[90] Terrible insulto para una hija, como lo era Hermíone de Helena, pero rasgo feliz del poeta, que nos ofrece a su rival conteniéndose a duras penas en su discurso, y que al fin deja desbordar su odio.
[91] Con plomo derretido afirmábanse las estatuas a su pedestal.
[92] Hermes, mensajero y cochero de los dioses, y también de los mortales, por orden divina, puesto que desempeña este último oficio en Homero guiando al carro que lleva a Príamo a la tienda de Aquiles para pedirle el cuerpo de Héctor y sepultarlo.
[93] El texto dice ὑπὲρ κεφαλὰν ἔβαλεν, que lo arrojara por encima de su cabeza, como solía hacerse con los objetos nefandos dignos del infierno.
[94] Casandra, hija de Príamo y de Hécuba, profetisa por don de Apolo, pero condenada a no ser nunca creída por haberle engañado no accediendo después de recibir el don profético a los deseos de su interesado favorecedor.
[95] El Eurotas es un río de la Laconia que bañaba a la ciudad de Esparta y desembocaba en el golfo Lacónico. Hoy se llama Iri o Vasili Potamo, de su antiguo nombre dórico, porque los espartanos lo denominaban así, el río Rey. Estas palabras injuriosas de Andrómaca, y las que pronuncia después, que lo son más, naturales en su sexo, inclinado por la pasión a abusar de su lengua, debían ser muy agradables a los atenienses, y nos indican, como decimos en el Argumento, la fecha de la representación de esta tragedia. Vemos que la corrupción dominaba ya en los espartanos, consecuencia inevitable de su régimen político, dirigido principalmente a formar soldados valerosos, como lo fueron en realidad superiores a los demás griegos; pero su vida y sus costumbres ascéticas habían de tropezar necesariamente con obstáculos invencibles, no previstos por su legislador Licurgo, desde el momento en que hubieron de tomar parte en guerras extranjeras, y aspiraron a la hegemonía helénica. Los romanos conservaron sus virtudes privadas y cívicas más tiempo porque su constitución política era más perfecta, y por la materia y el tamaño y peso de su moneda, como dice Polibio, porque no sé vieron obligados a servirse de las extranjeras en sus gastos fuera de su territorio y a apreciar el valor del oro, como sucedió a los espartanos.
[96] Símil sacado de ciertas aves, como las gallináceas, que cobijan y protegen así a sus polluelos, ocultándolos a las miradas de las rapaces.
[97] Alude el poeta a la huida y derrota de los griegos por Héctor, cuando los forzó a refugiarse en las naves.
[98] El texto griego dice ὦ φίλος, amigo, expresión impropia de un niño horrorizado, como lo es también su frase inmediatamente anterior en el texto, porque solo dice que no sabe qué verso o conjuro invocará para evitar la muerte. Conste así para que los lectores elijan y queden en salvo nuestros escrúpulos como traductores.
[99] Esta acción de tocar la barba, como Hécuba intenta hacerlo con Odiseo, que lo evita, en la tragedia del mismo título de Eurípides, obligaba al tocado a acceder al ruego del suplicante, o indicaba por lo menos aquiescencia del suplicado a los deseos de quien lo imploraba, y se consideraba como respuesta tácita favorable.
[100] Esta familia se distinguió por su maldad desde Pélope, su fundador, que reinó en el Peloponeso, y le dio su nombre. Tántalo, padre de Pélope, lo mató y lo sirvió a los dioses en un banquete, siendo condenado al suplicio que todos conocen. Pélope, resucitado después de servido, engendró a Atreo, Tiestes y otros dos llamados los Pelópidas. Tiestes sedujo a Aérope, mujer de Atreo, rey de Argos y de Micenas, y Atreo se vengó matando a los dos hijos adulterinos, fruto de estos amores ilícitos, y los hizo comer a su hermano. Egisto, hijo de Tiestes y sobrino de Atreo, mató a este. Agamenón, nieto de Pélope, sucumbió a manos de su esposa, Clitemnestra, y de su amante adúltero, Egisto, a su vuelta de Troya, y Clitemnestra y Egisto fueron asesinados por Orestes, hijo de Agamenón y de Clitemnestra, el personaje de esta tragedia que roba a Hermíone y mata a Neoptólemo.
