La ciencia española, por el mismo.

Estudios literarios, por D. Pedro José Pidal.

Historia de la literatura y del arte dramático en España, por Adolfo Federico, conde de Schack, tomo IV.

Historia del nuevo reino de Granada, por Juan de Castellanos, tomo II.

Obras de D. Juan Valera, tomo III.

EN PREPARACIÓN.

Estudios históricos, por D. Aureliano Fernández-Guerra.

Novelas de Salas Barbadillo.

Vida de D. Pedro la Gasca, por Calvete de la Estrella.

Los ejemplares especiales son:

150 en papel agarbanzado grueso á 6 pesetas.
100 en papel de hilo español, números 1 á 100 á 10 id.
25 en papel China, números I á XXV á 30 id.
25 en papel Japón, números XXVI á L á 35 id.

Todos los ejemplares numerados llevan dobles pruebas de los retratos grabados al agua fuerte por Maura.

COLECCIÓN DE ESCRITORES CASTELLANOS.

Alarcón (D. P. A. de). Obras: diez y seis tomos, 55 pesetas.

Balaguer (D. Víctor). Las ruinas de Poblet: un tomo, 4 pesetas.

Bello (D. Andrés). Poesías. (Agotada la edición ordinaria, hay ejemplares de lujo, de 6 pesetas en adelante.)—Derecho internacional: dos tomos, 8 pesetas.

Byron. Poemas dramáticos, traducidos en verso por D. J. Alcalá Galiano: un tomo, 4 pesetas.

Cánovas del Castillo (D. Antonio). El Solitario y su tiempo: dos tomos, 8 pesetas.—Problemas contemporáneos: dos tomos, lo pesetas.

Cañete (D. Manuel). Escritores españoles é hispano-americanos: tomo I, 4 pesetas.—Teatro español del siglo XVI: tomo I, 4 pesetas.

Caro (D. José Eusebio).—Poesías: un tomo, 4 pesetas.

Castellanos (Juan). Historia del nuevo reino de Granada: tomo I, 5 pts.

Estébanez Calderón (D. Serafín: El Solitario). Escenas andaluzas: un tomo, 4 pesetas.—De la conquista y pérdida de Portugal: dos tomos, 8 pts.

Fuente (D. Vicente de la). Estudios críticos sobre la Historia y el Derecho de Aragón: tres series, 13 pesetas.

Gómez Manrique. Cancionero: dos tomos, 8 pesetas.

Guillén Robles. Leyendas moriscas: tres tomos, 12 pesetas.

López de Ayala (D. Adelardo).—Obras completas.—Siete tomos, 29 pts.

Menéndez y Pelayo (D. Marcelino). Odas, epístolas y tragedias: un tomo, 4 pesetas.—Historia de las ideas estéticas en España: tomos I, II y III (cinco volúmenes), 22 pesetas.—Estudios de crítica literaria; un tomo, 4 pesetas.—Calderón y su teatro: un tomo, 4 pesetas.—Horacio en España solaces bibliográficos: dos tomos, 10 pesetas.

Ros de Olano (D. Antonio). Poesías: un tomo, 4 pesetas.

Suárez (M. F.) Estudios Gramaticales: un tomo, 5 pesetas.

Schack (A. F.) Historia de la literatura y del arte dramático en España: tomos I, II y III, 15 pesetas.

Valdivielso (El M. Josef de). Romancero Espiritual: un tomo, 4 pesetas.

Valera (D. Juan). Obras.—Tomo I, Canciones, romances y poemas: 5 pesetas.

Velarde (D. José). Voces del alma: un tomo, 4 pesetas. Ejemplares de tiradas especiales de 6 á 250 pesetas.

EN PRENSA.

Obras de D. Juan Valera, tomo II.

Historia de la literatura y del arte dramático en España, de Schack, tomo IV.

Historia de las ideas estéticas en España, por D. M. Menéndez y Pelayo, tomo IV.

Estudios literarios, por D. Pedro José Pidal.

Historia del nuevo reino de Granada, por Juan de Castellanos, tomo II.

EN PREPARACIÓN.

Obras de Hartzenbusch.

Estudios históricos, por D. Aureliano Fernández-Guerra.

Novelas de Salas Barbadillo.

Vida de D. Pedro la Gasca, por Calvete de la Estrella.

JOYAS DE LA LITERATURA ESPAÑOLA.

(EDICIÓN DIAMANTE.)

Romancero selecto. Tomo I: Romances moriscos; con grabados y encuadernación, 2 pesetas 50 céntimos.

Cervantes. Novelas: un tomo encuadernado y con retrato del autor, 2 pesetas 50 céntimos.

Lope de Vega. La Dorotea: un tomo encuadernado con retrato del autor, 3 pesetas.

Los pedidos de ejemplares ó suscriciones se harán directamente á la librería de D. Mariano Murillo, calle de Alcalá, 7.

NOTAS:

[1] Que este suceso no es invención del poeta, sino fundado en una tradición antigua, se demuestra en la vida de San Millán, del arcipreste de Hita, publicada por Sánchez. Sobre el mismo asunto versa Las famosas asturianas, de Lope.

[2] Moreto, al escribir su comedia, tuvo también presente otra de Lope titulada El infanzón de Illescas (distinta de El caballero de Illescas, que se halla en el tomo XIV de sus comedias). Esta comedia del Infanzón es muy rara, y hasta ahora han sido inútiles todos mis esfuerzos para poseerla.

[3] Ved esta comedia traducida al alemán en mi Spanischen Theater, Francfort del Mein, 1845, tomo II.

[4] Las cuales son, sin embargo, históricas, como puede verse en Bermúdez de Pedraza, Historia eclesiástica, parte 4.ª, pág. 214, y en El tratado de la nobleza y de los títulos y dictados que hoy día tienen los varones claros y grandes de España, Madrid, 1591, fol. 98, de Fray Juan Benito Guardiola. Este mismo suceso ha servido para la composición dramática de un desconocido, hecha después de Lope, que, con el título de El triunfo del Ave María, se representa hasta hoy en el teatro español.

[5] Lo histórico de este drama proviene de La vida del marqués de Cañete (D. García de Mendoza), de Cristóbal Suárez de Figueroa.

[6] La tradición en que se fundó La Estrella de Sevilla, se ha conservado hasta hoy en esta ciudad. No há mucho se enseñaba en la calle de la Inquisición Vieja la casa de los Taveras y la puerta del jardín, por la cual hubo de entrar Sancho el Bravo en busca de la bella Estrella.

[7] Digno de atención es el prólogo de este drama: «Señor lector: esta tragedia se hizo en la corte sólo un día, por cosas que á V. le importan poco. Dejó entonces tantos deseosos de verla, que les ha querido satisfacer con imprimirla. Su historia estaba escrita en lengua latina, francesa, alemana, toscana y castellana: esto fué prosa, ahora sale en verso; V. lo lea por mía, porque no es impresa en Sevilla, cuyos libreros, atendiendo á la ganancia, barajan los nombres de los poetas, y á unos dan sietes y á otros sotas; que hay hombres que por dinero no reparan en el honor ajeno, que á vueltas de sus mal impresos libros venden y compran: advirtiendo que está escrita en estilo español, no por la antigüedad griega y severidad latina; huyendo de las sombras, nuncios y coros, porque el gusto puede mudar los preceptos como el uso los trajes y el tiempo las costumbres.» ¿Se prohibiría acaso la representación, por que haya en ella alusiones al fin de D. Carlos?

[8] Tan rara es, en efecto, que á pesar de nuestras diligentes investigaciones en la Biblioteca Nacional; en la de D. Agustín Durán, hoy de la Biblioteca, y en otras particulares, ricas en obras de esta especie, no nos ha sido posible encontrarla. Sólo aparece su título en el catálogo de D. Cayetano Alberto de la Barrera, pero con una interrogación, signo de la duda que le inspiraba su autenticidad, ó acaso expresión de su imposibilidad de encontrarla y examinarla. No extrañe, pues, el lector que, faltando á nuestra costumbre, no se copie el original castellano, casi siempre citado en alemán por el señor Schack.—(N. del T.)

