Chapter Footnotes:

[1] que Ud. ve ahí, that you see yonder.

[2] ¡Qué nombre más extraño! What a strange (or queer) name! Note use of más. VARIANT: ¡Qué nombre tan extraño (or raro)!

[3] de fácil contestación, easy to answer. VARIANT: Fácil de contestar.

[4] pasan por ser, pass as; are considered by general consent. VARIANTS: Se consideran generalmente como; se les tiene por.

[5] va mucho en gustos, much depends upon individual tastes. VARIANTS: Mucho depende de los gustos; «de gustos no hay nada escrito.»

[6] Yo de mí sé decir, As for myself, I can say.

[7] disputándose, fighting for it; clamoring for it. Note the use of the reflexive particle with the gerund.

[8] La cosa ... a dos tirones, That question ... is not easily answered (“in two shakes of a lamb’s tail”). VARIANT: La cosa no es como «soplar y hacer botellas.»

[9] ¿Qué le hace a Ud....? What makes you ...?

[10] Por lo demás, For the rest; on the other hand. VARIANT: Además.

[11] de año en año, year by year. VARIANT: Cada vez más.

[12] a estar a lo que Ud. dice, according to what you say. VARIANTS: De acuerdo con lo que Ud. dice; según lo que Ud. dice.

[13] a la fecha, now. VARIANT: En este momento.

[14] menos transitables en apariencia, those apparently least passable.

[15] el negocio ése, that business. VARIANT: Ese negocio.

[16] los cuatro o cinco primeros años, the first four or five years.

[17] prestando ayuda, giving attention. VARIANT: Ayudando.

XIX.—AZÚCAR
(to the vocabulary section)

—Pues, como íbamos diciendo,[1] cuando la caña está madura se corta con machetes a poca distancia del suelo, y después de pelada se lleva al molino o trapiche, cuyos cilindros estrujan las cañas haciéndolas soltar el jugo que contienen. La caña aplastada y exprimida se llama gabazo, y se usa como combustible. Al jugo extraído se da el nombre de guarapo. Este guarapo o zumo contiene substancias que producirían su fermentación si quedaran en él,[2] y por esta razón se las elimina por medio de una operación que se llama defecación, y tiene lugar en[3] calderas grandes de cobre.

—Me dicen que en Cuba se obtiene el azúcar evaporando el líquido en calderas abiertas.

—Esas son cosas de antes,[4] y no creo que ahora haya un solo ingenio que siga ese procedimiento anticuado. En el día[5] los ingenios están bien montados con la maquinaria más moderna[6] y la evaporación se lleva a cabo[7] en recipientes cerrados llamados tachos al vacío, en los cuales se concentra el guarapo, después de pasar por los clarificadores y de haberlo filtrado en filtros-prensas de múltiples capas filtrantes de carbón animal.[8]

—Tal es el procedimiento que se sigue en los ingenios de la Luisiana.[9] ¿Y qué se hace con el jarabe concentrado?

—Se le pasa a las turbinas, o recipientes que giran con gran velocidad y cuyas paredes obran a manera de cedazo, reteniendo el azúcar cristalizada, y dejando pasar la melaza despedida por la fuerza centrífuga.

—Entre los productores importantes de azúcar de caña, sólo se oye hablar de Cuba, Méjico, Perú, Santo Domingo, Brasil, Guayanas, Venezuela, Ecuador y Argentina. ¿No se da la caña en los demás países de la América?

—La caña prospera en todos los países de este continente, aun cuando algunos de ellos, como el Paraguay y otros, la cultivan principalmente para extraer de ella el alcohol, que se llama también aguardiente de caña, ron, chinguirito o simplemente caña. Debo advertir, sin embargo, que casi todos los ingenios tienen destilerías anexas para la fabricación de alcohol mediante la fermentación de las mieles. Esta industria secundaria perjudica a veces la principal, como ocurre en Venezuela donde la industria azucarera decae, debido al monopolio que el Estado mantiene sobre el ron. En otros países, en cambio, como los de Centro América, no tendrían por qué[10] ocupar un lugar secundario en la lista y no llegar[11] con el tiempo[12] a ser productores tan importantes como Cuba misma.

—¿Cree Ud. según eso, que el suelo de la América Central es apropiado al cultivo de la caña?

—Sí; pues hay allí una tierra porosa y fácil de labrar. En ciertas partes de Honduras donde el suelo retiene la humedad, la caña prospera admirablemente.

—Me hace Ud. recordar que en Panamá hay muy buenos ingenios y que el gobierno de esa república estimula la industria.

—En cuanto a producir,[13] todas las repúblicas centroamericanas lo hacen. Nicaragua exporta ya azúcar por valor de varios millones de dólares, lo mismo que San Salvador y Guatemala. Pero la capacidad productiva de la América Central es enorme, y mucho hay que esperar de ella todavía.

