[122.1]

Véase Cejador, Origen del lenguaje y etimol. castellana, Madrid, 1927.

[123]

Habiendo librado tan mal de la pasada aventura, el hombre, por quien habla el Arcipreste, lo achaca a su hado ó mala estrella, como solían hacerlo entonces, y aun ahora, los desmañados que salen con las manos en la cabeza. Pretende pintar aquí el asidero que prestaba á los mundanos la fuerza del hado, para excusarse de sus culpas y vicios. La Astrología judiciaria, por la cual se juzgaba del destino de cada cual según el astro que subía en el momento de su nacimiento, era realmente una gran ciencia para escudarse y consolarse en toda mala ventura, metiendo el islam dentro del cristianismo. Del movimiento de la luna, contra Platón, trató Hiparco de Nicea. Platón, en el Timeo, dijo no hacerse nada en este mundo inferior que deje de tener su nacimiento de celeste causa. Tolomeo fué astrónomo, y algunos de los aforismos de su Centiloquio recordaba el Arcipreste en este lugar. Así el 38: "Cuando Mercurio en el nacimiento de alguno estuviere en alguna de las casas de Saturno, y él se hallare fuerte en su ser, dará capacidad para entender de raíz las cosas." Pero en el 6 y 8: "Sapiens dominabitur astris", el sabio y virtuoso domina el influjo de las estrellas. "Non cogitemur ea quae accidunt ex coelo, esse necessaria, ut quae sunt a Deo", no creamos que lo que sucede por el cielo sea necesario, como lo que procede de Dios. No menos es de Tolomeo que "El astrólogo se debe abstener de pronosticar cosas singulares, constando la ciencia de las cosas universales y no de los individuos", de donde añade que "A te et ab stellis est scientia". "No debe el astrólogo—dice también—hacer juicio asertivo, porque sus juicios median entre lo necesario y lo posible." Hubo tres opiniones: la de los estoicos y priscilianistas, que decían obraban los cielos en los hombres de necesidad, no pudiendo nadie huir de esa fuerza celeste, que llamaban hado. La segunda, que negaba todo poder é influjo de las estrellas en nosotros, sino que Dios lo rige todo por sí mismo, sin causas segundas: repruébala Santo Tomás, no menos que la primera (Cathol. verit., c. 85, y Gent., 3). La tercera, que concede influjo á los astros, mas no por necesidad. La primera fué reprobada, y así dice la Glosa de un Decreto: "No se reprueba aquella Astrología que deja de imponer necesidad en los cuerpos superiores. Así concede la Iglesia la que dice inclinar las estrellas, mas no necesitar." Toda esta doctrina la conocía muy bien el Arcipreste por Santo Tomás y los Cánones, en que se muestra bien informado. Al manifestar, pues, aquí la creencia en la primera opinión, siquiera luego le ponga la cortapisa de que Dios puede mudar su curso, esto es fantasear un Dios que milagrea á cada triquete para contrarrestar el influjo de los astros, cortapisa no menos errónea, se ve bien claro que no habla por sí el Arcipreste, sino que expone el pensar de la gente mundana de su tiempo, que así mezclaba el islamismo y la gentilidad con el cristianismo para colorear sus locuras y devaneos. Y así el mundano que aquí habla toma de Tolomeo y Platón lo que le conviene, dejando lo que en ellos hay, pero que no le viene á cuento.

[125]

Clerezia, estado eclesiástico, el más noble entonces.—Deprender, por aprender, fué clásico y es vulgar; grandes tienpos, por largo tiempo.—Espender, gastar; quantia, cantidad, caudal, de cuant-o. Trat. Arg., 4: Ya después que hubo espendido | bien veinte mil ducados que traia.

[126]

En orden religiosa. Muchos se engañan y dan de bruces, porque el hado suyo era otro.

[127]

Estrell-ero, astrólogo. Díez Lusit., Marial, pág. 558: Sin andar hechos estrelleros, revolviendo reportorios, buscando pronósticos.

