[81] Pág. 209, «De fe, firmeza y constancia», y 224, «Del cerco de París».
[82] Pág. 40.
[83] La Philosophia Vulgar de Ioan de Mal Lara, vezino de Sevilla. A la C. R. M. del Rey Don Philippe nuestro señor dirigida. Primera parte que contiene mil refranes glosados. En la calle la Sierpe. En casa de Hernando Díaz. Año 1568.
(Al fin): Acabo se de imprimir esta primera parte de la Philosophia Vulgar, que contiene mil refranes de los que se usan en Hespaña. En casa de Hernādo Diaz. Impressor de libros. En la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, en la calle de la Sierpe. A veynte y cinco dias del mes de Abril 1568. Fol. 30 hs. prls. y 294 folios.
Es la única edición en que el texto de Mal Lara está completo. Las de Madrid, por Juan de la Cuesta, 1618, y Lérida, por Luis Menescal, 1621, añaden los Refranes del Comendador Hernán Núñez, pero carecen de los importantísimos preámbulos de Mal Lara.
[84] Novelas «de la tinta», «de las flores», «del portazgo», «de los bandos», «del ahorcado», etcétera. Creo que también pertenece á Tamariz la «del Corderito» (el «enxemplo de Pitas Payas» que ya había contado el Arcipreste de Hita). Son varias las copias antiguas de estas novelas ó fábulas, como también se intitulan.
[85] El Sobremesa y alivio de caminantes de Joan Timoneda: en el qual se contienen affables y graciosos dichos, cuentos heroycos y de mucha sentencia y doctrina.
(Al fin): Çaragoça, en casa de Miguel de Guesa, 1563, 8.º, let. gót. Las dos partes del Sobremesa tienen respectivamente XXII y XXI hojas foliadas. En otras 21 hojas sin foliar van, á modo de apéndice, dos tratadillos de noticias históricas: Memoria hispana copilada por Joan Timoneda, en la qual se hallaran cosas memorables y dignas de saber y en que año acontecieron.—Memoria Valentina.
Esta edición, descrita por Brunet, ha de ser, por lo menos, la segunda, reimpresa de una de Valencia, donde Timoneda publicaba todos sus libros.
—Alivio de caminantes compuesto por Iuan de Timoneda. En esta última impression van quitadas muchas cosas superfluas, deshonestas y mal sonantes que en las otras impressiones estavan. Con licencia. En Medina del Campo impresso por Francisco del Canto. Año de 1563.
12.º En la hoja 3.ª signat. t. 3 empiezan los cuentos de Joan Aragones. (Salvá.)
—El Sobremesa y alivio de caminantes de Ioan Timoneda... Agora de nuevo añadido por el mismo autor, assí en los cuentos como en las memorias de España y Valencia (Retrato de Timoneda). Impreso con licencia. Vendese en casa de Joan Timoneda.
(Al fin): «Acabo se de imprimir este libro del Sobremesa y Alivio de Caminantes en casa de Joan Navarro, a 5 de Mayo. Año de 1569».
8.º let. gót. sign. a g, todas de ocho hojas, menos la última, que tiene doce. (Salvá.)
Además de las dos Memorias Hispana y Valentina, contiene este raro librito una Memoria Poética: que es mui breve compendio de algunos de los más señalados Poetas que hasta hoy ha huvido (sic). (Ejemplar que fue de Salvá y hoy pertenece á la Biblioteca Nacional).
—Valencia, por Pedro de Huete, 1570 (Citada por Ximeno, Escritores del reino de Valencia).
—Alivio de Caminantes, compuesto por Juan Timoneda. En esta ultima impresion van quitadas muchas cosas superfluas, deshonestas y mal sonantes que en las otras estavan. Con licencia. Impresso en Alcalá de Henares por Sebastiā Martinez. Fuera de la puerta de los sanctos Martyres. M.D.LXXVI.
12.º, 72 pp. dobles.
Hasta setenta y cinco cuentos de los que hay en la edición de Valencia faltan en ésta.
«Epístola al lector. Curioso lector: Como oir, ver y leer sean tres causas principales, ejercitándolas, por do el hombre viene a alcazar toda sciencia, esas mesmas han tenido fuerza para comigo en que me dispusiese a componer el libro presente, dicho Alivio de Caminantes, en el qual se contienen diversos y graciosos cuentos, afables dichos y muy sentenciosos. Asi que facilmente lo que yo en diversos años he oido, visto y leido, podras brevemente saber de coro, para decir algun cuento de los presentes. Pero lo que más importa para ti y para mí, porque no nos tengan por friáticos, es que estando en conversacion, y quieras decir algun contecillo, lo digas al propósito de lo que trataren; y si en algunos he encubierto los nombres á quien acontescieron, ha sido por celo de honestidad y evitar contiendas. Por tanto, ansi por el uno como por el otro, te pido perdon, el cual pienso no se me podrá negar. Vale». (Biblioteca Nacional).
—Amberes, 1577. Sigue el texto de las expurgadas.
