NOTAS:

[634] En el original, Vio os.

[635] Sic.


SCENA TERCERA

Cariofilo.

Car.—Tengo para mí por cierto que ser de los fauorecidos de la fortuna es el mayor engaño del mundo: vna vanidad que nos cuesta el alma y vida, porque nunca preuenimos lo que nos conuiene contra sus halagos. Y quien bien considerare lo que de serlo se saca, hallará que es trabajo y dolor, juego de Pompuñete y vn doytelo viuo, que la fortuna con nosotros trae. Demas, que no ay quien niegue ser estas grandes glorias de mundo las más vezes beneficio de la ventura, antes que de la virtud: porque es muy raro corresponder el premio al merecimiento; y por esta razon ay poco que embidiar y mucho que aborrecer. Dizenme los que se precian de grandes pensamientos y se jactan de hombres de alto espiritu, que Hercules en el principio de su vida, por seguir la virtud (que era vna de las damas que se le apareció, y le prometio eterna fama) passó muchas afrentas, y aquellos tan celebrados doze trabajos. Todo lo confiesso, y por lo mismo me afirmo en lo que digo: porque el cuytado passó la vida en continuas fatigas y trabajos, y al fin murio en ellos, todo por dexar memoria de sí: pues dezidme, qué le aprouechó tanto peregrinar? Es como el anhelar de los Indianos, que van a ganar para sus herederos. Que Hercules al fin murio, y está en el infierno, y querria mucho saber qué gusto tendra allá en dezir yo acá: gran cauallero fue Hercules! Lo mismo digo de otros muchos con quienes la fortuna anduuo inquieta. Como Alexandro, que por esta negra fama nunca gozó de vn dia de descanso, pudiendo reynar con gusto y placer; y essotro Julio Cesar. No os parece que viuia más descansado el barquero Amiclas, a quien él fue a rogar? pues bien se ve quedó tan en la memoria el vno como el otro: y ser Cesar o ser Amiclas viene a ser todo vno; y quiça en el otro mundo tendra menos tormento el barquero. Preguntad a Aquiles qué le aprouechó su soberuia, a Tantalo su avaricia, a Creso sus riquezas, a Artagerges su numeroso exército, y a todas las vanas ocupaciones de los hombres el premio que les dieron? Hablad con el sabidor de todo, que él os lo dira: lo seguro y lo cierto es seguir la raçon y estar por ella; conocerse cada vno lo que es, y no pensar volar sin alas. Abraçarse con el sossiego quien lo puede tener, y contentarse con su suerte; porque ninguno subio a estado alto ni hiço cosa insigne que no fuesse a costa de su cuerpo y alma; y al fin, todos nacimos desnudos, y assi nos come la tierra, donde quedamos iguales; y quien se cansó por el mundo y quien descansó en él, ambos estan de vna manera en la muerte; y en quanto a quedar memoria dellos, qué les importa este premio si no lo pueden gozar? Veisme aqui, por venir a nuestro proposito, que no soy de los que tienen altos pensamientos, ni amores encerrados en torres: contentome con lo que puedo alcançar buenamente y sin peligro ni cuydado; viuo a mi gusto, y como el caminante sin dinero canta seguro sin temer al ladron, assi yo no temo a la fortuna, porque no tiene de donde derribarme sin que yo quede en pie, riyendome della; juego a hurta cordel con las muchachas que se ofrecen; hago mi gusto y quedo triunfando. En este modo de entretenerme tengo hechas algunas suertes que exceden a las del mejor toreador, como fue la de Polinea, que beue los vientos por mí, y yo riome de ella. Mi amigo Zelotipo es todo eleuaciones y hazer torres de viento; mirad aora en qué vienen a parar todos sus fundamentos: sirue a Eufrosina con alma y vida, solicita sus negros amores, no durmiendo de noche, no descansando de dia, sutiliçando maneras de contentarla, gastando lo que no tiene en presentes, y preguntad qué le aprouechó todo esto? Aora que le hablaua ya, y le iba bien, y estaua en estado que le tenia embidia, viene la fortuna de improuiso, haze el contrato de don Tristan, que está cien leguas de aqui, para que se entienda quán mal sabe el hombre de dónde le puede venir el bien o el mal; y las quentas que a nuestro parecer hazemos con todo acuerdo y discrecion, quán fundadas son en incertidumbre. Mirad qué aprouecha a Zelotipo sus continuos cuydados y suspiros ardientes, con pensamientos altiuos, sino de tener congoxas que llorar; y temo, segun en él está arraygado el amor, que en sabiendo lo que passa, viendose desesperado, ha de hazer algun desatino: fui esta noche con él; hablanse por vna ventana, donde goçarán lo que diere lugar la ocasion, y despues le veo con mayores ansias y más feruoroso que andaua antes que alcançasse tanto: porque en los amores sucede lo que en el dinero, que crece el deseo de tenerle quanto más el dinero crece. No me atreui a dezirle lo que sabia: mas es necessario dezirselo, por ver si se puede remediar con tiempo; pero yo no sé qué camino elija que bueno sea. Si lo pudiesse apartar de esta aficion era lo más seguro, mas será impossible; con todo, lo he de intentar primero, y quando no pueda diuertirle, no he de desampararle, que esta es la ocasion de mostrarse los que son amigos. Animarele y eligiremos el mejor consejo en quanto huuiere lugar dél: despues el tiempo dira lo que huuieremos de hazer, que es siempre el más cierto consejero. Por estas cosas digo yo que no quiero ser de los que la fortuna trae leuantados. Mejor es andar, como dizen, por donde anda la raposa: que quien es bueno de contentar, menos tiene que llorar. Alli viene Zelotipo hablando consigo: quiero oir lo que dize sin que me vea.


SCENA QUARTA

Zelotipo, Cariofilo.

Zel.—Si es verdad que mata el contento más que el pesar, no sé cómo soy vivo, ni tengo mi vida por segura.

Car.—Pues qué si bien lo supiessedes! presto deshareis la rueda.

Zel.—Porque mi contento, assi como no huuo otro su igual, assi deue hazer diferentes muestras y efetos de los que se han visto. Ni creo que quando Hercules alcançó a su amada Iole, Demofonte a Phili, Paris a Elena, Horestes[636] a Hermione, y Marte a la hermosa Venus, alguno dellos tuuo la gloria que yo he gozado.

Car.—Grande bien tenemos con esso, todo está remediado. Pareceme que sereis, vno piensa el vayo, otro el que lo ensilla. Pero qué cierto es a los contentos humanos azechallos el pesar; y en llegando su ocasion, echar por tierra todos aquellos alborozos de alegria. Piensa aora Zelotipo que nunca huuo hombre tan dichoso como él, eleuado en el gusto presente, y de aqui a poco, que sepa cómo la fortuna le ha mudado la hoja, vereislo llorar y llamarse el más desdichado de los nacidos: tan ingratos somos a todo bien passado. Aora hazed fundamento en cosas de mundo, y vereis lo que hallais.

Zel.—Quando contemplo conmigo que estuue en conuersacion cara a cara con la señora Eufrosina, dueño de mi alma, que le oi aquellas dulces palabras, delicada pronunciacion, aquellas razones blandas y discretas, aquella risa de la misma gracia, aquellos temores honestos, los fauores escasos de voluntad liberal y los ojos que hazian clara la noche escura, los cabellos trençados con donayre, aquel rostro del mismo Sol, aquella presencia de Palas, y aquellos ayes tan sentidos, quando la tocaua en alguna arracada y la lastimaua!...

Car.—Veis alli en suma toda la necedad de los enamorados. Piensa él aora que no hay más bien en el mundo que auer estado con su dama, y la tiene por cosa diuina, y no ve más de lo que la fantasia le representa, y está tan cerca de idolatrar como Salomon, y aun estoy por dezir que lo hará si ella lo consiente, porque le parece que no hay más campos Eliseos que estos amores. Por buen discurso hallo, y es cierto, que en quanto esto son las mujeres más discretas que nosotros, y tienen más claro el juicio, y mejor consejo; porque pocas ó ninguna dieran contra su voluntad y gusto; y si no le tienen y con él se vencen, es por demás persuadirlas; los hombres luego se entorpecen en embriagandose con su apetito y deleyte, como aora Zelotipo, a quien parece que no ay más bienauenturança que la que goza, tanto que por ella perdera el parayso. Tan embelesado tiene el entendimiento vn enamorado destos.

Zel.—Yo me espanto cómo en tanta gloria no me ahogué y perdi los espiritus.

Car.—Basta perder el sesso.

Zel.—Y por otra parte, quando imagino que tuue coraçon para apartarme della, me quedo elado, y nunca hombre acometio tal atreuimiento.

