Danzad suave y cuerdamente;
que la peluda alpargata
cubra la prudente pata
cuyo paso no se siente.
Y bajo la huyente frente
mirad con ojo mañero
al gitano,
que canta con voz de Oriente
un raro canto lejano
y hace sonar el pandero
con la mano
con que remienda el caldero.
A los sueldos de los pobres
encomienda alrededor vuestra persona,
y en el parche del pandero caen los cobres
por los osos, por el perro y por la mona.
que la peluda alpargata
cubra la prudente pata
cuyo paso no se siente.
Y bajo la huyente frente
mirad con ojo mañero
al gitano,
que canta con voz de Oriente
un raro canto lejano
y hace sonar el pandero
con la mano
con que remienda el caldero.
A los sueldos de los pobres
encomienda alrededor vuestra persona,
y en el parche del pandero caen los cobres
por los osos, por el perro y por la mona.
Osos,
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
gitanilla pintoresca,
gitanilla de Cervantes,
gitanilla de Cervantes,
A vuestro lado va la gitanilla.
Brilla
su mirada de negros diamantes,
y su boca roja es fresca;
gitanilla pintoresca,
gitanilla de Cervantes,
o Esmeralda huguesca.
Ya vosotros bien sabéis de quién os hablo,
Pues cien veces junto a ella contemplasteis cola y cuernos
del señor don Diablo,
protector de las lujurias en la tierra y los infiernos.
Brilla
su mirada de negros diamantes,
y su boca roja es fresca;
gitanilla pintoresca,
gitanilla de Cervantes,
o Esmeralda huguesca.
Ya vosotros bien sabéis de quién os hablo,
Pues cien veces junto a ella contemplasteis cola y cuernos
del señor don Diablo,
protector de las lujurias en la tierra y los infiernos.
Osos,
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
Danzad, osos, oh cofrades, oh poetas;
id, chafad en las campiñas los tomillos y violetas,
y tornad entre las flores del sendero,
y danzad en el suburbio para el niño y el obrero,
para el hosco vagabundo de las escabrosas rutas,
para el pálido bandido que regó sangre y espanto,
y para las prostitutas
que mastican pan de crimen y de llanto.
Pues vuestra filosofía
no señala diferencia ni da halago ni reproche
a la mística azucena que adornó el pecho del día,
o a la lúgubre mandrágora de la entraña de la noche.
id, chafad en las campiñas los tomillos y violetas,
y tornad entre las flores del sendero,
y danzad en el suburbio para el niño y el obrero,
para el hosco vagabundo de las escabrosas rutas,
para el pálido bandido que regó sangre y espanto,
y para las prostitutas
que mastican pan de crimen y de llanto.
Pues vuestra filosofía
no señala diferencia ni da halago ni reproche
a la mística azucena que adornó el pecho del día,
o a la lúgubre mandrágora de la entraña de la noche.
Osos,
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
Osos ermitaños
que ponéis pavores
en pastores
y rebaños;
el agudo cazador advierte
que os ponéis en cruz ante la muerte,
o para dar el formidable abrazo
que ha de exprimir la vida
contra vuestro regazo;
vais en dos patas como el adanida,
es así que he admirado
vuestro andar de canónigo, o bien de magistrado.
Con la argolla al hocico sacudís vuestra panza.
¡Osos sabios, osos fuertes y cautivos, a la danza!
que ponéis pavores
en pastores
y rebaños;
el agudo cazador advierte
que os ponéis en cruz ante la muerte,
o para dar el formidable abrazo
que ha de exprimir la vida
contra vuestro regazo;
vais en dos patas como el adanida,
es así que he admirado
vuestro andar de canónigo, o bien de magistrado.
Con la argolla al hocico sacudís vuestra panza.
¡Osos sabios, osos fuertes y cautivos, a la danza!
Osos,
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
Y al pasar un entierro
os he visto en la senda con la mona y el perro,
entre el círculo formado por hombres zarrapastrosos.
Grotescos enterradores
iban conduciendo el carro de podredumbre y de flores;
como signo de respeto
descubríanse un mendigo y un soldado.
El gitano se acordó de su amuleto.
Y tú, oso danzarín domesticado,
se diría que reías como estando en el secreto
del finado,
de la losa, de la cruz y el esqueleto.
os he visto en la senda con la mona y el perro,
entre el círculo formado por hombres zarrapastrosos.
Grotescos enterradores
iban conduciendo el carro de podredumbre y de flores;
como signo de respeto
descubríanse un mendigo y un soldado.
El gitano se acordó de su amuleto.
Y tú, oso danzarín domesticado,
se diría que reías como estando en el secreto
del finado,
de la losa, de la cruz y el esqueleto.
