[87] Consérvanse antiguas Biblias manuscritas, en las cuales, cuando la narración se convierte en diálogo, se ponen notas y apostillas, como Jesús cantando, Petrus cantando, deduciéndose de ellas que se recitaban dramáticamente. V. L. Roux de Lincy, Le livre des Legendes, introd., pág. 29.

[88] Conc. Germ., IV, págs. 257, 258. Synod. Diœces. Wormat. ad a. 1316. Præterea, cum proficuum, imo necessarium sit, ut receptæ ab antiquo consuetudines quædam, ob novellarum adiventionum superstitiones refrænandas, commutentur in melius. Inde est, cuod cum a nostris antecessoribus ad nos usque pervenerit, ut in sacra nocte Dominicæ Resurreptionis, ad sustollendam Crucifixi imaginem de sepulchro, ubi in Parasceve locata fuerat, nimia virorum et mulierum numerositas certatim sese comprimendo, Ecclesiam simul cum canonicis et vicariis introire nitantur opinantes erronee: quod si viderent Crucifixi imaginem sustuli, evaderent hoc anno inevitabilis mortis horam. His itaque obviantes statuimus: ut Resurrectionis mysterium, ante ingressum plebis in Ecclesiam deinceps peragatur, debita cum devotione et reverentia.—(Además como sea no sólo conveniente, sino necesario, que se reformen en mejor sentido ciertas antiguas costumbres, evitando la admisión de nuevas supersticiones, y de aquí que, como se ha observado siempre en tiempo de nuestros predecesores, en la noche sagrada del domingo de Resurrección concurra á porfía demasiada muchedumbre de hombres y mujeres para sacar del sepulcro la imagen del Crucificado, el cual se deposita en la Parasceve, creyendo falsamente que podrían entrar en la iglesia con los canónigos y vicarios, como si por ver la imagen del Crucificado hubiesen de alejar cada año la hora inevitable de la muerte, decretamos, para remediar esto, que el misterio de la Resurrección se celebre en la Iglesia con la debida devoción y reverencia antes de entrar la plebe.)—(T. del T.)

V. también á Julii Bollandiani, Vita S. Udalrici, tomo II, fol. 103, y el tratado de G. Freitag, De origine scenicæe poesis apud germanos, Berolini, 1838, al cual debemos algunas de las noticias preinsertas. Acerca de la primitiva significación de la palabra misterium, casi la misma que la de sacramentum, consúltese el Corp. Jur. Can. cl. cap. 84, párr. 2.º Misterium tiaque, fratres, ob hoc dicitur, quod secretam et reconditam habeat dispensationem. Sacrificium autem, quasi sacrum factum, quia prece mystica consecratur pro nobis in memoriam dominicæ Passionis.—Párr. 3. Sacramentum vero est in aliqua celebratione, quum res gesta ita sit, ut aliquid significare intelligatur, quod sancté accipiendum est. Sunt autem sacramenta, baptisma, chrisma, corpus et sanguis Christi, quæ ob id sacramenta dicentur, quia sub tegumento corporalium rerum virtute divina secretius salutem eorundem sacramentorum operatur.—(Llámase misterio, oh hermanos, porque implica cierta gracia secreta y recóndita: sacrificio, como si dijésemos obra sagrada, porque con mística oración se pronuncia por nosotros en memoria de la Pasión del Señor.—Párr. 3. Hay sacramento en muchas ceremonias, como dando á entender que se hacen con intención de significar que deben recibirse santamente. Son sacramentos el bautismo, la confirmación, el cuerpo y la sangre de Jesucristo, llamándose así porque envuelta en estas cosas corporales cierta gracia divina, trae salud espiritual; que obra eficazmente en virtud de dichos sacramentos.)—(T. del T.)—Dedúcese de estas palabras la santidad inherente á tales representaciones, puesto que se les daba el nombre indicado.

[89] Kirchmaier, In regno papistico.

[90] Grimm. Deutsche Mythologie, pág. 455, y Flögel, Geschichte der komischen Literatur, B. I, pág. 280.

[91] Lebœuf, Discours sur l'état des sciences sous Charlemagne, pág. 57.

