NOTAS:
[1] Un hecho curioso es el siguiente: últimamente los doctores Furness y Witmer, de Filadelfia, han tratado de enseñar á dos monos orangutanes que tienen, á razonar y á articular algunas palabras, mediante la influencia que el contacto con los seres humanos produce en estos animales: lo han logrado, consiguiendo que esos orangutanes pronuncien con toda claridad palabras de dos sílabas, como v.g. pápa, cópá., etc., y tienen esperanza de enseñarles á hablar frases completas, á medida que logren que su cerebro é inteligencia se perfeccionen.
[2] «La doctrine de l'Évolutíon.»
[3] «Condition primitive de l'Homme et origine de la civilisation.»
[4] «Condition intelectuelle de l'Homme dans les âges primitifs.»
[5] «Histoire primitive de l'Homme.»
[6] «Les questions anthropologiques de notre temps.»
[7] «Histoire naturelle de l'Homme.»
[8] «La création de l'Homme et les premiers âges de l'Humanité.»
[9] «L'Homme et les Singes.»
[10] El profesor T. A. Lucas, presidente de la Sociedad Biológica de Washington, invitado por el Schmitsonian Institute, á dar su opinión al respecto, expuso en un largo estudio efectuado después del examen de los datos relativos á los esqueletos ú osamentos humanos exhumados en el valle de Dussel (en Aurignac), en Spy (en Bélgica), y en Mauer (cerca de Heildelberg), que el Hombre hallado en el condado de Norfolk, probablemente es posterior á los de Neanderthal, y que sin duda formaría parte de una emigración venida del Asia Central y transportada al Norte de Europa y á Inglaterra, cuando las islas británicas eran todavía una península y la ciudad de Tamise tributaria del Rhin. La envoltura en capas de una edad anterior á la Edad Cuaternaria, agrega este sabio, resulta simplemente efecto de un hundimiento cuyas ruinas se amontonaron sobre el esqueleto en referencia.
[11] Sin contradecir lo opinado por los paleontólogos citados, creemos que es imposible y hasta temerario fijar la época en que fué creado el Universo: ni la ciencia ha podido conseguirlo, ni la Iglesia ha determinado cuál de los diversos sistemas deba seguirse para precisar esa época.
Hé aquí las fechas en que los cronologistas colocan la Creación del Mundo, contando por años solares, antes de Jesucristo:
| Rabbi Nasón | 3740 |
| Rabbi Gersón | 3754 |
| Rabbi Levi | 3754 |
| Los Judíos modernos | 3761 |
| Benito Arias | 3849 |
| Santiago Gordón | 3880 |
| San Gerónimo | 3941 |
| Julián Carrión | 3944 |
| Escalígero | 3950 |
| Cornelio | 3951 |
| Hernán Beda | 3952 |
| Lansperg | 3958 |
| Juan Pic | 3959 |
| Gerardo Mercator | 3966 |
| El P. Petuvio | 3983 |
| El P. Petau | 3984 |
| Usserio | 3999 |
| Mario Antonio | 4000 |
| Usher y Ulsio, á quienes han seguido Bossuet, Rollín y otros, que es la más generalmente aceptada | 4004 |
| Guillermo Languis | 4040 |
| El P. Torniel | 4052 |
| El Abate Müller | 4053 |
| El P. Labbé | 4053 |
| Rabbi Moses | 4058 |
| Lorenzo Codoman | 4140 |
| Clintón | 4138 |
| Adán, Arzobispo de Viena | 4632 |
| Caffiodoro | 4697 |
| El Texto de la «Biblia» | 4700 |
| Rabbi Nahassa | 4740 |
| Los Benedictinos en su «Arte de verificar las fechas» | 4639 |
| Metradoro | 5000 |
| San Epifanio | 5049 |
| Filón, el Judío | 5196 |
| Sigiberto | 5196 |
| Felipe de Bergamo | 5198 |
| Eusebio | 5200 |
| El «Martirologio Romano» | 5200 |
| Raban | 5296 |
| Abumazar | 5328 |
| Isidro de Peluza | 5336 |
| Pedro Dalliaco | 5344 |
| Isidoro de Sevilla | 5344 |
| San Agustín | 5351 |
| Teófano | 5500 |
| Teófilo de Antioquía | 5515 |
| Isaac Vossio | 5590 |
| Clemente Alejandrino | 5624 |
| Riccioli | 5634 |
| Nicéforo de Constantinopla | 5700 |
| Lactancio | 5801 |
| Según los Septantes | 5872 |
| Pezrón | 5872 |
| Suidas | 6000 |
| Onufro Pauvino | 6310 |
| Las «Tablas Alfonsinas» | 6984 |
Como se vé, los cronologistas no están acordes sobre la duración del Mundo desde la Creación hasta la venida de Jesucristo. No creemos, tampoco, que ninguno de estos guarismos sea exacto en mayor ó menor grado, tanto más que los paleontólogos opinan que la Creación del Mundo data de millones de años.