—Quizás falta el combustible.[14]

—¡Oh no! Toda la fuerza motriz que se necesitase se obtendría poniendo diques a las corrientes de agua.

—¿Son muy abundantes?

—Las hay de sobra[15] en las montañas.

—¿Qué nombres llevan en castellano las variedades comerciales de azúcar?

—Tenemos el azúcar blanco o de flor; el azúcar de lustre (que ha sido molido y pasado por un cedazo); el azúcar moreno, negro o prieto, que está mezclado con melaza; el azúcar piedra en cristales grandes; el azúcar refinado; y el azúcar terciado, de color intermedio entre el azúcar moreno y el blanco.

—¿Qué es el azúcar rubio?

—Comprende todas las variedades de azúcares pardos. Se le llama también mascabado y no es otra cosa que[16] azúcar no sometido a la filtración por el carbón animal. En estos azúcares se distinguen las variedades de «primer chorro,» de «segundo chorro» y de tercero, según el orden en que se les obtiene de las turbinas. Los azúcares pardos se consumen en toda la América española con los nombres de chancaca, mazacote, empanizado, rapadura y panela.

Chapter Footnotes:

[1] como íbamos diciendo, as I was saying. VARIANTS: Como decía; como le decía.

[2] él, refers here to an inanimate thing.

[3] tiene lugar en, takes place in. VARIANTS: Realízase, verifícase, llévase a cabo.

[4] cosas de antes, things of long ago. VARIANTS: Del tiempo de Maricastaña; del tiempo del rey que rabió, from the days of Methuselah.

[5] En el día, To-day.

[6] la maquinaria más moderna, the most up-to-date machinery.

[7] llevar a cabo. See preceding note 3.

[8] carbón animal, animal charcoal.

[9] la Luisiana. Note the article which is correctly used in la California, la Alaska, la Florida, las Carolinas, la Nueva Inglaterra, but is el in el Colorado, el Illinois, el Maine, el Massachusetts, el Nuevo Méjico, el Oregon, el Tennessee, el Utah. In the remaining States the article is usually omitted.

[10] no tendrían por qué, there would be no reason why.

[11] y no llegar ... a ser, and not become.

[12] con el tiempo, in time; sometime. VARIANT: Alguna vez; algún día.

[13] En cuanto a producir, So far as production is concerned.

[14] Quizás falta (allí) el combustible, Perhaps there is a shortage (or lack) of fuel. VARIANT: Quizás allí se carece de combustible.

[15] de sobra, more than are needed; an abundance. VARIANTS: En abundancia; en profusión; en grandes cantidades.

[16] no es otra cosa que, it is nothing but. VARIANTS: No es más que; no es sino.

XX.—CAFÉ
(to the vocabulary section)

—¿Cómo se hacen los negocios de café en los países productores?

—Comerciantes al por mayor compran el café a los plantadores, adelantando a éstos dinero sobre la cosecha próxima. Entregado el café, es seleccionado y almacenado. A estos comerciantes se dirigen los comisionistas para pedirles muestras del grano. Los comisionistas hacen ofertas luego a los exportadores, quienes, teniendo en cuenta los pedidos que han recibido, compran y envían la mercadería a su destino.

—¿Y si el café entregado resultase[1] de calidad inferior?

—Se apela a Cámaras Arbitrales, las cuales fallan, solicitando previamente el veredicto de peritos.

—He oído decir que en el Brasil la tierra cafetera se cultiva hasta que, hallándose agotada, no produce más, y que entonces se abandona la plantación para esquilmar de la misma manera las tierras inmediatas.

—Eso pudo hacerse mientras la tierra era[2] barata; y debo decir a Ud. que esos métodos convirtieron el suelo en una estepa, pues los plantadores no se cuidaban de reponer los árboles que habían abatido. Pero hoy día el precio elevado de los campos requiere que las mismas tierras se cultiven indefinidamente.

—¿Se abona el suelo?

—Sí; hoy en día hay plantaciones en el Brasil que pueden servir de modelo, provistas, como se hallan,[3] de las máquinas e implementos agrícolas más perfeccionados.

—¿Contribuyó la abolición de la esclavitud a trastornar los negocios en café?

—Ese hecho produjo una crisis económica profunda en tales labores; pero dió al gobierno la oportunidad de poner en práctica un plan de colonización agrícola para atraer al inmigrante europeo.

—¿Ha visitado Ud. alguna vez una[4] hacienda?

—Tuve la suerte de[5] visitar un cafetal en el mes de octubre, cuando los cafetos están en pleno florecimiento.[6] Las plantas cubrían las colinas y los llanos, y el aire llevaba a todas partes el delicado perfume de sus flores. También he visitado el puerto de Santos, por donde sale la mayor parte de los veinte millones de sacos que el Brasil exporta.

—¿Llama Ud. saco al costal?

—Sí; son términos sinónimos. Le llaman también bolsa en algunos países.

—¿Cuántas libras pesa un saco?