[9] Sobre la servidumbre corporal, ó más bien formal esclavitud de los criados, que existió durante el siglo XVII en España, y principalmente en Andalucía, á pesar de prohibirlo diversas leyes, V. á Bertaud journal du voyage d'Espagne: París, 1669.

[10] V. la pág. 384 del tomo I.

[11] El notable drama de Lope El animal profeta, proviene de una leyenda que se encuentra en Bollandi, acta Sanct. 2.974, ed., Anto. Jacobus de Voragine, Legenda Aurea, Hist. 2, y Vicente Bell. Spec. hist. 9.115, y también en Gesta Romanorum, cap. 18.

[12] Una escena semejante, en que un ángel se aparece bajo la figura de un pastorcillo, se encuentra en La buena guarda, de Lope, que se titula también La Encomienda bien guardada.

Esta pieza desenvuelve la bella leyenda, que ha servido recientemente á Charles-Nodier para escribir su Soeur Beatrix, y á D. José Zorrilla, para su poética leyenda de Margarita la Tornera.

[13] La frase estar en jerga significa que se ha empezado algo y no se acaba. Ved más adelante su explicación.

[14] En el mismo año del prólogo de Cervantes á sus comedias nombra Figueroa en su Plaza universal (Madrid, 1615), como más famosos, á los siguientes dramáticos: un Lope de Rueda, un Velarde, único en el lenguaje antiguo; un famoso Lope de Vega, Tárrega, Aguilar, Miguel Sánchez, Miguel de Cervantes, Mira de Mescua, Luis Vélez, Gaspar de Avila.

[15] Las escasas noticias, que insertamos aquí, relativas á los poetas de Valencia, han sido sacadas de las obras siguientes: Biblioteca Valentina, por Joseph Rodríguez, con la continuación de Ignacio Savalls: Valencia, 1747; en fol:—Escritores del reino de Valencia desde el año 1238 hasta el de 1747, por Vicente Ximeno, tomo I y II: Valencia, 1747.—Biblioteca valenciana de los escritores que florecieron hasta nuestros días, con adiciones y enmiendas á la de D. Vicente Jimeno, por D. Justo Pastor Fuster; dos tomos en fol: Valencia, 1827-30.—Hállase una colección escogida de las comedias de estos poetas en las dos obras siguientes, hoy muy raras, cuyo catálogo insertamos íntegro:

Doce comedias de cuatro poetas naturales de Valencia: Valencia, 1608; Barcelona, 1609, y Madrid, 1614.

El Prado de Valencia, El esposo fingido, El cerco de Rodas, La perseguida Amalthea, La sangre leal de los montañeses de Navarra, Las suertes trocadas y torneo venturoso, del canónigo Tárrega.

La gitana melancólica, La suegra humilde, Los amantes de Cartago, de Gaspar de Aguilar.

El amor constante, El caballero bobo, de Guillén de Castro.

El hijo obediente, de Miguel Beneyto.

Norte de la poesía española ilustrado del sol, de doze comedias (que forman segunda parte de laureados poetas valencianos) y de doze escogidas Loas. Sacado á luz por Aurelio Mey: Valencia, 1616.

El marido asegurado, de D. Carlos Boyl Vives de Canesmas.

El cerco de Pavía, del canónigo Tárrega.

La fundación de la Orden de Nuestra Señora de la Merced, del mismo.

La Duquesa constante, del mismo.

El triunfante martirio de San Vicente, de Ricardo de Turia.

La belígera española, del mismo.

La burladora burlada, del mismo.

El mercader amante, La fuerza del interés, La muerte sin esperanza, El gran patriarca D. Juan de Ribera, por Gaspar Aguilar.

[16] Según dice el Teatro de Valencia, de Luis Lamarca, en el año de 1590 se fundó en Valencia una Academia, que, entre otros objetos, se proponía el fomento de la música, del baile y del arte escénico.

[17] V. las Notas de Cerda á la Diana enamorada, de Gil Polo: Madrid, 1802; págs. 515 y siguientes.

[18] V. á Lope de Vega, Arcadia.—V. Dorotea.—V. Laurel de Apolo.—Cervantes, Viaje al Parnaso.—Rojas, Loa de la Comedia.

[19] V. 1 Donado Hablador, pág. 534, Autores castellanos Rivadeneyra, Novelistas posteriores á Cervantes.

[20] Poesías de la mayor parte de los poetas nombrados aquí y en las páginas siguientes, se insertan en el libro El Prado de Valencia, compuesto por D. Gaspar Mercader: Valencia, 1601.

Parece errónea la opinión de los que consideran como una sola persona á Luis Ferrer y á Ricardo de Turia. En un romance de Carlos Boyl, un licenciado que deseaba hacer comedias (en el tomo II de las Comedias de poetas valencianos), se distinguen ambas personas.

Letras, loas y entremeses
Buscará de mano ajena,
Porque la propia de todos
Como propia se condena.
De Don Gaspar Mercader
Conde de Buñel, las letras
Serán, porque siendo suyas
Tendrán gracia y serán buenas.
Las loas del gran Ferrer,
Que ha de gobernar Valencia;
El divino Don Luis,
Doctísimo en todas sciencias;
El verso conceptuoso
Y las quintillas perfectas
Del culto Ricardo busque,
Pero no afecte su estrella.
Y al fin, fin, de espada y capa
Dará a las salas comedias,
Y al teatro para el vulgo
De divinas apariencias.

Lamarca dice que el verdadero nombre de Ricardo de Turia fué Pedro Rejaule y Toledo; si este dato es auténtico, lo cual no puedo yo decidir, es errónea, sin duda, la fecha que se atribuye (mediados del siglo XVII) á la época en que floreció este poeta.

Por ser muy raro el tomo II de las Comedias de poetas valencianos, y porque además suele faltar en algunos ejemplares la apología de la comedia española, que le precede en otros, la copio á continuación:

"APOLOGÉTICO
DE LAS COMEDIAS ESPAÑOLAS
POR RICARDO DE TURIA.

»Suelen los muy críticos Terensiarcos y Plautistas destos tiempos condenar generalmente todas las comedias que en España se hacen y representan, así por monstruosas en la invencion y disposicion, como impropias en la elocucion, diziendo que la poesía cómica no permite introduccion de personas grandes, como son Reyes, Imperadores, Monarcas y aun Pontefices, ni menos el estilo adecuado á semejantes interlocutores, porque el que se ciñe dentro de esta esphera es el mas supino, como lo vieron los que se acuerdan en España del famoso cómico Ganaça, que, en la primera entrada que hizo en ella, robó igualmente el aplauso y dinero de todos, y lo ven agora los que de nuestros españoles estan en Italia, y aun los que, sin desamparar su patria, se aplican al estudio de letras humanas, en todos los Poetas cómicos, haziendo mucho donayre de que introduzgan en las Comedias un Lacayo, que, en son de gracioso, no sólo no se le defienda el más escondido retrete, que bive la dama y aun la Reyna, pero ni el caso que necesita de más acuerdo, estudio y experiencia, comunicando con él altas razones de estado y secretos lances de amor, asi mesmo de ver los Pastores tan entendidos, tan philosofos morales y naturales, como si toda su vida se huvieran criado á los pechos de las Universidades mas famosas. Pues al galan de la Comedia (que cuando mucho se retrata en él un cavallero, hijo legitimo de la ociosidad y regalo) le pintan tan universal en todas las ciencias, que en ninguna dexa de dar felize alcanze. Pues si entramos en el transcurso del tiempo, aquí es donde tienen los mal contentos (cierta secta de discretos, que se usa ahora, fundando su doctrina y superior ingenio en recebir con nauseas y hamagos cuanto á su censura desdichadamente llega) la fortuna por la frente; aquí es donde con tono mas alto, sin esceptar lugar ni personas, acriminan este delito como mayor que de lesa Magestad; pues dizen que si la Comedia es un espejo de los sucesos de la vida humana, ¿cómo quieren que en la primer jornada ó acto nazca uno, y en la segunda sea gallardo mancebo, y en la tercera experimentado viejo, si todo esto pasa en el discurso de dos horas?

