Chapter Footnotes:
[1] calle Florida. The most fashionable street in Buenos Aires.
[2] tomando el sol, taking the air, promenading.
[3] todo cuanto ... tiene de notable, the best the city can show in.
[4] el Magdalena se ha regado con exceso, the Magdalena has been irrigating too much, i.e. so much water has been taken from the Magdalena for irrigating purposes, that it is so low that.
[5] la nota del momento, the latest news.
[6] sesión del senado. In most of the Spanish American countries sesión means sitting. A congressional session is called periodo.
[7] luchas de precedencia y etiqueta. This refers to the continual petty squabbling over points of etiquette and precedence during the colonial period.
Las costumbres sencillas van degenerando poco a poco. Antes daba gusto[1] bautizar a un chiquillo de uno u otro sexo, porque se celebraba el acto como si fuera el santo del patrono de un pueblo.[2] Se invitaban a las familias amigas y a los jóvenes habilidosos capaces de recitar una oda si a mano viene[3]; se repartían monedas en cintas o en cartulinas[4] y se bailaba. En fin, el día del bautizo era un día grande.[5] Por eso decía un dentista, ahora años, que «el nacimiento de un niño en Cuba es un hecho altamente significativo».
Y así debía ser, porque el niño dejaba de ser judío para convertirse en cristiano.[6] Se le borraba el pecado original[7] con un poco de agua, sal y aceite, como si se tratara de preparar una lechuga. El héroe en general, preso entre tanta faja,[8] encajes y faldellín, lloraba en cuanto sentía que el cura le echaba la sal en la boca y se dormía en cuanto llegaba de la iglesia, y la madrina le decía a su madre: «Usted me lo entregó judío y se lo devuelvo cristiano». Y mientras el chico dormía a pierna suelta[9] en su cama después de haber recibido algunos besos de los concurrentes, empezaban a bailar en la sala y a tomar dulces y helados.
Después que uno es grandecito y piensa en estas cosas le entra a uno cierto desconsuelo porque eso de que[10] por uno tomen helados, licores y dulces los demás mientras que el héroe si acaso[11] chupaba el dedo de la criandera, es cosa triste.
Yo no sé cuantas cintas de bautizo (sin monedas) guardo desde que asistí a tomar la cerveza cada vez que cristianaban a un semejante. Y nadie sabe lo que me recrea registrar estas reliquias como yo las llamo. En la manera de doblar las cintas estriba uno de los mayores atractivos. Parecían condecoraciones de una legión cualquiera.
Pero hoy con el Registro Civil[12] el bautizo va perdiendo su importancia por más que[13] todavía hoy sirve para borrar el pecado original, pero ya no es lo que era antes. Hoy los bautizos apenas se celebran. Unos dicen que es por la situación del país, pero es porque la religión va perdiendo terreno.[14]
—Wenceslao Gálvez (Cubano)
Chapter Footnotes:
[1] daba gusto, it was pleasant; it was a pleasure.
[2] el santo del patrono de un pueblo. It was customary to give towns and villages the names of saints, called thereafter their patronos. The anniversary of that particular saint is set apart in the local calendar for celebration.
[3] si a mano viene, if thought desirable; if desired.
[4] monedas en cintas o en cartulinas. Refers to the old custom of distributing specially stamped souvenir medals of gold or silver, among the guests at a child’s baptismal feast.
[5] un día grande, a great occasion; a red letter day. VARIANT: Un día de días.
[6] para convertirse en cristiano. It is a common saying that the child is a Jew before being baptized, and a Christian after the ceremony has been performed.
[7] el pecado original, original sin; the sin of Adam.
[8] entre tanta faja, in many (innumerable) wrappings.
[9] a pierna suelta, in blissful unconsciousness.
[10] porque eso de que ... es cosa triste, because all that (business of eating ices while ...) is rather a sad thing (to contemplate).
[11] si acaso, at the most; perhaps. VARIANT: A lo sumo; si algo chupaba, era el dedo de la criandera.