—Cada saco pesa sesenta kilos; es decir unas ciento treinta y dos libras.

—Ya se ve, por lo tanto, que el Brasil es el productor más importante de café.

—Contribuye con las cuatro quintas partes a la producción mundial. Le sigue Guatemala, viniendo luego Colombia. Pero en este último país las dificultades en el transporte limitan la extensión de los cultivos. En Haití los derechos elevados de exportación tienen el mismo efecto. En el Perú y en Honduras el negocio sufre por la falta de braceros. En cambio en el Salvador la prosperidad en el negocio de café es señalada.

—A propósito de la América Central, ¿sabía Ud. que el café de Costa Rica se ha cotizado en el mercado de Londres a precios más altos que el de los demás países de la América Central, lo que no es poco decir?[7]

—¡A quién se lo dice Ud.![8] Yo he sido vendedor de café centroamericano, y puedo afirmar además que en los últimos años la producción de café costarricense se ha mantenido firme, a pesar de que en otros países la superproducción trajo una baja general en los valores. Pero no olvidemos que los cafés de Nicaragua y Panamá están siendo favorablemente acogidos.

—¿Se conocen muchos tipos comerciales de café americano?

—Tiene Ud. el que se llama en el comercio[9] café de Santos, caracterizado por su película rojiza; el de Méjico que se parece al moka, pero que tiene granos más grandes y su color menos claro[10]; el café yungas de Bolivia, de semillas grandes; el de Martinica; el de Cayena, de semillas alargadas e irregulares; los de Puerto Rico y de la Habana, de color verde azulado. Naturalmente estos colores son los del grano crudo, que no ha sido tostado. La torrefacción se lleva a cabo en los centros importadores.

Chapter Footnotes:

[1] resultase (resultare), if it should turn out. The second form is given here for the sake of illustration, but it is used only in legal and contract forms.

[2] Eso pudo hacerse mientras la tierra era..., That could be done while land was.... Note use of preterite and imperfect.

[3] provistas, como se hallan, equipped as they are. VARIANTS: Provistas como están; toda vez que están provistas de.

[4] ¿Ha visitado Ud. alguna vez una...? Have you ever visited a...?

[5] Tuve la suerte de, I had the good luck to; I was lucky enough to.

[6] en pleno florecimiento, in full flower. VARIANTS: En flor; en el período de su florecimiento.

[7] ¿... lo que no es poco decir? which is saying a good deal.

[8] ¡A quién se lo dice Ud.! And you tell this to me! Of course I know it! That is no news to me! VARIANTS: ¿Y me lo dice Ud. a mí que he sido...? Esas no son novedades para mí.

[9] en el comercio, in the trade. VARIANT: En círculos comerciales; entre los entendidos.

[10] menos claro, less bright. VARIANT: Más obscuro.

XXI.—TABACO
(to the vocabulary section)

—He leído en el periódico, que en Cuba el tabaco da, a menudo, una utilidad de quinientos a mil dólares por acre.

—Eso será en[1] el distrito de Vuelta Abajo, donde se hallan las vegas más afamadas. No quiero decir con esto que[2] los plantadores de tabaco no hacen buenas ganancias en todo el país, a pesar de que los gastos de cultivo son más elevados que los de la caña.

—¿Está muy explotado el tabaco en Cuba?

—Sólo una parte pequeña de la zona apropiada se halla bajo cultivo.

—Siendo así, me imagino que los otros países de la América latina no habrán iniciado aún la plantación del tabaco.

—Sin embargo el Brasil, Argentina, Paraguay, Bolivia, Chile, Perú y Ecuador están obteniendo resultados satisfactorios de esa planta. Argentina consume su propio tabaco; el Brasil, Paraguay y Chile lo exportan a sus vecinos y a Alemania. En el Perú se ha establecido el estanco del tabaco que reglamenta la venta del que se produce en el país y el que se importa de Méjico, Honduras, Ecuador y Cuba.

—He oído decir que el intercambio de tabacos entre las repúblicas del sur disminuye poco a poco.

—Ese es un buen signo, pues indica que los centros productores mejoran día a día la industria de elaboración de sus propios tabacos. Además, esas repúblicas han perfeccionado los métodos de cultivo y ya se aprecia en ellos la acción de los plantadores inteligentes, quienes hacen una elección prolija de las semillas y atienden a las condiciones del suelo y del clima.

—He oído decir que el tabaco se da muy bien en la América Central.

—Esa ha sido mi opinión siempre. Los experimentos hechos en Honduras demuestran que el tabaco sembrado en tierras que han sido cultivadas con otras plantas da cosechas muy buenas.

—¿No produce tabaco el resto de las Islas Antillas?

—Poco; aunque no habría razón para que la producción fuera allí tan escasa como es. En Haití, por ejemplo, el suelo es muy apropiado para el cultivo del tabaco, porque en ciertas regiones es arenoso, pedregoso y poco húmedo. También hay allí tierras vírgenes, las cuales, cuando recién desmontadas,[3] se prestan muy especialmente al cultivo del tabaco.