[92] Guido Görres es el primero que ha llamado la atención hacia estos manuscritos en un artículo notable acerca de la representación de la Pasión de Oberammergau. (Historisch-poeitische Blätter, von Phillips und Görres.)

[93] Journal des Savants, 1828, pág. 297; y Raynouard, Histoire littéraire des Troubadours, II, y 134 y siguientes.

[94] Journal des Savants, I, c.

[95] V. el Théatre français au moyen-age, de Mommerque y Michel. París, 1839.

[96] Buhez Santez Nonn, ou la vie de Sainte Nonne et de son fils Saint Devy, archevêque de Mennevie en 519; mystère composé en langue bretonne antérieurment au XII siècle, publié d'après un manuscrit unique, par Lionnet, París, 1837.

[97] Warton, History of english poetry, III, 103 y siguientes; y Collier, Hist. of english dramatic poetry, I, 1 y siguientes.

[98] C. Jur. Can. cl., cap. 12, X, De vita et honestate clericorum (Innoc. III, ad a. 1210).—Interdum ludi fiunt in ecclesiis theatrales, et non solum ad ludibriorum spectacula introducentur in eis monstra larvarum, verum etiam in aliquibus (anni) festivitatibus (quæ continue natalem Christi sequuntur), diaconi, presbyteri oc subdiaconi (vicissim) insaniæ suæ ludibria exercere præsumunt (per gesticulationum suarum debachationes obscœnas in conspectu populi decus facciunt clericare vilescere)..... Prælibatam (vero) ludibriorum consuetudinem, vel potius corruptelam, curetis á vestris ecclesiis (taliter) extirpare (quod vos divini cultus et sacri comprobetis ordinis zelatores). Cf. Bochmeri, annot. 38.—(A veces se representan en las iglesias espectáculos teatrales, y no sólo se introducen en ellas para solemnizarlos enmascarados monstruos, sino que en algunas fiestas del año—que siguen inmediatamente á la del nacimiento de Cristo), los diáconos, presbíteros y subdiáconos (alternando), osan tomar parte en tan insensatas diversiones (y con sus gestos y obscenos ademanes empañan en presencia del pueblo el lustre de su estado)..... Cuidad, pues, de extirpar de vuestras iglesias la costumbre, ó más bien corruptela, ya arraigada de celebrar (de esta manera) espectáculos (para que os mostréis celosos de lo que exige el culto divino y la santidad de vuestro orden.)—(T. del T.)

[99] Conc. Trev., d. a. 1227.—Synod. Avevion., a. 1209, can. 17.—Salisb., a. 1274, cap. 17.—Utroject., a. 1293, can. 12.—Conc. Germ. Coll., ed. Schannat, auxit Harzheim; 1760, III, pág. 529, y IV, 17.

[100] Tiraboschi, IV, pág. 423.—Muratori, Script. rer. Ital., tomo VIII, pág. 365.

[101] Riccoboni, tomo I. Tiraboschi, escéptico á veces en demasía (tomo VIII, pág. 291), no da entero crédito á estas noticias, aunque sin razón, á nuestro juicio.

[102] Gavanti, Thesaur. sacr. rit., tomo I, págs. 495 y 500 del Apéndice de Merato. V. también la descripción de estas fiestas en Grester, Bauldry y Arnaud.

[103] Warton, Hist. of English poetry, III, 153 y siguientes.—Beauchamps, Hist. du théatre français, vol. I.—Bouterweck, V. 95 y siguientes.—Andrés, Origine, progresso e stato di ogni literatura, tomo V.—Guinguené, III.—Tiraboschi, VII.—Riccoboni, I.—Collier, Hist. of english dramatic poetry, I y II.—Onésime Le Roy, Etudes sur les mystères et sur divers manuscrits de Gerson. París, 1837.—Achille Jubinal, Mystères inédits du quinzième siècle. París, 1837.—Théatre français au moyen-age, publié par Mommerque et Michel. París, 1839.—Ancient mysteries, described by William Hone. London, 1823.—A collection of english miracle-plays or mysteries, by William Marriott, 1838.—V. también los Cuadernos histórico-políticos de G. Görres, tomo VI; y para la bibliografía, el excelente y acabado Lehrbuch einer allgemeinen Litterärgeschichte, von J. G. Th. Grässe., B. II, Abth. 2, Dresden, 1842.

