[48] Estos documentos consistían en algunos grandes vasos de tierra, de una sola pieza, cerrados con tapas de la misma materia, vasijas en que eran representados, en piedra, las figuras de los antiguos emperadores de Tulteca y otras figuras supersticiosas.

[49] Carlos de Sigüenza y Góngora fué un afamado poeta y matemático que nació en México, en 1645: abrazó la carrera eclesiástica y fué catedrático en la Universidad de esa ciudad, durante veinte años. Hombre muy docto, escribió varios tratados sobre los caracteres geroglíficos de los antiguos monumentos índicos mexicanos. Sus demás importantes escritos, en latín, se perdieron en el incendio que hubo en la capital de México en 1692. Falleció este ilustre mexicano en esa misma capital en 1700, á la temprana edad de 55 años.

[50] La moneda que posee dicho Cónsul es de cobre, del tamaño y grueso de un peso español; tiene en el centro un agujero cuadrado y en ambas caras ostenta geroglíficos indescifrables aún para los Chinos prácticos en antigüedades.

[51] Según tradición de los antiguos Mexicanos, Quetzalcoatl, hombre misterioso, fué legislador y civilizador de Anahuac; enseñó muchas cosas, entre otras, el arte de fundir los metales; arregló las intercalaciones del calendario; exitó á las tribus para que guardasen la paz, y les enseñó á que ofrendasen á la divinidad las primicias de las cosechas: cuando juzgó terminada su alta misión, se dirigió á la embocadura del río Huassacoalco y desapareció.

[52] Según tradición de los Chibchas, Bochica, hombre misterioso, como hijo enviado del Sol, fué un sabio legislador y bienhechor de los Muiscas; era de raza diferente de la de los demás hombres indígenas, pues era blanco y tenía barba larga: enseñó, también, muchas cosas á sus pueblos, como las artes, el culto al Sol y la construcción de templos y ciudades.

[53] Manco-Capác, fundador de la monarquía de los Incas, se tituló hijo del Sol, y como tal, tomó gran ascendiente entre los Peruanos, á quienes civilizó: es considerado entre los primeros legisladores del Mundo.

[54] La Mongolia fué una parte del gran imperio fundado por Genghis-Khan, hoy tributaria de la China. Genghis-Khan nació el año 1183, en la Mongolia, estensa región situada entre la Rusia asiática y el Imperio Chino: fué hijo del jefe Pikoutaï, que comandaba á cuarenta mil familias, y recibió el nombre de Timoudgyn, de un Khan que su padre había vencido: su educación no fué tan descuidada, como se podía suponer de un pueblo bárbaro, pues sus disposiciones guerreras y su talento prematuro le permitieron, á la edad de 13 años, tomar las riendas de la pequeña soberanía que la muerte de su padre dejó vacante. Los jefes de las tribus de su dependencia se imaginaron que les sería fácil despojarle de su autoridad, mediante una sublevación que contra él llevaron á cabo; pero el joven Timoudgyn, al frente de 30,000 hombres los venció, en dos cruentos combates, reduciendo á los unos á la esclavitud, y arrojando á los otros en setenta calderas de agua hirviente, preludio de la mortandad con que Timoudgyn debía ensangrentar el suelo de Asia. Después de este horroroso castigo todas las tribus se sometieron á su yugo, proclamándole Genghis-Khan ó Gran Khan, que significa rey de los reyes. Dueño de toda la Mongolia, hasta la gran muralla de la China, franqueó ésta, atacando este antiguo Imperio, que entonces se llamaba Cathay ó Khilaï: Cambalú (hoy Pekin) fué tomada por asalto y saqueada por él, en 1205, haciéndose dueño de todo el Imperio, inclusive del reino de Corea. Prosiguiendo sus conquistas, logró, en el término de dieziocho años, sujetar á su poder la mitad de la China, la mitad del Indostán, con toda la Persia, hasta el Eufrates, las fronteras de la Rusia, Kazan, Astrakan y la Tartaria. Después de tantas conquistas, Genghis-Khan murió en 1226, á la edad de 42 años y después de haber ejercido el poder durante 29 años, tranquilo y sin remordimientos, no obstante haber ocasionado por sus armas y sus crueldades la muerte de cerca de 6.000,000 de hombres. Antes de su muerte, repartió sus dominios entre sus cuatro hijos, habidos en su primera mujer, que fueron: Octaï, Gengis, Touli y Zagataï. Al primero, cedió la Gran Mongolia; al segundo, el Turkestán, la Bactriana, el reino de Astrakan y el país de Usbecks; al tercero, la Persia; y al cuarto, la Transaxiana, el Kandahar, y la India Septentrional; logrando cada uno de ellos ensanchar sus respectivos dominios con nuevas conquistas posteriores. Los demás hijos que tuvo Genghis-Khan, en sus 500 concubinas, no obtuvieron parte alguna en su sucesión. Los Tártaros salieron de sus desiertos hacia el año 1202, y habían conquistado la mitad del hemisferio hacia 1236. He ahí toda su historia.

[55] Manco ó Mango es nombre mongol, según Ranking.

[56] No participamos de la opinión de Ranking, Humboldt, Tschudi y Rivero y demás escritores que suponen que los legisladores Quetzalcolt, Bochica y Manco-Capác, fueron extranjeros que llevaron la civilización á los Aztecas, Muyscas y Peruanos; porque no es concebible que extranjeros que no conocían los idiomas, las costumbres y el carácter de los habitantes de los países que se proponían regenerar, pudieran subyugar á esos pueblos.