»Bien pudiera yo responder con algun fundamento, y aun exemplos de los mesmos Apolos, á cuya sombra descansan muy sosegadamente estos nuestros fiscales, con decir: que ninguna Comedia, de quantas se representan en España, lo es, sino Tragicomedia, que es un mixto formado de lo Comico y de lo Tragico, tomando deste las personas graves, la accion grande, el terror y la conmiseracion; y de aquel el negocio particular, la risa y los donayres, y nadie tenga con impropiedad esta mixtura, pues no repugna á la naturaleza y al arte poético, que en una misma fábula concurran personas graves y humildes. ¿Qué Tragedia huvo jamás que no tuviese mas criados y otras personas deste jaez, que personages de mucha gravedad? Pues si vamos al Aedipo de Sóphocles, hallaremos aquella gallarda mezcla del Rey Cleonte y Tyresias con dos criados, que eran Pastores del ganado: y si echamos manos de la Comedia de Aristophanes, toparemos con la mixtura de hombres y dioses, Ciudadanos y villanos, y hasta las bestias introduze que hablan en sus fábulas; pues si debaxo de un Poema puro, como Tragedia y Comedia, vemos esta mezcla de personas graves con las que no lo son,

»¿Qué mucho, que, en el mixto, como tragicomedia, lo hallemos?...

»Digo que sin defender la Comedia Española, ó por mejor decir Tragicomedia, con razones philosoficas ni metaphisicas, sino arguyendo ab effectu, y sin valerme de los exemplos de otros Poetas extrangeros, que felizmente han escrito en estilo y forma tragicomica, pienso salir con mi intento.

»Quando por los Españoles fuera inventado este Poema, antes es digno de alabança que de reprehension, dando por constante una máxima, que no se puede negar ni cabillar, y es que los que escriven es á fin de satisfacer el gusto para quien escriven, aunque echen de ver que no van conforme las reglas que pide aquella compostura; y hace mal el que piensa que el dexar de seguillas nace de ignorallas, demás que los Comicos de nuestros tiempos tienen tambien provada su intencion en otras obras que perfectamente han acabado y escrito con otros fines, que el de satisfacer á tantos que no necesitan para eternizar sus nombres de escrivir las Comedias con el rigor á que los reduze estos aceptados Censores, con quien habla mi Apologia. Supuesta esta verdad, pregunto: ¿qué hazaña será mas dificultosa, la de aprender las reglas y leyes que amaron Plauto y Terencio, y, una vez sabidas, regirse siempre por ellas en sus comedias, ó la de seguir cada quinze dias nuevos terminos y preceptos? Pues es infalible que la naturaleza española pide en las Comedias lo que en los trages, que son nuevos usos cada dia. Tanto que el principe de los poetas cómicos de nuestros tiempos y aun de los pasados, el famoso y nunca bien celebrado Lope de Vega, suele, oyendo asi Comedias suyas como agenas, advertir los pasos que hazen maravilla y grangean aplauso: y aquellos, aunque sean impropios, imita en todo, buscándose ocasiones en nuevas comedias, que como de fuente perenne nacen incesablemente de su fertilisimo ingenio: y asi con justa razon adquiere el favor que toda Europa y America le deve y paga gloriosamente. Porque la cólera Española está mejor con la pintura que con la historia; dígolo porque una tabla ó lienzo de una vez ofrece quanto tiene, y la historia se entrega al entendimiento ó memoria con mas dificultad, pues es al paso de los libros ó capitulos en que el autor las distribuye. Y asi, llevados de su naturaleza, querrian en una comedia no solo ver el nacimiento prodigioso de un Principe, pero las hazañas que prometió tan estraño principio, hasta ver el fin de sus dias; si gozó de la gloria que sus heroycos hechos le prometieron. Y assimismo en aquel breve término de dos horas querrian ver sucesos Comicos, Trágicos y Tragicomicos (dexando lo que es meramente Cómico para argumento de los entremeses que se usan agora), y esto se confirma en la musica de la misma Comedia, pues si comienzan por un tono grave, luego lo quieren no solo alegre y jolí, pero corrido y bullicioso, y aun abivado con saynetes de bayles y danzas que mezclan en ellos.

»Pues si esto es así, y estas Comedias no se han de representar en Grecia, ni en España, y el gusto Español es deste metal ¿por qué ha de dexar el Poeta de conseguir su fin, que es el aplauso (primer Precepto de Aristóteles en su Poética) por seguir las leyes de los pasados, tan ignorantes algunos, que inventaron los Prólogos y Argumentos en las Comedias, no más que para declarar la traça y maraña dellas, que sin esta ayuda de costas, tan ayunos de entendellas se salian como entraban? Y la introduccion de los Lacayos en las Comedias no es por que entiendan que la persona de un lacayo sea para comunicalle negocios de estado y de gobierno, sino por no multiplicar interlocutores; porque si á cada Principe le huviesen de poner la casa que su estado pide, ni hauria compañía por numerosa que fuese, que bastase á representar la Comedia, ni menos Teatro (aunque fuese un Coliseo) de bastante Capacidad á tantas figuras; y assí haze el Lacayo la de todos los criados de aquel Principe; y el aplicar donayres á su papel es por despertar el gusto, que tal vez es necesario, pues con lo mucho grave se empalaga muy facilmente. Como se vió en la donosa astucia de que usó aquel grande orador Demostenes, cuando vió la mayor parte de sus oyentes rendida al sueño, y para recordallos en atencion y aplauso les contó la novela de Umbra Asini, y, en cobrandolos, añudó el hilo de su discurso. Y hacer faciles dueños á los rudos Pastores de materias profundas no desdice de lo que famosos y antiguos Poetas han platicado, y por evitar proligidad, bolvamos solo los ojos á la tragicomedia, que el Laureado Poeta Guarino hizo del Pastor Fido, donde un Satiro que introduce (á imitacion de los que en esta figura reprehendian los vicios de la República, de donde le quedó nombre de Satiras á los versos mordaces) habla en cosas tan altas y especulativas, que es el mejor papel de la fabula y define el mismo poeta al Satiro diziendole en boca de «Corisea: Messo homo, messo capra é tuto bestia.» Pues obra es la del Pastor fido, y opinion es la del Autor de las primeras que en Italia se celebran. Assi que no está la falta en las Comedias españolas, sino en los Zoilos Españoles, pareciendoles breve camino y libre de trabajo para conquistar el nombre de discretos la indistinta y ciega murmuracion, y si le preguntays al mas delicado destos que os señale las partes, de que ha de Constar un perfeto Poema Cómico, le sucede lo que á muchos Poetas pintores de hermosuras humanas, pues les atribuyen facciones tan disformes, que si el mas castigado pincel las redugera á platica, no huviera inventado demonio tan horrible Geronimo Boscho en sus trasnochados diabolicos caprichos.»

[21] Provienen principalmente de D. Nicolás Antonio, Ximeno, Rodríguez y Fuster, habiendo sido este último el que averiguó el año de su nacimiento y de su muerte.

[22] Es hoy tan rara la colección de las comedias de Guillén de Castro, que creemos oportuno copiar aquí sus títulos: Primera parte de las comedias de D. Guillén de Castro: Valencia, por Felipe Mey, 1621.

El perfeto caballero, El conde Alarcos, La humildad soberbia, Don Quixote, Las mocedades del Cid (1.ª y 2.ª parte), El desengaño dichoso, El conde Dirlos, Los mal casados de Valencia, El nacimiento de Montesinos, El curioso impertinente, Procne y Filomena.

Segunda parte de las comedias de D. Guillén de Castro: Valencia, por Miguel Sorolla, 1625.