—¿Sabe Ud. cómo se clasifica el tabaco, según su empleo en cigarros y cigarrillos?

—Los cigarros o puros se fabrican con la hoja de calidad superior. Las hojas pequeñas, las defectuosas y los recortes se destinan a la fabricación de tabacos cortados que reciben el nombre de picaduras, y se destinan a la fabricación de cigarrillos o para quemarlos en pipa. De la primera clase, los hay de tres tipos: fuerte, entrefuerte y suave.

—¿De qué depende la fuerza del tabaco?

—Del modo como se ha curado.

—¿Cuál es el tabaco hebra?

—El que resulta de cortar la hoja en filamentos. Otra variedad es la de picadura al grano.

—¿Fabrícanse los puros con hojas enteras?

—Solamente las cubiertas, que son dos y que se llaman capas. El interior se denomina tripa, y está hecho con hojas de calidad inferior. En Cuba, la operación de escogido y separación de hojas para capa y tripa se llama liga.

Chapter Footnotes:

[1] Eso será en, That may be the case in. VARIANTS: Eso puede suceder (or ocurrir); eso puede que ocurra.

[2] No quiero decir con esto que..., By this I do not mean to say that....

[3] cuando recién desmontadas, when recently cleared. That is: Cuando (están) recién desmontadas. VARIANT: Cuando acaban de ser desmontadas.

XXII.—PRODUCCIÓN Y COMERCIO DE PESCADO
(to the vocabulary section)

—¿Cómo explica Ud. el que se importe el pescado salado y en conserva a los países latino-americanos en las cantidades que indica esta lista? ¿Que no existen[1] peces en sus mares y ríos?

—Los hay y muy buenos, así de mar, como de agua dulce. Pero los capitales temen abandonar los caminos trillados.[2] No obstante la probabilidad[3] de que los negocios de pesquería serían lucrativos en la América latina, los sistemas de pesca son aún muy primitivos, se carece de aparejos modernos, y no se cuida de conservar el pescado, como no sea[4] salándolo y secándolo al sol. El pescado es, por otra parte, un producto caro, debido precisamente a la deficiencia de los medios que se emplean para pescarlo y conservarlo. Otro hecho, tal vez consecuencia de los anteriores, es que el pescado no constituye en la América latina un artículo de alimentación tan corriente como en los Estados Unidos.

—Yo no veo en ello sino razones, y muy poderosas,[5] para establecer pesquerías en esos países, a menos que haya[6] motivo para que el pescado sea allí menos aceptable que en el resto del mundo.

—Ningún motivo hay, que yo sepa.[7] Por el contrario, en los grandes centros, como en Río de Janeiro, Montevideo, Buenos Aires, Santiago, la Habana, Veracruz y otros muchos, existe demanda considerable y sostenida de pescado. El pejerrey, que es una especie de trucha, gusta mucho en el Plata y en Chile, lo mismo que el dorado y el surubí; mientras el huachinango es plato clásico en las Antillas y los puertos del Golfo de Méjico. En Chile son muy aceptados, además, el arenque, el escombro y la merluza del Pacífico, y quizás aun más los peces de agua dulce. El picarú es tan apreciado en el Perú como el bonito y el pez sol en Venezuela. Por otra parte, toda iniciativa, por pequeña que sea, encaminada a fomentar esa industria, es recompensada con crecientes salidas. Así ha ocurrido con el establecimiento de estaciones pesqueras en las costas de San Paulo y Santa Catalina en el Brasil, con los trabajos de propagación de especies comestibles en los ríos de la Argentina austral y Chile, y con la instalación de flotillas pesqueras en Maracaibo.

—No habiendo, pues, prejuicios contra el pescado como alimento, yo creo que esa industria abre un horizonte nuevo a la iniciativa de los capitalistas de este país.

Chapter Footnotes:

[1] ¿Que no existen...? that is: (¿Quiere decir) que no...? Why! Are there not...? VARIANT: ¡Pues qué! ¿no existen...?

[2] caminos trillados, the beaten path.

[3] No obstante la probabilidad..., Notwithstanding the probability....

[4] como no sea, unless it be that; other than. VARIANT: Por otros medios que no sean....

[5] razones, y muy poderosas, reasons, and very strong ones; nothing but additional reasons.

[6] a menos que haya, unless there be. VARIANT: Siempre que no haya.

[7] que yo sepa, to my knowledge, at least; that I know of.

XXIII.—EL RIEGO Y LA HULLA BLANCA[1]
(to the vocabulary section)

—Me dicen que los gobiernos de la América latina conceden atención especial al problema de la distribución del agua. Supongo que allí hay ciertas zonas sujetas a períodos regulares de lluvia y de sequía.

—Tiene Ud. razón, y hay además lugares donde no llueve jamás, mientras en otros ocurren inundaciones frecuentes.

