Santiago apóstol diz' que todo bien conplido
É todo don muy bueno de Dios vien' escogido:
É yo, desque saly de todo este rroydo,
Torné rogar á Dios que non me dies' á olvido.
Cerca d' aquesta ssierra ay un lugar onrrado,
Muy santo é muy devoto: Santa María del Vado.
Fuy tener y vegilia, como es acostumbrado;
A onrra de la Virgen ofrecil' este ditado:
¡A ti, noble Señora, cunplida de piadat,
Luz lusiente al mundo, del çielo claridat,
Mi alma é mi cuerpo ante tu Magestat
Ofresco con las cántigas é con grant omildat!
Mi alma en tí cuyda
É en tu esperança:
Virgen, tú me ayuda
É syn toda tardança
Rruega por mí á Dios, tu Fijo é mi Señor.
Peroqu' en grande gloria
Estás é con plaser,
Yo en la tu memoria
Algo quiero fazer:
Contar la trist' estoria,
Que á Jhesu yaser
Fiso en presiones, en penas é en dolor.
Myércoles á terçia
El cuerpo de Xristo
Judea l' apreçia;
Es' ora fué visto
Quán poco lo preçia
Al tu Fijo quisto
Judas el que l' vendió, su disçípulo traydor.
Por treynta dineros
Fué el vendemiento,
Que l' cayen señeros
Del noble ungento;
Fueron plasenteros
Del pleyteamiento:
Diéronle el algo al falso vendedor.
Ora de maytines
Dándole Judas paz
Judíos golhines,
Como si fues' rrapáz,
Aquestos mastines
Asy ante su faz
Travaron dél luego todos enderredor.
Tú con él estando,
A ora de prima
Vístelo levando,
A todos lastima,
Pilatos juzgando,
Escúpenl' ençima
De su faz tan clara, del çielo rresplandor.
De terçia á l' ora
Xristos fué juzgado,
Juzgólo el Atora,
Pueblo porfiado:
Por aquesto mora
En cativo dado,
Del qual saldrá nunca nin avrá librador.
Desyéndole vaya,
Liévanle á muerte,
Ssobre la su saya
Echaron la suerte,
Quál dellos la aya:
¡Pesar atan fuerte!
Quién diríe, Dueña, quál fué d' éstos mayor?
A ora de sesta
Fué puesto en la cruz:
Grand' cuyta fué esta
Por el tu fijo duz;
Mas al mundo presta,
Que dende vino luz
Claridad del çielo, por syenpre durador.
Á ora de nona
Murió: é contesçió
Que por su persona
El sol escureçió.
Dándol' del ascona
La tierra estremeçió,
Salió sangr' é agua, fué del mundo dulçor.
A la bisperada
De cruz desçendido,
Conpleta llegada,
D' ungento condido,
De piedra tajada'
'N sepulcro metydo,
Centurio fué dado luego por guardador.
Cuentan las proficias
Lo que sse ov' á cunplir:
Primero Jeremías
Cóm' avia de venir;
Diz' luego Ysayas
Que avya de parir
La Virgen, que sabemos
Ssanta María estar.
Diz' otra proffeçía
De aquella vieja ley
Que'l Cordero morría
E salvaría la grey,
Daniel ya lo desía
Por Xristos nuestro Rey
En David lo leemos,
Segunt el mi cuydar.
Com' profeçías disen
E que ya se cunplió,
Vino en Santa Virgen
E de Virgen nasçió,
Al que todos bendiçen,
Por nos todos morió,
Dios é ome, que vemos
En el santo altar.
Por salvar fué venido
El lynage umanal,
Ffué de Judas vendido
Por muy poco cabdal,
Fué preso é ferido
De judíos muy mal,
Este Dios, en que creemos,
Fuéronlo açotar.
En su faz escopieron,
Del çielo claridat,
Espinas le pusieron
De mucha crueldat,
En la cruz lo sobieron,
Non avían piadat,
D'estas llagas tomemos
Dolor é grand pessar.
Con clavos l' enclavaron
Las manos é pies dél,
La su set abrebaron
Con vinagre é con fiel,
Las llagas, que l' llagaron,
Son más dulçes que miel
Á los que en él tenemos
Esperança syn par.
Açercándosse viene un tienpo de Dios ssanto:
Ffuime para mi tierra por folgar algúnd quanto;
Dende á ocho días era Quaresm': al tanto
Puso por todo el mundo miedo é grand' espanto.
