Cornejo, como á cuatro leguas de San Ildefonso, al principio de la Fuenfría, en el sesmo de San Millán. Es venta, llamada más abajo la casa del Cornejo. (Sánchez). Tajar por cortar fué muy clásico. Lorda, como lerda (véase Cejador, Tesoro, L, 83). Avenir, acaecer. Soñó poderse casar conmigo como con cualquiera de sus vecinos. Esta broma es muy del Arcipreste, que debía ser harto socarrón, y quién sabe si de veras se la tomó alguna vez por aquellos vericuetos con alguna serrana, fingiendo quererse casar con ella. Nótese la sencillez con que la bobalicona se lo cree y las cosillas que le pide como ajuar, que no desdicen de las que hoy llevan a la boda por aquellas aldeas.
Cuydar se repite aquí por fantasear, imaginar. De mal rrecaudo, mi broma. Creyóse que me traía al retortero de enamorado.
Verano, aquí, como en la copla 945, es la primavera, y como tal se tomaba, aunque también por el estío. Así en las Orden. milit., año 1728, l. 3, t. 15, a. 1: Para que cada cuerpo de infantería y caballería haga el ejercicio una vez en la semana en los meses de verano, desde primero de Abril hasta último de Setiembre. Sosegar, descansar, y así llaman en Segovia y Maragatería, echar la sosiega, al echar un trago después de fuerte comida, y tomar la sosiega en Salamanca y Santander. Sosiega, posverbal de sosegar, vale descanso en Alava.
Selmana en S, por sedmana, de sept(i)mana(m). En comedio, en medio, y dícese espacial y temporalmente. Orden. Sev., 169: Mandemoslo apregonar públicamente en el comedio de la calle de la ropa vieja. Pero Niño, 1, 2: Eran en este comedio muchas divisiones en Castilla. Cinta es el cinturón. Lo colorado ó bermejo y todo lo chillón les gusta mucho á estas gentes. La saya era de bayeta encarnada, como suelen llevarla.
De grado, de buena gana. Bibl. Gallard., 1, 525: Segun os amo de grado. G. Pérez, Odis., O se la diste de tu grado.
Tornear vacas. En Córdoba tornear el ganado es echarle grano en la paja gruesa, para que se la coma mejor y la apure. Tornas, en Córdoba, es el desecho de la paja que deja el ganado al comer, y sirve para echarse a dormir la gente ó para cama del ganado; tornero es, en Córdoba, el lugar donde se echan las tornas y duermen los gañanes; en Ecija, el montón de paja gorda en la era al aventar. Maçar es amasar, aquí probablemente de la leche, para sacar la mantequilla, natas, etc. J. Pin., Agr., 4, 6: Como el cuerpo del vecerro mazado y soterrado se convierte en abejas. Odresillo, odre ó cuero chico de cabra aderezado, como instrumento músico; en francés chievrete, chevrette, como suelen tocar por Asturias y Galicia, y lo llaman gaita gallega, pues pegada á él la flauta ó gaita, le comunica el viento, apretándole con el brazo izquierdo. Se llena de aire por un cañoncito en la parte de arriba. Tiene, además de la flauta, pegado otro cañón de una vara en largo, el cual se pone encima del hombro, y se llama el roncón, por ser sonido ronco y uniforme, que acompaña como de bajo. Guitar en S, gitar en G, las abarcas, sujetar ó coser con guita. Orden. Sev., 183: Que la guita de guitar los dichos alpargates blancos... las capelladas sean guitadas conforme al tamaño de las suelas. Orden. Malag., f. 67: Once guitas en el talon e sean cosidas las dichas suelas con su guita de cerro. Las abarcas se las hacen los mismos serranos con sólo comprarse en la villa una túrdiga de cuero, que para eso se venden. Tañer el caramillo, tocar la flautilla aguda de caña, propia de pastores. Cast., Canc., 1, p. 179: Qu'en casa de la pastora | todos tocan caramillos.