—¿Se utiliza el agua subterránea para remediar la falta de agua en la superficie?

—En algunas partes se la usa en ciertas industrias, como en la fabricación de cerveza; en otras se la destina al consumo de las poblaciones. También se la emplea en el regadío; pero a excepción de algunos lugares en Chile, Argentina, Uruguay y Brasil, las comarcas que reciben poca lluvia y que por consiguiente carecen de riego natural se encuentran en sitios montañosos donde no siempre es posible obtener agua subterránea en condiciones económicas. Por esta causa deben utilizarse con la mayor ventaja posible los ríos y arroyos de la superficie.

—¿Qué grado de adelanto han alcanzado los sistemas de riego en la América latina?

—Un grado bastante elevado y casi todos los gobiernos tratan de extenderlos y perfeccionarlos. En algunos, el estudio del problema del regadío está a cargo de comisiones permanentes y en ellos se han levantado empréstitos de muchos millones de dólares para llevar a cabo trabajos de largo aliento.[2] Obras para regar una extensión de dos millones de hectáreas han dejado ya de ser[3] una novedad.

—¿Se utilizan en la industria los saltos de agua?

—Sí, mucho, para la producción de luz, de tracción y de fuerza motriz industrial, y tengo profunda fe[4] en el progreso de estas empresas en la América latina; en primer lugar porque no hay región en el mundo donde sean más copiosas las lluvias ni más numerosos los lagos elevados y los saltos de agua susceptibles de ser[5] utilizados; en segundo lugar, por la escasez de combustibles, que llega a veces a[6] hacer necesario el empleo de la leña para mover las locomotoras, sobre todo en los sitios alejados de los puertos. En tercer lugar, preveo que las exigencias de la vida civilizada harán cada vez más necesario el transporte rápido y frecuente de las personas en tranvías y ferrocarriles eléctricos. En todas las grandes ciudades, el movimiento de expansión característico de estos tiempos extiende cada vez más los rieles del tranvía hacia los suburbios, que van convirtiéndose allí también en lugar preferido de residencia.

—No olvidemos que la extensión del alumbrado público ha abierto ilimitadas oportunidades al empleo de la corriente eléctrica. Y me refiero especialmente a la electricidad, porque el gas debe ser caro en esos países....

—Naturalmente; pues es un derivado del carbón. Por eso, muchas ciudades han pasado de la era del petróleo a la edad de la electricidad. En la Argentina, más de cien ciudades están alumbradas a luz eléctrica, y la de Buenos Aires tiene alrededor de diez mil lámparas de arco. En esta ciudad los dínamos se mueven a vapor, y por lo tanto, la electricidad es cara; lo que no obsta para[7] que Buenos Aires tenga una de las instalaciones eléctricas más grandes del mundo.

—¿Hay instalaciones hidroeléctricas de importancia en la América latina?

—En el Brasil no es raro ver[8] exclusas de doscientos millones de metros cúbicos de agua, e instalaciones hidráulicas que envían la electricidad por más de cien kilómetros de cable.

—¿Se emplea la energía eléctrica solamente como potencia motriz industrial?

—También se la aplica a levantar, por medio de bombas, el agua de los terrenos bajos para regar tierras altas.

—En tal caso esas obras producirán un alza en el precio de las tierras beneficiadas.

—Ud. lo ha dicho.[9] En ciertos lugares de Chile especialmente favorecidos por esas obras, el precio de la hectárea subió de cien a mil quinientos pesos.

—¿Son muchas las empresas norteamericanas que han adquirido concesiones en las varias repúblicas latino-americanas?

—No muchas; pero la maquinaria procede en general de los Estados Unidos.

Chapter Footnotes:

[1] Note that waterfalls (waterpower) are popularly called hulla blanca (white coal) when referred to as substitutes for coal in the production of energy.

[2] trabajos de largo aliento, works requiring a long time for their completion. VARIANT: De mucho aliento.

[3] han dejado ya de ser, have ceased to be. VARIANT: No son ya.

[4] tengo profunda fe, I have great faith. VARIANTS: Estoy seguro (or plenamente seguro); tengo entera confianza en; espero mucho de.

[5] susceptibles de, susceptible of, capable of. VARIANT: Capaz de.

[6] llega a veces a, makes it necessary sometimes.

[7] lo que no obsta para..., a fact which does not prevent (Buenos Aires) from being....

[8] no es raro ver ... e.... VARIANT: No es raro ver ... ni....

[9] Ud. lo ha dicho, Exactly so. VARIANTS: Así es, exactamente; como Ud. dice (or lo dice).

XXIV.—OPORTUNIDADES COMERCIALES EN LA AMÉRICA LATINA
(to the vocabulary section)

—En verdad,—dijo el señor Jiménez—para la actividad comercial norteamericana no hay campo más apropiado que el continente mismo[1] en que vivimos.