Engañarse engañando, El mejor esposo, Los enemigos hermanos, Cuánto se estima el honor, El Narciso en su opinión, La verdad averiguada y engañoso casamiento, La justicia en la piedad, El pretender con pobreza, La fuerza de la costumbre, El vicio en los extremos, La fuerza de la sangre, Dido y Eneas.

Hay también otras dos comedias suyas en la obra citada antes, que se titula Doze comedias de cuatro ingenios valencianos.

[23] En una hoja volante del año 1623, titulada Sucesos desta corte, desde 15 de agosto hasta fin de octubre de 1623, se lee: «Hanse dado hábitos (sin duda de Santiago) á... (se nombran varias personas) y á D. Guillén de Castro.»

Hay un prólogo al tomo II de las Comedias de Guillén de Castro, que copio, tanto á causa de la rareza de este libro, cuanto como ligero dato que aumenta las pocas noticias existentes de la vida de este poeta:

Al lector:

«No quiero llamarte discreto ni sabio, por que tal vez podras ser que no lo seas, ni lisongearte quiero tampoco, con la comun avilidad de llamarte piadoso; pues si sabes, no tengo mis cosas por tan levantadas de punto, que te Causen embidia y dexes por eso de alaballas: y si ynoras, tus alabanças me servirán de vituperios: solo quiero advertirte, que demás de imprimir estas doze Comedias por hacer gusto á mi sobrino, lo hize tambien por que en mi ausencia se imprimieron otras doze, y tanto porque en ellas avia un sin fin de yerros, porque la que menos años tiene tendrá de quince arriba, que fué cuando la poesía Comica, aunque menos murmurada, no estaba tan en su punto, me animé á hazer esta segunda impresion. Si me engañé en imprimir estas por disculpar aquellas, causa he tenido bastante, pues en toda España las siguieron y celebraron con grande esceso.»

En la biblioteca del duque de Osuna se guardan las comedias de Guillén de Castro:

La tragedia por los celos, autógrafa.

Al fin se lee: «Acabóla D. Guillén de Castro á 24 de diciembre de 1622 para Antonio de Prada.»

Ingratitud por amor, autógrafa con firma.

Quien no se aventura...

Allá van leyes donde quieren Reyes.

La manzana de la discordia y robo de Elena, de Don Guillén de Castro y Mira de Mescua.

[24] Se ha sostenido que Corneille utilizó también otro drama, El honrador de su padre, de Juan Bautista Diamante, muy parecido á su Cid. La conformidad de este drama con el francés es, sin duda, tan grande, que sólo puede explicarse, suponiendo que el uno es imitación del otro; es quizás el único caso de esta índole, que se encuentra en la antigua literatura española, habiendo de admitirse necesariamente que el poeta español imitó al francés. El Cid de Corneille apareció en el año de 1636, y la impresión más antigua de El honrador de su padre parece ser del año de 1659 (véase el tomo XI de las Comedias nuevas escogidas de los mejores ingenios de España: Madrid, 1659), y Diamante no hubo de figurar como poeta antes de esa época, porque su nombre no aparece en ninguna de las colecciones anteriores de comedias españolas, ni es mencionado tampoco por ninguno de los escritores de la primera mitad del siglo XVII. No puede alabarse, por lo demás, de esta imitación de su Cid el poeta francés, porque El honrador de su padre es una comedia muy mediana, que no merece compararse por ningún concepto con Las mocedades del Cid.—V. lo que decimos de Diamante en el curso de esta Historia.

[25] La Harpe niega que Ximena consienta en su casamiento, pero olvida sus palabras antes de verificarse la lucha entre el Cid y Don Sancho: ¡Sors vainqueur d'un combat, dont Chimène est le prix!

[26] Que muchos versos del original han pasado casi palabra por palabra al arreglo francés, lo prueban, entre otros ejemplos, los que siguen:


.................. escribió
Con sangre mi obligación.
Son sang sur la poussière écrivoit mon devoir.
......... la mitad de mi vida
Ha muerto la otra mitad;
Al vengar
De mi vida la una parte,
Sin las dos he de quedar.
La moitié de ma vie a mis l'autre au tombeau
Et m'oblige á venger après ce coup funeste
Celle que je n'ai plus sur celle qui me reste.
Por mi honor he de hacer
Contra ti cuanto pudiere,
Deseando no poder.
Je ferais mon posible à bien venger mon père,
Mais malgré la rigueur d'un si cruel devoir,
Mon unique souhait est de ne rien pouvoir.
El honor que se lava
Con sangre se ha de lavar.
Ce n'est que dans le sang où on lave un tel outrage.
Toca las blancas canas que honraste,
Llega la tierna boca á la mejilla
Donde la mancha de mi honor quitaste.
Touche ces cheveux blancs à qui tu rends l'honneur,
Viens baiser cette joue et reconnois la place
Oúù fut jadis l'affront que ton courage éfface.
.............aliento tomo
Para en tus alabanzas empleallo.
Laisse moy prendre haleine afin de te louer.
Como la ofensa salía
Luego caí en la venganza.
Dès que j'ai su l'ffront j'ai prevu la vengeance.
Ese sentimiento adoro,
Esa cólera me agrada.
............. Agréable colère!
Digne ressentiment à ma douleur bien doux!

[27] Lope de Vega: Obras sueltas, tomo I, pág. 22.—Cervantes: Viaje al Parnaso, pág. 64.

[28] D. Agustín Durán poseía la tercera jornada de la comedia Las fullerías del amor, que es, probablemente, la de igual título de Gaspar de Ávila, de que habla Cervantes en el prólogo á sus Comedias.

[29] Lope de Vega dice así en El laurel de Apolo:

«Aquél en lo dramático tan sólo,
Que no ha tenido igual desde aquel punto,
Que el coturno dorado fué su asunto.

Miguel Sánchez, que ha sido
El primero maestro que han tenido
Las musas de Terencio.»

V. también La Arcadia, lib. V.—Viaje al Parnaso, pág. 23.

[30] Como dijimos antes, así la tercera como la quinta parte de la gran colección de las comedias de Lope, contienen muchas de otros autores, y, entre ellas, La guarda cuidadosa. Pero como ambas son interesantes para conocer la literatura dramática española á principios del siglo XVII, copiaremos aquí el catálogo de ellas:

Parte tercera de las comedias de Lope de Vega y otros autores con sus loas y entremeses: Barcelona, 1614. (De la licencia que le precede, se deduce que hay otra edición más antigua hecha en Sevilla.)

Los hijos de la barbuda, de Luis Vélez de Guevara.

La adversa fortuna del caballero del Espíritu Santo, del licenciado Juan Grajales.

El espejo del mundo, de Luis Vélez de Guevara.

La noche toledana, de Lope de Vega.

La tragedia de Doña Inés de Castro, del licenciado Mexía de la Cerda.

Las mudanzas de fortuna y sucesos de Don Beltrán de Aragón, de Lope de Vega.

La privanza y caída de Don Alvaro de Luna, de Damián Salustrio del Poyo, vecino de la ciudad de Sevilla. La próspera fortuna del caballero del Espíritu Santo, de Juan Grajales.

El esclavo del demonio, de Mira de Mescua.

La próspera fortuna del famoso Ruy López de Avalos, el Bueno, de Damián Salustrio del Poyo. Dos partes.

El Sancto negro Rosambuco de la ciudad de Palermo, de Lope de Vega.

Además cinco loas y tres entremeses: del Sacristán Soguijo, de los Romances y de los Güevos.

Flor de las comedias de España de diferentes autores, recopiladas por Francisco de Ávila, parte 5.ª: Madrid, 1616.

El ejemplo de casadas y prueba de la paciencia, de Lope de Vega.

La desgracia del rey D. Alfonso, el Casto, de Mira de Mescua.

Tragedia de Los siete infantes de Lara, en lenguaje antiguo, de Hurtado Velarde, vecino de la ciudad de Guadalajara.

El bastardo de Ceuta, del licenciado Juan Grajales.

La venganza honrosa, de Gaspar Aguilar.

La hermosura de Raquel, de Luis Vélez de Guevara, gentil-hombre del conde de Saldaña. Dos partes.

