Pues no te vas á echar por hespitales

(tomo II, pág. 652);

y el señor Baráibar por público mentidero:

... En vez de irte

Á dormir á una fragua, ó algún público

Mentidero ...

(tomo II, pág. 155).

Lestrigonia (Λαιστρυγονίη): Región, probablemente de la costa occidental de Sicilia, donde vivía un pueblo de gigantes antropófagos, X, 82; XXIII, 318.

Leucotea (Λευκοθέη) Epíteto de Ino, transformada en diosa marina, V, 333 y 334. (Véase Ino).

Libia (Λιβύη): Parte de África. Allí los corderos desde muy chiquitos tienen cuernos y las ovejas paren tres veces al año, IV, 85 y 86; XIV, 295.

Liodes (Λειώδης): Arúspice de los pretendientes. Era hijo de Énope. Es el primero que se levanta para tender el arco, lo intenta en vano, dice que aquel arco privará á muchos de la vida, y es reprendido por Antínoo, XXI, 144 á 174; en la escena de la matanza, ruega á Ulises que no lo mate, abrazándolo por las rodillas; pero el héroe le corta la cabeza, que cae al suelo cuando Liodes hablaba todavía, XXII, 310 á 329.

Malea (Μάλεια): Promontorio de Laconia, III, 287; IV, 514; IX, 80; XIX, 187.

Mantio (Μάντιος): Hijo de Melampo, padre de Polifides y de Clito, y abuelo de Teoclímeno, XV, 242 á 256.

Maratón (Μαραθών): Ciudad del Ática, situada en el campo Maratonio, VII, 80.

Marón (Μάρων): Hijo de Evantes, y sacerdote de Apolo en Ismaro. Hizo espléndidos dones á Ulises porque el héroe lo respetó á él y á su familia en el saqueo de la ciudad, IX, 196 á 204.

Marte (Ἄρης): Dios de la guerra, hijo de Júpiter y de Juno. Demódoco canta los amores de Marte y Venus: cómo se unieron en la ausencia de Vulcano y cómo este dios los aprisionó en unos lazos invisibles que había colocado en la cama, llamo á todos los dioses para que fuesen testigos del hecho, y por fin los dejó en libertad, á petición de Neptuno que salió fiador de Marte, VIII, 266 á 367.

Mastórida (Μαστορίδης): Hijo de Mástor. Nombre patronímico del anciano héroe Haliterses, II, 158; XXIV, 452.

Maya (Μαῖα): Hija de Atlante y madre de Mercurio, que tuvo de Júpiter, XIV, 435.

Medonte (Μέδων): Heraldo de Ítaca. Suele estar con los pretendientes, y descubre á Penélope el acuerdo que han tomado de matar á Telémaco, IV, 675 á 714; XVI, 252, 412; avisa á los pretendientes cuando llega la hora de aparejar la cena, XVII, 172 á 176; sálvase, gracias á Telémaco, en la matanza de los pretendientes, XXII, 357 á 380; habla en el ágora para decir á los itacenses que Ulises no ha llevado al cabo la matanza sin la voluntad de los dioses y que uno de éstos ha intervenido en la misma, XXIV, 438 á 449.

Megapentes (Μεγαπένθης): Hijo de Menelao y de una esclava. Cásalo Menelao con la hija de Aléctor, IV, 10 á 12; por orden de su padre, saca de la habitación en que se guardaban los objetos preciosos una cratera de plata para regalarla á Telémaco, XV, 100 á 104, 122.

Megara (Μεγάρη): Hija de Creonte y esposa de Hércules. Ulises ve su sombra en el Orco, XI, 269 y 270.

Melampo (Μελάμπους): Célebre adivino, hijo de Amitaón. Prometió traerle á Neleo las vacas de Ificlo, pero éste lo aprisionó, soltándolo al cabo de un año por haberse enterado de los oráculos, XI, 291 á 297; á su linaje pertenecía Teoclímeno, XV, 225; vivió primero en Pilos, mas Neleo se apoderó de muchas de sus cosas durante el año que estuvo preso en el palacio de Fílaco, por lo cual lo castigó al volver y trasladó su domicilio á Argos, donde se casó y tuvo dos hijos: Antífates y Mantio, XV, 225 á 256.

Melaneo (Μελανεύς): Prócer itacense, padre de Anfimedonte, XXIV, 103.

Melantio (Μελανθεύς y Μελάνθιος): Cabrero de Ulises. Era hijo de Dolio y hermano de Melanto. Encuentra á Eumeo y á Ulises, transfigurado en mendigo; increpa á este último con palabras groseras, le da una coz, y es reprendido por Eumeo; sigue su camino, penetra en el palacio de Ulises y se sienta frente á Eurímaco, XVII, 212 á 257; dice á los pretendientes que el mendigo lo ha traído Eumeo, XVII, 369 á 373; llega al palacio de Ulises con algunas cabras y dos pastores, increpa al mendigo (Ulises) porque no se va de allí, y le amenaza con llegar á las manos, XX, 173 á 182; escancia el vino en la comida de los pretendientes, XX, 255; por orden de Antínoo, enciende fuego, coloca junto al mismo un sillón y saca una bola de sebo para que los pretendientes calienten y unten el arco, XXI, 175 á 183; dice Antínoo que manden á Melantio que comparezca con algunas cabras para ofrecer los muslos á Apolo y terminar el certamen, XXI, 265 á 268; contestando Melantio á Agelao, dice que no es posible salir por el postigo, y acto continuo va á buscar armas para los pretendientes, XXII, 135 á 146; presume Telémaco que quien ha ido á buscar las armas es Melantio, hijo de Dolio, XXII, 159; vuelve Melantio á buscar armas, y Eumeo y Filetio, por orden de Ulises, le aguardan, lo tiran contra el suelo y, atándole por detrás los pies y las manos con una soga, lo suben á lo alto de una columna, XXII, 160 á 199; Telémaco, el boyero y el porquerizo sacan á Melantio al vestíbulo, le cortan las narices y las orejas, le arrancan las partes verendas y le amputan los pies y las manos, con ánimo irritado, XXII, 474 á 477.