[101] Ifigenia, hija de Agamenón y de Clitemnestra, sacrificada en Áulide por su padre y su tío Menelao para aplacar a los dioses y para que soplasen vientos favorables a la navegación de los griegos, detenidos en ese puerto. Este episodio de la expedición a Troya constituye la fábula de una tragedia de nuestro poeta.
[102] Peleo mató a Foco por equivocación.
[103] Este aserto es evidentemente falso, de adulación populachera y de origen idéntico a las lisonjas de igual índole, ya tácitas, ya expresas, que muchos periódicos propinan por interés y cálculo a sus lectores, extraviando así su corazón y pervirtiendo su inteligencia. Las batallas no se ganan si no son valerosos los soldados; pero la valentía de estos es inútil si su general no es hábil. Y esta última parte es la principal y la más importante, y por esta razón, desde que comienza la historia de la humanidad hasta la fecha, se atribuye la gloria de los triunfos a los generales, sin defraudar a los soldados de la que conquistan, y todos reconocen en las armas y en otras empresas análogas que no ha de confundirse ni equipararse a la cabeza que manda y dirige con los miembros que la obedecen. Plutarco y Quinto Curcio dicen que estos versos de Eurípides, recitados por Clito ante Alejandro, fueron la causa de su muerte.
[104] En virtud de una interpretación algo forzada de este pasaje, se ha querido variar la fecha de la representación de esta tragedia; pero datos más numerosos y fehacientes lo rechazan sin dejar lugar a dudas.
[105] Heracles.
[106] El texto solo dice «en las selvas de los montes», pero resulta oscuro, y para facilitar su inteligencia nos hemos tomado la licencia de aclararlo.
[107] Las Cianeas o Simplégades eran unos escollos en el estrecho de Constantinopla que, en opinión de los antiguos, se juntaban o se separaban para dejar o no el paso a los navegantes.
[108] Era esta costumbre de llevar ramas los suplicantes antiquísima, porque en La Odisea Odiseo nos ofrece un ejemplo memorable al presentarse con ellas después de su naufragio a la princesa de los feacios.
[109] Leda, mujer de Tindáreo, rey de Esparta, fue seducida por Zeus transformado en cisne. Según la mitología helénica, del primero de los huevos que puso salieron Pólux y Helena, hijos de Zeus, y del segundo Cástor y Clitemnestra, de Tindáreo. Hermíone fue hija de Menelao y de Helena.
[110] Una de las dos diosas, Artemisa o Hera, defensoras de la fidelidad conyugal.
[111] Poseidón y Apolo, que juntos conspiraron para derribar a Zeus, fueron expulsados del cielo y condenados durante un año a vivir despojados de su divinidad. Entonces contrataron con Laomedonte, rey de Troya, la construcción de sus murallas.
[112] Esta incredulidad del poeta, muy racional por otra parte, confirma sus estudios filosóficos con Anaxágoras, señalado en Atenas por su impiedad, y su huida a la corte de Arquelao, rey de Macedonia. Al mismo tiempo es útil para caracterizar bajo este aspecto a Sófocles y a Eurípides, porque en ninguna de las obras del primero se lee palabra o frase alguna semejante. En esta misma tragedia, como observaremos después, remacha aún más el clavo, y contra el mismo dios Apolo.
[113] En donde se había refugiado Orestes después de matar a su madre, Clitemnestra, y a su amante adúltero, Egisto.
[114] Este salto troyano es semejante al que dio Aquiles desde su navío a la ribera de Troya.
[115] Así lo dice el texto, para indicar que estaba tranquilo, sin apresuramiento ni miedo.
[116] Blasfemia verdadera contra Apolo, y osada o temeraria hasta el extremo, si recordamos las persecuciones y los males que sufrieron en Atenas cuantos se atrevieron a pronunciarlas análogas. Aquí lo agravante y lo más inexplicable es que la tragedia se hubiera leído antes por los encargados de examinarla y aprobarla para ser representada, y que tales palabras se declamaran en el teatro ό a la faz del pueblo.
