strasburgo, 1892, que allí se cita, y que, al parecer, da más detalles sobre esta imitación.
[71] Vid. Adam Schneider, Spaniens Anteil an der Deutschen Litteratur des 16 und 17 Jahrhunderts, Strasburgo, 1898, pp. 149-152.
[72] Recuérdense, por ejemplo, el viaje aéreo del mágico Torralva (canto XXX y ss.), la contienda sobre las armas del marqués de Pescara entre Diego García de Paredes y el capitán Juan de Urbina (canto XXVII: germen de una comedia de Lope de Vega), la caballeresca aventura que atribuye á Garcilaso (canto XLI) y otros varios trozos del Carlo Famoso (Valencia, por Juan Mey, 1566).
[73] Miscelánea, p. 57.
[74] Véanse, por ejemplo, las extrañas noticias del mágico Escoto, personaje distinto del Miguel Escoto tenido por nigromante en el siglo XIII (Miscelánea, 478-480), y el raro caso de espiritismo que da por sucedido en Llerena el año 1592 (pág. 99).
[75] En el tomo XI del Memorial Histórico Español que publica la Real Academia de la Historia, Madrid, 1859. Es lástima que este tomo carezca de un índice razonado de materias y de personajes.
El códice de la Biblioteca Nacional que sirvió para la edición (único que se conoce) no sólo está falto de varias hojas, sino que debió de ser retocado ó interpolado muchos años después de la muerte del autor, puesto que en la página 16 están citados libros de Fr. Prudencio de Sandoval y de don Alonso Núñez de Castro, los cuales de ninguna manera pudo conocer D. Luis Zapata, que escribía antes de 1592.
[76] «Aunque los libros de caballerías mienten, pero los buenos autores vánse á la sombra de la verdad, aunque de la verdad á la sombra vaya mucho. Dicen que hendieron el yelmo, ya se ha visto. Y que cortaron las mallas de las lorigas: ya tambien en nuestros tiempos se ha visto... Una higa para todos los golpes que fingen de Amadís y los fieros hechos de los gigantes, si hubiese en España quien los de los españoles celebrasen» (pp. 20 y 21). «Del autor del famoso libro poético de Amadis no se sabe hasta hoy el nombre, honra de la nacion y lengua española, que en ninguna lengua hay tal poesía ni tan loable» (p. 304).
[77] De los alumbrados de Llerena; de las dos monjas milagreras de Córdoba y Lisboa, Magdalena de la Cruz y Sor María de la Visitación, y de ciertos «falsos apóstoles» que se presentaron en las cercanías de Madrid, trata largamente en el capítulo «de invenciones engañosas» (pp. 69-76).
[78] Miscelánea, pp. 331-334.
[79] PP. 350-360.
[80] P. 365.