Car.—Assi es, o vos, o Mucio Sceuola.

Zel.—Quién pudiera imaginar que yo auia de alcançar el estado que tengo! Es sin duda que todo se alcança con el buen esfuerço y todo se pierde por flaqueza de ánimo.

Car.—Ya empieza a obrar la presuncion de coraçon; no ay Frances vitorioso tan soberuio, y lo causa la prosperidad, que siempre se haze digna y capaz de los sucessos y se atribuye a sí misma toda vitoria. Y estos regalados de la fortuna, con qualquiera aduersidad pierden el timon y a ningun buen consejo dan lugar, y hasta verlos en esto no hay sino dexarles hablar del arnes.

Zel.—Por ser los hombres pusilanimes vienen a llorar miserias y viuir en ellas. El hombre noble y que tiene honra no ha de estimar la vida por llegar a efeto sus deseos.

Car.—De tal cabeça tal sentencia. Veis alli lo que trae la próspera fortuna, juizios ciegos y voluntades desordenadas.

Zel.—Ha de acometer atreuido y reirse de los consejos cuerdos, que son armas de couardes, cerrar los ojos a inconuenientes y passar adelante, que esto le hizo a Cipion vencer a Cartago.

Car.—En quanto corriere este viento no venga acá Ector el Troyano, porque boluera vencido; quitareis la claue[637] a Hercules, vencereis a Medusa sin el escudo de Palas, sereis otro Perseo en el cauallo Pegaso; mas ruego a Dios no se rebuelua el tiempo.

Zel.—Mucho le deuo a Cariofilo, que me ha sido otro Diomedes para Vlises y Teseo para Piritoo.

Car.—Qué agradecido está aora en quanto hazen su voluntad y le fauorecen: assi somos todos; mas si le aconsejara lo contrario de lo que desea, se acabara la amistad.

Zel.—Y por esso todas las personas del mundo deuen trabajar mucho por alcançar vn buen amigo, sino que son dificiles de hallar y peores de conocer. Voime a ver con él.

Car.—Quiero salirle al encuentro.

NOTAS:

[636] Sic, por Orestes.

[637] Así está en el original, por clava.


SCENA QUINTA

Cariofilo, Zelotipo.

Car.—Beso os las manos, señor.

Zel.—Yo las vuestras mil veces. A buscaros venia, como el cieruo sediento a las fuentes de las agvas, y aora conocereis que soy hombre de hecho para negocios de importancia.

Car.—Guarde Dios mis manos.

Zel.—Es verdad que yo no soy ingrato; confiesso que me fuistes, como dizen, Codorniz para Hercules; pero tambien yo merezco parte de premio, como buen luchador.

Car.—Si vos lo fuerades, yo os lo concediera.

Zel.—No quedó por mí, y bien vistes que el lugar no era para más; dexar que me hable donde me prometio y entonces vereis quién soy.

Car.—No se puede negar que sois hombre que hazeis sombra como vuestros vezinos; pero no os quisiera tan aficionado, porque lo tengo por grande flaqueza de ánimo y de entendimiento; y a mi gusto, el hombre en estos negocios ha de ser infatigable, astuto y diestro, y poco sujeto, y vos, amigo, sois muy tierno, y es necedad; perdonadme.

Zel.—Vos sois vn alarue. En qué razon cabe tratar vn hombre que tenga juyzio con vn Serafin y no serle muy aficionado? que cierto fuera, si os vierades en esta ocasion, estar más perdido.

Car.—Pues assi es el moço bouo! Hizierale más burlas y estuuiera más traydor sobre el amor que Sinon con los Troyanos; poco sabeis de condicion. La mayor poquedad que en vn hombre hallo es amar en juizio a ninguna muger, y ellas mismas lo estiman en poco, porque siempre tratan peor a quien les es más aficionado; qué se puede fiar del talento del que se sugeta a vna muger flaca y que tiene tantas imperfeciones?

Zel.—No seais herege, que no os lo he de sufrir; qué mayor perfecion ay en el mundo que la de vna muger hermosa? En qué mostró naturaleza todo su artificio sino en la muger, y en particular de la señora Eufrosina, de quien no se puede hablar como cosa deste mundo, sino como de vna muestra que Dios nos quiso dar de su poder?

Car.—Reios de esso, que es burla; otro tanto dire yo de mi dama Polinia, que no es de desechar, si quisiera hablar heregias; pero por dezirlo no será assi; creed siempre a quien mira de fuera; de mi consejo, tratad este negocio con más libertad, porque es gran cuita perderla, siendo vna joya que Dios nos dio para merecer con ella, y darla al apetito será para condenacion. Estimad de vos lo mejor que teneis, no os hagais esclauo de vna muger, que quanto os sintiere más sugeto, si es discreta, tanto querra ser más superior; mirad que no ay mayor riqueza que ser libre, y por esso dixo Diogenes a Alexandro: Tú eres Rey y yo soy Diogenes, no menos soberuio con mi libertad que tú con tus Reynos.

Zel.—Cómo hablais descansado y pensais que dais en todo lo que ay en la Filosofia! Sabeis quién se puede llamar libre? quien no tiene pecado: dadme vos acá aora vno destos. Vos pensais que la libertad consiste en no obedecer a otro; pues no es assi, porque todos nacimos con sugecion por el pecado, que se hizo señor del alma, y ser ella la sujeta es lo que se ha de sentir, que, como dize el mismo Diogenes, los leones no siruen a quien les trae de comer, antes son de ellos seruidos: porque en todas partes tiene el leon su ser propio, y assi lo tiene todo hombre, aunque sirua a otro, y donde quiera que estuuiere será libre si no tiene pecado; assi yo en seruir a la señora Eufrosina, aunque sea cautiuo de su hermosura, estoy libre de muchos pecados, en que vos que hablais de libertad estais enfrascado, gozando vna cada dia y pretendiendo otra. El amor contemplatiuo como el mio reduce a los hombres a grandes perfeciones, que bien sabeis vos como yo era distraido, y aora no me acuerdo de cosa desta vida sino contemplar en la señora Eufrosina, que me trajo a tal estado.

Car.—Y aun por esso reniego yo de essa opinion: porque el tiempo que os dio Dios para seruirle y alabarle ocupais en obedecer la voluntad de vna muger, en que lo perdeis muy al cierto, y es la mayor pérdida humana, y despues se sigue el arrepentimiento, pena natural de nuestras culpas, y luego la saluacion está incierta.

Zel.—En todo estado se puede saluar qualquiera persona, y tengo yo el mio por menos embaraçoso que el vuestro, que nunca os cansareis de vrdir nueuas marañas.

Car.—Vos no veis que si yo peco quedo amarrado en el pecado, y vos os enredais en él (como el nudo de Hercules, segun dice el prouerbio), y luego quereis hazer de esso virtud, como los Gentiles, que hazian sus dioses pecadores, para su propia disculpa; sin duda imaginais, y es engaño, que con dezir amor, amor, aueis de alcançar la corona.

Zel.—Bueno estais, pues me quereis persuadir ser buen estado el que teneis con vuestro diuertimiento y demasias de vicios, y juzgais por obra de misericordia tener deshonrada a Polinia, sin otra satisfacion.

Car.—Qué galante sois; pues qué, quereis que viua toda mi vida amancebado?

Zel.—No, sino casado.

Car.—Essa es otra! pues yo auia de casarme con aquella y sufrir las burlas y trampas de su padre y el son de los fuelles? no soy tan inocente.

Zel.—Pues cómo pensais satisfacer la deuda que la deueis?

Car.—Con vn paternoster por su alma y la de su abuelo. No fuera ella golosa, que yo más obligado estoy a mí que a otrie.

Zel.—Quiera Dios no venga a ser señora de vuestra casa; que yo no os tengo embidia de essas suertes que hazeis.

Car.—Ni yo os las alabo, mas digo que tengo por mejor estado el de quien passó por el pecado que el del que está en él enredado y con gusto.

Zel.—Vos estais oy el más escrupuloso frayle que yo vi; quebradme vn ojo con vn milagro vuestro.

Car.—Hazed vos lo bueno que yo digo, y dexad lo malo que hago; mas creedme que vuestro estomago no digiere la verdad, y esto os digo porque os veo ir desamarrado tras vuestra voluntad, y temo que deis al trabes, porque no reparais en inconueniente alguno, auiendo tantos en este negocio.

Zel.—Bien sé que subo asperisima cuesta y que es querer sustentar el cielo como Atlante, pero no puedo conmigo desistir de mi intento.