[117] Éaco, hijo de Zeus y de la ninfa Egina, reinó en la isla Enopea, a la cual llamó Egina como su madre, sobresaliendo de tal modo en sabiduría y en prudencia, que Zeus, a su muerte, le nombró juez de los infiernos. Fue padre de Telamón y de Peleo.
[118] Promontorio de Tesalia consagrado a Tetis.
[119] Etra, hija de Piteo, rey de Trecén, fue seducida por Egeo, rey de Atenas, de quien tuvo a Teseo. Después, con su hijo, a quien hizo reconocer por su padre, vivió en Atenas.
[120] Deméter, hija de Cronos y de Cibeles, y madre de Perséfone, que concibió de Zeus. Era la diosa de la agricultura, muy venerada en Ática y en Sicilia. Su hija Perséfone fue robada por Hades, dios de las infiernos. En Eleusis, población distante unos 17 kilómetros de Atenas, en el golfo Sarónico, entre el Pireo y Mégara, tenía un magnífico templo en donde se celebraban los famosos misterios de Eleusis. Esos misterios, amalgama del culto cabírico, importado por los fenicios, del culto pelásgico y del helénico o griego, eran sacratísimos, estando encargada la familia ateniense de los Eumólpidas de cuanto se refería a este culto.
[121] Piteo, hijo de Pélope y de Hipodamía, reinó en Trecén, ciudad de la Argólida, hoy Damala, en la costa oriental. Fue grande su sabiduría, y educó a su nieto Teseo y a su biznieto Hipólito, hijo de Teseo.
[122] Pandión, hijo y sucesor de Erictonio, rey de Atenas, fue padre de Erecteo, de Progne y de Filomela. Hubo después otro Pandión, padre de Egeo, que fue expulsado por los Metiónidas, descendientes de Erecteo.
[123] Adrasto, rey de Argos, que casó a su hija con Polinices, hijo de Edipo, y emprendió dos expediciones militares contra Tebas: la de los siete jefes, y la de los Epígonos, sus hijos.
[124] Al decir Etra que está ceñida de un lazo que no ciñe, da a entender que no sujeta materialmente, y que su verdadera fuerza estriba en el deber religioso y espiritual que significa.
[125] Así los llevaban las suplicantes.
[126] Descendientes de Dánao, egipcio que emigró a Argos y fue su rey.
[127] En este lugar, como siempre que la ocasión se presenta, Eurípides lanza sus anatemas, claros o encubiertos, contra los dioses del gentilismo. Esto no obsta para que otras veces, hablando del mismo oráculo de Apolo, diga lo contrario. Es también probable que su filosofía, su escepticismo y su incredulidad manifiesta contribuyeran en no pequeña parte a la antipatía que le profesó Aristófanes, celoso admirador y defensor de las creencias y costumbres antiguas. Nótese que sus sátiras contra nuestro poeta indican, más que odio, animadversión y desprecio, y de aquí sus burlas contra los harapos de sus personajes para excitar la compasión de los espectadores. Contra Sócrates, en Las Nubes, lo hace con mayor saña, virulencia y peor intención, revelando los efectos de sus doctrinas, dirigidas, en su opinión, a confundir y anular la verdad y la justicia y a demoler la religión en sus fundamentos, acusaciones mucho más graves y peligrosas, como lo demostró después la condenación y muerte de Sócrates.
[128] Tideo mató involuntariamente a su hermano Menalipo.
[129] Anfiarao, famoso adivino griego, hijo de Ecles y de Hipermnestra, competidor de Adrasto para ocupar el trono de Argos, se avino al fin a compartir con él el mando, casándose con Erífile, hermana de Adrasto. Sabiendo que moriría en el sitio de Tebas, se ocultó, y fue descubierto por su mujer, sobornada por un collar de diamantes que le ofreció Polinices. Y, efectivamente, la tierra se lo tragó en ese asedio.