Melanto (Μελανθώ): Sierva de Penélope. Era hija de Dolio y hermana de Melantio. Penélope la había criado como á una hija, pero ella no compartía los pesares de su señora y era la amante de Eurímaco; increpa groseramente al mendigo (Ulises) porque no se va del palacio y le pregunta si está envanecido por su victoria contra Iro, XVIII, 321 á 336; increpa nuevamente al mendigo (Ulises) porque se queda durante la noche en el palacio, y Penélope la reprende, XIX, 65 á 95; es una de las doce que se entregaron á la impudencia y son ahorcadas en el patio del palacio, XXII, 424, 465 á 473.

Memnón (Μέμνων): Hijo de Titón y de la Aurora. Mató á Antíloco, hijo de Néstor, IV, 187 y 188; fué el hombre más hermoso que conoció Ulises, XI, 522.

Menelao (Μενέλαος): Rey de Lacedemonia, hijo de Atreo, hermano de Agamenón, marido de Helena, y padre de Hermione y de Megapentes. Minerva, transfigurada en Mentes, aconseja á Telémaco que vaya á ver á Menelao por si le da noticias de Ulises, I, 285 y 286; refiere Néstor que, después de la toma de Troya, Menelao exhortó á los aqueos á volver á la patria, III, 141; Menelao llegó con sus naves á Lesbos cuando Néstor y otros caudillos deliberaban acerca del rumbo que habían de tomar, III, 168 y 169; pregunta Telémaco dónde estaba Menelao cuando fué asesinado Agamenón, III, 249; dice Néstor que si Menelao, al volver de Troya, hubiese encontrado á Egisto vivo, ni se hubiese echado tierra sobre su cadáver, III, 256 á 261; venían navegando juntos Menelao y Néstor, pero, al llegar al promontorio de Sunio, Apolo mató al piloto de Menelao, y éste se detuvo para hacerle las exequias, III, 276 á 285; luego Júpiter dispersó las naves de Menelao, cabe al promontorio de Malea, lo llevó á él con cinco naves á Egipto, y el héroe llegó á Micenas el mismo día en que Orestes daba el banquete fúnebre en las exequias de su madre y de Egisto, III, 286 á 312; Néstor aconseja á Telémaco que vaya á ver á Menelao, III, 316 á 328; Telémaco y Pisístrato, al llegar á Esparta, hallan á Menelao celebrando la doble boda de su hijo y de su hija, IV, 1 á 17; Eteoneo participa á Menelao la llegada de los forasteros y recibe la orden de desuncirles los caballos y hacerlos entrar, IV, 20 á 36; Telémaco y Pisístrato contemplan absortos el palacio de Menelao, se sientan junto al héroe, comen, y Menelao les saluda y les obsequia con el lomo de un buey asado, IV, 43 á 66; Menelao, al comprender lo que Telémaco habla con Pisístrato, dice que ningún hombre puede competir con Júpiter, enumera sus peregrinaciones, y afirma que por nadie se aflige tanto como por Ulises, IV, 78 á 112; Menelao advierte que Telémaco llora, y no sabe si esperar á que le hable de Ulises ó interrogarle desde luego, IV, 116 á 119; pregunta Helena á Menelao si sabe quiénes son los huéspedes, pues uno de ellos se parece mucho á Telémaco, y Menelao responde que ya se le había ocurrido que fuese Telémaco, IV, 138 á 150; Pisístrato dice á Menelao que, con efecto, es Telémaco; cuenta Menelao cómo había decidido portarse con Ulises, de haber éste regresado á su patria, y lloran todos, IV, 155 á 186; dice Menelao á Pisístrato que ha hablado como un varón sensato, y propone que cesen de llorar y se acuerden de la cena, IV, 203 á 215; en seguida les da aguamanos Asfalión, servidor de Menelao, IV, 216 y 217; Helena, dirigiéndose á Menelao, á Telémaco y á Pisístrato, refiere cómo Ulises penetró en Troya, disfrazado de mendigo, IV, 235 á 265; responde Menelao diciendo que lo ha contado con gran exactitud, y narra á su vez, lo que aquél hizo dentro del caballo de madera, cuando Helena se acercó al mismo, IV, 265 á 289; replica Telémaco, dirigiéndose á Menelao, que más doloroso es que sea así, IV, 291 y 292; levántase Menelao cuando se descubre la Aurora, interroga á Telémaco acerca del motivo de su viaje, se indigna contra los pretendientes, predice la venganza de Ulises, y relata cómo, detenido en Egipto, supo por Proteo la suerte que les había cabido á los caudillos griegos, el asesinato de Agamenón, la estancia de Ulises en la morada de Calipso, y su propio destino futuro en los campos Elíseos; finalmente, ruega á Telémaco que se quede diez ú once días, IV, 306 á 592; Telémaco suplica á Menelao que no le detenga más, y el héroe promete darle una cratera fabricada por Vulcano, IV, 593 á 619; canta Demódoco que, en la toma de Troya, Ulises y Menelao fueron á la casa de Deífobo, VIII, 517 y 518; pregunta Agamenón á Ulises, en el Orco, si Orestes está con Menelao en Esparta, XI, 460; dice Minerva á Ulises que irá á Esparta á llamar á Telémaco, el cual se fué junto á Menelao, XIII, 412 á 415; en una relación fingida que hace Ulises, antes de darse á conocer al porquerizo, habla de una emboscada cuyos capitanes fueron Ulises, Menelao y el que habla, XIV, 469 á 471; Minerva se encamina á Lacedemonia y halla á Telémaco y á Pisístrato acostados en el vestíbulo del palacio de Menelao, XV, 1 á 5; Minerva aconseja á Telémaco que pida licencia á Menelao para volverse á Ítaca, XV, 14 y 15; dice Pisístrato á Telémaco que no partan hasta que Menelao les traiga los presentes y los despida con suaves palabras, XV, 51 á 53; Menelao se levanta al despuntar la Aurora, Telémaco le sale al encuentro y le expresa su deseo de irse, Menelao y Helena le regalan respectivamente una cratera y un peplo, comen, Telémaco y Pisístrato suben al carro, y Helena, interpretando un presagio, asegura que Ulises se vengará de los pretendientes, XV, 57 á 178; Pisístrato deja en la popa de la nave de Telémaco los regalos que á éste le había hecho Menelao, XV, 206 y 207; Pireo dice á Telémaco que le mande mujeres para remitirle los presentes de Menelao, XVII, 75 y 76; cuenta Telémaco á Penélope que Néstor le envió á Menelao y repite lo que éste le dijo, XVII, 116 á 147; en el Orco, Agamenón recuerda á Anfimedonte que fué á su casa, como huésped juntamente con Menelao, cuando pidieron á Ulises que les acompañara á Troya, XXIV, 115 á 119.

