Levant, 2° 2´ S. a 131° O.
Querido Fred:
Estoy tratando de reunir mi valor para deciros que todo ha terminado para nuestro viejo y querido Nolan. Durante esta travesía he estado con él más que nunca y he podido comprender ampliamente la forma en que acostumbrabais expresaros acerca de este viejo camarada. Pude advertir que no andaba muy fuerte en los últimos tiempos, pero no tenía la menor idea de que su fin estuviese tan cercano. El médico le atendía con gran esmero, y ayer por la mañana vino a decirme que Nolan no se sentía muy bien y que no había podido dejar su camarote; algo que yo no recordaba haber sucedido jamás. Permitió que le visitara el doctor mientras él permanecía acostado—primera vez que el médico había entrado en su camarote—y manifestó deseos de verme. ¡Oh, amigo mío! ¿Recordáis las historias misteriosas que inventaban los marineros a propósito de su camarote, en los lejanos días del Intrepid? Bien; acudí, y allí yacía el pobre hombre en su lecho, sonriendo plácidamente al darme la mano, pero con aspecto muy débil. No pude evitarme de lanzar una mirada en torno, la cual me mostró el pequeño santuario que se había formado en el hueco que habitaba. Las estrellas y las rayas lucían rodeando un retrato de Wáshington, y había pintado un águila majestuosa, arrojando rayos por el pico y sujetando con las garras el globo que sus alas cubrían. El querido y antiguo compañero sorprendió mi ojeada y dijo con triste sonrisa: “Como veis, ¡aquí tengo patria!” Y señaló entonces a los pies de su lecho, donde yo no había dirigido antes la mirada, un gran mapa de los Estados Unidos, dibujado de memoria, y que había colocado en aquel sitio para mirarlo mientras yacía acostado. Veíanse allí en grandes letras nombres originales y anticuados: Indiana Territory, Mississippi Territory y Louisiana Territory, como supongo que aprenderían la geografía nuestros padres; pero el viejo camarada había agregado también Tejas, llevando la frontera occidental hasta el Pacífico; sólo que en estas costas no había nada definido.
“¡Oh, Dánforth! Sé que me muero. No volveré a ver mi patria!” dijo. “¡Espero que querréis decirme algo ahora? ¡Aguardad, aguardad! No pronunciéis una palabra hasta que yo haya dicho lo que estoy seguro que sabéis: que no hay en este buque, que no hay en los Estados Unidos ¡Dios los guarde! hombre más leal que yo. ¡No puede haber hombre que ame tanto como yo nuestro pabellón, que ore por él como yo lo hago, o invoque para él porvenir tan brillante como yo! Cuenta ahora treinta y cuatro estrellas, Dánforth. Doy gracias a Dios por ello, aunque ignoro sus nombres. Jamás se ha arrancado ninguna de sus estrellas; ¡doy gracias a Dios por ello! De allí deduzco que ningún Burr ha triunfado. ¡Oh, Dánforth, Dánforth!—suspiró—¡qué espantosa pesadilla parece la idea juvenil de gloria personal o de soberanía independiente, cuando uno la recuerda tras vida semejante a la mía! Pero ¡decidme algo, que yo sepa todo, Dánforth, antes de morir!”
Íngham, os juro que me sentí un monstruo por no haberle dicho todo desde antes. Hubiera o no peligro en hacerlo, fuera o no delicadeza, ¿quién era yo, para haber tiranizado todo este tiempo a aquel querido y santo anciano que había expiado largos años, en toda la fuerza de su virilidad, la locura de traición de un adolescente!
“Mr. Nolan,” exclamé, “os diré todo lo que deseéis saber mas, ¿por dónde he de comenzar?”
¡Oh, la bienaventurada sonrisa que iluminó su pálido semblante! Estrechó mi mano y dijo: “¡Dios os bendiga! Decidme sus nombres,” añadió, señalando las estrellas del pabellón. “La última que conozco es Ohío. Mi padre vivía en Kentucky. Pero he adivinado Míchigan, Indiana y Misisipí; allí estaba el fuerte de Adams. Esto suma veinte. ¿Cuáles son las otras catorce? ¡Espero que no habréis quitado ninguna de las antiguas?”
