[54] Véanse los dos artículos acerca de las ediciones de Krapf y Foulché-Delbosc, en el Literaturblatt für germanische und romanische Philologie (tomo XXII, 1901). En el segundo dice: «Ein einziger Verfasser aller 21 Akte, wie Menendez y Pelayo und wie ich selber annehme». Tal sufragio vale por muchos. Verdad es que la insigne romanista deja en duda si tal autor fué Fernando de Rojas ú otro, pero ha de tenerse en cuenta que cuando escribió su artículo no se conocían todavía los documentos que prueban indisputablemente la existencia de Rojas y le declaran autor de la Celestina.

[55] Revue Hispanique, VII, p 57.

[56] He aquí uno de los lugares en que la prosa de la Celestina recuerda más la del Corbacho.

[57] Involuntariamente se recuerdan los versos de Fernán Pérez de Guzmán, que acaso estarían presentes á la memoria de Rojas:

El gentil niño Narciso
En una fuente gayado,
De si mismo enamorado
Muy esquiva muerte priso...

[58] Más adelante veremos de dónde están tomadas.

[59] Que lo detiene, dicen la edición de Valencia, 1514, y otras muchas. Por evidente razón métrica prefiero el texto de Gorchs, tomado, al parecer, del de Zaragoza, 1507.

Creo enteramente casual la coincidencia entre los últimos versos que canta Melibea con el célebre fragmento de Safo:

Δέδυκε μὲν ἁ σελάννα
Καὶ Πληΐαδες, μέσαι δὲ
Vύκτες, παρὰ δ' ἔρχεθ' ὥρα,
Ἔγω δὲ μόνα χαθεύδω.

(Poetae Lyrici Graeci, ed. Bergk, Leipzig, 1843, pág. 612.)

La semejanza de la situación ha inspirado la misma frase al bachiller Rojas y á la poetisa de Lesbos, pero la imitación hubiera sido imposible, puesto que antes de 1550 no fueron coleccionados los fragmentos de Safo, y antes de 1526 no fué impreso el texto del gramático Hefestión, que nos ha conservado esos cuatro versos, débil pero fielmente traducidos por nuestro Castillo y Ayensa:

Ya sumergióse la luna,
Ya las Pléyadas cayeron,
Ya es media noche, ya es hora,
¡Triste! y yo sola en mi lecho!

(Poesías de Anacreonte, Safo y Tirteo... Madrid, Imp. Real, 1832, pág. 192).

[60] La paradoja del erudito director de la Revue Hispanique ha hecho pocos prosélitos. Entre los críticos que disienten de ella debemos mencionar (además de nuestro Bonilla) á doña Carolina Michaëlis de Vasconcellos (Literaturblatt für germanische und romanische Philologie, n.º 1.º, 1901) y á Mr. E. Martinenche (Bulletin hispanique, tomo IV, 1902, pp. 95-103), Quelques mote sur la Célestine. «Je dois ajouter (dice Martinenche) que, s'il a vraiment existé, cet adicionador est en tout cas fort loin d'être l'écrivain maladroit que suppose M. Foulché-Delbosc. Il est, en effet, dans la Célestine, une scène qui a fait songer à Shakespeare, et qui mérite cet honneur. Cet immortel duo d'amour, ce n'est pas celui de l'acte XIV, c'est celui de l'acte XIX. J'ai presque autaut de peine à refuser à Pierre Corneille la seconde entrevue de Rodrigue et de Chimène».

[61] Aunque las palabras de Sempronio van dirigidas á Celestina, sería ridículo entenderlas del padre de ésta, que debía estar enterrado hacía muchos años.

[62] In Dioscoridis Anazarbei de materia medica libros quinque enarrationes eruditissimi Doctoris Amati Lusitani. Venetiis, apud Gualterum Scotum, 1553, lib. III, en. 99, pág. 1907.

Llamó por primera vez la atención sobre este texto el Dr. Pedro Dias, Archivos da historia da medicina portugueza, 1895, pág. 6.

Véanse la preciosa monografía del Dr. D. Maximiano Lemos, ilustre historiador de la Medicina en Portugal, Amato Lusitano. A sua vida e a sua obra (Porto, 1907), pp. 35-38, y el erudito folleto del Dr. D. Ricardo Jorge, La Celestina en Amato Lusitano, contribución al estudio de la famosa comedia, traducido para la revista Nuestro Tiempo por el Dr. D. Federico Montaldo (Madrid, 1908).