[128]

Naturales, sabios que estudian las cosas naturales, físicos, dicen hoy, y naturalistas. Quij., 1, 33: Cuentan los naturales que el arminio.—Acabados males, extremados, muy grandes.

[130]

El punto, el momento; en el Quijote, passim.

[131]

Colgar, ahorcar; morrá, mor(i)rá.

[132]

Mintroso, ment(i)roso. Por probadamente mentirosos.

[134]

Catar es mirar, pero como buscando ó acechando á lo gato, como que tiene la misma etimología.—Rrevatado, arrebatado, que coge de improviso é ímpetu, de arrebatar y rebatar. Cal. e Dimna, 3: E pues que las vieres rebátalas á ojo de su dueño.—Nublo ó ñublo de nub(i)lu(m). Mingo Rev., 28: Cata que se rompe el cielo, | derrúmbase la tierra, | el nublo todo se cierra.

[135]

Fadaron, de fadar, vaticinar los hados de uno. J. Pin., Agr., 23, 5: Que tenía de ir a la guerra de Tebas, donde tenía hadada la muerte. Alex., 1260: Mas non gelo quisieron las Fadas otorgar. | Ca era ya fadado.

[136]

Fallescer, fallar, faltar. Lis. Rosel., 13: Tanto más la esperanza me fallece. Valverr., Ej. Dom., pas.: Hermosura postiza, que al mejor tiempo fallece.—Es-torçer, como torcer, desviar, vencer. Cal. e Dimna, 6: El que encubre su poridat podrá con ella vencer é estorcer de gran daño. Destorcer y es-torcejar. Jim. Urrea, Canc., 219: Y hace que esto non destuerza. Canc. s. XV, 20: Mas no quiero estorçejar | de lo que tú, Juan, as gana.

[138]

Acorrer, socorrer, correr á ayudar á uno. Quij., 1, 25: Si gustares de acorrerme.

[140]

Otramente fué clásico y es vulgar. Herr., Agr., 1, 10: Porque otramente seria para.—Falta en G desde aquí hasta la c. 330.

[141]

Estança, modo de estar.

[144]

Por aventura, por ventura.—Porqué, por lo cual.

[145]

Principio falso que no puedo atribuir al Arcipreste: no va contra ellas, sino que no está obligado á ellas en ese caso.

[149]

Tuelle, quita, de tollir, de tollere; de tollir salió tullido. D. Sancho, Castig, 90: El ave con sus peñolas duerme en la noche é non las tuelle de sí.

[153]

Acabesçi, de acabescer, con el mismo valor y origen que acabar y recabar, esto es, lograr, llegando al fin deseado ó cab-o, de donde estos versos se derivan.

[156]

Fabrar por fablar es rústico y se halla á menudo en nuestros primeros dramaturgos, y se verá en otros vocablos.—Atrev-udo por atrev-ido, con el udo, muy usado en la Edad Media por el ido.

[157]

Manceb-ez, edad de manceb-o.—Prez, precio, valor. Alex., 7: Comenzó a demostrar que serie de grant prez. Tal le sucedía á Ovidio, que quería á todas y no veía sus tachas (Amorum, 2. Eleg. 4).

[158]

Maguer, que no sonaba magüer, como hoy lo escriben, pues no sonaba la u, vale aunque. Quij., 1, 25: Maguer que yo sea asaz de sufrido.

[159]

Bavieca, bobo, del babequia que hemos visto, acaso por metátesis, prov. bavec, charlatán. Berc., S.M., 116: Bien me ten por babieca si yo te lo consiento.—Rico hombre, noble.

[160]

Puesto que, aunque, clásico. Este refrán echa abajo toda la Astrología, y es el aforismo de Tolomeo: el pueblo español nunca fué astrólogo.