Car.—Porque vos no quereis; mas si hazeis lo que hizo Cipion y Josef, vencereis esse apetito que os ciega; los afectos se vencen con facilidad antes que habituados se arraiguen en el alma, despues cobra fuerças la sensualidad; por esso Hercules cortó las siete cabeças de la hidra, porque donde la razon reyna, sugeta al hijo de Venus, que no es otra cosa sino flaqueza de ánimo poco prouido y comun inclinacion de nuestro natural: assi que vos mismo os sugetais y padeceis.

Zel.—Todos los hombres tienen algun peligro que passar: parece que naci yo para éste.

Car.—Essa escusa es heretica, y veis ai vuestro amor virtuoso los bienes que trae; la libertad que tuuistes para tomar esse pensamiento, essa teneis para dexarlo, que Dios ni el pecado no fuerçan de necesario, y resualar y no caer, como yo hago, tratando con libertad los amores, disposicion es para con más facilidad apartarme dellos.

Zel.—Cada vno tiene por ligera su culpa y aprueua su inclinacion.

Car.—Mas estar atascado como vos, de tales estremos no vemos sino estremados males. Assi se destruyó la antigua y soberuia Troya con la flor de Grecia indinada. Con essa razon paliada de virtud se ensangrentaron los Romanos con los Sabinos. Por desordenado amor se perdio España, Achiles murio por Policena, Demetrio por Arsinoe.

Zel.—Yo no lo niego, mas con essos me disculpo, que donde fuerça ay, derecho se pierde; Alcides. Socrates, Dante y Petrarca, pareceos que fueron discretos y sabios? pues yo no sé ni hago más que ellos.

Car.—Sabeis lo que passa, como dize el Gallego, de longas vias, longas mentiras; yo no creo lo que dizen de essos, y quando sea verdad, fue vna necedad que entonces estaua introducida; aora son los hombres más cuerdos y discretos: pretende ya cada vno más su prouecho propio que essas vanidades de amores que passaron; que en tiempo tan sagaz como éste más se sufren hipocresias que opiniones vanas, y assi no vereis aora de aquellos enamorados que andauan desuelados, palidos y ciegos.

Zel.—Grande y comun engaño es dezir los modernos; ya no ay caualleros como Troilo y Tideo, Quinto Curcio y Coroliano[638], filosofos como Tales y Bias, pintores como Apeles, enamorados como Etrusco y Berona, y assi todos los otros estremos que de los antiguos se escriuen, como si no fuera aora la naturaleza la misma que fue, y los Planetas y elementos nos negassen sus efetos; yo me rio de esse engaño. El satirico en su tiempo se quexaua que por falta de Mecenas no auia Flacos y Marones[639]: lo mismo es en el nuestro, porque el fauor auiua el animo y ingenio, y como aora la virtud no tiene premio ni la maldad castigo, el cauallero no quiere auenturar la vida por sólo que digan bien lo hizo, pues luego lo tienen por loco; ninguno quiere ya la corona de yedra, por ser mostrado con el dedo, porque conocen que de sus obras no se saca otro prouecho sino murmuraciones de necios inuidiosos. Mudóse la letra en buscar leyes sobre estos pronombres mio y tuyo, de que vienen las contiendas, y quien mejor ladron es del derecho ageno mete honra y prouecho en su casa. A estos llaman ellos los discretos: mas tambien ay aora como siempre animos para qualquiera cosa, pero la sed de dinero el dia de oy lo perbierte todo y no consiente vsar otro derecho sino el suyo, y assi reios de los muy enamorados, si bien es la principal inclinacion Portuguesa, y de tenerla y estimar a las mugeres más que todos le vino la cauallerosa opinion en que se auentaja a las demas naciones: porque el ingenioso Italiano disimula el amor, alaba su dama con versos; si la alcança, luego la incierra (sic) y la tiene como cautiua; si desespera de alcançarla, dize mal della y la aborrece. El alegre Francés trabaja por contentarla y procura agradarla con seruicios, músicas y fiestas; si se ve sugeto, llora; si alcança, desprecia y busca otra; si no la puede rendir, la amenaza; se venga si halla ocasion. El frio Aleman ama templadamente, pretende con engaños y dadiuas, y si desea, no sosiega; en consiguiendo su intento, se enfria; si halla resistencia prolija, se oluida y desestima. Solo el Portugues, timbre de los Españoles y arbitrio de todas la naciones, como discreto, galan y noble, incluye en sí todos los efetos del amor puro, estima a su dama, no sufre el verse ausente della, solicita de noche y de dia ocasiones donde y como la pueda ver, querria estar siempre en su presencia, los cuidados y fatigas lo enflaquecen, muda toda mala condicion en buena, abrasase interiormente en pensamientos, que representa humilde con lagrimas y suspiros, señales de verdadero dolor; tiene su voluntad regresada en la de quien bien quiere; es constante en su fe; defiende á su dama de quien la pretende ofender; si la alcança, no se aparta della hasta la muerte, y assi la haze señora de sí mismo; no pretende otro prouecho sino el della, y assi acomete atreuido todos los peligros, no pierde su memoria aun durmiendo, antes en esso se deleita, determinado de viuir o morir con ella; si desespera de alcançarla, mátase o haze estremos mortales. Todo esto y mucho más se halla por natural constelacion en el Portugues verdadero enamorado, como lo fue el Rey Don Pedro, que aun despues de muerta su amada doña Ines quiso confirmar su aficion con efetos publicos della.

Car.—Presto direis que quando los Portugueses se preciauan de buenos enamorados valia el pan varato en el Reyno y se ganauan los lugares a los Moros de aliende.

Zel.—Pues creedlo assi.

Car.—Ai os esperaua, y dizen los que tienen essa opinion entonces auia verdad y mercedes en los señores, lealtad y seruicio en los criados, y hazen vna letania de culpas presentes con más ruido que los truenos, y yo juraré que las pasadas fueron mayores; por más que nos digan del tiempo passado y por más que dissimulemos estaremos iguales.

Zel.—Yo no me inclino a vna ni a otra parte, mas sé por cosa cierta que hombre muy enamorado jamas hizo baxezas.

Car.—Luego quereis sustentar que sin amor todo es nada? Vos inuentais vna nueva y graciosa seta[640], que se diferencia poco de la comun que se leuantó en Olanda. No hay quien no viua engañado con su opinion, y vos teneis tanta elegancia y hazeis argumentos tan aparentes, que no me atreuo a intentar deshazer vuestras razones, si bien se fundan sobre falso, demas que será quebrarme la cabeça en las piedras; mas sabe Dios que procuro vuestro descanso: y pues no quereis dexar de proseguir vuestra derrota, aperciuios para sufrir los contrastes que os sucedieren, y quiero ver si teneis tan buen ánimo en ellos como lo mostrais en la prosperidad.

Zel.—Ya no puede venir mal que no le tenga por bien, ni desgracia que no reciba con sufrimiento, pues tengo por mia a la bellissima Eufrosina, que será esfuerço y consuelo en mis aduersidades y me ayudará a tolerarlas.

Car.—Esso quiero yo ver, y mirad lo que dezis, que a mí muy bien me está esse ánimo, si dura; porque aueis de saber que ha venido a esta tierra Galindo, mayordomo de don Tristan, que conoceis bien, a tratar de casarle con Eufrosina, y lleua efetuados los contratos con su padre sin saberlo ella.

Zel.—Burlaisos, Cariofilo, o qué me dezis?

Car.—Passa lo que os digo puntualmente, y ayer lo supe de el mismo Galindo, que me dio esta relacion.

Zel.—Cómo no me lo dixistes luego?

Car.—Por no perturbaros el gusto de la noche passada.

Zel.—Yo estoy bien despachado, desuenturado de mí; nunca he visto el fin de algun mal que no me sea principio de otro. Soy vn pielago de desuenturas. Qué en breue se me abatieron mis esperanças vanas! mostróme la fortuna lo falso por cierto: pensé que tenia tesoro, y eran carbones.

Car.—Veis aqui quien ha poco que no estimaua a todo el mundo, con esfuerços de poca esperiencia! qué cierto es que todos los que festejan mucho a la prosperidad desmayan en las aduersidades. No hay que fiar de espiritus regalados.

Zel.—O infelizes dias de mi vida! cómo es cierto lo que se dize, que aquella parte della es más peligrosa que con descuido tenemos por más segura. Qué fuera estaua yo de temer daño de tan lexos; gran necedad mia, pues no es propio lo que se puede mudar. O muerte, socorro de los afligidos, no tardes ya; ven que yo te recibiré con mayor ánimo que Caton Vticense, Anibal y Mitridates.