Bueno, no era mal examen éste; y yo le dije los nombres en el mejor orden que me fué posible, y él me pidió que bajara su hermoso mapa y que las dibujara al lápiz lo mejor que pudiese. Estaba loco de alegría a propósito de Tejas y me dijo que allí había muerto su hermano. Tenía marcada una cruz dorada en el sitio en que suponía encontrarse su tumba; y había conjeturado que Tejas pertenecía a la Unión. Luego se extasió al ver California y Óregon; esto, decía, lo había sospechado en parte porque jamás se le permitió desembarcar en dichas playas, aun cuando los buques se dirigían allá a menudo. Y los marineros—agregaba riendo—traían muchas otras cosas además de peletería. Luego retrocedió ¡cuán lejos, Dios mío! para averiguar de la Chesapeake[46] y lo que sucedió a Barron por rendirse al Leopard; y si Burr había hecho alguna nueva tentativa—rechinando los dientes con el único impulso de ira que demostró. Pero pronto lo hubo dominado, y exclamó: “¡Dios me perdone, como estoy cierto de haberle perdonado!” Luego me preguntó acerca de la antigua guerra, y refiriéndome la verdadera historia de sus proezas con el cañón el día en que tomamos el Java, inquirió por el querido viejo David Pórter, como le llamaba. Y después, tranquilizándose algo y demostrando sentir gran felicidad, me escuchó referir en una hora la historia de cincuenta años.
¡Cuánto deseaba yo que hubiera otro que supiera más! Pero hice lo mejor que pude. Hablé de la guerra inglesa. Le conté de Fulton y de los comienzos de la navegación a vapor. Le hablé del viejo Scott y de Jackson; le dije todo lo que sabía acerca de Misisipí, Nueva Órleans, Tejas y su tierra natal, el antiguo Kentucky. Y pensad, me preguntó quién estaba al mando de la Legión del Oeste. Díjele que era un bizarro oficial llamado Grant que, según las últimas noticias, iba a establecer su cuartel general en Vícksburg. Entonces, “¿dónde está Vícksburg?” dijo. Se lo dibujé en el mapa; está a cien millas más o menos de su viejo fuerte de Adams; y creo que el fuerte de Adams será una ruina en la actualidad. “Probablemente está situado en la antigua colonia de Vick,” dijo, “¡vaya, qué cambio!”
Os aseguro, Íngham, que era tarea bien difícil condensar la historia de medio siglo en aquella conversación con un enfermo. No sé todo lo que le dije acerca de la inmigración y la manera de realizarla; de vapores, ferrocarriles y telégrafos; de inventos, libros y literatura; del colegio militar de West Point y de la escuela naval de Annápolis; todo esto con las interrupciones más originales que podáis imaginar. ¡Figuraos a Róbinson Crusoe haciendo las preguntas acumuladas en cincuenta y seis años!
Recuerdo que preguntó de improviso quién era presidente ahora; y cuando se lo dije, inquirió si el Viejo Abe era hijo del general Benjamín Lincoln. Decía que cuando era aun muy joven había conocido al viejo general Lincoln en cierta negociación llevada a cabo con los indios. Díjele que no, que el Viejo Abe era de Kentucky, como él; pero no pude decirle a qué familia pertenecía; había salido de esfera baja. “¡Bravo!” gritó Nolan. “Me alegro. Meditando y rumiando todo esto, he llegado a la conclusión de que nuestro mayor peligro consistía en la sucesión regular al mando, de nuestras primeras familias.” Entonces hablé de mi visita a Wáshington. Le conté cómo había conocido al diputado por Óregon, Hárding; le hablé de la Smithsonian Institution[47] y las expediciones exploradoras; le conté del Capitolio y de las estatuas del frontón y de la Libertad de Cráwford en la cúpula; y del Wáshington de Gréenough. Íngham, díjele cuanto pude recordar que demostrara la grandeza y la prosperidad del país; pero ¡no me fué posible forzar mis labios para decirle una palabra acerca de la infernal sublevación!