[161]

Con el calor de la pasión no reparan los amantes en lo mucho que prometieron y, como después, al tiempo del cumplirlo, se les haya resfriado el gustillo primero, no hacen caso de romper con las promesas. Con esto daba en rostro Filis, hija de Licurgo, rey de Tracia, á Demofonte: "Demaphoon ventis et vela et verba dedisti: | Vela queror reditu, verba carere fide" (Ovid., Ep. Phylid). Por lo cual tuvieron los antiguos por cosa ridícula y vana los juramentos de los amantes, y fué proverbio que "Amantibus verum ludificare permissum est" (Alex ab Alex., l. 5, c. 10). Esto les dice el Arcipreste a las dueñas, temiendo no le darán crédito y les molestará, porque las cuitadillas de estas esperanzas y promesas viven y es cruel arrancar la esperanza al que no tiene otra cosa que le consuele. Cuanto á los embustes de ellas, no se hable, léase la Asinaria de Plauto (act. 1, esc. 3) y téngase presente aquello de la Cistellaria (1, 1): "Adsimilare amare oportet, nam si ames ex tempulo, | melius illi multo, quem ames, consulas, quam rei tuae." ¡Pobrecillas! Las más lo que buscan es el garbanzo, sino que no hay quien les dé para ello sino á costa de otra cosa: ¿qué han de hacer, sino fingir y pintarse y vivir en continua mentira?

[165]

E nunca..., porque enemigo que te alaba, algo pretende de ti.—Des-amigo, enemigo.

[166]

Desde aquí dice Puymaigre (Les vieux auteurs castillans, t. 2, pág. 63, etc.) que el Arcipreste imita á Ovidio en el libro 3.º del Ars amandi. Todo él me lo he echado al coleto: ni una idea siquiera he hallado común en entrambos. Nuestro poeta denuesta al Amor; el poeta latino enseña á ellas las artes de hacerse agradables a los hombres. Puymaigre no leyó á Ovidio.

[168]

Las veza, las enseña, hasta á las que ya saben. S. Badaj., 1, pág. 126: Vézanlos con cortesía | a ser mundanos juglares. Loz. andal., 14: Yo la tengo de vezar muchas cosas que sé... no vecéis á ninguno lo que sabéis. De vezo, costumbre.

[169]

Falagu-era, como falagu-eña. J. Enc., 264: Con sus falagueras mañas | mama las suyas y extrañas, | como el hijo de la cabra.—Donable de amor, como amable, es el digno de ser amado; donable es digno de que se le dé, de dones, aquí, de que se le dé el amor, de que se le ame y corteje ó doñee.

[170]

Rretráheres parece que sonaba, y aun así, no consuena del todo bien. Son los refranes, y mejor, las semejanzas y comparaciones que en ellos suele haber, como en el que cita el autor. De re-traer, por parecerse, ser semejante.—Pegujar ó pegujal, pedazo de tierra sembrada por el rentero en la tierra del señor para sí propio, tierra particular de uno; de peculiar(e), peculiu(m), que dió pegujo. J. Pin., Agr., 18, 25: Eso es echar el arado á los bueyes á la traspuesta del sol y nunca haréis muy gran pegujal. Horozco, Canc., pág. 105: Y siendo su pegujar | comprado por su dinero. Leruela, Restaur., pág. 2: caus. 2, 3: Los pegujos y manadas pequeñas de los ganaderos y labradores.

[171]

Esta copla está mal copiada. No se ve lo que puedan ser mitas; de no ser mitan ú holandilla, que dicen en la Rioja, ó mitones ó medios guantes. ¡Pero darle y no..., no..., nin..., nin...! Pues, ¿qué le daba entonces? Luego añade que con ello le daba cántigas. ¿En qué quedamos? ¿Le daba ó no? ¿Qué donas le daba? Además, çintas no consuena bien.

[172]

Fúxo, pretérito de fuir, por huyó, como truxo de traer.—Avoleza, ruindad y vileza. Doctrin. caballer., 2, 2, f. 66: Mas los otros que tardasen por avoleza de sí. De avol, malo en antiguo cast., pg. y provenzal.—Hízome bavieca, me dejó sin saber qué hacer.—Que mercar (yo) non es franqueza (generosidad de su parte).