[12] Registro Civil, the Bureau of Vital Statistics. A government institution for the registration of births and deaths and the performing of civil marriages.
[13] por más que, although.
[14] va perdiendo terreno, is losing ground.
Al caer la tarde,[2] se veía venir, en una u otra dirección, una comitiva, precedida y seguida de una turba de muchachos. Eran los jugadores de alto tono,[3] la juventud dorada[4] de Montevideo, que salía a jugar por lo fino,[5] con cáscaras de cera y cartuchos de confites. Era de verlos, tan ufanos y alegres, con sus garibaldinas azules o rojas, pantalón blanco, bota de charol a la granadera,[6] lujosa faja de seda, y en la cabeza una boina graciosamente achatada hacia un lado.
Allí era el[7] salir apresuradamente las señoritas a los balcones, armadas de sus jarros, echando agua con una mano sobre aquellos peripuestos donceles, y defendiéndose con la otra de los proyectiles que ellos les arrojaban, con toda mesura,[8] a barajar, para no[9] lastimarlas.
—Acérquese, pues, no sea cobarde, decía una dirigiéndose a alguno de los campeones.
—Me acercaré si usted me tira esa flor que tiene en la cabeza.
—Allá va,[10] venga a recogerla.
Caía la flor bajo los balcones, apresurábase el caballero a levantarla, y cuando con una amable sonrisa iba a saludar a la dueña, recibía en el rostro un torrente de agua que le enceguecía y ahogaba, desgracia que él trataba de disimular diciendo con toda galantería:
—¡Cómo ha de ser[11]! No hay rosa sin espinas ....
Y así seguía el juego por largo rato, ellos aguantando un diluvio de agua que los dejaba ensopados, y ellas recibiendo los huevos de cera, que se estrellaban en sus manos, perfumándolas con esquisitas esencias, no sin que[12] de vez en cuando se oyese a alguna gritar:
—¡Puf! Está podrido.
Cuando ambos beligerantes quedaban ya rendidos de la refriega, empezaba la parte galante de la fiesta. Los caballeros arrojaban a manos llenas[13] cartuchos de confites, y ahí era el gritar y manotear de los chicuelos, que estaban a[14] los desperdicios, lanzándose en masa sobre la vereda cuando algún cartucho no llegaba a su destino, empujándose, pateándose por agarrar la codiciada presa, mientras los jugadores hacían toda clase de esfuerzos para barajar las coronas que en cambio de los confites les llovían, retribuyendo ellos todavía el obsequio con cajas especiales, de antemano destinadas a fulana y a zutana, a quienes las enviaban por medio de sus sirvientes, no atreviéndose a correr el albur de que[15] al arrojarlas cayesen entre la turba multa[16] de arrapiezos que andaban a caza de[17] gangas.
Muchas veces, cuando las heroínas estaban ya muy tranquilas haciendo el recuento de los regalos y narrando los episodios del combate, se veían de repente sorprendidas, invadidas por un grupo de intrépidos que iban a librarles batalla[18] dentro de sus propias trincheras. Gritos, cerramientos estrepitosos de puertas, vidrios rotos, repliegues de las jugadoras a un rincón, y protestas de los dueños de la casa,—tal era el comienzo de la lucha. El campo de batalla era la sala prudentemente desamueblada desde el día anterior, sin alfombra, sin cortinas, sin ningún adorno, en fin, más que la gran tina del baño[19] colmada de agua, el baño de asiento,[20] la tinaja, los tachos grandes de la cocina, y todo cuanto cacharro pudiera servir para tener mucha agua a mano.