Altibajo es golpe derecho, de alto á bajo, en la esgrima y una suerte de tela, y metafóricamente, vaivén de buenos y malos sucesos; pero aquí alude al saltar y bailar, y más ciertamente al llevar cantando el contrapunto, así como sotar á qualquier muedo es danzar con todas las tonadas ó modos musicales. Sotar, saltar; muedo, modo. Alex., 252: Reían e sotaban.
Demandudieres, del tema de demandudo. Talento por talante ó voluntad.
Prendedero, que sirve para prenderse la falda con ganchitos al enfaldarla ó para el pelo, como aquí parece deba interpretarse, a manera de cinta encarnada. Orden. Sev., 63: Que las mujeres mundanas trayan un prendedero de oropel en la cabeza encima de las tocas. Çamarron, zamarro grande. Disant-ero, para los disantos ó días de fiesta. Garnacho, especie de justillo, como lo usan las serranas y segovianas, y sobre el cual, para el frío, se ponían el dingue ó dengue cruzado por los pechos y espalda, como que era una tira de un palmo ó más de ancha, y al fin se la ceñía á la cintura. Y no me engañes, prométemelo todo de veras. Con la sencillez juntan la desconfianza los aldeanos.
Çarçillos, aretes para las orejas. J. Enc. (Bibl. Gall., 2, 901): Cercillos e sartas. Mengua, que sonaba Menga, por fulana, con u, para que g no suene como en ge, gi.
An en G, impersonal, como dan, esto es, indefinido cuanto á la persona, por el hay, que después se dijo como unipersonal. Calentura, calor. Oruela, como orilla, que vale temple y tiempo, sea bueno ó malo, en Segovia, Cuenca, Madrid y en toda la sierra, y en Andalucía, así como oraje en Cuenca y orache en Aragón. Berc., Mil., 589: Ovieron vientos bonos luego de la entrada, | oraje muy sabroso, toda la mar pagada. En Alex., por tempestad, como en francés. Rrúcio, rocio, y sonaba rúcio, en Aragón ruciar: de aquí el color rúcio y el asno que suele ser de este color. Bibliot., Escurial., I J-6, Cant. 5, 2, é I-j 3, f. 389: Mi cabeça llena es de rucio. Viene de rosci(d)u(m), de ros. Ilustre freg.: Las dos mulas rúcias, que sabes que tengo mías. Quij., 2, 31: Donde hallarás un asno rucio mío.
Dize, de decir, por desciende, cae, como deçida caída (1024), de deci(d)er(e). Así en el Poema Alf. XI. Ome, indefinido por uno. Alhorre, especie de halcón, del arábigo الحُاسر aljhorr. J. Manuel, Caball. y esc. (p. 250, Rivad.). Cuando se tira una piedra á la torre, antes cae ella, que no sale el halcón que allí estaba. Asi él bajó corriendo antes de salir el bicho extraño que le espantó.
Periglo, de periclu(m), después por metátesis peligro. Vestiglo es animalucho raro y de aquí fantasmón, todo lo monstruoso, de besticlu(m), bestia. Iguerisa en G., lleguariza en S., pastora que guarda yeguas. En las Ordenanzas de Sevilla, p. 121, yeguarizo; en las de Málaga, f. 107, yeguerizo. Esta copla para poner espanto ante la horrenda catadura de la serrana es el telón correspondiente á la sin par escena que nos aguarda: es un verdadero drama satírico griego; pero en medio de la sierra del Guadarrama. Trefudo se dijo de trefe, que son los pulmones ó livianos y el tísico. Nebrija; Pulmonarius, por cosa trefe de livianos. Phtisicus, por cosa tísica ó trefe. L. Fern., 121: Anda trefe y trasijado. Bañ. Ar. 2: No es carne de ladrencillas, | ni de la que a las costillas | se pega el bayo, que es trefe. De aquí de poco valer, como fofo. León, Hijo: Mas el que tienen en sí es trefe y baladí. Pero también se dijo trefe del muy alentado y fuerte. A. Alv., Silv. Dom. ram., 4 c... Estaban trefes, rebeldes y enconados contra él. Trefuda es, por consiguiente, la que tiene trefe o pulmones, en este último sentido, como quien dice valiente y de hígados, alentada. Çeñiglo es mal ceño y catadura horrible y por eso se dijo de cierta planta que hace poner mal ceño, como el abrojo ó abri-ojo en Aragon. P. Sánchez, Hist. mor., f. 317: Cria abrojos, cardos y espinas y ceñiglos. La pintura de serrana, que emprende aquí el Arcipreste, es de lo más fuerte que ha podido pintar artista en el mundo. Con brocha yeguariza, robada á Aristófanes, no hubiera dado más rebultados relieves el Greco á una serrana de carne y hueso ni la hubiera repujado con toques más chillones. El arte moderno, adorador del natural más extremado, tiene aquí el dechado más bravío que pudieran soñar los Zuloagas de la literatura. ¡Qué remenudo y para poco, qué dengoso y desvahado parece á par de este cuadro lo que escriben los salsifíes de nuestros modernistas!