[57] La sílaba Phi, en hebreo, se pronuncia Pi, y trasponiendo la R antes de la O, dice Piro: aquella O final la convirtieron en U, por ser más acomodada á su pronunciación, de donde resulta la palabra Peru, substituida por la de Ophir. Otros autores, entre ellos Onffroy de Torón, dan otras definiciones de la palabra Ophir, y dicen que se escribe de dos maneras, Apir y Aypir, según consta en el cap. X, vers. 11 del lib. I de Los Reyes. En el cap. IX, vers. 28 del mismo libro se escribe Aypira, que, suponen, es el nombre mal pronunciado del río Yapurá, uno de los afluentes del Amazonas ó sea el Solimán ó Solimoes de los brasileños. El vocablo Ophir ó Apir en hebreo, agregan, pertenece al quechua, pues á los mineros de la Cordillera de los Andes y de la parte superior del Amazonas se les denomina Apir ó Apiri, y en algunos lugares Yapiri. Además, el río Yapurá tiene su nacimiento en las montañas de Popayán (Colombia) y tiene por uno de sus afluentes auríferos, el río Masai ó Masahi, nombre derivado del hebreo masar (río), al que se le agregó el vocablo indígena i (agua) de lo que resulta agua rica.

[58] Últimamente, en 1869, Onffroy de Torón publicó en la revista geográfica «El Globo,» de Génova, un extenso y bien meditado trabajo titulado «Antigüedades de la navegación por el Océano: Viajes de los navíos de Salomón al Río de las Amazonas, Ophir, Tarsdchisch y Parvaim.» Este trabajo fué traducido después al portugués, y la Municipalidad de Manaos, capital de la provincia de Amazonas, lo hizo imprimir en esa ciudad, en 1876, en un folleto de 51 páginas, que se reprodujo en 1905, en los «Anales de la Biblioteca y Archivo Público del Pará.» Del mismo autor existe un libro sobre el mismo tema, publicado en Lovaina, en 1889, que, desgraciadamente, nos es desconocido y que, según el autor, es el más completo en esta materia.—Onffroy de Torón vivió doce años en la América ecuatorial, y se dedicó á viajes, expediciones y operaciones geométricas, las que le permitieron levantar el mapa de la misma zona americana, que publicó en París poco después de haber dado á luz su obra impresa en Lovaina. Durante su residencia en la América Meridional, estudió el idioma quechua que se habla en el Ecuador y el Perú, es decir, en la parte andina de estos países, y según afirma, formó un vocabulario, aseverando que dicho idioma contiene muchísimos vocablos de las lenguas muertas de Asia, de Egipto y de Grecia.

[59] Aunque algunos autores niegan el hecho de haber habido elefantes en el territorio de América, es un hecho que hasta el día se han descubierto seis variedades de elefantes fósiles, ignorándose si todos fueron extinguidos antes por un cataclismo ó si existían en tiempo de Salomón.

[60] Más ó menos 600.000,000 de reales de la moneda española.

[61] El gran rey Salomón hizo construir su grandioso templo en el Monte Moriah, y la construcción de él duró ocho años y medio. En su construcción se emplearon 3600 sobrestantes, 80,000 hombres para la explotación de canteras y labrado de la piedra y 70,000 para la conducción de materiales. Hiram, rey de Tiro, proporcionó artífices, y se encargó del corte de maderas del Líbano, enviándolas hasta Joppe. El oro puro de que se hizo pródigo uso en la ornamentación interior del templo, procedía, se dice, de Peruaim. Según refiere el historiador judío Flavio Josefo, en su «Historia antigua de los Judíos,» el Templo de Salomón estaba circundado de una muralla y se dividía en cuatro partes: el vestíbulo de los Gentiles, el de los Judíos, el de los Sacerdotes y el Sancto Sanctorum.—El vestíbulo de los Gentiles tenía 300 pies de circuito y en su circunferencia habia una galería sostenida por muchas columnas de mármol, con cuatro puertas hacia las cuatro partes del Mundo. El vestíbulo de los Judios estaba rodeado también con primorosas galerías: su pavimento era de mármol de diversos colores, las paredes estaban cubiertas de oro finísimo y las puertas con planchas de plata. El de los Sacerdotes tenía 40 codos de largo por 20 de ancho, en cuyo centro estaba el altar de los holocaustos, todo de bronce, cuya altura era de 10 codos, y á sus costados, 10 vasos grandes de bronce adornados de figuras, y, además, al lado derecho había otro gran vaso sostenido por 12 bueyes, todo del mismo metal. En seguida estaba el pórtico, que tenía 20 codos de largo por 10 de ancho, desde el cual se entraba en el Templo sin techumbre, que tenía 60 codos de largo y 20 de ancho, en cuyos lados había 10 candelabros grandes de bronce, otras tantas lámparas y 10 mesas de oro. El Sancto Sanctorum tenía de largo 20 codos, otros tantos de ancho é igual altura, cuya mitad estaba cubierta de oro y otra mitad de oro y piedras preciosas. Además, encerraba los tesoros siguientes: 10,000 candelabros de oro; 10,000 mesas cubiertas de oro y una muy grande toda de oro; 20,000 copas de oro; 100,000 copas de plata; 100,000 redomas de plata; 80,000 fuentes de oro; 100,000 fuentes de plata; 50,000 palanganas de oro; 100,000 palanganas de plata; 20,000 vasos de oro; 40,000 vasos de plata; 20,000 incensarios grandes de oro; 50,000 incensarios pequeños de plata; 1,000 ornamentos pontificales guarnecidos de piedras preciosas; 200,000 trompas de plata; 200,000 instrumentos de oro y plata.