[63] «¿Qué más claro lo quieres? No tienes ya por qué dubdar; y si vas a San Laurencio, junto á la pila de baptizar hallarás sobre su sepultura este epitafio:

Las mientes empedernidas
De las muy castas doncellas,
Aunque más altas y bellas,
De mí fueron combatidas;
Y ablandadas y vencidas
Con mis sabrosas razones,
Pusieron sus corazones
En mis manos ya rendidas...

(Siguen otras dos estrofas).

Claro es que ni la sepultura de Celestina en San Lorenzo, ni su epitafio, pueden tomarse en serio, pero son un nuevo documento de la tradición salmantina. (Vid. Tragicomedia de Lisandro..., tomo III de Libros Raros ó Curiosos, p 35.)

[64] El Pelegrino Curioso y Grandezas de España... Publícalo la Sociedad de Bibliófilos Españoles. Tomo I. Madrid, 1886, pág. 310.

[65] Tanto este pasaje como el de El Pelegrino fueron ya acotados por el Sr. Foulché-Delbosc.

[66] Primera Parte de las Nimphas y Pastores de Henares. Diuidida en seys libros. Compuesta por Bernardo Gonçalez de Bouadilla, Estudiante en la insigne Universidad de Salamãca... Impressa en Alcalá de Henares, por Iuan Gracian, Año de M.D.LXXXVII, fol. 178.

[67] En el ya citado articulo de las Variedades ó Mensajero de Londres, p. 246.

[68] Vid. el artículo de D. Adolfo Bonilla y San Martín, en la Revue Hispanique, tomo XV (1906), pp. 372-386.

[69] Discurso preliminar sobre la novela española (en el tomo III de la colección de Rivadeneyra), p. XIV.

[70] Comentando un verso de la copla 252 del Laberinto

Allí es mesclada gran parte de echino...

había citado el Comendador los mismos textos de Plinio, Aristóteles y Lucano, traduciendo este último en los mismos literales términos que Rojas: «No falta ally el pez dicho echeneis, que detiene las fustas en mitad del mar quando el viento euro estiende las cuerdas». El plagio no puede ser más completo, aunque nadie se había fijado en él antes del Sr. Foulché-Delbosc. La Glosa del Comendador se imprimió en 1499, el mismo año que la Celestina, pero sabido es que su prólogo no aparece hasta 1502 en las ediciones refundidas. De la fuente general de este prólogo se tratará más adelante.

[71] Estas harpadas lenguas pasaron á Cervantes.

[72] No he podido encontrar en las obras de Séneca la sentencia que Celestina le atribuye en el aucto I: «Que, como Séneca dice, los peregrinos tienen muchas posadas e pocas amistades, porque en breue tiempo con ninguno pueden firmar amistad, y el que está en muchos cabos, está en ninguno»; aunque el filósofo cordobés dice cosas muy análogas en el segundo capítulo del libro De Tranquillitate animi. Tampoco la encontró Gaspar Barth, que en las Animadversiones que acompañan á su versión latina de nuestra Tragicomedia (p. 351) dice: «Loca Senecae non pauca memini vituperantia peregrinationem propter animi motus institutam, et laudantia Socraticum illud; quid juvat te mutare loca, cum te ubi ibis circumferas? Hoc tamen dictum non occurrit; puto sententiolam aliquam esse Publii, aut alterius Poetae quales olim plurimae Senecae titulo commendatae fuerunt».

[73] Es anterior, sin duda, y sirvió de modelo á Ovidio, el Carmen V del libro 4.º de Propercio, Lena Acanthis, que es una serie de imprecaciones contra el túmulo de una alcahueta.

Terra tuum spinis obducat, lena, sepulcrum,
Et tua, quod non vis, sentiat umbra sitim...

Pero dudo que el bachiller Rojas la tuviese presente, porque en su tiempo se leía muy poco á Propercio. El tipo de Acanthis conviene en muchas cosas con el de Dipsas, especialmente en la magia:

Illa velit, poterit magnes non ducere ferrum...
Audax cantatae leges imponere lunae,
Et sua nocturno fallere terga lupo...
Consuluitque striges nostro de sanguine et in me
Hippomanes foetae semina legit equae,

(v. 9, 13-14, 17-18).

Acanthis procura seducir á la querida (puella) de Propercio y le da los mismos consejos que Dipsas á la de Ovidio.

[74]

Illa magas artes, Æaeaque carmina novit.
Inque caput rapidas arte recurvat aquas.
Scit bene quid gramen, quid torto concita rhombo
Licia, quid valeat virus amantis equae.
Quum voluit, toto glomerantur nubila caelo;
Quum voluit, puro fulget in orbe dies.
Sanguine, si qua fides, stillantia sidera vidi:
Purpureus Lunae sanguine vultus erat.

(v. 5-14.)