—Sevilla, en casa de Fernando de Lara, 1596. (Biblioteca Nacional, procedente de la de Gayangos. Pertenece al número de las expurgadas).
—Pamplona, 1608 (Catálogo de Sora).
Aribau reimprimió el Sobremesa, pero no íntegro, en el tomo de Novelistas anteriores á Cervantes (3.º de Autores Españoles). Sigo la numeración de loa cuentos en esta edición, por ser la más corriente.
[86] Boccaccio and the «Decameron» in castilian and catalan literature, pp. 129, 133, 145.
[87] «Juan de Ayala, señor de la villa de Cebolla, voló una grulla: su cocinero la guisó, y dió una pierna de ella á su mujer. Sirviéndosela á la mesa, dixo Juan de Ayala: «¿Y la otra pierna?» Respondió el cocinero: «No tenia más de una, porque todas las gullas no tienen sino una». Otro dia, Juan de Ayala mandó ir á caza al cocinero; y hallando una bandada de grullas que estaban todas en un pie, dixo el cocinero: «Vea v. md. si es verdad lo que dixe». Juan de Ayala arremetió con su caballo, diciendo: «ox, ox». Las grullas volaron y estendieron sus piernas, y dixo: «Bellaco, mira si tienen dos piernas ó una». Dixo el cocinero: «Cuerpo de Dios, señor, dixérades «ox, ox» á la que teníades en el plato, y entonces ella extendiera la pierna que tenia encogida». (Floresta Española, ed. de Madrid, 1790, p. 73).
Casi en los mismos términos, pero sin atribuir la anécdota á persona determinada, se refiere en los Cuentos de Garibay, y de allí la tomó probablemente Santa Cruz. (Sales Españolas, de A. Paz y Melia, tomo II, pág. 61).
[88] Es la que comienza:
Huvo un cierto mercader
Que en Valladolid vivia,
El qual mercader tenia
Una hermosa muger...
(Romancero General, Madrid, por Luis Sanchez, 1600, fol. 344-345 vto.)
[89] «Quiero deziros en breves palabras una novela, que quando niño me acuerdo que me contaron. Un Rey que huvo en los tiempos antiguos, de cuyo nombre no tengo memoria, tuvo un criado que le sirvió muchos años con aquel cuidado y fidelidad que tenia obligacion, y viéndose ya en la vejez y que otros muchos que no avian servido tanto tiempo, ni tan bien como él, avian recevido grandes premios y mercedes por sus servicios, y que el solo nunca avia sido galardonado, ni el Rey le avia hecho merced ninguna, acordó de yrse a su tierra y passar la vida que le quedava en grangear un poco de hazienda que tenia. Para esto pidió licencia, y se partió, y el Rey le mandó dar una mula en que fuesse: y quedó considerando que nunca avia dado nada aquel criado suyo, y que teniendo razon de agraviarse, se yva sin averle dicho ninguna palabra. Y para experimentar más su paciencia invió otro criado suyo que haziendose encontradizo con él fuese en su compañia dos o tres jornadas y procurase de entender si se tenia por agraviado; el criado lo hizo assi y por mucho que hizo nunca pudo saber lo que sentia, mas de que passando por un arroyo la mula se paró a orinar en él, y dandole con las espuelas, dixo: «Harre allá mula de la condicion de su dueño, que da donde no ha de dar». Y passado de la otra parte, aquel criado del Rey que le seguia sacó una cedula suya, por la qual le mandava que se bolviesse, y él lo hizo luego. Y puesto en la presencia del Rey (el qual estava ynformado de lo que avia dicho) le preguntó la causa que le avia movido decir aquello. El criado le respondió diciendo: «Yo, señor, os he servido mucho tiempo lo mejor y más lealmente que he podido, nunca me aveis hecho merced ninguna, y a otros que no os han servido les aveis hecho muchas y muy grandes mercedes, siendo más ricos y que tenian menos necessidad que yo. Y assi dixe que la mula era de vuestra condicion, que dava donde no avia de dar, pues dava agua al agua, que no la avia menester, y dexava de darla donde avia necessidad della, que era en la tierra». El Rey le respondió: «¿Piensas que tengo yo toda la culpa? La mayor parte tiene tu ventura, no quiero dezir dicha o desdicha, porque de verdad estos son nombres vanos, mas digo ventura, tu negligencia y mal acertamiento fuera de sazon y oportunidad. Y porque lo creas quiero que hagas la esperiencia dello». Y assi lo metió en una camara, y le mostró dos arcas yguales, ygualmente adereçadas, diziéndole: «La una está llena de moneda y joyas de oro y plata, y la otra de arena: escoge una dellas, que aquella llevarás». El criado despues de averlas mirado muy bien, escogió la de la arena. Y entonces el Rey le dixo: «Bien as visto que la fortuna te haze el agravio tan bien como yo, pero yo quiero poder esta vez más que la fortuna», y assi le dió la otra arca rica con que fue bienaventurado».