Estando en mi casa con don Jueves Lardero,
Troxo á mí dos cartas un lygero trotero.
Desirvos hé las nuevas: servos a tardinero,
Ca las cartas leydas dilas al menssajero:
«De mí, Santa Quaresma, syerva del Cryador,
»Enbiada de Dios á todo pecador,
»A todos los açiprestes é clérigos syn amor,
»Salud en Jhesuxristo fasta en pasqua mayor.
»Sepades que m' dexieron que ha çerca de un año
»Que anda don Carnal sañudo, muy estraño,
»Astragando la mi tierra é fasiendo muy grant daño,
»Vertyendo muncha ssangre, de lo que más me ensaño.
»E por aquesta rasón, en vertu d' obediençia,
»Vos mando firmemente, so pena de sentençia.
»Que por mí é mi ayuno é por mi penitençia,
»Que lo desafiedes con mi carta de creençia.
»Desilde de todo en todo que de oy en siete días
»La mi persona misma é las conpañas mías
»Yremos pelear con él, con sus porfias:
»Creo que non se nos tenga en las carniçerías.
»Dalda al menssajero esta carta leyda,
»Lyévela por la tierra, non la traya escondida,
»Que non diga su gente que non fué aperçebida.
»Dada en Castro d'Ordeales é en Burgos resçibida»—
Otra carta traya abyerta é ssellada,
Buena concha muy grande de la carta colgada:
Aquel era el sello de la dueña nonbrada;
La nota es aquesta, á Carnal fué enbiada:
«De mí, doña Quaresma, justiçia de la mar,
»Alguaçil de las almas, que se han de salvar,
»A ty, Carnal goloso, que non te cuydas fartar,
»Enbyote el Ayuno por mí a desafiar:
»Desde oy en syete días tú é tu almofalla
»Que seades conmigo en canpo á la batalla;
»Fasta el Sabado Santo darvos hé lyd syn falla;
»De muerte ó de lisión non podredes escapalla.»—
Ley amas las cartas é entendy el ditado:
Vy que veníe a mí el un fuerte mandado:
Ca non tenía amor nin era enamorado.
A mí é mi huésped púsonos en cuydado.
Do tenía á don Jueves por huésped á la messa,
Levantóse byen alegre, de lo que non me pesa;
Diz': «Yo só el alferes con esta malapresa:
»Yo justaré con ella: cada año me sopesa.»
Dióme muchas de gracias por el mi grant conbid,
Fuese é yo fiz' mis cartas, dixe al viernes: «Yd
»A don Carnal mañana, todo esto le desid,
»E venga aprecebido el martes á la lyd.»—
Las cartas rresçibidas, don Carnal orgulloso
Mostró en sy esfuerço, pero estava medroso:
Non quiso dar respuesta é vino muy acuçioso,
Tróxo muy grand' mesnada, como era poderosso.
Desque vino el día del plaço señalado,
Vino don Carnal ante ésta muy esforçado,
De gentes bien garnidas muy byen aconpañado:
Seríe don Alisandre de tal rreal pagado.
Pusso en la delantera muchos buenos peones:
Gallinas é perdiçes, conejos é capones,
Ánades é navancos é gordos anssarones:
Fazían su alardo çerca de los tysones.
Estos trayan lanças de peón delantero:
Espetos muy cunplidos de fierro é de madero,
Escudávanse todos con el grand' tajadero:
En la buena yantar estos vienen primero.
En pos los escudados están los vallesteros:
Las ánssares, çeçinas, costados de carneros,
Piernas de puerco fresco, los jamones enteros.
Luego en pos de estos están los cavalleros:
Las puestas de la vaca, lechones é cabritos
Ally andan saltando é dando grandes gritos.
Luego los escuderos: muchos quesuelos fritos,
Que dan de las espuelas á los vinos byen tyntos.
Venie una mesnada rica de infançones:
Muchos de faysanes, los loçanos pavones
Veníen muy bien garnidos, enfiestos los pendones,
Trayan armas estrañas é fuertes garniçiones.
Eran muy bien labradas, tenpradas é byen finas,
Ollas de puro cobre trayan por capellynas,
Por adaragas calderas, sartenes é coçinas:
Real de tan grand' preçio non lo tienen las sardinas.