Repuestas las niñas del susto, emprendían el ataque provistas de sus jarros, pues buen cuidado tenían de no dejar sus armas para que el enemigo las aprovechase. Defendíanse los hombres como podían, con las manos, con los sombreros, con lo que les caía al alcance, pero generalmente acababan por quedar vencidos, porque es irresistible una carga de jugadoras de ésas que se calientan en la refriega y ya no miran para atrás,[21] arrojando agua mientras tienen agua, y concluyendo a jarrazo limpio[22] cuando ya no tienen con qué mojar. Escurríanse los asaltantes como podían, perseguidos hasta en la escalera, por la servidumbre que hacía de reserva a las patronas; pero frecuentemente sucedía que el menos listo o el más aturdido quedaba solo, encerrado dentro de un círculo femenino que, no por serlo, era menos terrible, y entonces pagaba él la calaverada por él, y por sus compañeros. Ésta le aturde con un jarro de agua en los ojos, aquélla le aplasta encasquetándole un balde lleno en la cabeza, la otra le pellizca de un brazo, tironéale la de más allá de las orejas, hasta que, entusiasmadas de veras,[23] cargan las cuatro con él, y a pesar de sus manotadas y pataleos, le zambullen dentro de la tina, y de buena gana le ahogarían, si la oportuna intervención del dueño de la casa, no pusiese fin a la gresca. ¡Cómo saldría de mohino y cariacontecido el zarandeado asaltante, es cosa que ya el lector sobradamente se imaginará ....!
—Daniel Muñoz (Uruguayo)
Chapter Footnotes:
[1] Carnaval, Carnival. Name given to the three-day celebration preceding Ash Wednesday. During this time, numerous lively skirmishes took place in the streets between young men and women, in which they squirted water or perfume at each other. Besides the ordinary receptacles for holding liquids, a variety of syringes and rubber bulbs were manufactured for use during these contests. Particularly popular in former days was the pomo, a tube almost exactly like the tubes used to-day as containers for tooth-paste. The “eggs” mentioned by the author were of wax, and filled with water. Real eggs, however, were sometimes used. In the large cities, squirting water was forbidden about twenty years ago, but the custom still persists in the country districts.
[2] Al caer la tarde, At dusk; at nightfall.
[3] de alto tono, of the best families; high class.
[4] juventud dorada, gilded youth.
[5] por lo fino, in order to be in style; as the last touch of elegance.
[6] bota de ... granadera, patent leather boots, grenadier style.
[7] Allí era el ..., There was; there could be seen.
[8] con toda mesura, aimed with care.
[9] para no, so as not to; in order not to.
[10] Allá va, There it goes.
[11] ¡Cómo ha de ser! How else could it be! It can’t be helped! Never mind!
[12] no sin que ..., although.
[13] a manos llenas, by the handful.
[14] que estaban a ..., to whom fell (the leftovers).
[15] correr el albur de que, to run the risk of their.
[16] la turba multa, the riotous crowd.
[17] a caza de, in search of (lucky “finds”).
[18] librarles batalla, to give battle.
[19] tina del baño, a portable bath-tub.
[20] baño de asiento, sitz bath.
[21] no miran para atrás, do not think of retreating.
[22] a jarrazo limpio, with the empty pitcher.
[23] de veras, thoroughly aroused or excited.
Ya han pasado dos meses y las niñas están cansadas del encierro, y abren algún tanto y por un momento, un postigo, para ver algo de la calle y oír el órgano que toca en la esquina o en otra parte.
—¡Qué bonita danza, Luisa!
—¡Qué bonita!
Y abrazada una hermana a la cintura de la otra, principian un cedazo.
—¡Niñas, por Dios!—grita su madre.—Todavía no es tiempo.
—¡Maldito luto[1]!—dice Luisa.
—¡Maldito!—contesta Elena.
En estos momentos entra Da. Emelina, la vecina de al lado,[2] que tiene reunión en su casa con motivo del bautismo de un niño.
—Vecina,—le dice a la madre de las niñas,—traigo un empeño con usted.
—Si está en mi mano[3] ....
—Ya lo creo; esta tarde se bautiza mi nietecito y es preciso que Luisa y Elena vayan a divertirse un rato ....
—¡Imposible, el luto!