[12] Mineral que se compone de 64 partes de circonio, 33 de sílice y 2 de óxido de hierro.
[13] Ultimamente se encontró en Wyoming (Estados Unidos de Norte América), á poca profundidad del suelo, un diphococus de gigantescas proporciones, que se calcula vivía hace más ó menos 8.000,000 de años: mide 20 metros de largo, por 4 metros 50 centímetros de altura y debía pesar, según cálculos, de 25 á 30 toneladas. Parece ser uno de los mayores esqueletos conocidos.
[14] Igualmente en estos últimos tiempos, en 1912, se ha descubierto en las canteras de Jensen, en Rock-Spring (también en Wyoming), el esqueleto de un desmesurado dinosaurio que tenía 75 pies de largo. El profesor Earl Douglas, que ha estado á cargo de las excavaciones, declara que ese animal antediluviano es uno de los de mayor tamaño que se ha encontrado hasta ahora, pues tiene cinco pies más, de largo, que el diphococus encontrado anteriormente en ese mismo lugar.
[15] Se pretende que aún actualmente existen algunos raros ejemplares de los animales mónstruos, tan comunes en las Edades Terciaria y Cuaternaria, y se cita que, en los lagos y ríos del fondo de la Patagonia, se encuentra un monstruo anfibio llamado generalmente yemisch ó pterodáctilo, que es un sobreviviente de la casta del milidonte: se calcula que tiene una longitud de 20 metros; camina en tierra con la misma facilidad con que nada en el agua; es de hábitos nocturnos y tan fuerte que se prende con sus garras de las mulas y caballos y los arrastra al fondo de las aguas; es de cabeza corta, con grandes colmillos y orejas en pabellón; pies cortos y aplastados (plantigrados) con tres dedos en los anteriores y cuatro en los posteriores, unidos por una membrana rotatoria, á la vez que armados de formidables garras; la cola es larga y depresiva; el cuerpo está cubierto con pelo corto, duro y rígido, de color bayo uniforme. También se supone que en las lagunas y ríos de la América Meridional existen otros animales de corpulencia extraordinaria, entre ellos el yaguaró, que también es anfibio y arrastra igualmente, al fondo del agua, á las mulas y caballos que vadean los ríos.
[16] Últimamente, en el mes de Noviembre de 1906, un tal Robert S. Gilder, encontró de un modo casual, en las montañas de Indiana, un gigantesco esqueleto, que sometió al estudio del naturalista Dr. Henry Osborn, profesor de la Universidad de Columbia, el que, en unión de otros sabios ha declarado que dicho esqueleto pertenece á uno de los moradores de esa tierra, hace más de 200,000 años, ó sea de los tiempos en que la América era poblada por raza de gigantes, antes de la Edad Glacial. Este hallazgo impulsó á estos sabios á practicar nuevas excavaciones en ese mismo lugar, encontrando también el esqueleto de un búfalo tan antiguo como el gigante, y que es dos veces más alto que el búfalo que existe hoy en ese país. Ambos esqueletos, según opinión de dichos sabios, son considerados como los más antiguos encontrados hasta la fecha, pues los otros que se han hallado anteriormente han sido declarados no tener más de 150,000 años.
[17] Época en que el hombre principió á fabricar instrumentos de piedra, tallándolos toscamente, mediante la percusión, pero no pulimentándolos.
[18] Época en que el Hombre principió á pulimentar los instrumentos de piedra que fabricaba. Es el período de la piedra pulida, que termina la Edad de Piedra y alcanza hasta la Edad de Bronce. La Edad de Piedra coincide con el estado social del Hombre, ya muy diferente; el perro se halla á su lado, haciéndose pastor; está acompañado de varios herbívoros y se dedica á la agricultura. Es el principio de una nueva Era que se acrecienta más y más, para señalarse con más precisión en la Edad de los Metales.
Las épocas Terciaria y Cuaternaria son también períodos en que las tierras y las aguas estaban distribuídas de una manera muy distinta de la actual y en que prevalecía un clima diferente.
[19] Diodoro de Sicilia describe así el origen de la Humanidad: «Los primeros hombres, en su ignorancia de las cosas útiles á la vida, llevaban una existencia miserable; estaban desnudos, sin abrigo, sin fuego y sin tener idea alguna de alimentación conveniente. No se preocupaban de coger los frutos silvestres y hacer de ellos una provisión para la mala estación. Pero, después, la experiencia los indujo á refugiarse en las cavernas durante el invierno y á almacenar los frutos que podían conservarse. En todas partes la necesidad ha sido el maestro del Hombre.»
[20] «Reflexiones antropológicas relativas al Hombre universal, al americano y al peruano,» publicado en el tomo XXV de los «Anales de la Universidad de San Marcos de Lima,» págs. 339 á 432, correspondiente al año de 1897.