Venieron muchos gamos é el fuerte javali:
«Señor, non me escuses de aquesta lyd á mí,
»Que ya muchas vegadas lydié con don Aly:
»Usado só de lyd, por ende syenpre valy.»
Non avíe acabado de dezir byen su bervo,
Ahevos á do viene muy lygero el çiervo:
Diz': «Omíllome, señor, yo, el tu leal syervo,
»Por te fazer servicio ¿non fuy por ende syervo?»—
Vino presta al alarde muy ligera la lyebre:
«Señor,» dize «á la dueña yo la porné la hiebre,
»Darl' hé sarna é diviesos, que de lydiar non se mienbre;
»Mas querrá mi pelleja, quando alguno le quiebre.»
Vino el cabrón montés con corças é torcaças,
Deziendo sus bravuras con muchas amenaças:
«Señor,» diz', «á la dueña, si comigo las enlaças,
»Non te podrá enpeesçer con todas sus espinaças.»—
Vino su paso á paso el buey viejo lyndero:
«Señor,» diz', «al herren me echat ó al yugero;
»Non só para lidiar en carrera nin en ero;
»Mas fágote serviçio con la carne é el cuero.»—
Estava don Toçino con mucha otra çeçina,
Cedieruédas é lomos, finchida la coçina,
Todos aperçebidos para la lyd marina;
La dueña fué maestra, non vino atan ayna.
Como es don Carnal muy rrico enperador
E tiene por el mundo poder como señor,
Aves é animalias por el su grant pavor
Venieron muy omildes; pero an grand' temor.
Estava don Carnal rricamente assentado
Á messa mucho harta en un rrico estrado;
Delante sí juglares com' ome muy honrado;
De sus muchas vyandas era byen abastado.
Delante sí estava su alfierez omil,
El finojo fyncado, la mano en el barril,
Tañía á menudo con este añafyl,
Parlava mucho el vino, de todos alguaçil.
Desque vino la noche, mucho después de çena,
Que tenía cada uno ya la talega llena,
Por entrar en façienda con la dueña serena,
Adormiéronse todos después en ora buena.
Essa noche los gallos con miedo estodieron,
Velaron con espanto, nin punto non dormieron:
Non avíe maravilla, que sus mugeres perdieron:
Por end' s' alboroçaron del roydo que oyeron.
Façia la media noche, en medio de las salas
Vino doña Quaresma; diz': «¡Señor, tú nos valas!»
Dieron vozes los gallos, batieron de las alas.
Fueron á don Carnal aquestas nuevas malas.
Como avía el buen ome sobra mucho comido,
Con la mucha vianda mucho vino vevido,
Estava apesgado é estava adormido.
Por todo el su real entró el apellido.
Todos amodorridos fueron á la pelea,
Pusieron las sus açes, ninguno non pletea;
La conpaña del mar las sus armas menea:
Veniéronse ferir deziendo todos: «¡Ea!»—
El primero de todos, que ferió á Don Carnal,
Fué el puerro cuelloalvo é feriólo muy mal:
Fízole escupir flema, esto fué grand' señal:
Tovo doña Cuaresma que suyo era'l real.
Vino luego en ayuda la salada sardina:
Ferió muy reçiamente á la gruesa gallyna,
Atravesós'l' en el pyco é afogóla ayna,
Después á don Carnal falsó la capellyna.
Venieron las grandes mielgas en esta delantera,
Los verdeles é sibias guardan la costanera:
Buelta es la pelea de muy mala manera,
Caye de cada cabo mucha buena mollera.
De parte de Valençia venían las angiellas
Salpresas é trechadas á grandes manadiellas,
Davan á don Carnal por medio de las costiellas:
Las truchas de Alberche dávanle en las mesiellas.
Andava y el atún como un bravo león:
Fallós' con don Toçino, díxol' mucho baldón;
Sy non por la Çeçina, que l' desvió el pendon,
Diérale á don Lardo por medio del coraçón.
De parte de Bayona venían muchos caçones:
Mataron las perdizes, castraron los capones,
Del río de Henares venían los camarones;
Fasta en Guadalquivir ponen sus tendejones.
Allí con los navancos lidiaban barbos é peçes:
Diz' la pixota al puerco: «¿Dó estás, que non paresçes?
»Sy ante mí te paras, darte hé lo que meresçes,
»Çiérrate en la mesquita, non vayas á las preçes.»