[173]

Enviso, advertido, avisado; de viso, como esta última voz. Doct. cab., 1, 7: E por ende los cabdillos deben ser envisos... para cuidar de las cosas. Berc., Mil., 56: Todo esto asmaba el anviso varón.

[174]

De prestar, de valer. Cid, 671: Minaya, un caballero de prestar. Prestar por valer, aprovechar, ayudar. Mar., H.E., 22, 18: No prestó nada la mudanza de lugar. Era, pues, de prestar, el que valía en las ocasiones y eran sus servicios provechosos.

[175]

Çaraças, masa con agujas dentro para matar á los perros. Col. perr.: Vi que era peor que comer zarazas. Celest., 11, 132: Cata, madre, que assí se suelen dar las çaraças en pan embueltas, porque no las sienta el gusto.

[177]

Fe-aldat, fidelidad, de fe, como igu-aldad; en Aragón fialdades son rehenes.—Algo, hacienda. A. Alv., Silv. Fer. 6, cen. 12 c., § 3: Como lo que el mundo nos da en nuestros afanes es lo que es nada, pero que los buenos algos dalos el cielo. Cond. Luc., 8: Si lo perdieres por fianza de haber grande algo.

[178]

Masillero ó mansillero, que muerde, de presa, que hoy decimos. De mancill-a, llaga ó herida que mueve á compasión, mancha ó mácula.—Cillero, silo ó troje de granos. Gran., Guía, 2, 10: Las hormigas juntan granos en sus cilleros en el verano. De cilla, que vale lo mismo.

[179]

De que ove mansilla, ó mancilla, lástima, pena. Más vale vergüenza en cara, que mancilla en corazón.—Fabrilla, por fabl-illa, de fabla, fablar, esto es, por hablilla, que así sonaba, y es el refrán que se cuenta y dice, como dicho.—Estar mano en mejilla, estar muy pensativo y pesaroso: Agua pasada no muele molino.

[180]

Mi mal asseo. Indole, que achaca el Arcipreste ó á los astros ó á su educación y propia crianza, que es lo que vale etimológicamente aseo, del éusk. asi, crecer, desarrollarse, formarse.—Veg-ada, vez, con la g procedente de la c de vic-em. Quijote, 1, prelim.: Siendo vegadas mil apaleado. Pues, amigo, no vales para el caso. Cree á tu amigo Ovidio (Amorum, 1, Eleg. 9): Militat omnis amans... Ergo desidiam, quicumque vocabit amorem, | desinat. Ingenii est experientis amor... Qui non vult fieri desidiosus, amet. Pero si el Arcipreste se hubiera metido á enamorado, ni fuera tan desidioso, ni le hubiera salido tan mal. ¿No lo cree así el lector?

[181]

Desde aquí va a sacarle al Amor todos sus trapillos sucios y á echarlos en colada, descubriendo los vicios y males, la podre toda que suele colorearse con tan bonita palabra como es la del amor, cuando es malo y vicioso, se entiende. El alegato llega hasta la copla 423, recorriéndose los pecados capitales, cuya raíz es ese amor ó apetito lascivo, cobdicia, que él llama conforme á su valor etimológico de cupiditia, de cupidus, esto es, la concupiscencia ó pecado, hablando en términos de la católica Teología. Está este trozo lleno de sentencias, tan hieráticamente expresadas por el Arcipreste como las mejor cinceladas de Séneca y Salomón. Desmenuza los afectos y sentimientos del alma de los enamorados con bisturí de oro, hasta descubrirnos sus más delicadas fibras. Y todo lo aclara con ejemplos ó fábulas, con comparaciones, que a granel le ocurren, pintorescas, brillantes y de una propiedad maravillosa. Comienza con una pintura del Amor, de sus ardides, mañas y obras.

[182]

En-artar, engañar con artes.