[104] Le Grand d'Aussy, Fabliaux, tomo II.

[105] Dulaure, Histoire civile physique et morale de Paris, tomo VI, pág. 14.—Taillandier, Notice sur les confrères de la Passion. París, 1834.—Grässe, a. a. D. S. 1126.

[106] V. Strutts, Manners and customs, y Hone, Ancient Mysteries, pág. 217.—Fichard, Frankfurter Archiv., III, págs. 137, 158.—Hoffman, Iter austriacum, pág. 224.

[107] En La Serée 38 de Guillaume Bouchet, se lee lo siguiente: Quelqu'un de la compagnie nous va conter qu'il avoit vu jouer la Passion à Saumur, et qu'entre autres choses fort singulieres qu'il avoit remarquées en ces jeux c'etoit que le paradis etoit si beau à cause de l'excellence de la peinture, que celui qui l'avoit fait, se vantant de son ouvrage disoit á tous ceus qui admiroient ce paradis: «Voilà bien le plus beau paradis que vous vîtes jamais, ne que vous verrez.»—(Uno de la reunión nos contó que había visto representar la Pasión en Samur, y que entre otras cosas muy singulares que había notado allí, fué una de ellas el paraíso, tan bello por la excelencia de la pintura, que el que lo hizo, alabando su obra, decía á todos los que lo admiraban: «He aquí el paraíso más bello que habéis visto jamás y que veréis.»)—(T. del T.)—En el misterio titulado Le vieil Testament (El viejo Testamento), se encuentra en la escena de la creación la nota siguiente: Adonque se doit tirer un ciel de couleur de feu, au quel será ecrit: «Cœlum empyreum.» (Ahora debe aparecer un cielo de color de fuego, en el cual se leerá esta inscripción: Cœlum empyreum.) V. Saint-Beuve, Tableau de la poesie française au XVIe siècle, París, 1843.

[108] Collier, History of english dramatic poetry, V. II, pág. 152.

[109] Achille Jubinal, Mystêres du XVe siêcle, preface, párr. 42.

[110] Citado en Petz, Thesaurus Anecd. novus, tomo II, párr. 3.º, cols. 185, 196: cotej. con Hoffmann, Fundgruben, I, 242, 244.—Iter Austr., 146, 243.—Kugler, de Werinhero saec, XII monacho.—Tagerns, Berol., 1831.

[111] Especialmente en los orígenes de la literatura provenzal, de la cual trataremos después.

[112] Tiraboschi, VII, 200.—Haupt., Exempla pæs. lat. med. uvi, págs. 18 y siguientes.—Wright, Early mysteries and other latin poems. London, 1838.

[113] Petrus Blesens, ép. 93 in Bibl. PP. Lugd., tomo XXIV, pág. 1.012.

[114] Mommerqué et Michel, Théatre français au moyen-age, págs. 97-135.

[115] Mone, Altdeutsche Schaubühne.—Hoffmann, Fundgruben e iter austriacum.—Dobrowsky, Geschichte der Böhmischen literatur, págs. 299 y siguientes.—Hoffmann, Altniederländische Schaubühne.

[116] Mone, l. c., pág. 14.—Collier, vol. I, pág. 11.—Gerbert, de Cantu et musica sacra, tomo II, pág. 83.

[117] Tales son, entre otras, las representaciones de la Pasión en Oberammergau (alta Baviera), y las de historia sagrada que se celebran anualmente en Roma en ciertas fiestas, en la iglesia de Ara-Cœli. El día de San José del año de 1838 asistió el autor á representaciones de este género en la villa de Canicatti, en Sicilia, hechas en un teatro provisional de madera, que al efecto se había levantado en la plaza.

[118] Famoso poeta alemán de fines del siglo xvi, y el último de los maestros cantores. Fué zapatero de oficio, gran reformista en religión, y de notable fecundidad. Compuso varias tragedias y comedias, traducciones de salmos, cuentos, fábulas, etc. Aunque vivió en una época de decadencia literaria, se distingue, sin embargo, por su gracia é inventiva imaginación. Sus obras, reunidas en cinco volúmenes en folio, han sido publicadas de 1570-79.—(N. del T.)