Los colloquios satíricos... hechos por Antonio de Torquemada... 1553 (Mondoñedo), fols. IV y V.
[90] Fac. CCXI: «Cujusdam pueri miranda responsio in Angelottum cardinalem».
Algunas otras Facecias del humanista florentino se encuentran también en el Sobremesa, por ejemplo la 60.ª, que es el cuento primero en la colección de Timoneda: «de eo qui uxorem in flumine peremptam quaerebat».
«Alter, uxorem quae in flumine perierat quaerens, adversus aquam proficiscebatur. Tum quidam admiratus, cum deorsum secundum aquae cursum illam quaeri admoneret: «Nequaquam hoc modo reperietur», inquit. «Ita enim, dum vixit, difficilis ac morosa fuit, reliquorumque moribus contraria ut nunquam nisi contrario et adverso flumine etiam post mortem ambulasset».
The Facetiae or jocose Tales of Poggio... Paris, Liseux, 1879, t. I, p. 100.
Algunas de estas Facecias estaban traducidas desde el siglo XV en la colección del infante D. Enrique de Aragón. Aun en las últimas ediciones de las Fábulas de Esopo, v. g., en la de Segovia, 1813, se encuentran en la última sección («Fábulas Coletas») las siguientes Facecias:
X. «De muliere quæ virum defraudavit».—Fábula XV. «De la mujer y del marido encerrado en el palomar».
I. «Fabula prima cujusdam Cajetani pauperis naucleri».—Fábula XVI. «De la mujer que parió un hijo, siendo su marido ausente».
II. «De medico qui dementes et insanos curabat».—Fábula XIX. «Del loco y del cavallero y cazador».
XXXVI. «De Sacerdote qui caniculum sepelivit».—Fábula XX. «Del Sacerdote y de su perro, y del Obispo».
En las ediciones antiguas hay más, entre ellas la indecentísima 43: «De adolescentula quæ virum de parvo Priapo accusarit».
[91] «Messer Valore quasi tutto scornato, udendo le parole di questo fanciullo, dice verso la brigata: e' non fu mai nessun fanciullo savio da piccolino, che non fusse pazzo da grande. Il fanciullo, udendo questo, disse: in fe di Dio, gentiluomo, voi dovest' essere un savio fantolino».
(Delle Novelle di Franco Sacchetti Cittadino Fiorentino. Parte Prima. In Firenze, 1724. pp. 109-110. «Messer Valore de' Buondelmonti è conquiso e rimaso scornato da una parola, che un fanciullo gli dice, essendo in Romagna»).
[92] Novella C.XCVIII. «Un cieco da Urvieto con gli occhi mentali, essendoli furato cento fiorini, fa tanto col suo senno, che chi gli ha tolti, gli rimette donde gli ha levati».
(Delle Novelle di Franco Sacchetti... Parte Seconda, pp. 142-147).
Ct. Hieronymi Morlini, Parthenopei Novellae, fabulae, comoedia. Editio tertia emendata et aucta. París, Jannet, 1855, p. 86.
[93] Muy rápidamente he hablado de ellos. Su estudio más minucioso queda reservado para quien publique el Fabulario ó Novelero español, empresa digna de tentar la ambición de cualquier aficionado lo mismo á los estudios populares que á los de tradición erudita. Apenas hay anécdota del Sobremesa que no pueda dar motivo á una curiosa nota. No quiero omitir que entre ellos figura (1.ª parte, cuento 72) el apólogo clásico del poeta y el menestral que le estropeaba sus versos, aplicado por D. Juan Manuel, en el prólogo general de sus obras, á un trovador de Perpiñán, y por Sacchetti á Dante:
«Filogeno, famosísimo poeta, viendo que unos cantareros cantaban sus versos trastrocando y quebrando de ellos, con un báculo que llevaba dió en los jarros y quebrólos, diciendo: «Pues vosotros dañais mis obras, yo tambien dañaré las vuestras».
Todavía es más curioso el siguiente ejemplo, en que un cuentecillo de Timoneda viene á ilustrar un episodio de una comedia de Lope de Vega, cuyo argumento está tomado de la antigüedad romana.
En el tercer fasciculo de la Zeitschrift für romanische Philologie (1905, t. XXIX) se ha publicado una nota de Stiefel sobre las fuentes del Episodio de la Capa en el acto 2.º de El Honrado Hermano.
Está en Timoneda, Alivio de caminantes (núm. 29, parte 1.ª) y en el Libro de chistes de Luis de Pinedo (Sales Españolas de Paz y Melia, pp. 310 y 312).
Timoneda: «Venido un embajador de Venecia á la corte del gran turco, dándole audiencia á él, juntamente con otros muchos que habia en su corte, mandó el gran turco que no le diesen silla al embajador de Venecia, por cierto respecto. Entrados los embajadores, cada cual se sentó en su debido lugar. Viendo el veneciano que para él faltaba silla, quitóse una ropa de majestad que traia de brocado hasta el suelo, y asentóse encima della. Acabando todos de relatar sus embajadas, y hecho su debido acatamiento al gran turco, salióse el embajador veneciano, dejando su ropa en el suelo. Á esto dijo el gran turco: «Mira, cristiano, que te dejas tu ropa». Respondió: «Sepa su Majestad que los embajadores de Venecia acostumbran dejarse las sillas en que se asientan».