[75] «O qué graciosa era! o qué desenvuelta, limpia, varonil! tan sin pena ni temor se andaua a media noche de cimenterio en cimenterio, buscando aparejos para nuestro officio, como de dia; ni dexaua cristianos, ni moros, ni judios, cuyos enterramientos no visitaua; de dia los acechaua, de noche los desenterraua. Assi se holgaua con la noche escura como tú con el dia claro; dezia que aquella era capa de pecadores. ¿Pues maña no tenia, con todos las otras gracias? Vna cosa te diré, porque veas qué madre perdiste, aunque era para callar; pero contigo todo passa: siete dientes quitó a un ahorcado con unas tenazicas de pelar cejas, mientras yo le descalcé los çapatos. Pues entrar en un cerco mejor que yo e con más esfuerço, avnque yo tenía harta buena fama, más que agora, que por mis pecados todo se oluidó con su muerte; qué más quieres sino que los mesmos diablos le auian miedo? atemorizados y espantados los tenía con las crudas bozes que les daua; assi era dellos conocida, como tú en tu casa; tumbando venian vnos sobre otros a su llamado; no le osarian dezir mentira, segun la fuerça con que los apremiaua; despues que la perdi, jamas les oy verdad». (Aucto VII)

[76] El más importante de estos descubrimientos ha sido hecho en 1906, cerca de la antigua Afroditopolis, por Gustavo Lefebvre. El papiro descubierto y publicado por él contiene los restos de cuatro piezas, tres de las cuales han podido ser reconstruidas conjeturalmente, aunque con grandes lagunas. (Fragments d'un manuscrit de Ménandre, découverts et publiés por M. Gustave Lefebvre, inspecteur en chef du service des Antiquités de l'Egypte. Impreso en el Cairo, 1907.)

Lo que hoy poseemos de Menandro, además de los simples fragmentos, son partes más ó menos extensas de seis comedias (El Labrador, El Adulador, El Héroe, El Juicio de Albedrío, La Sannia, La Mujer Pelona).

[77] Los versos con que Ovidio caracteriza el teatro de Menandro (Amorum, I, XV, 17) incluyen tres de los principales tipos de la Celestina:

Dum fallax servus, durus pater, improba lena
Vivent, dum meretrix blanda, Menandros erit.

[78] Tal es la legítima acentuación de este nombre, confirmada en cuanto al castellano por estos versos de un soneto de Bartolomé Leonardo de Argensola contra el esgrimidor Pacheco de Narváez:

Cuando los aires, Pármeno, divides
Con el estoque negro, no te acuso...

Como este nombre llegó á nosotros por via erudita, se conservó el nominativo latino y se dijo Pármeno en vez de Parmenón, contraviniendo á la ley general. Lo mismo se observa en Crito y Traso que son también nominativos grecolatinos; Critón y Trasón hubieran sido las formas naturales en nuestra lengua.

[79] No es imposible que Celestina tuviese ya en la mente del autor el sentido de Scelestina que le dieron algunos de sus censores morales. Pero pudo ser sugerido también por el Libro del esforzado caballero D. Tristán de Leonis, como ha notado el Sr. Bonilla en el tomo I, pág. 410 de su colección de Libros de Caballerías. En el capítulo LII de Don Tristán se lee: «Dize la historia que quando Lançarote fue partido de la doncella, ella se aparejó con mucha gente, y fuese con ella su tia Celestina». El nombre de Lucrecia parece inspirado, más que por el recuerdo de la matrona romana, por la reciente lectura del libro de Eneas Silvio. Tristán, no hay que decirlo, se deriva del ciclo bretón. Alisa nos trae á la memoria cierta fábula de la ninfa Cardiama convertida en fuente por amores del gentil Aliso, que trae Juan Rodríguez del Padrón en el Triunfo de las donas. El nombre de Sempronio (eterno compañero de Ticio) no puede ser más natural en un bachiller legista. El Melibeo de las églogas virgilianas pasó a nuestra tragicomedia cambiando el sexo. Nada hay que advertir en cuanto á Calisto (no Calixto, como muchas veces se ha impreso), derivado del superlativo griego κάλλιστος (hermosísimo).

En algunos de los nombres, no en todos, se ajustó el autor de la Tragicomedia á la práctica de los cómicos latinos, según la explica el gramático Donato comentando los primeros versos de los Adelfos de Terencio: «Nomina personarum, in comoediis duntaxat, habere debent rationem et etymologiam. Etenim absurdum est, comicum aperte argumentum confingere: vel nomen personae incongruum dare, vel officium quod sit a nomine diversum (Lessing, en el número 90 de la Dramaturgia, propone que se lea et nomen, y no vel nomen, para que resulte más clara la frase). Hinc servus fidelis Parmeno: infidelis vel Syrus vel Geta: miles Thraso, vel Pole non: juvenis Pamphilus: matrona Myrrina, et puer ab odore Storax: vel a ludo et gesticulatione Circus, et item similia». (En el Terencio de la colección de Valpy, pág. 1392).