—Juntamente con la Rusia y la China—agregó mister Smith, banquero yanqui.[2]

—Pero Rusia está demasiado lejos y las condiciones en que ha quedado después de la guerra no permiten hacer vaticinios fundados,—replicó el señor Jiménez.—En cuanto a la China, tarde o temprano[3] caerá bajo la dominación japonesa. En cambio nuestros mercados latinoamericanos están menos expuestos a sufrir trastornos.

—Tal vez tenga Ud. razón,[4] después de todo—asintió el banquero;—pues la verdad es que la América latina nos permite hacer dos cosas importantes: Primero, concentrar en ella inversiones de dinero mediante la adquisición de títulos y la colocación de capitales en sus industrias; y segundo, comerciar con ella.

—Importando y exportando,—observó Jiménez.

—Eso es; importaríamos materias primas de que carecemos[5] y aún manufacturas que no producimos en la Unión o que conviniera mejor importar, en vez de fabricarlas aquí. En cuanto a nuestras exportaciones, claro está que consistirían en el producto variadísimo de nuestras fábricas.

—Tocamos aquí un tema interesante,—dijo a esta altura del diálogo[6] el brasileño, señor Souza.—Tengo para mí que[7] la doctrina de Monroe ha de llegar alguna vez a complementarse con una organización comercial, económica y hasta militar, que permita al continente abastecerse a sí mismo, dándole al mismo tiempo los medios necesarios para ampliar y defender sus rutas comerciales.

—Esa es una magnífica idea,—dijo mister Smith.—Pero—agregó con un sí es no es de[8] melancolía—difícil será que mi país desaloje a la Europa de los mercados de América. Las viejas naciones se han ejercitado por décadas en un arte que apenas comenzamos[9] a ensayar nosotros. Los plazos comerciales que conceden los comerciantes europeos son mucho más largos que los nuestros. Aquí no se ve nunca un papel comercial a 180 días, y mucho menos a un año, desde fecha de factura. El pago al contado o dentro de 30 días impera en este país hasta en el mercado internacional, al punto de que muchas casas en Filipinas, Cuba y Centro y Sud América se ven en la necesidad de mantener depósitos en bancos de este país para atender a sus compras. Es difícil competir, por otra parte, con naciones que tienen sobre nosotros la ventaja de haber arraigado ya en esos países, mediante los capitales que han invertido en multitud de industrias y empresas, las cuales, naturalmente, se proveen en Europa de los materiales, utensilios y maquinaria que necesitan. Las relaciones comerciales sólo adquieren incremento entre dos naciones cuando entrambas mantienen lazos de una interdependencia económica. El pago de servicios, dividendos y cupones sobre los capitales de un país invertidos en los otros, estimula una corriente de mercaderías en los dos sentidos, ya sea como valor de abono o como valor de cobro.

—Todo eso está muy bueno, mister Smith,—replicó el señor Souza;—pero Ud. no ha dejado de observar, sin duda, que a consecuencia de la guerra, gran parte de los títulos de esas mismas empresas han cruzado el océano. Los grandes saldos favorables de la balanza financiera de los Estados Unidos se están satisfaciendo con papeles de industrias[10] sud y centro americanas. ¿Quién nos dice que,[11] a consecuencia de esta emigración de valores, la Unión no se ha[12] convertido, a la vuelta de algunos años,[13] en el acreedor principal de los otros países del continente?

—Hace Ud. un raciocinio perfectamente lógico—contestó mister Smith.—Si tal cosa ocurriera,[14] es seguro que el intercambio comercial se produciría casi espontáneamente, como consecuencia ineludible.

—Pero hay títulos y títulos,[15]—observó el señor Jiménez.—Sería conveniente que los norteamericanos invirtieran sus capitales en nuestros ferrocarriles, ante todo[16]; luego en empréstitos nacionales; en servicios urbanos; en instalaciones hidroeléctricas y en fábricas para la manufactura de artículos para el mercado de los Estados Unidos.

—Muestra Ud. su buen juicio al nombrar en primera línea nuestros ferrocarriles,—dijo el doctor Mendoza, abogado argentino.—Entre nosotros,[17] las concesiones ferrocarrileras están garantizadas en cierto modo[18] por la nación, pues aquéllas se fundan en contratos mediante los cuales tanto el gobierno como las compañías definen sus derechos y obligaciones: el uno, defendiendo los intereses públicos; las otras en salvaguardia de sus capitales.

—Esa provisión es digna de todo elogio,[19]—dijo mister Smith—En los Estados Unidos no procedemos así, pues los ferrocarriles se han acogido a las oportunidades ofrecidas por los diferentes estados, pero no se han firmado contratos, y en consecuencia el gobierno no se halla facultado para indagar la situación financiera de los ferrocarriles, salvo en los casos en que los tribunales declaran no existir relación equitativa entre los ingresos procedentes de la explotación de un ferrocarril y el capital invertido.