Mentes (Μέντης): Rey de los tafios, hijo de Anquíalo y huésped de Ulises. Minerva toma su figura para aconsejarle á Telémaco que vaya á Pilos y á Esparta, I, 105, 180 y 181, 417 á 419. (Véase Minerva).

Méntor (Μέντωρ): Hijo de Álcimo y amigo de Ulises. Ulises, al embarcarse, le había encomendado su casa, II, 226 y 227; levántase Méntor en el ágora de los itacenses, se queja de los ciudadanos porque no refrenan la osadía de los pretendientes y es increpado por Leócrito, II, 224 á 256; dice Noemón que se embarcó, como capitán de la nave de Telémaco, Méntor ó un dios que le era semejante, pues luego ha visto á Méntor en Ítaca, IV, 653 á 656; recién llegado de Pilos, Telémaco va al ágora y se sienta donde estaba Méntor, Ántifo y Haliterses, XVII, 68 á 70; dice Haliterses á los itacenses que la matanza de los pretendientes ha ocurrido porque no se dejaron persuadir ni por él ni por Méntor, XXIV, 454 á 456. Minerva toma la figura de Méntor: a) para aparecérsele á Telémaco en la orilla del mar, buscarle nave y remeros y acompañarle á Pilos, II, 268, 401; III, 22, 240; IV, 654; b) para animar á Ulises en la matanza de los pretendientes, XXII, 206, 208, 213, 235, 249; XXIV, 446; c) para animar á Laertes en la lucha de Ulises y los suyos con los itacenses, XXIV, 502 y 503, 548. (Véase Minerva).

Mera (Μαῖρα): Hija de Preto y de Antea. Ulises ve su sombra en el Orco, XI, 326.

Mercurio (Ἑρμείας y Ἑρμῆς): Dios, hijo de Júpiter y de Maya. Enviáronlo los dioses á Egisto para que éste no matara á Agamenón ni pretendiera á su esposa, I, 37 á 43; Minerva pide á Júpiter que Mercurio vaya á la isla Ogigia, á fin de que Calipso deje partir á Ulises, I, 84 á 87; manda Júpiter á Mercurio que vaya á decirle á Calipso la resolución tomada por los dioses de que Ulises vuelva á su patria, y Mercurio ata á sus pies los talares, llega á Ogigia, pone en conocimiento de la ninfa la resolución de las deidades y le aconseja que despida al héroe y no se atraiga el enojo de Júpiter, V, 28 á 148; Ulises se acomoda en la silla de donde se había levantado Mercurio, V, 195 y 196; cuando Vulcano llamó á los dioses, al sorprender en flagrante adulterio á Marte y Venus, presentóse Mercurio y, como Apolo le dijera si le gustaría estar en el puesto de Marte, contestó que sí, aunque los contemplaran todas las deidades, VIII, 322, 323, 334 á 342; cuando Ulises se encaminaba al palacio de Circe, le salió al encuentro Mercurio y le dió una planta llamada moly para que aquélla no pudiese encantarlo, X, 275 á 307; Mercurio y Minerva guiaron á Hércules cuando el héroe se llevó del Orco el can Cerbero, XI, 626; Mercurio refirió á Calipso que Júpiter había prometido al Sol hacer pedazos la nave de Ulises para castigar á los compañeros del mismo, XII, 390; Eumeo, en la comida que da á Ulises transfigurado en mendigo, ofrece una de las porciones á Mercurio, XIV, 435; dice Ulises, todavía transfigurado en mendigo, que, gracias á Mercurio, nadie rivalizaría con él en servir como criado, XV, 319 á 324; llámase cerro de Mercurio (Ἕρμαιος λόφος) una eminencia que hay junto á la ciudad de Ítaca, XVI, 471; Mercurio concedió á Autólico que descollara sobre los hombres en hurtar y jurar, XIX, 395 á 397; después de la matanza de los pretendientes, Mercurio, con la áurea vara en la mano, guía hacia el Orco las almas de los mismos, XXIV, 1 á 10.