De antiguo viene reparándose en la intención con que están aplicados los nombres de la Celestina. Covarrubias en su Tesoro de la lengua castellana (2.ª ed. 1674, p. 184) dice á este propósito: «Çelestina, nombre de una mala vieja que le dió á la tragicomedia Española tan celebrada, Dixose assi quasi scelestina a scelere, por ser malvada alcahueta embustidora; y todas las demás personas de aquella comedia tienen nombre apropiado á sus calidades. Calixto es nombre griego, pulcherrimus; Melibea vale tanto como dulçura de miel, mel et vita», etc.

[80] Esta excepción, muy curiosa por tratarse de una pieza fundada en argumento histórico español y contemporáneo (el frustrado regicidio de Fernando el Católico en Barcelona, 7 de diciembre de 1492), es el Fernandus Servatus de Marcelino Verardo de Cesena, sobrino de Carlos Verardo, camarero y secretario de Breves durante los pontificados de Paulo II, Sixto IV, Inocencio VIII y Alejandro VI, y autor de la Historia Baetica seu de expugnatione Granatae, drama en prosa latina, excepto el argumento y el prólogo, que están en versos yámbicos.

El Fernandus Servatus está en versos hexámetros, y en rigor los versos son lo único que pertenece á Marcelino, puesto que el plan fué de Carlos, que es el que escribe la dedicatoria al Cardenal Mendoza: «Materiam ipsam Marcellino nepoti et alumno meo, qui Poesi mirifice delectatur, versu describendam, poeticisque coloribus salua rerum dignitate ac veritate pingendam exornandamque tradidi».

Tanto la Historia Baetica (cuyo asunto es la conquista de Granada) como el Fernandus Servatus son curiosas muestras de la tragedia humanística, y una y otra fueron representadas con gran pompa. La primera en el palacio del Cardenal Riario y en fecha conocida: «Acta ludis Romanis, Innocentio VIII in solio Petri sedente, anno a Nat. Salvatoris MCCCCXCII, undecimo Kalendas Maii». Del Fernandus Servatus sólo sabemos, por la dedicatoria de Verardo, que patrocinaron la representación los prelados españoles D. Bernardo de Carvajal, obispo de Badajoz, y D. Juan de Medina, obispo de Astorga, y que fué oída con gran aplauso por el Papa, muchos cardenales y obispos y otra porción de egregias personas: «Tanto autem fauore et attentione ab ipso Pontifice Maximo, pluribusque Cardinalibus ac praesulibus (ut inferiores taceam...)».

En este prólogo es donde Verardo aplica á su obra el dictado de tragicomedia, olvidado desde Plauto. Y la llama así por tener triste el principio (la herida del Rey) y alegre el desenlace, en que se le ve restituido á la salud: «Potest enim haec nostra, ut Amphitruonem suum Plautus appellat, Tragicocomoedia nuncupari, quia personarum dignitas et Regiae maiestatis impia illa violatio ad Tragoediam, iucundus vero exitus rerum ad Comoediam pertinere videantur».

Ambas tragedias fueron impresas en Roma, con otras poesías latinas de ambos Verardos, en 1493, per Magistrum Eucharium Silber alias Franck. Hay otras varias ediciones de la Historia Baetica, entre ellas la famosísima de Basilea, 1494, que contiene la carta de Colón «de insulis in mari Indico nuper inventis». Del Fernandus Servatus no conozco más reimpresión que la de Strasburgo de 1513, unida á otros opúsculos latinos de varios autores (Argentorati, Ex officina Matthiae Schurerii Selestensis Mense Aprili Anno M. D. XIII).

Me parece fuera de duda que Fernando de Rojas conocía la obra de Verardo, que por su asunto debió de divulgarse bastante en España, y quizá la lectura de su prólogo le sugirió la idea de cambiar el título de Comedia que había dado á la Celestina en tragicomedia. Obsérvese también que la explicación que da del nombre conviene con la de Verardo y no con la de Plauto. Pero puede admitirse la influencia simultánea de los dos textos. Tengo por seguro que la Celestina estaba escrita antes del Fernandus Servatus, pero en su primitiva forma no se llamaba tragicomedia, sino comedia.