El premio de las letras por el rey Felipe II, de Damián Salustrio del Poyo, natural de Murcia.

La guarda cuidadosa, del divino Miguel Sánchez, vecino de la ciudad de Valladolid.

El loco cuerdo, del maestro Joseph de Valdivieso, capellán mozárabe de la Santa Iglesia de Toledo.

La rueda de la fortuna, de Mira de Mescua.

La enemiga favorable, del licenciado Tárrega.

D. Nicolás Antonio y el catálogo de la Huerta, atribuyen falsamente todas estas comedias á Lope de Vega.

[31] En la biblioteca del duque de Osuna existía manuscrita la comedia de Miguel Sánchez La isla Bárbara, con la licencia para representarse de 25 de enero de 1611, y de 12 de enero de 1614. Es verosímil que el Miguel Sánchez Vidal, después mencionado, siguiendo á Latassa, sea este mismo.

[32] D. N. Antonio le consagra un largo artículo en su Bibl. Hisp. nova, I, 114, igualándolo á Lope de Vega. Dice, entre otras cosas, lo siguiente: Natus quantumvis in musico hoc cœlo, velut alter æthereus sol.

[33] Suárez: Historia de Guadix y Baza, pág. 323.—Navarrete: Vida de Cervantes, pág. 120.

[34] Las comedias de Mira de Mescua, ya sueltas, ya en las colecciones, se atribuyen frecuentemente á otros autores; no conocemos la colección, de que nos habla Don Nicolás Antonio.

[35] Muy rica es la colección de manuscritos del duque de Osuna, en comedias de Mescua. Citaré, entre ellas, las siguientes:

El ejemplo mayor de la desdicha y capitán Belisario (atribuída á Lope de Vega). Autógrafa, con firma de Mira de Mescua; al fin la censura: «He visto esta comedia, y puesto que no contiene nada contra las buenas costumbres, puédese representar, y su autor, Mira de Amescua, obtener nuevos aplausos. Madrid y julio de 1625.—Lope de Vega Carpio.»

El animal profeta, con el año de 1631 (se ha atribuído también á Lope).

El mártir de Madrid, con la licencia de 1619.

El primer conde de Flandes, fecha 24 de noviembre de 1616.

La tercera de sí misma, fecha en 1626.

La casa del tahur, con licencia de 1621.

Auto de la Inquisición. Representóse en esta corte año de 1624.

Auto de la jura del Príncipe. Hízose en los carros de Madrid, año de 1632.

D. Agustín Durán poseía:

Los carboneros de Francia, de Mescua, copia de 7 de marzo de 1608, y además:

Hero y Leandro.

Cuatro milagros de amor, y

El clavo de Joel, del mismo.

[36] En El mágico prodigioso, de Calderón, se observan, al parecer, ciertas reminiscencias del argumento de esta obra.

[37] La comedia La rueda de la fortuna, de Mescua, fué en su tiempo muy famosa, según consta de la presente mención, que de ella se hace en los escritores contemporáneos. En un manuscrito, perteneciente á D. Pascual Gayangos, obra de un morisco del tiempo de Felipe III, y que contiene reflexiones morales interpoladas con narraciones, se habla en una de éstas de la representación de dicha comedia, á la cual asistió el autor. Copio, pues, su principio, con su misma ortografía, porque no deja de ser curioso: «Despues desto passe por la puerta de una casa, á donde bide entrar mucha gente así hombres como mugeres; entré con ellos y bide un patio muy grande, adonde en sillas y bancos se sentaban los hombres y las mugeres, en un sitio alto las hurdinarias y luego muchos balcones, á donde estaban los grabes con sus mugeres, y en este patio un tablado á donde todos miraban, y despues que estaba todo lleno bi salir dos damas y dos galanes con sus biguelas y cantaron estas decimas:

«Quien se vio en prosperidad
»y se vé en misero estado,
»considere que es prestado
»el bien y la adversidad.»

»Acabado de cantar, se entraron y salió uno con una Ropa de damasco y dixo una loa, y dicha se entró, y salieron á representar la comedia de La rueda de la fortuna, que significa los estados del mundo, y como se truecan, y para que se conozcan, y las zizañas y trayciones, que en él ai, y el tormento y ynquietud, con que, aun los que estan en alto estado, padecen, y el engañoso bibir con que biben, etc...»

A esto sigue una exposición detallada del argumento de la comedia.

[38] Hijos ilustres de Madrid, por Baena: Madrid, 1789.—D. Nicolás Antonio.

[39] El Sr. Schack, sin duda por inadvertencia ú olvido, critica la fecha de 1570, señalada por Ochoa al nacimiento de Guevara, cuando él mismo la confirma en la nota 2.ª de la página siguiente.—(N. del T.)

[40] V. los párrafos de Antonio Navarro, que copiamos más adelante.

[41] En los Avisos históricos de D. Josef Pellicer, especie de periódico que desde 1639 daba noticia semanal de los sucesos más importantes, se habla así de la muerte de Guevara:

«Madrid 15 de noviembre de 1644.—El jueves pasado murió Luis Velez de Guevara, natural de Ecija, Uxier de Cámara de S. M., bien conocido por mas de 400 Comedias que ha escrito, y por su gran ingenio, agudos y repetidos dichos, y ser uno de los mejores cortesanos de España. Murió de 74 años de edad. Dexó por Testamentarios á los Sres. Conde de Lemos y Duque de Veraguas, en cuyo servicio esta D. Juan Velez su hijo. Depositaron el cuerpo en el Monasterio de Doña María de Aragón, en la Capilla de los Sres. Duques de Veraguas, haciendosele por sus meritos esta honra. Ayer se le hicieron las honras en la misma iglesia con la propia grandeza que si fuera titulo, asistiendo cuantos Grandes, Señores y Caballeros hay en la corte. Y se han hecho á su muerte y á su ingenio muchos epitafios, que entiendo se imprimirán en el libro particular, como el de Lope de Vega y Juan Perez de Montalvan.»

En la biblioteca del duque de Osuna se conservan manuscritos de Guevara.

La serrana de la Vera, autógrafa, fecha en Valladolid 1603. En el título se ve la nota: Para la señora Josefa Vaca.

El águila del agua y batalla naval de Lepanto, con licencia de 25 de julio de 1642.

Auto de la mesa redonda, año de 1634.

La christianísima Lis.

El Rey muerto.

También tiene el sol menguante.

Lo que piensas hago.

D. Agustín Durán poseía el manuscrito original de Guevara de El Rey en su imaginación, con licencia de 20 de agosto de 1625 y copias de

La creación del mundo;

Diego García de Paredes; y

Los agravios perdonados (segunda parte).

[42] Fija la época de la vida de los poetas que vamos á nombrar, además de la loa de Rojas, un escrito que se conserva del Dr. Antonio Navarro de fines del siglo XVI y en favor de las comedias, de cuya autenticidad se ha dudado mucho en la época ya mencionada. Este escrito suministra el siguiente catálogo de los dramáticos más célebres de aquel tiempo:

El licenciado Pedro Díaz, jurisconsulto, que fué de los primeros que pusieron las comedias en estilo; el licenciado Cepeda; el licenciado Poyo, sacerdote; el licenciado Berrio, insigne letrado y tan conocido de los Consejos del Rey nuestro Señor, el licenciado D. Francisco de la Cueva, tan docto y tan celebrado coma sabemos de todos los ingenios de España; el licenciado Miguel Sánchez, secretario del Ilustrísimo de Cuenca; el maestro Valdivieso, capellán del Ilustrísimo de Toledo y cura de Santorcaz; el Dr. Vaca, cura y beneficiado en Toledo; Lupercio Leonardo de Argensola, secretario de la Emperatriz y después del rey de Nápoles; el licenciado Martín Chacón, familiar del Santo Oficio; el Dr. Tárrega, canónigo del Aseo de Valencia; Gaspar Aguilar, secretario del duque de Gandía; Juan de Quirós, jurado de Toledo; el Dr. Angulo, regidor de Toledo y su alcalde de Sacas; D. Guillén de Castro, capitán del Grao de Valencia; D. Diego Jiménez de Enciso, caballero de Sevilla; Hipólito de Vergara; el maestro Ramón, sacerdote; el licenciado Justiniano; D. Gonzalo de Monroy, regidor de Salamanca; el Dr. Mira de Mescua, capellán de los Reyes de Granada; el licenciado Mejía de la Cerda, relator de la Chancillería de Valladolid; el licenciado Navarro, colegial de Salamanca; D. Francisco Quevedo Villegas, caballero de la Orden de Santiago, señor de la villa de la Torre de Juan Abad; Luis Vélez de Guevara, gentilhombre del conde de Saldaña; D. Luis de Gonzaga, prebendado de la Santa Iglesia de Córdoba, y Lope de Vega Carpio, secretario del duque de Alba y del conde de Lemos.