[130] Esta salida acerca del poeta parece inoportuna y extraña, y más tratándose de un poeta trágico que, para hacer llorar, como dice Horacio, si vis me flere, dolendum est primum ipsi tibi.
[131] Porque se representaba a Deméter con una antorcha en la mano buscando a su hija Perséfone.
[132] Hay aquí una laguna en el texto que se ha llenado por el crítico Hermann añadiéndole dos versos y partiendo del supuesto, sin duda razonable, de que hubieron de pertenecer al coro. «Ya que la conmiseración, natural a todos los hombres —dicen—, no te mueve a socorrernos, quizás lo consigan los vínculos que nos unen de parentesco, porque tu madre es hija de Piteo, el cual era hijo de Pélope...».
[133] Las ramas de las suplicantes, el lazo que materialmente no ata, pero sí religiosa y moralmente.
[134] Las alusiones frecuentes que se hacen a les pelasgos, sobre todo cuando se habla del Peloponeso, y particularmente de Argos y de Micenas, se fundan en la creencia general en Grecia de que dominaron mucho tiempo en esta región de Europa y dejaron en ella testimonios durables de esta verdad. Al fin fueron vencidos, exterminados o esclavizados por los griegos, principalmente por los dorios. Los desdichados ilotas, según la opinión más común, eran pelasgos.
[135] Ínaco, fenicio, fundador de Argos.
[136] En Eleusis, dice Pausanias, hay un templo de Triptólemo, otro de Artemisa y otro de Poseidón, y más allá el pozo llamado Calícoro, porque allí se reunían las mujeres de Eleusis para celebrar a la diosa con sus cantos y sus coros (Pausanias, I, 38, 6).
[137] Esta disquisición pesada, larga e impropia de la ocasión en que se hace, es curiosa, sin embargo, por instruirnos acerca de las ideas políticas del poeta y de sus coetáneos. Obsérvese que se extiende más censurando a los gobiernos de los tiranos por ser ateniense y dirigirse a ellos; pero a pesar de su prudencia y parsimonia respecto a las instituciones democráticas de su patria, señala con exactitud y acierto su principal peligro y su constante amenaza: la del predominio en ventaja de sus intereses personales de los demagogos arrastrando al pueblo a su capricho y conveniencia, ya se llamen Pericles, Cleón o Esquines, ya lo hagan hablando o escribiendo, con la lengua solo en los días de Eurípides, y con la lengua y más con la pluma ahora.
[138] Capaneo, uno de los siete jefes que sitiaron Tebas con Polinices.
[139] Anfiarao.
[140] Cecropia, de Cécrope, fundador de Atenas. Era originario de Sais, en Egipto, e instituyó el Areópago, difundió el culto de Atenea y de Zeus, enseñó la agricultura a los habitantes del Ática e introdujo entre ellos los casamientos y las sepulturas.
[141] Los paralios son los habitantes de las costas del Ática, junto a los cuales estaba formada la caballería. La fuente de Ares es la de Dirce, y el sepulcro de Anfión se hallaba a la izquierda y más allá de la puerta Proítica. Anfión fue notable poeta y rey de Tebas.
[142] Espartos, que nacieron de los dientes del dragón, sembrados por Cadmo, de σπείρω, siembro.
[143] Cránao, rey de Atenas, sucesor de Cécrope I.
[144] Esta maza, según dice Plutarco, era de Perifetes de Epidauro, de quien la conquistó Teseo.
[145] Eleuteria o Eleuterís, ciudad próxima al Citerón, en donde había un altar consagrado a Zeus Eleuteros o libertador.
[146] Faltan estas palabras que debía decir Adrasto.
[147] El Tiempo.
[148] El casamiento de sus dos hijas con Tideo y Polinices.
[149] Esta alusión satírica de Eurípides a Los siete jefes contra Tebas, de Esquilo, en que se dan minuciosos detalles de esas luchas personales, no lo honran demasiado ni como poeta trágico ni como entendido y justo en sus juicios. En las obras de Esquilo, el drama y la epopeya estaban todavía más unidas y dependientes una de otra que en tiempo de Eurípides, y si Eurípides hubiera escrito cuando lo hizo su predecesor, lo hubiera hecho como él. Los celos de gloria se han sobrepuesto a otras consideraciones más atendibles.