Mermérida (Μερμερίδης): Hijo de Mérmero. Nombre patronímico de Ilo, I, 259.

Mesaulio (Μεσαύλιος): Siervo comprado por Eumeo con sus propios recursos, XIV, 449, 455.

Mesena (Μεσσήνη): Ciudad de Lacedemonia, donde habitaba Orsíloco. Allí se encontraron Ulises é Ífito, XXI, 15.

Micenas (Μυκήνη): Ciudad de Argólide; capital del reino de Agamenón, III, 305; XXI, 108.

Micene (Μυκήνη): Hija de Ínaco, II, 120.

Mimante (Μίμας): Monte de Jonia, III, 172.

Minerva (Ἀθήνη y Ἀθηναίη): Diosa, hija de Júpiter. En el concilio de los dioses se queja de que Ulises esté detenido por Calipso en la isla Ogigia; y propone que Mercurio vaya á decir á la ninfa que deje en libertad al héroe, mientras ella desciende á Ítaca y acompaña á Telémaco en un viaje á Pilos y á Esparta, I, 44 á 62, 80 á 95; desciende á Ítaca, transfigurada en Mentes, es acogida por Telémaco y, después de asegurar que Ulises vive y volverá, exhorta á su hijo á que convoque en el ágora á los ciudadanos, intime á los pretendientes que salgan del palacio y haga un viaje á Pilos y á Esparta, I, 96 á 319, 444; deparó á los aqueos una vuelta deplorable cuando regresaron de Troya, I, 326 y 327; difunde dulce sueño en los ojos de Penélope, que llora por Ulises, I, 363 y 364; circunda á Telémaco de gracia divinal, II, 12; por ella, según Antímaco, es Penélope diestra en primorosas labores, inteligente y astuta, II, 116 á 118; invocada por Telémaco, se le aparece debajo la figura de Méntor, le aconseja que prepare los víveres para el viaje y le promete que le buscará una nave y compañeros, II, 260 á 296; tomando la figura de Telémaco, pide una nave á Noemón, junta los marineros, encamínase al palacio de Ulises, infunde dulce sueño á los pretendientes, llama á Telémaco y se va con él á la embarcación, II, 382 á 403; embárcase con Telémaco, hace que sople el Céfiro, viento próspero para el viaje, y los marineros ofrecen libaciones á los dioses y especialmente á Minerva, II, 416, 420, 433; desembarca en Pilos con Telémaco, anima á éste, encamínanse ambos hacia Néstor, que estaba en la playa celebrando un sacrificio, é, invitada por Trasimedes, hace libaciones á Neptuno, III, 12 á 62; infunde audacia en el pecho de Telémaco para que responda á Néstor, III, 76; después de la toma de Troya, Agamenón quiso aplacar la cólera de la diosa con hecatombes, III, 145; durante la guerra de Troya, Minerva protegía manifiestamente á Ulises, III, 218 á 222; reprende á Telémaco por las impías palabras que profiere, III, 229 á 238; exhorta á Néstor para que acabe el sacrificio, III, 331 á 337; intenta volver á la nave con Telémaco, pero Néstor se opone; y entonces aconseja á Telémaco que se quede y ella se va cual si fuese un águila, III, 343 á 372; oye las plegarias que le dirige Néstor, III, 385, 393, quien manda preparar un sacrificio y lo ofrece á la diosa, III, 419, 430 á 463; apartó á Helena de junto al caballo de madera, IV, 289; invócala Menelao, IV, 341; XVII, 132; aborrecía á Ayax, IV, 502; Penélope, por consejo de Euriclea, ora á Minerva y la diosa escucha sus ruegos, IV, 752 á 767, y le envía un fantasma que la consuela participándole que á su hijo lo acompaña Minerva, IV, 795 á 838; la diosa vuelve á lamentarse en el concilio de los dioses de que Ulises esté detenido por Calipso y logra que Júpiter mande á Mercurio á la isla Ogigia, V, 5 á 28; los aqueos, al regresar de Troya, ofendieron á Minerva, V, 108; calma Minerva la tempestad promovida por Neptuno á causa de su odio á Ulises, V, 382 á 387; sugiere á Ulises que se agarre á una peña al ser lanzado á la costa por el oleaje, V, 427, y le da prudencia para salir luego á tierra firme, V, 437; infunde dulce sueño á Ulises para que descanse, V, 491; encamínase al pueblo de los feacios, penetra, como un soplo de viento, en el cuarto de Nausícaa y, tomando la figura de la hija de Dimante, recomienda á la princesa que vaya al río á lavar la ropa, y vuelve al Olimpo, VI, 2 á 42; para que Ulises despierte, hace caer en el agua la pelota que tira Nausícaa, y todas las doncellas gritan, VI, 112 á 117; infunde ánimo á Nausícaa á fin de que no huya cuando se le presenta Ulises, VI, 139 y 140; hace que Ulises aparezca más alto y grueso, y con el cabello semejante á flores de jacinto, VI, 229 á 231; le circunda de gracia, de la misma manera que el artífice instruído por Vulcano y Minerva cerca con oro la plata, VI, 233 á 235; hay un bosque á ella consagrado, junto á la ciudad de los feacios, y allí se detiene Ulises, por recomendación de Nausícaa, antes de entrar en la ciudad, VI, 291, 322; oye Minerva la plegaria que desde aquel sitio le dirige Ulises, VI, 328; envuelve al héroe en una niebla cuando el mismo endereza sus pasos á la ciudad, le sale al encuentro, transfigurada en una moza, habla con él, lo lleva al palacio de Alcínoo, le aconseja que suplique á Arete, y se va á Atenas, VII, 14 á 81; ha concedido á las mujeres feacias que se señalen en fabricar lienzos, VII, 110; disipa la nube en que envolviera á Ulises, así que el héroe llega á la presencia de Arete, VII, 140 á 143; invócala Alcínoo, VII, 311; transfigurada en heraldo, llama á los feacios para que acudan al ágora, VIII, 7 á 14; circunda de gracia á Ulises y le hace aparecer más alto y más grueso, VIII, 18 á 20; transfigurada en varón, señala dónde ha llegado el disco de Ulises y anima á éste, VIII, 193 á 198; con su ayuda construyó Epeo el caballo de madera, VIII, 493; por su favor ganó Ulises la victoria cuando, en el sitio de Troya, fué á la casa de Deífobo, VIII, 520; en la