[183]

El por qué de las variantes de lisonja y su valor y origen, en Cej., Tesoro L., 11.—Enpoçoñar, de donde emponzoñar, de pozoña, de donde ponzoña, de potione(m).—Enervolas, poner hierb-a ó ponzoña á viras, saetas. León, Braze.: Son palabras agudas y enarvoladas con gracia, que pasan el corazón de claro á claro. Idem, Job., 6, 4: Herido estoy de mil saetas enervoladas.—Vira, saeta delgada y aguda de punta, posverbal de virar, del ir dando vueltas ó virar rehilando, como vir-uta. Quev., Rom., 29: Gasto el viejo amor en viras | mas no en virillas de plata.—Partir y airar como transitivos, apartar, llenar de ira.

[184]

Atreverse en, confiarse en.

[186]

Lazar, padecer, penar; de donde laz-era, pena (F. Juzgo, 4, 2, 13), y de aquí lacer-ar, lazr-ar, lazdr-ar, como lazar. León, Job, 3, 23: Suspiran antes de la riqueza por alcanzarla, y alcanzada gimen y laceran con ella. De lazer-a salió lacer-ia (Cej., Tesoro L., 33).—Mesnada, compañía de gente de armas debajo del mando del rey, rico hombre ó caballero; aquí metafóricamente.

[187]

Enconado, que tiene encono.—Meng-ía, medicina, de menge, metge, médico, de med(i)cu(m). J. Pin., Agr., 21, 9: A cuantas se afeitan y á cuantas venden las tales menjias. Idem, 23, 1: El entendimiento es un tendero, que dentro de su casa tiene todas sus menjias. J. Polo, Humor: Mas si queréis remediallo, llevad humilde y devoto | sus pies a los santos mejes | abogados de los cojos.—Xarope, cualquier bebistrajo de botica, muy usado en Aragón.—De-batir como abatir, vencer, del echar abajo; enforzarse como esforzarse. Cast., Canc., 1, pág. 176: Esta siempre nos guerrea, ésta siempre nos debate.

[188]

Doñ-eos, cortejos, halagos, posverbal de doñ-ear, cortejar, obsequiar.—Tiras la fuerça, quitas las fuerzas al que ama y queda flaco. Quiere mostrar aquí cómo el amor lascivo hace muelles, afeminados y para poco a los hombres en el cuerpo y en el alma.—Fazañas aquí son hechos, como los que va a contar.

[189]

Parécese al fabliau del Valet aux douze femmes: aunque allí la moraleja es que le basta una mujer al lobo para que muera (Fabliaux, publicados por Barbazan, edición Méon, t. III, 148).—Talente, talante, voluntad.—Porfiaron, en plural, por ser colectivo el sujeto.—En cabo, extremadamente.

[190]

Afyncaronle mucho, instáronle, apretáronle. C. Luc., 1: Tanto los afincó, que ge lo ovieron á decir.—Ya tiene aquí valor de por lo menos: no sabiendo cómo desencapricharle del triple casorio, le querían persuadir lo redujese a doble y por tiempo, para así dar tiempo al tiempo, el cual todo lo concierta.

[192]

El que quería tres mujeres quedó tan harto de la primera, que, por sobrarle, quería dar la mitad a su hermano.—Abondo, con abundancia, posverbal de abond-ar, abundar. Góng., Rom. burl.: A un mismo tiempo tenéis | pan y vino y carne abondo.

[195]

Casarás y amansarás. Una sola mujer le desea al molino para que pierda los bríos, como él los perdió, el que antes deseaba tres mujeres.

[196]

Sol' non l'asmó, ni siquiera pensó en ello. Asmar, pensar, barruntar. T. Naharr., 2, 235: Asmo que | nunca domingo bailé, | que no la sacase á plaza.—Ansy..., de tal manera el garzón, que quería tres, quedó desengañado en su devaneo con la primera mujer.

[197]

Sigue el Arcipreste denostando al Amor.