[62] Pegú ó Begú es desde 1855 la capital del Imperio Anglo-Indiano y fué antigua capital del Imperio Birman.

[63] Tarsdchisch, según geógrafos modernos, estaba situada sobre la costa de Zanguebar.

[64] La situación de Ophir, dicen algunos, es desconocida hoy, y creen que con esa denominación se abrazaba todo el litoral de la Arabia, de la India y del Africa.

[65] Flavio Josefo, historiador judío, nació en Jerusalem en el año 37 de la era cristiana. Entre sus obras se conocen su «Historia de los Judíos contra los Romanos, y ruina de Jerusalem» en 7 libros, escrita en hebreo y luego en griego; su «Historia antigua de los Judíos,» en 20 libros; su «Autobiografía,» en 1 libro; «Contra-Apion,» defendiendo á los Judíos, sus costumbres y creencias, en 2 libros; y su «Discurso sobre el martirio de los Macabeos.» Sus obras completas fueron publicadas por primera vez en Basilea, en 1544, en folio.

[66] Platón, al principio de su Timeo, dice que su tío Solón le informó de todos los detalles referentes á la Atlántida, y que éste obtuvo de los sacerdotes de Saïs la relación de la historia de la Atlántida. Crantor, célebre académico y primer comentador de Platón, asegura que esta historia es verídica, pues está confirmada por el historiador Marcellus, que probó que en el Océano Atlántico existían entonces siete islas consagradas á Proserpina, otra á Plutón, otra á Ammón y otra á Neptuno, ejerciendo esta última una autoridad absoluta sobre las demás.

[67] El Océano Atlántico, según Platón, en la primera parte de su diálogo Crisias, recibió este nombre de Atlante, rey de la Isla Atlántica.

[68] Un escritor contemporáneo describe en pocas palabras esta terrible catástrofe: "Una noche se hinchó el Océano hasta tocar á las nubes; un maremoto apocalíptico preñó el seno de los mares, y el fantástico continente se sumergió trágica y silenciosamente en las profundidades del abismo líquido, quedando apenas, cuando la furia del agua fué calmada, uno que otro pico aquí y allá, en la desolada extensión marítima, picos correspondientes á los más alto de sus empinadas cordilleras." (Aludiendo, sin duda, á las Islas Canarias y Azores).

[69] La Atlántida, se dice, tenía tres mil stades de largo sobre dos mil de ancho, ó sea, más ó menos, ciento cincuenta leguas sobre cien. Según Balby, la stade corresponde á cincuentiuna toesas, un pie y noventidos centésimos de pulgada.

[70] Estudios practicados por sabios expedicionarios sobre hidrología marina ó oceanografía, han demostrado que la extensión del Océano Atlántico es de 35.000,000 de millas cuadradas ó sean aproximadamente 11.666,666 leguas cuadradas. Asia y Africa juntas, según los geográfos, tienen 13,120,000 leguas cuadradas, ó sean, 1.453,354 leguas más de extensión que el Océano Atlántico; lo que prueba, evidentemente, que la apreciación de Gomara, hasta cierto punto es fundada, y que la pretendida isla Atlántida no era tan extensa como lo ha afirmado Platón.

[71] Algunos sabios pretenden que han habido varios diluvios parciales; que el de Noé, que aconteció 2987 años antes de Cristo, no fué castigo del Hacedor Supremo, pareciéndolo, porque los Sacerdotes primitivos del Catolicismo tenían interés en hacer intervenir la Divinidad en este cataclismo, para herir é impresionar la imaginación de los pueblos; y bajo tal forma mística la afirmación histórica de ese hecho natural ha llegado hasta nosotros á través de las edades.

En apoyo de su opinión refieren el hecho de varios diluvios: como el de Ogyges, que según Herodote, tuvo lugar 1796 años antes de J. C., y el de Deucaleon, en Tesalia, 1580 años de la misma era; según las tradiciones arianas, se conserva la historia del rey Vaïswata y los siete sabios que escaparon de una inundación que cubrió los valles del Hindu-Kuch, y en seguida pudieron perpetuar la raza. También se cita el diluvio del rey Tchmonras, que inundó y destruyó la Armenia. Los Celtas, señalaban el desborde del lago Llion, que sumergió su territorio é hizo perecer á todos los seres humanos, menos á Dwyhan y Dwybach, que repoblaron la isla de Bretaña. Los Escandinavos tenían la leyenda de Belgemer y su mujer, que solo sobrevivieron al desastre diluviano y repoblaron su comarca. Los Griegos contaban cinco diluvios, según Xenophora, y tres, según el poeta Nonnus. Los Egipcios, apesar de tener conocimiento del Diluvio universal, afirman, que Egipto nunca ha sido inundado, porque su país se halla distanciado de los grandes centros glaciales.

Empero, si esos sabios alegan la pluralidad de diluvios parciales, la generalidad de los historiadores admiten la universalidad del de Noé. Algunos pretenden que la América se ha librado de ese mismo Diluvio; pero las tradiciones generales de los indios sobre este mismo acontecimiento fatal, admiten que éste fué universal: si es verdad que estas tradiciones han sido envueltas en fábulas y aún desatinos, lo cierto es que, en sustancia, manifiestan la realidad de un cataclismo, del que sus progenitores han tenido noticia: estas mismas tradiciones no solamente han sido constantes y generales, sino también circunstanciadas, concordando en ellas los historiadores Clavijero, Gomara, Herrera, Nizza, Acosta, Humboldt y otros más, que afirman que todas las naciones indianas que vivían en sociedad, conservaban en sus pinturas, cánticos y relaciones de padres á hijos, la memoria de aquella catástrofe.