[119] Juan Rosenblüt (1450), autor de un poema titulado El poeta licencioso, de varias farsas burlescas, de cuentos y otras composiciones ligeras. En ellas, como en las obras de otros escritores contemporáneos, se observa á veces singular gracejo y picante originalidad, á vueltas de burlas groseras, vulgares y de mal gusto.—(N. del T.)

[120] Martín Opitz (1597-1639), fundador de la primera escuela silesiana, enseñó humanidades en Weissemburg (Transylvania), y fué secretario é historiógrafo del rey de Polonia. Escribió poesías líricas, varias didácticas, que son las mejores, y tradujo algunas tragedias griegas y francesas. Para resumir en pocas palabras nuestro juicio acerca de ellas, sólo diremos que vino á ser, por su gusto literario, por su educación é inclinaciones, el Boileau de Alemania. Llámanle generalmente el padre de la poesía alemana, porque contribuyó poderosamente á fijar su versificación y su prosodia. Opitz era un poeta erudito.—Andrés Gryphius (1616-1664), natural de Gros-Glogau, en la Silesia, y preceptor de humanidades, ha sido llamado el padre del drama alemán. En sus viajes por Francia, Italia y Holanda, se aficionó á la literatura de estos paises, que importó después en su patria. Escribió odas, cantos religiosos, elegías y dramas. No debe confundirse con su hijo Cristián, literato también y poeta, que publicó después las obras de su padre.—(N. del T.)

[121] V. el libro en lenguaje vasco de J. J. de Iztueta, titulado Guipuzcoaco dantza gogoangarrien condaira, etc. (Historia de las antiguas danzas guipuzcoanas, y reglas para bailarlas bien y acompañarlas con cantos en verso.) San Sebastián, 1824.—Hay además otra obra, titulada Euscaldun aciñaco ta ara ledabicico etorquien, etc., San Sebastián, 1826, que contiene una colección de cantos vascos populares, cuya mayor parte se canta en los bailes. Como ninguna de estas dos obras (salvo error) ha sido traducida á las lenguas más conocidas de Europa, séanos lícito copiar algunas líneas, que prueban la mezcla de danza, mímica y canto en los bailes vascos. «Las danzas, dice, no son otra cosa que la representación de un canto por medio de los pies y de varios gestos, ó más bien dicho, la exacta expresión de lo que significa cada nota del canto, de suerte que en su representación se unan cuerpos y voces para interpretar la melodía y las palabras.—Cuando el sonido del tamboril sirve para acompañar bellas frases, su belleza y significación arrastran á los bailarines que las oyen. Pero ¿de qué servirán sonidos sin palabras que los acompañen, por grande que sea su mérito musical? ¿Qué interés ofrecerán á los bailarines que los escuchan, y danzan á su son?»—Iztueta describe con la mayor exactitud hasta treinta y seis diversas danzas, con sus particulares ceremonias, entre ellas la Pordoi dantza, ó baile de las lanzas, que ejecutan hombres con palos en recuerdo de la batalla de Beotibar, que los guipuzcoanos ganaron á los navarros. El autor, como buen patriota, deplora la degeneración de los tocadores de tamboril, que van olvidando sus antiguas tradiciones populares, y prefiriendo á ellas la música francesa é italiana.

[122] Plin., lib. I, epig. 15.—Juven., sat. XI, v. 162 y siguientes.—Martial, lib. III, epig. 63.—Lamprid. Heliog., cap. 32.

[123] Martial (Epigr., lib. IV, epig. 43) habla expresamente del teatro de Riga. Merecen mencionarse los de Tarragona, Mérida, Coruña del Conde, Sevilla, Écija, Cazlona, y principalmente el de Sagunto (hoy Murviedro). Véase sobre el último á Emmanuelis Martinii Epist. (Amstelodami, 1738), tomo I, pág. 198, y á Montfaucon, Antiquité expliquée, tomo III, pág. 237. Hállase tan bien conservado, que en el año de 1785 sirvió de nuevo para dar representaciones dramáticas. V. á Masdeu, Historia crítica de España, tomo VIII, pág. 131.—Consultad también las Antiquiteiten de Westendorp y Reuvens, II, pág. 274.—Flórez, España sagrada.—Laborde, Voyage pintoresque et historique de l'Espagne, y los viajes de Dillon, Pluer, Swinburne y otros.