¿Quién pintó con más color y brío en una copla la común metáfora del fuego? "Azote es éste—dice San Gregorio (Moral, l. 21, c. 9)—con que Dios castiga los hijos de Adán, dejándolos abrasar en llamas de concupiscencia, tomando los mismos deleites por verdugos de su libertad." "Fuego es—según el Deuteronomio (32)—que ni deja roso ni velloso, no perdona a los valles más florecidos ni deja de saltar sobre los montes encumbrados."

[198]

En buen dya nasçieron, con buena estrella, son dichosos: alude al sino del punto del nacimiento.—Folgaron, no tuvieron afán ninguno, que todos los trae el amor; y ¡todavía anhelamos por él! Por eso nos sucede, pidiendo tan mal tirano, lo que á las ranas. El amor tiraniza, quita la libertad; pero de arte que el mismo enamorado se labra sus hierros y pide ser encadenado, como las necias ranas que, despreciando la libertad en que vivían, pidieron á Júpiter, rey y tirano, que se las comiese vivas (c. 207).

[199]

Nuzia, dañaba, de nucir, lat. nocere.—Solteras, sueltas J. Pin., Agr., 5, 43: Por no les saciar sus deseos solteros y catariberas, que no caben en montes ni en poblado.—El diablo fué el que las aconsejó, como causa de todo mal, según la vulgar creencia.—Se pagavan del mal, queriendo el mal, contentándose con el mal consejo.

[200]

Viga de lagar, la que prensa las uvas.—Fuste, viga, madera de fuste(m), fustis. Crón. gral., f. 375: E si non podriemos echar las escaleras de cuerda, echaremos estas de fuste.—Las castigar, enseñarlas, regirlas como rey.

[202]

Mansillera, carnicera, del hacer llagas ó mancillas.—Cercar, rodear, dar vueltas, como en la ribera del río buscando qué comer. Abierta de pico.—Ventenera dice el códice; corrijo como se lee en la copla 291, venternera, de gran vientre y comilona.—De dos en dos, a pares, en abundancia. Quij., 2, 68: Se le caen de la boca de dos en dos.

[204]

Astragar, de astro, verbo astrológico, de donde estragar y su posv. estrag-o.—So-terr-ar, meter so tierra.—Tú ya nos paga, conténtanos ya, en lo que te venimos pidiendo, pues ni la viga ni la cigüeña son para contentarnos.

[205]

Syn premia, sin represión, tiranía, violencia; posverbal de un premi-ar por preme-ar, frecuentativo de premir, de premere, como lo es apremiar, de apremir: todos verbos usados. Berc., S.D., 559: Más quiso fer su massa, delgazar é premir. Alex., 41: Si de premia de Dario non saco yo á Grecia. Celest., 1, pág. 6: Quanta premia pusiste en el amor. Igualmente prem-io, como a-premi-o. Canc. s. XV, 229: Que pues amor verdadero | no quiere premio ni fuerça. Galat., 3, pág. 44: Puedan por largo tiempo apremiar la voluntad á quererlas.—Reñid, en el sentido del latino ringi, de donde salió, regañar los dientes de rabia y furor, de donde después reprender.

[206]

Saca el Arcipreste la moraleja y prosigue contra el Amor. Non bene pro toto libertas venditur auro, proverbio que prueba Ulpiano (libr. 4.º Pandect. tít. de statu libertatis). A quo enim quis superatu est huius servus est, dice San Pedro (Epis. 2, 2), cada uno es siervo del que le vence. Y Virgilio (Egl. 1): "Quisquis amat, servit, sequitur captivus amantem, | fert domita cervice iugum, fert verbera tergo | dulcia, fert stimulos, trahit et bovis instar aratrum." Pero mejor lo va declarando el Arcipreste.

[207]

Contrallo, contrario, adversario.—Do = de o = de donde, término a quo.

[208]

Doblada, doble, esto es, gruesa. Góng., Rom., 47: Unos antojos me pone | de unos vidrios tan doblados, | que hacen de una paja ciento | y cuatrocientos de un grano.