Osos,
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
Mas no el requiem, ni el oremus, ni el responso del gangoso
Chantre llegue a vuestro oído,
sabio y suave oso;
mas el canto de las zíngaras, o la música del nido,
o la estrofa del poeta,
o el ruido de los besos, o el ruido
del amor errante ardiente en la carreta.
Chantre llegue a vuestro oído,
sabio y suave oso;
mas el canto de las zíngaras, o la música del nido,
o la estrofa del poeta,
o el ruido de los besos, o el ruido
del amor errante ardiente en la carreta.
Bien sabéis: la vida es corta,
y teniendo en vuestras fauces una torta,
o un panal,
profesáis vuestros principios más allá del Bien y el Mal.
y teniendo en vuestras fauces una torta,
o un panal,
profesáis vuestros principios más allá del Bien y el Mal.
Osos,
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
osos misteriosos,
yo os diré la canción
de vuestra misteriosa evocación.
RITMOS ÍNTIMOS
María, en la primavera
era
como una divina flor.
era
como una divina flor.
MARÍA, EN LA PRIMAVERA
era
como una divina flor.
En la primavera estamos,
amos
de la vida y del amor.
era
como una divina flor.
En la primavera estamos,
amos
de la vida y del amor.
María, sé la gallarda;
arda
tu corazón sin razón,
y ten la dicha que espero,
pero
dentro de tu corazón.
arda
tu corazón sin razón,
y ten la dicha que espero,
pero
dentro de tu corazón.
¡Oh, primaveral María!
Dios
te diera tantos diamantes
como los
amantes
que te besarán los pies.
Dios
te diera tantos diamantes
como los
amantes
que te besarán los pies.
Y después,
con muchas cosas supremas,
un palacio de oro y gemas.
Y después ...
Un príncipe enamorado
a tu lado,
para besarte los pies.
con muchas cosas supremas,
un palacio de oro y gemas.
Y después ...
Un príncipe enamorado
a tu lado,
para besarte los pies.
Estupendos pavos reales
a tus males
llevarán consolación,
y soberanos lebreles
siempre fieles,
soñarán tu corazón.
a tus males
llevarán consolación,
y soberanos lebreles
siempre fieles,
soñarán tu corazón.
Estatua viva y gallarda,
por ti arda
una misteriosa flor.
Y vibrante y anhelante
sé la amante
de la vida y del amor.
por ti arda
una misteriosa flor.
Y vibrante y anhelante
sé la amante
de la vida y del amor.
Deshójate como rosa.
Sé la esposa
de toda ilusión fugaz,
pues el tiempo al amor muerde,
y la ilusión que se pierde
ya no nos vuelve jamás.
Sé la esposa
de toda ilusión fugaz,
pues el tiempo al amor muerde,
y la ilusión que se pierde
ya no nos vuelve jamás.
Y así, María, sé blanca,
sé rosada y sé gentil,
sé melodiosa y sé franca
y de mañana y de Abril.
sé rosada y sé gentil,
sé melodiosa y sé franca
y de mañana y de Abril.
Sé muy fragante y muy buena,
parecida a la azucena.
Sé apasionada y sé fina,
parecida a la englantina.
Sé rosada y orgullosa
como si fueras la rosa.
parecida a la azucena.
Sé apasionada y sé fina,
parecida a la englantina.
Sé rosada y orgullosa
como si fueras la rosa.
En fin, María, sé bella,
sé parecida a la estrella;
toda luz, toda claror.
¡Vuela del mundo pequeño,
sé parecida al ensueño
al ensueño y al amor!
sé parecida a la estrella;
toda luz, toda claror.
¡Vuela del mundo pequeño,
sé parecida al ensueño
al ensueño y al amor!
BALADA DE LA
BELLA NIÑA
DEL BRASIL
Es una princesita rosa
que amara Katy Grenaway.
que amara Katy Grenaway.
EXISTE UN PAÍS ENCANTADO
donde las horas son tan bellas
que el tiempo va a paso callado
sobre diamantes, bajo estrellas.
Odas, cantares o querellas
se lanzan al aire sutil
en gloria de perpetuo Abril,
pues allí la flor preferida
para mí, es Ana Margarida,
la niña bella del Brasil.
donde las horas son tan bellas
que el tiempo va a paso callado
sobre diamantes, bajo estrellas.
Odas, cantares o querellas
se lanzan al aire sutil
en gloria de perpetuo Abril,
pues allí la flor preferida
para mí, es Ana Margarida,
la niña bella del Brasil.
Dulce, dorada y primorosa,
infanta de lírico rey,
Es una princesita rosa
que amara Katy Grenaway.