Y él bebía mis palabras y gozaba con ellas hasta un extremo indecible. Iba quedando poco a poco más silencioso, pero no se me ocurrió que estuviera fatigado o desfalleciente. Le alcancé un vaso de agua en que apenas humedeció sus labios, y me dijo que permaneciera a su lado. Entonces me pidió que le trajera el libro presbiteriano de Oraciones generales que estaba cerca, y me anunció con una sonrisa que se abriría por sí solo en el sitio deseado, como efectivamente sucedió. Había una doble marca roja en el extremo inferior de la página; yo me arrodillé y leí, mientras él repetía conmigo: Por nosotros y por nuestra patria, te damos gracias, Dios misericordioso porque, a pesar de nuestras repetidas transgresiones a tu santa ley, has continuado dispensándonos tu bondad maravillosa—y así hasta terminar la acción de gracias. Entonces volvió las páginas hasta el final del mismo libro, y leyó palabras más familiares a mis oídos:—Desde el fondo del corazón te suplicamos, Señor, sostener con tu gracia y bendecir a tu siervo el presidente de los Estados Unidos, a todas las demás autoridades, . . . y el resto de la oración episcopal.
“Dánforth,” dijo, “he repetido estas oraciones mañana y noche hace cincuenta y cinco años.” Y luego, expresó el deseo de dormir. Hízome inclinar sobre él, y me besó; entonces dijo: “Abrid mi Biblia, Dánforth, cuando haya muerto.” Salí.
No tenía idea de que aquello fuera el fin. Imaginé que estaba fatigado y quería dormir. Sabía que era feliz, y quise dejarle solo.
Pero una hora más tarde, entrando suavemente el doctor, encontró que Nolan había entregado su alma en una sonrisa. Oprimía algo contra sus labios. Era la banda de la Orden de Cincinnati, de su padre.
Abriendo su Biblia, encontramos una tira de papel en una página donde había subrayado el texto:
Desean patria, una patria celestial; allí donde Dios no se avergüence de llamarse su Dios: porque Él ha preparado una ciudad para ellos.
En la tira de papel había escrito:
Sepultadme en el mar; ha sido mi hogar, y le amo. Pero ¿querrá alguien colocar una piedra a mi memoria en el fuerte de Adams o en Órleans, para que mi desgracia no sea mayor de la que estaba condenado a sobrellevar? Decid allí:
En memoria de
PHÍLIP NOLAN
Teniente del Ejército de los Estados Unidos
Amó su patria más que ninguno; pero ninguno como él
fué indigno de su patria.
FOOTNOTES:
[1] Wílliam Cártwright, 1611-1643, fué amigo y discípulo de Ben Jonson.
[2] La History of New York ofendió a muchos neoyorquinos a causa del uso atrevido de algunos nombres tenidos hasta entonces en veneración como tronco de antiguas familias, y por su sátira burlesca del carácter holandés. Entre los críticos se contaba un entusiasta amigo de Írving, Gulian C. Verplanck, quien declaró terminantemente en un discurso pronunciado ante la Sociedad Histórica de Nueva York: “Lastima ver que un talento admirable por su exquisita percepción de lo bello y por su rápida apreciación del ridículo, derroche su rica fantasía en un tema ingrato, y su sátira exuberante en una vulgar caricatura.” Írving tomó la crítica por el buen lado y, como leía las palabras de Verplanck justamente al terminar su historia de Rip Van Winkle, dió la jocosa nueva en su introducción.
[3] Pastel oblongo de semillas aromáticas que se hace todavía en Nueva York para el Año Nuevo, y es de origen holandés.