[21] Este trabajo del Sr. Engling ha sido presentado al Congreso Internacional de Americanistas tenido en Luxemburgo, en 1877, haciéndose referencia á él en el tomo II de los «Anales» de dicho Congreso, en las págs. 341 y 342.
[22] Estrabón, célebre geógrafo griego, que nació en Capadocia, 50 años antes de J. C., viajó por Asia, Egipto, Grecia é Italia, y murió en Roma, á fines del reinado del emperador Tiberio.
[23] Platón, ilustre filósofo griego, que nació en Eguia, 430 años antes de J. C., fundó en Atenas, en 388, una célebre escuela ó academia que ha llevado su nombre, en la que enseñó durante veinte años y de la que salieron multitud de discípulos, culminando unos en filosofía y otros en elocuencia, entre ellos Aristóteles, Demóstenes, Licurgo, Spensipo, Xenócrates, Isócrates, Hipérides y otros. La filosofía de Platón resume toda la sabiduría antigua de los griegos y abraza y armoniza los sistemas opuestos de Heráclito, Parménides, Pitágoras y Sócrates: comprende todos los ramos del saber, como la Psicología, la Lógica, la Metafísica, la Teología, la Moral, la Política y la Estética.
[24] Aristóteles, célebre filósofo griego, que nació en Estajira, 384 años antes de J. C., fué preceptor de Alejandro el Grande, quien favoreció con todo su poder, sus investigaciones. Gran observador, génio analítico, talento universal, Aristóteles organizó el sistema entero de los conocimientos humanos. La Lógica, la Psicología, la Retórica y la Poética recibieron de él, por primera vez, forma científica; la Fisiología y la Zoología son creaciones suyas; fundador de la Filosofía experimental y del Silogismo, por su método y clasificaciones, facilitó el molde en que se ha vaciado, hasta los tiempos modernos, todo el sistema filosófico y científico de la Humanidad.
[25] Eratóstenes, nacido en Cirene, ciudad de la Africa septentrional y que vivió 270 años antes de J. C., según unos, ó 190 de la misma era, según otros, fué un notable filósofo, geómetro astrónomo, geógrafo, gramático y poeta, que desempeñó el cargo de bibliotecario en la famosa Biblioteca de Alejandría en tiempo de Ptolomeo-Evergetes: fué el primero que encontró el medio de medir un grado del meridiano y determinar la dimensión de la Tierra; resolvió la oblicuidad de la elíptica; inventó la esfera armilar y construyó el primer observatorio; dejó un mapa general que fué durante mucho tiempo después la única base de la Geografía; dió al arco del meridiano comprendido entre dos trópicos, 47 grados 42 minutos, medida que veinte siglos después fué confirmada por la Academia de Ciencias de París, que encontró en ese mismo arco, 47 grados 40 minutos, ó sea sólo 2 minutos menos que lo calculado por Eratóstenes.
[26] Hiparco, astrónomo y matemático griego, que nació en Nicea, 150 años antes de J. C., fué uno de los más ilustres maestros de la escuela de Alejandría: inventó la Trigonometría, calculó la duración del año trópico, construyó los primeros estrolabios, publicó una teoría de los movimientos de la luna y determinó la paraleja de este astro, tratando de deducir por ella la del sol; se le debe también un catálogo de estrellas, y, sobre todo, el gran descubrimiento de la precisión de los equinoccios.
[27] Ptolomeo, astrónomo, geógrafo y matemático griego ó egipcio, que floreció en Alejandría por los años 125 de la era de Cristo, dió su nombre al sistema astronómico que supone la Tierra inmóvil en el centro del Universo; su importante «Geografía,» en ocho libros, era mirada por los sabios como una obra múltiple, que reunía la suma de conocimientos geográficos que se han tenido hasta el siglo xv. Fué autor, también, de muchos libros de astrología judiciaria, entre otros, de una «Hipótesis y épocas de los planetas» y del «Tetrabiblo ó Quadripartitum.»
[28] Herodoto, célebre historiador griego, llamado el «Padre de la Historia,» nació en Halicarnaso de la Caria, el año 484 de la era cristiana. Hizo largos viajes por Europa, Asia y Africa, estudiando en todas partes, con un cuidado escrupuloso, la historia, tradiciones, leyes, costumbres y conocimiento de los pueblos que visitaba. De vuelta de sus numerosos viajes, se radicó en Atenas, en cuya ciudad escribió sus «Historias,» que le merecieron de los atenienses un premio de 10 talentos áticos, ó sea, el equivalente de más de 600,000 reales de la moneda española.
[29] Theopompo, orador é historiador, nació en Chio, isla de la costa oeste del Asia Menor, en el año 378 antes de la era de Cristo; fué discípulo de Isócrates. Desterrado de su patria, recorrió las ciudades de Grecia, haciéndose notar por su elocuencia. Volvió á su país cuando Alejandro amnistió á los desterrados; pero á la muerte de aquel pasó á Egipto, donde vivió en el más completo retiro. Es autor de una «Historia de Grecia» en 12 libros, que alcanza hasta la batalla de Leuctra; escribió también una «Historia de Filipo de Macedonia» en 58 libros, y una «Diatriba contra Platón.»