cueva del Ciclope, Ulises meditaba siniestros propósitos, por si Minerva le concediese la victoria, IX, 317; Minerva y los troyanos fallaron la contienda de las armas de Aquiles, adjudicándolas á Ulises, XI, 547; guiado por Mercurio y por Minerva, Hércules sacó del Orco el can Cerbero, XI, 626; gracias á Minerva, hicieron los feacios tantos presentes á Ulises, XIII, 121; al despertar Ulises en su patria, Minerva lo envuelve en una nube para que nadie lo reconozca, XIII, 189 á 193; luego se le acerca, transfigurada en joven pastor, y, contestando á sus preguntas, le describe la comarca y le dice que está en Ítaca, lo cual alegra á Ulises aunque duda todavía de que sea verdad, XIII, 221 á 252; entonces Minerva se transfigura en una mujer hermosa y se descubre á Ulises, disipa la niebla que envolvía al héroe, le hace reconocer su tierra natal, le ayuda á ocultar los regalos en una cueva y, sentándose ambos al pie de un olivo, deliberan sobre la matanza de los pretendientes, XIII, 287 á 396; acto continuo Minerva hace incognoscible á Ulises, pues, tocándole con una varita, le convierte en un anciano harapiento, le aconseja que vaya á encontrar al porquerizo, y se encamina á Lacedemonia á fin de llamar á Telémaco, XIII, 397 á 440; Ulises endereza sus pasos hacia donde le indicara Minerva, XIV, 2; en la fingida relación que de su vida hace Ulises á Eumeo, dice que en otro tiempo Marte y Minerva diéronle audacia y valor para luchar con los enemigos, XIV, 216; va Minerva á Lacedemonia, halla á Telémaco durmiendo y, apareciéndosele en sueños, le aconseja que regrese á Ítaca, desembarque antes de llegar á la ciudad, para librarse de la emboscada de los pretendientes, y vaya á la cabaña de Eumeo, después de lo cual la diosa se retira al Olimpo, XV, 1 á 43; Telémaco, antes de partir, ofrece un sacrificio á Minerva, XV, 222, y la diosa le envía próspero viento, XV, 292; así que Eumeo sale de la cabaña, Minerva se presenta á Ulises, le llama afuera, le recomienda que nada le oculte á Telémaco y, tocándole con la varita de oro, hace que recobre su figura y lleve hermosas vestiduras, XVI, 155 á 174, 207; Ulises dice á Telémaco que ha ido á la cabaña del porquerizo por consejo de Minerva, XVI, 233, que la diosa les ayudará en la lucha con los pretendientes, XVI, 260, y, que tan pronto como ésta se lo inspire, le hará una señal á Telémaco para que esconda las armas que hay en el palacio, XVI, 282; infunde Minerva dulce sueño en los ojos de Penélope, XVI, 451; vuelve el porquerizo á la cabaña y Minerva, tocando á Ulises con la varita, torna á convertirlo en un anciano harapiento, XVI, 454; Minerva circunda de gracia divinal á Telémaco cuando éste se encamina al ágora, XVII, 63; incita á Ulises á que pida limosna á los pretendientes, XVII, 360 á 362; le aumenta la robustez del cuerpo cuando el héroe va á luchar con Iro, XVIII, 69 y 70; había de detener á Anfínomo para que éste cayera vencido por Telémaco, XVIII, 155 y 156; inspira á Penélope el deseo de mostrarse á los pretendientes, XVIII, 158 á 160; le infunde dulce sueño, la lava y hermosea, y parte en seguida, XVIII, 187 á 197; invócala Telémaco, XVIII, 235; no permite que los pretendientes se abstengan de la injuria, XVIII, 346 y 347; XX, 284 y 285; Ulises medita con Minerva la matanza de los pretendientes, XIX, 2, 52 ; la diosa alumbra con lámpara de oro á Ulises y Telémaco que esconden las armas, XIX, 33 y 34; distrae á Penélope cuando Ulises es reconocido por Euriclea, XIX, 479; y así que la reina sube á su habitación, le infunde dulce sueño, XIX, 604; aparécese á Ulises, transfigurada en mujer, le consuela prometiéndole su ayuda, le infunde sueño y se va al Olimpo, XX, 30 á 55; adiestró á las hijas de Pandáreo en primorosas labores, XX, 72; mueve á los pretendientes á una risa inextinguible y les perturba momentáneamente la razón, XX, 345 y 346; inspira á Penélope que les proponga á los pretendientes la prueba del arco, XXI, 1 á 4; difunde en los ojos de Penélope el dulce sueño, XXI, 357 y 358; en la matanza de los pretendientes, primero aparece, transfigurada en Méntor, é increpa á Ulises para animarle, XXII, 205, 210, 224 á 235; después se transforma en golondrina y se posa en una viga, XXII, 239 y 240, hace que resulten vanos los tiros de los pretendientes, XXII, 256, 273, y por fin levanta la égida y espanta á los pretendientes que son muertos por Ulises y los suyos, XXII, 297 á 309; realza la hermosura de Ulises, XXIII, 156 á 162; alarga la noche en que se verifica el reconocimiento de Ulises por Penélope, XXIII, 242 á 245; cubre con obscura nube á Ulises y los suyos cuando, al día siguiente de la matanza, salen al campo, XXIII, 371 y 372; hace que Laertes aparezca más alto y más grueso al salir del baño, XXIV, 367 á 369; la invoca Laertes XXIV, 376; inquiere la voluntad de Júpiter acerca de la lucha de Ulises con los itacenses y, al oir que el dios le aconseja el restablecimiento de la paz, desciende á Ítaca, XXIV, 472 á 488; cuando Ulises y los suyos salen de la casa para pelear, se les acerca la diosa, transfigurada en Méntor, y aquél, al verla, se regocija, XXIV, 502 á 504; Minerva se detiene junto á Laertes, le exhorta á invocarla á ella misma, le infunde gran valor, y Laertes mata á Eupites, XXIV, 516 á 523; Ulises y los suyos hubieran muerto á todos los enemigos, si Minerva no hubiese mandado á los itacenses que cesaran de pelear, XXIV, 528 á 533; Minerva detiene asimismo á Ulises y hace jurar la paz á entrambas partes, con lo cual termina la Odisea, XXIV, 541 á 548.