Allí vino la lyxa en aquel desbarato,
Traye muy duro cuero con mucho garavato,
A costados é á piernas dávales negro rato:
Así travava d'ellos como si fuese gato.
Recudieron del mar, de piélagos é charcos
Conpañas muy estrañas é de deviersos marcos:
Trayan armas muy fuertes é ballestas é arcos:
Más negra fué aquesta, que non la de Alarcos.
De Sant Ander venieron las bermejas langostas,
Trayan muchas saetas en las aljavas postas,
Fazían á don Carnal hayar todas las costas,
Las plaças, que eran anchas, fazíansele angostas.
Ffecho era el pregón del año jubileo,
Por salvar las sus almas avían todos desseo:
Quantos son en el mar venían al torneo,
Arenques é vesugos venieron de Bermeo.
Andava ay la hurta con muchos combatientes,
Feriendo é matando de las carnosas gentes:
A las torcaças matan las sabogas valyentes,
El golhin al buy viejo derribóle los dientes.
Ssávalos é albures é la noble lanprea
De Sevilla é de Alcántara venían á levar prea:
Sus armas cada uno en don Carnal enprea:
Non le valía nada desçenir la correa.
Bravo andava el sollo, un duro vyllanchón:
Tenía en la su mano grand' maça de un trechón,
Dió en medio de la fruente al puerco é al lechón,
Mandó que los echasen en sal de Vyllenchón.
El pulpo á los pavones non les dava vagar,
Nin aun á los faysanes non dexava bolar,
A cabritos é á gamos queríalos afogar:
Como tiene muchas manos, con muchos puede lydiar.
Ally lidian las ostyas con todos los conejos,
Con la liebre justavan los ásperos cangrejos:
De la é de la parte danse golpes sobejos:
De escamas é de sangre van llenos los vallejos.
Ally lydia el conde de Laredo muy fuerte,
Congrio çeçial é fresco; mandóle mala suerte
A don Carnal, seguiendol' lievanle á la muerte:
Estava mucho triste, non falla que l' confuerte.
Tomó ya quanto esfuerço é tendió su pendón,
Ardit é denodado fuese contra'l Salmón.
De Castro de Urdiales llegava esa saçón:
Atendiól' el fidalgo, non le dixo de non,
Porfiaron grand' pieça é pasaron grand' pena:
Sy á Carnal dexaran, diéral' mala estrena:
Mas vino contra él la gigante ballena:
Abraçóse con él é echól' en l'arena.
Las más de sus conpañas eran ya fallesçidas,
Dellas muchas morieron é dellas eran foydas;
Pero ansí apeado fazía acometidas:
Deffendióse quanto pudo con manos enflaquidas.
Como estava ya con muy pocas conpañas,
El javalyn é el çiervo fuxieron á las montañas,
Todas las otras rreses fuéronle muy estrañas,
Las que con él fyncaron non valyan dos castañas.
Si non fué la çeçina con el grueso toçino,
Que estava amarillo de días morteçino,
Que non podía de gordo lydiar syn el buen vino,
Estava muy señero, çercado é mesquino.
La mesnada del mar físose un tropel,
Ferieron de las espuelas, dieron todos en él,
Matar non lo quesieron, ovieron duelo dél;
A él é á los suyos echaron en un cordel.
Troxiéronlos atados porque non escapasen,
Diéronlos á la dueña, ante que s' aforrasen;
Mandó doña Quaresma que á Carnal guardasen
É á doña Ceçina con el toçino colgasen.
Mandólos colgar altos, byen como atalaya,
É que a descolgarlos ninguno ay non vaya;
Luego los enforcaron d' una viga de faya:
El sayón va deziendo: «Quien tal fizo tal haya.»
Mandó á don Carnal que l' guardase el ayuno
É él fuese carcelero, que non lo vies' ninguno;
Si non fuese doliente ó confesor alguno,
É á comer le diesen al día manjar uno.
Vino luego un frayre para lo convertyr:
Començóle á pedricar é en Dios á departyr:
Óvose don Carnal muy mucho á sentyr.
Demandól' penintençia con grand' arrepentyr.
En carta por escripto le dava sus pecados,
Con sellos de poridat çerrados é sellados:
Rrespondióle el frayre que l' non serían tomados.
Çerca esto le dixo muchos buenos ditados.
Non se faz' penitencia por carta nin por escripto;
Synon por su boca misma del pecador contrito:
Non puede por escripto ser asuelto nin quito;
Mester es la palabra del conffesor bendito.