[150] Esto es, a la propia defensa, no a mirar lo que hacen los demás.
[151] Este Etéocles no es el hijo de Edipo y el hermano de Polinices, sino otro Etéocles, argivo, hijo de Ifis.
[152] Faltaba el cuerpo de este, de Anfiarao, por habérselo tragado la tierra, y el de Polinices, porque su hermana Antígona lo había sepultado contra las órdenes de Creonte.
[153] Llámale tesoro de Zeus por haber sido Capaneo herido por el rayo y quedar ya consagrado a Zeus.
[154] Ifis, uno de los grandes de Argos, era hijo de Aléctor y tío de Esténelo.
[155] La llegada de Evadne y de Ifis, que supone el conocimiento por ambos de la victoria ganada por Teseo, es uno de tantos otros ejemplos en que la regla de las tres unidades es evidentemente violada por los mismos a quienes se considera como a sus más fieles guardadores.
[156] Egialeo era hijo de Adrasto, el cual, con Diomedes el de Tideo, y Tersandro de Polinices, Esténelo de Capaneo, Estratolao de Partenopeo, Polidoro de Hipomedonte, Alcmeón y Anfíloco de Anfiarao, y Melón de Etéocles, hijos de los siete jefes, fueron los epígonos que a su tiempo renovaron la guerra contra Tebas.
[157] Cadmo, personaje fenicio, fundador de Tebas, padre de Sémele, y por tanto abuelo materno de Dioniso. Harmonía fue la madre de Sémele. Los celos de Hera, esposa de Zeus, la indujeron a aconsejar a Sémele que pidiera a su amante una gracia, obligándose él a cumplirla cualquiera que fuese. Era esta gracia presentarse a su amada en toda su gloria, esto es, con sus rayos mortales. Sémele logró su propósito estando encinta de Dioniso; pero abrasada por su celestial amante, dio a luz prematuramente al fruto de sus amores, que fue recogido por Zeus y guardado en uno de sus muslos hasta cumplir todo el tiempo de su formación total.
[158] El Ismeno era un río de la Beocia que nacía al norte de Tebas, y Dirce una fuente cerca de la misma ciudad.
[159] La Lidia era una región de Asia, parte occidental de la Anatolia, en el Asia Menor, entre la Misia y la Caria, cuya capital era Sardes, en donde reinó Creso. En las costas de Lidia estaban situadas todas las ciudades griegas que componían la Confederación jónica.
[160] La Frigia primitiva era una región del Asia Menor que se extendía a lo largo del mar, desde la embocadura del Meandro hasta la del Partenio, y bañada, por consiguiente, por el Egeo, la Propóntide y el Ponto Euxino. Entre los pueblos que la habitaron, estaban los dárdanos o troyanos.
[161] Esta Persia o Pérside primitiva era una región reducida de Asia, cuya capital era Persépolis, y cuyos límites eran: al N la Media, al S el golfo Pérsico, al O la Babilonia y la Susiana, y al E la Carmania.
[162] La Bactriana era una antigua región de Asia, cuyos límites eran: al S los montes Paropamisos y la India, al N la Sogdiana, y al E la Escitia.
[163] La Media era una región asiática, entre la Asiria al O, los montes que rodean al mar Caspio al N, la Susiana al S, y la Hircania y la Partia al E. La capital era Ecbatana.
[164] El tirso era una especie de lanza envuelta en pámpanos y hiedra que llevaban las bacantes en las fiestas de Dioniso, y el cetro de este mismo dios, según los poetas.
[165] Porque cree saberlo bien y no es así hasta que el mismo Dioniso los enseñe.
[166] Estas ménades son las mujeres que Dioniso ha traído de Asia, y componen su séquito o ejército y el coro, a diferencia de las bacantes, que son aquí las mujeres de Tebas de que habla.