Minos (Μίνως): Rey de Creta, hijo de Júpiter y de Europa. Á su hija Ariadna, Teseo se la llevó de Creta, XI, 321 á 323; Minos administra justicia á los muertos, XI, 568 á 571; su linaje está en Creta, XVII, 523; conversaba con Júpiter y reinó nueve años en Cnoso, XIX, 178 á 180.

Mulio (Μούλιος): Heraldo duliquiense y criado de Anfínomo. Sirve el vino á los pretendientes, XVIII, 423 á 425.

Nadie (Οὖτις): Nombre que se atribuye Ulises para engañar al Ciclope, XI, 366, 369, 408, 455, 460. (Véase Ulises.)

Naubólides (Ναυβολίδης): Uno de los jóvenes feacios que toman parte en los juegos celebrados ante Ulises. Era el más gallardo, si se exceptúa á Laodamante, VIII, 116 y 117.

Nausícaa (Ναυσικάα): Hija hermosísima de Alcínoo y de Arete, reyes de los feacios. Está durmiendo cuando se le aparece Minerva, transfigurada en la hija de Dimante, y le aconseja que vaya con las esclavas á lavar la ropa á orillas del río, VI, 15 á 47; pide á su padre un carro, pone en el mismo los vestidos, parte con las esclavas, llegan al río, lavan la ropa, se bañan, comen, y juegan á la pelota, pero ésta cae en el río y gritan todas despertando á Ulises, VI, 48 á 118; al presentarse Ulises, huyen las esclavas, y Nausícaa se queda inmóvil, porque Minerva le da ánimo, oye la súplica del héroe, le dice que aquél es el país de los feacios y ella la hija de Alcínoo, y, por su orden, las esclavas llevan á Ulises á que se bañe, le dan un vestido y le sirven comida, VI, 127 á 150; Nausícaa pone en el carro la ropa lavada, le dice á Ulises que las siga y se quede en el bosque de Minerva hasta que ellas hayan entrado en la población, y que luego pregunte por el palacio de Alcínoo y, en llegando, implore á la reina Arete, VI, 251 á 315; Nausícaa aguija con discreción á las mulas, para que puedan seguirle Ulises y las esclavas, VI, 316 á 320; llega Nausícaa al palacio de Alcínoo y, mientras sus hermanos desuncen las mulas y llevan adentro los vestidos, se va á su cuarto donde Eurimedusa le encendía fuego y le aparejaba la cena, VII, 1 á 13; cuenta Ulises á Alcínoo y á Arete cómo imploró á Nausícaa y ésta mandó que lo lavaran y le dieran vestido y comida, VII, 290 á 296; Alcínoo censura á su hija porque no le trajo á Ulises con las esclavas y el héroe la excusa, VII, 298 á 307; expresa Alcínoo su deseo de que Ulises se case con Nausícaa, VII, 311 á 315; Nausícaa contempla con admiración á Ulises, que sale del baño, le saluda, y le pide que se acuerde de ella, ya que le debe el rescate de la vida; y Ulises promete invocarla todos los días como á una diosa, VIII, 457 á 468.

Nausítoo (Ναυσίθοος): Antiguo rey de los feacios. Fué hijo de Neptuno y de Peribea, padre de Rexénor y de Alcínoo y abuelo de Arete. Llevó á los feacios de la espaciosa Hiperea á Esqueria, donde edificó una ciudad y repartió los campos, VI, 7 á 10; su genealogía, VII, 56 á 66; dijo que Neptuno miraba con malos ojos á los feacios porque conducían á todos los hombres, y vaticinó que aquel dios haría naufragar una nave de los feacios y cubriría la vista de la ciudad con una gran montaña, VIII, 565 á 569; XIII, 172 á 178.