Pues que de penitençia yo vos fago mençión,
Repetirvos querría una chica lyçión:
Devemos creer firme con buena devoçión
Que por la penitençia avremos salvaçión.
Porque la penitençia es cosa tan preciada,
Non devemos, amigos, dexarla olvidada,
Fablar en ella muncho es cosa muy loada,
Quanto más la seguiéremos, mayor es la soldada.
Esme cosa muy grave en tal caso fablar,
Es piélago muy fondo, más que todo el mar:
Só rrudo é syn çiençia, non m' oso aventurar,
Salvo en un poquillo, que oy desputar.
Por aquesto, que tengo en corazón d' escrivir.
Tengo del miedo tanto, quanto non puedo dezir,
Con la çiençia poca hé grand' miedo de fallyr:
Señores, vuestro saber quiera mi mengua cunplir.
Escolar só muy rrudo; non maestro nin dotor:
Aprendí é sé poco para ser demostrador:
Aquesto que yo dixere, entendetlo vos mijor,
So vuestra emendaçión pongo yo el mi herror.
En el santo Decreto ay grand' desputaçión
Si se faz' penitençia por sola contriçión:
Determina en cabo que es la confesión
Mester de todo en todo con la satysfaçión.
Verdat es todo esto do puede ome fablar,
Do há tienpo é vida para lo emendar;
Do aquesto fallesçe, bien se puede salvar
Por la contreçión sola, pues ál non puede far.
Quito es quanto á Dios, que es sabidor conplido;
Mas quanto á la iglesia, que non jusga d' ascondido,
Es menester que faga por gestos ó por gemido
Signos de penitençia que es arrepentido.
En sus pechos feriendo, á Dios manos alçando,
Gemidos doloridos é tristes sospirando,
Sygnos de penitençia de los ojos llorando,
Do más fazer non pueda al cabeça enclinando.
Por aquesto es quito del infierno, mal lugar,
Pero á purgatorio lo va todo pagar:
Ally faz' la emienda, purgando el su errar
Con la misericordia de Dios, que l' quiera salvar.
Que tal contreçión ssea é penitençia llena,
Ay en la santa iglesia mucha prueva é buena:
Por contreçión é lágrimas la santa Madalena
Fué quita é asuelta de culpa é de pena.
Nuestro señor San Pedro, tan santa criatura,
Negó a Jhesuxristo con miedo é con quexura:
Veo que lloró lágrimas tristes con amargura.
Otra satisfaçión nos fallo en l' escriptura.
El rrey don Ezechías, de muerte condenado,
Lloró mucho contrito á la pared tornado:
De Dios tan piadoso luego fué perdonado,
Quinçe años de vida eñadió al culpado.
Muchos clérigos synples, que non son tan letrados,
Oyen de penitençia á todos los herrados,
Quier á sus perrochianos, quier á otros culpados:
A todos los asuelven de todos sus pecados.
En esto yerran mucho, ca lo non pueden fazer;
De lo que fazer non pueden, no s' deven entremeter:
«Si el çiego al çiego adiestra é quier' traer,
En la foya entramos dan é van á cayer.»
¿Qué poder há en Roma el juez de Cartajena?
¿Qué juzgará en Françia el alcalle de Rrequena?
Non deve «meter ome su foz en mies ajena»:
Faz' injuria é dapno, meresçe muncha pena.
Todos los casos grandes, fuertes é agraviados,
A obispos, arçobispos é á mayores perlados,
Segunt común derecho, les son encomendados;
Salvo los que del papa son en sí rreservados.
Los que son rreservados del papa espyciales
Son muchos en derecho: dezir quántos é quáles,
Seríe grant el rromançe más que dos Manuales:
Quien saber lo quisiere, oya los decretales.
Pues que el arçobispo bendicho é sagrado,
De palio é de blago é de mitra onrrado
Con pontifical, non es destos apoderado,
¿Por qué el sinple clérigo es desto tan osado?
Otrosí del obispo é de los sus mayores
Son otros casos muchos, de que son oydores:
Pueden bien asolverlos é ser despensadores;
Son mucho defendidos á clérigos menores.
Muchos son los primeros; mas munchos son aquestos;
Quien quisiere saberlos, estudie do son puestos,
Trastorne byen los libros, las glosas é los testos:
Ca el estudio á rrudos faze sabidos é prestos.