[167] El Tmolo es un monte de la Lidia, célebre por sus vinos, su azafrán y su aire salubre. Llámase hoy Tomolitzi.
[168] Rea o Cibeles, esposa de Cronos y madre de Zeus, adorada principalmente en Frigia y en Creta. Sus sacerdotes celebraban sus fiestas con bailes y contorsiones extrañas, y al son de instrumentos músicos estrepitosos.
[169] El Citerón, montaña de la Beocia que se extendía hasta el Parnaso al O y hasta la Megáride al E. El Helicón forma parte de él y en sus selvas fue expuesto Edipo.
[170] Bromio, invocación de Dioniso, que significa resonante o estrepitoso, por serlo su culto.
[171] Representábase a Dioniso con cuernos de toro, símbolo de robustez y de fuerza.
[172] La férula o cañaheja tiene una médula que cuando se enciende arde poco a poco sin consumir el receptáculo que la contiene. Lujuriosa, por la abundancia y lozanía de sus flores.
[173] Para comprender bien este párrafo, conviene tener presente que Zeus fue salvado de la muerte por su madre Rea, dando a su padre Cronos una piedra en vez del niño recién nacido, que devoró Cronos, dios seguramente de quijadas leoninas y de paladar de avestruz. Ocultó al recién nacido en Creta, en donde lo amamantó la cabra Amaltea, y lo cuidaron los curetes o coribantes, sacerdotes de Rea o Cibeles, inventores también del tambor, para que no se oyesen los llantos del niño. Las trietérides eran las fiestas de Dioniso, que se celebraban de tres en tres años.
[174] Evohé, grito peculiar de las bacantes y de las fiestas de Dioniso, que equivale a ¡viva, vítor!
[175] En el Tmolo nace el río Pactolo, de arenas de oro.
[176] Tiresias, adivino célebre tebano, hijo de Everes y de la ninfa Cariclo, que vivió en tiempo de Edipo y fue condenado a perder la vista por ofensas a Atenea o a Hera, concediéndosele en compensación larga vida y el don profético. Fue padre de la famosa profetisa Manto.
[177] Equión, rey de Tebas por su casamiento con Ágave, hija de Cadmo.
[178] Autónoe, otra hija de Cadmo, esposa de Aristeo y madre de Acteón, célebre cazador que fue convertido en ciervo y devorado por los perros de Artemisa por haberse alabado de ser superior a esta diosa.
[179] Equión fue llamado hijo de la Tierra por haber nacido de los dientes de un dragón que guardaba la fuente de Ares, cerca de Tebas, al fundarla Cadmo. Se proponía este sacrificar una vaca a Atenea, y envió por agua a esa fuente a algunos de sus compañeros, que murieron devorados por el dragón. Cadmo mató al monstruo, sembrando sus dientes por orden divina y naciendo de ellos hombres que se mataron unos a otros, excepto muy pocos, entre los cuales se contaba este Equión, padre de Penteo.
[180] Chipre, isla hoy de la Turquía de Europa, en el Mediterráneo, entre el Asia Menor y la Siria, cuya capital es Nicosia. Sus ciudades principales eran Amatunte, Pafos e Idalion.
[181] Cuanto dice en este pasaje el texto griego, en su forma actual, es un desatino manifiesto, a no ser que supongamos que Eurípides comete un crasísimo error geográfico, porque ni Chipre pertenece a Egipto, ni le es aplicable en ningún concepto el riego del Nilo. Y no hemos de suponer que el poeta ignoraba lo que decimos, porque los atenienses conocían bien a Chipre y a Egipto por su comercio con esta última región africana, y no parece verosímil que el autor osara cometer error tan garrafal respecto al público y a sus rivales. Lo más extraño es que traducciones muy acreditadas, que se han reimpreso, hayan traducido el supuesto original sin advertencia, corrección ni enmienda alguna a tamaños dislates. Nuestra versión, por tanto, sin pretender la infalibilidad, nos parece más sensata.