La Tablada es puerto entre el de Guadarrama y el de la Fuenfría.
Aballar en S., abajar, abatir, como baliar en Germania. En Asturias aballar se dice del sacudir el árbol con las manos para que caiga el fruto, ó las hogazas en el horno para que no se peguen al suelo, andar ó trabajar de prisa; en la Sierra de Gata por correr sin detenerse por estorbos. Este valor intransitivo lo tenemos en J. Enc., 24. Aballemos sin pereza L. Fern., 210: Hora sus, sus, aballar. El otro transitivo, que es el del texto en J. Enc., 4: Que apenas aballa el pié, | cuando ya temen allende. Vale aquí y en el texto menear, mover de donde está. En G hay abillar y acaso esté bien, como veremos en el Tesoro (P.B.).
En grand hato, en gran rebaño, muchedumbre, Gallo, Job., 4, 20: Después de haberte traido tu desventura á traer hato ó piara de lechones. Aquí se trata de muchedumbre de pastores á quienes daria lucha y gran conquista, que bastaria para todos juntos. Aunque, añade, no sé qué diablo pueda enamorarse de tal fantasma y vestiglo. Quisto, querido, buscado. Baena, p. 91: Bien puede por graçia ser quisto e amado.
Syn guisa, sin modo ni medida conveniente. Corneja lysa, reluciente, esto es, de pelo negro atezado, brillante. Así en el Tesoro de 1675 liso por reluciente y por afeite que suaviza y por raso ó tafetán. Devisa, divisa, distingue. Alex., 85: Hy era deboxada la tierra e la mar, | los regnos e las villas, las aguas de prestar, | todas con sus escritos por meior devisar. Ojos fondos e bermejos, hundidos y ribeteados, remellados.
Añal, de un año. Mingo Rev.: Que come los rezentales | y non dexa los añales. Çarapico, ave marina de pico largo y corvo. H. Nuñ.: Madre, casar, casar, que zarapico me quiere llevar. En maragatería, cerceta, pato silvestre. Anas boschas L. Buhón, mercader. Berc., S. Mil., 336: Entendió que non era de buhones comprado. Apolon.: Dalo por poco precio el bufón el espeio. De suponer es que no se bebería en agua todo el caudal del más rico mercader, ¡pues el agua, y más en la sierra, anda barata y por los suelos! Vino ó churrela envasaría la muy puerca: así tenía de largas las narices y atomatados los ojos. Que no tocaba el agua se ve por lo negro y mugriento que llevaba el pescuezo.
Rrostros, por morros, á la latina. Maxmordos corrijo el moxmordos del texto, y, si no me engaño, significa amontonados malamente, como arracimados, que es lo que vale en éuskera, y de aquí se dijo maxmordón, el que se hace el bobo para vivir sin trabajar, propiamente racimo flojo y desgajado, que es lo que en éuskara suena. Horozco, Canc., p. 235: En esta ciudad habia | un bigardo maxmordon, | que. Véase Covarr., B. Alcaz., p. 113 (edic. Rodr. Marín). Los dientes como buenas palas caballunas y apeñuscadas. ¡Con tamaño esperpento, ya tiene con quien casarse el que lo apetezca! ¡No hay que perder la ocasión!