[81] La derivación terenciana está indicada ya por el más antiguo imitador de la Celestina, don Pedro Manuel de Urrea, en el prólogo de su Penitencia de amor (1514). «Esta arte de amores está ya muy vsada en esta manera por cartas y por çenas que dize el Terencio, y naturalmente es estylo del Terencio lo que hablan en ayuntamiento». (Pág. 3 de la reimpresión de Foulché-Delbosc).

[82] Bien conocido es el pasaje de Bossuet en su carta al Papa Inocencio XI sobre los estudios del Delfín de Francia: «Quid memorem, ut Delphinus in Terentio suaviter atque utiliter luserit: quantaque se hîc rerum humanarum exempla praebuerint, intuenti fallaces voluptatum ac muliercularum illecebras, adolescentulorum impotentes et caecos impetus; lubricam aetatem «servorum» ministeriis atque adulatione per devia praecipitatam, tum suis exagitatam erroribus, atque amoribus cruciatam, nec nisi miraculo expeditam, vix tandem conquiescentem ubi ad officium redierit. Hic morum, hic aetatum, hic cupiditatum naturam a summo artifice expressam; ad haec personarum formam ac lineamenta, verosque sermones, denique venustum illud aut decens, quo artis opera commendetur. Neque interim jucundissimo poetae, si quae licentius scripserit, parcimus: sed e nostris plurimos intemperantius quoque lusisse, mirati, horum lasciviam exitiosam moribus, severis imperiis coercemus». (En el Terencio de Lemaire, I, p. CLXVIII.)

La ejemplaridad moral que Bossuet encuentra en las comedias de Terencio es por el estilo de la que afectaba el bachiller Rojas y celebran sus panegiristas. Las palabras subrayadas convienen extraordinariamente con el encabezamiento de la Celestina. En realidad, Terencio no es ningún severo moralista, pero, aunque gentil, es muy casto y morigerado en la expresión, y por eso, y sin duda también por el prestigio de la antigüedad, le otorgó Bossuet la indulgencia que negaba á Molière, tan castigado por sus episcopales anatemas. A la fortuna de Terencio en las escuelas cristianas puede aplicarse aquel dístico de Ovidio (Trist. II, I, 369):

Fabula jucundi nulla est sine amore Menandri,
Et solet hic pueris virginibusque legi.

[83] Véase lo que sobre este particular digo en mi reciente libro acerca de Boscán (p. 344). El poemita de Museo es uno de los dos primeros libros griegos impresos en España (Alcalá de Henares, ¿1514?); fecha, como se ve, muy posterior á la Celestina; pero su autor pudo conocer las ediciones de Venecia y Florencia, que se remontan á 1494 ó 1495.

[84] Ed. de Dübner en la colección Didot, pág. 9.

[85] Poesías de Safo, Meleagro y Museo, traducidas del griego... Madrid, 1797, pág. 133.

[86] Le Querolus, comédie latine anonyme. Texte en vers restitué d'après un principe nouveau... París, Vieweg, 1880.

[87] Théâtre de Hrotsvitha, religieuse allemande du Xeme siècle... París, 1845, págs. VI y XLI de la introducción y en varios lugares de las notas. Esta insostenible paradoja, aventurada primero por Villemain y monstruosamente exagerada por Philarète Chasles, fué victoriosamente impugnada por Du Méril en sus Origenes latines du théâtre moderne (pp. 16-19) y por otros críticos posteriores, entre los cuales no debe omitirse á nuestro Fernández Espino, autor de un extenso y juicioso trabajo sobre Rosvita, inserto en sus Estudios de literatura y de crítica (Sevilla, 1862, pp. 181-266). Hoy todo el mundo admite que los dramas de Rosvita fueron escritos únicamente para la lectura. Vid. especialmente Köpk, Hrotsuit von Gandersheim. Zur Literaturgeschichte des 10. Jahrhundert, Berlín, 1869, y A. Ebert, Historia General de la Literatura de la Edad Media en Occidente (traducción francesa de Aymeric y Condamin, tomo III, 1889, pp. 310-357). Posteriores á la edición de Magnin hay dos por lo menos, la de Benedixen, que se contrae á la parte dramática (Hrosvithae Gandershemensis Comoedias VI ad fidem codicis Emmeramensis typis expressas edidit... Lübeck, 1857), y la de Barack, que se extiende á todas las obras (Die Werke der Hrotswitha, Nuremberg, 1858).