—¿Y van a morirse las pobres niñas de tristeza? ¿Hasta cuándo han de sufrir? Es preciso, vecina, que considere usted que son jóvenes, y que todo no ha de ser penas[4] en este mundo; además, en casa no hay más que una reunión amistosa, de familia; algunas muchachas del barrio y nada más. Se bailará con la música del piano y se cantará, por jóvenes decentes,[5] alguna cosita. ¿Qué tiene eso de particular?
—Es verdad Da. Emelina, pero el luto ....
—¡El luto! ¡El luto!—¿Qué tiene que ver el luto? Además las niñas no van a bailar ni a cantar.
—¿Qué dirán los que las vean?
—Eso tiene remedio; estarán ocultas en el primer cuarto y desde allí lo verán todo. ¡Pobrecitas!
—¿Y los de la calle que las vean pasar a su casa, Da. Emelina?
—Eso también tiene remedio: que se vistan[6] ahora que es medio día,[7] y nadie las vé ....
—Sí, mamá—dice Elena.
—Sí, mamá—dice Luisa.
—Y usted también va, vecina—añade Da. Emelina a la viuda.
—¡Yo!—exclama ésta admirada—las niñas, pase,[8] que al fin son jóvenes, pero ... ¿yo? ... ¡Qué locura!
—Mamá, si tú no vas, yo tampoco,—dice Luisa.
—Ni yo tampoco—agrega Elena.
—No tienen ustedes más que vestirse de blanco y echarse un pañuelo negro por los hombros—propuso Da. Emelina.
—¡Eso no!—esclaman todas—de luto riguroso,[9] todavía no es tiempo para otra ropa.
—Como quieran, contesta Da. Emelina—pero pronto, vamos pronto, a comer en casa, de modo que ya estén ustedes allá antes del bautismo.
Y se visten de luto riguroso y de una carrerita[10] pasan a casa de la vecina, no sin advertir antes a los criados que tengan buen cuidado de[11] no abrir los postigos de la ventana, y que no canten ni permitan ruido.
—¿Qué es éso? les pregunta en la calle un amigo importuno, señalándoles el traje.
—¡Mi pobre Juan!—contesta la viuda.
—¡Mi papaíto!—añade Elena.
—¡Mi padrecito!—exclama Luisa.
—Pues las acompaño en su sentimiento,[12] dice el importuno, dejándoles libre el paso.
—Valerio (Cubano)
Chapter Footnotes:
[1] ¡Maldito luto! Confound (or damn) mourning! Maldito, -a is a familiar expression in Spanish which is not under the social ban to which its English counterpart is subjected.
[2] la vecina de al lado, the next-door neighbor.
[3] Si está en mi mano, If it is in my power.
[4] todo no ha de ser penas, grief is not the only thing.
[5] jóvenes decentes, respectable young people.
[6] que se vistan, let them dress now.
[7] medio día, middle of the day.
[8] las niñas, pase, the children may (possibly) go.
[9] luto riguroso, the deepest mourning.
[10] de una carrerita, raced; ran.
[11] tengan buen cuidado de, be very careful to.
[12] las acompaño en su sentimiento, you have my sympathy; I condole with you.
Para apreciar el bambuco debidamente, es menester oírlo en instrumentos de cuerda[1]: bandola, tiple y guitarra, y si a esto se le agrega pandereta y chucho, el efecto es irresistible. Este último instrumento consiste en una caña delgada de guadua, de cuarenta y cinco centímetros de longitud, cerrada en sus extremos con pergamino y unos cuantos granos de maíz, adentro. Produce un sonido seco y nervioso, y sirve para marcar el compás.
Hacia un lado del espacio libre que servía de salón, colocáronse una docena de muchachas guapísimas; eran las parejas.
En esto se adelantó uno de los mozos, se dirigió a una de ellas, y a guisa de invitación hízole una Ligera venia.