Car.—Morir assi no es fortaleza como imaginais. Seralo acometer peligro de que tenemos noticia, y no la teneis de la muerte para saber si es de temer, y es cobardia desearla para euitar otro mal, porque temiendo el menor, forçosamente temereis el mayor. Pues Dios para vengar la primera ofensa que le hizo nuestro primero padre no halló más aspero castigo. No se puede negar ser más trabajosa que quanto se puede sentir en la vida.

Zel.—Buena es la muerte que mata los males de la vida; y desta dizen los sabios que es vna breue ora, y mucho menos en comparacion de la que esperamos, que entendimiento discreto tiene mucho: las cosas de poco valor, lo que sucede fuera de naturaleza se puede temer, mas la muerte no, pues es natural, y el que fuere libre de culpa tendrá el deseo de San Pablo por este conocimiento. Platon dize ser la muerte el menor de todos los males. Licurgo y Socrates la eligieron voluntariamente.

Car.—Pues sabed que mayor esfuerço es sufrir el esperarla que recibirla. Yo me conformo con los que dizen: viua la gallina con su pepita. Mejor ánimo era el del mancebo de Rodas, que con las narices cortadas, la cara acuchillada, en vna cueba donde le sustentauan como a vna bestia para ajusticiallo muy presto, le dezian sus amigos que se dexasse morir de hambre y acabaria con tantos trabajos. Respondió: en quanto el hombre viue no deue desesperar; no como vos, que os ahogais en poca agua.

Zel.—Pues qué puedo hazer, me dezid?

Car.—Que no deis espaldas a la fortuna temblando antes de oir la trompeta. Sois otro Pisandro, que temia no se passasse su propia alma en otro y lo dexasse viuo.

Zel.—Confiesso que temo esso.

Car.—Luego teneis triste vida?

Zel.—Quien poco sabe, poco teme: todo lo que pende de la fortuna no es estable. Para crear desuenturas qualquier rumor basta, quanto más la certeza, y la ventura más facilmente se adquiere que se conserue. La mayor congoja en estas aduersidades es acordarme que fui algun tiempo venturoso, y ver que me quitan de entre las manos lo que yo pensaua tener ganado con auer visto en el Oriente la Cabra Celeste. Mas ya veo que a quien la fortuna pintó negro ningun tiempo lo hará blanco. Pero qué ay que tratar desto? naci en la quarta luna, traigo siempre el anillo de Gergis[641], y assi es trabajo vano pensar que nada me puede suceder bien. Yo quiero secar la idra y hazer cuerdas de arena en lo que pretendo. Mas qué hará quien más no puede? que el imperio de la costumbre es otra naturaleza.

Car.—Sí, mas se puede resistir mejor. Pero dexado esto, porque la reprehension en la aduersidad aflige y no aprouecha, lo que me parece es que no os consumais, que no ay cosa tan dificultosa que el buen ánimo no la alcance, y ninguno viene a tener honra sin trabajo, gloria sin tribulacion, alteza sin varios sucessos, dulce felicidad humana sin amargura. Mirad a Vlises cómo peregrinó antes de llegar al puerto de su tierra, Eneas quántos peligros passó antes de alcançar a Lauinia; Roma, los Camilos, Patricios[642], Fabios, Metelos, Decios y Cipiones que perdio, primero que consiguiesse la Monarquia. No se vence peligro sin peligro; qué coraçon el vuestro para ofrecerse a defender a Italia, estando Anibal soberuio con la vitoria de Canas, pues al primer acometimiento desmayais assi!

Zel.—No sé qué haga, inconstante es la fortuna, y presto pide lo que dio; quando la vida está en ocasion de perderse, en la tardança de su fin consiste el sentimiento: todo peligro despreciado viene más presto. Para qué he de viuir si casan a Eufrosina? Para sufrir que otro logre por riqueza lo que yo merezco por amor?

Car.—Dizen que del rico es dar remedio y del sabio consejo, y que la discrecion es propia en la pobreza, lo qual obliga a los hombres a inuentar muchas cosas; y aunque os digan que el pobre no puede hazer nada bien, fiaos de mí y vereis para quánto más soy que vos. No desmayeis, que yo os pondre en puerto seguro si tomais mi consejo.

Zel.—Bien sé que las letras Efesias no fueron tambien afortunadas como vuestros consejos lo son para mí en todas ocasiones, y pues assi es, guiadme en ésta: que resistir a los Etruscos mientras se cortó la puente, hazer como los Decios por la patria, y Zopiro por Dario, todo es nada para lo que yo haré contra todo el mundo en defensa de mi Eufrosina.

Car.—Estad, pues, conmigo, y consultemos esto bien, que las cosas bien pensadas, si no suceden bien, no perecen. Dios ayuda á los diligentes; el comunicar lo que conviene sea despacio, mas la execucion de lo resuelto presta, y más vale el buen consejo que fortuna, y la mayor priessa a los deseos es tardança, por lo qual es necessario miremos primero lo que importa hazer y abreuiemos el executarlo. El padre de Eufrosina está concertado con don Tristan, como os dixe; su buelta será breue, acabada su romeria, para aperciuirse y dar quenta a su hija. Ella, aunque os quiera bien, en viendo essotro partido tan fauorable, es muger moça, y como las mugeres todas tienen mucha atencion al interes propio y al gusto más siguro, la obediencia y el temor del padre de vna parte, la razon del prouecho de otra, luego la vereis en otro bordo, que las mujeres son hojas de alamo, y con qualquiera contraste se pierden y niegan toda fee que tengan dada, tan libres y siguras que os espantareis: por lo qual se puede tener por cierto que luego os ha de oluidar y no os ha de querer ver, ni aun nombraros, porque con nueuo sucessor todo amor se quita.

Zel.—Ha, que esso me mata, esso me traspassa y me desespera. O embidiosa fortuna, liberal al prometer y escasa al cumplir: assi quieres triunfar de mí? que es possible, mi señora, que vos me negueis quantas palabras me distes? será por mi desuentura y no por vuestra culpa, que no nacistes vos, señora, para tenerlas, yo para tormentos sí. Pero pues assi es, qué me aconsejais que haga?

Car.—Yo os pondre en el camino del remedio, si le supieredes seguir con la guia de mi regimiento, que es lo que me toca; porque el consejo no assegura el buen fin, mas dize lo que conuiene hazer para llegar al efeto del negocio; y assi como los principios de las cosas no tienen razon, assi los fines no tienen más que ventura; y pues todo es incierto, para qué se ha de temer el mal anticipadamente, pues basta sentirlo quando venga si no se puede escusar? El dolor de que viene algun prouecho no se siente. Alentaos y tened ánimo para executar lo que yo os dixere; tener el premio delante es el mayor esfuerço en los trabajos. Vos teneis en los ojos del alma a Eufrosina, la qual avn no sabe nada desto, y como aora el afecto[643] juuenil la predomina y dessasossiega, con el gusto que tiene presente, no ve cosa que le dañe. Traeisla embelesada vos, esperais entrar esta noche con ella; procurad que sea cierto, y estando en su presencia afilad la lengua para hablarla con terneza y halago, que la conuersacion suaue y blanda tiene ponçoña; ayudaos del lugar y tiempo, y si pudieredes casaos con ella, y en confirmacion de las palabras matrimoniales, como buen hijo, dexadmela con siete crianças[644], que essas pienso puede concebir: y hecho esto, quando su padre venga le podis dezir: quien primero anda, primero yanta, y yo os sacaré su ligitima, por más leyes que os la quiten.

Zel.—Dizen que es tan terrible, que tengo miedo que le dé ponçoña.

Car.—Gracioso estais; su hija es, y le dolerá más que a otro. La humanidad tambien tiene su fuerça, y no ay mayor amor que el del padre, y aora ninguno quiere matar, todos se acogen al consejo de la quietud, porque dizen: Tengamos paz, moriremos viejos. Ya passaron Decio, Bruto, Casio y Birginio, que mataron sus hijos por vanidad, ó lo más cierto por ser brutos. Echaremosle por intercessor algun amigo suyo que sea el lebrel que lo caze y amanse. El amor de padre lo conformará con el tiempo; la vegez procura descanso, porque tiene las fuerças corporales perdidas y las del ánimo con más vigor, y como está experimentado y sabio, no se quiere afligir y consumir en lo poco que le resta de la vida; assi que en quanto a esta parte no ay que temer. Assegurad vos lo principal, que yo os hago bueno la amistad del padre, quando no luego, con el tiempo.

Zel.—Dezis bien, mas quién sabe si querrá casarse conmigo Eufrosina?