Al copista de S no le pareció bastante lo del primer verso y lo mudó por este otro: «Mayores que las mías tyene sus prietas barvas». ¡Apaga y vámonos! Chufetas en S., hufetas en G. son mofas y palabras burlando. Lena 3, 5: Dejémonos de montecicos y chufetas. Lope, Mart. Madr., t. V, p. 113: Todo chufeta y donaire. Parvas; en S darvas, en G daivas; parece hay errata, pues darvas no suena a voz castellana. Quiere decir el Arcipreste que si tú quieres rebuscar un poco más en ella, hallarás otras cosillas de mofa y burla; pero que más provechoso te será trillar tus parvas. Acaso escribió: Fallarás, según creo, de las chufetas parvas, cosas de pequeñas burlas. Trillar en las tus barbas, dice G.
Desde aquí a la c. 1221 falta en G. Cabras del fuego, escocimientos ó quemaduras, como vejiguillas en las piernas, del estar junto al fuego en invierno, por lo que se cría nuevo pellejo en lugar del que se ampolla. Aludiendo á cabras, como animales, puso manadillas.
Entecar es poner enteco, dañar y molestar: esto último en el texto. L. Fern., 183: ¡Dios, qu'estas lucio y galido! | —No t'entecará ya el lodo. Desdonada, sin gracia ó don. Corvacho, 4, 2: Me vees fea e desdonada.
Colgábanle hasta la cinta, y eso que (pues, porque) estaban recogidas, que, á no estarlo, llegarían hasta debajo de las ijadas y andarían danzando á todo son de cítola, sin haberles nadie enseñado a danzar. Citola, instrumento músico (Oudin) (c. 1213). Mostrado, enseñado, instruído, acostumbrado. Mend., G. Gran., 1: Gente suelta, plática en el campo, mostrada á sufrir calor, frío, sed y hambre.
Chançoneta, villancico festivo. J. Polo, pl. 290: Y asi los que solo dan | chanzonetas y romances. Trotalla, cantar de baile. De las tres se conserva la siguiente.
Deçida, descendida ó bajada, de deci(a)er(e), caer.
Engorrarse, detenerse, y no menos como intransitivo. S. Badaj., 2 p. 72: Si un tantico me engorrara, | ¿no creis que engarrafara | como gato de tripera? J. Enc., 217: Muerte, no cures de mas engorrar; | ven prestamente, que alegre te pido.
Blaço brazo: así en el Poema Alf. XI. Un canto de soma, un cantero ó pedazo de pan bazo, de salvado fino y el mismo salvado; se usa en Alava por pan negro y en Palencia por salvado fino. J. Enc., 23. No comais somas de canes. S. Abril, Eunuc.: Comen pan de soma, panem atrum vorent. Es muy común este pan por toda esta sierra y en toda la provincia de Segovia, tanto que decir: Ya come pan blanco, significa que está muy enfermo, que entonces se lo traen de la villa. El pan blanco de trigo sólo como lujo lo comen en el banquete de boda.
Esfuerça, toma esfuerzo y aliento. J. Pin., Agr., 4, 13: Por tanto esforzad para nos dar muchas doctrinas tales.
Lichiga, cama ó lugar donde dormir, que camas apenas se ven por la sierra. De lectica(m), litera. Berc., S. Or., 127: Trahian estas tres virgines una noble lechiga.
¡Maguera!, ¡aunque!, indica duda, tanto que es del mismo tema de a-mag-ar y magadaña (122), de donde aunque. Barahona, p. 733: Y es su princesa, maguera pastora. Bibl. Gallard., 1, 616; El conde de Alba, maguera | buen caballero forzado. Por cierto que en la copla 122 puse magancés, como de este tema, y originariamente díjose del famoso Galalón de Maganza, dechado de traidores (Canc. de Roncesvall. Véase Cejador, Leng. Cerv., t. II).
Bien tynta, bien teñida; tintar es el verbo usado por aquellas partes y por Segovia por teñir. Collarada, lo que, á la francesa, dicen hoy canesú, la parte debajo del cuello por delante, y tengo oída la palabra por la misma sierra.