[124] Segunda parte de la Historia eclesiástica de España por Francisco de Padilla. Málaga, 1605, pág. 188, b.—Mariana, Historia general de España, lib. VI, cap. 3.º

[125] Masdeu, Historia crítica de España, VIII, 250.

[126] Binterim, Denkwürdigkeiten der katholischen Kirche, IV, 3, págs. 88 y siguientes.

[127] Conc. Tarrac. d. a. 516, cap. 7.º, pág. 124.—Concilio de Braga (561), cap. 10, Nr. 12, pág. 181.—San Isidoro, Etymolog., lib. VI, cap. 19, pág. 147, tomo I.—Tomo II de Ecclesiasti off., Q. I, cap. 3.º, pág. 427.

[128] Hay razones para sospechar que este cántico iba acompañado de representación mímica, puesto que así se observó después en otros paises, considerándosela como una antigua costumbre, como sucedió en Rusia. (Véase Bakmeister's Russische bibliotek, B. III, s. 233.)

[129] Masdeu, I, cap. 11, 218.

[130] Concil. de Gerona, caps. 2.º y 3.º, pág. 129.—Cuarto concilio toled., cap. 26, pág. 371.—S. Isid. Etymol., lib. VI, cap. 19, Nr. 43, pág. 153.

[131] Masdeu, XI, 212.

[132] Labb., Concil., tomo V, pág. 1.703.

Como prueba del aserto, de que las diversiones teatrales no eran desconocidas de los visigodos, pueden servir los pasajes siguientes:

Obras de San Valerio (este santo murió el 25 de febrero de 695): «Sic denique in amentia versus, injustæ susceptionis ordinen oblitus, vulgali ritu in obscœno theatricæ luxuriæ vertigine rotabatur, dum circumductis huc illucque brachiis, alio in loco lascivos conglobans pedes, vestigiis ludibricantibus circuens tripudio compositis et tremulis gressibus subsiliens nefaria cantilena mortifiræ ballimaciæ dira Carimina canens, diabolicæ pestis exercebat luxuriam.» (España sagrada, tomo XVI, pág. 397.)

«Fuero Juzgo (edición de la Real Academia Española.—Madrid 1815).—Lib. I, de instrumentis legalibus. I. Titulus de legislatore: Formandarum artifex legum non dioceptatione debet uti, sed jure. Nec videri congruum sibi contentione legem condidisse, sed ordine. Ab illo enim negotia rerum non expetunt in theatrali favore clamorem, sed in exoptata salvatione populi legem.»—Así, por último, arrastrado por la clemencia de un propósito insensato, y olvidando toda compostura, daba vueltas soeces presa del vértigo obsceno y lujurioso usado en el teatro, moviendo en todos sentidos sus brazos en arco, juntando otras veces sus pies lascivos, danzando en círculo con pasos insinuantes y trémulos, entonando cantares escandalosos con meneos impúdicos, y provocando de este modo la diabólica y pestilencial lujuria.—El legislador no ha de discutir, sino mandar. Ni es propio de él establecer las leyes con disputas, sino en virtud de su autoridad. Sus graves asuntos no piden aplausos ruidosos como en el teatro, sino disposiciones encaminadas al bien del pueblo.—(T. del T.)

[133] Masdeu, XIII, 277.—Aschbach, Geschichte der Ommaijaden, s. 272.