[4] Existía una tradición popular que aseguraba que sólo se habían acuñado tres peniques en el reinado de la reina Ana; que dos de ellos se conservaban bajo la custodia pública; y que nadie sabía donde se hallaba el tercero, pero que la persona bastante feliz para encontrarlo podría obtener por él un precio enorme. Diremos de paso que hubo ocho monedas de penique en el reinado de la reina Ana y que los numismáticos no consideran de gran valor estos ejemplares.
[5] Hábil toque para preparar el espíritu del lector a recibir el cuento.
[6] Stúyvesant fué gobernador de los Nuevos Países Bajos desde 1647 hasta 1664. Desempeña papel muy importante en la Knickerbocker’s History of New York, como sucedió en la vida real. Hasta muy recientemente se mostraba en el Bówery un peral que se decía haber sido plantado por él.
[7] Los Van Winkle figuran en el ilustre catálogo de héroes que acompañaron a Péter Stúyvesant al fuerte Christina y estaban
Véase la History of New York, libro VI, capítulo VIII.
[8] Sobre el Hudson. Esta fortaleza es famosa por el atrevido asalto del “loco” Anthony Wayne, el 15 de julio de 1779.
[9] Algunas millas arriba de Stony Point se encuentra el promontorio de Ánthony’s Nose (La nariz de Antonio). Si hemos de dar crédito a Díedrich Kníckerbocker, este promontorio fué llamado así en memoria de Anthony Van Córlear, trompeta de Stúyvesant. “Debe saberse que la nariz de Ánthony el trompeta era de tamaño muy desarrollado, elevándose atrevidamente en su rostro como una montaña de Golconda.... Ahora, sucedió que cierta brillante mañana muy temprano, habiendo lavado cuidadosamente su voluminoso semblante el buen Anthony, estaba inclinado sobre el entrepaño de la galera contemplándose en las claras ondas. En este preciso momento el ilustre sol, rompiendo en todo su esplendor detrás de un alto risco de las montañas, lanzó uno de sus rayos más fulgentes sobre la bruñida nariz del trompeta; y la refracción de este rayo cayendo directamente al fondo del agua como ardiente proyectil fué a matar a un enorme cocodrilo que se solazaba cerca del buque.... Cuando este prodigioso milagro llegó a oídos de Péter Stúyvesant, le causó... extraordinaria maravilla; y como monumento a tal suceso, dió el nombre de Ánthony’s Nose a un macizo promontorio de las cercanías que ha continuado llamandose así desde aquellos tiempos.”—History of New York, libro VI. capítulo IV.
[10] Adrián Vánderdonk.
[11] Se decía que Federico I de Alemania, 1121-1190, llamado der Róthbart (Barbarroja o Rufus), no había muerto sino que estaba sumido en profundo sueño del cual despertará tan pronto como Alemania le necesite. Igual leyenda refieren los daneses con respecto de su Hólger.
[12] Poema exquisito de James Thomson, poeta inglés que floreció de 1700 a 1748. Describe allí un hermoso palacio con arboledas y prados y campos floridos, donde todo tendía a la molicie y al lujo de sus habitantes que se alimentaban de lotos. Parece haber tomado el argumento del Tasso, poeta italiano del siglo dieciséis, y la inspiración de Spénser, poeta inglés de la misma centuria y autor de “The Faerie Queene”.
[13] El “Mediterráneo” del río, como Írving se complacía en llamarlo: cuenta diez millas de longitud por cuatro de anchura aproximadamente.
[14] Posteriormente compró Írving la pequeña casita que se decía haber sido la morada de los Van Tássel; la ensanchó y mejoró, dándole el nombre de “Sunnyside.” Allí transcurrieron sus últimos años, cumpliéndose así el deseo manifestado por el autor.
[15] Conocido más generalmente como Henry Hudson. Era un navegante inglés emigrado que, buscando un pasaje al noroeste para la India, descubrió el río y la bahía que llevan su nombre, el primero en 1609, y la segunda en 1610. En 1611 se amotinó su tripulación, obligándole a entrar con otros ocho hombres en un pequeño bote y abandonando a todos a su suerte. Jamás se volvió a saber de ellos.
[16] “He met the night-mare and her ninefold.”—King Lear.