Car.—Ay razon cómo esta? Y que yo hable en juizio con tal hombre? buenos estauamos si no se nos mojara la ropa. Quereis que os ruegue ella lo que tanto os importa á vos? Bien digo yo que los precetos que os doy es como quien predica en desierto. No aueis oido dezir que se ha de tomar exemplo en cabeça agena? Tomaldo en mí y pues os he referido cómo me gouerné con Polinia, haced lo mismo y acrecentad vn punto, y dad el ñudo de Bulcano, que el buen dicipulo ha de passar al maestro. Ha, cómo tocara yo essa tecla si me cayera en las manos, y lo que hiziera della a los primeros toques! Hago yo las finezas que sabeis, quedando libre, y vos, con casaros, no os atreueis, sabiendo que es el mayor cebo para ellas y que ninguna escapa desta trampa, porque no quieren más que vn color de disculpa; que los deseos, viuos y prontos, estan como los nuestros.

Zel.—Bien me va pareciendo lo que dezis.

Car.—Cómo os auia de parecer mal hablando os a vuestro gusto? lo que yo os digo es conueniente, y habas contadas; si acabassedes de conocerme, hallareis que tengo mucho fondo; grande cabeça es la mia. Si el Rey tuuiera noticia de mí, sin duda me hiziera su Consejero, y no le errara jamas vn dedo de la verdad.

Zel.—Poco medrareis vos con ella.

Car.—Por esso bien. Por donde fueres haz como uieres. Que mal le va al raton que no sabe más que vn agugero. De prudentes es mudar consejo; hizierame luego a la buelta de Mozanbique y siguiera la derrota segun corrieran los vientos, que de otra manera, por demas es nauegar: porque querer ser bueno entre ruynes es nadar contra la corriente del agua.

Zel.—Dessa manera no os embarqueis, que mejor es vn pan con Dios que diez con el demonio.

Car.—No dize assi el Castellano, sino que a tuerto y a derecho, mi casa hasta el techo; pero no dexemos aora lo que importa por filosofar.

Zel.—No tratemos quexas del mundo, que todos somos de perdonenos Dios. Metamos la mano en nuestro seno y todos hallaremos qué enmendar: vamos a tratar lo que conuiene, porque se va llegando la noche.

Car.—Vamos, que ya me parece os veo en el talamo, y el dia de la boda vereis qué hombre soy de fiesta.

Zel.—Ya nos viessemos en esso, mas mi ánimo metido entre temor y esperança, no se assegura.

Car.—Encomendadlo a Dios, que sin él nada somos, y luego manos a la labor; y no seais como el que consultó con Minerua si saldria vencedor de la lucha y respondiole que sí. El se puso en la ocasion sin mouerse ni defenderse, y fue vencido; y por esso se dize: con Minerua mueue tambien las manos, y no quiere Dios que seamos como el que se le cayó su cauallo en vn pantano y no le ayudaua a leuantar, sólo clamaua por Hercules. Con vuestro Marte aueis de vencer, que quien para sí no sabe, nada sabe; quien fuego quiere, y llueue, con las vñas lo descubre; a quien trabaja, Dios le ayuda.

Zel.—El sea conmigo.

NOTAS:

[638] Sic, por Coriolano.

[639] En el original, Marrones.

[640] Sera en el original.

[641] Sic, por Giges.

[642] Probablemente es errata por Fabricios.

[643] En el original, por errata, es afecto.

[644] Portaguesismo: crianças por criaturas.


SCENA SEXTA

Don Carlos.

D. Car.—O fortuna, ya deues estar satisfecha, pues me mostraste tu cara fea y triste. Siempre tus subidas tienen el fin que Iacinto tuuo en las de Febo. Tus tratos conozco, que son el trueco de Glauco con Diomedes. O miserable vida, sujeta a tantas miserias y tribulaciones que nosotros mismos causamos. O inutiles trabajos humanos. O, desdichados padres, qué desventura tan grande es la nuestra! Gastamos los dias en adquirir; apocamos la vida con cuidados vanos; cansamos el ánimo con pensamientos vigilantes; dessasossegamos el alma de noche y de dia con codicia, avaricia y embidia y otras ocupaciones mundanas, por juntar hacienda y adelantar honra para los hijos, y al fin, este es el galardon que os dan: trabajan por enterraros más presto, con daros disgustos, para poder con más breuedad destruir vanamente lo que vos le ganastes como Dios sabe. A, quantas veces cria el padre en el hijo vn enemigo cruel y se alegra el inocente con su patricido: Qual fue Absalon para David, Dario para Artaxerxes, y Neron, que mandó abrir el vientre de su madre, para ver dónde estuuo. Jupiter desterró a su padre por posseer el Reyno. O, desventurado de aquel a quien Dios le dio vna sola hija, que esta es la mayor desgracia que puede suceder en el mundo, y más si es atreuida, como por la mayor parte son todas. Scila cortó el fatal cabello a Niso su padre, por complacer a quien tenia amor. De Madiana nacio el que destruyó Astiages. Tulia, no contenta de mandar matar a su padre, passó en una carroza por encima del cuerpo muerto. La hija más agradecida, por agradar á su amigo, negará cien padres, y es grande engaño hazer ningun padre fundamento en hija, y más si tiene hijos, que éstos todavia os tienen respeto, aunque su particular gusto los incline a lo contrario, y si yerran, tienen enmienda; y en los errores de la hija no ay remedio, ni en ella arrepentimiento; con sus regalos y blanduras embelesan el juyzio del padre viejo, flacamente aficionado, y en ausencia lo venden con sus astucias demasiadamente atreuidas. Mirad aora si es bien atesorar para las hijas y desheredar los hijos por ellas. En viniendo las canas pregoneras y los dolores de la vejez aborrecida, luego nos aborrecen los hijos que amamos; y los que más queremos y obligamos con mejorarlos en nuestras herencias, nos desean más la muerte, oluidados de sus obligaciones. De manera que los nuestros por lo nuestro nos hazen guerra. Fiaos con esto, por mi vida, de herederos y no tengais cuenta con vuestra alma, como lo hazen algunos, que no se acuerdan della por enriquecer los estraños. Mas, por qué me quexo yo, si lo que padecemos lo merecemos por nuestros pecados? y segun amamos a nuestros padres, assi nos aman nuestros hijos, que por esso se dize: hijo eres, padre serás; como hizieres, assi haran. O vida larga, qué caro cuestas! Tus muchos dias son grande monte de males y la mucha edad es carcel de mucho tiempo. En naciendo entramos en este laberinto. Salimos dél con el hilo de la vida, por las puertas de la muerte. Aqui se terminan los fundamentos de los hombres, metidos por vn engaño comun. Haze vn pecador sus cuentas y discursos como si esta fragil vida fuesse perpetua, y no ve que tiene el un pie sobre la proa de la barca de Aqueronte, para passar a la eterna, donde caminamos tan descuidados y poco prouidos. Veis me aqui, que por mí lo digo: luego como tuve esta hija, sólo puse mi deseo en buscar modo cómo leuantarle a grande honra, y su triste madre con el alma en los dientes no sabia hablar en otra cosa, sí en encomendarmela. Quántas vezes he perdido el sueño de noche, pensando en lo que le estaria bien, y de dia haciendo oficio de hormiga, no he sossegado vna hora; aora que imaginaua descansar de tan grande carga y honrarme con el casamiento que le tenia concertado, la señora acomodóse con su gusto y mi deshonra. Qué cosa ésta para su madre si fuera viva! Pareceme que sin tener paciencia la ahogara; mas pues mi desventura ha querido mostrarme la vanidad y ceguera en que viui hasta aora, yo haré con ella lo que merece. Meterela monja y desheredarela; y para consultar lo que conuiene quiero hablar con el Dotor Carrasco, que es hombre de grandes letras, segun dizen; él me dirá lo que deuo hazer. Pareceme que es aquel que se va a pasear de la otra parte del rio: voyme a él.


SCENA SETIMA

Cariofilo.