Pinedo: «Dicen que un Embajador de Venecia, en presencia de la Reina Doña Isabel, y visto que no le daban silla, se desnudó la ropa rozagante que llevaba, y la puso en el suelo doblada, y sentóse; y despues que hubo negociado, se fué en cuerpo. La Reina envió un mozo de cámara que le diese la ropa. El Embajador respondió: «Ya la Señoría no necesita de aquel escabel». Y no quiso tomar la ropa».
Pinedo (p. 312): «D. Juan de Velasco, hijo del Condestable D. Bernardino, entró á visitar al Duque de Alba y á otros grandes. No le dieron luego silla: dobló su capa, y sentóse en el suelo».
Confieso que ambos textos se me pasaron por alto al escribir el prólogo de la comedia de El Honrado Hermano en la colección académica, aunque tanto el libro de Timoneda, como el de Pinedo, me fuesen familiares; el primero desde mi infancia y el segundo desde que el Sr. Paz y Melia le sacó del olvido. Pero también el Sr. Stiefel, que tan agriamente censura los descuidos ajenos, olvidó en el presente caso otro librejo todavía más vulgar en España, la Floresta de Melchor de Santa Cruz, en cuya séptima parte (De dichos graciosos) se lee el mismísimo cuento, siendo verosímil que de allí le tomase Lope, que cita más de una vez aquella colección popular de apotegmas y chascarrillos.
«Un escudero fué á negociar con el Duque de Alba, y como no le diesen silla, quitóse la capa, y asentóse en ella. El Duque le mandó dar silla. Dixo el Escudero: «V. Señoria perdone mi mala crianza, que como estoy acostumbrado en mi casa de asentarme, desvanecióseme la cabeza». Como hubo negociado, salióse en cuerpo, sin cobijarse la capa. Trayéndosela un page, le dixo: «Servíos de ella, que á mí me ha servido de silla, y no quiero llevarla más á cuestas».
Los versos de Lope de Vega que corresponden á esto son los siguientes:
Curiacio 1.º Vuelve, Horacio, fuerte.
Horacio. ¿Á qué?
Curiacio 1.º Toma el manto.
Horacio. ¿Para qué?
Curiacio 1.º Pues ¿por qué le has de dejar?
Horacio. No me acostumbro llevar
La silla en que me asenté.
[94] Novella CXCV. «Uno villano di Francia avendo preso uno sparviero del Re Filippo di Valois, e uno maestro uscier del Re, volendo parte del dono a lui fatto, ha venticinque battiture». (Sachetti, Novelle, Parte 2.ª, pp. 134-137).
[95] Geschichte der Prosadichtungen. Berlin, 1851, p. 257.
[96] En el Libro de los enxemplos (n. 146 de la ed. de Gayangos) hay un apólogo que tiene el mismo sentido y que se halla también en el Poema de Alexandre (coplas 2197-2201).
«Es enxemplo de un rey que conocia dos omes, uno muy codicioso, otro muy invidioso, é prometióles que les darie cualquier don que le demandasen, en tal manera que el postrimero hobiese el don doblado. E esperando el uno al otro que demandase, el rey mandó al invidioso que demandase primero, é demandó que le sacasen un ojo porque sacasen al otro amos los suyos, e non quiso pedir cosa buena porque el su prójimo non la hobiese doblada».
[97] El Buē aviso y portacuentos de Ioan Timoneda: en el qual se contienen innumerables y graciosos dichos, y apazibles acontescimientos para recreacion de la vida humana, dirigidos al sabio y discreto lector (Retrato de Timoneda, el mismo que va en el Sobremesa). Con privilegio Real. Impresso en Valencia en casa de Ioā Mey. M. D.LXiiij(1564). Vendense en casa de Ioan Timoneda. 8.º, 56 folios.
La licencia del santo oficio es de 12 de Setiembre de 1563.
En el fol. 29 comienza con nueva portada la «Segunda parte del Porta eventos de Ivan Timoneda, en el qual se contienen diversas sentencias, memorables dichos, y graciosos cuentos, agora nuevamente compuestos. Año 1564».
Ximeno cita una edición de Valencia, por Pedro de Huete, 1570, y Fuster otra de la misma ciudad, por Juan Navarro, á 5 de Mayo de 1569.
[98] Alivio de caminantes (así en la parte superior de las páginas). La cuarta parte contiene «otros cuentos sacados de la Floresta Española de Melchor de Sta. Cruz» y la Memoria Hispanea.
[99] Sólo el canónigo Mayans, en su prólogo de El Pastor de Filida, cita un Patrañuelo de Valencia, 1566, pero la existencia de tan rara edición está indirectamente comprobada por la aprobación que se copia en las siguientes (Valencia, 22 de Setiembre de 1566).