Nauteo (Ναυτεύς): Uno de los jóvenes feacios que toman parte en los juegos celebrados ante Ulises, VIII, 112.

Neera (Νέαιρα): Ninfa, de la cual tuvo el Sol dos hijas: Faetusa y Lampetia, XII, 132 y 133.

Neleo (Νηλεύς): Antiguo rey de Pilos. Fué hijo de Neptuno y de Tiro, la hija de Salmoneo, hermano de Pelias, esposo de Cloris y padre de Néstor, de Cromio, de Periclímeno y de la bellísima Pero (según la Ilíada XI, 692, fueron doce los hijos de Neleo). Pilos es llamada la bien construída ciudad de Neleo, III, 4; sentábase Neleo, consejero igual á los dioses, en unas piedras pulimentadas que estaban junto al portón de su casa, III, 406 á 409; Ulises ve en el Orco á Tiro, la cual concibió de Neptuno á Pelias y á Neleo, XI, 235 á 257; ve luego á Cloris que tuvo de Neleo hijos ilustres: Néstor, Cromio, el arrogante Periclímeno y la ilustre Pero, encanto de los mortales, XI, 281 á 287; Neleo se empeñó en no dar su hija Pero sino á quien le trajese de Fílace las vacas de Ificlo, XI, 288 á 291; Melampo salió de Pilos huyendo de Neleo, que le retuvo los bienes durante el año que aquel pasó encadenado en el palacio de Fílaco, por la falta que cometiera para alcanzar la hija de dicho rey, á quien castigó, XV, 226 á 238.

Nelida (Νηληϊάδης): Hijo de Neleo. Nombre patronímico de Néstor, III, 79, 202, 247, 465.

Neoptólemo (Νεοπτόλεμος): Hijo de Aquiles y de Deidamia. Volvió indemne de Troya á su patria, III, 188 y 189; toma por esposa á Hermione, hija de Menelao y de Helena, IV, 5 á 9; sus hazañas son referidas por Ulises á Aquiles en el Orco, XI, 504 á 536.

Neptuno (Ποσειδάων): Dios del mar, hijo de Saturno y de Rea, hermano de Júpiter. Todos los dioses compadecen á Ulises, detenido en la isla de Calipso, menos Neptuno que permaneció irritado contra Ulises hasta que el héroe volvió á la patria, I, 19 á 21; en ausencia de Neptuno, los dioses se reúnen y acuerdan que Ulises vuelva á la patria, I, 22 á 79; Telémaco y Méntor (Minerva) llegan á Pilos cuando los habitantes celebran un sacrificio á Neptuno, Pisístrato les invita á orar al dios, y Minerva lleva á cumplimiento lo que ella misma pide en la súplica, III, 5 á 62; Proteo es servidor de Neptuno, IV, 38, y 386; Neptuno acercó á Ayax á las rocas Giras, sacándolo incólume del mar; pero, como el héroe profiriera jactanciosas palabras, el dios golpeó con el tridente la roca, y el pedazo en que Ayax se había sentado cayó en el mar arrastrándolo, IV, 499 á 509; al volver de Etiopía, Neptuno ve á Ulises en el mar, cerca del país de los feacios, promueve una tempestad, y se encamina á Egas, V, 282 á 381; Ulises teme que le acometa algún monstruo marino porque Neptuno está enojado con él, V, 422 y 423; dice Ulises al dios del río, por donde sale del mar, que llega á él huyendo del ponto y de las amenazas de Neptuno, V, 445 y 446; el ágora de los feacios se halla cabe á un templo de Neptuno, VI, 266; Ulises ora á Minerva, que no se le aparece porque teme á Neptuno, VI, 323 á 331; los feacios atraviesan el mar en sus bajeles, por concesión de Neptuno, VII, 35 y 36; Neptuno, engendró en Peribea á Nausítoo, VII, 56 á 62; cuenta Ulises que Neptuno le suscitó grandes trabajos, conmoviendo el mar, VII, 271 á 273; cuando Vulcano llama á los dioses para que presencien el adulterio de Venus, Neptuno comparece, ruega á Vulcano que ponga en libertad á los culpables y se constituye en fiador de Marte, VIII, 322 á 356; dijo Nausítoo que Neptuno miraba con malos ojos á los feacios porque conducían á todos los hombres, y vaticinó que el dios haría naufragar una nave de los feacios y cubriría la vista de la ciudad con una montaña, VIII, 565 á 569; XIII, 173 á 177; dice Ulises al Ciclope que Neptuno le ha estrellado la nave contra las rocas, IX, 283 á 285; los demás Ciclopes aconsejan á Polifemo que ruegue á su padre Neptuno, IX, 412; se gloría el Ciclope de ser hijo de Neptuno, IX, 517 á 521; dice Ulises á Polifemo que ni el mismo Neptuno le curará el ojo, IX, 525; pide el Ciclope á Neptuno que Ulises no vuelva á Ítaca ó pierda antes la nave y los compañeros, IX, 526 á 535; dice Tiresias á Ulises que Neptuno le dificultará la vuelta, XI, 101 á 103; recomienda Tiresias á Ulises que sacrifique á Neptuno un carnero, un toro y un verraco, XI, 130 y 131; XXIII, 277 y 278; Neptuno, tomando la figura de Enipeo, se acostó con Tiro y engendró á Pelias y á Neleo, XI, 241 á 254; Ulises pregunta á Agamenón, en el Orco, si fué Neptuno quien le mató en sus naves, y el Atrida le contesta negativamente, XI, 399, 406; dice Circe á Ulises que cuando Caribdis sorbe el agua, ni Neptuno podría librarle de la perdición, XII, 107; Neptuno se queja á Júpiter de que los feacios hayan conducido á Ulises á su patria, el padre de los dioses le dice que haga naufragar la nave y cubra la vista de la ciudad con una montaña, y Neptuno convierte la nave en un peñasco, XIII, 125 á 183; los feacios ofrecen un sacrificio á Neptuno para que este dios no les cubra la vista de la ciudad con una montaña, XIII, 185 á 187; dice Minerva á Ulises que no se le ha mostrado anteriormente porque no quería luchar con Neptuno, XIII, 340 á 343; así como la tierra aparece grata á los que vienen nadando porque Neptuno les hundió el bajel; así le era agradable á Penélope la vista del esposo, XXIII, 233 á 239; pregunta Agamenón á Anfimedonte, al ver entrar tantos jóvenes en el Orco, si Neptuno los hizo sucumbir, XXIV, 109 y 110.