[43] En la biblioteca del duque de Osuna se conserva una comedia de Cepeda titulada El amigo el enemigo y á las veces lleva el hombre á su casa con quien llore, con la licencia para la representación del año de 1626, que parece ser de las últimas obras dramáticas de Joaquín Romero de Cepeda.

[44] Baena: Hijos ilustres de Madrid.

[45] Esta comedia, ya en vida del poeta, fué la más estimada de las suyas. Lope de Vega dice en la dedicatoria de su comedia Muertos vivos, á Damián Salustrio del Poyo: «Lo que la antigüedad llamaba llevar vasos á Samo, esto es, dirigir á V. M. una comedia, habiendo las muchas que ha escrito adquirido tanto nombre, particularmente La próspera y adversa fortuna del condestable Don Ruy López de Avalo, que ni antes tuvieron ejemplo, ni después imitación.»

[46] V. el Ragguaglio di Parnasso del sign. Fabio Franchi (Essequie poetiche álla morte di Lope de Vega). tomo XXI, pág. 63 de las obras sueltas de Lope.

[47] Doce autos sacramentales y dos comedias divinas del maestro José de Valdivieso: Toledo, 1622.

Los autos contenidos en este volumen, hoy muy raro, son: El villano en su rincón, El hospital de locos, Los cautivos libres, El phénix de amor, La amistad en el peligro, Psiquis y Cupido, El hombre enamorado, Las ferias del alma, El peregrino, La serrana de Plasencia, El hijo pródigo, El árbol de la vida. Las dos comedias se titulan, El nacimiento de la mejor y El Angel de la guarda.

Hállanse otros autos de Valdivieso en la colección siguiente: Navidad y Corpus Christi, festejados por los mejores ingenios de España: Madrid, 1644.

Este volumen, además de algunos entremeses de Luis de Benavente, y de loas de diversos autores, contiene los siguientes autos:

El divino Jasón, auto sacramental, de D. Pedro Calderón.

La mayor soberbia humana de Nabucodonosor, auto sacramental, del Dr. Mira de Mescua.

La mesa redonda, auto sacramental, de Luis Vélez de Guevara.

El tirano castigado, auto del nacimiento de Cristo, de Lope de Vega.

El premio de la limosna, auto sacramental, del Doctor Felipe Godínez.

El caballero del Febo, auto sacramental, de D. Francisco de Rojas Zorrilla.

Las santísimas formas de Alcalá, auto sacramental, del Dr. D. Juan Pérez de Montalbán.

El sol á media noche, auto del nacimiento de Christo, de Mira de Mescua.

La gran casa de Austria, auto sacramental, de Don Agustín Moreto.

Entre día y noche, auto sacramental, del maestro José de Valdivieso.

La cena de Baltasar, auto sacramental, de D. Pedro Calderón.

La madrina del cielo, auto de Nuestra Señora del Rosario, de D. Alvaro Cubillo de Aragón.

La amiga más verdadera, auto de Nuestra Señora del Rosario, de D. Antonio Coello.

El nacimiento de Christo Nuestro Señor, del maestro José de Valdivieso.

El nacimiento de Christo Nuestro Señor, de Lope de Vega.

[48] Entre los manuscritos de la misma biblioteca de Osuna, cuéntanse las comedias siguientes de Andrés de Claramonte:

De lo vivo á lo pintado.

El mayor Rey de los Reyes.

El tao de San Antón.

El horno de Constantinopla.

El atahúd para el vivo y el thálamo para el muerto.

De los méritos de amor el silencio es el mayor.

La noticia de Casiano Pellicer, de haber muerto Claramonte en 1610, es falsa, porque D. Agustín Durán poseía manuscrito el original de sus dramas La infeliz Dorotea, con la fecha de 1622, y La católica princesa Leopolda, de 1612.

[49] En la rica colección del duque de Osuna existen algunas comedias de poetas dramáticos antiguos, mencionados en la loa de Agustín de Rojas, cuyas obras se creían perdidas, como, por ejemplo:

Los ojos del cielo, compuesta por el licenciado Justiniano. Sacóse en Valladolid, 30 de março de 1615. (En otro manuscrito de esta pieza, que poseía Durán, llevaba la misma el título de La abogada de los ojos, Santa Lucía, llamándose el autor el licenciado Lucas Justiniano.)

La famosa toledana, hecha por el jurado Juan de Quirós, vecino de Toledo.

Comedia del bruto Ateniense, compuesta del licenciado Gaspar de Mesa, año de 1602, autógrafa, con la firma del mismo Gaspar de Mesa.

Doy aquí también noticia de algunos otros manuscritos de la misma biblioteca de Osuna, que por llevar las fechas, pueden servir de punto de partida para ulteriores investigaciones.

La loca del cielo, de D. Diego de Villegas, con la licencia de 1625.

El levantamiento del ilustre Teófilo, anónima, con la fecha del año 1619.

La inclinación española, anónima, 1617.

Mientras yo podo las viñas... de Agustín Castellano, 1610.

La paciencia en la fortuna, anónima, con licencia de 1615.

El burlado burlador, anónima, acabóse en 1627.

El bastardo de Castilla, anónima, con licencia de 1641.

Los contrarios parecidos, desdicha venturosa y confusa Inglaterra, anónima, 1642.

La esclava del cielo, Santa Engracia, anónima, licencia de 1619.

Los condes de Montalbo, autógrafa, de Roque Francisco Romero, acabóse año de 1638.

San Mateo en Etiopía, anónima, 1639.

Fingir la propia verdad, de Alonso de Osuna, licencia de 1641.

El campo de la Berda, anónima, licencia de 1635.

Bellaco sois, Gómez, anónima, licencia de 1640.

Auto del labrador de la Mancha, anónima, 1615.

La aurora del sol divino, de Francisco de Monteser, licencia de 1640.

Más pesan pajas que culpas, autógrafo de Francisco Llobregat, 1659.

Poder y amor compitiendo, de Francisco de la Calle, autógrafo de 1675.

Los tres hermanos del cielo y mártires de Carlete, anónima, 1660.

El vaquero Emperador, anónima, licencia de 1672.

Pachecos y Palomeques, de D. José Antonio García de Prado, licencia de 1674.

El mejor maestro Amor, de D. Manuel González de Torres, licencia de 1683.

Amar sin favorecer, de Román Montero, 1660.

Casarse sin hablarse, anónima, licencia de 1641.

Vida y muerte de San Blas, de Francisco de Soto, licencia de 1641.

De los manuscritos de D. Agustín Durán, mencionaré también:

La despreciada querida, de José Antonio García de Prado, autógrafa, acabada en París el 1.º de agosto de 1625.

Venganzas hay, si hay injurias, autógrafa, de Antonio de Batres, con licencia de 1632.

El divino portugués San Antonio do Padua, de Bernardino de Obregón, fecha en 1623.

Hallar la muerte en sus zelos, de D. Félix Pardo de Lacasta, á 1659.

El noble siempre es valiente, autógrafa, de Fernando de Zárate; y el

Auto del hospital, de Roque de Caxés, autógrafa, con la fecha de 14 de julio de 1609.