[88] «Plures inveniuntur catholici, cujus nos penitus expurgare nequimus facti, qui pro cultioris facundia sermonis, gentilium vanitatem librorum utilitati praeferunt sacrarum Scripturarum. Sunt etiam alii sacris inherentes paginis, qui licet alia gentilium spernant, Terentii tamen figmenta frequentius lectitant, et, dum dulcedine sermonis delectantur, nefandarum rerum notitia maculantur. Unde ego, clamor validus gandershemensis, non recusavi illum imitari dictando, dum alii colunt legendo; quo, eodem dictationis genere, quo turpia lascivarum incesta feminarum recitabantur, laudabilis sacrarum castimonia virginum, juxta mei facultatem ingenioli, celebraretur». (P. 6 de la ed. de Magnin.)

[89] «Hoc tamen facit non raro verecundari gravique robore perfundi, quod, hujus modi specie dictationis cogente, detestabilem inlicite amantium dementiam et male dulcia colloquia eorum, quae nec nostro auditui permittuntur, accomodari dictando mente tractavi et stili officio designavi.» (Pág. 5.).

[90] «Amicus.—In domo cujusdam lenonis habitationem elegit, qui tenello amore illam colit; nec frustra: nam omni die non modica illi pecunia ab ejus amatoribus adducitur.

«Abraham.—A Mariae amatoribus?

«Amicus.—Ab ipsis.

«Abraham.—Qui sunt ejus amatores?

«Amicus.—Perplures». (Abrahamus, sc. IV.) .......................................................... «Stabularius.—Fortunata Maria, laetare, quia non solum ut hactenus tui coaevi, sed etiam senio jam confecti te adeunt, te ad amandum confluunt.

«Maria.—Quicumque me diligunt aequalem amoris vicem a me recipiunt.

«Abraham.—Accede, María, et da mihi osculum.

«Maria.—Non solum dulcia oscula libabo sed etiam crebris senile collum amplexibus mulcebo». (Ib., sc. VI.) .......................................................... «Maria.—Ecce triclinium ad inhabitandum nobis aptum; ecce lectus haud vilibus stramentis compositus. Sede ut tibi detraham calciamenta, ne tu ipse fatigeris discalciando...». (Abrahamus, sc. VII.) .......................................................... «Paphnutius.—Tu isthaec intro, Thais, quam quaero?

«Thais.—Quis hic qui loquitur ignotus?

«Paphn.—Amator tuus.

«Thais.—Quicumque me amore colit, aequam vicem amoris a me recipit.

«Paphn.—O Thais, Thais, quanta gravissimi itineris currebam spatia, quo mihi daretur copia tecum fandi, tuique faciem contemplandi.

«Thais.—Nec aspectum subtraho, nec colloquium denego.

«Paphn.—Secretum nostrae confabulationis desiderat solitudinem loci secretioris.

«Thais.—Ecce cubile bene stratum et delectabile ad inhabitandum». (Paphnutius, sc. III.)

No deja de ser una de las curiosas ironías que suele ofrecer la historia el que las primeras escenas lupanarias del teatro moderno hayan sido trazadas por la pluma castísima de una religiosa que en su mismo atrevimiento revela la pureza de su alma y la rectitud de su intención.

[91] Aun á riesgo de incurrir en digresión, me extiendo algo sobre las comedias elegíacas y las comedias humanísticas, por ser géneros poco conocidos en España.

[92] Caelii Sedvlii Opera Omnia... (ed. del P. Faustino Arévalo), Romae, 1794, apud Antonium Fulgonium, p. 155.

Du Méril fué el primero que llamó la atención sobre estos versos en sus Origines Latines du Théâtre Moderne, p. 15.

[93] Vid. Histoire Littéraire de la France, tomo XV, pp. 428-434, y tomo XXII, pp. 39-50 (artículo de Victor Le Clerc); Bozon, De Vituli Blesensi (Rothomagi, 1880); Müllenbach, Comoediae elegiacae (Bonn, 1885).

[94] Publicada por Edelestand Du Méril, Origines Latines du Théâtre Moderne, París, 1849, pp. 285-297. Sobre Mateo de Vendôme vid. Histoire Littéraire, tomo XV, pp. 420-428, y tomo XXII, pp. 55-64.

[95] Victor Le Clerc notó la semejanza del desenlace con la fábula 4.ª de la Noche 4.ª de Straparola.

[96] El Milo fué publicado por Mauricio Haupt en sus Exempla poeseos latinae medii aevi (Viena, 1834).

[97] La Comoedia Lydiae fué publicada por Du Méril en la tercera serie de su colección de textos latinos de la Edad Media (Poésies Inédites du Moyen Age, precedées d'une histoire de la fable ésopique, París, 1854, pp. 359-373).