[209]

Conpaña, compañía, Quij., 1, 20: Comieron los dos en buena paz y compaña.—Lazeria, miseria y trabajo, de lazera, que hemos visto.—Synrazón, sustantivo, falta de razón.

[211]

Ora-s, de ora, como entonce-s, mientra-s, ante-s, T. Naharro, 2, 77: Oras á hurta el capote, | oras á daca el ovillo.—Merjelina tiene todas las trazas de ser nombre propio de alguna doncella cantada en los romances populares: como quien dice en Babia como bobo, en las musarañas. ¿O será el francés marjolaine, orégano, en la frase les couplets de la Marjolaine, como quien dice las coplas de Calainos ó Juna del Encina? No conozco coplas francesas de este nombre ni obra alguna literaria; pero acaso fueran vulgares sobre alguna Marjolaine ó sobre la marjolaine. ¿Quién sabe si su saña estará por Susana, junto con Marjelina? Otra conjetura: ¿estará por Melusina, el francés Mélusine, personaje del cual dice Gaston Parjs (La Littérature française au moyen âge, 1090, págine 115): "romans en prose et en vers, sortis de quelque lai localisé à Lusignan, et tous du XIV siècle"? Véase L. Desaivre, La légende de Mélusine, Niort, 1885: Literaturblatt, 1887, col. 346. Hay una Merjelina, la única que yo conozco en la literatura española, y es la mujer del Doctor Sagredo en la Vida del escudero Marcos de Obregón (1, 2). Dechado de hermosura y vanidad, era dura, desdeñosa y sacudida con todos los galanes; pero se enamoró de un mozo sarnoso, aprendiz de barbero. Vino "de áspera y desdeñosa á mansa y amorosa, de desamorada y tibia á tierna de corazón, de sacudida y soberbia á humilde y apacible, de altiva y desvanecida á rendida y sujeta..." Este dechado del natural femenino voltario y extravagante en la hermosa y desdeñosa, ¿no pudo ser legendario y haberlo aprovechado Espinel? Aquí el Arcipreste echa en cara precisamente al Amor el que "furtasle el coraçón... luego lo enajenas, dasle a quien non le ama". Si todo esto no basta y hay errata en el nombre, pudiera ser la hada Morgayna, hermana del rey Artur, en cuyos hechizos coyda ó piensa el enamorado (Trist. de Leonis).—Espinar, punzar, de vulgar uso y clásico. J. Tolosa, Disc., 1, 13: Que á tantos han espinado, y ensangrentando las almas con muchas ofensas de Dios.

[212]

Retentar, tentar mucho.—Sobervientas, sobre-vientas ó borrascas de viento. Berc., S.M., 386: La mala sobrevienta de la fuert espantada | tenie la gent premida. D. Vega, Disc. Sab. ceniz.: Que para él no ha de haber borrascas y sobrevientas de mar.

[213]

Debdo, deudo, deuda, ¿qué te debo para que así me persigas? De deb(i)tu(m), debere.—Viénesme a la sordina, nunca me preparas y apercibes guiñándome ó haciéndome alguna seña, sino que de repente hiéresme el corazón y de alegre me dejas triste. S. Mar. egipc.: Quando se aperçibió Maria | non pudo estar que non sse hiria.—Ledo de laetus, alegre.

[214]

No puedo echarte mano, y aunque te cogiese ó presiese, de priso. Tú me coges á cada paso.—Orgull-ya de orgull-o.

[215]

Bendicha es la forma regular evolutiva de ben(e)dicta; bendita es la semierudita. Igualmente maldicha y maldita, de mal(e)dicta.—En fuerte punto, en mal punto ú hora, renegando de algo. Eug. Salaz., Sal. esp., 2, 238: En fuerte punto yo vi vuestra frescura. Quij., 1, 35: En mal punto y hora menguada entró en mi casa este caballero.