[134] Masdeu, XIII, 198. Sábese con toda evidencia que la lengua usada en la liturgia mozárabe era la latina, y que es exagerada la aserción del obispo Álvaro de Córdoba en su Indiculo luminoso, muchas veces citado, de que en el siglo ix fué el árabe el idioma casi exclusivo usado en toda España. (V. á Flórez, España sagrada, tomo XI, pág. 274, y á Du Cange en el prólogo de su Gloss.) Y aunque muchos cristianos no desdeñasen emplear con retórica elegante la lengua arábiga, y hasta escribir pulidos versos, consta también de la crónica del obispo Idacio, que los árabes por su parte no creyeron rebajarse escribiendo en el idioma de Cicerón y de Virgilio. Así comienza un manifiesto del rey moro de Coimbra: Alboucen Iben-Mahumet, Iben-Tarif, bellator fortis, vincitor Hispaniarum, dominator Cantabriæ Gothorum et magnæ litis Roderici, etc. (V. la introducción al Romancero de Durán, Madrid, 1832.)

[135] Bibliotheca Arabico-hispana Escurialesius, tomo I, págs. 136 y 144.—CCCCXCVII. Codex nitide exaratus anno Egiræ 746 idemque autographus, quo continetur opus, tum soluta, tum stricta oratione concinnatum, hac inscriptione: Sales et Elegantiæ Dialogi inter variarum Artium Professores instituti, comœdia nimirum jocosa et satyrica, ubi quisque professor juxta suæ Artis vocabula et leges loquitur, alius alium dictis acutis ridiculisque illudit ac fugillat; tum ejus vitia dolosque aperit enarratque: auctore Mohamad Ben-Mohamad Albalisi Ben-Alí, ex Urbe Velez, qui colloquentes inducit quinquaginta et unum variarum artium Professores, videlicet Judicem, Lanium, Coquum, Pullarium, Medicum, Pocillatorem, Pomarium, Musicum, Fidicinem, Cæcum, Rhetorem, Grammaticum, Concionatorem, Præfectum, Præconem publicæ precationis Mahometicæ, etc., etc.—(N. 497. Códice esmeradamente escrito en el año 746 de la Egira, y autógrafo de la obra en prosa y verso, titulada Chistosos y elegantes diálogos entre maestros de varias artes, ó comedia jocosa y satírica, en que cada maestro habla empleando su peculiar tecnicismo, y con arreglo á las leyes de su arte: búrlanse unos de otros, y esquívanse con dichos agudos y ridículos, y se revelan y narran sus vicios y engaños: su autor Mohamad Ben-Mohamad Albalisi Ben-Alí, de la ciudad de Vélez, que introduce cincuenta y un maestros de varias artes, á saber: un juez, un carnicero, un cocinero, un recobero, un médico, un copero, un vendedor de fruta, un músico, un tocador de vihuela, un ciego, un retórico, un gramático, un orador, un prefecto, un muezín, etc., etc.)—(T. del T.)

CCCCLXVII, Codex nitide exaratus feria 5 die 17 mensis Dilcadat, horis meridianis, anno Egiræ 845, quo continetur opus Anonymi inscriptum comœdia Blateronis, in tres partes divisum. Prima agit de Equo vendito, ubi ad colloquendum inducuntur Blatero, Dux minax, Jurisconsultus, qui plura acute et jocose dicta proferunt, de Equi venditione inter se contendentes; secunda quorundum hominum vagorum instituta et dolos complectitur ac describit, quorum aliqui Medicinam, alii Astrologiam, alii alias artes ad credulum vulgus fallendum ostentant venditantque, tertia denique Amantium mores repræsentat.—(N. 467. Códice esmeradamente escrito en la feria quinta, día 17 del mes Dilcadat y horas del medio día, año 845 de la Egira, que contiene la obra de un anónimo llamada la comedia de Blateron, dividida en tres partes: la primera trata de la venta de un caballo, y hablan en ella Blateron, un capitán feroz y un jurisconsulto, los cuales, disputando entre sí sobre la venta del caballo, dicen muchas cosas tan agudas como discretas; la segunda comprende y describe las costumbres y amaños de ciertos vagabundos, que ya con el nombre de astrólogos, ya con otros de este jaez, se dan importancia y explotan y engañan al vulgo crédulo; y por último, la tercera representa las costumbres de los enamorados.)—(T. del T.)