Lea en el Espéculo é en el su Rreportorio
Los libros de Ostiense, que son grand parlatorio,
El Inoçençio quarto, un sotil cosestorio,
El Rrosario de Guido, Novela é Diretorio.
Dotores más de çiento, en libros é questiones,
Con fuertes argumentos, con sotiles raçones,
Tyenen sobre estos casos deviersas opiniones:
Pues, por non dezir tanto, non me rebtedes, varones.
Vos, don clérigo synple, guardatvos de grant error:
De mi perrochano non seades confesor,
Do poder non avedes, non seades juzgador,
Non querades vos penar por ajeno pecador.
Syn poder del perlado ó syn aver liçençia
Del su clerigo cura, non le dedes penitençia,
Guardat non asolvades nin dedes la sentençia
De los casos, que no son en vuestra pertenençia.
Segund común derecho, aquesta és la verdat;
Mas en ora de muerte ó de grand neçesidat,
Do el pecador non puede aver d' otro sanidat.
A vuestros é ajenos oyd, asolvet, quitat.
En tienpo de peligro, do la muerte arrapa,
Vos sodes para todos arçobispo é papa;
Todo su poderío está so vuestra capa:
La grant neçesidat todas las cosas papa.
Pero á estos tales devédeslos mandar
Que, si ante que mueran, si podieren fablar
E puedan aver su cura para se confesar,
Que lo fagan é cunplan, para mijor estar.
E otrosí mandatle á éste maldolyente
Que, si dende non moriere, quando mijor se siente,
Que de los casos graves, que l' vos distes ungente.
Que vaya á lavarse al río ó á la fuente.
Es el papa syn dubda la fuente perenal,
Que es de todo el mundo vicario general;
Los ríos son los otros, que an el pontifical:
Arçobispos é obispos, patriarcas, cardenal.
El frayle sobredicho, que ya vos he nonbrado,
Era del papo papa é mucho dél privado:
En la grand' nesçesidat á Carnal prisionado
Asolvióle de todo quanto estava ligado.
Desque el buen frayre ovo á Carnal confesado,
Diól' esta penitençia: que por tanto pecado,
Comiese cada día un manjar señalado
E que más non comiese é seríe perdonado.
«El día del domingo por tu codicia mortal
»Conbrás de los garvanços con azeyte é non con ál,
»Yrás á las iglesias, no estarás en la cal,
»Que non veas el mundo nin codiçies el mal.
»En el día de lunes, por tu sobervia mucha,
»Conbrás de las arvejas é non salmón nin trucha,
»Yrás oyr las oras, non provorás la lucha,
»Non bolverás pelea, segund que la as ducha.
»Por tu grad' avariçia mándote que el martes
»Comas de los espárragos é mucho non te fartes,
»El medio de un pan conbrás ó las dos partes;
»Para los pobres lo otro te mando que apartes.
»Espinacas el miércoles conbrás non espesas:
»Por tu loca luxuria, conbrás poquillas désas:
»Non guardeste casadas nin á mongas profesas,
»Por cunplir tu furniçio fazíes grandes promesas.
»El jueves çenarás, por la tu mortal yra
»E porque perjureste deziendo la mentira,
»Lantejas con la sal: en reçar te rremira;
»Quando mijor te sepan, por Dios de tí las tira.
»Por la tu mucha gula é por la tu golosina,
»El viernes pan é agua conbrás é non coçina;
»Fostigarás tus carnes con santa desçiplina:
»Averte ha Dios merçed é saldrás d' aquí ayna.
»Com' el dya del sábado las havas é non más:
»Por tu envidia mucha, pescado non conbrás;
»Como quier que algún poco en esto lastarás,
»Tu alma pecador así la salvarás.
»Anda en este tienpo por cada çiminteryo,
»Visita las iglesias reçando el salterio,
»Está y muy devoto al santo ministerio:
»Ayudarte há Dios é avrás pro del lazerio.»
Dada la penitençia, fizo la confesión:
Estava don Carnal con muy grand devoçión
Deziendo: «¡Mea culpa!»; dióle la asolución;
Partióse dél el frayre, dada la bendeçión.
Ffyncó ally ençerrado don Carnal, el coytoso;
Estava de la lid muy flaco é lloroso,
Doliente é malferido, costribado é dolioso,
Non lo vee ninguno xristiano rreligioso.