Los Indios de la isla de Cuba, según Francisco Javier Clavijero, en su «Storia del Messico», tom. I, foj. 15, dijeron á los conquistadores españoles, que «habían entendido de sus antepasados, que Dios crió el cielo, la Tierra y todas las cosas; que previendo un viejo una grande inundación, con la cual quería Dios castigar los pecados de los hombres, fabricó una canoa cerrada y se embarcó en ella con toda su familia y muchos animales; que habiéndose disminuido las aguas, soltó el cuervo, el cual no volvió por estarse comiendo los cadáveres; que echó á la paloma y volvió con un ramo verde de hobos; que desembarcó el viejo, y hallando uvas silvestres hizo chicha, con la cual quedó ébrio y dormido; que uno de sus hijos hizo burla de su desnudez, y el otro lo cubrió; que sabiendo el viejo lo que había pasado, maldijo al primero y bendijo al segundo; que ellos descendían de aquel hijo maldito, puesto que se hallaban desastrados y desnudos, y que los Españoles tendrían sin duda su origen del bendito, puesto que se hallaban bien vestidos y con mejor fortuna.»

El mismo Clavijero, en su citada obra, tom. I, lib. II, y tom. II, disert. 1-3, dice: «Entre los Indios de la América Septentrional no sólo era general la noticia del Diluvio, con la expresión de la barca, hombres, animales, cuervo y paloma, sino también circunstanciada con la Torre de Babel, confusión de lenguas y dispersión de las gentes.» Los Mexicanos según Mr. Ernesto Desjardins en su historia «Le Pérou avant la Conquête Espagnole», admiten también el Diluvio universal, que aniquiló la raza humana, en cuya catástrofe los hombres quedaron transformados en peces; pero su Noé (Coxcox) y su muger, se salvaron en un tronco de árbol que flotaba sobre las aguas, y se volvió á poblar la Tierra.

El manuscrito mexicano copiado por el Padre domínico Pedro de los Ríos, en 1566, y conservado en la Biblioteca del Vaticano, bajo los números 3,738 y 3,776, representa por signos simbólicos y figuras que no tienen nada de incomprensible, las cuatro edades del Mundo. La tercera edad, que había durado 4008 años, fué terminada por un diluvio.

Los habitantes de Teochiapan, en Guatemala, según el sabio Alejandro de Humboldt, en su obra «Vues des Cordillères,» conservan tradiciones que se remontan al tiempo de un gran Diluvio, después del cual, sus ascendientes, bajo el mando de un jefe llamado Votan, vinieron de un país situado hacia el Norte. En la aldea de Teopixca existían todavía en el siglo XVI descendientes de la familia de Votan, siendo admirable cosa encontrar en la América un nombre que recuerda al de Votan, cuyo progenitor reinó entre los Escitas y cuya raza dió reyes á un gran número de pueblos.

Antonio de Herrera, en su década IV, lib. I, cap. XI, refiere que «los Indios de Tierra Firme conservaban la memoria de haberse salvado sus progenitores con algunos animales en una barca; de haber largado primero un pájaro por ver si habían cesado las aguas, y después otro, el cual volvió con un ramo verde, y de haber con eso salido á poblar, por segunda vez, la Tierra».

Los Muyscas, en sus tradiciones, conservan el recuerdo de un diluvio, pues refieren que en los tiempos más remotos, antes que la luna fuese creada, los habitantes de la meseta de Bogotá vivían en estado de barbarie; que de repente se les apareció un viejo desconocido, perteneciente á una raza diferente á los indígenas, de barba larga y espesa, que se llamaba Bochica ó Boquica, que traía una compañera llamada Huytaca, que era de carácter tan descontadizo, que contrariaba á su esposo en todo lo que él emprendía: ella hizo hinchar el río Fungha, cuyas aguas cubrieron todo el valle de Bogotá é hizo perecer casi todos los habitantes, por cuyo delito Bochica la persiguió y la condenó á alumbrar la Tierra durante la noche, creyendo los Muyscas que la tal Huytaca es la Luna. Después de haber retirado las aguas, Bochica prosiguió su obra civilizadora.

Fr. Marcos de Nizza, en su obra «Ritos y Ceremonias de los Indios de Quito,» asegura que esos indianos «conservan aún la memoria de un antiquísimo general naufragio proveniente de que el primer hombre ó dios llamado Pacha, no teniendo con quien hacer guerra, la mantuvo con una gran serpiente á la que hirió con sus flechas, la que vomitó tanta agua que anegó toda la Tierra; que se salvó Pacha con sus tres hijos y mugeres, fabricando una casa sobre la cumbre del Pichincha, donde metió animales y víveres; que pasados muchos días largó el allaguanga, ave semejante al cuervo, y no volvió por comer los cadáveres de los animales muertos; que echando otro pájaro, volvió con hojas verdes; que bajó entonces Pacha con su familia hasta el plan, donde es la ciudad de Quito, y que al tiempo de hacer allí la casa para vivir todos juntos, ninguno pudo entender lo que hablaba el otro; que separados por eso, con sus mugeres, se habían establecido los tres hermanos y el viejo en diversas partes de la comarca, donde estaban todavía sus descendientes.»

El P. José de Acosta, en su «Historia Natural y Moral,» lib. I, cap. XXV, expone que «Los Peruanos convenían todos en que se habian ahogado todos los hombres, á excepción de muy pocos, á los cuales escondió el Sol en una pequeña isla del lago Titicaca, según unos, ó en la cueva de Pacaritambo, según otros; que saliendo con el tiempo un Viracocha ó personaje con su familia, después de haber hecho asiento en Tiahuanacu, se fué al Cuzco y volvió á multiplicarse el Género Humano.»