Car.—Mvy alborotado me dizen que está el negocio de mi amigo Zelotipo: el padre de Eufrosina ha venido. Tuuimos modo como vn amigo suyo le diesse cuenta de lo que ha passado estos dias de ausencia de su casa. Recibiolo muy mal, y deuia considerar que es bien empleado castigo de su confiança y descuido, como lo merecen todos los padres que quieren passar su vida en vicios y deleytes, y con el mal exemplo que dan a sus hijos quieren que hagan milagros. Don Carlos quiere andar por entre Douro y Miño comprando virginidades, y la amiga a su lado en la encomienda, y que la hija esté acá siempre en oracion, con esperança de su venida, y que vea passar su vida martirizada de deseos, amarrada a la voluntad de su padre, para no casarse sino quando él quisiere; como si la edad estuuiesse queda y la ociosidad inquieta. Digo que fue muy discreta en elegir marido a su gusto y no perder tiempo, y a su padre aora amárguele lo comido y sea exemplo para otros. Voy de la otra parte del rio a verme con Vitoria que laua oy, para saber della lo que passa en casa; porque dizen que Eufrosina está encerrada en vn aposento y que no habla con ella persona, y la prima de Zelotipo se fue en casa de su madre, y el martir anda para caerse muerto; quiero ver si le puedo lleuar alguna nueua que lo esfuerce y dare esta carta a Vitoria para Eufrosina. Mas quién son éstos que veo pasear por entre estos arboles? Don Carlos es y el Dotor Carrasco; que me maten si no es consulta sobre este negocio, que estos señores no tienen otro refugio más cierto que hablar con Letrados; y assi les entregan el reparo de su alma como si fuera a S. Pablo, y se persuaden que los otros no saben, aunque lo que se comunica no toque en leyes; y de aqui vienen muchos errores, porque si no son prudentes, las letras en ellos son peores que lepra, porque quieren medir por las leyes de Iustiniano, que ha mil y tantos años que se hizieron, las costumbres de aora, y no consideran que el tiempo lo hace todo de su color. Quiça fue dicha venir aora: quiero ponerme detrás de aquella balsa, escucharé lo que dizen y sabremos lo que hemos de hazer, sabida su determinacion.


SCENA OCTAUA

Don Carlos, Dotor Carrasco, Cariofilo.

D. Car.—Beso las manos del señor Dotor.

Dot.Bene valeas domine mi.

D. Car.—Qué se haze por acá?

Dot.—Vineme assi propter recreationem, ad expellendas curas, por estos campos verdes. Trahit sua quemque voluptas. A mí dame la vida ver esta verdura y estos vuestros sauces, que acá dezis que son unos prados Eliseos, et campos vbi Troya fuit.

D. Car.—Tales los vistes lograr y vsurpar a los naturales por los extraños.

Dot.Ita est profecto; bien pueden dezir con nuestro Virgilio: Impius haec tam culta noualia miles habebit, en queis conseuimus agros. Son bueltas del mundo, que no sabe estar permanente. Amant alterna camenae; de donde se dice: Quando vna puerta se cierra, otra se abre, y el bien de vnos es por mal de otros.

D. Car.—Esso es muy cierto en lo que yo veo por mi casa.

Dot.—Y V. m. adónde venia?

D. Car.—A consultar con vos, señor Dotor, vn negocio de mucha importancia.

Dot.Audiam te libenter.

D. Car.—Apartemonos destos criados hazia aquellos setos, porque no nos oigan.

Dot.Placet quasi dicat, que son perdidos por escuchar y saber todo lo que sus amos dizen y hazen: son espias y trompetas de nuestra vida.

D. Car.—Assi es, y no sabe hombre de quién se fie.

Dot.Sic res se habet: rem acu tetigisti, ellos son enemigos declarados. De donde inferimos que quantos más criados tenemos tantos más contrarios nos cercan, y por esso Paucis, minimisque, contenta est natura. Sed veniamus ad rem.

D. Car.—A mí se me ha hecho la mayor afrenta que se hizo jamas a hombre.

Dot.—Diga, si licet.

D. Car.—Anda en esta ciudad de vn año a esta parte vn perdulario, dizen que es criado del Rey, y será algun zangano de los que no llegan a saber el nombre, hijo de Etor de Ebreu, que bien conoceis.

Dot.—Muy bien.

D. Car.—Este, por medio de vna prima suya que yo tenia en casa con mi hija, trató amores con ella y se casaron de secreto estos dias que yo fui en romeria a Santiago.

Dot.Prodigiosam rem narras, y no sé si estoy en el caso.

Car.—Aquí me parece que estoy bien para que no me vean, y podré oirlos a placer. En el negocio hablan, quisiera aora tener cien orejas; pareceos que buscaron buen sitio para no ser oidos? Oluidose el Dotor de las cautelas de su ciencia, porque no se las da sino para mal.

Dot.—Dizeme V. m. que se casó el dicho mancebo con su misma prima.

Car.—Cómo entendió el bueno del Dotor! consultad por amor de mí cosas de vuestra honra con semejantes Letrados, más cortos de la vista del entendimiento que de los ojos; y en aquellos antojos que trae está todo el crédito de sus letras, y el buen juyzio que ellas requieren, a essotra puerta. No niego que a los doctos es justo que se honren y estimen, porque son la luz de la Republica, y quien nos gobierna, para que tengamos honra, hazienda y vida segura, y los tales merecen toda veneracion; pero a los que son ignorantes deuian ser castigados como adulteros.

D. Car.—No, señor, sino con mi hija.

Dot.Dij vestram fidem; y fue possible tal cosa? que ella misma, scilicet, vuestra hija se casó con la parte clandestinè...

D. Car.—Por mis pecados, y para ser peor, fue a tiempo que yo tenia tratado casarla y hechas las escrituras con don Tristan, vno de los buenos mayorazgos de Portugal.

Dot.—Esse es punto de derecho, et valet consequentia, porque dize nuestro Baldo: Iudex debet speculari per coniecturas in iudicando, sicut medicus per vrinam infirmitatem discernit. Sequitur ergo, que tenemos en esso mucho que investigar, porque, señor, a esta nuestra ciencia nada le quedó por escudriñar, et lex est imponenda rebus, y el derecho todo está fundado en buena razon; y assi, lex est sanctio sancta, jubens honesta, prohibens contraria.

Car.—Ya el Dotor empieza a desenfardelar Latin, y D. Carlos pensará que le dize alguna cosa; mas mejor viua yo de lo que el Dotor entiende lo que habla, ni si es a proposito; desta manera sustenta su malicia y vanidad a costa de nuestra inocencia y ignorancia.

Dot.—Y pienso, si memini, que tengo acotada vna glossa en el Codigo que trata largo sobre esso, alegando vna sentencia de la Rota, y en el Decreto lo da de iure. Aora note, señor, por me hazer merced, y verá cómo fue delicado el Iustiniano definiendo la justicia, dize: Iustitia est constans, etc.: quiere dezir: La justicia es vna constante y perpetua voluntad que da a cada vno lo que es suyo, de manera que no basta tener oy voluntad y mañana no, mas ha de ser todas las horas in motu, firme como vn peñasco: no digo bien, como todo vn monte: porque el peñasco se puede mudar; para lo cual es necessario iurisprudentia, que es el conocimiento de cosas humanas y vna ciencia de justicia e injusticia. Toma aora, domine, como corre esta cosa, y por esso ni vn cabello ni vna mosca nos passa sin reboluer ochenta hojas; y assi iuris precepta sunt haec, viuir honestamente, no hacer daño a otro, dar a cada vno lo que es suyo.

Car.—Pareceos que responden bien aquellas razones a la necessidad del otro? Todo es por mostrar que es docto; y yo asseguro que quanto le dize es paja y principios de donde el señor Dotor nunca passó, como el médico que trae hecha la gracia que dezir de dos verbos Griegos, y quatro vocablos Arauigos, y otros poco vsados, de que a los primeros toques haze vn preparatiuo y ostentacion, con que piensa apoyar su credito entre simples. Aora veamos en qué para esta consulta.

D. Car.—Señor Dotor, si hazeis bien este negocio, toda mi hazienda podeis tener por vuestra: porque no ay cosa que aora no diera por deshazer esta maraña.

Car.—Yo le veo mal remedio y el Dotor lo hará llano en la promessa, que estos tales abogados son como los encantadores o hechizeros antiguos, de quien cuentan que hazian parar el Sol y baxar la Luna y otras supersticiones, y es lo cierto que no podian nada; con esto nos dexan como Alquimistas gastado el caudal y sin sacar prouechos; y su reparo es dezir que a vuestra reuista que apelen, glossa va y glossa viene, y el texto no ay quien lo entienda, ni quien quiera estar por el verdadero entendimiento.

Dot.—En buena mano está; yo os reboluere todo el Derecho, que no quede letra sin verla, y a pesar de Dotores haré que vengan los textos a plomo de nuestra intencion; ademas que en esse particular son las leyes muy fauorables, visto como praesumptio violenta habetur pro lege, y haze mucho en nuestro favor lex Iulia de adulteriis, cum quis sine vi, vel virginem vel viduam, honestè viuentem, strupauerit, y por aqui lo guiaremos hasta conuencello.