[50] Biblioteca nueva de los escritores aragoneses que florecieron desde el año de 1500 hasta el de 1802, por Don Félix de Latassa y Ortiz: Pamplona, 1798-1802.

[51] A esta serie pertenecen, sin duda, algunos otros, como, por ejemplo, Enciso y Godínez; pero como las obras de éstos, que conocemos, caen en época algo posterior, haremos mención de ellos más adelante.

[52] Se ha reimpreso de nuevo en El Parnaso español, de Sedano.

[53] D. Nicolás Antonio: Bib. nova.

[54] Francisco Cascales hubo de modificar más tarde sus ideas rigurosas acerca de la comedia. En sus Cartas filológicas, Murcia, 1634, se encuentra una á Lope de Vega en defensa de las comedias y de la representación dellas, cuyo principio dice así:

«Muchos días ha, Señor, que no tenemos en Murcia comedias: ello deve ser porque aquí han dado en perseguir la representacion, predicando contra ella, como si fuera una secta ó gravísimo crimen. Yo he considerado la materia y visto sobre ella mucho, y no hallo causa urgente para el destierro de la representacion, antes bien muchas en su favor, y tan considerables, que si oi no hubiera comedia ni theatro dellas en nuestra España se devieran hazer de nuevo por los muchos provechos y frutos que dellas resultan. A lo menos á mi me lo parece. V. m. se sirva de oirme un rato por este discursillo, y decirme lo que siente, y pasar la pluma como tan buen crítico, por lo que fuere digno de asterisco; que siendo V. m. el que mas a ilustrado la poesia comica en España, dandole la gracia, la elegancia, la valentia y ser que oi tiene, nadie como V. m. podria ser el verdadero censor, etc.»

[55] Lope de Vega.

[56] Tablillas de San Lázaro, especie de cascabeles con los cuales se recogían las limosnas para los hospitales.

[57] Quevedo, en su Perinola contra el Dr. Montalbán, inserta un par de versos de ese sastre de Toledo, que copiamos aquí por lo curiosos:


Si de aqueste pelo á pelo
Pelícano vengo á hacer,
La piel del diablo recelo;
Y pues tercio en su querer,
Quiero ser su terciopelo.

Probablemente son éstos los únicos restos que han llegado hasta nosotros de esta poesía singular de sastres.

[58] Fórmula que los autores de entonces ponían al fin de sus manuscritos.

[59] Esto parece una alusión sarcástica á las comedias posteriores de Cervantes.

[60] En los Hijos ilustres de Sevilla, por Don Fermín Arana de Valflora, Sevilla, 1791, se omite su nombre.

[61] En una hoja volante, titulada Carta de un cortesano á uno de los señores obispos destos reynos, Madrid y noviembre 18 de 1623, se dice: Han dado hábito á Don Diego Ximénez de Enciso, veinte i quatro de Sevilla. Montalván, en su Para todos, celebra particularmente Los Médicis de Florencia, de Enciso, que califica de regla y arquetipo de todas las grandes comedias.

[62] Baena: Hijos ilustres de Madrid.—D. Nicolás Antonio.

[63] La colección de las comedias de Montalbán (comedias de Juan Pérez de Montalbán, tomo I: Alcalá, 1638; tomo II: Madrid, 1639, y después los dos en Valencia, 1652), contiene sólo 24 títulos, pero existen otras muchas sueltas.

[64] La edición más antigua es de Huesca, de 1633. Entre los diversos materiales incluídos en esta obra, hay también un catálogo de escritores y poetas famosos, naturales de Madrid, importante para la historia de la literatura española, puesto que por ellos se puede fijar la época de la vida de muchos autores, sobre los cuales faltan de todo punto datos cronológicos.

[65] Curiosa seguramente es la anécdota que sigue. Un día se encontraban juntos en la corte Quevedo y Montalbán; estaba expuesto un cuadro de Velázquez, y el Rey y los cortesanos lo examinaban y juzgaban. El cuadro representaba á San Jerónimo, azotado por ángeles por leer libros profanos. Montalbán, por indicación del Rey, improvisó los versos,

Los ángeles a porfía
Al Santo azotes le dan
Porque á Cicerón leía...

Y Quevedo entonces, interrumpiéndolo, terminó la estrofa de esta manera:

Cuerpo de Dios, ¡qué sería
Si leyera á Montalbán!

[66] De las comedias manuscritas de Montalbán, del duque de Osuna, llevan fecha del año:

La deshonra honrosa, 1622;

Como padre y como Rey, 1629, y

La ventura en el engaño, 9 de mayo de 1630.

[67] D. Agustín Durán en su introducción á la Talía Española: Madrid, 1834.—D. Nicolás Antonio.—Montalbán: Para todos; Hijos ilustres de Madrid.

[68] Así lo dice el mismo en Los Cigarrales de Toledo: Madrid, 1621.

[69] Aquéllos en el tomo segundo de las comedias, éstos en Deleitar aprovechando: Madrid, 1635. La extrema rareza de la colección de las comedias de Tirso, que se halla completa en la biblioteca del Sr. Ternaux-Compans, y que me ha sido facilitada todo el tiempo necesario por la bondad de su dueño, es digna de ser conocida con exactitud, y con tanto más motivo, cuanto que ningún bibliógrafo ha dado noticia de ella. Consta de cinco partes en este orden:

Parte primera de las comedias del maestro Tirso de Molina, publicada por el autor: Madrid, 1627. 4º, reimpresa en Valencia en 1631.

Palabras y plumas, El pretendiente al revés, El árbol del mejor fruto, La villana de Vallecas, El melancólico, El mayor desengaño, El castigo del pensé que... (dos partes), La gallega Mari-Hernández, Tanto es lo de más como lo de menos (el rico avariento), La celosa de sí misma.

Duran, en su Talía española, y después de él Ochoa, afirma que la edición de esta parte se hizo en el año 1616; pero esto no es posible, porque la comedia La villana de Vallecas, una de las incluídas en la misma, no se escribió antes del año de 1620, como resulta de una carta, que la precede, fecha en 25 de marzo de 1620, y de otras alusiones á sucesos de la misma época. Si aparece, por tanto, alguna edición de 1616, la portada no puede ser auténtica, cosa, por lo demás, no rara, cuando se trata de libros españoles.

Parte segunda de las comedias, etc., publicada por el autor: Madrid, 1627, y reimpresa también en Madrid, en 1635.

La Reina de los Reyes, Amor y celos hacen discretos, Quien habló pagó, Siempre ayuda la verdad, Los amantes de Teruel, Por el sótano y por el torno, Cautela contra cautela, La mujer por fuerza, El condenado por desconfiado, Don Alvaro de Luna (dos partes), Esto sí que es negociar.

En la dedicatoria de este volumen dice Tirso al gremio de libreros de Madrid, que les dedica cuatro en su nombre, por ser suyas, y las ocho restantes en nombre de su autor, el cual, sin saber por qué, las expuso ante sus puertas. Por consiguiente, cuatro de las comprendidas en esta parte, de las doce de que consta, son de nuestro poeta, y ya que él no dice cuáles son, menester es averiguarlo. Acerca de dos de ellas no cabe duda ninguna, porque Amor y celos hacen discretos termina con las palabras


Dad ánimo á vuestro Tirso
Para que despacio os sirva;

y Por el sótano y por el torno, con estas otras:

... esto sirva
De entretener solamente;
No porque haya estas malicias,
Que por el sótano y torno
Tirso escribe, mas no afirma.

La tercera es, seguramente, Esto sí que es negociar, arreglo corregido de El melancólico, inserto en el primer tomo; y en cuanto á la cuarta, lo es El condenado por desconfiado, de la cual hablaremos después.