Francisco Gómez de Gomara, en su «Historia General de América,» cap. CXXII, al ocuparse de los indios de la Provincia de Pachacamac y sus confinantes, dice «Muchos mantuvieron la tradición de que en tiempos antiquísimos había llovido tanto, que se anegó toda la Tierra, á excepción de la elevada cumbre de un monte, donde unos pocos fabricaron una casa con ventanas altas y bien cerradas, y metiendo dentro muchos animales y otros comestibles, salvaron ellos solos sus vidas; que dejando de llover por bastante tiempo, echaron por las ventanas dos perros, y volvieron bañados y sin lodo, conocieron que aún no se habían disminuido las aguas; que pasado más tiempo echaron otros dos perros, y como éstos volvieron secos y con sólo el lodo á las patas, conocieron que había cesado el diluvio; que esperando algunos días más, salieron y volvieron á poblar el Mundo».

Algunos pueblos de la América del Norte conservan igualmente la memoria de una antigua inundación llamada el Diluvio de los Apalaches.

Hasta los Groenlandeses cuentan que el primer hombre creado fué Kallak, y que de su dedo pulgar salió la primera mujer, después de lo cual, el mundo se anegó y no pudo salvar más que un hombre y una mujer.

Basta lo citado sobre las tradiciones de los indígenas respecto al Diluvio, para convencerse que tanto en el Continente del Nuevo Mundo, como en los del Antiguo, se conserva siquiera una idea, un recuerdo de que el Mundo fué sumergido por ese cataclismo universal; tradición que se ha venido conservando entre los Indios desde las primitivas generaciones, pues en su sucesión no interrumpida, han venido comunicándola de padres á hijos.

Como se ve, todas estas tradiciones y muchas otras que no anotamos, porque ello sería demasiado extenso, prueban incontestablemente que el Diluvio de Noé se extendió también al Continente americano; y lo prueba tanto más el derrumbo que el año 1763 tuvo lugar de la mitad del cerro de Coconuco, en el Ecuador, descubriéndose en la otra mitad que quedó en pie, las diversas capas ó listas paralelas de que poco á poco se fué formando dicho cerro, siendo unas de diversos colores de tierra, otras de arenas, otras de piedras; en fin, otras formadas de innumerables especies de caracoles, conchas y otros testáceos, petrificados unos y no petrificados otros. Y aún en el suelo peruano tenemos pruebas evidentes de haberse realizado este cataclismo en el Continente americano pues en las inmediaciones de Palta se han encontrado depósitos de conchas marinas á 300 pies de altura sobre el nivel del mar; Darwin halló iguales conchas en Chile á 1300 pies; Loomis, las halló en las pampas de Iquique á 2500 pies; en Caracoles se han hallado también á 5000 pies de altura; en la mina de Hualgayoc, en Cajamarca situada á 12,000 pies sobre el nivel del mar, encontróse igualmente conchas petrificadas, hecho que fué constatado por el sabio Alejandro de Humboldt; y por último, un joven cateador de minas, llamado Raúl Pérez, encontró el 8 de Diciembre de 1890, en el cerro de Vilque, en la Provincia dé Puno, á más de 12,000 pies sobre el nivel del mar, un caracol de 12 centímetros de longitud por 7 de altura y del peso de 822 gramos, hallazgo que llamó sumamente la atención de las personas que lo vieron.

En conclusión, es un hecho indudable, que la memoria del Diluvio se encuentra en las tradiciones de todos los pueblos de la Tierra, y la ciencia moderna, á este respecto, está también conforme con la Biblia; que es la más antigua historia de aquella catástrofe.

[72] Jafet significa en hebreo, el que se ha difundido por muchas partes.

[73] Ambas razas se han diferenciado siempre en idioma, ilustración y hábitos, pues en tanto que la Turania fué y es aún semi-bárbara, la Indo-Europea ha florecido en todas épocas, por el superior grado de su civilización, por la perfección de sus idiomas y por la riqueza de sus literaturas, teniendo el primer lugar del Género Humano y siendo la raza noble por excelencia, que ha tenido la misión de llevar las artes, las ciencias y la filosofía á un grado de perfección inusitado en los demás pueblos, y llegado á ser, no sólo la más numerosa y difundida de todas, sino la señora del Mundo entero.

[74] Estos indios, que son los Apaches, Navajos, Zunis, Moquis y otros de las comarcas indicadas, conservaban, en tiempo de la conquista española, la tradición de haber habido entre sus antecesores, grandes tribus de hombres blancos, superiores á ellos en civilización. "Hace muchas, muchísimas vides, decían, vivía en este país una raza blanca muy numerosa y muy belicosa: hacían expediciones lejanas, conquistaban muchas tribus y traían muchos esclavos: de éstos procedemos nosotros los Apaches. Los esclavos eran los que excavaban las ciudades subterráneas y cultivaban el maiz. Llegó un tiempo en que los blancos se vieron empeñados en una guerra muy lejos, en el norte, y unos tras otros, todos los guerreros tuvieron que marchar á la pelea; quedaron sólo las mujeres, los ancianos y los niños. Entonces los esclavos vieron que era llegada la hora de recobrar su libertad: concertaron todos, y en un día determinado se alzaron, destruyeron cuanto se oponía á su independencia y huyeron hacia el sud, ocultándose en las fragosidades de la Sierra Madre. Allí formaron pueblo, vivieron largo tiempo generaciones tras generaciones, hasta que otros hombres blancos, los Españoles, vinieron de tierra más al sud todavía, hicieron la guerra á nuestros antepasados y los vencieron. Además, lanzaron contra ellos otras tribus de indios, y después de porfiadas luchas, los Apaches y tribus congéneres tuvieron que emigrar hacia Arizona y Nuevo México."