Car.—No os digo yo hará el Dotor juntar el cielo con la tierra? y en quanto no huuiere quien le contradiga, esgrimira con quantos Bartulos ay. Yo no entiendo Latines, mas juraré que son todos sin pies ni cabeça, y fuera de proposito: porque conozco yo a estos mejor que quien los pario, y en vn mismo caso hazen treinta derechos y otros tantos tuertos. Quien tiene la culpa son hombres como don Carlos, que pudiendo consultar sus negocios con Iurisconsultos prudentes y doctos, los tratan con idiotas.

Dot.—Y es assi ni más ni menos, porque fauores sunt ampliandi odia vero restringenda; y dizen los Dotores que es cosa ardua la question de la honra, per textum in ratione sui in l. si inimicitae in fine, ff. de his quibus vt indignis, tanto que por defensa de la honra se permite desafio de iure, prout tenet Bald. in cap. I, circa princip. 5 col. de pace tuenda, de vsibus feudorum, donde dize el texto in l. miles, § socer, ff. de adult. ser muy vergonçoso dexar ninguno de tomar vengança de su honra: porque cruel es consigo mismo quien su fama desprecia, y la honra y honestidad deuen tenerse en tanto precio vt pari passu cum vita ambulent, l. iusta, ff. de manumis. vindicta.

Car.—Todo aquello es por indignar a don Carlos para que prosiga su odio y dé querella, porque quantos mas Moros más ganancia, y estos tales letrados son enemigos de concordia y paz, y más sangrientos que cirujanos o carniceros, y nunca aconsejan que los negocios se concierten.

Dot.—Y dice Baldo l. obseruare., §. antequam, ff. de offic. Proconsul. quae pro honore sustinendo, etiam agendum est iuiuriarum, y sobre este punto fundaremos vn libelo, porque tenemos textos a la letra, in l. singuli, in l. sciant, C. de offic. diuersorum iudicum, que manda expressamente sin ninguna controuersia, non administrans honorem, cui debetur, puniendus est; y aqui tenemos accion contra él; y quando alegue que los yerros por amores son dignos de perdonar, nihil sequitur in re, porque si a vn médico se deue guardar cortesia, quanto mayor deuda será, imo est, a vn fidalgo, con cuyo amparo se sustentan las fronteras de Africa?

D. Car.—Yo os dire, señor Dotor, lo que querria.

Dot.—Ya estoy en el caso muy adelante: quereis descasarla?

D. Car.—Si fuesse possible, no deseo por aora otra cosa, que lo demas su tiempo tiene: porque si lo mando matar, él no tiene que perder y yo sí, y que me costará el hazerlo los ojos de la cara.

Dot.Domine, esse es el juizio, sacar las castañas con la mano agena. No hay tal vengança como la de la justicia, que se compra con dineros en sossiego.

Car.—Ley es de cobardia, y ya que assi es, mejor seria remitirla a Dios, que satisfaze todo lo que toma a su cuenta. Esto es lo que veo en el mundo, aprouar cada vno la opinion de su inclinacion por mejor: y assi tengo por lo más cierto que no se puede aprouar, ni reprouar, ninguna accion, sino es sabiendo la ocasion o necessidad.

D. Car.—Pues esso querria que consultassemos, porque me dizen que entraua él a mi casa a hablarle a ella.

Dot.Non obstat, aunque tuuiessen copula, si ella niega, porque nemo praesumitur carnem suam odio habere.

Car.—Oid aquel disparate; tienela Zelotipo poco menos de preñada, y él todo es Latines; para estos auia de auer un palo de ciego, que es el más cierto remedio para sus patrañas, y ellos mismos lo dizen, que donde fuerça hay, derecho se pierde.

Dot.—Y podemosle arguir en esta parte de vi et fraude: Nullus enim debet ex dolo suo lucrum reportare, cui poena debetur, y en quanto a ella, que es persona patiens, llamarse a menor, y está prouado. Baldo lo dize a la letra a pedir de boca, quem esse stultum, si eligat malum, cum possit eligere bonum; porque los Legistas no arguimos como Logicos, ni conocemos por causas, sino en autoridad de la ley hacemos la fuerza y todo se remata en ita lex dicit, y a este proposito dice Baldo, cap. At haec, col. 6. de pace iura fiunt, quod leges non allegantur in curiis Regum pro auctoritate, sed pro ratione, y de esta manera queda todo barajado y confusso, que no se sabra por donde entra ni sale, ni el mismo Bartulo, ni Iason; porque el juez no ha de juzgar segun su conciencia, sino conforme a lo alegado y prouado ha de pronunciar la sentencia vt ff. de offic. Praesid. l. illicitas §. veritas.

Car.—Aora holgaos allá con tal justicia, que he de juzgar lo que no entiendo ser assi, y tambien las más vezes no entender lo que juzgo.

Dot.—Y assi siempre vsamos pro ratione voluntas, que es lo que menos cuesta, y más comun; y assi los juezes son como rios, que dan y quitan a la juridicion, segun a la parte que se inclinan, vt habetur, et ff. eod. l. ergo, § a luuio de acq. No está en más la ventura de segun es la condicion del juez, porque prodigus dat danda, et non danda, avarus tenet tenenda, et non tenenda: largas medium tenet inter vtrumque.

Car.—El lo dize y él lo desdize, y todo es variar de acá para allá; y aquella paciencia de don Carlos basta para su proligidad, y piensa que está remediado con las muchas alegaciones. Cuytados de los que llegan a sus manos, y por el parecer destos tales, que es más incierto que el de los oráculos de los Dioses, se auentura y se pierde casi siempre hazienda, honra y vida! Renegad de negocio que tiene el remedio en mejor porfiar, y de ciencia que consiste en mejor saber mentir, y luego todos se quexan y se acusan vnos a otros de que no entienden los textos, y con las glossas hazen la guerra y palian todo el Derecho, siendo prohibido por expressa constitucion de su Iustiniano que ninguno fuesse ossado a glossar ley.

Dot.—De manera que por esta cuenta queda excluydo de las contradiciones, y nosotros con larga accion contra él; mas otro punto se me ofrece muy sutil cerca de la prima medianera: imo a causa agens; porque no nos pueda dañar en nuestra prouança intimaremosle vn escrito con indicios de participante, porque de todo se ha de ayudar el hombre, y a la primera audiencia será declarada por sospechosa, y de los enemigos los menos; y no es de poca importancia, porque queda luego el negocio seguro, no auiendo quien testifique de vista: porque magis creditur duobus affirmantibus, quam mille negantibus, y como la parte no tenga prouança, está illico el derecho por nuestro, porque ambigua sunt semper in meliorem et humaniorem partem interpretanda.

Car.—Estoy por ir y quebrarle aquella cabeça. Bachillerad vos quanto quisieredes, Domine Doctor, que yo acá por mi lenguaje estoy descansado, si Zelotipo no miente; lo que me contenta es que no tratan de deseredar, que esto sólo temo.

Dot.—Iremos protestando por las costas, y yo os las asseguro.

Car.—Assi asseguró Zelotipo la moça.

Dot.—Y por la injuria que halle será muy mala de pagar, por ser de minore ad maiorem; porque vuestra hija goza de las libertades de vuestra hidalguia, quia Augusta debet gaudere priuilegio Principis, y prouado como es vuestra hija, que se hará con dos testigos, que no pueden faltar, lo haremos cierto: porque quando aliquid dubitatur recurrendum est ad communem opinionem et vox populi plerumque repetitur. Y assi el reo será condenado conforme a derecho, y desterrado perpetuamente fuera de la ciudad y su término, de iure, respeto que iniuria stimatur tanto acrior, quanto dignior est res cui irrogatur. Y por la ley Aquilia, patitur autem quis iniuriam non solum per semetipsum, sed etiam per liberos suos, quos in potestate habet. Vides Domine, como lo recita puntualmente?

Car.—Pensais que le entiende don Carlos palabra? mejor viua yo; y de aquella manera son todos los litigantes, y con esto su fin es decirles textos mal aplicados para que no den satisfacion ni paguen lo que deuen y para echarlos en el infierno, que merece quien entriega la obligacion de su conciencia a leyes sin ella, como si ay mejor juez de sí propio que el juizio de cada vno, mediante la ayuda del Angel de su guarda, que está siempre inspirando. Aora veamos en qué viene a parar el remate de sus despropositos, si es possible que concluya este oy.

Dot.—Y como la accion, nihil aliud est quam ius persequendi in iudicio, quod sibi debetur, podemos tambien querellarnos de hurto noturno, que es capital, et tenetur ad mortem, y por afear más el caso importa mucho hazello pleueyo, para lo qual es menester dos testigos falsos, que no faltarán.