[17] Soldados mercenarios empleados por el gobierno británico en la guerra de la revolución.
[18] Se dice que aun se conserva esta pequeña iglesia holandesa, construída en 1699.
[19] Trampa con abertura en forma de embudo, que favorece la entrada, pero dificulta la salida de la caza.
[20] Alusión a un grabado y versos chabacanos de un texto antiguo de primera enseñanza.
[21] Cotton Máther era un clérigo de Nueva Inglaterra, estudiante aprovechado y escritor fecundo, habiendo llegado a cerca de cuatrocientos sus trabajos publicados. Como la mayoría de la gente en aquella época, creía en la existencia de los brujos, y pensaba realizar obra meritoria para el servicio de Dios procurando exterminarlos. Falleció en 1728.
[22] L’Allegro, de Milton.
[23] Alusión a la antigua y extendida creencia de que los espectros, duendes y brujos eran solamente los obedientes vasallos y emisarios del genio de las tinieblas.
[24] Alegre reunión de los vecinos y amigos para hacer colchas de dibujos caprichosos con los retazos de diversas formas y colores traídos a la fiesta por todos los concurrentes.—La Redacción.
“Ahora se han establecido quilting-bees, husking-bees y otras reuniones campestres para desempeñar determinada labor, en las cuales bajo la influencia inspiradora del violín la tarea se aligera con la alegría, terminando generalmente en baile.” History of New York, por Írving.
[25] Buñuelo.—La Redacción.
[26] Pasta dulces de amasijo.—La Redacción.
[27] Título ordinario entre los holandeses que corresponde a señor en español; de consiguiente, un holandés.—La Redacción.
[29] Existía la supersticiosa creencia de que los brujos no podían atravesar un arroyo.
[30] Tribunal autorizado a fallar en los juicios en que el dinero en cuestión no exceda de la suma de diez libras.
[31] La ciudad de Nueva York, como se la nombra en la History of New York, por Díedrich Kníckerbocker (Írving).
[32] Sitio notable en Londres en tiempo de la reina María por ser el lugar donde levantaban la pira para quemar a los heréticos.—La Redacción.
[33] Clérigo protestante inglés. Después de la exaltación de la reina María al trono predicó contra los dogmas del catolicismo en Paul’s Cross; siendo arrestado, juzgado y quemado como hereje.—La Redacción.
[34] Apodo dado comúnmente a Óliver Crómwell—La Redacción.
[35] Dejamos en inglés el nombre de May-Pole (Árbol de Mayo) porque al traducirlo, en la relación llena de poesía a que sirve de tema, creeríamos despojarlo de su clásico sello de leyenda.—La Redacción.
[36] Si el gobernador Éndicott no hubiera hablado con tal seguridad, juzgaríamos que aquí existía error. Aun cuando el reverendo Mr. Bláckstone era un excéntrico, nunca se le conoció como hombre inmoral. Más bien nos permitimos dudar de su identidad con el sacerdote de Merry Mount.
[37] Juego de palabras intraducible. Brass, con referencia a moneda, significa calderilla, numerario de cobre o bronce; y en otro sentido, descaro, desvergüenza.—La Redacción.
[38] Burr nació en 1756 y murió en 1836. Se distinguió al servicio de la revolución, llegando a ser senador por Nueva York, y luego vicepresidente de los Estados Unidos de 1801 a 1805. En 1804 mató en duelo a Alexánder Hámilton, lo cual le atrajo el odio general de la nación. Parece que su traición data de aquel tiempo. En 1805 formó el plan de conquistar Tejas y quizá Méjico, creando una república de la cual sería presidente, fijando la capital en Nueva Órleans. Con el apoyo de Blennerhásset, compró una vasta extensión de terreno en las riberas del Wáshita que debía servir de punto de partida a la expedición. Mas, por abandono de varias personas de quienes dependía Burr para los recursos, el plan fracasó, y el conspirador fué arrestado en Misisipí el 14 de enero de 1807. Fué juzgado como traidor en mayo del mismo año; pero después de uno de los juicios más famosos en la historia fué declarado al fin inocente en septiembre. Esta sentencia fué debida, sin embargo, a falta de pruebas materiales de su culpabilidad. Ni entonces, ni nunca, se puso jamás en duda la deslealtad de Burr. Después de este juicio, su vida estuvo llena de fracasos, decepciones y desgracias. Su proyectada traición ha formado el tema de muchas historias y novelas, y representa uno de los incidentes más dramáticos de la historia americana.