Buscará por la eterna ley
el pájaro azul de Tyltil,
si tú, oboe, arpa, añafil,
cuando Aurora a vivir convida,
adorable a Ana Margarida,
La niña bella del Brasil.
infanta de lírico rey,
Es una princesita rosa
que amara Katy Grenaway.
Buscará por la eterna ley
el pájaro azul de Tyltil,
si tú, oboe, arpa, añafil,
cuando Aurora a vivir convida,
adorable a Ana Margarida,
La niña bella del Brasil.
ENVÍO
¡Princesa en flor, nada en la vida
hecho de oro, rosa y marfil,
iguala a esta joya querida:
La pequeña Ana Margarida,
La niña bella del Brasil!
Existe un mágico Eldorado
en donde Amor de rey está,
donde hay Tijuca y Corcovado,
y donde canta el sabiá.
El tesoro divino da
allí mil hechizos y mil
sueños; mas nada tan gentil
como la flor de alba encendida
que he visto en Ana Margarida,
la única bella del Brasil.
hecho de oro, rosa y marfil,
iguala a esta joya querida:
La pequeña Ana Margarida,
La niña bella del Brasil!
Existe un mágico Eldorado
en donde Amor de rey está,
donde hay Tijuca y Corcovado,
y donde canta el sabiá.
El tesoro divino da
allí mil hechizos y mil
sueños; mas nada tan gentil
como la flor de alba encendida
que he visto en Ana Margarida,
la única bella del Brasil.
DANZAS GYMNESIANAS
BOLERAS
DANZAN, DANZAN LOS PAYESES
las boleras mallorquinas;
forman sus ochos y eses
al son de las bandolinas.
las boleras mallorquinas;
forman sus ochos y eses
al son de las bandolinas.
Cantan los músicos alto
a acompasados compases;
el bailarín da su salto
y hay pases y contrapases.
a acompasados compases;
el bailarín da su salto
y hay pases y contrapases.
Otra mujer se aficiona,
si algo gallarda algo fea,
y aunque es un poco jamona
muy bien que se zarandea.
si algo gallarda algo fea,
y aunque es un poco jamona
muy bien que se zarandea.
Luego va una adolescente
calipigia y de ojo brujo,
con una cara inocente,
de hacer pecar a un cartujo.
calipigia y de ojo brujo,
con una cara inocente,
de hacer pecar a un cartujo.
La payesita galana
No mueve, en su fuga arisca,
el talle, a la gaditana,
los senos, a la morisca.
No mueve, en su fuga arisca,
el talle, a la gaditana,
los senos, a la morisca.
Sino que ella, como el
compañero payesito,
desempeñan el papel
como quien oficia un rito.
compañero payesito,
desempeñan el papel
como quien oficia un rito.
Se regocija la sala
cuando hecha rosa y jazmín
sale una alegre zagala
con un payés chiquitín.
cuando hecha rosa y jazmín
sale una alegre zagala
con un payés chiquitín.
A ella en sus vueltas graciosas
el dulce ritmo la impele,
y él hace unas raras cosas
con sus brazos de pelele.
el dulce ritmo la impele,
y él hace unas raras cosas
con sus brazos de pelele.
Los mozos están gozosos,
las niñas tienen ojeras,
y hay indicios voluptuosos
en estas graves boleras.
las niñas tienen ojeras,
y hay indicios voluptuosos
en estas graves boleras.
Ya no hay buenos feligreses,
ya no hay beatas Catarinas ...
Danzan, danzan los payeses
las boleras mallorquinas.
ya no hay beatas Catarinas ...
Danzan, danzan los payeses
las boleras mallorquinas.
ÍNDICE
| Páginas | |
| POEMA DEL OTOÑO | |
|---|---|
| Dedicatoria: A Mariano Miguel de Val | 7 |
| Intermezzo tropical: | |
| I.—Mediodía | 33 |
| II.—Vesperal | 39 |
| III.—Canción otoñal | 45 |
| IV.—Raza | 53 |
| V.—Canción | 57 |
| VI.—A doña Blanca de Zelaye | 65 |
| VIII.—A Margarita Debayle | 69 |
| IX.—En casa del doctor Luis H. Debayle—Toast | 81 |
| Varia: | |
| Santa Elena de Montenegro | 89 |
| Gaita galaica | 101 |
| A Mistral | 105 |
| El clavicordio de la abuela | 109 |
| OTROS POEMAS | |
| La Cartuja | 121 |
| Pequeño poema de carnaval | 131 |
| Valldemosa | 145 |
| Los motivos del lobo | 151 |
| La rosa niña | 165 |
| La canción de los osos | 174 |
| Ritmos íntimos | 189 |
| Balada de la bella niña del Brasil | 197 |
| Danzas gynesianas | 205 |