[75] Otros autores modernos apoyan esa misma hipótesis. Reginal Enock, en su libro intitulado The secret of the Pacific, opina que «los asiáticos prehistóricos llegaron hasta el Continente americano por sobre una tierra que después desapareció bajo las aguas del Pacífico.» Sayas Enriquez dice textualmente: «Cada vez estoy más convencido de que la Pacífida (nombre que él dá al Continente desaparecido en el Océano Pacífico) fué el puente que unió el Antiguo Mundo (Asia) con el Nuevo (América), y de que las razas que poblaron lo que he llamado Región Istmica, en la que conglobo Guatemala, Honduras, Chiapas, Campeche y Yucatán, vinieron del Sud y no del Norte, como se afanan en repetirlo inconcientemente los arqueólogos y etnólogos. Pero como esta hipótesis no está aún plenamente confirmada, hay que dejarla en cuarentena, hasta que su aserto sea reconocido como cierto, evidente é innegable.»

[76] Los Súmeros ó Sumeres, uno de los pueblos presemitas, se mezclaron con los Accadios, pueblo Turanio que era, desde el punto de vista antropológico (ó fisiológico), una mezcla de dos razas, blanca y amarilla. Más tarde, de la mezcla de los Súmeros con los Accadios, resultaron la formación de la nación Susiana y del reino de Elam, al oeste del Tigris, y al oeste de este río, la nación Caldea, que con varios otros pueblos semíticos, componía el gran imperio de Babilonia, remontado á cosa de 5,000 años antes de la era cristiana. Los Súmeros como los Caldeos, usaban la escritura cuneiforme derivada de la primitiva escritura geroglífica, y les servía, como hoy nos sirve la nuestra, para emitir sus ideas, redactar su historia sobre los muros de sus monumentos, sobre grandes ladrillos de tierra cocida y sobre lápidas de piedra negra, escritura que desapareció, por completo, el año 2,000 antes de nuestra era, con la invasión y conquista semítica; legando, empero, á los Asirios, á los Fenicios y especialmente á los Judíos, tradiciones copiosas que desarrollaron la literatura de estos pueblos. De estas tradiciones, los Judíos copiaron y redactaron la cosmogonía ó génesis del Universo; la formación del Género Humano; la ingratitud de los hombres al corromperse y volverse malos; la cólera del Omnipotente, que destruyó todo lo que había criado, y, como resultado de la ira divina, el gran cataclismo del Diluvio Universal; el arca salvador, para que no se extinguieran las especies buenas; la construcción de la Torre de Babel, muestra del orgullo de los hombres, y, consiguientemente, la confusión de las lenguas; y, por fin, la fundación de la primera dinastía babilónica.

[77] Este Obispo fué el autor del más antiguo Derecho Eclesiástico de Islandia.

[78] La Groenlandia ó Tierra Helada, cuya superficie se calcula en más de 70,000 leguas cuadradas, presenta el aspecto más imponente: su clima es sumamente frío y el invierno dura allí ocho meses, en los cuales llega á congelarse el mercurio; en verano, que dura tan sólo cuatro meses, el termómetro Réaumur sube á 24°. El sol desaparece completamente del horizonte, á fines de Noviembre, y no vuelve á verse hasta mediados de Enero, interrumpiendo sólo tan larga noche, la viva luz de las auroras boreales. Los naturales de Groenlandia son Esquimales que viven en una completa independencia, diseminados por las costas de ese territorio. El interior de este país es totalmente desconocido, pues es inhabitable, porque el frío tan intenso que existe constantemente en sus parages, motiva el que éstos no ofrezcan ningún abrigo al hombre.

[79] Por las tradiciones de Finlandia (hoy Estados de Nueva York y Pensilvania) se conserva también recuerdos de colonias islandesas que vivían en la misma región de Huitramannalandia, y cuyos colonos vestían de blanco, cantaban y rezaban en alta voz, creyéndose, por esto, que eran frailes que en el año 983 habían ido á esas comarcas con Are Marsen Reykjanes, siendo muy atendidos y considerados por los indígenas del lugar, quienes prohibiéronles terminantemente abandonar el país.

[80] Este Bjarne Herjulfson es el mismo citado por Mr. Folsom.

[81] Este Leif Erikson es, también, al que se refiere M. Folsom.

[82] El 4 de Julio de 1876, una comisión de Noruegos distinguidos y ciudadanos de los Estados Unidos de Norte América, erigieron un monumento conmemorativo en Madison, capital del Estado de Visconsin, en honor de Leif Erickson, como uno de los descubridores del Continente americano y por la circunstancia, grata para la comisión; de haber sido colonizado aquel territorio por Escandinavos.

[83] Es de advertir que el nombre primitivo del Brasil fué el de Sancta Crucis, y sólo se llamó Brasil por el mucho palo de ese nombre que en él había. El palo brazil se conocía ya en Europa, en el año 1198, según lo refiere Luis Muratori en el tom. II, disert. 3a, col. 898 de sus Antiquitates Italicæ, en folio impreso en Mediolani en 1783, y se le dió este nombre por el gran uso que se hacía de él para teñir. El palo brazil que se encuentra en esta parte del Nuevo Mundo y á que debe su nombre el vasto país colonizado por los portugueses, es una especie del género llamado cæsalpinia echinata. El nombre de este palo no es, pues, posterior al descubrimiento de América, como lo han creído algunos historiadores.