[30] Diodoro de Sicilia fué un historiador griego, contemporáneo de César. Después de viajar por Asia, Africa y por varias partes de Europa, se radicó en Roma, donde escribió una «Historia Universal,» dividida en 40 libros, empezando en los tiempos fabulosos y terminando el año 60, antes de J. C., obra de la que sólo nos quedan 15 libros enteros y fragmentos de otros.
[31] Nombre que los antiguos geógrafos é historiadores han dado á las dos montañas Calpe y Abyla, que forman el famoso estrecho de Cádiz ó Gibraltar; la una, del lado de Europa, en Andalucía; y la otra, del lado de Africa, en Tanger de Berbería.
[32] Publio Virgilio Marón, joven aún, ávido de conocimientos, abrazó todo género de estudios, letras latinas y griegas, historia y mitología, matemáticas y astronomía. Poeta inspirado, principió escribiendo composiciones ligeras, como: «Culex,» «Ciris,» «Copa,» «Moretum,» «Hortelus,» «Catalecta» y «Prispeia.» Después se dedicó á trabajos más serios y de mayor aliento: sus diez eglogas tituladas «Bucólicas,» tienen elegancia en la forma y son de exquisita pureza de estilo; su poema didáctico «Georgicas,» es rico y brillante en descripciones, y su gran poema «La Eneida,» que cuenta las aventuras de Eneas huyendo de las ruinas de Troya, es una obra maestra que ha sido el manantial más fecundo de las creaciones poéticas, y además magnífica, sublime por lo patética, incomparable por su estilo y admirable como poesía. Virgilio nació en Andes (Piétola) cerca de Mantua, el año 70 antes de J. C., y falleció en Brindis en el año 19, antes de J. C., á la edad de 51 años.
[33] Esta relación fué traducida al griego por Gelenius, bajo el título de «Periplo de Hannón,» é impresa por primera vez en Basilea, en 1533. Gesner la tradujo al latín y la publicó en 1559. Enrique Becker la reprodujo en 1661, al griego y latín. Esteban de Brisancio la reimprimió en esos mismos idiomas, en Leyde, en 1674. Últimamente fué vertida al francés, primero por Gosselin, que la insertó en sus «Investigaciones acerca de los conocimientos de los antiguos á lo largo de las costas de Africa,» y después por Mr. de Chateaubriand, que la incluyó en su «Ensayo sobre las revoluciones.» También fué traducida al alemán por Loewenberg, que la insertó en su «Historia de los Viajes de exploración.»
El itinerario de la expedición de Hannón es el siguiente: Saliendo de Gades (Cádiz) alzó velas en dirección del sur, y después de dos días de viaje abordó al cabo Mollabut para echar las fundaciones de la ciudad que más tarde se denominó Tanger; continuando la excursión hacia el oeste, encontró un promontorio llamado cabo Espartel, donde elevó un altar á Neptuno; de allí navegó día y medio, haciendo estadía en la bahía de San Gerónimo para fundar ahí otra ciudad; se hizo nuevamente al mar, hasta pasar por la embocadura del río Luco; en seguida encontró un golfo en el que se hallaba una isla, la que denominó Fedal, estableciendo en ella una colonia; continuando su derrotero, pasó por la embocadura de un gran río llamado Cheretis; llegó en seguida á un extenso estanque, en el que habían tres islas mayores que la de Fedal, habitadas por hombres vestidos de pieles de animales, los que lo atacaron con piedras; pasó luego la embocadura de otro río en el que habían muchos cocodriles é hipopótamos; regresó á la isla Fedal para continuar su navegación al sur, á lo largo de la costa, en cuyo trayecto de doce días, los habitantes de esas comarcas huyeron á su aparición; bogó otros cinco días al rededor del gran golfo de Santacruz; continuando su camino llegó á otro golfo llamado Cuerno del Poniente, descendiendo á una isla de dicho golfo, cuyos ríos de fuego se precipitaban en el Océano y cuya tierra estaba embrazada con relámpagos y rayos retumbantes que turbaban la vista, y en la que los naturales del país vivían en cuevas para abrigarse del intenso calor, saliendo tan sólo de noche con antorchas; abandonó estos parajes inhospitalarios, y después de cuatro dias de navegación, en los que distinguió un altísimo cerro llamado Carro de los Dioses, llegó á otro cabo llamado Cuerno del Mediodía, donde el río Bamboto ó Nun formaba una entrada y donde se hallaba una isla habitada por unos gorilas que se defendieron de sus asaltantes á pedradas, logrando tomar á tres de estos animales, los que mataron llevando sus pieles á Cartago, para colocarlas en el templo de Juno. Después de tantas peripecias, faltando á Hannón provisiones, tuvo que regresar á Cartago.