—Primera parte de las Patranyas en las quales se tratan admirables cuentos, graciosas marañas y delicadas invenciones para saber las contar el discreto relatador. Con licēcia en Alcalá de Henares, en casa de Sebastian Martinez. 1576. (Biblioteca Nacional).
8.º 127 fols.
Tasa.—Aprobación de Joaquín Molina.—Licencia del canónigo Tomás Dasi.—Privilegio.—Soneto «entre el auctor y su pluma».—Soneto de Amador de Loaysa, en loor de la obra.—Epístola al amantissimo Lector.—Texto.—Tabla.—Una hoja sin foliar con dos quintillas tituladas «Disculpa de Joan Timoneda a los pan y aguados de la prudencia colegiales del provechoso Silencio».
—Barcelona. Año 1578.
Al fin: «Fue impresso el presente Patrañuelo en la insigne ciudad de Barcelona en casa de Jayme Sendrat. Año 1578». 8.º, 103 folios. (Biblioteca Nacional, ejemplar de Salvá).
—Bilbao, 1580. Por Matías Mares. (Biblioteca Nacional).
—El discreto tertuliante; primera parte de las Patrañas de Joan de Timoneda, en las cuales se trata de admirables Cuentos graciosos, Novelas ejemplares, marañas y delicadas invenciones para saber contar el sabio y discreto relatador. Sacadas segunda vez a luz por José de Afranca y Mendoza. Con licencia en Madrid en la oficina de Manuel Martin. Se hallará en la libreria de P. Tejero, calle de Atocha, junto a San Sebastian (1759).
La licencia se dió «con calidad de que no se imprima la patraña octava». Es edición incorrecta, además de mutilada. El ridículo cambio del Patrañuelo en el Discreto Tertuliante no pasa de la portada: en lo alto de las páginas se da al libro su título verdadero.
En el ejemplar que tuvo Salvá un curioso moderno había anotado las fuentes de varias patrañas, pero no siempre son exactas sus indicaciones.
—El Patrañuelo está integramente reimpreso en la colección de Aribau (Novelistas anteriores á Cervantes).
[100] Me refiero á la patraña novena.
[101] Geschichte der prosadichtungen... pp. 500-501.
[102] «Indignado el rey de semejante traicion, juntó muy gran hueste y vino sobre Ciro y Harpago, y llevándolos de vencida á los soldados que iban huyendo, salian las madres y sus mujeres al encuentro, que volviesen á la batalla. Y viendo que no querian, alzándose las madres sus faldas y mostrando sus vergüenzas, á voces altas decían: «¿Qué es esto? ¿Otra vez quereis entrar en los vientres de vuestras madres?» Los soldados de vergüenza desto volvieron á la batalla con grande ánimo» (Timoneda).
«Pulsa itaque quum Persarum acies paullatim cederet, matres et uxores eorum obviam occurrunt; orant in praelium revertantur. Cunctantibus, sublata veste, obscoena corporis ostendunt, rogantes «num in uteros matrum vel uxorum velint refugere». Hac repressi castigatione, proelium redeunt: et facta impressione, quos fugiebant, fugere compellunt» (Just., Hist., I, 6).
[103] Vid. mis observaciones preliminares sobre esta comedia en el tomo VI de la edición académica de Lope de Vega.
[104] Gesta Romanorum, ed. de Hermann Oesterley (Berlín, 1872), pp. 399-409 (De mirabili divina dispensatione et ortu beati Gregorii Papae), y las versiones que cita el mismo Oesterley, p. 725.
[105] Le Violier des histoires romaines. Ancienne traduction françoise des «Gesta Romanorum». Nouvelle édition, revue et annotée par M. G. Brunet (Paris, 1858), pp. 197-198.
[106] «En tiempo deste dicho rey Don Ramiro hera abad de Montemayor un noble omne e grand fidalgo e de buena vida, que avia nombre don Johan. Yendo un dia á maitines la noche de Navidad, falló un niño que yacía á la puerta de la iglesia echado; este niño era fijo de dos hermanos, fecho en grand peccado. Como el abad lo vió, ovo dél grand piedad; tomólo en sus braços e metiólo en la iglesia é fízolo bautizar e púsole nonbre Garçia. Criolo muy viçiosamente, atanto e más que si fuera su fijo».
Así Diego Rodríguez de Almela, en su Compendio Historial, que es el primer texto que consigna esta novela.
Vid. La leyenda del abad Don Juan de Montemayor, publicada por R. Menéndez Pidal. Dresden, 1903 (t. II de la Gesellschaft für romanische literatur), p. 5.
[107] Cf. en el Gesta Romanorum, ed. de Oesterley, pp. 510-532, y la lista de paradigmas, p. 737. El Apolonio no formaba parte del primitivo texto del Gesta. Era una novela aislada: De tribulatione temporali, quae in gaudium sempiternum postremo conmutabitur.
[108] Por D. Pedro José Pidal en la Revista de Madrid, 1844.