Las otras ocho comedias de este tomo son todas de mucho mérito. La mujer por fuerza es en todo como las de nuestro Tirso, y suponiendo que no sea él el autor, la escribió un poeta de mucho talento, que imitó con tanta habilidad como destreza el estilo de su famoso coetáneo. Cautela contra cautela fué copiada después por Moreto en El mejor amigo el Rey, y Siempre ayuda la verdad, y por Matos Fragoso en Ver y creer. De Los amantes de Teruel tratamos ya en ocasión oportuna. La Reina de los ángeles celebra la victoria de los cristianos sobre los mahometanos en la toma de Sevilla por San Fernando.

Parte tercera de las comedias, etc., publicada por Francisco Lucas de Avila, sobrino del autor: Tortosa, 1634; reimpresa en Madrid, en 1652.

Del enemigo el primer consejo, No hay peor sordo que el que no quiere oir, La mejor espigadera, Averígüelo Vargas, La elección por la virtud, Ventura te dé Dios, hijo, La prudencia en la mujer, La venganza de Tamar, La villana de la Sagra, El amor y la amistad, La fingida Arcadia, La huerta de Juan Fernández.

Parte cuarta: Madrid, 1635.

Privar contra su gusto, Celos con celos se curan, La mujer que manda en casa, Antona García, El amor médico, Doña Beatriz de Silva, Todo es dar en una cosa, Las amazonas en las Indias, La lealtad contra la envidia, La peña de Francia, Santo y sastre, Don Gil de las calzas verdes.

Parte quinta: Madrid, 1636.

Amar por arte mayor, Escarmientos para el cuerdo, Los lagos de San Vicente, El Aquiles, Marta la piadosa, Quien no cae no se levanta, La república al revés, Vida y muerte de Herodes, La dama del olivar, Santa Juana (dos partes).

En Los Cigarrales de Toledo están incluídas El vergonzoso en Palacio, Cómo han de ser los amigos y El celoso prudente.

Y sueltas se hallan también las siguientes:

El caballero de gracia, El cobarde más valiente, Amar por señas, El burlador de Sevilla, Desde Toledo á Madrid, La firmeza en la hermosura, El honroso atrevimiento, La joya de las montanas (Santa Orosia), Quien da luego da dos veces, Los balcones de Madrid, La ventura con el nombre, La condesa bandolera, Las quinas de Portugal.

[70] El suceso, en que se funda, se halla en Maffei, Historiarum indicarum, libri XVI, 1593, fol., y en Les Histoires memorables, de Goulard; también un portugués, Jerónimo de Corte Real, lo desenvuelve en una poesía narrativa, titulada Naufragio de Manuel de Lora de Sepúlveda: Lisboa, 1594, 4. Camoëns alude también á este suceso en las Luisiadas, canto 5.º, est. XLVI-XLVII. La comparación del desarrollo histórico de este hecho con la dramatización del mismo, no deja de ser interesante, porque demuestra el ingenio, el arte y el cálculo de Tirso para revestirlo de su forma poética.

[71] En la recepción de Académico de la Real Academia Española del popular poeta D. José Zorrilla, el 31 de mayo de 1885, contestóle, á nombre de tan ilustre Corporación, el Excmo. Sr. Marqués de Valmar; y en su discurso se ocupa, entre otras cosas, en exponer sus conceptos, relativos al origen y vicisitudes históricas del Don Juan Tenorio de aquel poeta, quizás el drama moderno español más popular. El señor Marqués, hombre muy instruído y versado en nuestra literatura, atribuye á Tirso de Molina, en su Burlador de Sevilla, la creación del tipo del famoso héroe popular, investigando su genealogía dramática, desde El infamador, de Juan de la Cueva, hasta nuestros días.

Posible es que tenga razón el señor Marqués de Valmar; pero, á nuestro juicio, aunque siempre con la natural sospecha del probable error que nos inspira nuestro ningún mérito comparado con los muchos del docto Académico, creemos que, si bien Tirso de Molina pudo tener presente la comedia de Juan de la Cueva, ó por lo menos, reminiscencias de ella, se fundó principalmente, para escribir la suya de El Burlador, en La fianza satisfecha, de Lope de Vega, no sólo porque las obras del fénix de los ingenios sirvieron con frecuencia de base á las del insigne fraile de la Merced (y eso que no conocemos muchas de las de Lope, que acaso puedan haber inspirado otras de Tirso), sino también porque el pensamiento fundamental de La fianza satisfecha y de El Burlador de Sevilla, es en el fondo el mismo: pensamiento profundísimo, eminentemente católico y religioso, y del cual no se halla vestigio alguno en la obra de Zorrilla. El personaje de Don Juan es, sin duda alguna, creación del maestro Tirso, aunque no todo original suyo; pero el móvil dramático del autor es idéntico en todo al de Lope en La fianza satisfecha. Ese pensamiento fundamental es la muletilla de hombre despreocupado, que ve la muerte lejos, muy semejante al famoso Tan largo me lo fiáis de El Burlador de Sevilla, de que habla el señor Marqués, y expresada por Lope en La fianza, de esta manera:


Que lo pague Dios por mí
Y pídamelo después.

Repetimos que desconfiamos de nuestro juicio; pero este pensamiento fundamental de las dos obras de Lope y de Tirso, distingue á ambas esencial, profunda y preferentemente de todas las imitaciones, que se han hecho después, haciéndolas también superiores á todas ellas.—(El T.)

[72] La tradición de los crímenes y muertes de Don Juan Tenorio se funda en un acontecimiento que, al parecer, sólo se ha transmitido por la tradición oral, puesto que los Anales de Sevilla nada dicen acerca de este punto. Viardot afirma, en sus estudios sobre España, que el sepulcro del Comendador existía en el último siglo en Sevilla; pero se deduce de las últimas palabras de la comedia que fué trasladado á San Francisco de Madrid mucho tiempo antes.

Este mismo escritor francés indica que la familia de los Tenorios existe todavía en Sevilla. Yo, durante mi residencia en esta ciudad, y curioso de conocer á uno de los descendientes del célebre Don Juan, porque quizás me comunicara noticias desconocidas de sus antepasados, averigüé sólo, con sentimiento, que esa familia distinguida había desaparecido hacía ya largo tiempo. La tradición, sin embargo, subsiste en el pueblo, y yo vi vender en las plazas de Sevilla hojas sueltas impresas en que se refería esa historia en forma de romance.

[73] Riccoboni: Histoire du theatre italien, tomo I, pág. 47.

[74] Hippolyte Lucas: Histoire du theatre français: París, 1843, págs. 395 y 397.

[75] Curioso sería saber de dónde ha tomado Coleridge la noticia en sus notas al Don Juan, de Byron, de que la más antigua forma dramática de la tradición de El Convidado de piedra es una comedia religiosa, llamada El ateista fulminado, acomodada después al teatro mundano por Tirso de Molina. No he descubierto rastro alguno de la existencia de semejante composición.

Un artículo del núm. 117 de la Quarterly review, de Richard Ford, el autor del Manual del viajero en España, sostiene que el personaje histórico, origen de la tradición de El Convidado de piedra, lo fué un Juan Tenorio, mayordomo, nombrado varias veces, de D. Pedro el Cruel, en la Crónica de este soberano. Pero, como el mismo Ford indica, el nombre de Juan aparece antes á menudo en la familia, muy numerosa, de los Tenorios; y como no aduce ningún hecho relativo á esa tradición, porque dicha Crónica nada dice tampoco, no se puede comprender por qué este Tenorio ha de ser precisamente el famoso Don Juan.

Además de las imitaciones francesas de la comedia de Tirso, ya citadas, hay también una de Thomás Corneille, Le festin de pierre, y además otra, de 1667, de Rosimont, titulada L'Atheê foudroyé. La imitación italiana más antigua de este asunto es la de Lione Allacci: Il Convitatto di pietra, rappresentazione di Onofrio Giliberto, di Jolofra. Napoli, 1652. La obra del mismo título, y más conocida, de Cicognini, apareció por primera vez á fines del siglo XVII.

[76] Cuéntase en la Hystoria ó descripcion 73 de la imperial cibdad de Toledo, con todas las cosas acontecidas en ella desde su principio y fundacion, etc. En Toledo, por Juan Ferrer, 1551 y 1554, fol.