Halía, alhaja, del arábigo حليه, jhalia.
Lystada de cota, con listas como suelen tenerlas las cotas ó cotillas, jubones ó ajustadores de que usan las mujeres y son de lienzo ó seda con ballenas á veces. Tostad. Euseb. c. 56: No se podía poner alguna ropa suya, ni cota ni brial, ni otra alguna. Pide zapatas de pieza ó cuero labrado, como las que usaban en la villa, para no ser menos, en vez de las ordinarias abarcas, que eran de cuero sin labrar. Toca es el pañuelo de la cabeza.
Algo, bienes, cosas, tant' algo, tanta hacienda; pero te lo fío, lo traeré á la vuelta.
Heda, fea, foeda(m). Merchandía, como merchante mercader. Cort. Jerez 1268: Sy algund maestre cargase en su nave ninguna merchandia. Cara pagada, cara contenta, alegre.
Nunca por servidumbre y respeto se le paga á otro la costa del hospedaje, sino que el que va á un ostal paga su gasto. Omenaje, obligación y servidumbre, aquí metafóricamente. Ostalaje, hospedaje, escote por el ostal. Orden. sev., 64: Sean tenudos de pagar los alquiles ó los ostalajes. Ostal es la posada. L. Rued., 2, 39: Pregunta por el ostal del lobo. Alex., 376: Falló de fiera guisa barrido lostal.
Ditado, de dictado, dictar, es título de dignidad, honor o señorío, como de duque, conde, etc., Quij., 1, 21: Y montas que no sabría yo autorizar el litado, dijo Sancho. Ditado has de decir, no litado, dijo su amo. Aquí es cantar honorifico, digamos, á la Virgen; en su tiempo se decía por composición poética en general. De Santa María del Vado se hace mención en el libro de Montería de Alfonso XI, l. 3, c. 5. El Vado es villa del duque del Infantado en el Real de Manzanares (Sánchez).
Ep, Iacobi, 1, 16: Omne datum optimum et omne donum perfectum desursum est descendens a Patre luminum. El mundano, que pinta el Arcipreste en primera persona, después de tanto roydo, de andar enamorado de doña Endrina y de vagamundear por la sierra con las mozas, volvióse a Dios, como suele acontecer.
Tener y vigilia, hacer allí la vela, velar á la Señora, costumbre de caballeros y de romeros, como hizo S. Ignacio velando las armas de la nueva milicia espiritual ante el altar de la Virgen en Monserrat.
Aunque tengas gloria y placer más de la que nadie te pueda ofrecer, quiero yo hacer algo de mi parte.
Alude al ungüento de nardo, con que ungió María, hermana de Lázaro, los pies de Cristo el Viernes antes de morir, y que Judas, su administrador del dinero, reprobó diciendo que cuánto mejor hubiera sido gastar lo que había costado en los pobres. Señeros, particulares, singulares. Cabr., p. 534; Otra vez me parece avisar que no llamo señeros ni singulares a los que hacen lo que todos los de su profesión debían según ella hacer, sino á los que han dejado este camino y van por los no trillados. Fueron plasenteros del pleyteamiento, del trato fueron contentos los del Sanhedrin, vendiéndoles á Cristo por los treinta dineros, que se le vinieron á sus manos, sólo para él (señeros). El algo, el costo, los dineros.
El Atora, el pueblo porfiado ó durae cervicis de la vieja ley ó Atora, Tora con el artículo arábigo al-. Dado en cativo, puesto en cautiverio, el pueblo judío.
«Et super vestem meam miserunt sortem» (Ioán., 19, 24). Dar vaya es la frase, sino que el Arcipreste, creyendo ser vaya el ¡vah! del Evangelio, emplea el verbo decir del evangelista: «Et praeterentes blasphemabant eum, moventes capita sua et dicentes; ¡Vah!, qui destruis templum Dei» (Marc., 15, 29). S. Abr. Andr.: Darme han la vaya diciendo que soy un picapleitos. Dueña, Señora, dice á la Virgen.