[216]

Me assaño, me ensaño. Ayala, Caza, 2: Et guarde de los asañar, ca de ligero se asañan.

[217]

De los siete pecados capitales, de los que ahora comienza á hablar, como malos hijos del Amor, trataron otros muchos por aquel tiempo; recuérdese á Ayala. Denodados, extremados, que se salen de la raya.

[218]

Tu mayordoma es la ambicia ó ambición.—Alferez, portaestandarte; pero aquí como en la copla 1096.—Officiar, obrar, ministrar, de oficio.—Sos-tienta, tienta á la justicia por lo bajo, ó sos, la soborna.—Codicia y codiciar por apetecer, de cupiditas. Tost., Bibliof. esp. Op. liter., pág. 223, etc.: La soberana cosa que nuestra cobdicia enciende é con anxioso deseo demanda es la muger agena.

[219]

La cobdicia ó apetito carnal es la madre de los demás pecados capitales.—Estepa, es planta esteparia, que arde presto.

[220]

Mandan, como prometen, hacen mandas ó promesas; por tener con que cumplir estas mandas, codician hasta lo peor.—Los omes con amor, los enamorados, para lograr sus intentos, tienen que halagar y prometer, y para cumplir lo prometido tienen que ser codiciosos hasta el extremo de la maldad (lo peor).

[221]

Explica la copla anterior.—Porqué, por lo cual, por medio ó mediante estos hurtos: que y lo que se refiere á una frase entera ó á un objeto cualquiera, como relativos neutros (Cej., Leng. Cerv., I, 233, pág. 436).

[222]

Sopit-aña, del vulgar supit-o (Cej., Tesor., Silb., 124).—En-forcar, a-horcar. Berc., Mil., 153: Quando lo entendieron los que lo enforcaron.—Cuqu-ero, pícaro y astuto, que anda en cuquer-ías, cuc-anda ó cuc-o que sabe apañárselas, buscando lo ajeno como esta ave.—Picaña, picardía: de picaño, pícaro. Lope, Dos ingen., III, 12: No hará, bellacos picaños.

[223]

En las bodas de Tetis y Peleo la Discordia echó sobre la mesa la manzana de la discordia, que era de oro y llevaba escrita esta letra: A la más hermosa. Juno, Minerva y Venus se la disputaron, y señalado Paris, por Júpiter, como árbitro, Juno le prometió poder y riqueza; Minerva, saber y virtud; Venus, la posesión de la mujer más hermosa. Deseando Paris poseer á la hermosa Elena, atribuyó á Venus la manzana. Ayudóle ésta en el robo de Elena, pero Juno y Minerva, por vengarse, suscitaron la guerra de Troya para destruirla, por ser patria de Paris, hijo de Príamo, rey de aquella ciudad.

[224]

Los egipcios, que siguieron á los hebreos y quedaron ahogados en el mar Bermejo.

[225]

De la cobdicia como concupiscencia pasa á la codicia como avaricia del dinero, y cotéjalas muy al propio, ya que ni el lascivo ni el avaro nunca se hartan, siempre piden más, y, por codiciar lo ajeno, pierden lo propio (c. 246).

[226]

Dos tanto, doble; tres tanto, triple, etc.; aquí tanto adverbialmente. Tafur., 161: E de gentes çerca dos tantos.—Semejávale, ser dos la pieza de carne. Quij., 2, 6: Y que los brazos semejan árboles gruesos.

[227]

Su coydar vano, su falso fantasear ó juzgar.

[229]

Mal rrecabdo, mala ganancia; posverbal de recabdar, ganar, lograr.

[230]

Porqué tú penarás, por lo cual sufrirás la justa pena.

[231]

Camin-ero, caminante.

[232]

Quitar, librar, como hemos visto.—Abeytar, someter, engañar (véase 387).—Uvias, tienes ocasión ó lugar de assentar ó poner tu asiento, de ob-viare; de aquí ant-uviar, encontrarse, topar con; antuvi-ón, encuentro; de antuvión, de golpe y porrazo.