[39] Una especie de whisky.—La Redacción.
[40] Juegos de naipes.—La Redacción.
[41] El presidente Jéfferson era de aquel estado, y sus partidarios constituían lo que el autor, adoptando la fraseología de Shákespeare, llama la “Casa de Virginia.”
[42] La “casa de York” se refiere al partido federal.
[43] En la América del Norte existe una supuesta linea divisoria de los estados según su posición geográfica, y se alude frecuentemente al oeste, este, norte o sur para indicar los estados comprendidos en aquella zona.—La Redacción.
[44] Se refiere a que Wáshington, Jéfferson, Mádison y Monroe, cuatro de los primeros cinco presidentes de los Estados Unidos, eran originarios de Virginia.
[45] Los buques de los Estados Unidos vigilaban constantemente para evitar el tráfico de esclavos.
[46] En junio de 1807, oponiéndose la fragata Chesapeake de los EE. UU. al “derecho de registro,” fué atacada por el buque inglés Leopard. James Barron, comodoro del buque americano, se vió obligado a rendirse; siendo juzgado por este hecho bajo el cargo de negligencia en sus deberes y, encontrándosele culpable, fué suspendido del servicio, sin sueldo, durante cinco años.
[47] La Smithsonian Institution se estableció en Wáshington en 1846. Es debida a la iniciativa y legado de James Smithson “para difundir los conocimientos entre los hombres” y funciona bajo lo dirección del gobierno, dedicándose especialmente a investigaciones científicas.—La Redacción.
| La lista de los errores corregidos por el transcriptor: |
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| Jamás se volvó => Jamás se volvió {pg 47 n.} |
| nocturna de las brujerias=> nocturna de las brujerías {pg 84 n.} |
| La ciudad de Neuva York=> La ciudad de Nueva York {pg 94 n.} |
| al servicio de a revolución=> al servicio de la revolución {pg 269 n.} |
| fué arrestado en Misisipí el 14 de enero de 1907=> fué arrestado en Misisipí el 14 de enero de 1807 {pg 269 n.} |
| frenta=> frente {pg 5} |
| Wensday (miércoles)=> Wednesday (miércoles) {pg 11} |
| Todo aquel que haya=> Todo aquél que haya {pg 13} |
| todo la comarca=> toda la comarca {pg 17} |
| del soldado en el cementario=> del soldado en el cementerio {pg 48} |
| las mesas de te=> las mesas de té {pg 54} |
| discurría entre ellas=> discurrían entre ellas {pg 54} |
| podía oirse=> podía oírse {pg 72} |
| visperas del triunfo=> vísperas del triunfo {pg 83} |
| se divisiba aquí y allí=> se divisaba aquí y allí {pg 84} |
| no hagais nada=> no hagáis nada {pg 103} |
| en que se cambinaban la santidad=> en que se combinaban la santidad {pg 107} |
| El coronel Kíllegrew=> El coronel Kílligrew {pg 146} |
| un patiecillo pequeño=> un patiocillo pequeño {pg 155} |
| de una balustrada de hierro=> de una balaustrada de hierro {pg 156} |
| de antigüedads obre=> de antigüedad sobre {pg 177} |
| la guerra india suceptibles=> la guerra india susceptibles {pg 233} |
| se proposieron enrodar=> se propusieron enrodar {pg 271} |
| Quizá si fué durante esta segunda travesía=> Quizá sí fué durante esta segunda travesía {pg 283} |
| él permanecía acosado=> él permanecía acostado {pg 302} |