Fue esta gran congoja para tu dulce Hijo; pero (mas) aprovecha al mundo, pues de ello vino luz y claridad del cielo siempre duradera. Duz es dulce, como trae G; por, para, ant. pora. Durador concierta con claridad, sin e femenina.
Dándole a Cristo con la lanza, tembló la tierra. Escureció y estremeció son aquí intransitivos. Ascona, lanza de gente montañesa. Lope. Amist., pág. VII, 9: Con 400 montañeses bravos | de capellina piel, azcona herrada.
A la bisper-ada, al atardecer, como mañan-ada, de la hora de vísperas; así como a la de completas fué ungido. Con dido, de condire.
Abrebaron, de a-bib(e)rare, por metátesis de abebrar que trae S. J. Pin. Agr., 10, 33: Abrevaban sus ganados en el río Haliarmon.
En esta pelea tuvo por modelo el Arcipreste el fabliau de la Bataille de Karesme et de Charnage, que se halla en el tomo IV de la colección de Méon (p. 80); pero sólo tomó la trama general, como suele, dejándose llevar de su brillante fantasía y sobrepujando al modelo, mal que le pese á Puymaigre. Véanse otras parecidas en Rabelesiana, p. 615-636. Algun quanto, algo. J. Pin. Agr., 18, 23: Y con esto se allanaron ya cuanto. Dende, después de Bosc. Cortes., 228: El caballero dende á un rato volvió. Celest., VI. p. 76: Y murió dende á tres días. Al tanto, proporcional ó relativamente, conforme á eso. J. Pin., Agr., 22, 13: Mas al tanto sabed que obliga nuestra doctrina en todos los contratos. Lo mismo vale en su tanto. J. Ang., Conq., d. 1: Eso que el Esposo tiene por naturaleza, tiene en su tanto la esposa por gracia. Zamor., Mon., 3, 86, 1: El es el que al tanto de la majestad suya edificó su casa.
Jueves lardero, ó gordo, el anterior inmediato á las Carnestolendas. Es una de tantas expresiones aragonesas, como hay en Hita y corren por Guadalajara, Cuenca y Segovia. En Salamanca le llaman jueves merendero, porque se va á merendar al campo, en Cuenca jueves lardero. Trotero, correo. Poem. Fern. Gonz., 1917: Envió por la tierra á gran priesa troteros.
Estraño aquí y en otros lugares tiene fuerza de fuera de sí, enojado. Carnal es el tiempo en que puede comerse carne. En carnal no obliga el ayuno. Cor. Vallad., 1325: Porque la mi tierra es robada e astragada e yerma.
Nótese carnecería en S, por carnicería de G, de carniza; pero contaminado con carne, igualmente carnecero. Herr. Agr., 5, 12: Los alanos carneceros. Villena Cis., 3: En establos e carnecerias.
La Cuaresma tiene, según esto, sus reales en Castro Urdiales, y por allí entra en España. Alude á la significación de real que tiene castro y á ser uno de los puertos de mar de donde entraba más pescado en cuaresma á los reinos de Castilla. De allí viene la orden á las ciudades castellanas, á lo que alude Burgos, el burgo por excelencia. La Cuaresma declara la guerra á la carne, o sea á don Carnal.
La concha marina era la bula ó bola pendiente de la carta, que le daba autoridad, por ser justicia de la mar. Justiçia de la mar, porque prende y mata pescados. Por mi desafiar para desafiar á mí.
Almofalla ó almohalla es alfombra, y por almohalla ó almahala es, como aquí, ejército, campamento, del arábigo الماحله almalla, «batalla, sitio para cerco de lugar real de gentes armadas» (P. Alalá). «exercitus» (R. Martín). Syn falla, sin falta. Cid, 443: E. Albar Salvadores sin falla.
No tenía amor, desde que hizo la vigilia en Nuestra Señora del Vado, volviéndose a Dios (1069, syn amor). Dos cartas envía la Cuaresma, una a la Carne desafiándola, otra de aviso á los que están sin amor, porque en ellos será el combate; a los que tienen amor loco no se la manda, porque es inútil, no hay combate posible en quien está entregado de lleno á la carne. Ditado, lo dictado ó escrito.