¡Qué hermoso par de figuras! Él, fuerte, musculoso, de modales desembarazados como todos los habitantes de las tierras cálidas[2]; ella, garbosa y elástica, el pecho mórbido, el talle cimbrador, morena como andaluza, de mejillas frescas y ojos negros.
La muchacha, con un brazo en jarras,[3] caído el otro sosteniendo la falda, avanzó sonriente y magnífica, y se detuvo. El galán se apartó, y entonces empezaron verdaderamente los movimientos vivos y agitados de esta danza.
Principia el hombre con un paseo hacia la pareja, como para invitarla; ella cede y le sigue; y así a los manejos de la música, ejecutan varias figuras en que, ya se retiran desdeñosos, ya se buscan y se acercan; pero al tiempo de encontrarse la mujer da una media vuelta[4] y huye. Entonces el hombre la sigue siempre, hasta que, después de un zapateo final se retiran, y una nueva pareja ocupa el puesto.
—José Miguel Rosales (Colombiano)
Chapter Footnotes:
[1] instrumentos de cuerda, stringed instruments.
[2] tierras cálidas or calientes. Name given in tropical America to the low coast lands, river plains, and valleys.
[3] brazo en jarras, arms akimbo.
[4] una media vuelta, a half turn.
En los hogares del pobre, en las calles y plazas de mi pueblo, en los senderos que conducen a la huerta y a la montaña, hay, antes de llegar el día de Muertos, un movimiento inusitado y extraordinario: Diríase que se prepara una gran fiesta en la cual deben tomar parte todos los corazones. Por dondequiera se ven ramos y coronas de flores, cirios de blanquísima cera, tiendecillas donde se venden frutas secas, pan blanco sin levadura salpicado de manchitas rojas y azules, toqueres de maíz y pastas dulces de leche, para las ofrendas que deben ponerse en los sepulcros el día 2 de noviembre, el ambiente se perfuma con las rosas y esencias traídas de los bosques, y en el atrio de la parroquia, en las puertas de las casas, enormes ramas verdes indican que allí va a rendirse culto a la memoria de algún muerto.
Entretanto, levántase en la humilde nave de la iglesia el catafalco para la misa de difuntos[2]: monumento fúnebre, triste y severo, que servirá para avivar más y más en los corazones de los asistentes, el fervor piadoso y la unción de que han menester[3] en sus oraciones ....
—Victoriano Agüeros (Mejicano)
Chapter Footnotes:
[1] El día de Muertos or de Difuntos, All Souls’ Day. In Catholic and Anglican churches, November second is devoted to honoring the memory of the dead, and it is rigorously observed in all Catholic countries by all classes of society.
[2] misa de difuntos, the special Mass on All Souls’ Day.
[3] que han menester, which they need; needed. VARIANT: Que necesitan.
Las noches del «Colón,»[1] las noches de los grandes estrenos, de las grandes funciones de gala, de los grandes débuts .... Como todo el mundo, yo había, naturalmente, oído hablar de todo eso. Sabía por los Huret, por los Baudin, por los Clemenceau,[2] que comparadas con ellas las noches de la Opera parisiense resultan menos luminosas y menos estrelladas. Sabía que sus millares de espectadores representan, en los días de lleno,[3] la masa más considerable de níveas pecheras[4] y de brazos marmóreos que se ve en el mundo .... Pero todo esto, quizás por la misma solemnidad de su renombre, parecíame de lejos hecho más para sorprender que para seducir, y pensando en ello imaginábame algo como un vano alarde de[5] magnificencia argentina destinado a épater[6] al universo....