La atribución de la Lydia y del Miles gloriosus á Mateo de Vendôme ha sido impugnada por críticos más modernos, que sólo atribuyen á Mateo el Milo y consideran las otras dos comedias como de autor desconocido, aunque uno mismo, según se infiere de los primeros versos de la Lydia:

Postquam prima Equitis ludentis tempora risit,
Mox acuit mentem musa secunda meam;
Ut nova Lidiades veteres imitata placeret,
Finxi femineis quoque notanda dolis.

Vid. Cloetta, Beiträge zur Literaturgeschichte des Mittelalters und der Renaissance. I. Komödie und Tragödie im Mittelalter... Halle, 1890, p. 79.

[98] Publicada por Tomás Wright para la Percy Society (1842) en tirada de cortísimo número de ejemplares; después por Du Méril en el citado tomo de Poésies Inédites du Moyen Age, pp. 421-422, y últimamente por E. Lohmeyer, Guilelmi Blessensis Alda, Leipzig, 1892. Sobre Guillermo de Blois, vid. Histoire Littéraire, tomo XXII, pp 51-55.

[99] El Cancionero de Juan Alfonso de Baena... Madrid, 1851, pp. 115, 116 y 118.

[100] El episodio comienza en la copla 580 (ed. de Ducamin). Al códice de Salamanca le faltan, después de la cuarteta 659, seis hojas, que debían contener treinta y dos cuartetas, las cuales se suplen con el manuscrito llamado de Gayoso (hoy de la Academia Española), exceptuando los dos primeros versos de la 660. Pero lo que desgraciadamente no puede suplirse de ninguna manera es la pérdida total de otros dos folios, LVIII á LXI, que fueron sin duda intencionalmente arrancados pudoris causa, y contenían gran parte del desenlace de la historia: De cómo doña Endrina fue a casa de la vieja e el arcipreste acabo lo que quiso.

Citaré constantemente el texto del Arcipreste por la edición paleográfica de Juan Ducamin, única que hoy debe manejarse (Juan Ruiz Arcipreste de Hita, Libro de Buen Amor, texte du XIVe siècle, publié pour la première fois avec les leçons des trois manuscrits connus... Tolosa de Francia, ed. Privat, 1901).

[101] Orígenes de la novela, tomo I, pp. XCVII-C.

En 1900 reimprimí el Pamphilus con una advertencia, en el tomo II de la Celestina, de Vigo, conforme al texto de Adolfo Baudouin (París, 1874), que es el de la edición parisiense de 1499.

[102] El primer erudito que señaló la Comoedia de Vetula como fuente del Arcipreste de Hita fué D. Juan Antonio Pellicer en la curiosa nota que comunicó a D. Tomás Antonio Sánchez, y publicó éste en el tomo IV de su Colección de Poesías Castellanas anteriores al siglo XV, Madrid, 1790, pp. XXIII á XXIX. Después se han hecho cargo de esta imitación casi todos los que han escrito sobre el gran poeta castellano del siglo XIV. Véase, como último estudio importante, el de D. Julio Puyol y Alonso, uno de los jóvenes de más sólida cultura que tiene España (El Arcipreste de Hita, Madrid, 1906, pp. 266-279).

[103] Geschichte der dramatischen Literatur und Kunst in Spanien. Von Adolf Friedrich von Schack, 2.ª edición, Francfort, 1854, tomo 1.º, pág. 157. Cf. la traducción castellana de D. Eduardo de Mier (Madrid, 1885), tomo 1.º, p. 275.

[104] Conservo en los diptongos y en todo lo demás la ortografía del original.

[105] Como apelativo está usado en la copla 441:

E busca mensajera de unas negras pecas(A),
Que vsan mucho frayres, monjas e beatas;
Son mucho andariegas e merescen las çapatas;
Estas trota-conventos fasen muchas baratas...

(Nota A: Verso sin rima y evidentemente estragado, pero no nos atrevemos á corregirle. ¿Acaso picazas, por el mucho hablar?).

Pero las rúbricas de los manuscritos del libro del Arcipreste prueban que el apelativo se convirtió muy pronto en nombre propio, puesto que nunca lleva artículo en ellas, aunque se remontan al siglo XIV.

El nombre de Urraca consta en el epitafio:

Urraca so que yago so esta sepultura...

(Copla 1576).

Reaparece la palabra trotaconventos en el Arcipreste de Talavera, al parecer como nombre propio: «Llámame á Trotaconventos, la vieja de mi prima, que vaya de casa en casa» (Reprobación del Amor mundano, parte 2.ª, capítulo I, pág. 120 de la edición de los Bibliófilos Españoles), y luego en la Celestina (aucto II), donde dice Pármeno: «e lo que más dello siento es venir a manos de aquella trotaconuentos, despues de tres veces emplumada». No recuerdo ningún texto intermedio.