[34] Lucio Anneo Séneca, célebre filósofo, nació en Córdoba hacia el año 13 de la era crístiana. Fué maestro de retórica y poética en Roma, y preceptor del tirano Nerón, quien con las instrucciones de su maestro se distinguió como un modelo de monarca durante los cinco primeros años de su reinado; pero después se entregó á crímenes abominables, que han hecho de él la vergüenza del género humano; Séneca lo censuró continuamente, atrayéndose el odio de su antiguo discípulo, al extremo de que éste le condenó á muerte, concediéndole tan sólo la gracia de escoger él mismo la manera como debía morir. La muerte que Séneca escogió fué la de picarse las venas; durante sus últimos instantes de vida se entretuvo con sus amigos que le rodeaban y lloraban su trágico fin, tratando de consolar á unos con su dulzura, y á otros con su severidad. Molestado por la tardanza de su muerte, suplicó á su médico y antiguo amigo, Estacio Anneo, de suministrarle un veneno, lo que éste no halló oportuno, pues agotada la sangre de sus venas y sus miembros ya helados, el veneno no produciría ningún efecto, siendo necesario ahogarle con el vapor de un baño de agua caliente, para abreviar así su fin. Su mujer, Paulina, se hizo á la vez picar las venas para morir junto con su esposo. ¡Abnegado y sublime sacrificio de amor conyugal! Murió Séneca, junto con su mujer, en el año 65 de la era actual, en el duodécimo del reinado del pérfido y bárbaro Nerón, á los 52 años de edad.
[35] Traducción del P. José de Acosta en su «Historia Natural de las Indias,» lib. I, cap. II, impresa en Colonia, en 1596.—Otra traducción, en octava, de autor desconocido es:
[36] Tiflis fué el piloto de los Argonautas, que en número de cincuenta eran todos hijos de reyes: todas las familias reales de la Grecia tuvieron parte en la expedición de los Argonautas, y su título de origen y de gloria les viene de la primera nave construida por Minerva.
[37] Thule era una isla de la Islandia, que los antiguos consideraron como el límite del Mundo.
[38] Rogerio Bacón, fué uno de los sabios más ilustres de su tiempo. Él ha sido, se puede decir, el precursor de la aviación, cuestión que tanto preocupa hoy la atención del mundo, pues profetizó la navegación aerea con motor. Escribió, al respecto, en una de sus numerosas obras las siguientes líneas: «Se fabricarán instrumentos para volar, por medio de los cuales el hombre, sentado ó suspendido del centro, hará mover algún resorte ó manivela, para producir la agitación en las alas artificiales, como las aves.» El proyecto de máquina voladora que ideó, mediante sus especiales conocimientos de física y química, es hoy tenido como base del aparato que construyó otro inventor, Blanchard, cuyas experiencias se verificaron en 1782. Rogerio Bacón presentía juiciosamente que el piloto debía volar sentado, para actuar sobre el mecanismo, motor de las alas; su resorte se ha convertido en motor á vapor, gasolina, eléctrico, etc.
[39] El célebre domínico Alberto el Grande, vulgarizador incansable de las doctrinas aristotélicas, que estudió con igual lucidez la filosofía, la física, la metafísica y todas las lenguas y dialectos de su época, ha dejado, en sus obras, principios que hoy se aceptan como base de la aerostación.
[40] Juan Clopinel, poeta francés, que nació en 1279 ó 1280, cerca de Orleans, en el pequeño pueblo de Meung-Sur-Loire, de padres ricos y considerados, adquirió bastante celebridad á fines del siglo XIII. El poema «Roman de la Rose» obtuvo en aquel tiempo un éxito extraordinario, y posteriormente, descubierta la Imprenta, se hizo de él muchas ediciones: esta obra fué empezada por Guillermo de Lorris, y continuada, á instancias del rey de Francia, Felipe el Hermoso, por Juan Clopinel, que suprimió los ochentidos últimos versos del desenlace, para dar á esta producción un plan mucho más vasto, pues le agregó unos dieziocho mil versos. Este poema fué el primer libro que en Francia excitó un entusiasmo extraordinario durante más de doscientos años, ó sea, hasta el siglo XVI, siendo su reputación tal, que hasta hoy perdura, por ser considerado como uno de los monumentos más importantes y más antiguos de la literatura francesa: le mereció á Juan Clopinel de Meung el justo título de «padre é inventor de la elocuencia.» Esteban Pasquier iguala su autor al Dante, y Lenglet-Dufresnoy no trepidó en compararlo con Homero. El héroe del poema es Falso Semblante, símbolo de la Hipocresía y abuelo de Tartufo, y los demás personajes de la obra son Peligro, Felonía, Bajeza, Odio y Avaricia; su asunto se desarrolla en los siglos XIII y XIV (1226 á 1314), con su ciencia, su corrupción, sus prácticas supersticiosas y sus prejuzgadas preocupaciones.