[109] En su tesis tantas veces citada acerca de Boccaccio, pp. 84, 152, 163.
[110] Pudo manejarle en la edición de Milán, 1558. La de Venecia, 1565, es posterior al Patrañuelo.
[111] «Novella II. Una matrigna fa preparare da un suo schiavo il veleno al figliastro perchè non vuol condescendere alle sue voglie. Per iscambio lo beve un suo proprio figliuolo minore d' età. Il figliastro n' è accusato e lo schiavo depone contro di esso. Un vecchio medico comparisce, e confessa aver egli dato allo schiavo quel beveraggio, che è un sugo da far dormire. Si corre allora alla sepoltura, ed il fanciullo è trovato vivo. Condanna dello schiavo, e della donna».
Il Pecorone di Ser Giovanni Fiorentino nel quale si contengono novelle antiche belle d'invenzione e di stile. Milán, 1804. (De la colección de Clásicos Italianos), tomo II, pág. 138.
[112] Véase lo que de ella decimos en el tomo primero de los Orígenes de la novela, pág. CLIX.
[113] «Novella I. Il Re d'Inghilterra sposa Dionigia figliuola d'un Re di Francia, che trova in un convento dell'isola. Partorisce due maschi in lontananza del marito, ed obbligata, per calunnie appostele dalla suocera, a partirsi, con essi va a Roma. In quale occasione riconobbero i due Re con estrema gioja, l'uno la moglie e l'altro la sorella».
Il Pecorone... Tom. I, p. 203.
[114] Compárese la patraña tercera de Timoneda con la novela primera de Masuccio, cuyo argumento dice así:
«Mastro Diego è portato morto da messer Roderico al suo convento. Un altro fratre credendolo vivo gli dà con un sasso, e crede averlo morto. Lui fuggesi con una cavalla, e per uno strano caso se incontra col morto a cavalla in uno stallone, lo quale con la lanza alla resta, seguelo per tutta la città. Lo vivo è preso, confessa lui essere stato l'omicida; volesi giustiziare. Il cavaliere manifesta il vero, e al fratre è perdonata la non meritata morte».
Il Novellino di Masuccio Salernitano restituito alla sua antica lezione da Luigi Settembrini, Napoli, 1874. Pág. 7.
En Masuccio la acción de la novela pasa en Salamanca, y el protagonista es un fraile, el Maestro Diego de Arévalo. Timoneda, que por otra parte abrevia mucho el cuento, le traslada á París y el héroe es «un quistor llamado Sbarroya».
La patraña 18 es la novela 20 de las Porretane de Sabadino degli Arienti:
«Misser Lorenzo Spaza cavaliero Araldo se la fa convenire denanti al pretore da uno notaro: il qual è dimostrato non esser in bono sentimento: et Misser Lorenzo libero se parte lassando el notaro scernito et desperato».
Fol. XVII de las Settanta Novelle.
(Al fin): Qui finiscono le dolce et amorose Settanta nouelle del preclaro homo misser Iohanne Sabadino degli Arienti Bolognese. Intitulate a lo inuictissimo signore Hercule Estēse Duca de Ferrara. Nouamēte historiade et correcte per el doctissimo homo Sebastiano Manilio. Et con grande attentione in la inclyta Cita de Venetia stampate. Nel M.CCCCCX (1510) a di XVI de Marzo.
[115] «Novella XXII. Narra il sign. Scipione Attellano come il sig. Timbreo di Cardona, essendo col Re Piero d' Aragona in Messina, s' innamora di Fenicia Lionata, e i varii e fortunevoli accidenti che avennero prima che per moglie la prendesse».
Novelle di Matteo Bandello, Milano, Silvestri, 1813. T. II, pp. 99-156.
[116] Vid. Orígenes de la novela, t. I, p. CCLVII.
[117] Dunlop-Liebrecht, p. 288.
[118] «Vi narrerò una mirabile istoria che già da un cavaliere Spagnuolo, essendo io altre volte in Spagna, mi fu narrata».
Vid. Novelle di Matteo Bandello... Volume sesto, Milán, 1814, pp. 187-145.
[119] La más antigua é importante de estas leyendas es la de la libertad de la emperatriz de Alemania por el Conde de Barcelona, sobre la cual he escrito largamente en el tomo II de mi Tratado de los romances viejos (pp. 271-276). En la Rosa Gentil del mismo Timoneda (n.º 162 de la Primavera de Wolf) hay un largo y prosaico romance juglaresco sobre este tema.
Es leyenda de origen provenzal, y debió de popularizarse muy pronto en Cataluña; pero antes que Desclot la consignase en su Crónica existía ya una variante castellana (la falsa acusación de la Reina de Navarra defendida por su entenado D. Ramiro), que recogieron el arzobispo D. Rodrigo y la Crónica general.
[120] Vid. Tres comedias de Alonso de la Vega, con un prólogo de D. Marcelino Menéndez y Pelayo. Dresden, 1905 (Gesellschaft für romanische literatur. Band. 6).