Alférez de Don Carnal es el jueves lardero (c. 1096). Malapresa, como en 571, desdichada, desventurada, la Cuaresma. Justar, combatirse con otro. Me sopesa, me tienta las corazas.
Conbid, convite. Dícele al Viernes ó día siguiente y que es el de más penitencia, que el Martes se verán las caras, cuando comienza el ayuno de Cuaresma y es día de combate y de Marte.
Argulloso en S, orgulloso en G. Argullo por orgullo dícese en la provincia de Palencia, arbullo en Murcia y arbulloso, argullo y argulloso en el Tesoro de 1671, argulloso en Lucas Fernández, 119, argull en catalán, argoglio en antiguo italiano. Las mesnadas ó gentes de guerra y parciales de don Carnal vienen ahora, y son las carnes con que pelea contra la Cuaresma, que presentará las mesnadas suyas de pescados. Alegoría muy bien trazada, que califica agudamente á cada combatiente y nos enseña los manjares de aquel tiempo y los lugares de donde se traían los más exquisitos. Es todo un tratado de cocina, que puede completarse ó comprobarse con el cap. 34 del Corvacho y el Albre ó Breviaris d'amor escrito por Matfres Ermengaus de Beser á fines del siglo XIII y lo tenemos en El Escorial, finalmente con el Arte cisoria de D. Enrique de Villena, que vivió del 1384 al 1434. El primer libro de cocina que se conozca es el de Ruperto de Nola, cocinero que había sido de D. Fernando el Católico antes de reinar en Castilla, y en donde se hallarán curiosas noticias y nombres de salsas y recetas; fué impreso el año 1525.
Garnidas, de guarnir, de donde guarnecer. Cid, 1337: Cient cavallos... | de siellas e de frenos todos guarnidos son. Alejandro Magno estaría satisfecho de tal real ó campamento. Aquí se acordó el Arcipreste del libro de Alexandre.
Delantera del ejército y batalla: términos todos de la milicia de entonces. De las perdices y aves, sobre todo se dice apeonar y ser peones, ó andar á pie y de prisa. Hacer el alarde ó alardo, en la milicia la muestra, reseña ó revista de las tropas. Ovalle H. Chile, f. 161: Algunas veces entre año se hacen suizas y alardes generales. Cerca de los tysones, del hogar, al desplumar y despellejar antes de meter en la olla, etc. Navancos de nava, como lavancos.
Las lanzas eran propias de la primera fila, como entre los romanos los primipili. Espetos, asadores y armas aguzadas, que son sus lanzas, de donde espetar, atravesar con espeto, asador, espada, etc. G. Pérez, Ulix., 14: Cortaron lo restante mas menudo | y en asadores luengos lo espetaron. Escudábanse con el tajadero, que es lo mismo que tajo en que se corta la carne y plato trinchero, donde se trincha la comida, y es lo que aquí significa, esto es, que venían en platos, como escudos. Guev., Menospr., 7: un escaño, unos platos bañados, unos cántaros de barro. O cuan dichoso es el aldeano, al cual le basta una mesa, unos tajaderos de palo. Cron. gral., 4, 3: Cien vasos de prata e escodillas e tajaderos. La descripción de la yantar de aquellos tiempos con todo lo demás véase en Villena, Arte Cisoria.
Tras los escudados ó que llevan tal escudo.
Las puestas ó postas ó tajadas. Monter. Alf., 1, 41: Que haya una puesta del venado que moriere ese dia. Acosta, H. Ind., 3, 17: En el color y sabor no parecían sino tajadas de ternera y en parte de pernil, las postas deste pescado. G. Alf., 2, 2, 4: A lo menos una muy bella posta de ternera no nos podia faltar. Los escuderos, que les llevan el escudo y acompañan, quesuelos muy curados, picantes que espolonean las ganas de beber y llaman de tres leguas á la corambre. «El vino blanco, dice el refrán griego, es más gustoso; pero el negro es más nutritivo.»