Juan Clopinel murió hacia 1318, á la temprana edad de 38 años. Es autor de un «Testamento» y «Lettres d'Éloïse et Abélard,» y de una traducción de «Boecio.» Méon, en 1814, ha dado una buena edición del poema «Román de la Rose,» en cuatro tomos en 8o, impresa en París.
[41] Los autores españoles que han escrito extensamente sobre la materia á que nos contraemos, son: el domínico Fr. Gregorio García y el Oidor de la Real Audiencia de Lima Dr. D. Diego Andrés Rocha. El primero tituló su obra «Origen de los Indios del Nuevo Mundo é Indias Occidentales, averiguado en discursos de opiniones,» impresa en Valencia, en 1607. La obra del segundo se intitula «Tratado único y singular del origen de los Indios Occidentales del Perú, México, Santafé y Chile,» impresa en Lima, en 1681. Ambas obras, á nuestro humilde juicio, no llenan del todo el objeto que se propusieron sus autores. La del P. García está escrita en estilo antiguo y es un hacinamiento de apreciaciones confusas y sin hilación alguna. El Dr. Rocha se empeña en probar que los indios americanos descienden de la raza ibérica del tiempo de Osiris, Tubal, Hespero y otros reyes, cuyos súbditos, dice, fueron los primeros habitantes del Continente americano. Cerca de dos y media centurias han trascurrido hasta la fecha, en cuyo lapso de tiempo algunos escritores se han ocupado incidentalmente de este tópico; pero ninguno lo ha hecho con extensión: por eso nos hemos decidido á emprender esa árdua tarea, bajo un plan muy distinto de aquel que siguieron el P. García y el Dr. Rocha, como podrán observar los lectores.
[42] El Dr. Morse divide estos indianos en tres grandes familias: 1a la del Este del Mississipí, que contaba con 120,625 individuos; 2a la que vivía entre el Mississipí y las Montañas Rocallosas, y que se componía de 179,592; y la 3a la del Oeste de las Montañas Rocallosas, que ascendían á 171,200; formando un total de 471,417 indigenas.
[43] El nombre de América dado al Continente descubierto por Colón, trae, se dice, su origen del navegante florentino de aquella época, Amérigo ó Américo Vespucio, que entonces se encontraba al servicio de España, como proveedor de los buques destinados al descubrimiento de nuevas tierras en el Nuevo Mundo. Vespucio no pudo resistir al deseo de participar de los peligros y glorias del célebre genovés, y, al efecto, solicitó acompañar á Alonso Ojeda en una expedición, en calidad de piloto y cosmógrafo; expedición que, compuesta de cuatro naves, se dió á la vela, en 1494. De regreso á España, Américo publicó algunas cartas marítimas á las que puso al pie su nombre, como autor de ellas; razón por la cual esas cartas fueron llamadas Américas por los pilotos de ese tiempo; y extendiéndose este calificativo al Continente á que se referían, lo denominaron América, costumbre que ha autorizado el tiempo, privando así de esta gloria á Colón, que es el único merecedor de haber dado su nombre al Continente descubierto por él. Por este hecho se infiere que Vespucio arrebató á Colón la gloria de su descubrimiento, suplantando el nombre de este célebre navegante con el suyo. Y resulta tanto más injusta y temeraria esta usurpación, si se considera que Colón, para lograr la realización de sus proyectos, tuvo que combatir las preocupaciones de sus contemporáneos y sostener sus teorías contra los rechazos de varios monarcas. Su país natal, Génova, le trató de visionario; Enrique VII, rey de Inglaterra, no dió oídos á su solicitud; Juan II, rey de Portugal, desechó sus proposiciones; Carlos VIII, rey de Francia, no prestó atención á sus proyectos; el emperador Maximiliano, de Alemania, rechazó también sus pretensiones: sólo le quedó á Colón la esperanza de ser acogido en España, por los reyes Fernando é Isabel. En efecto, después de ocho meses de esperas, se resolvió, al fin, armarle á Colón una expedición, en 1492, la que salió del puerto de Palos, en tres pequeñas carabelas.