[84] La mencionada «Isla de la mano de Satanás» aparece con frecuencia en leyendas italianas, las cuales dicen que diariamente salía de entre las olas del Océano una mano de tamaño colosal y arrastraba barcos y habitantes á los profundos abismos.

[85] Algunos historiadores pretenden que Martín Behaim ha sido el descubridor del Nuevo Mundo, entre ellos Federico Estuvenio, que en su disertación impresa en 1714 con el título De vero novi Orbis inventore, afirma que la gloria de este descubrimiento corresponde á este cosmógrafo, que obtuvo de Isabel, hija del rey de Portugal y viuda de Felipe el Bueno, que á la sazón gobernaba en Flandes, un bajel con el cual navegó hasta las islas Azores, y de allí, surcando el mar, llegó á las costas de la América y pasó hasta el estrecho de Magallanes; que hizo un Globo y un Mapa de sus viajes, mapa que fué presentado á Alonso V, rey de Portugal y que pasó después á manos de Colón, á quien sirvió de guía para hacer su primera navegación, en pos del descubrimiento del Nuevo Mundo.—Martín Behaim, natural de Nuremberg, hizo, se dice el descubrimiento de la América, ocho años antes de la primera expedición de Colón. Muy instruido en geografía y astronomía, después de haber obtenido, en 1459, de Isabel de Portugal, un bajel para hacer descubrimientos, en 1484 obtuvo también del rey de Portugal Don Juan II, algunos navíos con el mismo propósito. Retirado á su país natal, trazó un Globo Terrestre en el que figuraba una tierra occidental, como igualmente las otras tierras reconocidas anteriormente por Marco Polo y por Maundeville. Behaim, murió en Lisboa en 1506.

[86] El primer mapa de América fué hecho en 1500 por Juan de la Cosa, célebre cosmógrafo y navegante español y piloto con Cristóbal Colón en su segundo viaje. Este mapa está trazado en una gran hoja de pergamino de forma ovalada y artísticamente iluminado, cuyas dimensiones son de dos metros de alto por uno de ancho: señala los países de América conocidos hasta 1500, así, como los territorios de Europa, Asia y Africa. Ultimatamente, se ha hecho en España un facsímil de este mapa, en la misma escala y colores que su original, reproducción que fué premiada en la Exposición Histórica-Europea-Americana, de Madrid. Pero el mapa más antiguo que apareció con el nombre de América, es el de Martín Waldzeemüller (Hilacomylus), que se publicó en 1507, ó sea, siete años después del de Juan de la Cosa.

[87] El eminente zoólogo Agassíz es el que con mayor autoridad ha sostenido la teoría poligenista, admitiendo hasta ocho diversos centros de creación, en uno de los cuales hace aparecer al Hombre Americano.

[88] Esto es, según el Génesis; pero, según opinión de algunos sabios etnógrafos, la Creación del Mundo data de millones de años antes del Diluvio Universal.

[89] El Rev. Padre Fr. Pedro Simón, historiador, que apesar de su estado sacerdotal, es imparcial en esta materia, opina también que la América fué poblada antes del Diluvio Universal; al efecto, refiere un hecho que si fuere cierto, no dejaría duda alguna sobre tal teoría. Pero, como este hecho no deja de ser alguna patraña de las muchas que ciertos escritores han derramado sobre el Nuevo Mundo, y, en este caso, para probar que en el Perú hubo hombres antes del Diluvio, advertiremos que solo por mera curiosidad informativa vamos á trascribir el pasaje que al respecto se refiere el P. Pedro Simón:

En el tomo I, cap. X, pág. 21 de sus «Noticias Historiales de las Conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales,» dice: "Lo que más alumbra á que nos inclinemos á este parecer de que fueron habitadas estas tierras antes del Diluvio, son las señales y rastros de que en ella se han hallado tan eficaces, que no dan lugar á que se imagine otra cosa; porque junto al Callao, que es el puerto de la ciudad de Lima, en el Perú, á los primeros principios que se descubrió aquel Reino, buscando en unas montañas, por unos rastros que se descubrieron, unas minas, trastornando tierra y metiéndose por el socabón debajo del cerro, se encontraron con un navío que tenía encima la gran máquina del cerro, y no convenía con su hechura y traza con los nuestros, por lo cual se juzgó que en el Diluvio había quedado encerrado debajo de aquella inmensidad de tierra que trajo allí la fuerza de las aguas." Y prosigue el Rev. P. Fr. Pedro Simón: "Otra cosa al modo de ésta se halló el año de mil y seiscientos y cuatro, cerca de la ciudad de México, en Nueva España, trasminando un cerro tan alto que tiene de subida más de una buena legua, y otro tanto de bajada, para por allí desaguar la laguna en que está fundada la ciudad, por no verse en los peligros que poco antes había tenido con crecidas é inundaciones. Yendo los gastadores prosiguiendo en su mina (que se hacía por la traza é ingenio de Enrique Martín, gran matemático y astrólogo, y por orden de don Luis de Velasco, Virey de aquella ciudad), cuando llegaron como á la mitad de ella, que casi venía á ser, estando perpendicular, correspondiente á la cumbre del cerro, hallaron un colmillo ó diente de elefante, enterrado en tierra blanda; el cual, con los muchos días que había estado allí el marfil, lo tenía comido por algunas partes y quebrado por dos; de manera que estuvo hecho tres pedazos, y juntos, de suerte que se echaba de ver haber sido todo uno y tener de largo seis cuartas. Este colmillo ó diente se sacó y mostró á todos, juzgando había quedado allí enterrado el animal que lo crió, cuando el Diluvio ahogó á los demás y á él; de la cual especie de elefantes debió de haber habido allí entonces, porque después, acá no se hallan, ni aún rastro de ellos en toda la Nueva España, ni en todas las Indias Occidentales."