Infançones ó caballeros nobles son los faisanes y pavos reales (pavones), que son gente encapetadas (enfiestos los pendones) y bien y vistosamente emplumados (garnidos). El de Villena comienza á enseñar el modo de tajar las aves, por el pavon, que nunca faltaba en los aparatosos banquetes; desde el Renacimiento tomó su lugar en las mesas el pavo, ave democrática de la Edad moderna.
Traíanlos en ollas, como si llevaran ellos capellinas ó armadura de acero para la cabeza ó yelmo ó capacete. Mar., H.E., 13, 7: Al enlazar la capellina y ponerse la celada, se le cayó la escofia. Adaragas, ó adargas ó daragas. Oviedo, H. Ind., 46, 7: Tomó su espada e una daraga. Las sardinas del campo contrario no tenían real ó campamento tan lucido y bien aderezado, porque las carnes piden más trebejos de cocina que no ellas, que se asan sobre las brasas sencillamente.
Usado só, hecho estoy á lidiar con los moros, personificados en don Aly. Alude al sultán de Africa, así llamado, que sucedió en 1331 á su padre Othman, y envió á España á su hijo Abdel-Melek, que se apoderó de Granada, y por entonces se apoderó de Tlemecen y Túnez. Proclamó la guerra santa contra España y fué derrotado el 30 de Octubre de 1340, orillas del Salado, cerca de Tarifa. Esta fecha es, pues, anterior a la composición de este libro. El códice S dice que se compuso el 1343, lo cual queda confirmado por este pasaje: teniendo el Arcipreste tan fresco el hecho de pocos años antes, pudo componer este libro el 1343 (c. 326, nota): Alí significa en arábigo el alto, y jabalí, el montañés: acaso por eso trajo el jabalí como contrincante de Alí; pero yo me barrunto que el jabalí es símbolo del que venció en el Salado ó sea Alfonso XI, cuya afición a la caza de jabalíes la conocemos por el Libro de Montería que mandó escribir. Nació el 1311 y sucedió á su padre Fernando IV, un año después, debajo de la tutela de D.ª María de Molina; ganó la batalla del Salado, tomó á Gibraltar y murió en 1350.
A-hevos, he aquí, de á ¡he!, de llamar, y vos (Tesoro, A, 55). Cid, 1335: Fevos aquí las señas (he-os). Id., 476: Afevos los CC. III. en el algara. Id., 485: Fellos en Casteion (he ellos). Id., 1317: Afe Minaya Albarfañez do lega tan apuesto (¡he! que llega). El ciervo es el gran siervo de don Carnal, le sirve ligero y se le humilla: quienes sean ciervos ó habitantes de Cervera, cosa es que á nadie se le oculta. Gracias a ellos, todo se hace en muchas casas con toda paz y sosiego.
Dueña llama aquí á doña Cuaresma y a los que la guardan, y dice que los pondrá con su comida, comiéndole á ella, tan enfermos que no se acuerden de ayunar, y que tendrán frío ó calentura, de modo que pidan pellejos de liebre para abrigarse, y esto quando alguno le quiebre, cuando alguien le falte a la Cuaresma, cuando falte al ayuno. Hiebre, fiebre. Porne, pondré.
Si enlazas á doña Cuaresma conmigo, dice el Cabrón, no te podrá dañar, ¡oh don Carnal!, con todas las espinaças ó espinas de los peces que trae contra ti. Un cornudo en Cuaresma no puede hacer daño a la carne: por más pescados que coma, siempre su oficio le hará apoyar y escudar las carnalidades. Conforme á este su oficio, trae consigo el cabron montés corças e torcaças, esto es, mujeres que sostienen á hombres vendiendo su cuerpo, que es lo que vale corça y palomas torcazas, que son las palomas nocharniegas que salen por esas calles á lo mismo. Los hombres, que se amisten con ese buen señor y anden con tal compañía como la que él les proporciona, no pueden ir contra don Carnal, porque son tan carnales como él, por muchos pescados que coman, con todas sus espinaças.