Nérico (Νήρικος): Ciudad de los cefalenos, que tomó Laertes, XXIV, 377.

Nérito (Νήριτον): Monte de Ítaca, IX, 22; XIII, 351.

Nérito (Νήριτος): Itacense, hijo de Pterelao. Juntamente con sus hermanos Ítaco y Políctor construyó la fuente que había en los alrededores de Ítaca, XVII, 207.

Néstor (Νέστωρ): Rey de Pilos, hijo de Neleo y de Cloris, hermano de Cromio, de Periclímeno y de Pero, esposo de Eurídice y padre de Antíloco, de Pisístrato, de Trasimedes, de Policasta, y también de Perseo, que tuvo de otra mujer. Minerva, transfigurada en Mentes, aconseja á Telémaco que vaya á preguntar á Néstor si sabe algo de Ulises, I, 284; llegan Telémaco y Méntor (Minerva) á Pilos cuando Néstor y los demás habitantes ofrecen un sacrificio á Neptuno, III, 4 á 33; pide Méntor (Minerva) á Neptuno que colme de gloria á Néstor, III, 57; Néstor pregunta á Telémaco y á Méntor (Minerva) quiénes son, les refiere cómo los aqueos partieron de Troya, después de tomar esta ciudad, se lamenta de que los pretendientes hayan invadido el palacio de Ulises, y, á instancias de Telémaco, relata la muerte de Agamenón, III, 69 á 312; Néstor aconseja á Telémaco que vea á Menelao, y no le permite que se vaya á dormir á la nave, III, 313 á 328, 345 á 355; Néstor, al reconocer á Minerva, dice á Telémaco que no será cobarde ni débil, puesto que le acompañan las deidades, y ofrece celebrar un sacrificio en honor de la diosa, III, 373 á 384; vanse todos al palacio y Néstor hace dormir á Telémaco en el pórtico, se acuesta en el interior, y, al día siguiente, ofrece el sacrificio á Minerva, III, 386 á 463; Telémaco es lavado y ungido por Policasta, hija de Néstor, y luego se sienta al lado del mismo, III, 464 á 469; Néstor manda que se apareje un carro con sus corceles para que Telémaco y Pisístrato vayan á Lacedemonia, III, 474 á 476; Telémaco y el hijo de Néstor paran el carro en el vestíbulo de la casa de Menelao, IV, 20 á 22; habla Telémaco en voz baja al hijo de Néstor, IV, 69 y 70; dice Pisístrato á Menelao que Néstor le ha enviado para que acompañe á Telémaco, IV, 161 y 162; el hijo de Néstor (Pisístrato) llora al acordarse de Antíloco, IV, 186 y 187; dice Menelao que Júpiter ha concedido á Néstor placentera vejez y que sus hijos sean discretos y belicosos, IV, 209 y 211; acuéstanse Telémaco y el hijo de Néstor (Pisístrato) en el vestíbulo del palacio de Menelao, IV, 303; preguntó Menelao á Proteo si habían vuelto salvos en sus galeras los aquivos á quienes Néstor y él dejaron al partir de Troya, IV, 486 á 488; Ulises ve en el Orco á Cloris, la madre de Néstor, XI, 281 á 286; Minerva se encamina al palacio de Menelao y halla á Telémaco y al hijo de Néstor (Pisístrato) acostados en el vestíbulo, XV, 4 y 5; Menelao dice á Telémaco y á Pisístrato que lleven su saludo á Néstor, y el primero ofrece cumplir el encargo, XV, 151 á 156; Telémaco pide al hijo de Néstor (Pisístrato) que le deje embarcar antes de llegar á la ciudad, XV, 194 á 201; refiere Telémaco á Penélope que fué á ver á Néstor, y que éste le trató como un padre al hijo que vuelve tras larga ausencia, XVII, 107 á 113.

Nestórida (Νεστορίδης): Hijo de Néstor. En la Odisea sólo se halla como nombre patronímico de Pisístrato, III, 36, 482; IV, 71, 155; XV, 6, 44, 48, 166, 195, 202.

Neyo (Νήϊον): Monte de Ítaca, I, 186; á su pie está situada la ciudad, III, 81.

Niso (Νῖσος): Hijo de Areto y padre del pretendiente Anfínomo, XVI, 395; XVIII, 127, 413.