[106] Atincar, goma de un árbol índico llamado comúnmente borraj. Es voz para nosotros de origen arábigo, transmitida al árabe por el persa y oriunda del sánscrito (Vid. Eguilaz (D. Leopoldo), Glosario etimológico de las palabras españolas de origen oriental, p. 307). Dozy la confundió con la crysocolla, pero ya desde el siglo XVI el Dr. Andrés Laguna, en sus anotaciones á Dioscórides, había notado la diferencia entre ambas drogas: «Todos aquellos se engañan que toman por la tal chrisocolla el Atincar, llamado borax en las boticas».

[107] Ignoro qué especie de hechizo sea la raynela, aunque el nombre indica que se trata de alguna raíz.

[108] Aunque mohalinar parece nombre árabe, no consta en los glosarios de Engelmann, Dozy y Eguilaz. Sánchez salió fácilmente del paso diciendo que era «cierto hechizo». Urge un vocabulario completo y razonado de la lengua del Arcipreste. Ningún autor de la Edad Media lo necesita tanto.

[109] Véanse los versos del Pamphilus que corresponden á los del Arcipreste, y se juzgará de la diferencia:

Dum loquor ejus adest michi mens animusque loquenti,
Dulciter omne meum suscipit eloquium,
Curvat et ipsa suos circum mea colla lacertos,
A te missa sibi dicere verba rogat.
Dumque tuum nomen rationis nominat ordo,
Nominis ammonitu fit stupefacta tui.
Dum fruitur verbis pallet rubetque frequenter,
Fessaque si taceo, me monet ipsa loqui.
His aliisque modis cognoscimus ejus amorem:
Non negat ipsa michi quin sit amica tibi.

(V. 507-516).

[110] Otra comedia elegíaca existe, de la cual creemos que tuvieron conocimiento nuestros dos autores, aunque no la utilizaron en nada esencial, sino en meros detalles. Se trata del Libellus de Paulino et Polla, gracioso poemita bastante bien versificado, y de una latinidad muy elegante para su tiempo, que fué el del emperador Federico II (1212-1250). Su autor fué el italiano Ricardo, juez de Venosa (Venusium), la antigua patria de Horacio. El argumento son los cómicos amores de dos viejos, Paulino y Pola, y sus ridículas bodas efectuadas por mediación del casamentero Fulco:

Materiam nostri, quisquis vis, nosce libelli;
Haec est: Paulino nubere Polla petit.
Ambo senes; tractat horum sponsalia Fulco:

Cujus adit tremulo corpore Polla domum(A).

(Nota A: Edición de Du-Méril, en el tercer tomo de las Poésies inédites du Moyen Age (pp. 374-416)).

En la obra de Rojas hemos notado una que nos parece reminiscencia de esta comedia. Dice la madre Celestina en el aucto IV: «Las riquezas no hazen rico, mas ocupado;—no hazen señor, mas mayordomo;—más son los perseguidos de las riquezas que no los que las poseen». El Libellus expresa idénticos conceptos:

Hi non sunt domini, sed servi divitiarum,
Illas prodesset non habuisse magis.

..........................................................
Hi dum divitiis retinendis, non potiendis
Intendunt, servi constituuntur opum.

La idea es tan vulgar que ha podido ocurrirse á los dos autores con independencia, pero el giro de la frase es idéntico. Acaso tengan una fuente común.

La imitación del Archipreste puede estar, si no me engaño, en el célebre pasaje sobre la propiedad que el dinero ha (cop. 490 y ss.), á cuyo espíritu corresponden bastante exactamente algunos versos del Paulinus:

Denario castella simul produntor et urbes,
Denario falli saepe puella solet...
Denario sedes maculatur pontificalis
Cum non ex meritis, sed magis aere datur.

Pero son tantos los lugares comunes que en la Edad Media se escribieron sobre este argumento, que no afirmo, ni mucho menos, que esta sea la fuente, y de seguro no es la única.

[111] Este diálogo fué publicado por Magnin en la Bibliothèque de l'École des Chartes (t. I, p. 524).

[112] «Et quidem histriones erant, qui gestu corporis arteque verborum, et modulatione vocis, factas aut fictas historias, sub aspectu publico referebant, quos apud Plautum invenis et Menandrum, et quibus ars nostri Terentii innotescit. Porro comicis et tragicis abeuntibus, cum omnia levitas occupaverit, clientes eorum videlicet et tragoedi, exterminati sunt».

(Johannis Sarisberienses Policraticus sive de nugis Curialium et vestigiis Philosophorum libri octo... Amsterdam, 1664, p. 32, cap. VIII del libro I).