Car.—Pareceos que está espiritual el Doctor? De essa manera, tambien yo sé leyes; y el otro buen hombre, con la atencion que lo escucha!

Dot.—Y aqui bate el negocio poderlo aniquilar, que es punto de impedimentis matrimonii cum quilibet praesumatur bonus, nisi probetur contrarium, de donde se infiere, y fue en esto el derecho muy prouido, que probationes in criminalibus, esse debeant clariores luce meridiana, y dexadme hazer a mí, que yo asseguraré buena sentencia en nuestro fauor.

Car.—Nunca tú medres más; atengome con Zelotipo, que la selló con su sello, y esto al menos le quedará. Y yo pregunto, el padre con descasarla qué remedia? Aunque el mundo está tan perdido, que por interes la tomarán por plata quebrada.

Dot.—Yo os haré vn escrito, si el negocio fuere a la Corte, que presentado en el Tribunal de los padres conscriptos se queden admirados; y esto importa mucho al caso, porque Nuncio sine literis non creditur, et in dubiis semper debemus fauorabiliorem partem accipere. Y aueis, señor, de saber y tener por cierto, como aqui estamos, que por la simpleza de los procuradores se pierde todo el derecho de las partes, donde la glossa sobre el título de his, per quos agere posumus, in Instit. §. Procurator, lo nota marauillosamente, diciendo: Cuicumque. Es a saber, que el procurador ha de ser habil y no soldado, ni muger, ni menor de veinte y cinco años, ni loco; donde se ve bien como el derecho fue en todo prouido, por lo cual dice Tulio: A maioribus nostris nulla alia de causa leges sunt inuentae nisi vt suos ciues incolumes seruarent. Y de andar baraxada la orden se peruierte el vso y padece quien Dios tiene por bien: porque cualquier Bachiller con dos letras quiere le estimen por vn Ciceron, y no saben hazer vna querella ni seguirla hasta dar alcance, y a costa de las partes dan grandes cabeçadas e inoran, Domine mi, que ha de ser, vt contineat nomen accusantis et accusati, et annum et mensem, quo commissum fuit crimen, et locum vbi commissum fuit et consules sub quibus est admissum, item dies dati libelli debet inseri. Y entonces no es necessario el dia ni la hora del delito cometido; y si va assi apretado, lo que falta es dalle bateria, y perded cuidado.

Car.—Don Carlos tiene necessidad de essos precetos, que yo asseguro que son los principios de que el mi señor Doctor nunca passó. Tú lo pondrás de lodo, y si no que me arrastren; y este no tiene culpa, pues en lo que dize de los otros le auisa de lo que le deue creer; mas es estrella de señores consumir la hazienda con Letrados y la vida con Médicos.

Dot.—Y como la causa vaya de aquí sustanciada, ninguna duda tengo del sucesso fauorable, quia iudex damnatur cum nocens absolvitur: porque justitia virtus omnium est domina, ait noster Cicero, et regina virtutum, y si no sucediere bien todo es apelar para Roma, señalar testigos de la India, pedir remita y otras trecientas cosas que inuentaremos cada hora para dilatarlo; finaliter, haremos vn processo que dure hasta el dia del juizio, con que él se cansará consumido con los gastos, que no podrá suplir, y quedará la apelacion desierta, y en su rebeldia lo echaremos en baraja. Yo os daré escriuano que dé su fe segun la pintáremos y ponga los términos conforme a nuestra intencion: y como tengais esto, lo restante del mundo no será poderoso para venceros, y dure lo que durare, pues estamos en possession, que es el todo.

Car.—A mi entender la possession es de Zelotipo, que la supo tomar con toda su solenidad. Mas si la cosa va tan bien traçada, esta capa no tengo yo segura. Desta manera triunfan éstos de nosotros, y tienen los escriuanos debaxo de su juridicion, como los Medicos a los Boticarios. Fiaos de un mal Letrado, que él os hará gastar la hazienda en vna injusticia y para herencia de hijos dexarán puesta una demanda infinita, y rara vez se hallará alguno tan bien inclinado que os desengañe. Al principio todos asseguran el derecho de sus partes, y quando sale la sentencia al contrario, disculpanse con la inorancia del juez, y que se inclinó a la otra parte, de quien nos libre Dios, que si le amagan con interes quiebran con todo. Cada vno mire por sí, que ellos dan golpes sin que a ellos les duela. Prometo que por el camino que toman, que ha de tener Zelotipo largo trabajo. Rezelo alguna trampa, porque quien más tiene más puede, y don Carlos comprará la justicia, y no faltará quien la venda.

Dot.—Mas os digo, señor, que no os daré por vuestro derecho aquella paja.

Car.—Aora dize verdad.

Dot.—Por lo qual auemos de lleuar otra orden muy diferente de la que pensais, vista vuestra nobleza, a que las leyes conceden grandes y extraordinarios preuilegios: porque los nobles hasta en el castigo son honrados, quia mitius puniuntur. Y en las promesas tienen más credito, quia promissa nobilium pro factis habentur.

Car.—No sé que esso sea ya cierto.

Dot.—Por lo qual todo juez que tuuiere respeto a la dicha nobleza y discerniere las calidades del actor y del reo, si fuere medianamente Letrado, estará por vuestra parte, Quia propter excellentiam personae licitum est iura transgredi, imò propter libertatem transgredimur regulas iuris; por donde su prouança queda nula, porque quoties dubia est interpretatio, semper pro libertate respondendum est, y Bartulo habla en esto altamente in l. I. ff. de publi. iud. donde dize iniustum est aliquem cum alterius detrimento fieri locupletem: alteri enim per alterum praeiudicium inferri non debet; conforma con él Baldo, diziendo: vnum altare non debet denudari vt aliud cooperiatur, nec debet aliorum honores debent alijs nocere, nec debet aliquis, vt commodum alicui faciat alteri praeiudicari, nec alijs debet aliquid appetere, quod honor aliorum minuatur. Ergo sequitur per allegata, que fue muy mal hecho lo que nuestro reo cometió en perjuizio del actor. Y assi, la prima que ayudó en el delito está conuencida por complice, y toda la justicia por nuestra parte. V. m. no se acongoje, que cosas son de mundo y han de correr su curso: forme su peticion querellante del dicho fulano, nombre procurador y paguele bien.

Car.—Ay está el punto: ya sufro la malicia del Doctor, mas no me compadezco de la boueria del cauallero que lo escucha y lo cree; amarrado en su tema y enojo, no entiende cómo es nada quanto le dize el Doctor, y que la verdad es conformarse con la voluntad de Dios, pues dél viene todo el bien y nuestra elecion es ciega.

D. Car.—Sabeis que quisiera yo, por vengarme della? desheredarla, si ay ley para hacerlo.

Dot.—Para esso trecientas leyes: porque es materia muy corriente entre los Doctores, y es bien aduertido, porque facilitas veniae incendium praebet delinquenti, y por ay le podemos dar tambien vna buena buelta, que no ay tal cosa como quitalle los mineros. Quia sine Cerere et Baco friget Venus.

Car.—Aquello no me suena bien, porque bolsa sin dinero, etc.[645]. Y Eufrosina en casa, sin moneda, digole desuentura, por más hermosa que ella sea, que por éstas se dize: Quien casa por amores viue con dolores. Yo voy teniendo muy poca embidia a la dicha de Zelotipo, y nunca vi otra cosa sino que toda muger que piensa ataxar con amores para alcançar más presto su gusto, rodea, y es verdad que no ay atajo sin trabajo. Yo les asseguro que han de vomitar lo comido, y ella pudiera no ser tan golosa; mas todas coxean deste pie desde la primera, que cierto es los gustos humanos no ser cumplidos.

Dot.—Aora mire, por me hazer merced, cómo está fundado en derecho, quidquid enim ligatur solubile est; por tanto, hijo que está sub potestate patris, muerto el padre queda libre de su sugecion.

Car.—Esso vn asno lo dixera.

Dot.—De donde inferimos ser el hijo cautiuo en quanto el padre viuiere.

Car.—Tal puede ser el padre, que sea peor que cautiuo.

Dot.Ergo sequitur que es cautiua vuestra hija. Hizo el matrimonio contra vuestra voluntad, podeis quitarle lo que es vuestro contra la suya, et sic, par pari referam, et valet consequentia: porque tal de mí, tal de ti, es derecho natural. Assi, que podeis hazer vuestro testamento, que se interpreta testificacion de vuestra voluntad, quia testamentum est voluntatis nostrae iusta sententia de eo quod quis post mortem suam fieri voluit vt, ff. eod. l. I. Y no importa que lo hagais en tablas, papel o pergamino, o en otra qualquiera cosa.