—Por mi parte,[20] preveo un enorme campo de acción para los capitales que hayan de emplearse en instalaciones hidroeléctricas,—dijo el señor Souza.—En la América latina la substitución del vapor por la electricidad[21] en la generación de fuerza trae una economía mucho mayor que en los Estados Unidos.

—¿Por qué razón?—preguntó uno de los circunstantes.

—Pues, porque[22] los Estados Unidos consumen su propio carbón, mientras que en los países de la América latina lo importan, razón por la cual les resulta más caro.

—No olvide que en Sud América flotamos sobre un mar subterráneo de petróleo,—observó sonriendo el señor Jiménez.—Pero con todo,—añadió, cambiando de tono,—admito que la producción de la fuerza eléctrica siempre representará una economía.

—Analicemos ahora—interrumpió mister Smith—la parte relativa al intercambio. ¿Qué productos nos enviaría la América latina?

—¿Sabía Ud.—exclamó el señor Souza a manera de[23] respuesta—que el Brasil tiene los mayores depósitos de mineral de hierro que se conocen; un hierro casi libre de todo rastro de[24] fósforo, y al que se calcula un rendimiento de setenta por ciento?

—Pero ese depósito pronto se agotará,—dijo Jiménez, haciendo una guiñada de inteligencia[25] a sus amigos.

—Sólo en el estado de Minas Geraes tenemos cerca de dos mil millones de toneladas,—replicó el brasileño con viveza, tomando la broma en serio.[26]—Y no cuento los yacimientos de hierro que hay en otros estados.

—¿Quedan esas minas muy alejadas de los puertos de embarque?—preguntó mister Smith con interés.

—A menos de cuatrocientas millas de la costa—le contestó Souza.

—Si eso es así—repuso mister Smith,—nuestras fundiciones podrían llegar a ser clientes exclusivos de esas minas, porque dentro de poco la producción de acero en los Estados Unidos va a alcanzar cifras estupendas. También la Europa necesitará ese mineral para mezclarlo con los suyos, menos puros.

—Mi país,—continuó el señor Souza—es el que produce más manganeso, después de la India. Ya sabe Ud. cuán enorme es la demanda de manganeso para la industria del acero.

—Por nuestra parte—intervino Enríquez, ingeniero chileno,—poseemos los mayores depósitos de nitrato que existen en el mundo y, como Ud. no lo ignora, ese producto, además de ser un abono excelente, es un elemento indispensable[27] para la fabricación de la pólvora.

—¡Hum, hum!—murmuró mister Smith, rascándose la cabeza[28]—eso me gusta menos.[29] Ud. comprenderá, sin duda, señor Enríquez, que nuestro país tendría reparos en depender del extranjero para la provisión de una substancia tan preciosa[30] para la defensa nacional en caso de guerra. Yo estoy por la fabricación artificial de los nitratos y creo que mi país debiera instalar en el Niágara una planta eléctrica para su elaboración.

—¿Por qué en el Niágara?—preguntaron varios a la vez.

—Porque para la fabricación del nitrato es indispensable el alto calor de los inmensos hornos eléctricos—contestó mister Smith.—Sin embargo, no creo que esta forma costosa de fabricación se usara en la preparación de nitrato para abonos, de los cuales, por otra parte, no podemos prescindir. Es ocioso pensar en[31] aumentar nuestra producción agrícola si no acrecentamos la productividad del suelo, toda vez que[32] carecemos ya de tierras baldías que pudieran utilizarse para satisfacer la creciente demanda de productos agrícolas.

—Tratándose de productos que sería posible importar en los Estados Unidos—dijo a este punto el señor Bustamente, comerciante boliviano,—no debe Ud. olvidar nuestro estaño. Bolivia concurre con el diez y ocho por ciento de la producción mundial de ese metal, y que los Estados Unidos reciben ahora de Oriente....

—... corriendo el riesgo de que su paso por el canal de Suez se vea dificultado en tiempo de guerra—agregó mister Smith, completando la frase.

—Lo mismo digo de nuestro cobre y de nuestra plata,—continuó el señor Bustamente—aunque esos metales existen asimismo en Chile y el Perú. Han de saber Uds. que la meseta boliviana es una de las regiones más ricas en minerales que existen en el planeta, y que, atendiendo a la situación incierta de Méjico, ofrece una buena oportunidad a los capitalistas y mineros norteamericanos.

—A propósito del Oriente,—dijo el señor Souza—¿no le parece a Ud. que los Estados Unidos que ahora importan algún caucho de África, podrían abastecerse de ese producto exclusivamente en el Brazil?

—Pero entiendo que la goma del Brasil es más cara que la de África....

—Es verdad que hasta hace poco nuestro caucho se cotizaba a precios casi prohibitivos; pero esa alza fué pasajera. Reconoció diversas causas como son los métodos inadecuados, jornales y sueldos demasiado elevados y utilización incompleta del producto. Pero, gracias a la aplicación de métodos científicos y al empleo de obreros de Ceará y Rio Grande do Norte, la situación se ha normalizado.