[136] V. los Frag. de Hairi y Hamabani, insertos en la Chrestomathie arabe de De Sacy, tomo III, págs. 167-272.—Niebuhrs, Reise in Arabien, B. I. S. 151.—Alexander Burnes, Travels into Bokhara, tomo II, pág. 329.—Lane, Account, on the manners and customs of modern Egyptians.—Sir H. J. Brydges, Mission to the court of Persia, tomo I, págs. 124 y siguientes.—Belzoni, Voyage en Egipte et en Nubie, tomo I, págs. 27-31.—Michaud, Correspondence d'Orient, tomo V, págs. 30-31, 248-252 y 255-257.—Description de l'Egipte, tomo XXIII, 2e partie, pág. 442.—Hammer's Schirin, en el prólogo, L. 28.—El autor de esta historia asistió en Brussa, en el Asia menor, á una representación semejante á la descrita por Hammer, que contaba los amores de Yusuff y de Guleika.

[137] Mitridates de Adelung, II, 10.—Aldrete, Del origen de la lengua castellana, fol. 46, 6.—Díez, Grammatik der romanischen Sprachen, B. I. S. 48.—Uber die Länderverwaltung unter dem Chalifate, Berlín, 1835, L. 75.

[138] Aún hoy se observan en el dialecto asturiano moderno, llamado bable, muchas palabras y locuciones que se leen en los más antiguos monumentos de la lengua castellana, como el poema del Cid, desusados ya en el lenguaje moderno. V. la Introducción al Romancero de Durán.

[139] V. á Durán, ya citado.—Jovellanos, Memoria sobre las diversiones públicas, pág. 17.

[140] Es de presumir que en Aragón lucharon desde un principio por la supremacía los dos dialectos lemosino y castellano; este era el hablado vulgarmente y el natural al pueblo, y el otro el favorito de nobles y cultos.

[141] Díez, Poesie der Troubadours, und Leben und Werke der Troubadours.

[142] Parnasse Occitanien, págs. 43 y 329.—Raynouard, III, 462, y V, 165.

[143] Raynouard, II, 236; III, 313.—Díez, P. d. T., S. 151.

[144] Díez, ibid., pág. 20.

[145] Raynouard, V, 102.—Díez P. d. T., S. 45 y 199.

[146] Fabliaux, contes, etc., par Barbazan et Meon, tomo I, págs. 380 y siguientes.

[147] Véase á Zurita, Anales de la Corona de Aragón, tomo VII, c. I y II, fol. 85.

[148] Crescimbini, Comment., tomo II, pág. 44.—Tiraboschi, IV, pág. 422.

[149] Raynouard, II, 134-143.

[150] Schmidt, Geschichte Aragoniens im Mittelalter, S. 461.

[151] Véanse los párrafos sobre la Gaya ciencia, del marqués de Santillana, que trae Mayans en sus Orígenes de la lengua española.

[152] Díez, L. u. W. d. T., S. 44 y 133.—P. d. T., S. 61.

[153] Díez, P. d. T., S. 333 y siguientes.

[154] "Otrosí los que son juglares é los remedadores é los facedores de los zaharrones que públicamente andan por el pueblo ó cantan ó facen juegos por precio; esto es, porque se envilecen ante otros por aquel precio que les dan. Mas los que tañeren estrumentos ó cantaren por facer solaz á sí mesmos ó por facer placer á sus amigos ó dar solaz á los reyes ó á los otros señores, non serían por ende enfamados." Part. VII, tít. VI, ley 4.ª

Según el Diccionario de la Academia, zaharrón vale tanto como moharracho ó botarga. Moharracho es el que se disfraza ridículamente en alguna función para alegrar ó entretener á otros, haciendo gestos, ademanes ó muecas ridículas. Botarga es el vestido ridículo de varios colores, que se usa en las mogigangas y algunas representaciones teatrales.—(N. del T.)