Empero, otros historiadores pretenden que el nombre de América no se deriva de el del piloto y cosmógrafo florentino Vespucio, cuyo nombre y apelativo verdaderos son Albérico Vespuzio, según está comprobado por infinidad de documentos italianos y españoles auténticos. Las mismas cartas marítimas publicadas en España por Vespuzio, relativas á sus dos primeros viajes, llevan su propio nombre de Albérico, y solamente la carta de su tercer viaje, la que levantó precisamente al pie de la montaña denominada Amérriqua, es la única que firmó «Américus.» En 1507, Martín Waldzeemüller publicó en Saint-Dié un libro titulado «Cosmographiæ introductio,» en el cual propone para el nuevo Continente el nombre de Amérriqua, basándose en que, cuando en 1499 Alonso de Ojeda descubrió lo que hoy se conoce con el nombre de Centro América, los indios de la costa de Cumaná designaban el Continente entero con la palabra Amérriqua. Además, en un mapa náutico publicado en Lyon en 1522 por Ptolomée, titulado «Orbystypus universallis juxta hydrographorum tradictionem exactissime depicta,» el autor dice que Amérriqua es lo que comprendía todo el territorio del Continente del Sud, y que la parte que hoy es conocida por el Brasil se llamaba entonces Terra Sancta Crucis, abarcando todo el Continente Sud. La denominación propia de Amérriqua, agrega el autor, que posteriormente se alteró en Améric ó América, se deriva de la Cordillera de los Andes y, en especial, de todas las montañas que en Nicaragua existen entre Juijalpa y Libertad, cerca de la costa de Mosquitos. Según opinión de varios otros autores, entre éllos el antiguo y notable geógrafo Schoner, en 1515 ya era conocido el nombre de Amérriqua en Europa. «Por consiguiente, parece probado,—dice éste—que en vez de ser Albérico Vespuzio el que dió su nombre á América, fuese él el que haya tomado este nombre modificando así el suyo gloriosamente, con el propósito de arrebatar á Colón la justa é incuestionable gloria de su descubrimiento.»
Apesar de lo asentado por algunos autores, el sabio brasileño F. A. de Varnhagen, pretenden reivindicar la gloria del florentino Vespuzio, apoyándose en la opinión que el mismo Martín Waldzeemüller (bajo el seudónimo «Hylacomylus») emite en su ya citado libro, cap. IX, foja 15, verso, y, apesar de haber indicado anteriormente que el Nuevo Continente debe llamarse Amérriqua, «no hay motivo, dice, para no dar á la cuarta parte nueva, el nombre de América, de aquel de su inventor Amérigo Vespucci, cuando la Europa y la Asia han recibido sus nombres de dos mujeres.» [«& alia quarta pars per Americum Vesputium (vt in sequentibus audietur) inuenta est—quam non video cur quis iure vetet ab Americo inuentore sagacis ingenii viro Amerigen quasi Americi terram, siue Americam dicendam: cum & Europa & Asia a mulieribus sua sortita sint nomina.»]
Finalmente, el historiador italiano Sr. Campagnoni, que ha escrito y publicado, en Milán, una extensa «Historia de América» en veintinueve volúmenes, dice que: «El Brasil fué denominado, en su origen, América, en honor de Vespucio, que fué su descubridor, denominación que, más tarde, se extendió á todo el Continente del Nuevo Mundo. Algunos historiadores califican de poco noble la conducta de Américo Vespucio al dar su nombre al Continente; pero, en vindicación del buen propósito del florentino, cabe hacer una rectificación. Sabido es, que cincuenta años después del descubrimiento de este Hemisferio, en casi todos los mapas publicados en Europa figuraba el Nuevo Mundo como si fuese un grupo de islas, siendo pocas las porciones exploradas hasta entonces: á esta porción de islas pintadas en los mapas, pertenecían la Florida, Cuba, la Española, Venezuela y el Brasil, con el nombre de América. Como, sucesivamente, se tuvo conocimiento que este Continente se extendía, sin interrupción, hacia el Sur de esta región llamada América, los mapas posteriores fueron aumentando en tamaño, y de ahí que, al tiempo de estar bien conocida la real existencia de ese Continente, dichos mapas siguieron conservando el nombre de América, que habían adquirido accidentalmente. Todo aquello aconteció sin que Vespucio tuviese parte alguna y sin la menor intención de arrebatar á Colón su justo título de descubridor. Aún más, se asevera que Vespucio mantuvo siempre relaciones cordiales é íntimas con Colón, y que muy distante estuvo de contribuir á causar semejante daño á su amigo. Por consiguiente, es un acto de justicia el tener presentes estos hechos, para no poner en duda la integridad de Vespucio.»
Como curiosidad histórica, un periódico español de Huelva, dió últimamente la noticia interesante de lo que costó á España el descubrimiento de América:
«Se acaba de descubrir en Palos (Huelva)—dice este periódico—los libros de contabilidad del armador Pinzon, quien, como es sabido, suministró á Cristóbal Colón los medios materiales que pedía el navegante genovés para su empresa.
«En sus cuentas se encuentran inscritos, hasta en sus menores detalles, todos los gastos ocasionados en el descubrimiento de América.
«Cristóbal Colón, jefe de la expedición, figuraba con el sueldo de 6,400 reales al año; sus segundos, tenían cada uno 3,600 reales anuales; y cada hombre de la tripulación, 50 reales.
«El aparejar la reducida flota, compuesta de tres carabelas, costó 50,000 reales.
«La alimentación costaba por cabeza 24 reales mensuales.