Este último hecho referido por el Padre Pedro Simón, quizá tenga algún viso de verdad, y á este propósito, disiparemos la duda de haber existido en América el elefante en tiempos antediluvianos. En efecto, últimamente, en Agosto de 1912, el cuerpo de profesores de la Universidad del Cuzco hizo una excursión científica, y logró descubrir en Ayusbamba, provincia de Paruro, dos colmillos de elefante, fosilizados, de una vara de largo, como también cuatro costillas en estado de completa fosilización, y muchos otros huesos del mismo animal.

[90] La América se extiende desde los 56° 58′ Sud hasta los 70° de latitud Norte. Se divide en dos grandes penínsulas que se juntan hacia los 8° de latitud Norte por el Istmo de Panamá ó de Darién. Sus costas son bañadas por los dos más grandes mares: el Océano Atlántico, que la separa de Europa y de Africa, y el Océano Pacífico que la separa de Asia y Oceanía, haciendo de este Continente la parte más favorable del Globo para el comercio y para la navegación. La extensión de América, según los geógrafos, es de 15.000,000 de millas cuadradas, equivalente á 5.000,000 de leguas.

[91] Mariano E. de Rivero: Colección de Memorias Científicas, tomo I, pág. IV del «Prólogo.»

[92] Hay algunos diamantes históricos de mucho valor, que por su notabilidad merecen ser mencionados, pues las tradiciones que se refieren á ellos son fielmente guardadas.

El famoso é incomparable Diamante Rey, pesa 1730 carats; es del tamaño de un huevo de gallina, oblongo, proveniente de las minas del Brasil, pertenece á la Corona de Portugal: es estimado en la crecida cantidad de 23.000,000 de francos.

El Diamante Pitt ó Regente, de 136 carats, que pertenece á la Corona de Francia, es notable por su forma graciosa, por sus hermosas proporciones y por su perfecta limpieza incolora; pasa por ser el más bello diamante de Europa, pues está estimado en 5.000,000 de francos.

El Diamante Sancy, que pesa 106 carats, primero perteneció á Jacobo II de Inglaterra, despues á Luis XIV de Francia, en seguida á Luis XV y finalmente al Emperador de Rusia, está avaluado en 3.125,000 francos.

El Diamante Emperador de Austria, que pesa 139 carats, presenta un tinte amarillento, está tallado en rosa y de mala forma, y justipreciado en 2.600,000 francos.

El Diamante Orloff, de 193 carats, fué extraído y robado por un soldado francés, de uno de los dos ojos del ídolo de Seringham, del templo de la diosa Brahma, en Pondichery (Indostán) y adquirido por la Imperatriz de Rusia, en 2.160,000 francos.

El Diamante Rojo de rubí, de 160 carats, adquirido por el Emperador de Rusia Pablo I, es de forma perfecta, y está avalorado en 2.160,000 francos.

El Diamante Gran Mongol, que pesa 123½ carats, primero perteneció al Tesoro de Delhi, y en seguida al de Lahore: en 1850 las tropas inglesas, por derecho de conquista, se posesionaron de esta valiosa piedra y la obsequiaron al Rey de Inglaterra; su valor está estimado en 2.080,800 francos.

El Diamante Shah, que el príncipe Cosrhoés, hijo del Shah de Persia Abbas-Miza, regaló al Emperador de Rusia, es apreciado en 1.125,000 francos.

El Diamante Rajah, de Mátan, de 367 carats, que perteneció al Rajah de Borneo, está estimado en 735,000 francos.

El Diamante Pacha, que ha pertenecido al Pacha de Egipto, está tasado en 700,000 francos.

El Diamante Estrella del Sud, proveniente de las minas del Brasil, fué estimado en 120,000 francos.

El Diamante Nassah, está avalorado en 75,000 francos.

El Diamante Imperatriz, extraído de las minas del Brasil, perteneció á la Emperatriz Eugenia de Montijo, mujer de Napoleón III: es estimado en 50,000 francos.

El Diamante Duque de Toscana, de 139 carats, perteneció, primero, á Carlos el Temerario, que lo perdió en la batalla de Granzón; encontrado por un suizo, éste lo vendió á Ludovico Sforza, y por último llegó á poder de la Corona de Austria: está avaluado en 30,000 francos.

El Diamante Florentino, perteneció á los Grandes Duques de Toscana, y ahora pertenece á la Corona de Austria: está también tasado en 30,000 francos.

Algunos otros diamantes de mucho valor, son los siguientes:

Uno que perteneció á Napoleón I, que lo perdió en la derrota de Waterloo, cuyo importe era de varios millones de francos, y que recogido por un soldado prusiano, pertenece hoy á la Corona de Prusia.

Otro, de color verde esmeralda, de 540 carats, que forma parte de las alhajas de la Corona de Sajonia.

Otro, de color záfiro, de 680 carats, comprado para la colección de Mr. Hope, tasado en más de 1.500,000 francos.

Otro, perteneciente al Virrey de Egipto, estimado en 760,000 francos.

Otro, encontrado en el Brasil por un esclavo, cerca de Bogagem, avalorado en 176,250 francos.

Y algunos otros más, de altos precios, que no han llegado á nuestro conocimiento.