[155] "Ilustres personas son llamadas en latín las personas honradas é de gran guisa é que son puestas en dignidades, así como los reyes é los que descienden de ellos, é los condes, é otrosí los que descienden dellos, é los otros homes honrados semejantes destos. É estos atales, como quier que segun las leyes pueden recebir las barraganas, tales mujeres ya que non deben recebir así como la sierva ó fija de sierva. Nin otrosí la que fuese aforrada nin su fija, nin juglaresa nin sus fijas, nin tabernera, nin regatera, nin alcahueta, nin sus fijas, nin otra persona de aquellas que son llamadas viles por razon de sí mismas, ó por razon de aquellos do descendieron, ca non seria guisada cosa que la sangre de los nobles fuese embargada nin ayuntada á tan viles mujeres. É si alguno de los sobredichos ficiere contra esto, ú oviere de tal mujer fijo segun las leyes, non seria llamado fijo natural, ante seria llamado spurio, que quier tanto decir como fornecino. E demas tal fijo como este non debe partir en los bienes del padre, nin es el padre tenudo de criarle si non quisiere." Part. IV, tít. XIV, ley 3.ª

[156] Duarte Núñez de Liao, Origen é ortographia da lingua port. Lisboa, 1774, 4. Tomo II, pág. 76.

[157] También se puede decir el gallego-portugués, supuesta la innegable semejanza, que hay entre el dialecto gallego y el que usaron en sus cantos los primeros poetas portugueses. Así se prueba comparando el antiguo Cancionero portugués con las poesías gallegas de Alfonso X. Y ya que hablamos de aquel antiguo Cancionero, añadiremos que se halla manuscrito en la biblioteca del Colegio dos Nobres de Lisboa, y que debe contener importantes documentos para ilustrar la historia de la antigua poesía lírica. Está ricamente iluminado, y lo adornan pequeñas miniaturas, que representan cantores, bufones y bailarines. El autor de esta historia no ha podido verlo, pero ha examinado composiciones de él, publicadas por lord Stuart, y ha visto que por sus formas son semejantes á las provenzales, y por su dialecto á las gallegas. V. á Raynouard, Journal des savants. Agosto de 1825, y Bellermann, Die alten Liederbücher der Portugiesen: Berlín, 1840, pág. 55.

[158] "Non há mucho tiempo que cualesquier decidores é trovadores destas partes, agora fuesen castellanos, andaluces ó de la Extremadura, componían todas sus obras en lengua gallega ó portuguesa." Sánchez, Colección de poesías castellanas anteriores al siglo xv. Edición de París, pág. 16.

[159] Díez, Alt-Spanische Romanzen, S. 199 y siguientes.

[160] Rodríguez de Castro, Biblioteca española. Madrid, 1786, tomo II, pág. 504—Sánchez, l. c., pág. 270.

[161] V. el Discurso preliminar al Romancero de Don Agustín Durán.

[162] Cons. á Raynouard, Journal des Savants, 1831, pág. 135.

[163] Es error muy general confundir los romances con las redondillas, siendo en realidad tan distintos, y caracterizando á los primeros su especial versificación, que consiste en el acorde ó asonancia de cada dos versos, por largos que sean, al paso que las segundas forman cuatro versos de rima perfecta, en esta forma: 1 2 2 1. Para explicarnos mejor y evitar semejante confusión en lo sucesivo, ponemos los ejemplos siguientes:

ROMANCES.
 
¡Nuño Vero, Nuño Vero,
Buen caballero probado,
Hinquedes la lanza en tierra,
Y arrended el caballo!
Preguntaros he por nuevas
De Baldovinos el Franco.

Tal es el romance perfecto, que más tarde fué admitido en el drama, y en el cual siempre se usa del asonante, nunca de la rima perfecta. En los más antiguos se usa indistintamente de la rima perfecta ó del asonante, pero las vocales finales son las mismas en toda la composición, v. gr.:

Porque el gran emperador
Así lo había mandado,
Llegó el valiente Roldán
De todas armas armado,
En el fuerte Briador,
Su poderoso caballo,
Y la fuerte Durlindana
Muy bien ceñida á su lado;
La lanza como una entena,
El fuerte escudo embrazado, etc.
 
REDONDILLA.
 
Ven, muerte, tan escondida,
Que no te sienta venir,
Porque el placer de morir
No me torne á dar la vida.

Escritores alemanes, y hasta algunos españoles modernos, como Sarmiento, dan el nombre común de redondilla á todos los versos trocáicos de cuatro pies, diferenciándolas después (lo cual no deja de ser extraño), según la asonancia ó disposición de las rimas. No sucede así con los antiguos españoles, que ignoran estas distinciones, y jamás confunden los romances y las redondillas.