Pero fué el entreacto, el primero de los entreactos, lo que para mí constituyó el verdadero espectáculo de la noche. ¡Qué luz!... ¡Qué esplendor!... ¡Qué lujo!... Todos los esmaltes y todos los oros[7] de las decoraciones palidecían ante aquel derroche de matices vivos. Y no era un derroche de joyas, no; no era una riqueza fácil y de gusto dudoso[8] lo que constituía tal iluminación. Menos pedrerías creo haber visto en la formidable sala que en cualquier teatro de Montmartre. Eran los esmaltes frescos de las mejillas, eran los alabastros de las manos, eran los zafiros y las turquesas de las pupilas, eran los mármoles de las gargantas, y eran, además, los áureos reflejos de las cabelleras rubias y las sombrías madejas de las cabelleras negras, y eran, en fin, las gasas, los tules, los encajes, lo que hacía el cuadro mil veces más grandioso y más gracioso, y más rico también que todos los que hasta entonces había yo visto.
Sí; ni en la Opera, de París; ni en el Real, de Madrid; ni en el Covent Garden, de Londres; ni en ninguna parte, nunca, pero nunca,[9] tan bello, tan inmenso florecimiento había animado ante mis ojos las clásicas corbeilles[10] de un teatro. Todo era impecable, y al mismo tiempo todo era amable.
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Un grande y discreto y dulce soplo hacía ondular los tallos de mil matices sobre el fondo rosa de los cortinajes y el oro grave de las molduras. Era la vida, era la noble vida de todo un[11] universo femenino.
Y por una especie de milagro que honra a los argentinos, hubiérase dicho que los hombres se habían puesto de acuerdo para[12] desaparecer, poco a poco, hasta no dejar en los palcos sino los ramilletes de damas color de abril, de damas flores, en el gran panorama que habría hecho larga y místicamente palpitar el alma del caballero Lohengrin.
—Enrique Gómez Carrillo (Guatemalteco)
Chapter Footnotes:
[1] Las noches del [teatro] «Colón».
[2] los Huret, los Baudin, los Clemenceau. The article here suggests the plurality implied by the existence of many other authors of the type of those mentioned. Compare with «los Whittiers». See XVII, 12.
[3] días de lleno, the days when the theatre is crowded.
[4] níveas pecheras, immaculate shirt-fronts. Refers to the men in the audience.
[5] vano alarde de, useless boasting of; idle boasting of.
[6] a épater, astound. From the French. VARIANTS: Sorprender; encandilar.
[7] todos los oros, all the gold. VARIANT: Todo el oro.
[8] de gusto dudoso, of doubtful taste.
[9] nunca, pero nunca, never,—no never.
[10] corbeilles. From the French. A clever play upon the words corbel, the architectural term for the supports of the various tiers of seats, and corbeille, ‘a basket of flowers.’
[11] de todo un, of a whole.
[12] se habían puesto de acuerdo para, they had agreed to.
A medida que van descendiendo se acrecienta el calor, se agiganta la naturaleza. Un bienestar intenso, un regocijo palpitante, vigoroso, parece filtrarse a un mismo tiempo en la savia y en la sangre; en los árboles y los corazones. Se acercan al río, cruzan el puente entre un redoble de cascos[1]; salen a una planada cubierta de árboles frutales, en donde el río Blanco y el río Negro se encuentran, se abrazan, confunden sus aguas en el estrépito de sus ondas.
Todos, en una explosión de libertad y de entusiasmo, cantan, estallan en carcajadas, corren por la planicie, hacen girar los caballos empapados en sudor, remolinean en grupos apretados, arrancan a manos llenas[2] sartales de flores, desgajan los racimos de pomarrosas, se embriagan en la fragancia de los limoneros, se arrojan puñados de azahares, y hacen rodar por la grama el oro de las naranjas. Las emanaciones potentes de la tierra penetran en los pulmones, el vigor tropical sube a la cara y, unido a la alegría de la fiesta, les enciende las sienes, los envuelve en una atmósfera vibrante que da a las arterias pulsaciones de fiebre. La excitación de la alegría los fatiga, la tensión del entusiasmo se afloja, la energía para el placer se ablanda, la voluntad se deslíe, y entonces un vaho de sopor, una onda de languidez y de ternura los envuelve, los penetra, los sumerge dulcemente.
—Lorenzo Marroquín (Colombiano)