[182] La Pieria, región inmediata a la Macedonia, en donde reinaba Arquelao, en cuya corte se había refugiado Eurípides al fin de su vida, y en donde se cree que escribió Las Bacantes.
[183] Penteo, de πενθεῖν, estar de duelo, sufrir.
[184] Ditirambo, de la palabra griega δίθυρος, alusiva al nacimiento de Dioniso.
[185] Nisa, residencia preferida de Dioniso, de naturaleza y situación incierta.
[186] Monte de Cilicia, al noroeste del cabo Sarpedón, en el Asia Menor.
[187] El Axio y el Lidias son dos ríos de Macedonia, no distantes uno de otro, que forman un lago, denominándose hoy Vardar el primero, que desemboca en el golfo de Salónica. Pela, antigua capital de este reino, estaba edificada en el delta de estos ríos.
[188] Los arquitrabes o parte superior del edificio.
[189] Las de las murallas, en donde estaban las puertas.
[190] Yaco, invocación de Dioniso.
[191] Antiguas ciudades de esta región.
[192] Porque había otras Terapnas además de la tebana.
[193] El texto griego ofrece aquí una laguna, que comprende las lamentaciones perdidas de Ágave y el principio de la profecía de Dioniso. Se supone que esta falta, común a todos los códices existentes, proviene de la hoja del primer original, ya hubiera sido causada por rotura casual de la misma o por otro cualquier accidente. Toda la diligencia y las investigaciones de los helenistas y eruditos que se han propuesto llenar este hueco, se han estrellado en la imposibilidad material de lograrlo cumplida y seguramente, habiéndose por necesidad reducido a cazar indicaciones de su contenido, como la de Apsines, retórico griego, en la Colección de retóricos griegos, de Walz, tomo IX, pág. 587, o en el escoliasta de Aristófanes acerca del verso 908 del Plutus. Se conjetura, con mayor o menor probabilidad de acierto, que al recobrar Ágave su razón y sentir su enorme desdicha, cuyo autor es ella misma, ha de abstenerse del desahogo de las maldiciones contra su causante, y que, al contrario, ansía extremar su dolor contemplando los estragos, que fueron su obra, al descubrir los restos de su hijo, y que, al quejarse y recordar lo sucedido, Dioniso se aparece ya en toda su gloria y como Deus ex machina.
[194] Alusión a la llegada de los persas y a su castigo por los destrozos que hicieron en los templos.
[195] Yolao, sobrino de Heracles, hijo de Ificles, hermano uterino de Heracles; fue rejuvenecido por Zeus después de la muerte de su tío, y defendió a los heráclidas, o descendientes del héroe, contra Euristeo.
[196] Maratón, aldea del Ática, a 31 kilómetros al NE de Atenas. Milcíades, en la primera guerra médica, venció allí a los persas en el año 490 antes de Jesucristo. El toro de Maratón, que hacía grandes estragos en el país, murió a manos de Teseo.
[197] Unos y otros descendían de Pélope, tronco común.
[198] Alcmena, hija de Electrión, prócer argivo, y mujer de Anfitrión, rey de Tirinto. Zeus la engañó y sedujo apareciéndosele con los rasgos de su esposo, engendrando en ella a Heracles.
[199] Hilo, hijo de Heracles y de Deyanira, estuvo al frente de los heráclidas, siendo expulsado del Peloponeso por Euristeo, y refugiándose en Atenas. Después venció y mató a Euristeo, pero no pudo penetrar en sus estados, pereciendo en un combate singular con un rey de los tegeatas.
[200] Euristeo era rey de Micenas, superior a Heracles porque era su primogénito en una hora, y fue el que le impuso la ejecución de sus doce trabajos.
[201] Protector de la ἀγορά o plaza pública.
[202] Tetrápolis, nombre dado por los antiguos a ciertas regiones en donde existían cuatro ciudades notables. Las hubo en Siria, en la Lócride doria, en África y en otras partes. Esta ática, según dice Pausanias, fue fundada por Juto, que se casó con una hija de Erecteo, rey de Atenas, y comprendía a Énoe, Maratón, Probalinto y Tricorinto.