[121] Cultura Española, Mayo de 1906, pág. 467.
[122] Vid. los paradigmas que apunta Oesterley en sus notas al Gesta Romanorum, p. 730.
[123] Virgilio nel Medio Evo (Liorna, 1872), t. II, pp. 120-123.
[124] «Argumento. Glauco cavallero de Athenas recibio por adoptiva esposa a Philenia Cēturiona, y por el grande celo que della tenia la acusó por adultera ante el juez, y por intercession y astucia de Hipolito su amigo fué libre, y Glauco su marido condenado a muerte».
Parte primera del honesto y agradable entretenimiento de Damas y Galanes... Pamplona, 1612, p. 146 vta. Es la traducción de Francisco Truchado.
[125] Vid. Gamba (Bartolommeo), Delle Novelle italiane in prosa. Bibliografía. Florencia, 1835. PP. 132-133.
[126] Sobre las diferencias de estas primitivas ediciones, véase el precioso estudio de Alejandro de Ancona, Del Novellino e delle sue fonti (Studi di Critica e Storia Letteraria, Bolonia, 1880), páginas 219-359.
[127] Gesta Romanorum, ed. Oesterley, p. 300, y una rica serie de referencias en la p. 749.
[128] Cantiga 78. Parece haber venido de Provenza. El conde de Tolosa es quien manda quemar á su privado.
[129] Publicada por Morel-Fatio en la Romania, t. V, con una noticia muy interesante de Gastón París.
[130] Opina Gastón París que los cuentos occidentales de la primera serie (lepra, mal aliento) proceden de una de las dos versiones árabes, y los de la segunda serie (adulterio) de la otra, por intermedio de un texto bizantino.
[131] «Messer Bernabò signore di Melano comanda a uno Abate, che lo chiarisca di quattro cosa impossibili, di che uno mugnajo, vestitosi de' panni dello Abate, per lui le chiarisce in forma che rimane Abate, e l'Abate rimane mugnajo».
Novelle di Franco Sacchetti... T. I, pp. 7-10.
[132] En sus Cuentos Populares.
[133] Saldrá reimpreso muy pronto por la Sociedad de Bibliófilos de Valencia con las demás piezas dramáticas de Timoneda.
[134] La patraña sexta tiene seguramente origen italiano, como casi todas; pero no puede ser la novela cuarta de Sercambi de Luca, citado á este propósito por Liebrecht, porque los cuentos de este autor del siglo XV estuvieron inéditos hasta 1816, en que imprimió Gamba algunos de ellos. Más bien puede pensarse en la novela nona de la primera década de los Hecatommithi de Giraldi Chinthio: «Filargiro perde una borsa con molti scudi, promette, per publico bando, a chi gliela dà buon guiderdone; poi che l' ha ritrovata, cerca di non servar la promessa, et egli perde i ritrovati denari in castigo della sua frode».
Hecatommithi ovvero Novele di M. Giovanbattista Giraldi Cinthio nobile ferrarese... Di nuovo rivedute, corrette, et riformate in questa terza impressione In Vinegia appresso Enea de Alaris 1574. PP. 84-85.
Es curiosa esta patraña de Timoneda, porque de ella pudo tomar Cervantes el chiste del asno desrabado del aguador, para trasplantarle á La ilustre fregona, como ya indicó Gallardo (Ensayo, III, 738). Por cierto que de este asno no hay rastro en la novela de Giraldi, que sólo tiene una semejanza genérica con la de Timoneda, y tampoco me parece su fuente directa.
[135] «Selvagia Comedia ad Celestinæ imitationem olim confecerat, quam tamen supprimere maxime voluit curavitque jam major annis, totusque studio pietatis deditus». (Bibl. Hisp. Nov., I, p. 55.)
[136] Trata extensamente de ambas colecciones, inéditas aún, D. Antonio Martín Gamero en las eruditas Cartas literarias que preceden al Cancionero de Sebastián de Horozco publicado por la Sociedad de Bibliófilos Andaluces (Sevilla, 1874).
Compuso Horozco otros opúsculos de curiosidad y donaire, entre ellos unos coloquios (en prosa) de varios personajes con el Eco. Dos de los interlocutores son un fraile contento y una monja descontenta (Vid. apéndice al Cancionero, p. 268 y ss.).
Hijo de este ingenioso escritor y heredero suyo en la tendencia humorística y en la afición á los proverbios fué el famoso lexicógrafo D. Sebastián de Cobarrubias y Horozco, de cuyo Tesoro de la lengua castellana (Madrid, 1600), que para tantas cosas es brava mina, pueden extraerse picantes anécdotas y chistosos rasgos de costumbres.