—¿Queda mucha goma aún?—preguntó Jiménez.

—¡Que si queda![33]—exclamó el brasileño, levantando las manos en alto.[34]—¡Con decir a Uds.[35] que en la actualidad el comercio se hace por los ríos y sólo se explotan los bosques contiguos! Tierra adentro[36] las selvas de borracha están intactas.

—¡Excelente oportunidad!—observó mister Smith. Si bien se mira,[37] la región del Amazonas está más cerca de los Estados Unidos que el África.... ¿Viene también de su país, señor Souza, esa madera tan útil que se llama quebracho?

—Tenemos ese árbol y, además, inmensos bosques de otros árboles que contienen mucho tanino en la corteza y en las hojas; pero el comercio de quebracho está especialmente desarrollado en una zona de la Argentina más próxima a los puertos,—agregó el señor Souza.—¿No es así, doctor Mendoza?

—Es exacto lo que Ud. dice,—replicó éste.—Y he de observar que esa planta crece en una área limitada. Los europeos tienen casi monopolizada la industria de la extracción del tanino, el cual se emplea en el curtido del cuero; pero todavía quedan grandes superficies forestales que podrían abastecer con tanino a todas las curtidurías de los Estados Unidos.

—A propósito de la Argentina, cuyo nombre trae a la mente la idea de ganados numerosos—dijo mister Smith,—han de saber Uds. que las tierras adecuadas para apacentar rebaños en nuestro país son más escasas cada día, a causa de las exigencias de la agricultura. La merma en nuestra riqueza ganadera ha adquirido proporciones tales, que ya la demanda de carne supera a la oferta. Ya importamos carne, cosa que hace veinte años habría parecido ridículo predecir. Solamente en la América latina quedan todavía tierras baldías que pueden destinarse al pastoreo.

—¿Y en el Canadá y Siberia?—preguntó el boliviano.

—El clima es allí demasiado frío,—contestó Smith.—Y en Australia y el Sur de África la lluvia es insuficiente para mantener los prados donde se apacenta el ganado.

—Por ese motivo, las regiones que Ud. acaba de mencionar[38] no comenzarían a explotarse sino después que los fértiles prados sudamericanos hubieran sido ocupados,—observó el señor Mendoza.

—¡Ya va largo![39]—exclamó el señor Souza.—La América del Sur puede ofrecer una superficie inmensa, que comprende no solamente la Argentina sino también el Brasil, la parte este de Bolivia y todo el Paraguay.

—¿Y el Uruguay?—preguntó mister Smith.

—Puede decirse que[40] ha alcanzado ya la máxima cifra de ganado que puede soportar.

—Todo eso está muy bueno,[41]—dijo sonriendo el señor Matienzo, que hasta entonces no había hablado;—pero de nada valdría[42] el que los Estados Unidos poseyeran las fuentes de abastecimiento de sus mercados si al mismo tiempo no dispusieran de una marina mercante para el transporte de los productos.

—Estoy con Ud.—dijo mister Smith. Y luego agregó en tono grave:—Y si las relaciones internacionales no se organizan[43] de acuerdo con el ideal universal de paz, mucho me temo[44] que la América toda, y no sólo la del norte, necesite una marina de guerra bastante poderosa para defender su independencia económica.

—Pero con marina de guerra y todo,[45]—dijo el boliviano,—yo preveo una dificultad, y es[46] la desproporción entre las importaciones y las exportaciones de los Estados Unidos.

—Tiene razón el señor[47] Bustamente,—asintió mister Smith.—Nuestras importaciones han sido siempre de menor peso y volumen que las exportaciones. Hemos importado cacao, café y goma, que requieren poco tonelaje, y en cambio hemos exportado trigo, maíz y, hasta hace poco, carne, que ocupan mayor espacio. Pero el equilibrio se establecería si Uds. nos mandasen el mineral de hierro y manganeso del Brasil....

—Y la carne, el quebracho, la lana y el lino de la Argentina,—agregó el señor Mendoza.

—Y nuestro nitrato y nuestro cobre...—añadió por su parte[48] el señor Enríquez.

—Y nuestro estaño y nuestra plata,...—apuntó el boliviano.

—¡Pero, señores![49]—exclamó riendo el norteamericano,—¡a ese paso[50] los papeles se trocarán[51] y el déficit en el tonelaje estará en contra de nuestras exportaciones para Sud América!

Todos rieron de buena gana,[52] pero el señor Martínez, calmando a sus amigos con un gesto, dijo:

—Para llenar ese déficit está el carbón.[53] El carbón ha suministrado las tres quintas partes de las exportaciones de la Gran Bretaña para la América latina. Ese producto ha sido el compensador de los fletes marítimos de esa nación, y le ha permitido conservar la preponderancia comercial en el mundo entero. ¿Por qué no habría de[54] asegurar ahora la de los Estados Unidos en el continente?