«La indemnización de viaje, para los jefes y tripulación, fué pagada por Colón mismo, á quien, para el efecto, se le dieron 80,000 reales.
«En todo, el descubrimiento de América costó 144,000 reales, equivalentes á 18,000 pesos.»
[44] La doctrina de la condición inferior y servil de los indígenas americanos, llegó á generalizarse tanto y á ser tan aceptada, que el Papa Paulo III se creyó obligado á condenarla, como lo hizo por un Breve expedido en Roma, á 10 de Junio de 1537, en el cual decidió: «Que es malicioso y procedido de codicia infernal y diabólica el pretexto que se ha querido tomar para molestar y despojar á los indios y hacerlos esclavos, diciendo que son como animales brutos é incapaces de reducirse al gremio y la fe de la Iglesia católica; y que él, por autoridad apostólica, después de haber sido bien informado, dice y declara lo contrario, y manda que así los descubiertos, como los que en adelante se descubrieran, sean tenidos por verdaderos hombres, capaces de la fe y religión cristiana, y que por buenos y blandos medios sean atraídos á ella, sin que se les haga molestias, ni vejaciones, ni sean puestos en servidumbre, ni privados del libre y lícito uso de sus bienes y haciendas, con pena de excomunión latæ sententiæ, ipso facto incurrenda (y reservada la absolución á la Santa Sede Apostólica) á los que lo contrario hicieren, y que esa aún no se les puede dar ni en el artículo de muerte, y procediendo bastante satisfacción.»
Sin embargo, á pesar de que este Breve declara á los indios iguales á los demás hombres, y á pesar de que las leyes de España los declaraban iguales á los demás súbditos de la Corona, es lo cierto que en los períodos de la conquista, del coloniaje y aún de la independencia, esos indios siempre han sido considerados verdaderos esclavos de los conquistadores, de los encomenderos, y aún de los gamonales de la presente época, que los han tenido y tienen en la condición de siervos. Durante la época colonial, siempre han sido considerados como esclavos, no pudiendo contraer ninguna obligación que excediese de cinco pesos, si no la firmaba un blanco, y era tanta la opresión que los indios sufrían de los encomenderos, que muchos de ellos, exasperados de tantos padecimientos, se extrangulaban para no caer en manos de los españoles y verse reducidos á la esclavitud.
[45] Acatando la opinión del sabio filólogo Hervas y Panduro, de no haber palabras de los idiomas europeos, asiáticos y africanos en las lenguas americanas de los indios primitivos de América, tal hecho prueba, evidentemente, que después de la confusión de las lenguas en Babel, cada pueblo ó tribu tuvo que formar su lengua propia, no teniendo para ello más maestro que la Naturaleza, la que se las dictó, según las circunstancias propias del clima, de los animales, de las flores y de los frutos de la localidad donde residía cada pueblo ó tribu: todo lo que se movía estaba dotado de vida para el Hombre primitivo; para él, todos los sonidos eran voces, ya fuera el bramido de la fiera ó el ruído del viento y del agua. Después del trascurso del tiempo, y con las emigraciones que de otros Continentes abordaron sucesivamente á las playas americanas, las lenguas sufrieron notables modificaciones, proviniendo de allí que, al cabo de millares de años, esas mismas lenguas habían adoptado muchas voces de los pueblos ó comarcas de esos diversos Continentes.
[46] Salmanazar reinó en Asiria cuarenta y un años, subiendo al trono en 1981 de la Creación del Mundo, (según la cronología hebráica), ó sea, 2054 años antes de la era cristiana: hizo tres expediciones á Armenia, combatió á los reyes de Hamath y de Damasco, en Siria, é hizo tributarios suyos al rey de Judá, Jehú, y á los príncipes de Caldea y de Fenicia.
[47] En este texto hebreo se dice: "Salmanazar, rey de los Asirios, sacó las diez tribus de Samaria y las repartió por la tierra de los Medos." De allí, según autores antiguos, muchos de los miembros que las formaban se unieron y fugaron pasando una tierra muy distante llamada Arzaret ó Arfaret, situada al oriente de la Tartaria, junto al reino de Annian, que tiene el estrecho de su mismo nombre. Pasando aquel estrecho, llegaron al reino de Quivirá, ya en territorio de América, diseminándose por México. Más tarde, los descendientes de estas diez tribus israelitas pasaron, sucesivamente, por la América Central, Panamá, y demás comarcas del Continente sud-americano, Genebrardo les hace dar otra ruta, desde los desiertos de Tartaria hasta la isla de Groenlandia.—Esdras fué un escriba ó doctor de la ley, entre los Judíos, que obtuvo del rey de Persia, Artajerjes el Magnífico, el permiso de llevarse de su país los Hebreos cautivos que no habían seguido á Zorobabel: á su vuelta á Jerusalem, ofreció un sacrificio de expiación, organizó el culto y arrojó de allí á las mujeres paganas con quienes se habían casado los Judíos.