También en el Vocabulario de refranes del Maestro Gonzalo Correas, recientemente dado á luz por el P. Mir, se encuentran datos útiles para la novelística. Sirva de ejemplo el cuento siguiente, que corresponde al exemplo 43 de El Conde Lucanor («del cuerdo y del loco»), pero que no está tomado de aquel libro, sino de la tradición vulgar:
«En Chinchilla, lugar cerca de Cuenca, había un loco que, persuadido de holgazanes, llevaba un palo debajo de la falda, y en viniendo algún forastero, se llegaba á él con disimulación, preguntándole de dónde era y á qué venía, le daba tres ó cuatro palos, con lo que los otros se reían, y luego los apaciguaban con la excusa de ser loco. Llegó un manchego, y tuvo noticia en la posada de lo que hacía el loco, y prevínose de un palo, acomodado debajo de su capa, y fuese á la plaza á lo que había menester. Llegósele el loco, y adelantóse el manchego y dióle muy buenos palos, con que le hizo ir huyendo, dando voces y diciendo: ¡Gente, cuidado, que otro loco hay en Chinchilla!».
Otros cuentos están tomados de la Floresta de Santa Cruz.
[137] Sales españolas ó agudezas del ingenio nacional recogidas por A. Paz y Melia. Madrid, 1890. (En la Colección de Escritores Castellanos, pp. 253-317.)
[138] «En las Cortes de Toledo fuisteis de parecer que pechasen los hijodalgo; alli os acuchillasteis con un alguacil, y habeis casado vuestra hija con Sancho de Paz: no trateis de honra, que el rey tiene harta». (Carta al Duque del Infantado.) (Cf. Pinedo, p. 272.)
[139] En el mismo tomo de las Sales (p. 331) puede verse una carta burlesca del portugués Thomé Ravelo á su mujer, fecha en el cerco de Badajoz de 1658, y una colección de epitafios y dichos portugueses (p. 391). En cambio, un códice del siglo XVII que poseo está lleno de epitafios y versos soeces contra los castellanos.
[140] «Seguiré como texto el proceso y propias palabras que el predicador llevó, y los puntos que encareció, y esto en lengua portuguesa; y en lo castellano entretejeré como glosa interlineal ó comento la declaración que me pareciere; aunque en estas lenguas temo cometer malos acentos, porque siendo italiano de nación, mal podré guardar rigor de elocuencia ajena, dado que en lo castellano seré menos dificultoso, por ser gente muy tratada en Roma, que es nuestra comun patria, y en Lisboa no estuve año entero».
(Sales Españolas, I, p. 108.)
[141] «Este es un sermón que un reverendo Padre, portugués de nación, y profesión augustino, predicó en Lisboa en Nuestra Señora de Gracia, vigilia de su Assumpcion... y vuelto á mi posada, formé escrúpulo si dejaba de escribir lo que en el púlpito oí predicar... Viniéndome luego la vía de Castilla, posé en Evora, do a la sazon estaba el Rey en la posada y casa del embajador de Castilla, Lope Hurtado de Mendoza». (Sales Españolas, I, 104-107.) De aqui vendría probablemente la confusión del Lope con D. Diego.
[142] «Lo cual bien experimentó un francés españolado viniendo á Portugal, y fué que partiendo de Narbona para Lisboa, le dijo un amigo suyo: Pues entrais en España, sed curioso en conocer las gentes della, porque en Aragon, por donde primero habeis de pasar, vereis que la gente es muy prima, y en Castilla nobles y bien criados»... (suprimo lo relativo á Portugal, que es de una groseria intolerable).
«Pues comenzando su camino, que venia de priesa, rogó á su huesped aragonés que le llamase cuando quisiese amanecer. El cual lo hizo así, poniendo al par de sí una caja con ciertas joyas de su mujer; y como estuviese el cielo escuro, dijo el francés: ¿En qué conoceis que quiere amanecer, señor huesped? Y él dixo: Presto será de dia, y véolo en el aljófar y perlas de mi mujer, que están frias con la frescura del alba. El francés confesó hasta allí no haber sabido aquel primor.
«Entrando en Castilla, y llegando á Toledo en casa de un ciudadano, que de su voluntad le llevó á su posada, rogóle también le despertase antes que amaneciese. Acostados, pues, el uno cerca del otro en una pieza grande, cuando queria amanecer, un papagayo que alli estaba hizo ruido con las alas. Y como el huésped toledano sintiese que el francés estaba despierto, dixo, casi hablando entre sí: Mucho ruido hace este papagayo. El frances, que lo oyó, preguntó qué hora era. El toledano respondió que presto amaneceria. Pues ¿por qué no me lo habeis dicho? dijo el frances. El castellano dixo: Pues me compeleis, yo os lo diré. Pareciome caso de menos valer, recibiendo yo en mi casa un huésped de mi voluntad, tal cual vuestra merced es, decirle se partiese della; y porque anoche me rogastes os despertase, sintiendo que estábades despierto, dije que el papagayo hacia ruido para que si quisiésedes partiros entendiésedes que el pájaro se alteraba con la venida de la mañana, y si quisiésedes reposar, lo hiciésedes, viendo que no aceleraba yo vuestra partida. Dixo el frances entonces: Agora veo y conozco la buena cortesia y nobleza que de Castilla siempre me han dicho». (Sales, I, 171-172.)